TV Azteca lanza fuerte comunicado contra la presidenta

La relación entre el Gobierno Federal y los principales medios de comunicación en México ha alcanzado un nuevo punto de fricción. Tras las declaraciones emitidas por la presidenta de la República en su conferencia matutina, en las que hizo un llamado explícito a la ciudadanía para dejar de consumir los contenidos de TV Azteca, la respuesta de la televisora del Ajusco no se hizo esperar.

A través de un contundente e inédito comunicado fechado el 25 de mayo de 2026, la empresa calificó el pronunciamiento presidencial como un “intento evidente de censura” y una “agresión directa a la libertad de expresión”. Lejos de matizar la postura, el documento escala la confrontación al lanzar severas acusaciones directas que involucran presuntos nexos con el crimen organizado en los más altos niveles del partido en el poder, redes de corrupción familiar y el desmantelamiento institucional del país.

Este choque frontal abre un intenso debate sobre los límites del discurso presidencial, el papel de las empresas de comunicación como contrapesos políticos y el impacto que esta polarización genera en la audiencia y el mercado publicitario.

A continuación, compartimos el comunicado íntegro emitido por la televisora:

¿Por qué esta empresa de reciclaje textil rechazó ropa nueva de fast fashion?

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La relación entre la moda rápida y la economía circular suele presentarse como una posible solución al creciente problema de residuos textiles. Sin embargo, en ocasiones, las iniciativas de reutilización chocan con una realidad incómoda: no toda la ropa puede —o debe— reincorporarse fácilmente al sistema. Eso fue precisamente lo que ocurrió en Singapur, donde una decisión empresarial abrió un debate sobre los límites de la sostenibilidad en la industria de la moda.

Una empresa de reciclaje textil decidió rechazar una oferta de prendas nuevas provenientes de una de las marcas de moda ultrarrápida más cuestionadas del mundo. Más allá del gesto, el caso refleja una discusión de fondo sobre responsabilidad corporativa, sobreproducción y consumo desechable. ¿Puede una empresa verdaderamente circular colaborar con un modelo de negocio basado en el “usar y tirar”? La respuesta, al parecer, no es tan simple.

La decisión de una empresa de reciclaje textil que incomodó al fast fashion

En Singapur, Cloop —una empresa social enfocada en recolectar, reutilizar, revender y reciclar textiles— recibió una propuesta inesperada. La compañía de moda ultrarrápida Shein se acercó con la intención de donar cajas de ropa nueva utilizada con fines de marketing para que pudiera ser revendida o reutilizada en sus programas de circularidad.

Sin embargo, lejos de aceptar la donación como una oportunidad positiva, Cloop decidió rechazarla. La razón fue clara: no quería convertirse en un “vertedero” de productos no vendidos ni contribuir indirectamente a incentivar el consumo masivo de prendas de baja calidad y corta duración. Para la organización, aceptar este tipo de productos enviaría un mensaje contradictorio con sus principios de circularidad.

empresa de reciclaje textil

De acuerdo con Eco-business, la postura de Cloop no surge de una posición radical, sino de una experiencia práctica. La empresa ya recibe prendas donadas de distintas marcas de fast fashion, incluida Shein, pero reconoce que muchas veces la calidad de estas piezas impide revenderlas, por lo que terminan siendo recicladas o descartadas del circuito de reutilización.

Empresa de reciclaje textil frente al reto de la moda desechable

La cofundadora de Cloop, Jasmine Tuan, ha sido enfática al señalar que la organización promueve la entrega de prendas bien confeccionadas, funcionales y en buen estado. Su objetivo no es alimentar un sistema de consumo impulsivo, sino alargar la vida útil de productos que realmente puedan reutilizarse.

Este posicionamiento pone sobre la mesa una de las grandes contradicciones del modelo circular: aunque el reciclaje es importante, no puede convertirse en una excusa para seguir produciendo sin control. Cuando una prenda está diseñada para durar poco o fabricada con materiales difíciles de reaprovechar, incluso las soluciones circulares encuentran límites.

El problema se vuelve más complejo cuando se observa el contexto global. Cada año, las marcas de moda ultrarrápida generan alrededor de 92 millones de toneladas de residuos textiles, de los cuales aproximadamente el 80% termina en vertederos o es incinerado. En Singapur, el panorama tampoco es alentador: se producen más de 206 mil toneladas de residuos textiles anuales y apenas el 3% logra reciclarse.

empresa de reciclaje textil

Shein y el desafío de reconciliar reputación y sostenibilidad

Por su parte, Shein aclaró que el acercamiento con Cloop no pretendía formalizar una alianza permanente, sino explorar opciones para reutilizar muestras de ropa usadas en campañas promocionales. La empresa sostiene que busca alternativas para evitar el desperdicio de materiales, incluyendo la reutilización, donación y reciclaje de productos excedentes.

La marca también ha intentado fortalecer su narrativa de sostenibilidad. En los últimos años ha impulsado alianzas con instituciones académicas para desarrollar tecnologías de reciclaje textil y ha promovido programas enfocados en circularidad, además de incorporar excedentes de tela —el llamado “stock muerto”— en nuevas colecciones.

No obstante, las críticas persisten. Especialistas en sostenibilidad cuestionan que, pese a sus esfuerzos reputacionales, el modelo de negocio de la empresa sigue sustentándose en ciclos acelerados de producción, precios extremadamente bajos y una cultura de hiperconsumo que dificulta cualquier transición genuina hacia prácticas responsables.

El vacío regulatorio que mantiene el problema intacto

El caso de Singapur también revela una carencia estructural importante: el país aún no cuenta con un esquema de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) para textiles. Este mecanismo obligaría a las marcas de moda a asumir parte de los costos ambientales derivados de los residuos que generan.

Actualmente, gran parte de los textiles desechados en Singapur no se reciclan realmente, sino que son exportados a otros mercados para reventa o disposición final. Esto plantea una pregunta incómoda para la industria: ¿quién debe hacerse cargo del impacto cuando una prenda deja de ser útil?

La experiencia de Cloop demuestra que una empresa de reciclaje textil no puede resolver sola un problema originado por un modelo de producción excesiva. La circularidad necesita infraestructura, regulación y, sobre todo, cambios en la forma de diseñar, producir y consumir moda.

