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No tienes que ser pesado para ser buen jefe: 5 metas

Las metas que un jefe amable debe tener al interactuar con su equipo

Amabilidad en la oficina via Shutterstock

Amabilidad en la oficina via Shutterstock

No es poco común pensar que para ser un buen estratega es necesario ser rudo, difícil o hasta temido. No hay nada más lejos de la realidad; actualmente ser amable no está peleado con ser efectivo y de hecho muchos buenos líderes lo demuestran.

Escribiendo para Harvard Business Review, el ejecutivo Joe Panepinto, director de estrategia en una agencia digital, afirma que una buena forma de comprender esta perspectiva es leer el libro Lo bueno de ser bueno: cómo conquistar con humanidad el mundo de los negocios, el cual contiene una guía de 5 metas que debe de tener en cuenta un líder al interactuar con otros.

Estos objetivos son:

Dejar que la otra persona sea la más inteligente:

Quien intenta con desesperación ser la persona más lista del cuarto con frecuencia acaba pareciendo la menos inteligente. No trates de hacer chistes a costa de los demás e intenta mantener un equilibrio en el que demuestres que eres capaz sin alienar a otros. Esto puede ser difícil, sobre todo si estás empezando y quieres causar una buena impresión, así que puedes acercarte a un mentor para que te de consejos.

Hacerlo sencillo:

La vida ya es suficientemente complicada: los clientes y colegas esperan que mantengamos las cosas sencillas y fáciles. El mantener el enfoque puede ser una lucha constante, pero intenta recordarle a tu equipo que la idea es tener una conversación agradable con los clientes internos o externos. Esta perspectiva ayuda a evitar que los demás te perciban como engreído o demasiado complicado.

Preguntar:

Aun si crees que sabes la respuesta, vale la pena pedirle a otra persona que la articule por ti; es probable que te sorprenda gratamente. Esto, además, demuestra respeto por el trabajo de otra personas.

No pelear:

En serio. No lo hagas. Cada persona tiene un estilo y un enfoque para comprender y contribuir a un proyecto, pero procura que el tuyo nunca cruce la línea de ser retador a ser claramente argumentativo. Si lo haces, las probabilidades de que te elijan para un proyecto que desees decrecerán dramáticamente.

Todos merecen ser escuchados:

Este concepto no debe confundirse con la idea de que todos merecen una medalla; algunas ideas son mejores que otras, pero prácticamente todas merecen ser escuchadas antes de ser desechadas.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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