Tetra Pak® recicla más de 55 mil toneladas de envases en México y fortalece la infraestructura circular

En el marco del Día Mundial del Reciclaje, que se conmemora este 17 de mayo, Tetra Pak® México informó que durante el último año recicló más de 55 mil toneladas de envases postconsumo, un avance que fortalece la infraestructura nacional de recuperación, impulsa nuevos mercados para sus materiales y genera oportunidades de desarrollo económico en distintas cadenas productivas.

Este resultado, alcanzado a través de la iniciativa Aliados en Reciclaje y en colaboración con 18 empresas mexicanas, refleja la consolidación de un modelo en el que los residuos dejan de verse como desecho para convertirse en materia prima de valor para nuevas aplicaciones industriales, desde productos de papel y materiales de construcción hasta mobiliario urbano.

“Hoy el reciclaje ya no debe entenderse solo como separación de residuos, sino como una cadena de valor completa que comienza desde el diseño del envase, pasa por la infraestructura de acopio y culmina en la creación de nuevos mercados para sus materiales”, destacó Alfredo Román, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak® México.

Los envases de Tetra Pak® están compuestos por 72% cartón, 23% polietileno y 5% aluminio, materiales que pueden reincorporarse a nuevos ciclos productivos. Además, el cartón proviene de fuentes responsables certificadas por Forest Stewardship Council (FSC), lo que respalda el aprovechamiento responsable de los recursos forestales.

Tetra Pak

Una vez reciclados, estos materiales se transforman en productos de uso cotidiano e industrial como papel higiénico, servilletas, cajas, tubos de cartón, láminas para techado, pisos permeables, madera alternativa, juegos infantiles y mobiliario urbano, entre otros.

Uno de los avances más relevantes en el país ha sido la consolidación de infraestructura. Durante 2025, la compañía fortaleció una red de más de 820 centros de acopio a nivel nacional, conectados con plantas recicladoras y aliados industriales que permiten incrementar la recuperación de envases postconsumo y ampliar su aprovechamiento en nuevos sectores.

Además del impacto ambiental, esta cadena de reciclaje genera actualmente 420 empleos directos, impulsando también el desarrollo de emprendimientos y nuevas aplicaciones en sectores como construcción, mobiliario y manufactura.

Como parte de su estrategia para ampliar la participación ciudadana, Tetra Pak® mantiene una alianza con la plataforma digital Ecolana, que permite a las personas localizar su centro de acopio más cercano mediante un mapa digital, facilitando la correcta separación y recuperación de residuos.

Con más de 25 años de operación de Aliados en Reciclaje, la compañía reafirma su visión de impulsar una economía circular donde el envase postconsumo deja de ser un residuo final para convertirse en un recurso estratégico que fortalece cadenas productivas, detona innovación industrial y abre nuevas oportunidades de desarrollo para el país.

Mercado Libre recupera casi el 90% de los residuos de sus operaciones en México durante 2025

En el marco del Día Mundial del Reciclaje, Mercado Libre informa que durante 2025 recuperó el 89.4% de los residuos generados en sus operaciones en México, equivalente a casi 9 de cada 10 kg de residuo, con cartón, madera y plástico como los materiales de mayor volumen reciclado. Este resultado forma parte de la estrategia de circularidad con la que la compañía gestiona el impacto ambiental de su operación en el país.

De forma complementaria, Mercado Libre impulsa iniciativas orientadas a reducir el material utilizado desde el origen, como el programa SIOC (Shipping in Own Container), que utiliza modelos de datos para determinar automáticamente si un producto puede enviarse directamente en su embalaje original sin requerir empaque adicional. Este programa aplica ya a más del 20% de los envíos en México, evitando la introducción de nuevo material al mercado desde el origen.

Asimismo, opera un software de optimización que selecciona el tamaño exacto de caja o bolsa para cada pedido, eliminando el desperdicio por sobredimensionamiento y reduciendo los residuos generados.

En conjunto, estas iniciativas responden a una estrategia basada en tres ejes: reducir el material utilizado, reemplazar materiales vírgenes por reciclados y reciclar los residuos generados. Mercado Libre integra tecnología y diseño inteligente de empaques como palancas concretas para disminuir el impacto ambiental de su operación, en línea con su visión de triple impacto frente a los desafíos ambientales y sociales de América Latina. Adicionalmente, en México cuenta con un portal de circularidad donde informa a usuarios y vendedores sobre la correcta disposición de empaques.

A nivel regional, los empaques de Mercado Libre incorporan en promedio 47% de plástico reciclado y 38% de cartón reciclado en su composición. De manera continua, se trabaja para incrementar estos porcentajes en línea con la Ley General de Economía Circular y el programa de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Asimismo, su programa de logística inversa procesó 11.8 millones de unidades devueltas durante 2025 en toda la región, recuperando y valorizando más del 90% de ellas mediante donación, reventa o reciclaje, y minimizando así la destrucción de producto.

Coca-Cola y McDonald’s: señalados por “ejercer presión” para retrasar ley sobre residuos y economía circular 

La filtración de una carta firmada por más de 100 empresas del sector de alimentos y bebidas volvió a colocar bajo escrutinio el verdadero compromiso ambiental de algunas de las compañías más influyentes del planeta. Entre las firmas señaladas aparecen The Coca-Cola Company, McDonald’s, Heineken, Kraft Heinz y Mondelez International, quienes habrían solicitado a las instituciones europeas retrasar parte de la entrada en vigor del Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), una de las piezas centrales de la estrategia comunitaria de economía circular y de la actual ley sobre residuos en Europa.

El documento, fechado el 29 de abril, revela la preocupación empresarial ante la aplicación de nuevas obligaciones relacionadas con reutilización de envases, contenido reciclado, restricciones a plásticos de un solo uso y limitaciones a sustancias químicas PFAS. Aunque las compañías aseguran respaldar la transición hacia modelos más sostenibles, la petición de aplazar disposiciones clave de esta ley sobre residuos ha sido interpretada por organizaciones ambientales como un intento de debilitar una regulación que busca reducir la contaminación plástica y acelerar la circularidad en la industria del packaging.

La carta filtrada y la petición empresarial para modificar la ley sobre residuos

La carta filtrada expone cómo las empresas solicitaron a la Comisión Europea ajustar la fecha de aplicación prevista para el 12 de agosto de 2026 y reabrir aspectos esenciales del PPWR. Entre las disposiciones que buscan reconsiderar destacan las relacionadas con metas obligatorias de reutilización, normas de reciclabilidad, restricciones a determinados formatos de envases desechables y límites sobre sustancias químicas PFAS.

Los firmantes argumentaron que la implementación enfrenta “incertidumbre jurídica y técnica sin resolver”. En el documento afirmaron que “existe el riesgo de que la PPWR no se implemente según lo previsto sin una aclaración inmediata de los requisitos clave de cumplimiento”. Según las compañías, las directrices emitidas hasta ahora por la Comisión Europea no ofrecen suficiente claridad sobre métodos de prueba, estándares técnicos ni cronogramas de aplicación.

Esta postura resulta especialmente significativa porque el PPWR representa una de las iniciativas más ambiciosas de la Unión Europea en materia de economía circular. La legislación pretende transformar la forma en que se diseñan, producen, reutilizan y reciclan los envases en el continente, estableciendo obligaciones vinculantes para las empresas y reforzando el enfoque preventivo de la actual ley sobre residuos.

Las compañías sostienen que algunos requerimientos podrían generar impactos financieros y operativos difíciles de absorber en el corto plazo. Particularmente, cuestionan los sistemas obligatorios de reutilización para comida para llevar y recipientes de bebidas, alegando que requerirían inversiones multimillonarias sin garantizar beneficios ambientales equivalentes en países que ya cuentan con altos índices de reciclaje.