El rechazo de Cloop a recibir ropa nueva de Shein no fue simplemente una negativa comercial; fue una declaración de principios sobre lo que significa realmente construir sistemas circulares. En un momento donde muchas marcas buscan asociarse con iniciativas sostenibles para fortalecer su reputación, el caso recuerda que la economía circular también implica poner límites.

Para especialistas en sostenibilidad, empresas y consumidores, esta historia deja una lección relevante: el reciclaje no debe convertirse en un salvavidas para justificar modelos de negocio insostenibles. Una empresa de reciclaje textil puede ayudar a reducir impactos, pero difícilmente podrá compensar por sí sola una industria diseñada para producir más ropa de la que el planeta puede absorber.

Ni máquinas ni mega proyectos: la naturaleza podría ser clave contra el cambio climático

Durante años, el discurso sobre la crisis ambiental ha estado dominado por promesas de innovación tecnológica, megaproyectos de captura de carbono y soluciones futuristas capaces de revertir el deterioro ambiental. Sin embargo, mientras el mundo busca respuestas complejas, una alternativa silenciosa, antigua y profundamente efectiva ha permanecido frente a nosotros: la capacidad de la naturaleza para regenerarse. Hoy, más que una posibilidad romántica, restaurar ecosistemas emerge como una estrategia tangible frente al cambio climático.

El debate no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. En 2019, una investigación publicada en Science generó controversia al plantear que la restauración de bosques naturales podría ser la “mejor solución disponible” para enfrentar el calentamiento global. La afirmación desató críticas inmediatas: ¿cómo hablar de árboles cuando la prioridad parece ser reducir emisiones? La respuesta, sin embargo, nunca fue reemplazar una solución por otra, sino comprender que enfrentar el desafío ambiental exige pensar en sistemas completos, donde personas y ecosistemas prosperen juntos.

Cambio climático: por qué la naturaleza vuelve al centro de la conversación

La resistencia inicial hacia las soluciones basadas en la naturaleza surge de una preocupación legítima: ninguna restauración ecológica puede sustituir la reducción urgente de emisiones contaminantes. Frenar los gases de efecto invernadero sigue siendo una prioridad innegociable. Sin embargo, cada vez más evidencia sugiere que la recuperación de ecosistemas podría aportar hasta un 30% de las reducciones necesarias de carbono a nivel global.

La diferencia está en el enfoque. Mientras algunas soluciones tecnológicas suelen implicar altos costos económicos, energéticos o sociales, restaurar bosques, humedales y manglares tiene el potencial de generar beneficios simultáneos: captura carbono, protege biodiversidad, fortalece medios de vida y mejora la resiliencia de comunidades enteras. No se trata de elegir entre tecnología o ecosistemas, sino de reconocer que la naturaleza puede amplificar los resultados cuando se le permite funcionar.

Los riesgos de apostar solo por soluciones artificiales

De acuerdo con The Guardian, ante la magnitud del desafío climático, muchas propuestas han surgido desde la geoingeniería. Una de ellas consiste en inyectar aerosoles en la estratósfera para reflejar parte de la radiación solar y enfriar el planeta. Aunque prometedora sobre el papel, esta estrategia podría alterar patrones de lluvia y afectar cultivos esenciales para la seguridad alimentaria mundial.

Algo similar ocurre con la captura directa de carbono del aire. Si bien representa una innovación con enorme potencial, sus costos financieros y energéticos aún hacen difícil imaginar una implementación masiva. En contraste, los ecosistemas naturales operan bajo una lógica distinta: son sistemas vivos capaces de sostenerse a sí mismos cuando se restauran adecuadamente, generando impactos que van mucho más allá de una cifra de CO₂ capturado.

Cambio climático y los “bucles invisibles” que pueden salvar ecosistemas

La naturaleza funciona mediante complejas redes de retroalimentación. Son procesos donde un cambio genera otro que, a su vez, fortalece el primero. Hace miles de millones de años, estos mecanismos permitieron que la vida transformara un planeta hostil en un espacio habitable. Más vida generó condiciones para más vida.

El problema es que hoy esos mismos ciclos están operando en sentido contrario. La sobreexplotación de recursos naturales alimenta el deterioro ambiental, incrementa emisiones y acelera la degradación de ecosistemas. Bosques más secos retienen menos humedad; suelos degradados almacenan menos carbono; temperaturas más altas generan nuevas presiones sobre la biodiversidad.

Sin embargo, estos ciclos también pueden convertirse en aliados. Si las comunidades humanas trabajan con la naturaleza, y no contra ella, es posible activar procesos de recuperación autosostenibles. Ahí radica una de las oportunidades más esperanzadoras frente al cambio climático: aprovechar la capacidad regenerativa del planeta en lugar de continuar debilitándola.

Cuando devolver un jaguar transforma todo un ecosistema

En el Parque Nacional Iberá, en Argentina, la restauración ecológica demuestra cómo pequeños cambios pueden detonar transformaciones extraordinarias. Tras décadas de degradación, la reintroducción del jaguar permitió controlar poblaciones excesivas de herbívoros, favoreciendo el regreso de la vegetación acuática y restaurando el equilibrio del humedal.

El impacto fue mucho más profundo de lo esperado. La recuperación del ecosistema permitió el regreso de especies emblemáticas, desde guacamayas hasta nutrias gigantes, fortaleciendo uno de los sumideros de carbono más importantes de la región. Pero quizá el cambio más revelador ocurrió en las comunidades humanas.

El ecoturismo se convirtió en motor económico local, generando empleo para guías, rastreadores de fauna, cocineros y anfitriones. La biodiversidad dejó de verse como obstáculo para convertirse en fuente de bienestar, demostrando que conservación y desarrollo pueden avanzar de la mano.

Cuando restaurar no significa plantar árboles sin estrategia

No todas las iniciativas basadas en la naturaleza generan impactos positivos. En algunos casos, empresas han impulsado plantaciones masivas de monocultivos bajo la promesa de capturar carbono, aunque esto implique desplazar ecosistemas locales y reducir biodiversidad.

La experiencia demuestra que simplificar sistemas naturales suele ser contraproducente. La restauración efectiva no consiste únicamente en sembrar árboles, sino en recuperar dinámicas ecológicas completas. De ahí que manglares, humedales y bosques biodiversos resulten mucho más valiosos que proyectos diseñados únicamente para compensar emisiones corporativas.

