Santander México emitirá tarjetas de débito 100% libres de PVC: un paso firme hacia una banca más sostenible

En línea con su compromiso con la innovación responsable y la sostenibilidad ambiental, a partir de ahora las tarjetas de débito que emita Banco Santander México estarán fabricadas con materiales 100% libres de PVC, una medida que representa un avance significativo en la reducción del uso de plásticos convencionales en la industria financiera.

Estas nuevas tarjetas, desarrolladas con el apoyo tecnológico de Thales, líder global en tecnología ,están elaboradas con PETG 100% reciclado, un material libre de cloro, altamente resistente y con una menor huella ambiental frente al PVC tradicional, con lo que Santander México será pionero en la adopción de prácticas más sostenibles y la reducción de residuos, contribuyendo activamente a la protección del medio ambiente con una solución que combina innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental y establece un nuevo estándar para la banca mexicana.

Una decisión con impacto ambiental positivo

Actualmente, más del 90% de las tarjetas bancarias en el mundo se fabrican con PVC, un plástico complejo de reciclar y que libera sustancias tóxicas durante su producción y disposición final. Su sustitución por materiales reciclados y libres de cloro, como el PETG, permite reducir significativamente la generación de residuos y las emisiones contaminantes asociadas a su ciclo de vida.

En una primera fase, Santander México producirá aproximadamente 500 mil tarjetas de débito mensuales bajo este nuevo modelo, con una inversión estimada de 96 millones de pesos anuales. En etapas posteriores, se prevé ampliar la fabricación libre de PVC a otros productos del portafolio, avanzando hacia una operación más limpia y circular.

Actualmente, Santander México ya emplea PVC reciclado en el 85% de sus tarjetas y ha alcanzado el 100% en algunos productos. Con esta transición hacia materiales 100% libres de PVC, el banco refuerza su estrategia de sostenibilidad y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular los relacionados con la producción y el consumo responsables.

Esta iniciativa consolida a Santander México como una de las instituciones financieras más comprometidas con la gestión ambiental, integrando la sostenibilidad como eje estratégico de su modelo de negocio, y reafirma su convicción de impulsar soluciones que generen valor económico, social y ambiental y contribuyan al desarrollo de una banca más responsable.

Los 10 líderes mejor posicionados de Forbes Iconoclast 50: ¿qué tan responsables son?

La influencia empresarial nunca había sido tan visible ni tan cuestionada como en la actualidad. Ante un panorama marcado por crisis climáticas, desigualdad económica, transformaciones tecnológicas aceleradas y una creciente demanda de transparencia, la sociedad ya no evalúa a los grandes líderes únicamente por la riqueza que generan o por el tamaño de las compañías que dirigen. Cada vez más, la pregunta es qué hacen con ese poder y cómo contribuyen a resolver algunos de los desafíos más importantes de nuestro tiempo.

La nueva clasificación Forbes Iconoclast 50 reconoce a figuras que están redefiniendo industrias enteras a través de la innovación, la tecnología, las finanzas, el entretenimiento y la filantropía. Sin embargo, para quienes observamos el mundo desde la óptica de la responsabilidad social, resulta igualmente relevante analizar si estos personajes también están dejando una huella positiva más allá de sus resultados financieros. 

Por eso, a continuación, presentamos una selección asada en el top 10 de los líderes de Forbes Iconoclast 50, pero exploramos qué tan comprometidos están con generar valor social, ambiental o humano desde sus respectivas posiciones de influencia.

¿Los líderes de Forbes Iconoclast 50 también buscan generar impacto?

1. Bill Ackman: del activismo financiero a la filantropía estratégica

Con una fortuna estimada en 9,000 millones de dólares, Bill Ackman es uno de los inversionistas más influyentes de Wall Street y fundador de Pershing Square Capital Management. Durante los últimos años ha consolidado una posición dominante en Howard Hughes Holdings, empresa que busca convertir en una versión moderna de Berkshire Hathaway. Su capacidad para influir en mercados y compañías lo ha convertido en una de las figuras más reconocidas del activismo financiero contemporáneo.

Sin embargo, una parte importante de su legado se está construyendo fuera del sector financiero. Ackman es firmante de The Giving Pledge, iniciativa impulsada por Warren Buffett y Bill Gates mediante la cual los multimillonarios se comprometen a donar al menos la mitad de su patrimonio. A través de la Pershing Square Foundation, fundada en 2006, ha destinado cientos de millones de dólares a proyectos relacionados con educación, salud, desarrollo económico, investigación científica, justicia social y conservación.

Más allá de las cifras, lo interesante es su enfoque de “filantropía de impacto”, que busca financiar soluciones escalables capaces de generar cambios duraderos. En una época donde muchas empresas aún separan sus actividades comerciales de sus compromisos sociales, Ackman representa una tendencia creciente entre líderes empresariales que buscan utilizar el capital como herramienta de transformación.

2. Sam Altman: el arquitecto de la IA y el debate sobre su impacto social

Pocas personas han moldeado la conversación tecnológica de los últimos años tanto como Sam Altman. Como CEO de OpenAI, la organización responsable de ChatGPT, se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la revolución de la inteligencia artificial. Forbes estima su patrimonio en 3,500 millones de dólares, una cifra que refleja el enorme crecimiento de una tecnología que promete transformar prácticamente todos los sectores económicos.

Su papel en materia de responsabilidad social ha generado opiniones divididas. Por un lado, Altman ha impulsado investigaciones sobre renta básica universal y ha financiado estudios para comprender cómo los avances tecnológicos podrían afectar el empleo y la distribución de la riqueza. También ha defendido públicamente la necesidad de crear mecanismos que permitan compartir los beneficios de la inteligencia artificial con una población más amplia.

Por otro lado, OpenAI enfrenta cuestionamientos relacionados con la gobernanza de la IA, la concentración de poder tecnológico y los riesgos asociados a una comercialización acelerada. Su caso ilustra uno de los dilemas más complejos de la actualidad: cómo equilibrar innovación, crecimiento económico y responsabilidad social en una tecnología con potencial transformador sin precedentes.

3. Dario Amodei: cuando la seguridad tecnológica se convierte en una causa

Si Sam Altman representa la expansión acelerada de la inteligencia artificial, Dario Amodei simboliza la preocupación por sus consecuencias. El fundador y CEO de Anthropic abandonó OpenAI junto con otros investigadores para desarrollar modelos de IA enfocados en la seguridad y el bienestar humano. Su fortuna ronda los 7,000 millones de dólares y su empresa se ha convertido en uno de los principales competidores del sector.

Lo que distingue a Amodei es que ha convertido la seguridad tecnológica en parte central de su misión empresarial. Anthropic opera como una corporación de beneficio público y ha impulsado investigaciones pioneras sobre alineación de IA, transparencia y prevención de riesgos. Además, el ejecutivo ha rechazado públicamente el uso de sus sistemas para vigilancia masiva y ha manifestado reservas sobre el desarrollo de armas completamente autónomas.

Aunque algunos críticos consideran que la seguridad puede convertirse en una ventaja competitiva dentro del mercado de la IA, resulta innegable que Amodei ha contribuido a colocar temas éticos en el centro de una conversación que durante años estuvo dominada únicamente por el crecimiento y la innovación. Su liderazgo demuestra que la responsabilidad también puede expresarse mediante decisiones sobre qué tecnologías no desarrollar.

