2025 rompe récord: gobiernos recaudaron más de 100 mil MDD por emisiones de carbono

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La política climática global acaba de alcanzar un punto de inflexión que pocos imaginaban hace apenas una década. De acuerdo con el más reciente informe del Banco Mundial, los mecanismos de fijación de precios del carbono permitieron a los gobiernos recaudar más de 100 mil millones de dólares en 2025, una cifra histórica que confirma cómo la transición ambiental también puede convertirse en una estrategia de fortalecimiento fiscal y desarrollo sostenible. Esta recaudación por emisiones de carbono representa un aumento del 2% respecto al año anterior y coloca a estos instrumentos en el centro de la agenda económica internacional.

Más allá del monto, el récord evidencia una transformación más profunda: cada vez más países consideran que asignar un costo a las emisiones contaminantes no solo ayuda a reducir gases de efecto invernadero, sino que también puede financiar infraestructura, innovación energética y programas de transición justa. Durante años, el debate climático se concentró en los costos de actuar; hoy, la conversación comienza a incluir los beneficios colectivos que pueden surgir cuando las políticas ambientales se diseñan con visión estratégica y criterios de bienestar común.

Recaudación por emisiones de carbono: el avance de una política que gana terreno

Los más de 100 mil millones de dólares movilizados provinieron principalmente de dos mecanismos: los sistemas de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) y los impuestos al carbono. Ambos parten de un principio sencillo pero poderoso: quien emite gases de efecto invernadero debe internalizar parte del costo ambiental que históricamente ha recaído sobre la sociedad. Al poner precio a la contaminación, los gobiernos generan incentivos económicos para reducir emisiones y, al mismo tiempo, crean nuevas fuentes de ingresos públicos.

El informe Estado y tendencias de la fijación de precios del carbono muestra que el valor promedio de estos instrumentos se ha más que duplicado en la última década. Si hace diez años el precio promedio rondaba los 10 dólares por tonelada de CO2 equivalente, hoy alcanza 21 dólares, con un crecimiento adicional del 7% desde abril del año pasado. El incremento no es menor: refleja una mayor madurez regulatoria y una creciente aceptación política de que la descarbonización necesita señales económicas claras.

recaudación por emisiones de carbono

La cobertura de estas medidas también ha crecido de forma significativa. Actualmente, alrededor del 29% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero está sujeto a mecanismos directos de fijación de precios del carbono mediante 87 políticas nacionales, regionales y subnacionales. Particularmente notable es el avance de los sistemas de comercio de emisiones, cuya cobertura pasó del 8% en 2016 a más del 24% de las emisiones globales actuales, mientras que los impuestos al carbono han mantenido una participación relativamente estable.

Este crecimiento explica por qué la recaudación por emisiones de carbono ha comenzado a verse como una herramienta multifuncional. Ya no se trata únicamente de penalizar la contaminación, sino de construir esquemas capaces de financiar prioridades públicas en un contexto de presiones fiscales, volatilidad energética y crecientes demandas sociales. Tal como señala el Banco Mundial, la sostenibilidad y la resiliencia económica comienzan a converger en una misma ecuación política.

Nuevos mercados y reglas que redefinen la transición

El dinamismo de la fijación de precios del carbono también se observa en la aparición de nuevos mercados y regulaciones. En el último año entraron en operación cinco instrumentos nacionales adicionales, una señal de que la adopción continúa expandiéndose incluso en economías con realidades productivas muy distintas. Entre ellos destaca el Plan de Comercio de Créditos de Carbono de India, orientado particularmente a sectores de difícil abatimiento, donde la reducción de emisiones suele ser más compleja y costosa.

Japón constituye otro ejemplo relevante. Su sistema GX-ETS inició su fase obligatoria en 2026 y ya involucra a más de 700 empresas, cubriendo más de la mitad de las emisiones nacionales del país. Lo relevante no es únicamente el alcance del mecanismo, sino el destino de los recursos obtenidos: los ingresos alimentan un fondo nacional dedicado a proyectos de transición energética. Este enfoque muestra cómo la recaudación por emisiones de carbono puede vincularse directamente con inversiones transformadoras y no limitarse a una función meramente recaudatoria.

Mientras tanto, países como Brasil y Turquía desarrollan esquemas propios, reflejando una tendencia que trasciende regiones y niveles de ingreso. A este panorama se suma el Mecanismo Europeo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM), que comenzó a aplicar precios al carbono sobre importaciones intensivas en emisiones como cemento, acero, aluminio, electricidad e hidrógeno. Aunque actualmente cubre menos del 0.5% de las emisiones globales, su relevancia política es considerable porque introduce la dimensión climática en las reglas del comercio internacional.

El avance del CBAM ha despertado interés global por los llamados ajustes fronterizos y por nuevas formas de regulación climática vinculadas a la competitividad económica. Para muchas empresas, especialmente aquellas integradas a cadenas globales de valor, el precio del carbono dejó de ser un tema exclusivamente ambiental y pasó a convertirse en un factor estratégico de acceso a mercados, gestión de riesgos y planeación financiera.

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Créditos de carbono y una economía climática en expansión

El informe del Banco Mundial también ofrece señales importantes sobre el mercado voluntario y regulado de créditos de carbono. Entre 2024 y 2025, la emisión de créditos aumentó 8%, confirmando que la demanda por instrumentos capaces de compensar emisiones continúa creciendo pese a la volatilidad de precios observada en algunos segmentos del mercado.

El caso del Reino Unido resulta ilustrativo. Investigaciones recientes muestran que los créditos de carbono aportaron aproximadamente 1,200 millones de libras esterlinas a su economía durante el último año. Aunque los precios promedio disminuyeron ligeramente en 2025, los créditos de alta integridad ambiental mantuvieron un fuerte atractivo para inversionistas y compradores corporativos, evidenciando que la calidad del activo climático comienza a ser más relevante que el simple volumen transado.

Un ejemplo paradigmático es el esquema CORSIA, acordado por la Organización de Aviación Civil Internacional para regular el crecimiento de emisiones en la aviación internacional. Bajo este sistema, aerolíneas de 129 países deben monitorear sus emisiones y adquirir créditos provenientes de proyectos externos para compensar incrementos por encima de los niveles de 2020. El mecanismo podría requerir más de 144 millones de créditos antes de 2028.

La robustez del esquema depende de criterios estrictos de integridad ambiental. Los créditos elegibles deben demostrar adicionalidad, permanencia y ausencia de doble contabilidad, requisitos esenciales para evitar que la compensación se convierta en un ejercicio simbólico. Este énfasis confirma que el futuro del mercado dependerá menos de promesas aspiracionales y más de evidencia verificable de reducción real de emisiones.

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Gobernanza climática: el verdadero desafío detrás del precio al carbono

El récord de 2025 ofrece una lección relevante para los gobiernos y para quienes trabajan en sostenibilidad corporativa: el problema nunca ha sido únicamente recaudar o crear mercados, sino diseñar instituciones capaces de convertir esos recursos en beneficios tangibles para la sociedad y el medio ambiente. La buena gobernanza será el factor decisivo para determinar si estas políticas consolidan una transición justa o simplemente amplían mecanismos financieros sin transformación estructural.

El riesgo del greenwashing también merece atención. Cuando los créditos de carbono o los sistemas de compensación se utilizan para justificar la continuidad de prácticas altamente contaminantes sin planes reales de descarbonización, la legitimidad del mercado se erosiona rápidamente. El precio al carbono debe complementar —no sustituir— estrategias de reducción directa de emisiones, eficiencia energética e innovación tecnológica.

Para que la fijación de precios del carbono cumpla su promesa transformadora, la transparencia, la trazabilidad y la rendición de cuentas deberán convertirse en condiciones irrenunciables. Solo entonces la recaudación por emisiones de carbono podrá consolidarse como algo más que un ingreso fiscal extraordinario: una herramienta de política pública capaz de reconciliar competitividad económica, justicia social y protección ambiental en una misma visión de futuro.