Este punto resulta especialmente relevante para organizaciones comprometidas con estrategias ESG y responsabilidad social: apostar por soluciones climáticas superficiales puede derivar en cuestionamientos sobre impacto real e incluso acusaciones de greenwashing.

Las comunidades podrían ser la pieza que falta

Uno de los hallazgos más consistentes en proyectos exitosos es que la restauración funciona mejor cuando mejora la vida de las personas. En regiones del norte de India, agricultores han recuperado árboles y manejado suelos de forma estratégica para retener agua y aumentar productividad agrícola.

En Gujarat, comunidades de mujeres indígenas han restaurado manglares para proteger aldeas costeras de la erosión, mientras fortalecen actividades como la pesca y la agricultura. Lo importante aquí no es únicamente el carbono almacenado, sino el círculo virtuoso que se genera: cuando las personas obtienen beneficios reales, tienen incentivos para proteger el entorno a largo plazo.

Quizá una de las lecciones más poderosas sea que avanzar frente al cambio climático no siempre exige tecnologías extraordinarias ni sacrificios imposibles. A veces, la transformación comienza fortaleciendo a quienes han cuidado los territorios durante generaciones.

En un momento donde el debate climático parece oscilar entre la desesperación y las promesas tecnológicas, la restauración de la naturaleza ofrece algo distinto: una solución capaz de generar beneficios ambientales, sociales y económicos de manera simultánea. No sustituye la descarbonización ni elimina la urgencia de transformar industrias, pero sí amplifica las posibilidades de éxito.

Tal vez la verdadera innovación no sea inventar algo completamente nuevo, sino reaprender a colaborar con sistemas que han sostenido la vida durante millones de años. Cuando la naturaleza comienza a recuperarse, no solo captura carbono o protege biodiversidad: también devuelve esperanza, bienestar y la posibilidad de imaginar un futuro más habitable para todos.

Apple fortalece accesibilidad para discapacidad visual, auditiva y motriz

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La conversación sobre inclusión tecnológica ha evolucionado. Hoy, no solo se trata de adaptar dispositivos para determinados grupos, sino de construir ecosistemas capaces de responder a distintas realidades humanas desde el diseño. En ese contexto, Apple anunció una nueva generación de herramientas impulsadas por inteligencia artificial enfocadas en personas con discapacidad visual, auditiva y motriz, reforzando una narrativa que la empresa ha sostenido durante años: la accesibilidad como parte esencial de la innovación.

Las nuevas funciones, que llegarán a iPhone, iPad, Mac, Apple TV y Apple Vision Pro, ponen sobre la mesa una pregunta importante para el sector empresarial: ¿qué significa realmente desarrollar productos inclusivos? Más allá de la conversación sobre reputación o diferenciación, el anuncio muestra cómo la tecnología inclusiva puede dejar de verse como un añadido para convertirse en infraestructura cotidiana, especialmente en un mundo donde más de mil millones de personas viven con alguna discapacidad.

Tecnología inclusiva: cuando la IA comienza a describir el mundo

Uno de los anuncios más relevantes fue la evolución de VoiceOver e Image Explorer, herramientas que ahora podrán describir imágenes, documentos, recibos y escenas en tiempo real con un nivel de detalle mucho más preciso gracias a Apple Intelligence. Además, los usuarios tendrán la posibilidad de hacer preguntas complementarias utilizando lenguaje natural sobre aquello que aparece frente a la cámara del dispositivo.

Para personas con discapacidad visual, esto representa un cambio significativo en la experiencia de autonomía. No se trata únicamente de escuchar una descripción automática, sino de interactuar con el entorno y obtener contexto adicional. Una factura, una señalización o incluso una escena compleja pueden interpretarse mediante conversación, reduciendo barreras en actividades cotidianas.

tecnología inclusiva

El movimiento también abre una discusión relevante sobre el papel de la inteligencia artificial en la accesibilidad. Mientras gran parte de la conversación pública sobre IA suele concentrarse en productividad o entretenimiento, Apple parece insistir en otro camino: convertirla en una herramienta de asistencia permanente. En ese sentido, la tecnología inclusiva comienza a adquirir un rol más tangible dentro de la vida diaria.

Discapacidad visual, auditiva y motriz: un ecosistema pensado desde distintas necesidades

Las novedades no se limitan únicamente a herramientas de visión asistida. Apple anunció subtítulos automáticos para videos que originalmente no los tienen, una función diseñada para personas con discapacidad auditiva. El sistema operará directamente desde el dispositivo mediante reconocimiento de voz local, permitiendo generar captions en videos grabados en iPhone, contenido compartido entre usuarios y plataformas de streaming dentro del ecosistema Apple.

Al mismo tiempo, Magnifier —pensada para personas con baja visión— integrará capacidades conversacionales. Los usuarios podrán preguntar sobre textos o elementos visuales y ejecutar comandos de voz como “acercar imagen” o “encender la linterna”. Esto sugiere una transición importante: las herramientas dejan de ser únicamente reactivas y comienzan a comportarse como asistentes inteligentes.

Para quienes viven con discapacidad motriz, uno de los anuncios más comentados fue la integración entre Apple Vision Pro y sistemas compatibles de sillas de ruedas motorizadas. A través del seguimiento ocular, el visor permitirá controlar movimientos usando únicamente la mirada, mientras que visionOS incorporará nuevas opciones de selección visual y gestos faciales para ampliar la navegación.

Tecnología inclusiva y privacidad: el equilibrio que Apple intenta mantener

En medio del auge de la inteligencia artificial, Apple también aprovechó el anuncio para reforzar un tema particularmente sensible: la privacidad. Tim Cook, CEO de Apple, aseguró que la accesibilidad forma parte del ADN de la compañía y enfatizó que muchas de las funciones de Apple Intelligence operan directamente en el dispositivo, sin depender totalmente de procesamiento remoto.

La decisión no es menor. En un contexto donde distintas investigaciones han advertido sobre vulnerabilidades relacionadas con autenticación y modelos de IA, garantizar que la información personal permanezca dentro del dispositivo puede representar un diferenciador relevante, especialmente cuando se trata de usuarios que dependen de herramientas sensibles para su autonomía.