¿Qué regula la PPWR y por qué las empresas buscan retrasarla?

El Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) busca reducir el volumen de residuos generados por envases en Europa mediante medidas que obligan a las empresas a rediseñar sus sistemas de producción y distribución. Entre sus principales disposiciones destacan objetivos de reutilización, incorporación obligatoria de contenido reciclado, criterios estrictos de reciclabilidad y prohibiciones a ciertos formatos de plásticos de un solo uso.

La normativa forma parte de una visión más amplia de economía circular impulsada por la Unión Europea, en la que los materiales deben permanecer en uso durante más tiempo y reducir su impacto ambiental desde el diseño. En ese contexto, la ley sobre residuos no solo persigue disminuir la contaminación, sino también modificar patrones de consumo y producción históricamente dependientes de materiales desechables.

Las empresas firmantes reconocieron en su carta que apoyan “la ambición de la UE de impulsar la circularidad de los envases”, pero insistieron en que el plazo actual es insuficiente debido a la falta de definiciones técnicas claras. También señalaron que aún existen vacíos regulatorios relacionados con pruebas de cumplimiento y mecanismos de implementación.

ley sobre residuos

Otro de los argumentos centrales es el económico. Las compañías advirtieron que adaptar infraestructura, logística y procesos industriales para cumplir con las obligaciones de reutilización implicaría inversiones de miles de millones de euros. Además, cuestionan si ciertos modelos reutilizables generan realmente beneficios ambientales superiores en mercados donde el reciclaje ya opera con relativa eficiencia.

Sin embargo, este razonamiento también abre un debate relevante dentro de la sostenibilidad corporativa: ¿la ausencia de absoluta claridad técnica justifica frenar una regulación ambiental ya negociada durante años? Para muchos especialistas en responsabilidad social, el problema no es solicitar lineamientos más precisos, sino condicionar el avance regulatorio a una nueva negociación que podría retrasar objetivos ambientales urgentes.

PFAS, salud pública y la presión corporativa sobre los envases

Uno de los puntos más sensibles del PPWR es la restricción a determinados PFAS, conocidos como “químicos eternos” debido a su persistencia en el ambiente. Estas sustancias son utilizadas en materiales de contacto alimentario por su resistencia al agua y la grasa, pero diversas investigaciones las han vinculado con posibles riesgos como cáncer, infertilidad y alteraciones del sistema inmunológico.

Las empresas argumentaron que actualmente no existe un método armonizado a nivel europeo para comprobar el cumplimiento de estas restricciones. Además, sostuvieron que todavía no hay alternativas viables disponibles comercialmente a gran escala para algunas aplicaciones de envasado alimentario.

La preocupación empresarial no es menor. Sustituir materiales ampliamente utilizados implica rediseñar cadenas de suministro completas, validar nuevos materiales y asumir costos operativos elevados. No obstante, desde la perspectiva de salud pública, el principio precautorio ha ganado fuerza en la regulación europea, especialmente frente a sustancias potencialmente peligrosas cuya permanencia ambiental puede extenderse durante décadas.

El debate evidencia una tensión frecuente en sostenibilidad empresarial: la velocidad de adaptación tecnológica frente a la urgencia ambiental y sanitaria. Mientras la industria reclama tiempos más amplios y definiciones técnicas robustas, organizaciones ambientales sostienen que esperar más podría perpetuar daños ambientales y riesgos para consumidores.

ley sobre residuos

La reacción ambientalista ante “un intento descarado” de debilitar normas

Tras la solicitud de las empresas, la respuesta de organizaciones ambientales, académicos y grupos de consumidores no se hizo esperar. Más de 160 entidades vinculadas a la coalición Break Free From Plastic enviaron una carta en la que pidieron a los líderes europeos rechazar cualquier retraso o reapertura del reglamento.

La coalición calificó la intervención empresarial como “un intento descarado” de los grandes contaminadores para debilitar normas ambientales ya acordadas y proteger modelos de negocio basados en envases desechables. También advirtió que reabrir el acuerdo socavaría la confianza en los procesos legislativos europeos, especialmente después de extensas negociaciones entre Parlamento, Consejo y Comisión.

En su respuesta, las organizaciones defendieron las disposiciones relacionadas con PFAS, reutilización y plásticos de un solo uso, argumentando que son fundamentales para reducir residuos y proteger la salud pública. “Cualquier retroceso en esta etapa perjudicaría a los líderes y desalentaría la inversión y la innovación”, señalaron.

Los grupos ecologistas también enfatizaron que las empresas han tenido años para prepararse para la entrada en vigor de la normativa. Desde esta óptica, nuevas prórrogas enviarían un mensaje peligroso: que incluso las regulaciones ambientales más relevantes pueden retrasarse mediante presión corporativa cuando afectan intereses económicos de gran escala.

ley sobre residuos

Entre la prudencia técnica y la contradicción reputacional

La discusión no es completamente blanco o negro. Resulta razonable que empresas globales soliciten lineamientos técnicos claros antes de implementar transformaciones profundas en empaques, materiales y logística. Las dudas sobre métodos de prueba armonizados, tiempos de adaptación o disponibilidad de alternativas tecnológicas son desafíos reales dentro de cualquier transición regulatoria compleja.

Sin embargo, el problema radica en la forma y el momento de la petición. Solicitar claridad técnica no necesariamente tendría que traducirse en intentar reabrir una regulación ya aprobada. Existen mecanismos complementarios —guías técnicas, periodos de acompañamiento, criterios transitorios o incentivos para innovación— que podrían atender las preocupaciones empresariales sin comprometer la ambición ambiental de la normativa.

Desde la perspectiva de responsabilidad social corporativa, esta solicitud también tiene implicaciones reputacionales importantes. Empresas que durante años han comunicado compromisos con sostenibilidad, reciclaje y reducción de residuos enfrentan ahora cuestionamientos sobre la coherencia entre sus discursos y sus acciones de lobby regulatorio.

La situación comunica un mensaje complejo: aunque las compañías respaldan públicamente la economía circular, parte del sector aún parece resistirse cuando las obligaciones ambientales implican cambios estructurales costosos o transformaciones profundas de sus modelos operativos. Para consumidores, inversionistas ESG y especialistas en sostenibilidad, esta contradicción podría convertirse en un factor de creciente escrutinio.

La sostenibilidad no puede depender solo de la conveniencia empresarial

La controversia alrededor del PPWR demuestra que la transición hacia modelos verdaderamente circulares seguirá enfrentando tensiones entre competitividad económica, capacidad técnica y urgencia ambiental. Las empresas tienen derecho a exigir claridad regulatoria y condiciones de implementación viables, especialmente cuando las inversiones necesarias son multimillonarias y afectan cadenas globales de suministro.

Sin embargo, también resulta evidente que retrasar una ley sobre residuos diseñada para combatir la contaminación plástica y proteger la salud pública puede interpretarse como una señal contradictoria frente a los compromisos de sostenibilidad que muchas de estas compañías promueven globalmente. El verdadero desafío no será únicamente cumplir con la regulación, sino demostrar que la innovación, la responsabilidad corporativa y la rentabilidad pueden avanzar al mismo tiempo sin sacrificar el interés ambiental colectivo.

¿Qué pasó tras el cierre de USAID? Alertan aumento de violencia global

Durante más de seis décadas, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) representó mucho más que ayuda humanitaria. En decenas de países, sus programas sostuvieron hospitales, garantizaron acceso a agua potable, respaldaron proyectos agrícolas y financiaron iniciativas de estabilidad social. Para muchas comunidades vulnerables, su presencia era una red silenciosa de apoyo que evitaba el colapso económico y social. Sin embargo, esa estructura dejó de existir abruptamente en 2025.