‘Cambiemos el Juego’: la campaña que busca visibilizar las brechas que enfrentan las niñas

Cada mundial de fútbol concentra millones de miradas, moviliza emociones colectivas y convierte al deporte en un lenguaje común capaz de atravesar fronteras. Sin embargo, mientras estadios y pantallas capturan la atención global, persisten otras realidades que rara vez ocupan los titulares con la misma intensidad. En ese escenario surge una apuesta distinta impulsada por la ONG Plan International: utilizar la conversación alrededor del fútbol para colocar en el centro un tema profundamente social y urgente, las desigualdades que viven niñas y adolescentes en América Latina.

En el marco de los mundiales masculino de 2026 y femenino de 2027, la organización lanzó la iniciativa regional “Cambiemos el Juego”, una campaña que busca ir más allá del simbolismo deportivo para cuestionar las condiciones estructurales que limitan el desarrollo de millones de niñas. La propuesta combina visibilidad pública y trabajo territorial con la intención de influir en cambios sociales duraderos, demostrando que los grandes eventos deportivos también pueden convertirse en plataformas para promover derechos y transformar narrativas.

Las reglas desiguales detrás del partido social

Para millones de niñas en América Latina y el Caribe, la desigualdad comienza mucho antes de entrar a una cancha. La región continúa enfrentando profundas brechas asociadas con el embarazo temprano, los matrimonios y uniones infantiles y la violencia basada en género, fenómenos que restringen oportunidades educativas, económicas y sociales desde edades tempranas. Lejos de ser problemáticas aisladas, estas situaciones responden a estructuras culturales y sociales que normalizan la desventaja.

Las cifras dimensionan la magnitud del problema. De acuerdo con datos recopilados por distintas agencias de Naciones Unidas, en América Latina y el Caribe una niña entre 10 y 14 años da a luz cada 15 minutos. A ello se suma que una de cada cuatro niñas se casa o une antes de cumplir los 18 años y que una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida. Estos números revelan que la desigualdad no es una percepción, sino una realidad estadísticamente verificable.

cambiemos el Juego

Desde la perspectiva de Plan International, estas condiciones muestran que las niñas suelen iniciar “el partido” con reglas en su contra. La organización advierte que cuentan con menos oportunidades, menos seguridad y menor reconocimiento social, no por ausencia de talento o aspiraciones, sino porque persisten normas y entornos que reproducen desventajas sistemáticas y limitan su capacidad de decidir sobre sus vidas.

En este contexto surge “Cambiemos el Juego”, una iniciativa regional diseñada para visibilizar estas brechas y promover transformaciones concretas. La campaña se despliega en dos niveles complementarios: por un lado, una estrategia pública que utiliza el fútbol como vehículo de sensibilización y, por otro, un proyecto de intervención comunitaria orientado a fortalecer capacidades y modificar dinámicas sociales que perpetúan la desigualdad.

“Cambiemos el Juego” y el fútbol como herramienta de transformación

La iniciativa “Cambiemos el Juego” se implementará hasta 2028 en comunidades vulnerables de México, El Salvador, Perú y Paraguay. Su metodología convierte el fútbol en un espacio seguro, inclusivo y pedagógico donde las niñas no solo practican deporte, sino que desarrollan habilidades para la vida, fortalecen su autoestima y adquieren conocimientos sobre derechos y participación comunitaria.

El programa no se limita al trabajo con las participantes directas. De forma paralela involucra a familias, pares varones, entrenadoras y actores comunitarios con el objetivo de modificar el entorno social que rodea a las niñas. Esta dimensión resulta especialmente relevante porque reconoce que las desigualdades de género no se resuelven únicamente fortaleciendo capacidades individuales, sino transformando las normas sociales que las sostienen.

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La implementación aprovecha infraestructura ya existente en las comunidades, como canchas, escuelas y centros comunitarios, en alianza con organizaciones locales. Las sesiones son impartidas por entrenadoras provenientes de las propias comunidades, quienes reciben capacitación específica en la metodología. Este enfoque favorece la apropiación local y permite que el conocimiento permanezca en el territorio, aumentando las posibilidades de continuidad y sostenibilidad del proyecto.

La directora regional de Plan International para América Latina y el Caribe, Carmen Elena Alemán, sintetiza el espíritu de la propuesta al afirmar:

“No le pedimos a las niñas que jueguen mejor: pedimos que se cambien las reglas para que puedan jugar en igualdad de condiciones”.

La representante agrega que durante mucho tiempo se ha esperado que las niñas se adapten a estructuras injustas, mientras que “Cambiemos el Juego” plantea lo contrario: trabajar junto con niñas, familias y comunidades para transformar normas, leyes y entornos que hoy las colocan en desventaja.

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Del precedente al potencial: cuando el deporte visibiliza desigualdades

Aunque la campaña regional coincide con el ciclo mundialista de 2026 y 2027, la metodología no parte de cero. Plan International ya la implementó previamente en Nicaragua y Brasil, donde los resultados ofrecen señales alentadoras sobre su efectividad. Más del 70% de las participantes completó el proceso formativo y entre 60% y 80% reportó mejoras significativas en autoestima y capacidad para tomar decisiones.

Además, más de la mitad de las niñas participantes fortaleció conocimientos relacionados con prevención de violencia y derechos, un indicador especialmente relevante en contextos donde la desinformación y la normalización de agresiones limitan la capacidad de protección y denuncia. Estos resultados sugieren que el deporte, cuando se integra dentro de una estrategia pedagógica y comunitaria, puede convertirse en un catalizador de cambios sociales más amplios.

La apuesta de “Cambiemos el Juego” también invita a reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar los grandes eventos deportivos en la agenda social. Históricamente, los mundiales han funcionado como vitrinas de identidad nacional, espectáculo y negocio; sin embargo, su enorme alcance mediático ofrece igualmente la posibilidad de visibilizar problemáticas que suelen permanecer relegadas.

Aprovechar esa atención global para hablar de embarazos tempranos, violencia y desigualdad de género representa una estrategia de incidencia con potencial significativo. La pregunta de fondo no es únicamente si el fútbol puede cambiar realidades, sino si gobiernos, organizaciones y sociedad civil están dispuestos a utilizar estos espacios de alta exposición para impulsar conversaciones incómodas pero necesarias. En esa lógica, “Cambiemos el Juego” propone que el verdadero marcador no se mida solo en goles, sino en la capacidad colectiva de transformar reglas que durante demasiado tiempo han dejado a millones de niñas jugando en desventaja.

¿Por qué las economías sostenibles podrían convertirse en las más poderosas del mundo?

Durante décadas, el poder económico global se explicó a partir del acceso a combustibles fósiles, capacidad manufacturera y control de rutas comerciales. Hoy, ese tablero está cambiando con rapidez. La competencia entre países ya no se limita a quién produce más o quién posee mayores reservas energéticas, sino a quién logra construir industrias resilientes, cadenas de suministro trazables y sistemas energéticos capaces de reducir vulnerabilidades geopolíticas. La sostenibilidad, lejos de perder relevancia, está redefiniendo la lógica de la competitividad internacional.

La paradoja es evidente. Mientras el término ESG enfrenta críticas políticas y algunos gobiernos o corporaciones moderan su narrativa climática, la transformación económica asociada a tecnologías limpias, electrificación y nuevos estándares industriales continúa acelerándose. En otras palabras, el discurso puede fluctuar, pero el mercado y la infraestructura económica global avanzan en otra dirección. En ese escenario, las economías sostenibles no aparecen como una aspiración idealista, sino como candidatas a liderar la próxima etapa del crecimiento mundial.

