Ser testigo del momento en que un niño que padecía sordera empezó a escuchar fue lo que motivó a Amanda para formar parte de la Fundación Venga y Oiga que se dedica a ayudar a personas de escasos recursos con discapacidad auditiva.
Para esta tarea cuentan con diferentes programas: el integral de salud auditiva, el de rehabilitación y el de servicios en unidades móviles. A lo largo de cinco años han donado más de 49mil auxiliares auditivos en todo el país, además de crear una campaña especial para detectar sordera en bebés.
En un futuro planean llegar al punto en que los programas que tienen sean autosustentables y poder así tener presencia en todo el país.
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