4. Paolo Ardoino: la apuesta por expandir el acceso tecnológico

Paolo Ardoino es uno de los personajes más influyentes del ecosistema de criptomonedas. Como CEO de Tether, la empresa detrás de la stablecoin USDT, controla una organización cuya capitalización se ha multiplicado durante los últimos años. Forbes estima su patrimonio en 38,000 millones de dólares y lo considera una de las figuras clave para entender la evolución del sistema financiero digital.

Aunque Tether suele aparecer en titulares por su peso dentro de los mercados cripto, Ardoino ha buscado posicionar a la compañía en iniciativas que van más allá de las finanzas digitales. Según Forbes, la empresa ha destinado más de 10,000 millones de dólares a sectores como inteligencia artificial, educación, telecomunicaciones, infraestructura tecnológica, agricultura y centros de datos. La narrativa impulsada por Ardoino gira en torno a la creación de herramientas que amplíen el acceso a servicios financieros y tecnológicos en regiones con menor inclusión económica.

Si bien todavía existe debate sobre el impacto social real de las criptomonedas, su caso plantea una pregunta relevante para los especialistas en sostenibilidad: ¿pueden las tecnologías financieras convertirse en herramientas de inclusión? La respuesta aún está en construcción, pero Ardoino forma parte de un grupo de líderes empresariales que están intentando vincular innovación tecnológica con desarrollo económico en mercados emergentes.

5. Brian Armstrong: innovación financiera y nuevas formas de inclusión económica

Brian Armstrong, cofundador y CEO de Coinbase, posee una fortuna estimada en 9,100 millones de dólares y ha sido una de las figuras más influyentes en la expansión de las criptomonedas hacia el mercado masivo. Bajo su liderazgo, Coinbase se convirtió en la primera empresa nacida del ecosistema cripto en incorporarse al índice S&P 500, un hito que consolidó la legitimidad financiera del sector.

Aunque su nombre suele asociarse al crecimiento de los activos digitales, Armstrong también ha desarrollado iniciativas con un fuerte componente social. En 2018 creó GiveCrypto, organización filantrópica orientada a distribuir recursos económicos mediante criptomonedas a personas en situación de pobreza alrededor del mundo. La premisa era sencilla: utilizar la tecnología financiera para ampliar el acceso a oportunidades económicas en regiones desatendidas por el sistema bancario tradicional.

Asimismo, ha promovido la innovación abierta y el desarrollo de herramientas que permitan ampliar el acceso a servicios financieros digitales. Sus defensores consideran que las criptomonedas pueden convertirse en mecanismos de inclusión para millones de personas sin acceso a infraestructura financiera formal; sus críticos, en cambio, cuestionan la volatilidad y los riesgos asociados al sector. No obstante, su trayectoria invita a reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar las nuevas tecnologías en la construcción de sistemas económicos más accesibles e inclusivos.

6. Laura y John Arnold: convertir una fortuna en una herramienta para el cambio sistémico

Pocas historias ilustran mejor la evolución de la filantropía moderna que la de Laura y John Arnold. Él construyó su fortuna como operador energético y gestor de fondos de inversión; ella desarrolló una sólida trayectoria en gestión pública y filantropía. Juntos acumulan un patrimonio estimado en 2,800 millones de dólares y forman parte de los líderes de Forbes Iconoclast 50 que han decidido dedicar una parte significativa de sus recursos a resolver problemas sociales complejos.

Lo que distingue a los Arnold es la magnitud de su compromiso. Según Forbes, han donado más de 2,000 millones de dólares, equivalentes al 42% de su fortuna, convirtiéndose en una de las parejas más generosas del mundo en términos proporcionales. Tan solo en el último año, su fundación otorgó cerca de 900 subvenciones para apoyar iniciativas relacionadas con la reforma de la justicia penal, la educación superior, la investigación científica y el fortalecimiento de instituciones públicas.

A diferencia de la filantropía tradicional basada en donativos puntuales, la fundación Arnold Ventures apuesta por atacar las causas estructurales de los problemas. Sus inversiones buscan generar evidencia, promover políticas públicas efectivas y fortalecer programas que puedan escalarse a nivel nacional. Este enfoque los ha convertido en referentes de una filantropía orientada a resultados.

En una época donde las desigualdades económicas son objeto de creciente debate, los Arnold representan una visión según la cual el éxito financiero debe traducirse en una responsabilidad proporcional con la sociedad. Su trabajo demuestra que la influencia puede utilizarse no solo para generar riqueza, sino también para transformar sistemas que afectan la vida de millones de personas.

7. Connie y Steve Ballmer: invertir en movilidad social para las nuevas generaciones

Con una fortuna conjunta cercana a los 133 mil millones de dólares, Connie y Steve Ballmer podrían limitarse a administrar uno de los patrimonios más grandes del mundo. Sin embargo, desde su retiro de Microsoft, la pareja ha convertido la filantropía en uno de los ejes centrales de su legado. Forbes destaca que han donado aproximadamente 6,500 millones de dólares, incluidos 1,500 millones tan solo en 2025.

A través de The Ballmer Group, han enfocado sus esfuerzos en mejorar la movilidad económica de niños y familias en situación de vulnerabilidad. Una de sus iniciativas más recientes fue la asignación de 170 millones de dólares a programas de educación infantil dirigidos a familias de bajos ingresos en el estado de Washington. La organización trabaja además en áreas como salud, vivienda, educación y bienestar infantil, con especial énfasis en romper ciclos intergeneracionales de pobreza.

El compromiso de Steve Ballmer también incluye la promoción de la transparencia gubernamental. A través de USAFacts, una plataforma independiente financiada por él, busca acercar datos públicos confiables a la ciudadanía y fortalecer la participación democrática mediante información verificable.

Su caso demuestra que la responsabilidad social puede adoptar múltiples formas. Más allá de los donativos, los Ballmer han apostado por construir instituciones, fortalecer capacidades y generar información que permita tomar mejores decisiones colectivas. Se trata de una visión de largo plazo que busca crear oportunidades sostenibles para las futuras generaciones.

8. Warren Buffett: la influencia filantrópica que redefinió el capitalismo moderno

Hablar de Warren Buffett es hablar de una de las figuras más influyentes de la historia empresarial contemporánea. Con una fortuna estimada en 140 mil millones de dólares y seis décadas al frente de Berkshire Hathaway, el llamado “Oráculo de Omaha” ha moldeado generaciones enteras de inversionistas y líderes empresariales.

Sin embargo, su huella más profunda podría estar fuera de los mercados financieros. Buffett es cofundador de The Giving Pledge, iniciativa que invita a multimillonarios de todo el mundo a comprometer la mayor parte de su riqueza a causas filantrópicas. Además, ha donado decenas de miles de millones de dólares principalmente a la Fundación Bill y Melinda Gates y a otras organizaciones familiares, convirtiéndose en uno de los mayores filántropos de la historia moderna.