La decisión de la administración de Donald Trump de cerrar USAID, tras 64 años de funcionamiento, marcó un punto de inflexión en la política internacional estadounidense. Aunque la narrativa oficial justificó el desmantelamiento bajo argumentos de eficiencia y combate al despilfarro, nuevas investigaciones sugieren que las consecuencias del cierre de USAID podrían ir mucho más allá del ámbito diplomático o presupuestario: el mundo estaría enfrentando un aumento significativo de violencia, conflictos armados e inestabilidad regional.

Consecuencias del cierre de USAID: del apoyo humanitario al vacío económico

De acuerdo con TIME, cuando John F. Kennedy creó USAID en 1961, lo hizo bajo una visión clara: demostrar que el desarrollo económico podía caminar de la mano con la democracia. Durante décadas, el organismo canalizó asistencia internacional hacia más de 60 países mediante programas de salud, seguridad alimentaria, educación y fortalecimiento comunitario.

El cierre impulsado en 2025 ocurrió en medio de los recortes promovidos por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). La eliminación inmediata de recursos dejó suspendidos miles de proyectos locales, afectando empleos, cadenas de suministro y programas sociales que dependían de la continuidad financiera estadounidense.

El impacto no tardó en hacerse visible. Un estudio publicado en The Lancet advirtió que la desaparición de USAID podría derivar en hasta 14 millones de muertes adicionales hacia 2030 debido a la interrupción de servicios esenciales. No obstante, un nuevo artículo publicado en Science agrega una dimensión aún más alarmante: las consecuencias del cierre de USAID también incluyen un aumento acelerado de la violencia en regiones previamente apoyadas por la agencia.

Cuando desaparece la ayuda, aumenta el riesgo de conflicto

El estudio encabezado por Austin Wright, profesor de políticas públicas de la Universidad de Chicago, analizó 870 regiones beneficiarias de USAID entre marzo de 2024 y noviembre de 2025. La investigación cruzó información sobre programas de asistencia internacional con bases de datos que documentan episodios de violencia y conflictos.

Los hallazgos revelan un patrón preocupante. En promedio, las regiones donde se suspendió la ayuda registraron un aumento del 6.5 % en la probabilidad de conflicto, comparadas con territorios similares que no dependían de ese financiamiento. Más aún, las protestas y disturbios crecieron un 10 %, mientras que los enfrentamientos armados aumentaron 6.9 %.

consecuencias del cierre de USAID

La violencia tampoco fue un episodio temporal. Los investigadores encontraron que el repunte comenzó casi de inmediato tras la suspensión de la ayuda y permaneció elevado durante meses, lo que refleja una transformación estructural del entorno social y económico de las comunidades afectadas.

Consecuencias del cierre de USAID: más violencia y conflictos más severos

El análisis no solo contabilizó incidentes violentos, sino también su gravedad. Según los investigadores, las batallas en contextos de conflicto aumentaron más del 10 %, lo que significa que no solo existen más enfrentamientos, sino que estos también son potencialmente más destructivos.

Las regiones que antes recibían mayores montos de asistencia fueron las más golpeadas. Paradójicamente, aquellos territorios donde USAID tenía mayor presencia mostraron incrementos proporcionalmente más altos de violencia tras el retiro de fondos.

Una dependencia estructural construida durante años, en la que la interrupción repentina de recursos generó un vacío económico difícil de absorber.

Para especialistas en desarrollo internacional, el hallazgo deja una lección importante: los programas de cooperación no operan únicamente como ayuda asistencial. También funcionan como mecanismos de estabilidad, prevención de conflictos y fortalecimiento institucional. En este contexto, las consecuencias del cierre de USAID parecen evidenciar el costo social de retirar apoyo sin mecanismos de transición.

El costo reputacional para Estados Unidos

El impacto no se limita a los países receptores. De acuerdo con Wright, la desaparición de USAID también afecta la posición estratégica de Estados Unidos en el mundo. La cancelación abrupta de contratos y alianzas habría debilitado relaciones diplomáticas construidas durante décadas con organizaciones civiles, gobiernos y actores locales.

Mientras Washington reduce su presencia internacional, otros actores globales han ocupado espacios de influencia. China, por ejemplo, continúa ampliando relaciones mediante su Iniciativa de la Franja y la Ruta, financiando infraestructura y fortaleciendo vínculos económicos con países históricamente aliados de Estados Unidos.

Este reacomodo geopolítico podría tener implicaciones duraderas. Para muchas organizaciones internacionales, el cierre de USAID proyectó incertidumbre y debilitó la confianza en la continuidad de los compromisos estadounidenses, una percepción que no se revierte fácilmente.

Yemen y el riesgo de nuevos focos de inseguridad

Uno de los ejemplos más sensibles es Yemen, país que recibió alrededor de 768 millones de dólares en ayuda de USAID durante 2024. El territorio, además de enfrentar una crisis humanitaria severa, es bastión de los hutíes, grupo respaldado por Irán y catalogado como organización terrorista extranjera por Estados Unidos.

La preocupación de los investigadores es que la reducción de apoyo internacional abra espacios para que grupos armados ganen mayor legitimidad o capacidad operativa. En ausencia de oportunidades económicas, servicios básicos y programas comunitarios, las poblaciones pueden volverse más vulnerables al reclutamiento o a la radicalización.

Desde esta perspectiva, las consecuencias del cierre de USAID también representan un tema de seguridad nacional para Estados Unidos, ya que la inestabilidad en otras regiones puede generar efectos indirectos que eventualmente repercutan en el equilibrio internacional.

¿Es posible reconstruir lo perdido?

Aunque un eventual cambio de administración podría intentar restablecer la agencia o crear un mecanismo similar, los especialistas advierten que la reconstrucción será compleja. Muchas oficinas locales cerraron, los centros logísticos desaparecieron y numerosas alianzas estratégicas quedaron suspendidas.

Además, el daño no es únicamente operativo. La confianza internacional, una de las principales monedas de la cooperación global, requiere años para consolidarse y puede perderse rápidamente. Reanudar programas implicaría reconstruir infraestructura, redes diplomáticas y relaciones comunitarias que tomaron décadas en fortalecerse.

Austin Wright resume el desafío con una frase contundente: revertir el impacto “no es tan sencillo como volver a encender las luces”.

El cierre de USAID dejó de ser únicamente una decisión política interna para convertirse en un caso de estudio sobre cómo la interrupción abrupta de programas de desarrollo puede alterar ecosistemas sociales completos. Más allá de cifras presupuestarias, lo ocurrido parece demostrar que la cooperación internacional también cumple una función silenciosa de prevención de violencia y estabilidad territorial.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, sostenibilidad y desarrollo comunitario, este episodio deja una reflexión clave: retirar apoyo sin una transición estructurada puede amplificar riesgos que terminan afectando no solo a comunidades vulnerables, sino también a la seguridad y gobernanza global. En un mundo interdependiente, las decisiones locales pueden desencadenar impactos internacionales de largo alcance.

¿La sostenibilidad corporativa en 2026 se desacelera? Los datos dicen otra cosa

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En los últimos años, hablar de sostenibilidad empresarial ha significado navegar entre narrativas contradictorias. Por un lado, las tensiones económicas, los cambios regulatorios y el debate político han alimentado la idea de que las estrategias ESG están perdiendo fuerza. Por otro, las cifras, la innovación tecnológica y las decisiones de inversión cuentan una historia distinta: lejos de frenarse, las empresas están redefiniendo cómo hacen sostenible su operación para responder a nuevas presiones del mercado y de sus grupos de interés.

La conversación sobre la sostenibilidad corporativa en 2026 no gira únicamente en torno al cumplimiento normativo o la reputación. Hoy, el foco está en la rentabilidad, la resiliencia y la eficiencia operativa. Desde el sector energético hasta la industria del entretenimiento, cada vez más organizaciones descubren que integrar prácticas sostenibles no solo reduce impactos ambientales, sino que también genera valor económico y fortalece su competitividad en un entorno de alta incertidumbre.

