La cumbre sobre cambio climático de Copenhague, que entró en su recta final esta semana, está enmarcada por las diferencias entre Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del mundo. Ayer, China acusó a Estados Unidos y otras naciones ricas de renegar de su responsabilidad histórica de combatir el calentamiento mundial, mientras que el enviado estadounidense aseguró que su país no cambiaría su promesa de recorte de emisiones.
“No se puede empezar a tener siquiera un acuerdo sólido en términos ambientales sin la participación adecuada de China”, afirmó el representante estadounidense Todd Stern. Sin embargo, en Beijing, la portavoz de la Cancillería Jiang Yu insistió en que todo acuerdo sobre el clima debe tener en cuenta el nivel de desarrollo de cada nación y que los países en desarrollo tienen la obligación de suministrar apoyo financiero a los menos desarrollados.