Este enfoque también responde a una exigencia creciente del mercado. Las empresas tecnológicas enfrentan cada vez más presión regulatoria y social para diseñar soluciones accesibles sin comprometer derechos digitales fundamentales. La tecnología inclusiva, en este escenario, ya no puede desligarse de conversaciones sobre ética, seguridad y confianza.

Tecnología inclusiva: inclusión genuina o estrategia de negocio

Aunque las nuevas funciones pueden interpretarse como una acción orientada al bienestar social, sería simplista entenderlas únicamente desde esa óptica. La accesibilidad también representa una oportunidad estratégica. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad en el mundo, una población históricamente subatendida por la industria tecnológica.

Apple lleva años posicionándose como una de las compañías más activas en accesibilidad digital y, dentro de comunidades tecnológicas y foros especializados, sus herramientas suelen considerarse entre las más robustas del mercado. Apostar por productos pensados para personas con discapacidad visual, auditiva y motriz fortalece no solo la experiencia del usuario, sino también el posicionamiento reputacional de la empresa.

Sin embargo, el debate permanece abierto. Vision Pro, por ejemplo, sigue siendo un dispositivo premium con acceso limitado para gran parte de la población, lo que plantea preguntas sobre el alcance real de estas soluciones. La inclusión tecnológica no solo implica crear herramientas innovadoras, sino garantizar que puedan llegar a quienes realmente las necesitan.

El anuncio de Apple deja claro que la accesibilidad está dejando de ser un apartado secundario dentro de la innovación tecnológica. Las nuevas capacidades impulsadas por inteligencia artificial muestran cómo las herramientas digitales pueden adaptarse mejor a las personas y no al revés, especialmente para quienes viven con discapacidad visual, auditiva y motriz.

No obstante, también obliga a mirar el panorama con una perspectiva más amplia. La inclusión puede generar impacto social, pero también es una ventaja competitiva poderosa en un mercado cada vez más atento a la diversidad y la experiencia de usuario. La diferencia estará en qué tan capaces sean las empresas de convertir la tecnología inclusiva en soluciones verdaderamente accesibles, escalables y centradas en las personas.

La nueva realidad de la ESG: lo que las empresas deben hacer ante su fragmentación

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Durante años, hablar de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) fue hablar de una visión integral. Las empresas comenzaron a entender que el impacto ambiental, las prácticas laborales, los derechos humanos y la ética corporativa no podían gestionarse de manera aislada. Bajo esta lógica, surgió una narrativa poderosa: integrar todas estas dimensiones en una sola estrategia empresarial permitiría construir organizaciones más sostenibles, resilientes y competitivas.

Sin embargo, esa aparente armonía comienza a mostrar fisuras. La fragmentación de la ESG está transformando las reglas del juego y obligando a las organizaciones a replantear cómo entienden la sostenibilidad corporativa. Lo que antes parecía un paraguas estratégico uniforme, hoy evoluciona en distintas direcciones, impulsadas por regulaciones, presiones de mercado y exigencias operativas cada vez más complejas.

La fragmentación de la ESG: tres pilares, tres velocidades

En apariencia, la ESG sigue presentándose como un concepto cohesionado. Pero detrás de ese acrónimo, cada letra avanza bajo lógicas distintas. La dimensión ambiental responde cada vez más a regulaciones climáticas, esquemas de descarbonización y obligaciones de divulgación financiera relacionadas con emisiones y riesgos de transición.

La dimensión social, por su parte, ya no se limita a programas de bienestar o iniciativas de diversidad. Hoy está profundamente vinculada con la debida diligencia en derechos humanos, condiciones laborales y trazabilidad en las cadenas de suministro. Mientras tanto, la gobernanza se fortalece desde los marcos legales, auditorías internas y sistemas de cumplimiento corporativo.

fragmentación de la ESG

Este cambio marca una realidad ineludible: ya no existe una única conversación ESG. Existen varias conversaciones ocurriendo al mismo tiempo, con distintos ritmos, actores y prioridades. Y ahí es donde comienza el verdadero desafío para las empresas.

Cuando la regulación acelera la fragmentación de la ESG

De acuerdo con Eco-Business, La creciente fragmentación de la ESG no es accidental. Está siendo moldeada, en gran medida, por una regulación global cada vez más especializada. Entre 2025 y 2026, el endurecimiento de normas sobre divulgación climática, derechos humanos y sostenibilidad en cadenas de suministro ha intensificado la presión sobre las empresas.

El problema es que estas regulaciones no avanzan de forma homogénea. Mientras algunas jurisdicciones fortalecen sus requisitos de reporte, otras optan por simplificar procesos para reducir costos regulatorios. El resultado es un entorno empresarial fragmentado, donde las organizaciones deben responder simultáneamente a expectativas múltiples e incluso contradictorias.

Esta situación complica especialmente a compañías multinacionales o con cadenas de valor globales, que enfrentan la tarea de cumplir distintas exigencias según el país, sector o mercado donde operan.

La tensión invisible entre impacto, costos y cumplimiento

Uno de los aspectos menos discutidos de esta transformación es el conflicto interno que puede surgir entre las prioridades ESG. En teoría, las estrategias ambientales, sociales y de gobernanza deberían reforzarse mutuamente. En la práctica, no siempre sucede así.

Por ejemplo, una empresa que acelera su transición hacia operaciones bajas en carbono podría enfrentar incrementos de costos en su cadena de suministro. De igual forma, fortalecer la debida diligencia en derechos humanos puede generar retrasos operativos o modificar relaciones con proveedores estratégicos.

Al mismo tiempo, reforzar controles de gobernanza y cumplimiento podría generar estructuras más conservadoras, ralentizando la innovación o la toma de decisiones. La sostenibilidad corporativa deja entonces de ser únicamente una cuestión de propósito para convertirse también en un ejercicio constante de balance y priorización.

El nuevo dueño de la ESG ya no está en un solo escritorio

Otro cambio silencioso, pero profundo, es el desplazamiento de responsabilidades dentro de las organizaciones. Durante años, los equipos de sostenibilidad fungieron como los principales custodios de la agenda ESG. Hoy, ese modelo parece insuficiente.