La sostenibilidad corporativa en 2026 se mueve más por el mercado que por la política

Una de las ideas más repetidas en foros internacionales recientes es que la sostenibilidad empresarial ya no depende exclusivamente de incentivos regulatorios o políticas gubernamentales. Aunque algunos programas de apoyo, como los créditos fiscales a energías renovables, comienzan a transformarse o reducirse, la demanda del mercado continúa siendo un motor determinante.

Clientes, inversionistas y otros grupos de interés siguen exigiendo operaciones más limpias, cadenas de valor responsables y soluciones energéticas eficientes. Este comportamiento está obligando a las compañías a mantener el rumbo, incluso cuando el contexto político cambia. La evidencia sugiere que la sostenibilidad ya no responde a una tendencia temporal, sino a una expectativa estructural de negocio.

Energía renovable sin aumentar costos: el nuevo reto empresarial

El sector energético está demostrando que sostenibilidad y rentabilidad pueden avanzar juntas. Un ejemplo es el caso de Berkshire Hathaway Energy, que ha logrado incorporar una mayor proporción de energía renovable en su cartera sin trasladar costos adicionales a los consumidores, gracias a mejoras en eficiencia operativa y modernización de infraestructura.

La estrategia no solo consistió en sumar fuentes limpias de energía, sino también en optimizar la red eléctrica. La actualización de infraestructura obsoleta, como tuberías y equipos de gas natural, permitió reducir fugas y disminuir emisiones de gases de efecto invernadero, mientras se mantenían tarifas estables. Esto evidencia una transformación clave: la sostenibilidad ya no es vista como un gasto extra, sino como una inversión operativa inteligente.

Además, las empresas del sector están tomando decisiones con una visión de largo plazo. La vida útil de los activos energéticos obliga a planear más allá de coyunturas políticas momentáneas, apostando por sistemas eléctricos más eficientes y resilientes ante futuras demandas.

Sostenibilidad corporativa en 2026 frente al reto de la inteligencia artificial

La acelerada expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos está transformando el panorama energético global. Lo que antes parecía una discusión exclusiva de empresas tecnológicas ahora involucra a gobiernos, utilities y sectores industriales completos, debido al enorme consumo eléctrico que requiere la infraestructura digital.

El auge de los centros de datos está generando nuevos desafíos: mayor presión sobre las redes eléctricas, necesidad urgente de ampliar capacidades de transmisión y un equilibrio complejo entre confiabilidad energética y metas de descarbonización. El crecimiento económico impulsado por la IA dependerá, en gran medida, de qué tan rápido se adapten los sistemas energéticos.

Pero esta presión también está impulsando innovación. Nuevas tecnologías de monitoreo en líneas de transmisión permiten medir en tiempo real temperatura, tensión y capacidad real de las redes eléctricas. Esto ayuda a utilizar mejor la infraestructura existente y a incrementar el suministro energético de forma segura, evitando desperdicios y mejorando la eficiencia del sistema.

Cuando la eficiencia energética se convierte en ventaja competitiva

Uno de los aprendizajes más relevantes de este momento es que las empresas más avanzadas en sostenibilidad no necesariamente son las que más invierten, sino las que logran operar de manera más inteligente. La eficiencia energética se está consolidando como un diferenciador competitivo capaz de reducir costos, fortalecer la resiliencia y responder mejor a las expectativas del mercado.

En este escenario, las organizaciones están entendiendo que el verdadero desafío no consiste únicamente en “ser verdes”, sino en diseñar modelos de negocio preparados para un contexto donde los recursos energéticos serán cada vez más estratégicos. Quienes consigan producir más con menos tendrán una ventaja significativa.

Economía circular: del discurso ambiental a los ahorros reales

La industria del entretenimiento también está ofreciendo señales interesantes sobre cómo aterrizar la sostenibilidad en operaciones concretas. En recintos deportivos y musicales, los vasos reutilizables están ganando terreno como una alternativa que reduce residuos y costos asociados a la recolección de basura.

El modelo es relativamente simple: los recintos reciben vasos reutilizables, los asistentes los usan durante los eventos y posteriormente son recolectados, sanitizados y reincorporados para futuros usos. Aunque el costo unitario inicial puede ser ligeramente superior al de un vaso desechable, la reducción de residuos plásticos genera ahorros importantes en tarifas de manejo y disposición.

Además, el impulso normativo está acelerando esta transición. Legislaciones relacionadas con responsabilidad ampliada del productor y restricciones a plásticos de un solo uso están empujando a las empresas a replantear empaques, envases y modelos de consumo más circulares.

La innovación sostenible deja de ser opcional

Si algo muestran las discusiones recientes sobre sostenibilidad es que la innovación tecnológica y ambiental avanzan cada vez más de la mano. Soluciones como redes eléctricas inteligentes, energías renovables, monitoreo de infraestructura y modelos circulares están demostrando que es posible impulsar crecimiento económico mientras se reducen impactos ambientales.

En ese contexto, la sostenibilidad corporativa en 2026 se perfila menos como una meta reputacional y más como una estrategia integral de negocio. Las organizaciones que logren traducir sostenibilidad en eficiencia, resiliencia e innovación tendrán mayores posibilidades de adaptarse a un mercado cada vez más exigente.

Aunque algunos discursos apuntan a una supuesta desaceleración, los datos y las decisiones empresariales parecen decir otra cosa. La sostenibilidad sigue ganando terreno porque responde a necesidades reales del mercado: reducir costos, mejorar operaciones, fortalecer la reputación y atender una demanda creciente por productos y servicios de menor impacto ambiental.

La gran diferencia es que hoy las empresas buscan soluciones más medibles y rentables. La sostenibilidad corporativa en 2026 no se construirá únicamente desde compromisos aspiracionales, sino desde decisiones operativas concretas que combinen innovación, eficiencia y visión de largo plazo. Quienes entiendan este cambio probablemente liderarán la próxima etapa del crecimiento económico sostenible.

Del telar al Mundial 2026: Adidas lleva el arte de artesanas mexicanas a la cancha

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En un país donde los textiles tradicionales cuentan historias de identidad, territorio y memoria, el Mundial de Futbol 2026 abrirá una ventana inesperada para que el trabajo artesanal mexicano llegue a millones de personas alrededor del mundo. Esta vez, no será desde un museo ni una exposición cultural, sino desde uno de los escenarios deportivos más vistos del planeta. Los bordados hechos a mano por mujeres indígenas de Puebla formarán parte de una colección que une deporte, diseño y tradición.

La apuesta representa mucho más que una colaboración estética. Detrás de cada puntada hay un modelo de trabajo inclusivo que reconoce el valor económico, cultural y simbólico de las comunidades. Gracias a esta alianza, el talento de artesanas mexicanas de Naupan, en la Sierra Norte de Puebla, no solo estará presente en prendas inspiradas en el Mundial, sino también en una narrativa global que revaloriza el trabajo manual desde una perspectiva contemporánea.

Cómo las artesanas mexicanas llegaron al Mundial 2026

La colección creada en colaboración entre Adidas y la marca mexicana Someone Somewhere está integrada por seis modelos intervenidos con bordados elaborados por mujeres artesanas de Naupan, Puebla. Cada pieza fusiona diseño contemporáneo con técnicas textiles ancestrales, demostrando que la tradición puede dialogar con la innovación sin perder autenticidad.

Uno de los elementos más representativos es una reinterpretación del tercer jersey de la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026. La prenda fue transformada en una versión lifestyle con cuello tipo polo, una silueta más casual y detalles bordados a mano que convierten la camiseta en algo más que una pieza deportiva: un objeto cultural con identidad propia.