Economías sostenibles: la competitividad ya cambió de reglas

La pandemia, la guerra en Ucrania y las crecientes tensiones geopolíticas transformaron la percepción global sobre sostenibilidad. Antes era común tratarla como una agenda centrada exclusivamente en emisiones o reputación corporativa; hoy se relaciona directamente con seguridad energética, soberanía industrial y estabilidad económica. La dependencia de combustibles fósiles importados y cadenas de suministro largas y vulnerables dejó de verse únicamente como un problema ambiental y comenzó a interpretarse como un riesgo estratégico.

Tal como lo ha señalado Eco-Business, esta nueva realidad explica por qué las economías sostenibles están adquiriendo ventajas competitivas relevantes. Reducir dependencia energética mediante renovables, electrificación o eficiencia ya no significa únicamente reducir carbono; implica disminuir exposición a volatilidad de precios, conflictos internacionales y restricciones de abastecimiento. De forma similar, la economía circular y la producción local de insumos estratégicos fortalecen autonomía y capacidad industrial.

Los mercados financieros han internalizado esta transformación con mayor rapidez que el debate político. Aunque la sostenibilidad se ha polarizado en ciertos espacios públicos —particularmente en Estados Unidos—, los grandes inversionistas continúan avanzando en la misma dirección. Fondos de pensiones, fondos soberanos, aseguradoras y bancos de desarrollo operan crecientemente bajo compromisos de cero emisiones netas y marcos de riesgo climático.

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El resultado es una revalorización silenciosa, pero profunda. Las empresas capaces de demostrar estrategias creíbles de reducción de emisiones y adaptación suelen acceder a financiamiento en mejores condiciones y fortalecer su posición ante inversionistas institucionales. Las que no logran hacerlo enfrentan mayores cuestionamientos sobre viabilidad futura y exposición a riesgos regulatorios o de transición.

Esta convergencia entre sostenibilidad y capital también se observa en el ámbito normativo. El marco de divulgación del Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB) gana adopción global, mientras Europa mantiene vigentes las Normas Europeas de Reporte de Sostenibilidad (ESRS). Más que regulaciones aisladas, ambas tendencias apuntan hacia una arquitectura común donde transparencia ambiental y desempeño económico se vuelven inseparables.

China, Europa y la geopolítica de la transición

Pocas regiones entendieron tan temprano esta transformación como China. Durante años, Occidente interpretó las inversiones chinas en tecnologías limpias como una apuesta ambiental secundaria; hoy resulta evidente que respondían a una estrategia industrial y geopolítica deliberada.

Actualmente, China produce aproximadamente el 80% de los paneles solares del mundo y domina segmentos clave de las cadenas globales de baterías, movilidad eléctrica e infraestructura asociada al hidrógeno verde y la energía eólica marina. El objetivo no es exclusivamente climático. China busca consolidarse como potencia tecnológica e industrial de la transición energética, controlando mercados que definirán la economía del siglo XXI.

Europa ha seguido un camino distinto, aunque igualmente estratégico. El Pacto Verde Europeo, la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Corporativa y el pasaporte digital de productos conforman un ecosistema regulatorio que va mucho más allá del cumplimiento ambiental. Estas herramientas funcionan como infraestructura económica diseñada para movilizar capital, estandarizar cadenas de valor y construir liderazgo industrial sostenible.

Esta posición ofrece ventajas relevantes. Europa cuenta con instituciones financieras sofisticadas, capacidades de ingeniería avanzadas y uno de los marcos regulatorios más robustos del mundo para productos sostenibles. Cualquier empresa capaz de cumplir estándares europeos obtiene, en la práctica, una certificación competitiva de alcance internacional.

La gran pregunta es cómo evolucionará este liderazgo. Europa puede utilizar su arquitectura regulatoria como barrera defensiva o transformarla en plataforma abierta de cooperación con socios como Japón, Corea del Sur, Canadá y economías emergentes. La segunda opción podría convertirla en coordinadora de estándares globales para una economía baja en carbono e intensiva en innovación.

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El costo del rezago: lo que perderán quienes no se adapten

La transformación industrial global no espera consensos políticos. La historia económica muestra que quienes reaccionan tarde ante cambios tecnológicos suelen enfrentar pérdida de competitividad, debilitamiento productivo y dependencia creciente. La transición sostenible parece seguir esa misma lógica.

Las economías que no comprendan esta convergencia podrían enfrentar varios riesgos simultáneos. El primero es financiero. A medida que el capital institucional incorpora criterios climáticos y taxonomías sostenibles, las empresas y países con alta exposición a carbono o baja capacidad de adaptación podrían ver encarecido su acceso al financiamiento.

El segundo riesgo es comercial. Nuevas herramientas regulatorias —como el pasaporte digital de productos o los mecanismos de ajuste de carbono— pueden convertirse en filtros de acceso a mercados. En este escenario, no adaptarse implica quedar fuera de cadenas globales de valor o participar en ellas desde posiciones de menor rentabilidad.

Existe además un riesgo industrial y tecnológico más profundo. Quienes no desarrollen capacidades en manufactura limpia, digitalización o trazabilidad podrían depender crecientemente de países que sí controlen esas tecnologías. La transición energética no solo redistribuye oportunidades; también redefine relaciones de poder y dependencia.

Por ello, hablar de economías sostenibles ya no equivale a discutir únicamente compromisos climáticos. Se trata de evaluar quién dominará tecnologías estratégicas, quién atraerá inversión productiva y quién podrá sostener crecimiento y empleo en un entorno global marcado por nuevas exigencias regulatorias y energéticas.

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La hoja de ruta para construir economías competitivas y resilientes

La buena noticia es que esta transición no está reservada únicamente para grandes potencias. Existen áreas concretas donde gobiernos y líderes empresariales pueden actuar para impulsar economías sostenibles sin sacrificar competitividad ni desarrollo.

La primera es acompañar la modernización industrial en lugar de retrasarla. Diversos especialistas coinciden en que proteger sectores mediante subsidios que perpetúan modelos obsoletos rara vez genera resiliencia. El desafío consiste en apoyar especialmente a empresas medianas y manufactureras para que desarrollen capacidades digitales, trazabilidad y contabilidad de carbono.

La segunda prioridad es reconocer que la infraestructura digital asociada a sostenibilidad será tan estratégica como las redes financieras tradicionales. El pasaporte digital de productos, los sistemas de verificación y los flujos de información ambiental serán esenciales para operar en cadenas globales cada vez más exigentes.

La tercera área es la diplomacia económica. Las normas ambientales pueden convertirse en mecanismos de fragmentación o en plataformas de convergencia internacional. Reconocer equivalencias regulatorias, compartir metodologías y colaborar en estándares interoperables permitirá acelerar la transición sin profundizar desigualdades comerciales.

Finalmente, los gobiernos deben entender que sostenibilidad y competitividad no representan agendas separadas. Como muestran China y Europa, el liderazgo económico futuro dependerá de la capacidad para integrar política industrial, innovación tecnológica y resiliencia energética en una misma estrategia de desarrollo.

Las empresas que dominarán la próxima década ya comenzaron este proceso: digitalizan cadenas de suministro, adoptan contabilidad del carbono, alinean operaciones con taxonomías y convierten el cumplimiento normativo en ventaja comercial. El resto enfrenta una decisión cada vez más clara: adaptarse a la nueva economía o correr el riesgo de quedar atrapado en la anterior.

De la ciencia ficción a la realidad: buscan revivir especies extintas y ya hay avances

Durante décadas, la idea de devolver a la vida animales desaparecidos parecía reservada a novelas futuristas y películas de laboratorio. Sin embargo, hoy la conversación ha cambiado de tono: la biotecnología, la genética y la conservación avanzan a tal velocidad que aquello que parecía imposible comienza a adquirir forma tangible. En medio de este escenario, científicos y empresas privadas exploran nuevas rutas para revivir especies extintas, abriendo un debate tan fascinante como complejo.

La más reciente señal de este avance llegó desde Estados Unidos, donde una empresa dedicada a la llamada “desextinción” aseguró haber dado un paso clave para traer de vuelta al moa gigante de la Isla Sur, un ave no voladora de Nueva Zelanda extinguida hace aproximadamente 500 años. Aunque aún no existe un moa caminando sobre la Tierra, el nacimiento de decenas de polluelos sanos mediante huevos artificiales podría marcar un antes y un después en la historia de la conservación.