Las cuestiones ambientales comienzan a recaer sobre equipos financieros, especialmente cuando implican reportes climáticos o decisiones de inversión. Los temas sociales migran hacia áreas de compras, operaciones y gestión de proveedores. Mientras tanto, gobernanza queda cada vez más en manos de auditoría, compliance y departamentos legales.

Esto genera un desafío estructural importante: ¿quién coordina la estrategia global? Aunque la responsabilidad está distribuida, la expectativa de coherencia sigue intacta. El resultado puede ser fricción interna, duplicidad de esfuerzos o falta de alineación entre áreas clave.

Asia-Pacífico y la complejidad de operar en múltiples realidades

La región Asia-Pacífico se ha convertido en un ejemplo claro de esta transformación. Por un lado, existe una fuerte aceleración regulatoria en sostenibilidad y divulgación ESG. Pero al mismo tiempo, cada país prioriza aspectos diferentes, generando marcos regulatorios desiguales.

Además, las cadenas de suministro ubicadas en esta región enfrentan un escrutinio creciente relacionado con derechos laborales, trazabilidad y cumplimiento ambiental. Para muchas empresas globales, el reto ya no es únicamente cumplir, sino coordinar operaciones bajo expectativas cambiantes.

Esta realidad anticipa un escenario que podría extenderse a otros mercados: gestionar ESG ya no dependerá solo de contar con políticas corporativas sólidas, sino de desarrollar capacidad de adaptación organizacional.

Fragmentación de la ESG: cómo deben responder las empresas

Ante este panorama, insistir en gestionar ESG como un único bloque estratégico podría convertirse en un error. Las empresas necesitan reconocer que cada dimensión requiere conocimientos especializados, estructuras diferenciadas y modelos propios de gobernanza.

También será indispensable fortalecer la coordinación interfuncional. Si bien el entorno externo se fragmenta, la organización necesita actuar de manera integrada. Los líderes de sostenibilidad tendrán que convertirse en articuladores entre áreas financieras, operativas, legales y de riesgos.

Finalmente, las empresas deberán aceptar algo incómodo: las concesiones serán inevitables. No todas las decisiones ESG podrán alinearse perfectamente. Habrá momentos en los que será necesario priorizar, justificar y gestionar tensiones entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

Lejos de desaparecer, los criterios ESG están entrando en una nueva etapa de evolución. La promesa de un marco único y perfectamente integrado está dando paso a una realidad más compleja, especializada y, en ocasiones, contradictoria. Comprender esta transición será clave para evitar respuestas simplistas frente a desafíos cada vez más sofisticados.

Las organizaciones que logren adaptarse no serán necesariamente aquellas con más reportes o mayores presupuestos de sostenibilidad, sino las que aprendan a gestionar con inteligencia la fragmentación de la ESG, manteniendo coherencia estratégica en medio de intereses, regulaciones y prioridades divergentes.

¿La IA ya está cruzando límites? El Papa León XIV pide “desarmarla”

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una fuerza capaz de transformar la economía, el trabajo, la política y hasta los conflictos armados. Mientras empresas tecnológicas compiten por liderar la carrera de la innovación, también crece una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando el desarrollo tecnológico avanza más rápido que los acuerdos éticos y sociales capaces de contenerlo?

En ese contexto, el Papa León XIV lanzó una advertencia que resonó mucho más allá del ámbito religioso. En su primera gran encíclica, Magnifica Humanitas, el pontífice pidió a gobiernos, empresas y ciudadanos actuar con mayor responsabilidad frente a la expansión de esta tecnología. Su mensaje no fue un rechazo absoluto a la innovación, sino una llamada urgente a frenar riesgos de la IA, especialmente aquellos relacionados con la guerra, la manipulación de la información y la concentración del poder tecnológico.

Frenar riesgos de la IA: el mensaje de un Papa ante una carrera sin pausa

No es casual que el Papa haya elegido a la inteligencia artificial como uno de los ejes centrales de su primer gran documento. La discusión ya no gira únicamente en torno a productividad o automatización, sino sobre el impacto humano de sistemas que cada vez toman más decisiones, procesan más datos y tienen mayor influencia sobre la vida cotidiana.

De acuerdo con Reuters, León XIV fue enfático al señalar que el problema no radica solamente en la tecnología, sino en la velocidad con la que se está desplegando. En un entorno donde las compañías tecnológicas enfrentan enormes presiones comerciales, el Papa pidió “ralentizar” el desarrollo y construir marcos regulatorios sólidos. En otras palabras, insistió en la necesidad de frenar riesgos de la IA antes de que los daños se vuelvan irreversibles.

El mensaje resulta particularmente relevante porque no proviene únicamente de una institución moral, sino de una voz que históricamente ha influido en debates sociales globales. El paralelismo con la Revolución Industrial —cuando la Iglesia comenzó a pronunciarse sobre los derechos laborales— no parece accidental.

La guerra automatizada y el temor a perder el control humano

Uno de los puntos más contundentes del documento es la preocupación sobre el uso militar de la inteligencia artificial. León XIV advirtió que algunos sistemas de armas autónomas han evolucionado “prácticamente más allá del alcance humano para controlarlos”, una frase que pone sobre la mesa un debate que parecía reservado para la ciencia ficción.

El riesgo no es menor. Delegar decisiones letales a sistemas automatizados abre interrogantes éticos profundas sobre responsabilidad, rendición de cuentas y humanidad. ¿Quién responde cuando un algoritmo decide atacar? ¿Cómo se garantiza que una máquina distinga entre objetivos militares y civiles?

Para el pontífice, cualquier aplicación militar de la IA debe someterse a restricciones éticas rigurosas. Más aún, calificó como “inaceptable” confiar a sistemas automatizados decisiones relacionadas con la vida y la muerte, reforzando una postura que interpela tanto a gobiernos como a la industria tecnológica.

Desinformación, polarización y una cultura del conflicto

Otra preocupación central del Papa gira en torno al ecosistema digital. León XIV alertó sobre cómo ciertos sistemas de IA pueden amplificar desinformación, incentivar conflictos y privilegiar contenidos polarizantes, especialmente cuando las plataformas priorizan el engagement sobre el bienestar colectivo.