Detrás de esta iniciativa hubo un esfuerzo colectivo de gran escala. De acuerdo con Antonio Nuño, cofundador de Someone Somewhere, más de 300 personas participaron en el proyecto y al menos 150 fueron mujeres artesanas, consolidando un modelo de colaboración que pone al centro a las comunidades productoras.

El impacto social detrás del trabajo de artesanas mexicanas

Más allá del diseño, el proyecto destaca por su dimensión social. La colección generó más de 165 mil horas de trabajo inclusivo para mujeres indígenas, permitiendo que muchas de ellas participaran en esquemas laborales adaptados a sus tiempos, dinámicas familiares y necesidades comunitarias.

Este tipo de iniciativas pone sobre la mesa una conversación relevante para las empresas: cómo construir cadenas de valor más humanas e incluyentes. Cuando las oportunidades económicas se diseñan desde el contexto local, las comunidades no solo participan como proveedoras, sino como protagonistas de procesos de innovación y crecimiento.

Además, cada prenda incorpora el nombre de la artesana que la elaboró y un código QR que permite conocer la historia detrás de la pieza. Esta decisión fortalece el vínculo entre quien crea y quien consume, al tiempo que aporta trazabilidad y reconocimiento al trabajo de las artesanas mexicanas involucradas.

Una pieza artesanal que quedará en la historia de Adidas

El impacto de esta colaboración no terminará cuando ruede el balón en 2026. Una de las piezas más emblemáticas de la colección —el jersey lifestyle bordado a mano— será resguardada en el archivo histórico de Adidas en Alemania, un espacio donde la marca conserva artículos icónicos que marcaron hitos en la historia del deporte.

El valor simbólico del reconocimiento es significativo. En ese archivo conviven objetos tan emblemáticos como los primeros tenis para correr fabricados por Adidas en 1925 y los balones utilizados en finales mundialistas desde 1970. Que una prenda confeccionada por manos mexicanas forme parte de esta colección representa un reconocimiento al patrimonio textil del país desde una plataforma global.

El jersey destaca por incorporar bordados hechos a mano en elementos clave como el escudo de la Federación Mexicana de Futbol, el logotipo de la marca y detalles florales en las mangas. El resultado es una pieza única donde el diseño deportivo se convierte en vehículo de identidad cultural.

De Naupan a Alemania: un momento simbólico para el trabajo artesanal

Como parte de este reconocimiento, Petra y Cata, dos de las artesanas participantes, viajaron a Alemania para entregar personalmente la prenda al archivo histórico de la marca. El gesto fue mucho más que protocolario: representó el cruce simbólico entre tradición local y reconocimiento internacional.

El espacio donde se resguardará el jersey cuenta con estrictos controles de temperatura y humedad para preservar piezas históricas de alto valor. Según explicó Antonio Nuño, el acceso es limitado y requiere incluso el uso de guantes, lo que dimensiona la relevancia de que una creación elaborada por manos mexicanas ocupe ahora un lugar en este patrimonio global.

La llegada de los bordados de artesanas mexicanas al Mundial 2026 demuestra que la innovación también puede construirse desde la tradición. En un contexto donde las marcas buscan conectar con narrativas auténticas y generar impacto social tangible, esta colaboración evidencia cómo el diseño puede convertirse en un puente entre comunidades locales y escenarios globales.

Más allá de una colección de ropa, el proyecto deja una lección relevante: cuando el trabajo artesanal se reconoce, se remunera justamente y se integra de manera digna en las cadenas de valor, las historias locales tienen el potencial de trascender fronteras y convertirse en parte de la conversación mundial.

10 aliados estratégicos de Fundación Pablo Landsmanas que fortalecen el impacto social 

Las alianzas intersectoriales se han convertido en una de las herramientas más importantes para impulsar el desarrollo sostenible y generar bienestar colectivo. Incluso, las Naciones Unidas han reconocido que ningún actor puede resolver por sí solo los grandes desafíos sociales, ambientales y económicos de la actualidad, razón por la cual el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17 (ODS 17) plantea la necesidad de construir alianzas sólidas para alcanzar el resto de los objetivos de la Agenda 2030. Y es que, a través de las colaboraciones es posible unir capacidades, compartir conocimientos y potenciar recursos para lograr soluciones más amplias, sostenibles y efectivas.

Organizaciones civiles, empresas, fundaciones y distintos actores sociales pueden generar sinergias que faciliten la atención de problemáticas complejas relacionadas con la salud, la alimentación, la educación o la protección de grupos vulnerables. Precisamente bajo esta visión es que el impacto social de Fundación Pablo Landsmanas se ha consolidado a lo largo de los años mediante una estrategia de colaboración constante con diversas organizaciones sociales.

La Fundación Pablo Landsmanas (FPL), brazo social de Corporativo Kosmos —empresa líder nacional en servicios de alimentación— ha convertido las alianzas en uno de sus principales modelos de acción social. Consciente de que trabajar de manera colectiva permite llegar más lejos y ayudar mejor, la fundación ha establecido múltiples colaboraciones con organizaciones dedicadas a atender distintas problemáticas sociales, fortaleciendo así el alcance de sus programas e iniciativas en beneficio de quienes más lo necesitan.

El valor de las alianzas estratégicas para amplificar el alcance social

Trabajar mediante alianzas estratégicas permite que las acciones sociales sean más integrales, sostenibles y de mayor alcance. Cuando organizaciones con experiencia en distintos ámbitos unen capacidades, no sólo optimizan recursos, también generan soluciones más humanas y especializadas para atender las necesidades de poblaciones vulnerables. Este modelo colaborativo favorece además la innovación social y fortalece el cumplimiento de objetivos alineados con el desarrollo sostenible y el bienestar colectivo.

Bajo esta lógica, desde la dirección de Corporativo Kosmos, encabezada por Jack Landsmanas —dueño y Director General de Corporativo Kosmos— se ha impulsado a la Fundación Pablo Landsmanas a trabajar mediante esquemas de colaboración con organizaciones de la sociedad civil. Gracias a ello, la fundación ha construido una sólida red de apoyo que le ha permitido ampliar significativamente el alcance de sus programas sociales y reforzar su impacto social en distintos sectores de la población.

Actualmente, la FPL brinda apoyo a más de 30 organizaciones enfocadas en acciones relacionadas con alimentación, salud y educación, pilares que sostienen el trabajo social de la fundación. A través de estas alianzas, la institución contribuye a mejorar la calidad de vida de niñas, niños, adolescentes, personas adultas mayores, mujeres en situación de violencia, personas migrantes y otros grupos en condición de vulnerabilidad. Entre las múltiples organizaciones con las que colabora Fundación Pablo Landsmanas, se encuentran las siguientes:  

impacto social de Fundación Pablo Landsmanas

10 organizaciones a las que apoya la Fundación Pablo Landsmanas

1. Casa Hogar Sumando Por Ti

La Fundación Pablo Landsmanas brinda apoyo a esta casa hogar dedicada a ofrecer herramientas, educación y acompañamiento emocional a niñas, adolescentes y jóvenes en situación de abandono y riesgo social, para que puedan reconstruir su proyecto de vida y desarrollarse en entornos seguros y dignos.

2. FUNFAI

FUNFAI trabaja con niñas y niños que nacieron en prisión o cuyas madres se encuentran privadas de la libertad y sin redes de apoyo suficientes. Atender a esta población es fundamental para romper ciclos de exclusión y garantizar condiciones de desarrollo adecuadas desde la infancia.

3. CAFEMIN

La FPL también colabora con CAFEMIN, organización que acoge y acompaña a mujeres, niñas, niños y familias migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. Su trabajo es esencial para impulsar la integración social y proteger los derechos humanos de quienes enfrentan procesos de movilidad forzada.