Lo notable de Buffett es que ha utilizado su influencia para cambiar la conversación sobre la riqueza. Mientras durante décadas el éxito empresarial se midió por la acumulación de capital, él promovió la idea de que quienes poseen fortunas extraordinarias tienen también una responsabilidad extraordinaria con la sociedad. Aunque suele mantener un perfil discreto respecto a sus acciones sociales, su ejemplo ha influido en cientos de líderes empresariales alrededor del mundo.

9. Steve Cohen: el desafío de equilibrar desarrollo económico e impacto comunitario

Steve Cohen es conocido principalmente por ser uno de los gestores de fondos más exitosos de Wall Street y propietario de los New York Mets. Con un patrimonio estimado en 23 mil millones de dólares, ha transformado Point72 Asset Management en una organización cada vez más institucionalizada y menos dependiente de una sola figura de liderazgo.

Su contribución en materia social se ha desarrollado principalmente a través de la Steve & Alexandra Cohen Foundation, organización que durante años ha destinado recursos a salud, investigación médica, educación y apoyo a veteranos militares. Uno de sus focos más destacados ha sido la salud mental, un tema históricamente subatendido dentro de la filantropía estadounidense.

Asimismo, Cohen impulsa uno de los proyectos de regeneración urbana más ambiciosos de Nueva York: la transformación de los alrededores del Citi Field en un complejo de entretenimiento valorado en más de 8,000 millones de dólares. Aunque el proyecto ha generado debate sobre sus implicaciones urbanas, sus promotores argumentan que podría traducirse en empleo, inversión y desarrollo económico para Queens.

10. Ryan Coogler: utilizar la narrativa para impulsar representación e inclusión

A diferencia de muchos integrantes de esta lista, Ryan Coogler no construyó su influencia desde las finanzas o la tecnología, sino desde el cine. Con una fortuna estimada en 25 millones de dólares, el director y productor estadounidense se ha convertido en una de las voces más influyentes de Hollywood gracias a películas como Fruitvale Station, Creed, Black Panther y Sinners.

Su impacto social radica en la forma en que ha utilizado el entretenimiento para ampliar la representación de comunidades históricamente marginadas. Black Panther, por ejemplo, no solo fue un éxito de taquilla; también se convirtió en un fenómeno cultural que visibilizó referentes afrodescendientes en una industria donde durante décadas predominaron otras narrativas.

Coogler también ha impulsado programas de mentoría y oportunidades para jóvenes cineastas, especialmente provenientes de comunidades subrepresentadas. A través de su productora Proximity Media ha promovido la diversidad frente y detrás de cámaras, contribuyendo a transformar una industria que continúa enfrentando retos en materia de inclusión.

Su trayectoria demuestra que la responsabilidad social no siempre se expresa mediante fundaciones multimillonarias o grandes donaciones. En ocasiones, el impacto consiste en cambiar quiénes cuentan las historias, quiénes aparecen representados y quiénes tienen acceso a nuevas oportunidades dentro de sectores con enorme influencia cultural.

El valor de influir con propósito

La selección de estos líderes de Forbes Iconoclast 50 confirma que el liderazgo empresarial está siendo evaluado bajo criterios cada vez más amplios. Más allá de la riqueza, las empresas y la sociedad esperan que las personas con mayor influencia contribuyan a resolver desafíos como la desigualdad, la inclusión, el acceso a oportunidades o la sostenibilidad ambiental. Aunque sus niveles de compromiso son distintos, todos muestran que el impacto social se ha convertido en una dimensión inseparable del liderazgo contemporáneo.

Para el mundo de la responsabilidad social, esta tendencia representa una señal positiva: influir ya no debería significar únicamente generar negocios, sino también impulsar cambios que beneficien a la sociedad. En una época marcada por múltiples desafíos globales, el verdadero legado de estos líderes de Forbes Iconoclast 50 no dependerá únicamente de sus fortunas o empresas, sino de su capacidad para utilizar su poder, recursos y visibilidad para construir un futuro más justo, inclusivo y sostenible.

Cómo los chatbots están impulsando la inclusión de personas con discapacidad

La conversación sobre inclusión suele centrarse en la eliminación de barreras físicas, pero la verdadera participación social va mucho más allá de la accesibilidad en los espacios. Para millones de personas con discapacidad intelectual, los desafíos cotidianos también incluyen comunicarse, expresar necesidades, interactuar con otras personas y desenvolverse con confianza en entornos sociales o laborales. Estas habilidades, que muchas veces se dan por sentadas, son fundamentales para construir autonomía y fortalecer la participación en la comunidad.

En este contexto, la tecnología está comenzando a desempeñar un papel cada vez más relevante. Tal como apunta The Conversation, el avance de la inteligencia artificial y al desarrollo de herramientas diseñadas desde criterios de accesibilidad está haciendo posible que los chatbots puedan convertirse en aliados para la inclusión de personas con discapacidad. Más que sustituir la interacción humana, estas soluciones ofrecen espacios seguros de aprendizaje, práctica y acompañamiento que pueden ayudar a reducir barreras sociales y ampliar oportunidades de desarrollo personal y profesional.

La tecnología como herramienta para la inclusión de personas con discapacidad

La discapacidad intelectual implica limitaciones significativas en habilidades relacionadas con el aprendizaje, el razonamiento y la adaptación a diferentes situaciones de la vida diaria. Por ello, hablar de inclusión de personas con discapacidad requiere adoptar una visión más amplia que la simple accesibilidad física. La inclusión también implica generar condiciones que favorezcan la comunicación, la comprensión y la participación activa en distintos ámbitos de la vida. Esto incluye desde la posibilidad de mantener una conversación hasta acceder a oportunidades educativas y laborales.

Las habilidades sociales juegan un papel fundamental en este proceso. Saber expresar una opinión, solicitar ayuda, comprender normas sociales o participar en una entrevista de trabajo puede influir directamente en la autoestima, la independencia y el sentido de pertenencia de una persona. Sin embargo, estas capacidades no siempre se adquieren de manera espontánea y, en muchos casos, requieren entrenamiento constante y apoyos específicos.

Aquí es donde la tecnología puede marcar una diferencia significativa. Cuando está diseñada desde las necesidades reales de las personas usuarias, puede convertirse en una herramienta de aprendizaje accesible, flexible y adaptable. El verdadero valor de la innovación no radica únicamente en su sofisticación tecnológica, sino en su capacidad para responder a desafíos concretos y mejorar la calidad de vida de quienes la utilizan.

El móvil como un espacio familiar para aprender y desarrollar habilidades sociales

Uno de los factores que explican el potencial de los chatbots en este ámbito es que aprovechan entornos tecnológicos que muchas personas ya utilizan de manera cotidiana. Los teléfonos móviles y las aplicaciones de mensajería forman parte de la vida diaria de un número creciente de personas con discapacidad intelectual, lo que reduce las barreras de adopción y facilita la interacción con nuevas herramientas.