La advertencia llega en un momento especialmente sensible, donde la proliferación de contenido manipulado, deepfakes y narrativas falsas ya afecta procesos democráticos, reputaciones y dinámicas sociales. En ese contexto, la conversación sobre tecnología deja de ser únicamente técnica y se convierte en un asunto de gobernanza.

La pregunta de fondo es incómoda, pero necesaria: ¿estamos diseñando herramientas para informar mejor o para captar más atención a cualquier costo? Desde la óptica del Papa, el problema no es solo tecnológico, sino profundamente humano y político.

Frenar riesgos de la IA también implica proteger a trabajadores y comunidades

La conversación sobre inteligencia artificial suele enfocarse en modelos avanzados y productividad, pero rara vez mira hacia quienes sostienen la cadena tecnológica. León XIV dedicó parte importante de su encíclica a denunciar nuevas formas de explotación vinculadas a la economía digital.

Desde trabajadores que moderan contenidos o entrenan sistemas bajo condiciones precarias, hasta personas involucradas en la extracción de minerales esenciales para dispositivos tecnológicos, el Papa recordó que la innovación también tiene costos humanos invisibles. Particularmente fuerte fue su señalamiento sobre niños y adolescentes trabajando en contextos peligrosos relacionados con la minería de tierras raras.

frenar riesgos de la IA

Aquí emerge una dimensión clave para las agendas ESG y de responsabilidad social: frenar riesgos de la IA no solo implica regular algoritmos, sino también garantizar cadenas de suministro éticas, derechos laborales y condiciones dignas para quienes sostienen la infraestructura tecnológica global.

Una crítica al poder concentrado de los datos

León XIV también lanzó un mensaje directo sobre la propiedad de los datos. El Papa cuestionó que el control de la información quede exclusivamente en manos privadas, planteando la necesidad de una supervisión independiente y de políticas públicas más activas.

Este punto abre un debate especialmente sensible para gobiernos y empresas: quién controla los datos controla también el acceso al conocimiento, los patrones de comportamiento y, potencialmente, decisiones económicas o políticas. En un entorno dominado por grandes tecnológicas, el llamado del Vaticano pone el foco en la gobernanza digital.

Incluso figuras de la industria parecen reconocer esta tensión. Durante el evento de presentación del documento, Chris Olah, cofundador de Anthropic, admitió que los laboratorios de IA enfrentan incentivos comerciales que, en ocasiones, pueden entrar en conflicto con “hacer lo correcto”.

De la Torre de Babel al dilema contemporáneo

Para ilustrar su postura, León XIV recurrió a una referencia bíblica: la Torre de Babel. Más allá del simbolismo religioso, el ejemplo funciona como metáfora de un mundo que podría estar construyendo capacidades tecnológicas sin preguntarse suficientemente hacia dónde se dirige.

La comparación no sugiere rechazar el progreso, sino cuestionar la arrogancia de asumir que toda innovación es necesariamente positiva por el simple hecho de ser posible. La gran interrogante ya no es si la inteligencia artificial seguirá creciendo —porque claramente lo hará—, sino bajo qué principios.

En un escenario marcado por competencia acelerada, conflictos geopolíticos y tensiones económicas, la ética parece estar intentando alcanzar a una tecnología que corre varios pasos adelante.

El llamado del Papa León XIV no es únicamente un posicionamiento religioso; es también una invitación a replantear el modelo de innovación que está moldeando el futuro. Su insistencia en frenar riesgos de la IA apunta a una idea esencial: el desarrollo tecnológico no puede evaluarse solo por su capacidad de generar eficiencia o ganancias, sino también por sus consecuencias sociales, laborales y humanas.

La verdadera discusión quizá no sea si la inteligencia artificial debe avanzar, sino cómo hacerlo sin perder de vista aquello que precisamente intenta servir: las personas. Porque si el progreso tecnológico promete construir un mejor futuro, también debe demostrar que es capaz de hacerlo sin dejar atrás la ética, la dignidad y el bien común.

Starbucks México impulsa una nueva edición de “Todos Sembramos Café” para fortalecer el futuro de las comunidades cafetaleras

Starbucks México, operado por Alsea, anunció hoy el lanzamiento de la edición número 12 de “Todos Sembramos Café”, una iniciativa que este año busca donar más de 800,000 plantas de café resistentes a la roya en Chiapas, Puebla y Veracruz durante 2026, mientras continúa fortaleciendo la resiliencia y el futuro a largo plazo de las comunidades cafetaleras en México.

Desde su lanzamiento en 2014, el programa ha contribuido con más de 6.4 millones de plantas en regiones cafetaleras de todo el país y ha beneficiado a más de 20,000 productores.

“Hace doce años, ‘Todos Sembramos Café’ nació como una respuesta a los desafíos que enfrentaban las comunidades cafetaleras. Hoy, la iniciativa continúa evolucionando para fortalecer el futuro del café a través de innovación, colaboración y apoyo a largo plazo para las comunidades mexicanas detrás de cada taza”, señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción y Reputación de Marca de Starbucks México.

Este año, el 60% de las plantas donadas corresponden a variedades de café desarrolladas por Starbucks, incluyendo San Isidro y Victoria, reconocidas por su productividad y adaptabilidad a las condiciones climáticas cambiantes. Esto refleja la evolución continua del programa hacia soluciones agrícolas de largo plazo que apoyan la resiliencia de las comunidades cafetaleras.

Starbucks México

Una iniciativa que evolucionó junto al sector cafetalero de México

A lo largo de los años, “Todos Sembramos Café” ha evolucionado más allá de la donación de plantas de café. A través del Centro de Apoyo al Productor de Starbucks en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, los agrónomos de la compañía trabajan de la mano con comunidades cafetaleras para compartir conocimiento, asistencia técnica y prácticas agrícolas sostenibles que ayudan a mejorar la calidad del café y fortalecer la resiliencia a largo plazo.

Actualmente, más del 90% del café utilizado por Starbucks México en sus bebidas de espresso proviene de México, una relación que conecta directamente a la marca con el desarrollo y sostenibilidad de las regiones cafetaleras del país.

