Salud Digna, la organización mexicana de apoyo a la salud de las familias, anunció el lanzamiento de su ya reconocida iniciativa #PonElPecho, cuyo propósito es crear conciencia sobre la importancia de la detección oportuna del cáncer de mama, para que cada persona pueda tomar acciones responsables que contribuyan a cuidar y proteger su calidad de vida.
De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente y la causa más común de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial. Para disminuir los riesgos, es recomendable adoptar hábitos más saludables y mejorar el estilo de vida. Además, la autoexploración mensual a partir de los 20 años, el examen clínico anual desde los 25 y la mastografía a partir de los 40 años son fundamentales para la detección temprana.
Para dar mayor impulso al movimiento #PonElPecho, Salud Digna difundirá mensajes que motiven a las mujeres a dedicar tiempo para su cuidado y prevención, con la participación de la actriz mexicana Érika Buenfil, quien este año, se convierte en la voz embajadora de un mensaje de vida: la detección oportuna salva vidas.
Además, como parte de estos esfuerzos, durante el mes de octubre, la institución mexicana otorgará 15 mil Mastografías sin costo para beneficiar a las mujeres que las necesiten.
Juan Carlos Ordóñez, Director General de Salud Digna, comentó:
“Sabemos que la detección oportuna del cáncer de mama ayuda a salvar vidas, por eso, desde 2015 nuestro movimiento #PonElPecho impulsa este mensaje para inspirar a más mujeres a cuidar de su salud. Además, como parte de las acciones de este año, Salud Digna otorgará sin costo 15 mil mastografías, acercando la detección oportuna a miles de mujeres en todo el país”.
Durante el mes de octubre, Salud Digna ofrecerá un precio especial en su estudio de Mastografía para conmemorar el Día Internacional del Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de octubre. Esta promoción tiene como objetivo facilitar el acceso de más mujeres a esta prueba fundamental para la detección temprana de la enfermedad, incentivando así la realización de estudios diagnósticos que pueden salvar vidas y fomentando una cultura de cuidado en todo el país.
Después de alcanzar una recaudación histórica de 62.3 millones de pesos en 2025, el Movimiento Va por Mi Cuenta, iniciativa impulsada por Fundación Alsea, A.C., inicia su campaña de recaudación 2026 con el fin de continuar sumando personas, marcas y aliados para contribuir a combatir la inseguridad alimentaria en México.
En su edición número 14, la campaña estará activa del 1 de octubre al 30 de noviembre bajo el mensaje “VAVAVAVA”, una invitación a reconocer que una acción puede parecer pequeña, pero cuando más personas se suman, puede convertirse en algo mucho más grande.
El resultado de 2025 demuestra el alcance que puede tener esta participación colectiva, los 62.3 millones de pesos recaudados han permitido beneficiar a más de 1.4 millones de personas de comunidades vulnerables durante 2026.
Este año, la campaña incorpora además a Pedacito, un nuevo personaje que representa precisamente esa idea: cada aportación, por pequeña que sea, puede crecer cuando se conecta con la acción de muchas otras personas.
El reto sigue siendo relevante, en México, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, 3.8 millones de hogares con menores de edad enfrentaron restricciones alimentarias por falta de dinero o recursos. En este contexto, Va por Mi Cuenta busca convertir la participación cotidiana de consumidores, marcas y aliados en recursos que contribuyan a atender esta realidad.
“La inseguridad alimentaria continúa siendo una realidad para millones de hogares en México. Desde hace 14 años, Va por Mi Cuenta ha demostrado el poder que tiene unirnos alrededor de una misma causa. Cada persona que participa está generando un cambio en la vida de quienes más lo necesitan”, señaló Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea, A.C.
Durante los dos meses de campaña, las personas podrán contribuir realizando donativos en los establecimientos participantes de Domino’s, Starbucks, Vips, Burger King, Chili’s, Italianni’s, P.F. Chang’s y The Cheesecake Factory, así como a través de la página oficial de Va por Mi Cuenta.
También podrán sumarse mediante el consumo de productos con causa de las marcas participantes, una alternativa que busca integrar la contribución a las experiencias cotidianas de los consumidores.
Además, este año, Corporación Mexicana de Restaurantes (CMR) y Fundación CMR se suman al Movimiento Va por Mi Cuenta, a través de productos con causa de marcas como Olive Garden, Wings y Sushiitto, ampliando así las alternativas para que más personas puedan participar.
“La sinergia entre nuestras dos fundaciones avanza de manera más contundente hacia la meta de recaudación, pero sobre todo consolida un modelo de vinculación entre el sector privado y la filantropía, en un contexto donde las necesidades alimentarias de la primera infancia siguen siendo urgentes y crecientes. La lucha es necesaria y sigue más vigente que nunca”, aseguró Alejandra Baños Montes de Oca, Gerente y responsable de Fundación CMR.
La presentación de la campaña se realizó en el Espacio Infantil de Universum, Museo de las Ciencias, durante un encuentro en el que participaron representantes de Fundación Alsea, A.C. y de la academia, quienes conversaron sobre los retos que persisten en materia de seguridad alimentaria y la importancia de continuar impulsando acciones para atenderlos.
Desde su creación en 2012, Va por Mi Cuenta ha servido cerca de 10 millones de comidas nutritivas y actualmente beneficia a más de 1.4 millones de personas al año, a través de iniciativas implementadas por Fundación Alsea, A.C. en conjunto con organizaciones aliadas.