4. Casa Hogar Margarita

Esta institución brinda protección, educación y atención integral a niñas en situación de vulnerabilidad o violencia intrafamiliar. La educación y el acompañamiento emocional que ofrece Casa Hogar Margarita son clave para que las menores puedan aspirar a un futuro más seguro y con mayores oportunidades.

5. Fundación Dar y Amar Daya I.A.P.

La organización atiende a niñas, adolescentes y madres jóvenes que han vivido situaciones de violencia y extrema vulnerabilidad. El respaldo que reciben les permite acceder a espacios de protección y reconstrucción emocional que favorecen su bienestar y autonomía.

6. Fundación Ser Humano

La Fundación Ser Humano brinda asistencia médica, psicológica, alimentaria y educativa a niñas, niños y jóvenes que viven con VIH/SIDA. Atender integralmente a esta población contribuye a reducir estigmas y garantizar mejores condiciones de vida y desarrollo para ellos.

7. Fundación Renacimiento

La FPL apoya a esta institución que trabaja con niñas, niños y jóvenes en situación de abandono social. A través de programas interdisciplinarios y espacios seguros, Fundación Renacimiento impulsa la reinserción social y la construcción de una vida digna para sus beneficiarios.

8. Fundación Camino a Casa

Esta organización acompaña a niñas, niños y adolescentes sobrevivientes de trata de personas, explotación sexual y explotación laboral. Su trabajo es indispensable para la recuperación integral de las víctimas y la restitución de sus derechos fundamentales.

9. Asilo de Ancianos San Judas Tadeo

El asilo brinda atención médica, cuidados especializados y acompañamiento a personas adultas mayores. Atender a este grupo poblacional resulta prioritario para promover una vejez digna y fortalecer la inclusión social de quienes muchas veces enfrentan abandono o carencias.

10. Fundación Quinta Carmelita

La organización proporciona atención integral a niñas y niños en situación de abandono mientras trabaja para restituir su derecho a vivir en familia mediante procesos de reintegración familiar o adopción. Su labor permite ofrecer nuevas oportunidades de vida a la infancia vulnerable.

impacto social de Fundación Pablo Landsmanas

Alianzas que construyen bienestar colectivo

Sin duda, las alianzas estratégicas representan hoy una de las vías más efectivas para impulsar el bienestar social y avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cuando los esfuerzos se articulan bajo una visión compartida, el alcance de las acciones sociales puede multiplicarse de manera significativa.

El caso de la Fundación Pablo Landsmanas ejemplifica cómo las sinergias bien construidas permiten ayudar más y mejor a quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad. A través de su red de organizaciones aliadas, la fundación ofrece apoyos que benefician a distintos sectores de la población. Así, el impacto social de Fundación Pablo Landsmanas demuestra que trabajar de forma colaborativa amplifica resultados, así mismo, contribuye a construir comunidades más humanas, solidarias y sostenibles.

Google y Meta recurren a Plaza Sésamo para promover moderación digital, mientras incentivan más tiempo en pantalla

En un momento en el que las pantallas forman parte de la infancia desde edades cada vez más tempranas, el debate sobre la relación de niñas, niños y adolescentes con la tecnología ha tomado una nueva dimensión. Mientras familias, especialistas y escuelas buscan herramientas para fomentar hábitos saludables, algunas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo han apostado por presentarse como aliadas en la educación digital.

Sin embargo, una serie de documentos internos y comunicados públicos ha puesto bajo escrutinio las alianzas entre Meta y Google con organizaciones infantiles de alta confianza como Plaza Sésamo, las Girl Scouts y la revista Highlights. De acuerdo con Forbes, aunque estas colaboraciones buscaban enseñar moderación digital, las críticas señalan una aparente contradicción: promover un uso responsable de la tecnología mientras las propias plataformas diseñan experiencias que incentivan permanecer más tiempo conectado.

Moderación digital: el mensaje educativo respaldado por gigantes tecnológicos

Con inversiones de decenas de millones de dólares, Meta y Google impulsaron campañas educativas dirigidas a niñas, niños y familias. A través de personajes conocidos, revistas ilustradas, canciones y actividades pedagógicas, las organizaciones aliadas compartieron contenidos sobre seguridad en línea, equilibrio frente a las pantallas y hábitos tecnológicos más saludables.

La apuesta parecía responder a una preocupación social creciente. La necesidad de impulsar la moderación digital ha ganado relevancia frente al incremento en el tiempo de exposición a dispositivos móviles y redes sociales. Para muchas familias, recibir orientación desde instituciones infantiles con décadas de credibilidad representó una oportunidad valiosa para abordar un problema cada vez más complejo.

Sin embargo, detrás del componente educativo comenzaron a surgir cuestionamientos difíciles de ignorar.

¿Puede una empresa cuyo modelo de negocio depende del tiempo de permanencia en pantalla convertirse, al mismo tiempo, en promotora de hábitos de desconexión?

La paradoja del tiempo en pantalla

Las plataformas de Meta y Google generan miles de millones de dólares mediante publicidad dirigida, incluyendo segmentos vinculados con audiencias jóvenes. Aunque ambas compañías han promovido herramientas de bienestar digital, críticos argumentan que sus productos continúan integrando funciones diseñadas para maximizar el tiempo de interacción.

Notificaciones constantes, recomendaciones automatizadas y sistemas de reproducción continua son algunos de los mecanismos señalados por especialistas como elementos que dificultan la desconexión, especialmente entre usuarios más jóvenes. Esto ha llevado a organizaciones de padres a cuestionar la imparcialidad de los mensajes educativos financiados por las propias tecnológicas.

Emily Boddy, codirectora del movimiento U.S. Smartphone Free Childhood, ha advertido que las recomendaciones de compañías cuyos ingresos dependen del uso prolongado difícilmente pueden considerarse neutrales. Desde esta perspectiva, la educación digital impulsada por estas marcas podría responder más a una estrategia reputacional que a un cambio estructural.

Las organizaciones infantiles frente a un dilema de confianza

El involucramiento de marcas tan reconocidas como Plaza Sésamo ha intensificado el debate. Durante décadas, este tipo de organizaciones han construido relaciones de confianza con familias y comunidades, posicionándose como referentes en educación y bienestar infantil.

Para defensores de derechos parentales, asociarse con corporaciones tecnológicas acusadas de diseñar plataformas adictivas representa un riesgo reputacional importante. La preocupación no solo radica en el mensaje transmitido, sino también en la percepción de legitimidad que estas alianzas podrían otorgar a empresas actualmente enfrentadas a múltiples litigios.

Una de las críticas más contundentes vino de Rose Bronstein, madre de un adolescente que murió tras sufrir acoso cibernético. Su comparación fue especialmente dura: cuestionó si enseñar un uso “seguro” de redes sociales mediante aliados infantiles no equivaldría a normalizar un problema estructural.

Demandas, salud mental y un entorno bajo presión

El contexto legal tampoco ayuda a reducir las tensiones. Meta y Google enfrentan diversas demandas que las acusan de contribuir a afectaciones en la salud mental de jóvenes mediante productos diseñados para generar dependencia digital.

Uno de los casos más emblemáticos concluyó con una sentencia de seis millones de dólares contra ambas compañías, reforzando el escrutinio público sobre la responsabilidad corporativa en el diseño tecnológico. Aunque las empresas han defendido sus iniciativas educativas, el debate sobre los límites éticos de estas estrategias continúa creciendo.

La conversación se vuelve especialmente sensible cuando se considera que pediatras y especialistas han advertido que antes de cierta edad muchos menores no cuentan con las herramientas emocionales necesarias para gestionar adecuadamente el uso intensivo de teléfonos inteligentes.

Moderación digital o gestión reputacional: una pregunta incómoda

De acuerdo con Nora Kenworthy, investigadora de salud pública de la Universidad de Washington Bothell, las corporaciones históricamente han recurrido a instituciones confiables para fortalecer su imagen pública. Desde industrias como la tabacalera hasta compañías refresqueras, las alianzas filantrópicas han sido utilizadas para reducir cuestionamientos reputacionales.