Cuando una aplicación utiliza una interfaz similar a plataformas conocidas como WhatsApp, el aprendizaje puede resultar más intuitivo y menos intimidante. Las personas usuarias interactúan en un entorno familiar donde pueden responder preguntas, seleccionar opciones y practicar diferentes escenarios de comunicación a su propio ritmo.

inclusión de personas con discapacidad

Además, los chatbots ofrecen ventajas que resultan especialmente valiosas para el aprendizaje. Permiten repetir situaciones tantas veces como sea necesario, recibir retroalimentación inmediata y avanzar gradualmente en el desarrollo de nuevas habilidades. Este enfoque favorece la adquisición de conocimientos sin la presión que pueden generar algunas interacciones sociales presenciales.

Otro aspecto clave es el diseño inclusivo. Elementos como el lenguaje sencillo, la lectura fácil, la interacción mediante voz o texto y los mensajes claros contribuyen a crear experiencias más accesibles. La tecnología, en este sentido, no solo debe ser funcional, sino también comprensible y cercana para quienes la utilizan.

CapacitaBOT e INCLU-SÍ LAB: dos ejemplos de innovación con impacto social

El potencial de los chatbots para impulsar la inclusión de personas con discapacidad ya se está materializando en proyectos concretos. Uno de ellos es CapacitaBOT, una aplicación diseñada para fortalecer habilidades sociales mediante conversaciones guiadas, lenguaje sencillo y refuerzos positivos.

Su objetivo es ayudar a personas con discapacidad intelectual a aprender cómo iniciar, mantener y finalizar conversaciones, una habilidad esencial para desenvolverse en diferentes contextos sociales. La aplicación funciona en dispositivos Android e incorpora interacción por voz a través de tecnologías desarrolladas con IBM Watson, ofreciendo una experiencia accesible y adaptada a las necesidades de sus usuarios.

Más allá del aprendizaje técnico, CapacitaBOT permite practicar situaciones similares a las que las personas enfrentan en su vida cotidiana. Esto contribuye a generar confianza, reducir la ansiedad asociada a ciertas interacciones y fortalecer competencias que favorecen una mayor participación social.

Por otro lado, INCLU-SÍ LAB aborda un desafío igualmente relevante: la inclusión laboral. Esta aplicación fue diseñada para ayudar a personas con discapacidad intelectual a prepararse para entrevistas de trabajo, mejorar sus habilidades comunicativas y fortalecer su autonomía durante los procesos de búsqueda de empleo.

La herramienta permite practicar preguntas frecuentes, organizar información personal y recibir orientación mediante formatos escritos y orales, tanto desde dispositivos móviles como desde computadoras. Además, incorpora técnicas de inteligencia artificial que enriquecen la experiencia de aprendizaje y facilitan una interacción más personalizada con cada usuario.

Ambos casos demuestran que la innovación tecnológica puede convertirse en un vehículo para generar oportunidades reales de inclusión cuando se desarrolla desde una perspectiva centrada en las personas y sus necesidades.

Una IA que acompaña, fortalece y genera autonomía

Uno de los debates más frecuentes en torno a la inteligencia artificial gira en torno a su capacidad para sustituir actividades humanas. Sin embargo, experiencias como las de CapacitaBOT e INCLU-SÍ LAB muestran una perspectiva diferente: la IA puede actuar como un complemento que fortalece los apoyos existentes sin reemplazar a educadores, profesionales o familias.

En el caso de las personas con discapacidad intelectual, un chatbot puede ofrecer algo especialmente valioso: un entorno seguro donde practicar, equivocarse, corregir errores y volver a intentarlo sin miedo al juicio social. Esta posibilidad resulta fundamental para desarrollar confianza y prepararse para situaciones que posteriormente ocurrirán en el mundo real.

La IA también puede contribuir a personalizar los procesos de aprendizaje. Al adaptarse al ritmo y las necesidades de cada usuario, estas herramientas pueden ofrecer apoyos más flexibles y accesibles que favorezcan una experiencia de aprendizaje continua y significativa.

No obstante, el potencial de estas tecnologías también implica responsabilidades. Para que la inclusión de personas con discapacidad sea realmente efectiva, es necesario que las herramientas digitales se diseñen con criterios de accesibilidad, participación y derechos humanos. Las personas destinatarias deben formar parte del proceso de creación y evaluación de estas soluciones para garantizar que respondan a necesidades reales y no generen nuevas barreras.

La verdadera innovación no consiste únicamente en desarrollar sistemas cada vez más avanzados, sino en garantizar que sus beneficios puedan llegar a quienes históricamente han enfrentado mayores obstáculos para participar plenamente en la sociedad.

Menos residuos, más impacto: Colgate-Palmolive México presenta un tubo de pasta reciclable

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La transición hacia una economía circular se ha convertido en una de las prioridades más importantes para las empresas que buscan reducir su impacto ambiental. Sin embargo, algunos productos de uso cotidiano siguen representando desafíos complejos para la circularidad. Los tubos de pasta dental son uno de ellos. Su composición multicapa ha dificultado históricamente su reciclaje, provocando que millones de envases terminen fuera de los sistemas de recuperación. 

Consciente de esta problemática, Colgate-Palmolive México ha desarrollado su primer tubo de pasta reciclable, una innovación que busca facilitar la recuperación de materiales y avanzar hacia una gestión más responsable de los residuos plásticos en el país.

Nuevo tubo de pasta reciclable de Colgate-Palmolive: una innovación para cerrar el ciclo de los materiales

Después de cinco años de investigación y desarrollo, Colgate-Palmolive logró transformar este reto en una oportunidad de innovación. El nuevo tubo de pasta reciclable está fabricado con polietileno de alta densidad (HDPE), también conocido como plástico número dos, uno de los materiales más aceptados dentro de la infraestructura de reciclaje existente.

La principal diferencia radica en su estructura monomaterial. Al estar compuesto por un solo tipo de plástico, el envase puede incorporarse a los flujos de reciclaje utilizados para botellas y otros recipientes de HDPE, eliminando la necesidad de procesos especializados de separación. Esto incrementa las posibilidades de recuperación efectiva y favorece la reincorporación del material a nuevos ciclos productivos.

Además de sus beneficios ambientales, el diseño mantiene las características necesarias para garantizar la protección del producto y la experiencia de uso que esperan los consumidores. Este equilibrio demuestra que la innovación sostenible no necesariamente implica sacrificar funcionalidad, sino repensar los materiales y procesos desde una perspectiva de circularidad.

La relevancia de este avance ha sido reconocida por la Asociación de Recicladores de Plástico (APR), que certificó la reciclabilidad técnica del envase. Este respaldo refuerza la credibilidad de la iniciativa y confirma que el diseño cumple con los estándares necesarios para integrarse a los sistemas de recuperación existentes.

tubo de pasta reciclable

Un cambio que refrenda el compromiso con la sostenibilidad de la compañía

El lanzamiento no es un esfuerzo aislado, sino parte de una estrategia más amplia orientada a reducir la huella ambiental de los productos y envases de la compañía. Bajo su enfoque “Diseño con Propósito”, Colgate-Palmolive busca incorporar criterios de sostenibilidad desde las primeras etapas del desarrollo de productos, impulsando soluciones que generen valor tanto para los consumidores como para el medio ambiente.

Los avances muestran que esta visión ya está generando resultados concretos. De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024 de la empresa, actualmente el 93% de sus envases son reciclables, reutilizables o compostables, una cifra superior al 89.5% reportado durante el año anterior. Este progreso refleja un compromiso continuo con la mejora de sus procesos y materiales.