En 2026, Fundación Alsea, A.C. mantiene apoyo a un total de 22 proyectos relacionados con la alimentación, al contribuir a su misión de generar bienestar en personas y comunidades vulnerables, por medio de inversión social sustentable de la mano de instituciones aliadas como Un Kilo de Ayuda, BiFAM, Christel House México, Fundación ¿Sabías Qué…?, Fundación Nutriendo por un Futuro, Fundación para la Asistencia Educativa (FAE), Patronato Pro Zona Mazahua, entre otras.
A través de estas acciones, este año el Movimiento confirma nuevamente que cuando una persona se suma, empieza algo; cuando muchas se suman, ese algo puede convertirse en mucho más y en este caso, colaborar para acabar con el hambre en México.
La conservación de los océanos requiere recursos suficientes para proteger ecosistemas que no conocen fronteras y que sostienen actividades esenciales para millones de personas. En el Pacífico, una nueva ronda de financiamiento busca precisamente ampliar esa protección: el Fondo Bezos para la Tierra anunció subvenciones por más de 25 millones de dólares para iniciativas en las Islas Cook, Kiribati, Papúa Nueva Guinea, Tonga y Vanuatu, con un alcance superior a 625,000 millas cuadradas de océano.
La inversión forma parte de un compromiso mucho mayor. En 2023, el fondo anunció una aportación de 100 millones de dólares para apoyar la conservación marina en el Pacífico y, con este segundo desembolso, ya ha distribuido 63.3 millones de dólares. Más allá del monto, la iniciativa plantea una meta concreta: contribuir a que al menos 30% de las aguas de la región estén protegidas para 2030. Para las organizaciones y líderes ESG, el caso permite observar cómo la filantropía ambiental puede canalizar capital hacia conservación, gobernanza oceánica y resiliencia de comunidades.
¿En qué consiste la donación de Jeff Bezos para el Pacífico?
La nueva ronda de financiamiento del Fondo Bezos para la Tierra contempla más de 25 millones de dólares en subvenciones destinadas a proyectos de conservación en cinco países y territorios del Pacífico.
El dinero forma parte de la iniciativa “Desbloqueando la Prosperidad del Pacífico Azul”, creada a partir del compromiso de 100 millones de dólares anunciado por el fondo en 2023. Un primer desembolso de 37.5 millones de dólares se realizó en 2025 y esta segunda ronda eleva el total distribuido a 63.3 millones.
Además, la donación de Jeff Bezos busca apoyar procesos de protección marina que incluyen la creación y ampliación de áreas protegidas, la planificación de conservación y la preparación de propuestas para proteger zonas de alta mar. Los recursos tendrán aplicaciones diferentes dependiendo de las necesidades de cada territorio. Entre las iniciativas respaldadas se encuentran:
Papúa Nueva Guinea: La financiación ayudará al país a crear su primera gran área marina protegida en alta mar, un paso relevante para ampliar la conservación más allá de las aguas costeras.
Tonga: Los recursos permitirán ampliar las áreas marinas protegidas existentes y fortalecer los esfuerzos de conservación.
Islas Cook: El financiamiento apoyará el parque oceánico Marae Moana, uno de los principales proyectos de conservación marina de la región.
Kiribati y Vanuatu: Las subvenciones respaldarán procesos de planificación orientados a proteger hábitats marinos.
Rare: La organización conservacionista recibirá financiamiento para apoyar a gobiernos del Pacífico en la preparación de propuestas de protección de alta mar bajo el Tratado de Alta Mar de Naciones Unidas, que entró en vigor en enero.
Así, la donación de Jeff Bezos no se limita a financiar acciones de conservación sobre el terreno. También busca fortalecer las capacidades institucionales necesarias para que los países puedan diseñar, proponer y gestionar mecanismos de protección marina.
¿Qué resultados ha generado el financiamiento anterior?
El Fondo Bezos para la Tierra señala que algunas de las subvenciones otorgadas previamente ya están produciendo resultados. Uno de los casos mencionados corresponde a la Polinesia Francesa, que estableció lo que el fondo identifica como la mayor red mundial de áreas marinas totalmente protegidas, con una extensión cercana a 625,000 kilómetros cuadrados.
Otro ejemplo es Niue, que ha colocado bajo protección el 40% de sus aguas nacionales. Además, según el fondo, 17 de los 22 países de la región trabajan actualmente en iniciativas para proteger y gestionar sus aguas.
Estos datos permiten dimensionar que la conservación marina no depende únicamente de declarar nuevas áreas protegidas. También requiere capacidades de planificación, mecanismos de gestión y colaboración con los gobiernos responsables de esos territorios.
¿Quién está detrás de la donación de Jeff Bezos?
Aunque los recursos provienen del Fondo Bezos para la Tierra, la gestión de las subvenciones del programa para el Pacífico está a cargo de Lauren Sánchez Bezos, vicepresidenta del fondo. Al explicar la relevancia del océano para las poblaciones del Pacífico, Sánchez Bezos señaló:
“Allá afuera, el océano no es solo una vista hermosa. Es el camino, la despensa, el patio trasero”.
La frase resume uno de los elementos centrales de la iniciativa: la conservación marina no se plantea únicamente como una cuestión de protección de biodiversidad. Para las comunidades del Pacífico, los océanos también forman parte de sus sistemas de alimentación, movilidad y vida cotidiana.