En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿las campañas sobre moderación digital responden genuinamente al bienestar infantil o forman parte de una estrategia de gestión de reputación? Para especialistas en responsabilidad social, el reto no está únicamente en financiar programas educativos, sino en alinear el mensaje con prácticas empresariales coherentes.

Cuando existe una brecha entre narrativa y operación, el riesgo de enfrentar acusaciones de inconsistencias —o incluso de lavado reputacional— aumenta significativamente.

El impacto financiero y la presión del mercado

Mientras la conversación pública se intensifica, el comportamiento financiero de ambas empresas muestra panoramas distintos. En lo que va del año, las acciones de Meta han registrado una caída del 6%, mientras Alphabet, matriz de Google, ha experimentado un crecimiento del 27%.

Aunque el desempeño bursátil responde a múltiples factores, el entorno regulatorio y reputacional se ha convertido en una variable cada vez más relevante para inversionistas. La gobernanza corporativa, la protección de usuarios vulnerables y los riesgos asociados al bienestar digital forman parte creciente de los criterios ESG observados por el mercado.

El caso de Meta y Google evidencia una tensión que muchas compañías enfrentan actualmente: la distancia entre el propósito que comunican y las dinámicas que sostienen su rentabilidad. Promover hábitos responsables mientras el modelo económico premia la atención constante genera preguntas legítimas sobre coherencia corporativa.

Para quienes observan la evolución de la responsabilidad social empresarial, este episodio deja una lección importante: impulsar programas educativos puede generar valor, pero solo cuando existe congruencia entre el mensaje y las prácticas del negocio. En un entorno donde la confianza es uno de los activos más frágiles, la autenticidad ya no es opcional.

1 de cada 4 partidos del Mundial 2026 podría disputarse con calor excesivo

El futbol suele ser visto como un espacio de celebración, rivalidad y emoción colectiva. Sin embargo, de cara a la Copa del Mundo de 2026, otro protagonista podría robarse parte de la atención: el aumento de las temperaturas. Un reciente estudio científico advierte que uno de cada cuatro partidos del torneo podría disputarse bajo condiciones de calor que representarían riesgos para la salud de jugadores y aficionados. El dato no solo preocupa a especialistas en deporte, sino también a quienes observan el impacto creciente de la crisis climática en la vida cotidiana.

La próxima Copa del Mundo, organizada entre México, Estados Unidos y Canadá, será histórica por múltiples razones: contará con 48 selecciones y 104 partidos, pero también podría marcar un antes y un después en la relación entre deporte y clima. Lo que antes parecía una variable secundaria hoy comienza a modificar horarios, protocolos y decisiones operativas. El debate sobre el calor en el Mundial 2026 ya no pertenece únicamente a la conversación científica, sino también a la deportiva y económica.

El deporte global frente a un nuevo rival

De acuerdo con El País, el cambio climático ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en un fenómeno tangible que afecta prácticamente todos los ámbitos, incluido el deporte profesional. Competencias internacionales como los Juegos Olímpicos de Invierno y grandes vueltas ciclistas ya han tenido que adaptarse a eventos meteorológicos extremos, desde olas de calor hasta falta de nieve.

La Copa Mundial Masculina de la FIFA tampoco parece escapar a esta tendencia. Un análisis elaborado por científicos de World Weather Attribution (WWA), liderados por Frederick Otto y Theodore Keeping del Imperial College de Londres, estima que 26 de los 104 encuentros programados podrían jugarse en condiciones consideradas de riesgo térmico. La preocupación crece porque se trata del evento deportivo más visto del planeta y uno de los espectáculos con mayor concentración de personas.

Calor en el Mundial 2026: qué dice la ciencia

El estudio parte de una métrica poco conocida fuera de ámbitos especializados: la Temperatura de Bulbo Húmedo y Globo (WBGT, por sus siglas en inglés), una medida que no solo contempla el calor ambiente, sino también humedad, radiación solar y velocidad del viento. Es decir, refleja con mayor precisión el estrés térmico que experimenta el cuerpo humano durante actividad física intensa.

Los investigadores concluyeron que 26 partidos probablemente superarán los 26 grados Celsius WBGT, umbral que el sindicato internacional de futbolistas FIFPRO considera riesgoso y que requiere pausas obligatorias de enfriamiento. Más preocupante aún: cinco encuentros podrían superar los 28 grados WBGT, nivel considerado objetivamente peligroso y que, según recomendaciones médicas y deportivas, justificaría retrasar o posponer partidos.

La comparación histórica también resulta reveladora. Al replicar el análisis con las mismas sedes utilizadas en el Mundial de Estados Unidos de 1994, los científicos encontraron que el riesgo de enfrentar condiciones extremas prácticamente se ha duplicado. En promedio, las temperaturas actuales son alrededor de 0.7 grados más elevadas que hace tres décadas.

Los equipos más expuestos al riesgo térmico

Aunque el torneo será compartido entre tres países anfitriones, no todas las selecciones enfrentarán el mismo escenario climático. Portugal aparece como el combinado con mayor probabilidad de disputar sus encuentros bajo calor extremo, con un riesgo cercano al 80 % de superar los 26 grados WBGT en fase de grupos.

Países Bajos, Arabia Saudita y Cabo Verde también enfrentarían probabilidades elevadas. En contraste, selecciones anfitrionas como México, Estados Unidos y Canadá tienen menos del 5 % de probabilidad de superar dichos umbrales térmicos durante sus primeros partidos, debido principalmente a la ubicación y condiciones climáticas de sus sedes.

Argentina, vigente campeona del mundo, tendrá un panorama especialmente desafiante. Uno de sus partidos en Dallas, programado al mediodía del 22 de junio, presenta una probabilidad del 100 % de rebasar el límite de 26 grados WBGT, además de una posibilidad considerable de llegar a temperaturas aún más peligrosas.

México, estadios climatizados y el desafío de las sedes

No todas las ciudades sede enfrentarán el mismo nivel de exposición. Según los investigadores, Houston, Dallas y Atlanta figuran entre los recintos con mayor riesgo climático. La buena noticia es que estos estadios cuentan con sistemas de aire acondicionado y estructuras parcialmente cubiertas que ayudarían a mitigar el impacto.

En el caso de Guadalajara, por ejemplo, uno de los partidos de España tendría probabilidades prácticamente nulas de rebasar niveles peligrosos. Sin embargo, otras ciudades como Miami preocupan más, especialmente en estadios sin climatización, donde selecciones como Colombia podrían enfrentar escenarios complicados.

La fase eliminatoria tampoco estará exenta de tensión climática. Incluso la gran final, programada para disputarse en Nueva York el 19 de julio, presenta un 12 % de probabilidad de superar temperaturas consideradas peligrosas. Aunque el porcentaje parezca moderado, refleja una tendencia creciente frente a ediciones anteriores.

Calor en el Mundial 2026 y las pausas de hidratación

Ante este escenario, FIFA implementará por primera vez una medida inédita: pausas obligatorias de hidratación en todos los partidos, sin importar el pronóstico climático, el estadio o la hora del encuentro. Habrá descansos de tres minutos alrededor de los minutos 22 y 67, una decisión que busca reducir el impacto del estrés térmico sobre futbolistas.

La medida, sin embargo, ha generado debate. Algunos especialistas consideran que sería más efectivo reprogramar los partidos para horarios nocturnos, cuando las temperaturas descienden. Pero la realidad del negocio deportivo pesa considerablemente: gran parte de los horarios están diseñados para coincidir con las audiencias televisivas europeas, consideradas las más rentables del torneo.