En México, la iniciativa también se vincula con los objetivos del Acuerdo Nacional para la Economía Circular de los Plásticos, que busca impulsar envases 100% reciclables y fomentar una mayor incorporación de materiales recuperados. La alineación entre estrategias corporativas y metas nacionales resulta especialmente relevante para acelerar la transición hacia modelos de producción más sostenibles.

La empresa también ha anunciado programas piloto de recuperación que permitirán recolectar y reciclar los nuevos tubos en distintas regiones del país. Este enfoque reconoce una realidad importante: diseñar envases reciclables es un paso fundamental, pero generar sistemas que faciliten su recuperación es igual de necesario para lograr impactos tangibles.

Una apuesta por el liderazgo sostenible

Además, la presentación del nuevo tubo de pasta reciclable coincide con un momento emblemático para la compañía: la celebración de sus primeros cien años de operaciones en México. En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en uno de los pilares estratégicos de Colgate-Palmolive. La compañía ha impulsado iniciativas que abarcan desde la innovación en envases hasta la gestión responsable de recursos en sus operaciones industriales, integrando criterios ambientales dentro de su modelo de crecimiento.

tubo de pasta reciclable

Uno de los ejemplos más relevantes es su planta de Guanajuato, considerada la mayor instalación de producción de Colgate-Palmolive a nivel mundial. Esta planta obtuvo la certificación True Zero Waste gracias a que desvía más del 90% de sus residuos operativos de los vertederos mediante programas de reciclaje, reutilización y recuperación de materiales.

Asimismo, la empresa forma parte de la Agenda 2030 de Plásticos para Empresas de la Fundación Ellen MacArthur, una iniciativa internacional que busca acelerar la transición hacia una economía circular. Este programa promueve políticas públicas más sólidas, fomenta la innovación colaborativa y busca reducir la generación de residuos plásticos a través de compromisos medibles y de largo plazo.

En el marco de sus cien años en México, Colgate-Palmolive reafirma que la sostenibilidad puede convertirse en un motor de innovación y competitividad y ofrece una lección valiosa: que los cambios de mayor impacto suelen comenzar con decisiones aparentemente simples, pero capaces de transformar la forma en que los productos interactúan con el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida.

La IA podría consumir más energía que países completos antes de 2030

La inteligencia artificial es una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo. Desde la automatización de procesos empresariales hasta la aceleración de la investigación científica, sus beneficios son innegables. Sin embargo, detrás de cada consulta, imagen generada o modelo entrenado existe una infraestructura física que demanda cantidades crecientes de energía, agua y recursos naturales. A medida que la adopción de estas herramientas se acelera, también lo hace la necesidad de comprender sus impactos ambientales de forma integral.

En este contexto, un reciente informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) pone en perspectiva cómo la expansión de la IA podría llevar a sus centros de datos a consumir 945 teravatios-hora de electricidad al año para 2030, una cifra equivale a casi tres veces el consumo eléctrico combinado de Pakistán, Bangladesh y Nigeria. El hallazgo abre una pregunta urgente de resolver: ¿cómo garantizar que la revolución digital avance sin rebasar los límites planetarios?

El consumo de energía de la IA va mucho más allá de las emisiones de carbono

Durante años, la conversación sobre sostenibilidad tecnológica se ha concentrado principalmente en las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el nuevo estudio advierte que esta visión resulta insuficiente para evaluar el verdadero impacto ambiental de la inteligencia artificial.

Cada kilovatio-hora utilizado por los sistemas de IA genera simultáneamente una huella de carbono, una huella hídrica y una huella territorial. El problema es que estas variables no siempre evolucionan en la misma dirección. Por ejemplo, algunas fuentes energéticas consideradas más limpias desde la perspectiva climática pueden incrementar significativamente el uso de agua o la ocupación de suelo.

consumo de energía de la IA

Esta realidad obliga a replantear los indicadores utilizados para medir la sostenibilidad tecnológica. Para los especialistas en responsabilidad social corporativa, el desafío consiste en adoptar enfoques multidimensionales que permitan identificar impactos indirectos y evitar que una solución ambiental genere nuevas presiones sobre otros recursos naturales.

La principal conclusión es clara: una infraestructura energética baja en carbono no necesariamente implica una infraestructura de bajo impacto. El verdadero reto es desarrollar modelos de gobernanza que consideren simultáneamente clima, agua, biodiversidad y uso del territorio.

El consumo de energía de la IA se concentra cada vez más en la inferencia

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que el debate público continúa enfocado en el entrenamiento de los modelos, cuando la mayor parte del impacto ambiental proviene de otra etapa: la inferencia.

Entrenar modelos avanzados como ChatGPT requiere enormes cantidades de energía, pero una vez desplegados, son las interacciones diarias de millones de usuarios las que representan entre el 80% y el 90% del consumo total. Cada pregunta realizada a un chatbot, cada imagen generada y cada video producido mediante IA alimentan una demanda energética constante y creciente.

Las diferencias entre tareas son particularmente significativas. Una consulta conversacional puede consumir hasta 200 veces más energía que una clasificación básica de texto, mientras que la generación de imágenes puede consumir aproximadamente 1,450 veces la energía de referencia, y un solo vídeo corto generado por IA puede gastar tanta electricidad como 200, 000 clasificaciones de spam. Lo más preocupante es que estos costos permanecen prácticamente invisibles para los usuarios, quienes rara vez conocen la huella ambiental asociada a sus interacciones digitales.

Para las empresas desarrolladoras de tecnología, este panorama abre una oportunidad para incorporar principios de transparencia y ecoeficiencia en el diseño de productos. Hacer visible el impacto de determinadas funciones podría convertirse en un elemento clave para fomentar decisiones de uso más responsables.

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La paradoja de la eficiencia y los desafíos de gobernanza

Una creencia extendida sostiene que los avances tecnológicos harán que la inteligencia artificial sea cada vez más eficiente y, por tanto, menos demandante en términos ambientales. Sin embargo, el informe advierte que esta lógica podría no cumplirse.

El fenómeno responde a la llamada paradoja de Jevons, según la cual las mejoras en eficiencia suelen traducirse en un aumento del consumo total. Cuando una tecnología se vuelve más barata y accesible, las personas y organizaciones tienden a utilizarla con mayor frecuencia y para más aplicaciones.

En el caso de la IA, esto significa que los ahorros obtenidos por consulta podrían verse rápidamente anulados por el crecimiento exponencial de la demanda. A medida que más sectores incorporan herramientas generativas, automatización inteligente y análisis predictivo, el consumo agregado de recursos podría continuar aumentando.

Por ello, los autores del estudio sostienen que el problema ya no es exclusivamente tecnológico, sino de gobernanza. Las decisiones sobre dónde construir centros de datos, qué métricas exigir a las empresas y cómo gestionar los recursos naturales asociados a la infraestructura digital serán determinantes para definir si la inteligencia artificial contribuye o no a un desarrollo sostenible.

Cuando los costos ambientales y los beneficios digitales no coinciden

Otro aspecto crítico señalado por la investigación es la creciente desigualdad en la distribución de costos y beneficios asociados a la IA. Mientras las ventajas económicas y tecnológicas se concentran principalmente en un reducido número de países, los impactos ambientales suelen recaer sobre comunidades que reciben pocos beneficios directos.