El impacto del programa también se refleja en historias como la de Edilbertha Noriega, caficultora de la sierra de Veracruz, quien participa en la iniciativa junto con su familia:

“Heredé esta tierra de mis padres, quienes, al igual que yo, la trabajaron toda su vida. Ahora la comparto con mi esposo e hijos, quienes están aprendiendo a cuidarla como ellos lo hicieron. Desde que el Centro de Apoyo al Productor de Starbucks se acercó a nosotros y nos integró a ‘Todos Sembramos Café’, nuestra cosecha ha mejorado significativamente y el apoyo que recibimos nos ayuda a no quedarnos sin sustento si llega a presentarse una plaga”, comentó.

Cómo apoyar a la renovación agrícola

Del 25 de mayo al 5 de julio, los clientes podrán apoyar esta edición 2026 mediante la compra de productos participantes y donaciones directas en tiendas Starbucks de México y a través de Starbucks Rewards®. Las ventas ayudarán a impulsar la entrega de plantas de café a comunidades cafetaleras de México.

Entre los productos participantes se encuentran mugs de la colección Discovery Series en formatos de 2 y 14 onzas, así como bolsas de café en grano de media libra de Starbucks® Chiapas, Starbucks® Pike Place, Starbucks® Caffé Verona, Starbucks® Espresso Roast, Starbucks® Sumatra, Starbucks® Kenya y Starbucks® Colombia.

A través de esta nueva edición de “Todos Sembramos Café”, Starbucks México continúa apoyando a las comunidades cafetaleras y fortaleciendo un futuro más resiliente para el café en México. 

AliaRSE por México renueva su presidencia y fortalece su visión de articulación para impulsar una empresa más humana, ética y socialmente responsable

AliaRSE por México, la alianza de organismos empresariales más importante de México promotora de la empresa como el motor más poderoso para el bien común, llevó a cabo el cambio de presidencia de su Consejo Directivo para el periodo 2026–2028, en un acto protocolario que reunió a representantes de organismos empresariales, empresas, organizaciones de la sociedad civil, gobierno, sindicatos y academia, reafirmando el compromiso de la organización con la construcción de una agenda empresarial basada en la responsabilidad social, la sostenibilidad y la articulación multisectorial.

Durante la ceremonia se reconoció la gestión de Gustavo Pérez Berlanga, presidente durante el periodo 2024–2026, cuya administración consolidó una etapa de fortalecimiento institucional, posicionamiento estratégico y proyección de largo plazo para la organización.

Bajo su liderazgo, y desde la visión empresarial y multisectorial impulsada por ICC México, AliaRSE por México fortaleció sus mecanismos de coordinación, consolidó sus líneas de acción y amplió su presencia en espacios de diálogo y colaboración con organismos empresariales, actores multilaterales y plataformas vinculadas a la sostenibilidad, la ética y la integridad corporativa.

Asimismo, su gestión promovió una agenda empresarial más colaborativa y articulada, fortaleciendo alianzas entre empresas, organizaciones y liderazgos comprometidos con la construcción de un entorno económico más sostenible, inclusivo y centrado en las personas.

“AliaRSE por México ha demostrado que la colaboración entre sectores es indispensable para construir una agenda empresarial con impacto real. Me honra haber acompañado una etapa de fortalecimiento institucional y articulación estratégica que deja bases sólidas para seguir impulsando una cultura empresarial más ética, sostenible y socialmente responsable en México”.

Gustavo Pérez Berlanga, presidente saliente de AliaRSE (2024–2026).

En este contexto, se formalizó el nombramiento de Rosa Marta Abascal como nueva presidenta para el periodo 2026–2028.

Empresaria y líder social, Rosa Marta Abascal es fundadora de yoinfluyo.com y de Estrategia Web 360. Ha ocupado posiciones de liderazgo en el ámbito empresarial y organizacional, incluyendo su gestión como Vicepresidencia Nacional de COPARMEX; actualmente coordina la agenda de Responsabilidad Social Empresarial en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

AliaRSE por México

Durante su mensaje, destacó que su gestión estará orientada a fortalecer la capacidad de articulación de AliaRSE mediante tres ejes principales: 1) la adopción del modelo de UNIAPAC para impulsar formación en valores y transformación social; 2) la vinculación de proyectos y agendas para multiplicar el impacto colectivo; y 3) el fortalecimiento institucional de la organización para garantizar su permanencia y evolución en el largo plazo.

“Hoy más que nunca necesitamos construir puentes entre empresas, organizaciones e instituciones para transformar realidades desde una visión profundamente humana. Queremos consolidar a AliaRSE como una plataforma viva de articulación, confianza y acción colectiva, capaz de fortalecer la formación en valores, generar sinergias y multiplicar el impacto de proyectos y agendas que contribuyan a construir un México más sostenible, ético y socialmente corresponsable”.

Rosa Marta Abascal, presidenta de AliaRSE para el periodo 2026–2028.

Con este relevo institucional, AliaRSE reafirma su compromiso de seguir promoviendo alianzas, liderazgo empresarial responsable y colaboración multisectorial para contribuir a la construcción de un México más humano, sostenible y socialmente corresponsable.

El súper poder de leer en familia

David Grinberg, Vicepresidente de Comunicaciones

Corporativas de Arcos Dorados Latam

Crecí viendo El Chavo del Ocho, como millones de latinoamericanos. Ese niño que vivía en un barril, en una vecindad donde todos se cuidaban y reían juntos, fue parte de mi infancia. Recuerdo repetir sus frases frente al televisor: “¡eso, eso, eso!” y “sin querer queriendo”. Más que un programa, era un lenguaje común que nos unía como región.

Esa vecindad iba más allá del humor: transmitía pertenencia, cercanía y recuerdos compartidos. Por eso, décadas después, sigue siendo tan relevante y representa algo que hoy parece cada vez más escaso: los momentos compartidos en familia. Si esa vecindad nos unió como espectadores, la lectura puede generar algo similar en la infancia.

Ese mismo espíritu nos inspiró a llevar a El Chavo del Ocho al universo de la lectura, porque cuando un libro llega a un niño no solo cuenta una historia, abre un mundo. Ahí está el verdadero superpoder de leer en familia. Lo que parece un momento simple, un adulto leyendo, un niño escuchando y una página que se pasa fortalece el lenguaje, estimula la imaginación y crea vínculos.