Revivir especies extintas: el experimento que busca devolver al moa gigante

De acuerdo con un artículo de Reuters, la protagonista detrás de esta historia es Colossal Biosciences, una empresa estadounidense especializada en desextinción, un campo científico enfocado en recuperar especies desaparecidas a partir de ADN antiguo. Su catálogo incluye nombres tan emblemáticos como el dodo y el lobo terrible, además de varias especies de moa, un ave que llegó a medir hasta 3.6 metros de altura y desapareció principalmente por la caza humana.

La compañía anunció recientemente el nacimiento de 26 polluelos sanos utilizando una innovadora plataforma de huevos artificiales desarrollada en sus instalaciones en Dallas. Aunque estas crías no son moas, el avance representa una prueba funcional de una tecnología indispensable para lograr el objetivo final: incubar especies cuyos huevos no podrían ser gestados por animales vivos actuales.

El desafío es enorme. El huevo de un moa gigante es aproximadamente ocho veces más grande que el de un emú, considerado su pariente vivo más cercano. Ninguna ave moderna tiene la capacidad física de incubarlo, lo que obligó a los investigadores a pensar fuera de los límites biológicos tradicionales.

Una tecnología inspirada en la naturaleza

El corazón de este avance científico es una plataforma de huevo artificial construida con una membrana de silicona bioingenierizada, diseñada para replicar funciones esenciales de un cascarón natural. Su objetivo es permitir que el embrión respire, mantenga niveles adecuados de humedad y conserve una temperatura estable durante todo el proceso de incubación.

El sistema no sólo imita el ambiente natural de un huevo, también interviene cuando el desarrollo lo requiere. Por ejemplo, suministra calcio para favorecer el crecimiento del esqueleto del embrión, un nutriente que normalmente obtendría de la cáscara. Además, al permanecer visible durante la gestación, los investigadores pueden monitorear el desarrollo en tiempo real.

Hasta ahora, los 26 polluelos lograron completar un ciclo de desarrollo cercano a los 21 días, una temporalidad consistente con el proceso natural de especies similares. Aunque todavía falta un largo camino, el experimento demuestra que ciertos límites técnicos empiezan a superarse.

Revivir especies extintas también abre preguntas éticas y sociales

Más allá de la emoción científica, la posibilidad de revivir especies extintas también plantea preguntas incómodas. ¿Es correcto invertir millones de dólares en traer de vuelta animales desaparecidos cuando miles de especies actuales están al borde de la extinción? ¿Quién decide cuáles especies merecen regresar y con qué propósito?

Para especialistas en sostenibilidad y responsabilidad social, este tipo de proyectos obligan a reflexionar sobre el papel de la innovación en la restauración ecológica. Algunos expertos consideran que estas tecnologías podrían convertirse en herramientas valiosas para reparar daños ambientales históricos provocados por la actividad humana.

Sin embargo, también existe cautela. Traer de vuelta una especie no implica necesariamente devolverle su ecosistema original, especialmente en contextos profundamente alterados por el cambio climático, la urbanización y la pérdida de biodiversidad.

¿Puede esta tecnología ayudar a conservar especies actuales?

Uno de los argumentos más sólidos a favor de estas investigaciones es su potencial impacto en la conservación de especies que aún existen. Según Colossal Biosciences, la plataforma de huevos artificiales podría convertirse en una herramienta para proteger aves en peligro de extinción, especialmente aquellas con procesos reproductivos complejos o poblaciones críticamente reducidas.

En este sentido, la tecnología desarrollada podría funcionar como un puente entre la ciencia experimental y la conservación aplicada. Es decir, el verdadero valor no estaría únicamente en revivir especies extintas, sino en evitar que otras sigan el mismo camino.

No obstante, aún quedan importantes desafíos técnicos. Los investigadores continúan trabajando en la reconstrucción del genoma del moa a partir de ADN antiguo, así como en la identificación de rasgos genéticos clave que deberán integrarse en especies emparentadas, como el emú.

La ciencia ha demostrado una vez más que las fronteras de lo posible son más flexibles de lo que imaginamos. Lo que hace apenas unas décadas parecía fantasía hoy se encuentra en laboratorios, algoritmos genéticos y plataformas bioingenierizadas capaces de incubar vida en condiciones inéditas.

Pero el verdadero debate quizá no sea únicamente si podremos revivir especies extintas, sino qué responsabilidad implica hacerlo. En un planeta donde la biodiversidad enfrenta amenazas constantes, el reto no sólo consiste en mirar al pasado para recuperar lo perdido, sino en proteger aquello que todavía estamos a tiempo de conservar.

¿Shein puede comprar sostenibilidad? Su reciente adquisición abre un debate incómodo

Durante años, Everlane se presentó como la excepción dentro de una industria señalada por producir demasiado, contaminar más y explicar poco. Mientras la moda rápida multiplicaba colecciones y aceleraba el consumo, la firma estadounidense construyó una narrativa distinta: transparencia radical, materiales más responsables y mejores condiciones laborales como promesa de marca. Sin embargo, esa historia acaba de entrar en un terreno incómodo.

La reciente adquisición de Shein sobre Everlane abre un debate complejo para la responsabilidad social empresarial: ¿una empresa puede adquirir credibilidad sostenible comprando a una marca ética? La pregunta no es menor cuando quien realiza la compra es uno de los gigantes más cuestionados de la ultra fast fashion, señalado por organizaciones ambientales y especialistas por sus impactos sociales y ambientales. Aunque Everlane insiste en que mantendrá su independencia, el simbolismo de esta unión ya genera tensión.

La compra que nadie veía venir

Cuando Alfred Chang, CEO de Everlane, confirmó la venta en una carta dirigida a empleados, intentó enviar un mensaje de tranquilidad: la empresa seguiría operando de forma independiente y sin comprometer sus estándares de sostenibilidad. Según explicó, el acuerdo responde a las presiones económicas de un mercado minorista cada vez más complejo, donde sobrevivir también implica encontrar músculo financiero.

La narrativa corporativa parece lógica. Everlane enfrentaba caída de ventas y aumento de deuda, mientras Shein continúa expandiendo ingresos globales. Desde una mirada empresarial, la operación puede entenderse como un rescate financiero. Pero desde la óptica de responsabilidad social, el contexto importa: no es sólo quién compra, sino qué representa quien compra.

Aquí aparece el primer dilema: aunque Everlane asegure continuidad, la adquisición de Shein inevitablemente reconfigura la percepción de la marca. En ESG, las asociaciones importan tanto como las promesas.

Adquisición de Shein: cuando sostenibilidad y ultra fast fashion chocan

Everlane nació en 2011 bajo una promesa clara: demostrar que era posible vender ropa accesible sin ignorar las condiciones laborales ni el impacto ambiental. Durante años, publicó auditorías de fábricas, compartió información sobre costos y apostó por materiales con menor huella ambiental. Incluso estructuró su estrategia bajo tres pilares alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: mantener la Tierra limpia, reducir emisiones y tratar justamente a las personas.

Su compromiso incluye metas ambiciosas: reducir más del 50% de emisiones por producto para 2030 y alcanzar emisiones netas cero antes de 2050. Además, sostiene programas enfocados en igualdad de género, salarios dignos y mejora de condiciones laborales en la cadena de suministro.

El contraste con Shein resulta inevitable. La compañía china domina el mercado de la ultra fast fashion gracias a un modelo basado en miles de nuevos diseños diarios, precios bajos y producción acelerada. Para muchos consumidores, eso representa accesibilidad; para especialistas en sostenibilidad, plantea interrogantes sobre trazabilidad, residuos y consumo excesivo.