Casos como Irlanda, Querétaro y Uruguay muestran cómo la expansión de los centros de datos puede generar tensiones sobre sistemas eléctricos y recursos hídricos locales. En contextos de sequía o estrés ambiental, estas infraestructuras compiten por recursos esenciales con las necesidades de la población.

La situación se vuelve aún más compleja al considerar la cadena global de suministro. Muchos países que no cuentan con infraestructura propia de IA participan en la extracción de minerales críticos o reciben residuos electrónicos derivados de esta industria. Para 2030, la infraestructura asociada a la inteligencia artificial podría generar hasta 2.5 millones de toneladas de residuos electrónicos anuales.

Desde una perspectiva ESG, esta asimetría plantea interrogantes fundamentales sobre justicia ambiental, distribución de riesgos y responsabilidad compartida a lo largo de toda la cadena de valor tecnológica.

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Una revolución tecnológica que necesita nuevas reglas

La inteligencia artificial tiene el potencial de impulsar avances extraordinarios en productividad, innovación y bienestar social. Sin embargo, el informe de la Universidad de las Naciones Unidas deja claro que su sostenibilidad no puede evaluarse únicamente a partir de las emisiones de carbono. El consumo de energía de la IA, su demanda de agua, el uso de suelo y la generación de residuos forman parte de una ecuación mucho más compleja que requiere nuevas herramientas de medición y transparencia.

Para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad, el desafío consiste en incorporar esta visión integral dentro de sus estrategias de gobernanza. El futuro de la IA no dependerá únicamente de su capacidad tecnológica, sino de la capacidad colectiva para desarrollar marcos regulatorios, empresariales y financieros que garanticen que sus beneficios se distribuyan de manera equitativa y dentro de los límites ambientales del planeta.

Cumplir estándares ya no es suficiente: este el nuevo reto de la sostenibilidad empresarial

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Durante décadas, las certificaciones, auditorías y estándares de sostenibilidad fueron considerados la principal evidencia del compromiso empresarial con el desarrollo sostenible. Obtener un sello reconocido o cumplir determinados criterios permitía demostrar responsabilidad corporativa frente a clientes, inversionistas y otros grupos de interés. Sin embargo, tal como apunta Sustainable Brands, el contexto actual ha elevado significativamente el nivel de exigencia hacia las organizaciones.

Hoy, las empresas no son evaluadas únicamente por los compromisos que asumen o por los estándares que cumplen, sino por los resultados que generan. Las expectativas de la sostenibilidad corporativa han evolucionado desde una lógica centrada en el cumplimiento hacia una enfocada en el impacto. En otras palabras, ya no basta con demostrar que existen políticas, procedimientos o certificaciones; es necesario evidenciar que estas acciones producen mejoras reales para las personas, las comunidades y el medio ambiente.

De la certificación al impacto: el nuevo paradigma empresarial

Los estándares de sostenibilidad surgieron durante la década de 1980 para llenar vacíos regulatorios y ofrecer marcos de referencia que promovieran prácticas responsables en sectores como la agricultura, la manufactura y las industrias extractivas. Con el tiempo, estas herramientas se consolidaron como referentes internacionales para evaluar temas relacionados con derechos humanos, desempeño ambiental, condiciones laborales y trazabilidad.

Actualmente existen más de 300 sistemas voluntarios de sostenibilidad en el mundo. Para muchas organizaciones, su adopción ya no representa una ventaja competitiva, sino un requisito básico para operar en determinados mercados. Sin embargo, conforme estos sistemas se han generalizado, también ha surgido una pregunta clave: ¿cumplir un estándar garantiza realmente un cambio positivo?

La respuesta es no necesariamente. Una empresa puede cumplir con todos los requisitos establecidos por una certificación y, aun así, no resolver los problemas estructurales que afectan a sus grupos de interés. Por ejemplo, una explotación agrícola certificada puede seguir enfrentando desafíos relacionados con ingresos insuficientes, acceso limitado a financiamiento o vulnerabilidad climática.

expectativas de la sostenibilidad corporativa

Esta diferencia entre cumplimiento e impacto está redefiniendo las expectativas de la sostenibilidad corporativa. Los inversionistas, reguladores y consumidores buscan cada vez más evidencias de transformación real, no solo indicadores de conformidad. Como resultado, las empresas están siendo llamadas a demostrar cómo sus iniciativas contribuyen efectivamente a mejorar las condiciones sociales y ambientales en los territorios donde operan.

Las nuevas expectativas de la sostenibilidad corporativa exigen resultados medibles

Uno de los cambios más relevantes en la agenda ESG es la creciente demanda de transparencia y evidencia. Los grupos de interés quieren conocer no solo las acciones implementadas, sino también los resultados obtenidos.

Esto implica ir más allá de métricas tradicionales relacionadas con procesos y enfocarse en indicadores que permitan medir cambios concretos. Reducir emisiones, mejorar ingresos de pequeños productores, fortalecer la inclusión laboral o proteger ecosistemas son ejemplos de objetivos cuyo éxito depende de resultados verificables y no únicamente de la existencia de programas o políticas.

Al mismo tiempo, las empresas enfrentan el reto de comunicar estos avances con mayor claridad. En un entorno marcado por el escrutinio público y las preocupaciones sobre el greenwashing, la credibilidad depende cada vez más de la capacidad de demostrar impactos tangibles respaldados por datos confiables.

Las expectativas de la sostenibilidad corporativa también demandan una visión más honesta sobre los desafíos pendientes. Reconocer limitaciones, identificar áreas de mejora y reportar obstáculos se está convirtiendo en una práctica tan importante como comunicar los logros alcanzados.

expectativas de la sostenibilidad corporativa

El contexto local y la colaboración como factores clave

Otro de los grandes aprendizajes de los últimos años es que las soluciones sostenibles no pueden aplicarse de forma uniforme en todos los territorios. Factores como la cultura, la gobernanza local, las dinámicas sociales, el acceso a recursos y las condiciones económicas influyen directamente en la efectividad de cualquier iniciativa.

Por ello, los sistemas de sostenibilidad están evolucionando hacia enfoques más adaptativos y específicos al contexto. Las organizaciones que buscan generar cambios duraderos necesitan trabajar de manera cercana con productores, comunidades, autoridades y organizaciones de la sociedad civil para comprender las realidades locales y construir soluciones relevantes.

Asimismo, muchos de los desafíos actuales son demasiado complejos para ser abordados por una sola empresa. Problemas como la deforestación, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad o las vulneraciones de derechos humanos requieren esfuerzos colectivos y mecanismos de colaboración entre múltiples actores.

expectativas de la sostenibilidad corporativa

En este escenario, los estándares continúan desempeñando un papel importante, pero como parte de un ecosistema más amplio que incluye regulación, incentivos de mercado, innovación y alianzas estratégicas. Su valor ya no radica únicamente en verificar el cumplimiento, sino en facilitar la implementación de soluciones escalables y fomentar la acción conjunta.