Todavía recuerdo las historias que mi padre me leía antes de dormir. Acostado en la cama, cerraba los ojos y construía imágenes a partir de su voz. Años después repetí ese mismo gesto con mis hijos. Lo que se mantiene no es solo la historia, sino la estructura del vínculo que se forma alrededor de ella: una forma de presencia compartida que se transmite entre generaciones.

Según la UNICEF, leer en voz alta e interactuar con textos es clave en el desarrollo temprano porque fortalece el lenguaje, la comprensión emocional y las habilidades cognitivas. Sin embargo, esos efectos dependen del entorno en el que ocurre la lectura. Ese entorno es el que determina si la práctica se sostiene y se vuelve significativa en la vida cotidiana.

A nivel internacional, uno de los indicadores más utilizados para medir ese entorno es la presencia de al menos tres libros infantiles en el hogar; en México, solo el 39% de los niños menores de cinco años cuenta con ese acceso básico, de acuerdo con la UNESCO. Esto muestra que la discusión sobre lectura infantil no puede limitarse a indicadores educativos, sino que también debe considerar las condiciones concretas de acceso y práctica dentro del hogar.

leer en familia

Ese mismo entorno hoy está atravesado por el lugar predominante de las pantallas en la vida cotidiana. El desafío no es eliminarlas, sino equilibrarlas, porque en ese equilibrio los libros cumplen una función específica: introducir momentos de atención compartida. Como me dijo hace poco Roberto Gómez Fernández, hijo de Roberto Gómez Bolaños: “Podemos seguir viendo pantallas, pero hay que fomentar que los niños lean. Un libro siempre es un vehículo fantástico”.

Desde esa idea de equilibrio, la lectura cobra sentido en la vida cotidiana. Para que ocurra, primero debe ser accesible. Bajo esa idea nació Cajita Feliz Libros de McDonald’s, una iniciativa que acerca libros infantiles a momentos cotidianos en familia. Desde 2012 hasta mayo de este año se han distribuido cerca de 30 millones de libros en hogares latinoamericanos. Más que una cifra, importa lo que sucede después: en casa, cuando una historia se comparte y se convierte en recuerdo, como en mi caso.

Al final, no se trata solo de cuántos libros se entregan, sino de cuántas historias logran conectar a una familia. Tal vez por eso El Chavo del Ocho sigue siendo tan poderoso, no solo por lo que fue, sino por lo que representa, un recuerdo compartido. Latinoamérica creció en esa vecindad.

Hoy, niñas, niños y adultos tienen la posibilidad de construir una vecindad propia a través de la lectura: un espacio de atención compartida donde la historia organiza el encuentro y la experiencia se vuelve memorable. Algo que, con el tiempo, no se recuerde solo por los libros, sino por las personas con quienes se compartió.

Cuando la defensa del territorio se volvió un movimiento ciudadano

Por Aldo Farrugia

En distintos puntos de México, algo está cambiando. Nos estamos uniendo como sociedad para poner alto a varios proyectos que tendrían un impacto ambiental terrible en nuestro país.

Cada vez más personas, colectivos, científicos, pescadores, jóvenes, organizaciones ambientales y ciudadanos están alzando la voz para defender ecosistemas amenazados por megaproyectos turísticos, energéticos e inmobiliarios. Lo que antes parecían luchas aisladas hoy comienza a convertirse en un movimiento nacional de activismo ambiental.

Mahahual, Loreto, el Golfo de California y proyectos como Saguaro se han convertido en símbolos de una conversación más profunda: ¿qué tipo de desarrollo quiere México y cuál es el costo ambiental de ese crecimiento?

En Mahahual, Quintana Roo, miles de personas se movilizaron contra el proyecto “Perfect Day México”, impulsado por Royal Caribbean, un parque acuático de gran escala que organizaciones y especialistas señalaron por sus posibles afectaciones a manglares, arrecifes y especies marinas. La presión ciudadana creció rápidamente en redes sociales, protestas públicas y campañas digitales hasta que la Semarnat anunció que no autorizaría el proyecto por sus riesgos ecológicos.

La movilización reunió a organizaciones como Greenpeace México y DMAS, además de ciudadanos que comenzaron a organizarse desde distintas partes del país. Incluso en redes sociales y foros digitales se multiplicaron las campañas para defender el ecosistema de Mahahual, reflejando cómo el activismo ambiental ya no pertenece únicamente a especialistas, sino también a una generación que entiende que la protección ambiental es también protección del futuro.

Al mismo tiempo, en el Golfo de California, organizaciones y activistas han levantado la voz contra el Proyecto Saguaro, una iniciativa energética ligada al gas natural licuado que, según ambientalistas y científicos, podría poner en riesgo uno de los ecosistemas marinos más importantes del planeta. Las preocupaciones se centran en el tránsito de grandes embarcaciones y su impacto sobre ballenas, mamíferos marinos y biodiversidad del llamado “acuario del mundo”.

En Loreto, Baja California Sur, ciudadanos y colectivos también han comenzado a organizarse ante propuestas que permitirían la llegada de mega cruceros a una de las zonas marinas protegidas más importantes del país. Las protestas y campañas digitales muestran cómo el debate ambiental dejó de ser un tema periférico para convertirse en una causa social cada vez más visible.

Detrás de todas estas luchas hay algo en común: una ciudadanía que empieza a cuestionar proyectos que prometen desarrollo económico, pero que podrían comprometer recursos naturales irreemplazables. También hay una creciente conciencia sobre la fragilidad de los ecosistemas mexicanos y sobre el papel que tienen las comunidades en protegerlos.

México es uno de los países más biodiversos del mundo, pero también uno de los más peligrosos para quienes defienden el medio ambiente. Un informe reciente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental documentó asesinatos y agresiones contra defensores ambientales, evidenciando que proteger la naturaleza sigue siendo una lucha de alto riesgo.

Más allá de estar a favor o en contra de proyectos específicos, estas movilizaciones reflejan una nueva realidad: el activismo ambiental en México está creciendo y cada vez tiene más fuerza social, mediática y ciudadana. Hoy, la defensa de un manglar, una ballena o un arrecife ya no es solo una causa ambiental; se ha convertido en una conversación sobre identidad, comunidad y futuro.

Y quizá ahí está lo más importante de todo: entender que los recursos naturales no son infinitos y que defenderlos también es defender a las próximas generaciones.


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.