Jeff Bezos fiancée Lauren Sanchez called out for vowing to tackle climate change, weeks after blasting into space and after vacation on $500 million super yacht.
“Together through innovation and determination we’re going to tackle climate change…” pic.twitter.com/XRcRc6OYTY
El objetivo declarado de “Desbloqueando la Prosperidad del Pacífico Azul” es contribuir a que al menos 30% de las aguas de la región reciban protección para 2030.
La meta coloca a la iniciativa dentro de una agenda internacional más amplia de conservación marina, pero también plantea un desafío operativo: conseguir que las áreas protegidas no solo existan formalmente, sino que puedan gestionarse y mantenerse en el tiempo.
Para los líderes ESG, este aspecto resulta especialmente relevante. Una inversión ambiental puede medirse por los recursos destinados, pero su impacto requiere observar indicadores posteriores: superficie protegida, ecosistemas conservados, capacidad institucional desarrollada y mecanismos de gestión implementados.
¿Cuánto ha entregado el Fondo Bezos para la Tierra?
La iniciativa del Pacífico forma parte de un compromiso climático mucho mayor. En 2020, Jeff Bezos anunció un compromiso de 10,000 millones de dólares para financiar acciones relacionadas con el clima y la conservación mediante el Fondo Bezos para la Tierra.
De acuerdo con la información proporcionada, el fondo todavía tiene pendientes más de 7,000 millones de dólares por distribuir y cuenta con aproximadamente cuatro años para cumplir el compromiso de 2030. Para alcanzar ese plazo necesitaría entregar, en promedio, alrededor de 1,800 millones de dólares anuales.
Los responsables del fondo señalaron en mayo a Bloomberg que la concesión anual de subvenciones había regresado a un nivel de al menos 400 millones de dólares, frente a los 183 millones de dólares otorgados en 2025. Desde abril, los recursos también se han dirigido a proyectos relacionados con textiles más sostenibles, detección de incendios forestales, recuperación de terrenos urbanos baldíos y protección de especies amenazadas.
La conservación oceánica necesita algo más que dinero
Los 25 millones de dólares anunciados para el Pacífico representan una nueva inyección de recursos en una región donde la protección marina enfrenta desafíos ambientales, económicos e institucionales. No obstante, el alcance de la iniciativa dependerá no solo del capital disponible, sino de la capacidad de los gobiernos, organizaciones y comunidades para convertirlo en áreas protegidas efectivas y mecanismos de conservación duraderos.
La donación de Jeff Bezos también pone sobre la mesa una cuestión más amplia: cómo transformar grandes compromisos filantrópicos en resultados ambientales verificables. Con una meta de 30% de protección de las aguas del Pacífico para 2030, el siguiente desafío será demostrar cuánto de esa inversión se traduce en conservación efectiva, capacidades locales fortalecidas y ecosistemas realmente protegidos.
Reciclar parece sencillo hasta que llega el momento de decidir qué hacer con un envase. ¿Va al contenedor de reciclaje, debe llevarse a un punto de recolección o simplemente no puede recuperarse? Para millones de consumidores, esa decisión todavía depende más de la interpretación que de instrucciones claras. En Estados Unidos, casi dos tercios de las personas encuestadas por la Sustainable Packaging Coalition (SPC) aseguran reciclar con frecuencia o siempre, pero la falta de información sobre qué materiales pueden reciclarse continúa siendo una barrera.
El problema también está llegando al terreno regulatorio. California, por ejemplo, elevará los requisitos para que un producto pueda presentarse como reciclable mediante la ley SB 343, conocida como Truth in Labeling for Recyclable Materials. A partir del 4 de octubre, los productos que utilicen determinadas afirmaciones de reciclabilidad deberán cumplir criterios más exigentes de acceso a sistemas de recolección y clasificación. Para las empresas, el desafío ya no consiste solamente en diseñar envases reciclables, sino en comunicar correctamente qué puede hacer el consumidor con ellos y es allí cuando las etiquetas de reciclaje podrían ser la opción que resuelva parte de estos problemas.
¿Qué son las etiquetas de reciclaje y por qué importan?
Las etiquetas de reciclaje son elementos gráficos y textuales que indican al consumidor cómo debe desechar un envase o material después de utilizarlo. Su función parece básica, pero puede tener consecuencias importantes: una instrucción ambigua puede provocar que un material reciclable termine en la basura o que uno que no puede procesarse ingrese a los sistemas de reciclaje.
La encuesta de SPC muestra que entre quienes no reciclan de manera constante aparecen dos obstáculos principales: la falta de acceso a programas de reciclaje y el desconocimiento sobre qué materiales pueden reciclarse. El segundo problema ofrece un espacio de intervención especialmente relevante para las marcas.
Por ello, entender qué son las etiquetas de reciclaje implica ir más allá de reconocer un símbolo. Para que funcionen, las instrucciones deben ayudar al consumidor a tomar una decisión concreta y hacerlo con información que pueda comprender rápidamente.
California eleva el estándar de lo que puede llamarse reciclable
La entrada en vigor de SB 343 representa un cambio importante para las empresas que comercializan productos en California. La legislación establece que, para que determinados productos puedan identificarse como reciclables, deben ser recogidos en al menos 60% de las comunidades y clasificados en al menos 60% de las instalaciones correspondientes.