Por ello, partidos clave como la inauguración y la final se mantendrán en horarios donde el calor suele alcanzar sus máximos diarios. Para algunos críticos, las pausas también podrían representar nuevas oportunidades comerciales, al abrir espacios adicionales para publicidad en transmisiones de alta audiencia.

El impacto en aficionados y comunidades

El debate sobre el calor en el Mundial 2026 no solo gira alrededor de los futbolistas. Los aficionados podrían enfrentar riesgos incluso mayores, especialmente quienes permanezcan largas horas al aire libre antes de ingresar a los estadios o en zonas de convivencia masiva sin supervisión médica.

El profesor Frederick Otto ha advertido que, a diferencia de los jugadores, las personas asistentes suelen tener menor acceso a hidratación controlada, sombra o atención inmediata. Esto convierte al evento en un reto de salud pública para las ciudades anfitrionas, que deberán reforzar protocolos de emergencia, espacios frescos y campañas preventivas.

Más allá de lo deportivo, el Mundial podría convertirse en un caso emblemático de cómo las industrias del entretenimiento tendrán que replantear su operación frente al avance del cambio climático.

¿El futuro del futbol será en invierno?

La experiencia de Qatar 2022 ya había obligado a mover un Mundial a meses invernales para evitar temperaturas extremas. Hoy, investigadores comienzan a plantear que futuras Copas del Mundo podrían celebrarse cada vez más en regiones frías o fuera del verano tradicional.

La conversación ya está abierta: ¿deberán priorizarse condiciones climáticas seguras por encima de intereses comerciales o hábitos históricos del calendario? Lo cierto es que el calor en el Mundial 2026 podría convertirse en uno de los temas que redefinan el futuro del futbol internacional.

La próxima Copa del Mundo promete estadios llenos, narrativas épicas y millones de espectadores frente a la pantalla. Pero también será un termómetro —literal y simbólico— de qué tan preparada está la industria deportiva para responder a un planeta cada vez más caliente. El balón rodará, sí, pero esta vez el clima también jugará su propio partido.

¿Por qué cada vez más inversionistas están apostando por el deporte femenino?

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Durante años, el negocio deportivo estuvo dominado por grandes ligas masculinas, franquicias multimillonarias y derechos de transmisión prácticamente inaccesibles para nuevos actores. Sin embargo, algo está cambiando en el tablero global de inversiones. Fondos privados, empresarios de alto patrimonio y celebridades están volteando a ver un sector que hasta hace poco permanecía subestimado: el deporte femenino.

Lo que antes era percibido como un mercado de nicho hoy comienza a consolidarse como una apuesta estratégica de crecimiento. El aumento de audiencias, patrocinios y acuerdos de retransmisión está reconfigurando la conversación alrededor del valor económico del deporte practicado por mujeres. Más que una tendencia pasajera…

Muchos inversionistas observan una oportunidad con costos de entrada aún accesibles y un potencial de rentabilidad poco común en mercados deportivos ya saturados.

El crecimiento del deporte femenino ya no pasa desapercibido

De acuerdo con Forbes, el interés creciente de los inversionistas no surge de una intuición, sino de cifras que muestran un cambio acelerado. De acuerdo con proyecciones de la consultora McKinsey, el mercado del deporte femenino en Estados Unidos podría crecer alrededor de 16% anual, una velocidad cercana al triple del crecimiento del deporte masculino, con ingresos estimados de 2,500 millones de dólares para 2030.

Este panorama resulta especialmente atractivo frente a las altas barreras de entrada en ligas masculinas consolidadas como la NFL o la Premier League. En esos espacios, los costos de adquisición suelen ser exorbitantes y las posibilidades de crecimiento más limitadas. En contraste, las ligas femeninas aún atraviesan una etapa de expansión, permitiendo entrar a valoraciones más bajas y con amplio margen de revalorización.

A ello se suma un factor cultural que está transformando el interés del público: la consolidación de figuras deportivas capaces de atraer audiencias masivas. El fenómeno de jugadoras como Caitlin Clark, estrella de las Indiana Fever, ha mostrado cómo el talento femenino puede convertirse también en un motor de negocio, consumo y engagement.

Cómo el deporte femenino se convirtió en una apuesta de alto potencial

Hace apenas unos años, invertir en una franquicia femenina parecía una jugada poco convencional. Hoy, los números cuentan otra historia. El costo para ingresar a ciertas ligas ha aumentado drásticamente, reflejando el creciente apetito de los inversionistas.

Un ejemplo emblemático es la Liga Nacional de Fútbol Femenino (NWSL) en Estados Unidos. Mientras en 2020 la cuota de expansión para lanzar Angel City FC rondó los 2 millones de dólares, la nueva franquicia de Atlanta —prevista para 2028— requirió una inversión cercana a los 165 millones. Este salto revela no solo una mayor demanda, sino una creciente confianza en el valor futuro de estas organizaciones.

La apreciación de equipos ya existentes también evidencia esta evolución. Angel City FC, considerado uno de los clubes más visibles del ecosistema deportivo femenino, alcanzó una valoración estimada de 335 millones de dólares, un incremento de 34% en poco más de un año. Para muchos inversionistas, estas cifras representan un escenario difícil de encontrar en ligas masculinas maduras.

Derechos de transmisión: el gran acelerador del mercado

Si existe un indicador capaz de transformar cualquier industria deportiva, son los derechos de transmisión. Y aquí las señales también apuntan hacia una etapa de consolidación. La Asociación Nacional de Baloncesto Femenino (WNBA) firmó recientemente un acuerdo de transmisión y streaming por 11 años valorado en aproximadamente 200 millones de dólares anuales, más del triple respecto a su contrato anterior.

La NWSL también ha vivido una expansión importante. Su acuerdo de derechos de transmisión para 2023 representa ingresos anuales cercanos a los 60 millones de dólares. Aunque estas cifras aún están lejos de las ligas masculinas más lucrativas, muestran una tendencia sostenida de crecimiento que fortalece la confianza de patrocinadores e inversionistas.

Este incremento en visibilidad también tiene un efecto multiplicador: más exposición significa mayores oportunidades comerciales, audiencias más amplias y nuevas fuentes de monetización, desde patrocinios hasta productos digitales y experiencias de marca.

Invertir con visión de largo plazo

En el mundo de las inversiones, entrar temprano suele marcar la diferencia. Esa parece ser una de las razones por las que empresarios y fondos están mirando hacia las ligas femeninas. Expertos del sector estiman que una inversión bien ejecutada podría multiplicarse entre dos y cinco veces en un periodo de cinco a diez años, una rentabilidad cada vez menos frecuente en deportes masculinos altamente consolidados.

La narrativa también ha evolucionado. Antes, muchas conversaciones sobre mujeres en el deporte estaban ligadas exclusivamente a la equidad o representación. Hoy, sin dejar de lado esos avances, el mercado también habla de rentabilidad, crecimiento de activos y expansión comercial.

Esta transformación refleja un cambio profundo: el reconocimiento de que las audiencias responden cuando existe inversión, visibilidad y profesionalización. El valor económico ya no parece una promesa lejana, sino una realidad en construcción.

La creciente apuesta por el deporte practicado por mujeres no responde únicamente a una conversación social o reputacional. Para muchos inversionistas, representa una ventana estratégica hacia un mercado en expansión, con costos de entrada relativamente bajos y un potencial de valorización considerable frente a ligas tradicionales que ya alcanzaron niveles de madurez.

Mientras aumentan las audiencias, los contratos de transmisión y la presencia de nuevas estrellas, el deporte femenino parece estar dejando atrás la etiqueta de “sector emergente” para convertirse en uno de los espacios más dinámicos dentro de la economía deportiva global. La pregunta ya no es por qué los inversionistas están llegando, sino quiénes lograrán posicionarse antes de que el mercado alcance su punto de máxima madurez.