Esta prohibición se inscribe en un esfuerzo por ahorrar energía y luchar contra el cambio climático, que se ampliará en 2011 y 2012 para incluir a las bombillas incandescentes de potencia menor. La retirada progresiva también afecta a las bombillas mate y las lámparas halógenas de alto consumo.
Gracias a estas medidas, para 2020 se podrá ahorrar la energía equivalente al consumo anual de 23 millones de hogares (aproximadamente, la electricidad utilizada en Bélgica). Con ello se reducirán las emisiones de dióxido de carbono en 32 millones de toneladas al año (cerca del 10% de las emisiones anuales mundiales de gases de efecto invernadero).
En los próximos tres años la UE hará desaparecer progresivamente las bombillas tradicionales, para dar paso a una nueva generación de lámparas de bajo consumo.
Con la nueva normativa europea, a partir de septiembre los fabricantes e importadores ya no podrán vender lámparas incandescentes claras de 100 vatios o más. Sin embargo, los comercios podrán seguir vendiendo las bombillas que tengan en existencia.