El cambio también ocurre en medio de una disputa legal. Algunos grupos de la industria del embalaje presentaron una demanda para suspender la aplicación de la ley, argumentando que las nuevas disposiciones restringen la libertad de expresión. Mientras esa situación se resuelve, las empresas enfrentan un escenario de incertidumbre regulatoria y deben revisar cómo presentan las afirmaciones de reciclabilidad de sus productos.
Para los responsables de ESG y sostenibilidad, esto plantea una cuestión estratégica: la reciclabilidad de un envase no debería evaluarse únicamente desde sus características materiales, sino también desde la infraestructura disponible para recuperarlo y desde la información que recibe el consumidor.
¿Qué quieren realmente los consumidores de las etiquetas?
Una de las conclusiones más relevantes de la investigación de SPC es que existe una brecha entre la información disponible en los envases y la manera en que las personas toman decisiones.
Más de la mitad de los consumidores encuestados señala que utiliza su propio criterio para decidir cómo desechar un envase, en lugar de consultar las instrucciones que aparecen en él. Sin embargo, esto no significa que no quieran orientación. Por el contrario, los consumidores indican que instrucciones más claras y visibles podrían hacer que prestaran mayor atención.
Entre sus principales necesidades aparecen:
Mayor visibilidad: instrucciones que puedan localizarse rápidamente.
Lenguaje sencillo: información que no dependa únicamente de símbolos.
Indicaciones concretas: instrucciones que expliquen qué hacer con el envase.
Orientación sobre alternativas locales: especialmente cuando un material no se acepta en los sistemas convencionales.
Información educativa: recursos que expliquen dónde y cómo entregar materiales específicos.
Este punto es especialmente relevante para las empresas. Si los consumidores están tomando decisiones por su cuenta, mejorar el diseño de las instrucciones puede ser una intervención relativamente directa para reducir errores en la separación de residuos.
De los símbolos al texto: ¿cómo pueden mejorar las etiquetas?
Uno de los problemas de los sistemas de etiquetado es asumir que un símbolo será suficiente para transmitir una instrucción. La investigación de SPC apunta en otra dirección: los consumidores quieren que las marcas utilicen texto sencillo además de los elementos gráficos.
Aquí resulta útil preguntarse nuevamente qué son las etiquetas de reciclaje y cuál debería ser su propósito. No deberían funcionar solamente como una declaración ambiental de la marca, sino como una herramienta para orientar una acción concreta.
El programa How2Recycle, administrado por GreenBlue —organización sin fines de lucro matriz de SPC—, busca precisamente combinar información comprensible con criterios de reciclabilidad. De acuerdo con la encuesta, 84% de los consumidores ya reconoce al menos una etiqueta del conjunto de productos de How2Recycle, lo que representa una base de familiaridad que puede facilitar la comunicación.
Además, las etiquetas reservan la indicación “Widely Recyclable” —“Ampliamente reciclable”— y el diseño de flechas en movimiento para envases que alcanzan el umbral de acceso del 60%, entre otros criterios. Esto permite vincular la comunicación dirigida al consumidor con condiciones concretas sobre la infraestructura de reciclaje.
No todos los envases pueden tener la misma instrucción
Uno de los retos para las marcas consiste en evitar que todo el etiquetado se reduzca a una única indicación. Algunos materiales requieren instrucciones distintas porque su infraestructura de recuperación es más limitada o funciona mediante canales específicos.
How2Recycle contempla, entre otras, dos alternativas:
“Check Locally”: para envases aceptados en al menos 20% de las comunidades.
“Store Drop-Off”: utilizada para películas y materiales flexibles que deben llevarse a puntos específicos de entrega.
La investigación encontró que ambas etiquetas tienen un nivel elevado de comprensión entre los consumidores, pero también identificó una limitación: las personas pueden no saber cómo comprobar las opciones locales de reciclaje o dónde encontrar las tiendas que reciben determinados materiales.
Esto abre una oportunidad para que las compañías complementen el etiquetado con campañas educativas, herramientas digitales o información sobre puntos de recolección. Una etiqueta puede indicar qué hacer, pero si el consumidor no tiene acceso a la infraestructura necesaria, la instrucción queda incompleta.
¿Qué pueden hacer las empresas para mejorar sus estrategias de etiquetado?
Para los equipos de sostenibilidad, el cambio regulatorio puede convertirse en una oportunidad para revisar el etiquetado como parte de la estrategia ambiental y no únicamente como una cuestión de cumplimiento.
Tres acciones resultan particularmente relevantes:
1. Eliminar la ambigüedad. Las afirmaciones de reciclabilidad deben estar respaldadas por las condiciones reales de recolección y clasificación. Esto ayuda a reducir la distancia entre lo que comunica el envase y lo que realmente puede ocurrir después de su uso.
2. Diseñar para la comprensión. Los consumidores han señalado que necesitan instrucciones visibles, sencillas y acompañadas de texto. El objetivo no es llenar el envase de información, sino facilitar una decisión correcta en pocos segundos.
3. Acompañar las etiquetas con educación. Cuando un material requiere llevarse a un establecimiento o verificar las condiciones locales, las empresas pueden proporcionar recursos que expliquen dónde hacerlo. Esto es especialmente importante para películas y otros materiales flexibles.