El peso de los cuestionamientos ambientales

La incomodidad alrededor de esta compra no surge únicamente de percepciones reputacionales. Organizaciones como Greenpeace han cuestionado de forma reiterada el impacto ambiental y químico de productos comercializados por Shein. En una investigación reciente, la organización encontró prendas que superaban los límites europeos permitidos de sustancias peligrosas, incluyendo PFAS y ftalatos, algunos vinculados a riesgos para la salud y persistencia ambiental.

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Más allá de los hallazgos específicos, el punto de fondo es estructural: el modelo de ultra fast fashion suele depender de volúmenes masivos de producción y ciclos de consumo extremadamente rápidos. Esto se traduce en mayores emisiones, residuos textiles y presión sobre recursos naturales.

Por eso, el debate no sólo gira en torno a productos individuales, sino sobre coherencia corporativa. ¿Puede una empresa señalada por impactos sistémicos fortalecer genuinamente una marca construida sobre valores de sostenibilidad sin modificar el modelo que la hizo crecer?

¿Rescate financiero o compra reputacional?

Toda adquisición empresarial responde a razones económicas, pero algunas también generan beneficios simbólicos. Para Shein, Everlane podría representar algo más que una marca premium: una puerta hacia consumidores preocupados por la sostenibilidad y una oportunidad para ampliar legitimidad fuera del segmento de moda rápida.

Especialistas del sector han señalado que el crecimiento de Shein enfrenta nuevos retos derivados de aranceles, restricciones comerciales y un entorno regulatorio más exigente. En ese escenario, sumar una firma con narrativa ética puede ser estratégico.

No obstante, aquí surge un riesgo conocido en sostenibilidad: el de utilizar adquisiciones para fortalecer reputación sin transformar prácticas de fondo. No significa que eso vaya a ocurrir necesariamente, pero sí plantea una pregunta válida para inversionistas, consumidores y especialistas en ESG.

Adquisición de Shein y el riesgo de diluir la confianza

Uno de los activos más valiosos de Everlane ha sido la confianza. Aunque tampoco ha estado libre de controversias laborales en años recientes, su diferenciador frente al mercado consistía en hablar de transparencia cuando pocos lo hacían. Esa narrativa hoy enfrenta una prueba importante.

Para clientes fieles, la asociación con Shein podría resultar contradictoria. No porque Everlane deje automáticamente de ser sostenible, sino porque la percepción de integridad suele construirse sobre consistencia. Cuando una marca cambia de manos, especialmente hacia un actor tan cuestionado, las dudas aparecen casi de inmediato.

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El reto será demostrar con evidencia que la independencia prometida es real: auditorías públicas, continuidad en metas climáticas, estándares laborales intactos y mecanismos de trazabilidad robustos. En responsabilidad social, las promesas pesan menos que los indicadores.

¿Puede esta alianza transformar a Shein?

Existe otra lectura menos pesimista —y quizá necesaria para mantener objetividad—: la posibilidad de que la operación también influya en sentido contrario. Es decir, que Everlane funcione como un laboratorio de mejores prácticas dentro de un gigante global.

La historia empresarial ofrece algunos casos donde adquisiciones han impulsado cambios positivos, especialmente cuando marcas pequeñas logran trasladar estándares más rigurosos a corporativos más grandes. Pero ese escenario requiere voluntad, transparencia y rendición de cuentas sostenida.

Si Shein realmente busca evolucionar hacia estándares más responsables, tendrá que demostrarlo con hechos medibles: reducción de emisiones, mejor control químico, trazabilidad verificable y prácticas laborales auditables. De lo contrario, la narrativa de transformación podría quedarse en discurso.

La adquisición de Shein sobre Everlane no es simplemente una noticia corporativa; es una conversación incómoda sobre los límites de la sostenibilidad en un mercado cada vez más dominado por la velocidad, el precio y la escala. También pone sobre la mesa una pregunta que muchas empresas enfrentarán en los próximos años: ¿la reputación sostenible puede comprarse o debe construirse?

Por ahora, Everlane promete mantenerse fiel a sus principios y Shein guarda silencio frente a muchas de las críticas que acompañan su crecimiento. Entre ambos discursos existe un espacio que sólo podrá llenarse con evidencia. Porque en responsabilidad social, la confianza no desaparece de un día para otro, pero tampoco sobrevive únicamente con buenas intenciones.

La científica argentina Raquel Lía Chan es galardonada conel Premio Internacional L’Oréal-UNESCO 

La Fundación L’Oréal y la UNESCO anunciaron a las cinco ganadoras de la 28.ª edición del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia 2026. En representación de América Latina y el Caribe, la científica argentina Prof. Raquel Lía Chan fue galardonada por sus descubrimientos pioneros en biotecnología agrícola, fundamentales para la seguridad alimentaria mundial.

Invitación a conferencia de prensa virtual

Los invitamos a una mesa redonda exclusiva con la Prof. Raquel Lía Chan para conversar sobre su trayectoria, el descubrimiento del gen HB4® (tecnología tolerante a la sequía para trigo y soja) y el impacto de la ciencia latinoamericana a nivel internacional.

Transformando la agricultura global desde Argentina

La Profesora Raquel Lía Chan, investigadora superior del CONICET y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (CONICET-UNL), ha dedicado su carrera a desentrañar los mecanismos biológicos de las plantas. Su trabajo logró algo sin precedentes: transformar la biología vegetal fundamental en innovación agrícola.

El jurado internacional la distinguió por el descubrimiento de genes que mejoran la tolerancia de las plantas a los cambios ambientales. Al aplicar estos conocimientos al desarrollo de variedades de trigo, maíz, arroz y soja resistentes a la sequía (como la tecnología HB4®), su investigación contribuye de manera directa y tangible a la seguridad alimentaria mundial en un contexto de crisis climática.

Raquel no solo es una líder visionaria en el laboratorio, sino también una mentora dedicada que impulsa el talento de científicos emergentes en Argentina y fomenta la colaboración internacional con especialistas de Chile, Francia, Alemania y Estados Unidos.

L'Oréal-UNESCO

Un reconocimiento a las mentes que desafían los límites

La Prof. Chan recibirá el galardón el próximo 11 de junio en la sede de la UNESCO en París, junto a otras cuatro científicas extraordinarias que están resolviendo desafíos globales críticos en materia de salud y medioambiente. Este año, el programa evaluó un récord de 504 candidaturas de 89 países.

  • África y los Estados Árabes: Prof. Liesl Zühlke (Sudáfrica), por mejorar la atención médica en niños con cardiopatía reumática.
  • Asia y el Pacífico: Prof. Felice Jacka (Australia), por sentar las bases de la psiquiatría nutricional.
  • Europa: Prof. Sarah A. Teichmann (Reino Unido), por su investigación revolucionaria en biología celular y genómica.
  • América del Norte: Prof. Gordana Vunjak-Novakovic (EE. UU.), por su labor pionera en bioingeniería y medicina regenerativa.

“Las mujeres científicas no solo están impulsando la investigación, sino que están ampliando los límites de lo que creemos que es posible. En un mundo en el que la ciencia nunca ha sido tan esencial, no podemos permitirnos dejar al margen a la mitad del talento de la humanidad”, declaró Khaled El-Enany, director general de la UNESCO.

El camino hacia la paridad en la ciencia

Si bien estas cinco mujeres representan la cima de los logros científicos, la verdadera paridad de género sigue siendo un objetivo lejano: hoy, las mujeres representan solo el 31,7% de los investigadores en el mundo.

Para combatir este sesgo, la Fundación L’Oréal y la UNESCO acaban de anunciar la renovación de su histórica alianza por seis años más. “Al alcanzar el hito de haber apoyado a 5.000 investigadoras en todo el mundo, nos estamos movilizando más que nunca para defender el lugar de la mujer en la ciencia”, afirmó Jean-Paul Agon, presidente de la Fundación L’Oréal. “Desde las estudiantes de secundaria hasta las galardonadas de renombre mundial, estamos construyendo una cadena intergeneracional de excelencia”.