Más allá del cumplimiento: la sostenibilidad como creación de valor

La sostenibilidad también está experimentando una transformación conceptual dentro de las empresas. Tradicionalmente fue vista como una herramienta para gestionar riesgos y responder a presiones externas. Hoy, cada vez más organizaciones la consideran una fuente de innovación, resiliencia y generación de valor a largo plazo.

Esta evolución implica integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las decisiones estratégicas del negocio, vinculando los compromisos de sostenibilidad con objetivos corporativos más amplios. Bajo esta perspectiva, los estándares siguen siendo útiles, pero dejan de ser la meta final para convertirse en un instrumento que ayuda a impulsar mejoras continuas.

Las empresas que lideren esta nueva etapa serán aquellas capaces de conectar sus compromisos con resultados medibles, fortalecer la confianza de sus grupos de interés y demostrar contribuciones reales al desarrollo sostenible. Más que cumplir una norma, el reto consiste en generar cambios que perduren en el tiempo y respondan a las necesidades de un entorno cada vez más complejo.

expectativas de la sostenibilidad corporativa

El verdadero desafío es demostrar impacto

La sostenibilidad empresarial ha entrado en una nueva fase. Si durante años el cumplimiento de estándares fue la principal medida de éxito, hoy el foco está puesto en la capacidad de generar resultados concretos. Las organizaciones enfrentan un entorno donde la credibilidad depende cada vez más de la evidencia y donde las declaraciones de intención ya no son suficientes.

Las expectativas de la sostenibilidad corporativa continuarán evolucionando hacia modelos centrados en el impacto, la transparencia y la colaboración. Para las empresas que buscan liderar esta transformación, el desafío no consiste únicamente en cumplir con las reglas, sino en demostrar que sus acciones están contribuyendo efectivamente a construir una economía más inclusiva, resiliente y sostenible. La pregunta ya no es qué certificaciones posee una organización, sino qué cambios positivos está generando gracias a ellas.

Cruz Roja Mexicana y Walmart de México y Centroamérica están listos para la temporada de emergencias  

En un esfuerzo conjunto por fortalecer la capacidad de respuesta inmediata en el país, Cruz Roja Mexicana y Walmart de México y Centroamérica consolidaron sus acciones de preparación humanitaria mediante el armado de las primeras 5 mil despensas de alimentos, donadas por el retailer, las cuales se encuentran listas para su distribución ante cualquier situación de desastre y serán reabastecidas de manera constante. 

Esta iniciativa forma parte de una alianza estratégica que suma más de 20 años de colaboración continua, enfocada en anticiparse a las emergencias para garantizar ayuda oportuna a las familias que enfrentan situaciones de riesgo derivadas de sismos, huracanes, inundaciones y otros eventos hidrometeorológicos. 

La jornada de voluntariado realizada para el armado de despensas, tuvo la participación de casi 100 colaboradores de Walmart. De la mano de voluntarios de Cruz Roja Mexicana, éstos conocieron los procesos de activación y logística que hacen posible entregar ayuda de manera rápida y eficiente.  

Las despensas serán resguardadas en el Hub Logístico de Cruz Roja Mexicana ubicado en el Centro de Capacitación y Adiestramiento de la Cruz Roja Mexicana de Estado de México, un centro especializado en la coordinación, almacenamiento y distribución de ayuda humanitaria. Desde ahí, la institución podrá activar una respuesta inmediata, priorizando el bienestar de las comunidades afectadas en las primeras 24 horas. 

Cruz Roja Mexicana y Walmart

Esta acción responde a una preocupación real y demuestra que la ayuda no se improvisa cuando el desastre llega, sino que se planifica con anticipación para actuar desde el primer minuto. 

“Las emergencias no avisan. Prepararnos antes de que ocurra un desastre es clave para responder de manera rápida y eficiente. Gracias al compromiso de aliados como Walmart de México y Centroamérica, fortalecemos nuestra capacidad operativa y humanitaria para ayudar a quienes más lo necesitan”, señaló el Presidente Nacional de Cruz Roja Mexicana, Eduardo de Agüero Le Duc.

Cruz Roja Mexicana y Walmart

Por su lado, Javier Treviño, Vicepresidente Senior de Asuntos Corporativos de Walmart de México y Centroamérica, compartió “nuestra infraestructura nos permite actuar con rapidez, coordinar esfuerzos y llegar oportunamente a donde se necesita. Estamos conscientes de que nuestra escala viene acompañada de una gran responsabilidad, pues somos una red que conecta comunidades, y que, en momentos críticos, se transforma en una plataforma de ayuda humanitaria”.  

A lo largo de su trayectoria, el vínculo entre Cruz Roja Mexicana y Walmart de México y Centroamérica ha permitido impulsar diversas acciones de asistencia humanitaria en distintas entidades del país mediante donativos en especie, apoyo logístico y voluntariado corporativo. Muestra de esta sólida cooperación ha sido la respuesta conjunta ante contingencias de gran impacto en el territorio nacional, como el huracán Otis y John, así como las inundaciones registradas el año pasado en el estado de Veracruz. 

Con estas acciones, ambas instituciones reafirman el compromiso de fortalecer la cultura de la prevención, la solidaridad y la resiliencia, apoyando a las comunidades en situación de mayor vulnerabilidad en México.

All Inclusive Summit: la inclusión se posiciona como norma para evitar la fuga de talento

La inclusión laboral de personas con discapacidad (PcD) debe ser hoy una norma en el sector empresarial del país, coincidieron líderes de la segunda edición del All Inclusive Summit, evento organizado por la organización Cambiando Modelos y la plataforma global Dalia.

En México, de las 22 millones de personas que vive con algún tipo de discapacidad solo 40.6% (6 de cada 10 PcD) tiene participación en alguna actividad económica, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Ante este panorama, las compañías tienen la oportunidad de evitar la fuga de talento.

“Se ha vuelto evidente que la conversación ya no es sobre por qué es importante la inclusión, sino sobre cómo aceleramos su implementación de manera auténtica en cada estrategia de negocio. Ver a tantos líderes decididos a actuar nos confirma que estamos en el camino correcto para generar un cambio real y duradero en México”, señaló Silke Lubzik, fundadora de Cambiando Modelos.

Los equipos diversos toman decisiones un 60% más rápido y con mejores resultados (Boston Consulting Group), y las organizaciones con culturas inclusivas tienen 2.3 veces más flujo de innovación (Deloitte).

“El talento es el activo más valioso. Las empresas que no construyen equipos diversos e inclusivos están decidiendo volverse menos innovadoras y relevantes para el consumidor del futuro. La inclusión no es un programa de recursos humanos, es una estrategia de negocio indispensable para el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo”, dijo por su parte Gina Diez Barroso, fundadora de Dalia y Universidad CENTRO.

La segunda edición de All Inclusive Summit reunió a líderes de opinión, directivos de alto nivel y especialistas para reafirmar la diversidad, la equidad y la inclusión como pilares estratégicos para el éxito de los negocios y el bienestar social en México.