El reto ESG está después de la compra
La conversación sobre envases sostenibles suele concentrarse en materiales, diseño, reducción de plástico o contenido reciclado. Sin embargo, la etapa posterior al consumo también determina qué ocurre con el producto. Una empresa puede invertir en desarrollar un envase con potencial de recuperación, pero si el consumidor no sabe dónde depositarlo, esa característica puede perder buena parte de su utilidad.
Por eso, saber qué son las etiquetas de reciclaje también permite entender su dimensión dentro de una estrategia ESG: son un punto de conexión entre el diseño del producto, la infraestructura de residuos y el comportamiento del consumidor. Una comunicación precisa puede contribuir a disminuir la contaminación de los flujos de reciclaje y facilitar que los materiales lleguen al sistema adecuado.
La entrada en vigor de SB 343 coloca esta cuestión bajo una presión adicional. Aunque la disputa sobre su aplicación continúa, el principio que emerge de la investigación de SPC es más amplio que una regulación específica: los consumidores necesitan instrucciones que puedan reconocer, entender y seguir. Para las empresas, mejorar las etiquetas significa entonces hacer coincidir tres elementos que durante demasiado tiempo se han tratado por separado: lo que el producto promete, lo que los sistemas de reciclaje pueden procesar y lo que las personas realmente saben hacer con sus residuos.
Nuestra jerarquía simplificada de las luces y sombras, de lo que todos hablan y lo que pocos saben en el mundo de la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.
Que Donald Trump pueda ser considerado un aliado involuntario de la causa climática parece, a primera vista, una contradicción. Sin embargo, Gavin Newsom, gobernador de California, lo llamó recientemente el “mayor regalo” para el movimiento ecologista, al considerar que las consecuencias de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán han expuesto la vulnerabilidad que implica depender de los combustibles fósiles.
La afirmación no se refiere a las políticas ambientales de Trump, sino a un efecto indirecto de sus decisiones militares y comerciales: la disrupción del mercado petrolero ha llevado a distintos países a acelerar inversiones en energías renovables y a reconsiderar qué significa realmente la seguridad energética y preguntarse ¿qué ocurre cuando la dependencia de los combustibles fósiles se convierte también en un riesgo económico y geopolítico?
¿Por qué Trump fue llamado un “regalo” para la causa climática?
La explicación para tan inusual nombramiento está en lo que ha ocurrido en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de petróleo y gas. Tal como señala The Guardian, alrededor de una quinta parte de las exportaciones mundiales de estos combustibles suele atravesar esta vía, cuya disrupción desde el inicio del conflicto con Irán elevó los precios y obligó a los países a buscar alternativas.
Newsom sostuvo que la crisis “ha hecho que el mundo tome conciencia” de su vulnerabilidad frente a las petrodictaduras y las interrupciones en Oriente Medio. Desde esta perspectiva, el impacto de Trump en causa climática no estaría en una política ambiental deliberada, sino en haber contribuido involuntariamente a demostrar el costo de depender de una fuente energética expuesta a conflictos, restricciones comerciales y volatilidad internacional.
Trump: "We have inflation totally in control and we've done a great job. The thing I haven't done a good job with is explaining it to people. We have the most successful period of time for a president in the history of our country." pic.twitter.com/hSA83kXjtI
Carbon Brief estima que las emisiones globales provenientes de combustibles fósiles podrían disminuir 0.5% en 2026 debido a la crisis.
La Agencia Internacional de Energía ha planteado que el pico del consumo mundial de petróleo podría adelantarse a 2026, frente a la previsión anterior de 2029.
La inversión global en energías renovables ya duplica a la destinada a combustibles fósiles.
Casi toda la nueva capacidad de generación eléctrica que se incorpora a las redes procede actualmente de fuentes limpias.
En 2025, uno de cada cuatro vehículos vendidos en el mundo fue eléctrico.
¿El impacto de Trump en causa climática realmente es positivo?
La respuesta depende de qué se mida. El conflicto puede estar acelerando determinadas decisiones de transición energética, pero eso no convierte a Trump en un actor climático favorable.
Su administración ha eliminado límites de contaminación para automóviles, camiones y centrales eléctricas, ha respaldado a la industria de combustibles fósiles y ha cancelado proyectos de energías renovables. El propio Trump ha calificado la crisis climática de “engaño” y ha atacado públicamente a los ambientalistas.
Por ello, Rob Jackson, científico climático de Stanford, cuestionó la interpretación de Newsom y sostuvo que las acciones de Trump pueden acelerar las energías limpias en otros países mientras perjudican la tecnología verde en Estados Unidos. Su lectura es que considerar al presidente un “ecologista accidental” supone perder de vista el efecto de sus políticas domésticas.
Hay además una contradicción económica importante: la crisis no solamente ha encarecido los fósiles; también ha generado enormes ganancias para sus productores, mientras que ocho de las mayores compañías petroleras y gasistas obtuvieron más de 90,000 millones de dólares durante los primeros tres meses de la guerra.
Por tanto, el impacto de Trump en causa climática no puede interpretarse como una simple aceleración de la descarbonización. La misma crisis que vuelve más atractivas las renovables puede fortalecer temporalmente a la industria fósil.
¿Qué reveló la crisis sobre la seguridad energética?
Para las empresas, quizá esta sea la lección más relevante. La seguridad energética no consiste únicamente en disponer de suficiente combustible, sino en contar con fuentes de energía predecibles, diversificadas y resistentes a interrupciones geopolíticas.