Datos clave y preguntas frecuentes (Q&A)

  • ¿Quién es la ganadora del Premio L’Oréal-UNESCO 2026 por América Latina? La Prof. Raquel Lía Chan (Argentina), investigadora del CONICET y la UNL.
  • ¿Cuál fue el descubrimiento premiado? La identificación del gen HB4® y otros mecanismos que otorgan a cultivos (trigo, soja, maíz, arroz) tolerancia a la sequía, asegurando la producción de alimentos ante el cambio climático.
  • ¿Qué hito marca este premio para la región? Raquel Lía Chan es la 12.ª argentina en ganar el premio internacional, posicionando a Argentina como líder regional. Además, es la primera vez en 28 años que se premia la disciplina de biotecnología agrícola.
  • ¿Cuándo y dónde será la ceremonia global? El 11 de junio de 2026, en la sede central de la UNESCO en París.
  • ¿Cuántas científicas han sido apoyadas por el programa desde su creación? Desde 1998, el programa ha apoyado a más de 5,000 mujeres en 140 países, incluyendo a 142 laureadas internacionales (siete de las cuales han ganado posteriormente el Premio Nobel) y a más de 500 científicas latinoamericanas.

Voluntariado Sabormex lleva alegría a niñas y niños que enfrentan desafíos de salud

Hay algo profundamente humano en la forma en que los mexicanos entendemos la solidaridad; no como un acto lejano o protocolario, sino como una experiencia que se vive cerca, en comunidad y compartiendo. Porque el buen sabor de ayudar no sólo está en dar, sino en sentirse parte de la alegría de alguien más, aunque sea por un instante.

Ese espíritu también ha comenzado a transformar la manera en que las empresas entienden su impacto social. Hoy, los voluntariados corporativos en México ya no son únicamente actividades complementarias dentro de una estrategia de sustentabilidad, sino espacios reales de encuentro entre personas que necesitan apoyo y colaboradores dispuestos a brindar tiempo, escucha y compañía.

Bajo esa visión es que Sabormex —empresa 100% mexicana con marcas como Clemente Jacques, Café Legal y La Sierra—  organizó un voluntariado corporativo para apoyar a visitantes de Mundo Imáyina —un lugar de ensueño diseñado para que los menores con alguna enfermedad crónica, avanzada o terminal puedan disfrutar de ser niños— a crear un momento inolvidable para los menores que visitan el parque y sus familias. Ante el llamado a participar en esta iniciativa, colaboradores dejaron atrás plantas y oficinas para convertirse en “Mensajeros” y acompañar a estas familias en un día en el que hospitales, tratamientos, terapias y preocupaciones económicas quedaron fuera de su mente para simplemente volver a disfrutar del tiempo juntos.

¿Por qué es tan importante regalar un respiro a estas familias? Sabormex lo explica

Detrás de cada familia con un menor enfermo suele existir una historia atravesada por agotamiento físico, presión emocional y dificultades económicas. Las consultas constantes, los traslados a hospitales especializados —muchas veces fuera de su estado— y la necesidad de reorganizar toda la dinámica familiar alrededor de un diagnóstico generan tensiones profundas.

No es raro que algunos cuidadores tengan que abandonar trabajos formales o limitar sus actividades laborales para atender las necesidades médicas de sus hijos, mientras los gastos en medicamentos, transporte y tratamientos continúan creciendo. En medio de ese contexto, algo tan sencillo como salir a pasear o pasar un fin de semana de recreación puede convertirse en un lujo.

Consciente de ello, Sabormex se unió a una de las jornadas que Mundo Imáyina realiza cada fin de semana con el objetivo de brindar un espacio de descanso, diversión y contención emocional a familias que viven bajo una presión permanente debido a los diagnósticos de salud de sus pequeños. Para lograrlo, cada familia fue acompañada y asistida por uno de los colaboradores de la compañía, cuya misión, además de convivir, escuchar y convertirse en parte de ese día especial, fue lograr que las familias no tuvieran que preocuparse absolutamente por nada y pudieran disfrutar del momento juntos.

“Nos dijeron que veníamos a contagiar amor y alegría, y eso es exactamente lo que hemos vivido hoy”, compartió Mariana Cepeda, Jefa de Sustentabilidad de Sabormex y agregó:

“Este voluntariado fue una oportunidad para todos nosotros de dar amor, hacer la diferencia y entender que el cariño genuino puede transformar la experiencia de una familia”.

voluntariados corporativos en México

Voluntariados corporativos en México: el valor de donar tiempo.

Durante la estancia en el parque, los voluntarios de Sabormex acompañaron a las familias en juegos mecánicos, dinámicas grupales, actividades y espacios de convivencia, pero, sobre todo, estuvieron ahí sin prisa. Luis Ángel Trova Palestina, almacenista del Centro Maestro de Distribución de Sabormex, reconoció que la experiencia cambió su perspectiva:

“Convivir con las familias sí te cambia. Aprendes a ayudar sin esperar nada a cambio y entiendes que muchas veces lo más importante es ponerte en los zapatos de los demás”.

Desde Mundo Imáyina, Uriel Mejorada, Gerente de voluntariado y Alianzas Institucionales, explicó que el involucramiento de empresas como Sabormex va mucho más allá de entregar productos o recursos económicos:

“Para las familias que vienen a Mundo Imáyina es totalmente un cambio de paradigma, sobre todo porque les proporcionamos esa energía emocional que buscamos que llene su casa. No es sólo dar un donativo; es participar con las familias, convivir con ellas y entender sus historias”.

La jornada también estuvo acompañada por el sabor familiar de Clemente Jaques durante la comida del día. Entre risas, fotografías y juegos, incluso la presencia del emblemático personaje de la marca terminó convirtiéndose en uno de los momentos favoritos para muchos niños.

Para Arely Flores, encargada de cocina de Mundo Imáyina, el apoyo alimentario también tiene un significado profundo, pues: “Sin esos productos y alimentos, las familias no lograrían tener esta convivencia”, explicó.

voluntariados corporativos en México

Un día para volver a disfrutar en familia

Para los menores, así como para sus madres y padres, el verdadero regalo fue poder desconectarse, aunque fuera unas horas, del entorno hospitalario que les resulta tan cotidiano y de la carga emocional que implica vivir pendientes de tratamientos y terapias.

“Cuando tienes un niño especial, todo gira alrededor de consultas, objetivos y terapias. Estar en un lugar donde sólo te dicen ‘ven y disfruta’ es un regalo invaluable”, compartió Fabiola Arroyo, madre de Eduardo y agregó:

“Aquí no tenemos que preocuparnos por el transporte, la comida o el cuidado; sólo por pasarla bien juntos”.

voluntariados corporativos en México

Las familias también destacaron el acompañamiento cercano de los voluntarios de Sabormex, quienes lograron generar un ambiente cálido y de confianza: “Nos apoyaron en todo y nos hicieron sentir muy apapachados”, expresó Gisela Arroyo, y agregó que esta experiencia le hizo saber que “sí puede existir un mundo más incluyente”. Para los propios colaboradores, la experiencia también dejó huella, como ocurrió con Martha Esquivel, secretaria de la gerencia de ingeniería y proyectos de Sabormex, quien fungió como voluntaria y beneficiaria durante este fin de semana:

“Esta experiencia nos enseñó las circunstancias que existen afuera y cómo, aunque sea con un granito de arena, podemos acompañar momentos difíciles de otras familias”.

El sabor de ayudar y compartir

Más allá de un día de diversión, esta iniciativa dejó algo más profundo: la certeza de que acompañar también transforma. Que escuchar, compartir tiempo y crear espacios seguros puede aliviar cargas invisibles que muchas familias llevan todos los días. Para Sabormex y Clemente Jaques quedó claro que ayudar también puede saber a convivencia, a empatía y a familia, y que cuando una empresa logra convertir sus valores en experiencias reales para las comunidades, entonces su propósito deja de ser una frase institucional y comienza a tomar forma en la vida de las personas.