El evento presentó una agenda robusta con ponencias y paneles en los que ofrecieron a los asistentes herramientas y perspectivas innovadoras. La edición contó con la participación de más de 20 ponentes de alto perfil y directivos de empresas y organizaciones como Barcel, , Telcel, Cinépolis, HENCO Global, Pinbox, Women Enabled International, Iluminemos por el Autismo, Vavava Films, COPRED, Jaguar Landrover, Weber Shandwick, Yo También, VEMO, Terapify y Agencia Montalvo.

Los paneles de discusión generaron conversaciones de gran relevancia sobre el impacto de la inclusión en los resultados de negocio, estrategias de conexión auténtica con las audiencias, el liderazgo femenino y la importancia de la salud mental en el entorno laboral. Con esta segunda edición, All Inclusive Summit se consolida como el foro más importante en México para construir puentes entre el mundo corporativo y las mejores prácticas de inclusión.

Starbucks México impulsa acciones comunitarias desde sus más de 940 tiendas durante el Global Month of Good 2026

Comunidades de distintas partes de México se unieron gracias al esfuerzo de más de 1,500 voluntarios de tiendas Starbucks y más de 660 clientes, quienes participaron en Global Month of Good, una iniciativa anual que se lleva a cabo cada abril y que moviliza a colaboradores, clientes y aliados comunitarios en todo el mundo para generar un impacto positivo a nivel local. En México, estos esfuerzos colectivos reflejan un compromiso compartido por apoyar a las comunidades y fortalecer los vínculos con quienes las integran.

A través de sus más de 940 tiendas en México, operadas por Alsea, Starbucks impulsó iniciativas de voluntariado y actividades comunitarias enfocadas en atender necesidades locales relacionadas con la seguridad alimentaria, la inclusión social y el cuidado del medio ambiente. Estas iniciativas se desarrollaron en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales y aliados estratégicos, fortaleciendo la conexión entre las tiendas Starbucks y las comunidades a las que sirven.

“El futuro del café está profundamente conectado con el bienestar de las personas y las comunidades que forman parte de su historia. En Starbucks creemos que construir comunidad implica actuar, involucrarse y crear espacios donde las personas puedan conectar y contribuir de manera positiva. Global Month of Good representa precisamente eso: una oportunidad para sumar esfuerzos y transformar pequeñas acciones en un impacto colectivo”, señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción y Reputación de Marca de Starbucks México.

Global Month of Good 2026

Impacto que nace desde las comunidades

Durante esta edición, Starbucks México impulsó iniciativas enfocadas en responder a las necesidades específicas de las comunidades donde tiene presencia, concentrando sus esfuerzos en tres áreas prioritarias: seguridad alimentaria, cuidado del medio ambiente e inclusión social.

·  Seguridad alimentaria, que representó el 20% de las actividades realizadas.

·  Cuidado del medio ambiente, con el 67% de las iniciativas enfocadas en reforestación, limpieza y recuperación de espacios.

·  Inclusión social, con el 13% de las acciones dirigidas a promover espacios más equitativos y accesibles para personas en situación de vulnerabilidad.

Gracias a la participación conjunta de partners y organizaciones aliadas, se destinaron más de 8,575 horas de voluntariado, beneficiando de manera directa a 11 comunidades en distintas regiones de México.

Global Month of Good 2026

A lo largo del mes se llevaron a cabo actividades como jornadas de reforestación en el Parque Metropolitano de Hermosillo, iniciativas de limpieza y recuperación de espacios en Monterrey y el Bosque de Chapultepec, limpiezas de playas en Veracruz y la Laguna Nichupté en Cancún, así como la entrega de despensas a familias en Toluca, Guanajuato y Aguascalientes.

Además, en conjunto con organizaciones aliadas, se realizaron talleres comunitarios y actividades enfocadas en fortalecer la inclusión y reconocer el valor de comunidades vulnerables, promoviendo espacios de convivencia, aprendizaje y participación.

Alianzas que hacen posible el impacto

El alcance de Global Month of Good fue posible gracias a la colaboración con organizaciones de la sociedad civil y aliados locales que aportaron experiencia, conocimiento y un profundo entendimiento de las necesidades de cada comunidad. Durante esta edición, Starbucks México trabajó junto a organizaciones como la Red de Bancos de Alimentos de México, Fundación John Langdon Down, Fundación Origen, Pronatura, Fundación Mitz y Fundación MVS Radio, así como con gobiernos municipales de ciudades como Monterrey, Puerto Vallarta, Cancún y Ciudad de México.

Estas alianzas permitieron desarrollar iniciativas con un impacto social y ambiental más significativo y sostenible, fortaleciendo los esfuerzos colectivos y ampliando el alcance de cada acción en las comunidades donde Starbucks tiene presencia. A través de iniciativas como Global Month of Good, Starbucks México continúa impulsando espacios de participación y voluntariado que reflejan el compromiso permanente de la marca con las personas, las comunidades y el entorno.

Impulsa Arca Continental cultura de reciclaje con apertura de Salón Vive PetStar en N.L.

Arca Continental, uno de los embotelladores de Coca-Cola más importantes del mundo y principal accionista de PetStar, inauguró junto con Coca-Cola México y PetStar, en Escobedo, Nuevo León, el primer Salón Vive PetStar. Este espacio abierto al público busca recibir e informar a más personas sobre el modelo de economía circular, botella a botella, que ha posicionado a México como referente global en reciclaje de PET grado alimenticio.

Ubicado dentro del Centro de Acopio de Botellas de PetStar Escobedo, el espacio permitirá que estudiantes, autoridades, investigadores, aliados estratégicos y comunidad interesada comprendan de manera clara y vivencial cómo funciona la economía circular de los empaques de Arca Continental, desde la recuperación de las botellas hasta su transformación en nueva resina reciclada grado alimenticio.

El modelo botella a botella es especialmente relevante porque mantiene el PET reciclado dentro de la economía y no en el medio ambiente: conserva el valor del material, reduce el uso de resina virgen, impulsa una cadena de abastecimiento más eficiente y genera beneficios sociales para miles de personas involucradas en la recuperación, acopio y transformación del material. Además, la resina reciclada producida por PetStar es carbono neutro desde 2020 y cuenta con certificación Cradle to Cradle, reflejando estándares internacionales de calidad, trazabilidad y sostenibilidad.

“En Arca Continental promovemos la economía circular de nuestros empaques con botellas 100% reciclables, infraestructura de reciclaje de clase mundial, y promoviendo una cultura de reciclaje en la comunidad. El Salón Vive PetStar representa un nuevo espacio para inspirar y fortalecer la corresponsabilidad hacia el reciclaje.”, comentó Jesús Lucatero, Director de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Arca Continental México.

Salón Vive PetStar

Recientemente, el embotellador informó resultados concretos: al cierre de 2025, Arca Continental logró incorporar en promedio 36.6% de resina reciclada en sus botellas de PET, una de las tasas más altas en la industria en el continente.

En el marco de sus 100 años como el primer embotellador de Coca-Cola en México, Arca Continental continúa fortaleciendo iniciativas alineadas a su modelo de negocio sostenible para impulsar la economía circular de sus empaques, y seguir generando valor compartido para el medio ambiente, las personas y las comunidades donde opera.

Las personas y grupos interesados en conocer “Vive PetStar” podrán solicitar recorridos y visitas a través de la plataforma digital disponible en petstar.mx.