La dependencia de petróleo y gas concentra riesgos que pueden trasladarse rápidamente a los costos operativos: transporte, electricidad, manufactura, logística y materias primas. En cambio, la energía solar, eólica y el almacenamiento permiten producir una parte de la energía cerca del lugar donde será utilizada y reducir la exposición a determinados mercados internacionales.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, resumió esta preocupación al señalar que el mundo está pagando “un precio muy alto” por su excesiva dependencia de los combustibles fósiles.
El argumento también está ganando fuerza fuera de las economías desarrolladas. Reino Unido, India y Tailandia han buscado acelerar la transición renovable ante el aumento del costo de los combustibles fósiles, mientras que en países en desarrollo los paneles solares de bajo costo están ayudando a reducir la presión de las facturas eléctricas. Al Gore señaló que actualmente se instalan alrededor de 100,000 paneles solares al día en África.
La transición energética como estrategia de resiliencia
El principal aprendizaje que deja esta situación no es esperar otra crisis para invertir en transición energética. Es incorporar la seguridad energética como parte de la estrategia climática y de gestión de riesgos.
Para los líderes de sostenibilidad, el episodio permite replantear la conversación dentro de las empresas: la energía renovable no debe justificarse únicamente por la reducción de emisiones. También puede contribuir a reducir exposición a volatilidad de precios, interrupciones del suministro y riesgos geopolíticos.
Algunas preguntas pueden incorporarse a la planeación empresarial:
¿Qué porcentaje de la operación depende directamente de petróleo y gas?
¿Qué ocurriría con los costos si los precios permanecieran elevados durante varios meses?
¿Qué procesos pueden electrificarse o abastecerse con energía renovable?
¿La estrategia energética contempla almacenamiento y generación distribuida?
¿Los escenarios climáticos también consideran riesgos geopolíticos y de suministro?
Esta perspectiva permite que la descarbonización deje de ser únicamente una meta ambiental y se convierta también en una estrategia de resiliencia empresarial.
¿Puede la transición sobrevivir cuando baje el precio del petróleo?
Ese es uno de los principales interrogantes. Si los precios de los combustibles fósiles regresan a niveles más bajos, parte del incentivo económico para reducir su consumo podría disminuir.
Además, las grandes petroleras no anticipan necesariamente un desplome de la demanda. Exxon proyecta que el mundo todavía consumirá 105 millones de barriles de petróleo diarios en 2050, frente a 100 millones el año pasado, y calcula que petróleo, gas y carbón podrían representar alrededor de dos terceras partes de la matriz energética mundial a mediados de siglo.
Pero existe una diferencia respecto de crisis petroleras anteriores: hoy existen alternativas competitivas. El costo de la energía solar, eólica y las baterías ha disminuido, mientras que su despliegue continúa creciendo. Sonia Dunlop, del Global Solar Council, señaló que la crisis con Irán ha disparado la demanda de tecnologías solares y almacenamiento, aunque también reconoció que se trata de una tendencia que ya estaba en marcha.
Ahí está quizá el verdadero impacto de Trump en causa climática: no en haber diseñado una política para acelerar la transición, sino en haber contribuido a hacer visible, en un momento de alta tensión geopolítica, el riesgo de seguir dependiendo de una energía cuya disponibilidad y precio pueden quedar sujetos a acontecimientos que las empresas no controlan.
La lección no es Trump: es la vulnerabilidad
Llamar a Trump un “regalo” para el movimiento climático funciona como provocación, pero resulta menos útil si desvía la atención del fenómeno de fondo. El conflicto no demuestra que los combustibles fósiles estén a punto de desaparecer, ni que una crisis geopolítica garantice una transición energética permanente.
Sí muestra algo más concreto: la dependencia energética también es una vulnerabilidad estratégica.
Para las empresas, aprovechar esta coyuntura significa mirar más allá de las metas de emisiones y preguntarse cuánto cuesta la dependencia, qué riesgos concentra y qué alternativas pueden hacer más resiliente la operación. El impacto de Trump en causa climática, en última instancia, puede ser menos una cuestión de reconocerle algún mérito ambiental y más una oportunidad para que gobiernos y empresas conviertan una crisis de seguridad energética en decisiones de largo plazo sobre diversificación, eficiencia, electrificación y energías limpias.
La sostenibilidad en tecnología está pasando de los discursos corporativos a las decisiones sobre energía, recursos, infraestructura, datos e innovación. En ese proceso, quienes ocupan las posiciones de liderazgo tienen una tarea clave: convertir grandes compromisos ambientales en estrategias capaces de modificar la forma en que opera el negocio.
Pero, ¿quiénes están llevando esta agenda dentro de algunas de las compañías tecnológicas más importantes del mundo? Para responder a esta pregunta te presentamos, a continuación, a los principales líderes que, de acuerdo con Sustainability Magazine, están al frente de esta transformación. Dichos perfiles reúnen trayectorias muy distintas, pero comparten una responsabilidad: utilizar su experiencia e influencia para hacer que la sostenibilidad en tecnología tenga un lugar concreto en la operación, la innovación y las decisiones corporativas.