Ese día, entre juegos, conversaciones y sonrisas compartidas, muchas familias encontraron algo más que descanso: encontraron compañía. Y en cada gesto de cuidado, en cada voluntario dispuesto a escuchar y en cada momento colectivo, también pudo sentirse el sabor de un mundo mejor, ese que construimos cuando recordamos el valor de ayudarnos y avanzar juntos.

Por trabajos humanos que permitan maternar: 24% de las mujeres deja su trabajo durante el primer año de maternidad

Laboratoria, organización que impulsa la empleabilidad de mujeres en el sector tecnológico, hace un llamado urgente a las empresas y al sector público para transformar la relación entre el trabajo remunerado y las labores de cuidado. En conjunto, debemos caminar hacia maternidades que permitan trabajos más humanos y trabajos más humanos que permitan maternar en forma. Visibilizar cómo la falta de estructuras de apoyo condena a las mujeres al desempleo o la precariedad laboral es indispensable.

La maternidad no debería ser una barrera 

En México y Latinoamérica, la maternidad sigue siendo un factor determinante en la brecha de género. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un tercio de los hogares mexicanos están encabezados por mujeres que, en promedio, perciben menores salarios y dependen de ingresos externos. Esta vulnerabilidad se agrava por una distribución desigual del trabajo no remunerado: las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a cuidados y tareas domésticas, lo que mantiene su participación en el mercado laboral estancada en un 45%.

“Este trabajo de cuidado gratuito y doméstico equivale al 23% del PIB nacional, y el 70% de este esfuerzo recae sobre las mujeres. Estamos hablando de una subvención que permite a la economía funcionar, pero a costa del desarrollo profesional de las madres, quienes ven penalizadas sus trayectorias y limitadas sus posibilidades de liderazgo”, enfatizó Úrsula Quijano, directora de Laboratoria para México. “Es fundamental que, en conjunto con las empresas, trabajemos por empleos más humanos que les permitan a las mujeres vivir su maternidad sin dejar a un lado sus carreras”. 

La urgencia en el sector tecnológico

El estudio “Un desafío pendiente: la brecha de género en tecnología en Latinoamérica”, realizado por McKinsey y Laboratoria, revela datos alarmantes sobre la retención de talento y la maternidad:

  • El 24% de las mujeres deja su trabajo durante el primer año de maternidad.
  • El 17% no regresa después de cinco años.
  • Solo el 32% de las grandes empresas implementa políticas de género adicionales a la licencia de ley.

Existe una llamada “penalización por maternidad” que no solo afecta el ingreso inmediato, sino que excluye a las mujeres de ascensos y puestos clave debido a sesgos sobre su disponibilidad y compromiso; les priva de oportunidades de liderar empresas, sindicatos o formar parte de consejos. 

trabajos que permitan maternar

Hacia un futuro de cuidados profesionales y empleos dignos

En un mundo donde la IA transformará el mercado, el trabajo de cuidados destaca por ser intrínsecamente humano e insustituible. Sin embargo, para que este trabajo no sea una carga que impida la movilidad social, Laboratoria propone a las empresas adoptar algunas buenas prácticas urgentes y les invita a aliarse en estos objetivos de inclusión:

  • Políticas de cuidado equitativas: Implementar licencias parentales tanto para hombres como para mujeres, normalizando la corresponsabilidad.
  • Programas de bienestar con enfoque de género: Apoyo a la salud mental y reproductiva para reducir el agotamiento de quienes compaginan el empleo con la crianza.
  • Cultura de cero sesgos: Establecer programas obligatorios contra la discriminación por maternidad en procesos de ascenso y contratación.

Las mujeres con hijos enfrentan mayores desafíos si las tareas no se distribuyen equitativamente. Necesitamos políticas de diversidad que vayan más allá de la contratación y se enfoquen en el desarrollo profesional y la mentoría para fomentar la retención de estos talentos en pos de maternidades que permitan trabajos más humanos; trabajos más humanos que permitan maternar en forma. 

Desde Laboratoria, reafirmamos nuestro compromiso de capacitar a mujeres en condiciones de desempleo y subempleo, no solo dotándolas de habilidades humanas y técnicas, sino para, con el apoyo de empresas aliadas, seguir abriendo el camino hacia una cultura laboral donde la maternidad no sea un obstáculo, sino parte integral de una vida profesional digna y humana.

¿De solución ambiental a nuevo riesgo?: Este reciclaje podría contaminar el agua

Durante años, el reciclaje y recauchutado de neumáticos ha sido presentado como una alternativa ambientalmente responsable para reducir residuos, prolongar la vida útil del caucho y disminuir costos dentro del transporte comercial. Bajo la lógica de la economía circular, reacondicionar neumáticos parecía representar una solución eficiente frente al creciente volumen de desechos derivados de la movilidad global.

Sin embargo, nuevas investigaciones comienzan a mostrar que algunas estrategias circulares pueden generar efectos ambientales poco explorados. Un reciente estudio de la Universidad de Nankai, en China, abre una conversación incómoda pero necesaria sobre el posible impacto negativo del reciclaje cuando los procesos no consideran completamente sus consecuencias químicas y ecológicas. El hallazgo no cuestiona el valor del reciclaje en sí mismo, pero sí advierte que ciertos materiales recauchutados podrían liberar contaminantes al agua con mayor facilidad de lo que se pensaba.

Lo que revela el estudio: partículas recicladas bajo nueva observación

Durante décadas, científicos han rastreado la contaminación derivada del desgaste de neumáticos, identificado sus componentes químicos y calculado la enorme cantidad de microplásticos que un automóvil libera a lo largo de su vida útil. No obstante, el caucho recauchutado —fundamental para el transporte de mercancías y pasajeros— había permanecido relativamente fuera del radar científico.

El nuevo estudio, publicado en Communications Earth & Environment y liderado por el químico ambiental Wei Chen, analizó por primera vez cómo se comportan químicamente los neumáticos recauchutados frente a los nuevos y usados.

El equipo recolectó muestras de bandas de rodadura y las molió hasta obtener partículas finas equivalentes al polvo que se genera durante la conducción real. Estas partículas, conocidas como partículas de desgaste de neumáticos, representan una de las mayores fuentes de microplásticos del planeta y son arrastradas hacia cuerpos de agua mediante lluvia y escurrimientos.

La sorpresa surgió cuando los investigadores evaluaron la liberación química. En términos absolutos, los neumáticos recauchutados contenían menos aditivos que los neumáticos nuevos o usados. Sin embargo, esa aparente ventaja resultó engañosa. Cuando las partículas fueron expuestas al agua, el caucho recauchutado liberó proporcionalmente más sustancias químicas y lo hizo a mayor velocidad.

impacto negativo del reciclaje

El hallazgo redefine parte del debate ambiental en torno al recauchutado y pone sobre la mesa un posible impacto negativo del reciclaje que hasta ahora había sido poco explorado.

El problema químico: PPD e IPPD, sustancias que se filtran con facilidad

El estudio identificó como principales responsables a los PPD, una familia de conservantes que la industria incorpora al caucho para retrasar el agrietamiento provocado por el ozono atmosférico.

Este tipo de compuestos ya había generado preocupación científica. Uno de ellos, el 6PPD, alcanzó notoriedad internacional luego de que investigaciones publicadas en 2021 demostraran que sus productos de degradación podían matar salmones coho incluso en concentraciones mínimas.

Sin embargo, el equipo de Chen centró su atención en otro compuesto menos estudiado: el IPPD.

A diferencia del 6PPD, el IPPD posee una mayor capacidad de disolución en agua, lo que facilita su lixiviación y movilidad ambiental. Algunas muestras de neumáticos recauchutados mostraron concentraciones particularmente elevadas de este compuesto y, una vez humedecidas, comenzaron a liberarlo rápidamente.

La explicación parece encontrarse en el propio proceso de recauchutado.