10 líderes que están impulsando la sostenibilidad en tecnología
1. Kate Brandt — Google
Kate Brandt ocupa el puesto de Directora de Sostenibilidad de Google y lidera esta agenda a través de las operaciones, los productos y las cadenas de suministro globales de la compañía. Se incorporó a Google en 2015 y, desde entonces, ha trabajado con equipos relacionados con centros de datos, bienes raíces, cadena de suministro y productos para impulsar la sostenibilidad en diferentes áreas del negocio. Su trayectoria también incluye una experiencia relevante en el sector público: fue la primera Directora Federal de Sostenibilidad de Estados Unidos, donde supervisó esta agenda en las operaciones gubernamentales.
Durante esa etapa, su responsabilidad abarcó 360,000 edificios, 650,000 vehículos y adquisiciones anuales por 445,000 millones de dólares. Antes de llegar a Google, también ocupó puestos de alto nivel en el Departamento de Energía, la Casa Blanca y la Marina de Estados Unidos. Su perfil muestra cómo la sostenibilidad en tecnología puede abordarse desde una perspectiva transversal, conectando infraestructura, compras, operaciones y desarrollo de productos. Brandt también forma parte del Consejo de Administración de la National Geographic Society y copreside el Consejo Asesor de Overture Ventures.
2. Melanie Nakagawa — Microsoft
Melanie Nakagawa es Directora de Sostenibilidad de Microsoft desde 2023 y cuenta con una trayectoria que combina derecho, política pública, gobierno e inversión en tecnología climática. Antes de incorporarse a Microsoft, fue Asistente Especial del Presidente y Directora Sénior de Clima y Energía durante la administración de Joe Biden. También trabajó en el Departamento de Estado de Estados Unidos durante la administración de Barack Obama, así como en el Centro de Política Energética Global y Princeville Capital, donde se enfocó en inversiones relacionadas con tecnología climática.
En Microsoft, Nakagawa supervisa iniciativas como el Fondo de Innovación Climática de 1,000 millones de dólares y proyectos destinados a generar un balance hídrico positivo. La compañía aspira a convertirse en una empresa con emisiones negativas de carbono para 2030, eliminar sus emisiones históricas de carbono para 2050, alcanzar cero residuos y conseguir un balance hídrico positivo. Su trabajo también incorpora herramientas de sostenibilidad basadas en inteligencia artificial, como Planetary Computer, además de iniciativas de captura de carbono y soluciones basadas en la naturaleza. Así, su función conecta la estrategia corporativa con tecnologías orientadas a enfrentar desafíos ambientales.
@Microsoft continues to play a key role in advancing the carbon removal industry. Proud to host Melanie Nakagawa, Microsoft's Chief Sustainability Officer, at our newly inaugurated DAC Innovation Center and Carbon Removal Exhibition, the world's by-far largest space of its kind. pic.twitter.com/7HPDfOAXc8
Christina Shim fue nombrada Directora de Sostenibilidad de IBM en 2024, después de ocupar posiciones de liderazgo en organizaciones como Booz Allen Hamilton, Bain & Co., PwC y Palladium International. Su incorporación a este puesto ocurre dentro de una estrategia corporativa en la que la sostenibilidad se relaciona directamente con la innovación tecnológica y la gestión de riesgos asociados al clima. En particular, IBM ha establecido el compromiso de alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2030.
Bajo su liderazgo, IBM utiliza inteligencia artificial avanzada y soluciones de nube híbrida para impulsar iniciativas de sostenibilidad y apoyar sus objetivos ambientales. Este enfoque muestra una de las principales características de la sostenibilidad en tecnología: utilizar las propias capacidades digitales del sector para medir, gestionar y reducir impactos ambientales. Para Shim, además, la sostenibilidad tiene un carácter transversal y puede involucrar a personas con diferentes formaciones profesionales. Su perspectiva amplía el alcance de esta agenda más allá de los equipos especializados y la vincula con distintas áreas de una organización tecnológica.
"Businesses need a roadmap to building intelligent, sustainable infrastructure – one that brings together data to set benchmarks for both accountability and compliance.”
Esther Finidori es Directora de Sostenibilidad de Schneider Electric desde 2025, posición desde la que lidera la estrategia y las iniciativas de la compañía relacionadas con esta agenda. Entre sus responsabilidades se encuentran los asuntos institucionales, el desempeño en materia de sostenibilidad y el impacto ambiental. Su trayectoria dentro de Schneider Electric comenzó en 2016 y ha incluido diferentes funciones vinculadas con la sostenibilidad, además de haber ocupado anteriormente el cargo de vicepresidenta de estrategia de Schneider Electric Francia.
Su experiencia como consultora ambiental aporta a su trabajo conocimientos especializados en cambio climático y gestión de la transición energética. A ello se suma su formación en Ingeniería Industrial y Política Tecnológica, que conecta el conocimiento técnico con la dimensión estratégica de la sostenibilidad. En un sector donde la eficiencia energética y la transición hacia sistemas más sostenibles son elementos centrales, su perfil representa una aproximación en la que la sostenibilidad en tecnología se integra con la estrategia empresarial y con la transformación de los sistemas energéticos.
Schneider Electric has reached zero emissions from operations @ 140 manufacturing sites, achieving positive ROI in < 3 years. Chief Sustainability Officer Esther Finidori shares how clean energy investments can pay off fast.