Los investigadores plantean que el reciclaje modifica la estructura interna del caucho y crea condiciones que facilitan la salida de químicos previamente atrapados. Dicho de otra manera: el problema no radica únicamente en qué contiene el material, sino en cómo el proceso industrial altera su comportamiento ambiental.

Aquí emerge una discusión crucial para especialistas en sostenibilidad. El impacto negativo del reciclaje no necesariamente deriva del objetivo circular del proceso, sino de los efectos secundarios que ciertas transformaciones industriales pueden generar sobre materiales complejos.

impacto negativo del reciclaje

Impacto negativo del reciclaje: cómo estas partículas dañan al agua y a las especies

Para evaluar si esta filtración química generaba consecuencias biológicas reales, el equipo realizó experimentos con dos organismos ampliamente utilizados como bioindicadores ambientales. El primero fue Vibrio fischeri, una bacteria marina luminiscente cuya actividad disminuye frente a sustancias tóxicas. El segundo fue Chlorella vulgaris, un alga verde de agua dulce cuya velocidad de crecimiento sirve para medir alteraciones en la calidad del agua.

Los resultados fueron contundentes. El agua que había estado en contacto con partículas procedentes de neumáticos recauchutados inhibió el crecimiento de ambos organismos con mayor intensidad que el agua expuesta a neumáticos nuevos o usados.

Esto significa que, aunque los materiales compartan una composición relativamente similar, los efectos ecológicos pueden variar de manera significativa dependiendo del tratamiento industrial recibido.

El estudio sugiere que el recauchutado no sólo influye sobre la cantidad de químicos presentes, sino también sobre la capacidad de esos compuestos para interactuar con organismos vivos.

Este posible impacto negativo del reciclaje adquiere relevancia adicional cuando se considera el recorrido ambiental de estas partículas. Los fragmentos de neumáticos no permanecen en carreteras o zonas industriales. La lluvia los transporta hacia cunetas, arroyos, ríos y aguas costeras, mientras que las partículas más pequeñas pueden permanecer suspendidas en el aire y recorrer grandes distancias.

Investigaciones previas ya han identificado partículas derivadas del desgaste de neumáticos en tejido pulmonar humano y en muestras atmosféricas tomadas a cientos de kilómetros de cualquier carretera. Aunque el estudio reconoce limitaciones importantes —las pruebas fueron realizadas en laboratorio y todavía no se ha confirmado el efecto sobre organismos superiores o ecosistemas complejos—, los resultados sugieren que el monitoreo ambiental podría estar simplificando excesivamente el problema al tratar todos los residuos de neumáticos como una sola categoría.

impacto negativo del reciclaje

Un mercado en expansión que podría amplificar la contaminación

El recauchutado no es una actividad marginal. De hecho, de acuerdo con la revista earth, representa un segmento estratégico del mercado global de neumáticos comerciales y desempeña un papel fundamental en la logística mundial debido a sus ventajas económicas y de reducción de residuos.

Precisamente por ello, los hallazgos adquieren mayor relevancia.

Las regiones con crecimiento acelerado del transporte comercial también muestran una expansión del mercado de neumáticos recauchutados. Bajo un escenario económico moderado, el modelo desarrollado por los investigadores proyecta que las emisiones globales asociadas específicamente a partículas de neumáticos recauchutados podrían multiplicarse por varios cientos hacia 2060.

No se trata de la totalidad de la contaminación por neumáticos, sino del componente asociado al caucho reacondicionado.

El problema radica en la escala. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de lixiviación química puede transformarse en un riesgo ambiental considerable cuando se multiplica por cientos de millones de neumáticos circulando globalmente.

Aquí el impacto negativo del reciclaje vuelve a cobrar protagonismo, no como argumento contra la economía circular, sino como recordatorio de que los modelos de reutilización deben evaluarse integralmente.

Los propios autores del estudio señalan que el hallazgo abre nuevas rutas de investigación y plantea desafíos regulatorios importantes. Será necesario diferenciar entre tipos de caucho en sistemas de monitoreo, desarrollar materiales alternativos y explorar reformulaciones químicas que permitan conservar los beneficios económicos y ambientales del recauchutado sin arrastrar riesgos asociados a la lixiviación.

Economía circular sí, pero con ciencia y prevención

El estudio de la Universidad de Nankai no invalida el valor ambiental del reciclaje ni cuestiona la necesidad de reducir residuos industriales. Lo que sí hace es introducir un matiz fundamental dentro del debate sobre economía circular: no todas las soluciones recicladas son ambientalmente equivalentes y algunas pueden generar efectos secundarios que requieren mayor investigación y regulación.

Para profesionales de responsabilidad social y sostenibilidad, la lección es especialmente relevante. La transición hacia modelos productivos circulares no puede medirse únicamente por reducción de residuos o eficiencia económica, sino también por sus impactos químicos y ecológicos de largo plazo. Comprender estos riesgos, anticiparlos y rediseñar procesos será esencial para garantizar que las soluciones del presente no se conviertan en los problemas ambientales del futuro.

Las Estrellas Verdes de la Guía MICHELIN México 2026

La evolución de la escena culinaria en México no solo se mide en la complejidad de sus sabores o en la vanguardia de sus técnicas, sino también en su responsabilidad con el entorno. En la selección 2026 de la Guía MICHELIN México, la Estrella Verde se consolida como un pilar fundamental, sumando 3 nuevos establecimientos para alcanzar un total de 11 restaurantes galardonados en todo el país.

Este reconocimiento celebra a aquellos locales que ponen la sustentabilidad al mismo nivel que la excelencia gastronómica, demostrando que el futuro de la alta cocina es, indiscutiblemente, consciente y respetuoso con la naturaleza.

El Compromiso de la Guía MICHELIN con el Futuro

Al otorgar la Estrella Verde, la Guía MICHELIN va más allá de la crítica culinaria tradicional. El premio valida e impulsa un cambio sistémico en la industria:

  • Visibilidad: Coloca las prácticas eco-responsables en el mapa del turismo internacional.
  • Inspiración: Convierte a los chefs galardonados en referentes que motivan a otros proyectos a adoptar modelos sostenibles.
  • Validación de Raíces: Premia el rescate de técnicas agrícolas ancestrales y el comercio justo con productores locales.

Los 3 Nuevos Referentes de la Cocina Consciente

El texto destaca a los tres nuevos integrantes de esta categoría, cada uno con un enfoque único pero con el mismo objetivo: honrar la tierra.

RestauranteRegiónEnfoque Sostenible
DamianaValle de Guadalupe, B.C.Cocina basada estrictamente en ingredientes de temporada. Operan sus propios huertos dentro de la propiedad para vegetales, hierbas y flores, complementados con una granja propia a solo 15 minutos del lugar.
Ixi’imYucatánMantienen más de 100 ka’anches (jardines tradicionales mayas) para cultivar sus insumos. Además, reducen la huella de carbono y la dependencia externa mediante la producción interna de pan de masa madre, fermentos, lácteos, mermeladas y nixtamal.
XokolJaliscoSu propuesta gira en torno a la milpa, el sistema de policultivo ancestral mexicano. Al utilizar maíz y productos derivados de este ecosistema agrícola (frijoles, calabazas, chilacayotes, quelites), protegen la biodiversidad y el suelo de manera responsable.

“Tres establecimientos reciben además el reconocimiento de la Estrella Verde por su inspirador compromiso con una gastronomía consciente y sostenible.”

— Guía MICHELIN 2026

Guía MICHELIN México 2026
Guía MICHELIN México 2026
Guía MICHELIN México 2026

Este crecimiento en la categoría de Estrellas Verdes demuestra que la alta cocina mexicana no solo busca cautivar paladares, sino también proteger el patrimonio biocultural del país para las próximas generaciones.

Visita el sitio web de la Guía MICHELIN o descarga la aplicación para descubrir todos los restaurantes de la selección y reservar una estancia inolvidable.