Amanda Yates ocupa desde 2026 el cargo de Directora de Sostenibilidad de 3M, donde lidera la estrategia de sostenibilidad y trabaja para integrar las prioridades ambientales en las prácticas empresariales. Cuenta con 13 años de trayectoria en la compañía y una experiencia profesional que incluye sostenibilidad global, estrategia de marca, análisis de datos y conocimiento del consumidor. Antes de incorporarse a 3M, trabajó durante más de una década en Interbrand Design Forum, especializada en estrategia e investigación.
Su acercamiento a las cuestiones ambientales comenzó incluso antes, con funciones relacionadas con medio ambiente y seguridad en SeaWorld Orlando, experiencia que le proporcionó una base en materia de cumplimiento ambiental. Actualmente, además de su función en 3M, asesora al World Resources Institute y al Forum for the Future. Su trayectoria refleja otra dimensión del liderazgo en sostenibilidad: la capacidad de combinar conocimientos ambientales con datos, estrategia y comprensión de las necesidades del negocio. En el ámbito de la sostenibilidad en tecnología, este tipo de perfiles resulta relevante para trasladar las prioridades ambientales desde los compromisos corporativos hacia las prácticas concretas de las empresas.
6. Eva Riesenhuber — Siemens
Eva Riesenhuber es Directora Global de Sostenibilidad de Siemens desde 2022. Su trayectoria dentro de la compañía comenzó en 2012 y antes de asumir esta responsabilidad ocupó distintos puestos relacionados con fusiones y adquisiciones, capital de riesgo y relaciones con inversores. Antes de incorporarse a Siemens, trabajó como abogada especializada en finanzas en Nueva York, una experiencia que posteriormente complementó con su especialización en sostenibilidad.
Su perfil combina derecho, finanzas y mercados de capitales con una visión enfocada en integrar la sostenibilidad en las decisiones empresariales. En Siemens, esta perspectiva permite vincular las prioridades ambientales con la tecnología, las inversiones y la gobernanza corporativa. Su experiencia muestra que la sostenibilidad en tecnología no se limita al desarrollo de soluciones ambientales, sino que también requiere incorporarse a los mecanismos mediante los cuales las empresas toman decisiones, asignan recursos y gestionan sus operaciones.
Dr. Eva Riesenhuber, Global Head of Sustainability, dives into how the Siemens EcoTech label helps our customers make informed decisions and scale #sustainability impact. pic.twitter.com/EXxbiWD1P2
Lorena Dellagiovanna ocupa en Hitachi los cargos de vicepresidenta ejecutiva, directora de Sostenibilidad y directora de Recursos Humanos. Cuenta con 19 años de trayectoria en la compañía y, de acuerdo con el perfil seleccionado por Sustainability Magazine, se reincorporó a la empresa tecnológica en abril de 2024 para un segundo periodo como directora de estrategia. Su responsabilidad combina así la agenda ambiental con una función relacionada directamente con las personas y la organización.
Los objetivos ambientales de Hitachi establecen metas concretas para transformar sus operaciones y cadena de valor. La compañía busca alcanzar la neutralidad de carbono para 2030 en sus propias fábricas y oficinas, así como emisiones netas cero para 2050 en toda su cadena de valor global. Como parte de esta estrategia, plantea reducir 52% las emisiones de gases de efecto invernadero de toda su cadena de valor para 2030. En este sentido, su trabajo refleja cómo la sostenibilidad en tecnología requiere actuar tanto sobre las operaciones propias como sobre las relaciones y procesos que conforman una cadena de valor global.
Joshua Parker es Director de Sostenibilidad de NVIDIA desde 2023. Su formación original es en ingeniería eléctrica y, antes de incorporarse a la compañía, ejerció como abogado especializado en propiedad intelectual en Western Digital. Esta combinación entre conocimientos técnicos y experiencia jurídica forma parte de un perfil profesional que, en NVIDIA, está centrado en utilizar datos confiables para comprender y gestionar los impactos asociados con las actividades empresariales y tecnológicas.
Su enfoque parte de una premisa relevante para la sostenibilidad en tecnología: las decisiones ambientales necesitan información precisa para poder gestionarse. Parker también ha señalado el potencial de la inteligencia artificial para acelerar el desarrollo económico y la disponibilidad de energía limpia a escala global. La relación entre IA, energía y sostenibilidad adquiere especial importancia conforme aumenta la demanda de infraestructura tecnológica. Desde su posición, el reto consiste en aprovechar las capacidades de la tecnología para impulsar soluciones ambientales y, al mismo tiempo, contar con información que permita comprender sus impactos.
9. Karin Lepasoon — ABB
Karin Lepasoon es Directora de Comunicación y Sostenibilidad de ABB y forma parte del Comité Ejecutivo del Grupo. Se incorporó a la compañía en 2022, después de desarrollar una trayectoria profesional en organizaciones como Vattenfall, SEB, Nordic Capital y Skanska. Sus responsabilidades anteriores abarcaron comunicación, ESG, estrategia y asuntos públicos, áreas que convergen actualmente en su función dentro de ABB.
Su formación también combina diferentes disciplinas: cuenta con una maestría en Derecho por la Universidad de Lund y otra en Derecho Comunitario Europeo por la Universidad de Leiden. Además de su responsabilidad en ABB, preside la Fundación Jürgen Dormann y forma parte del consejo de administración de la Cámara de Comercio Sueco-Suiza. Su perfil pone de manifiesto que impulsar la sostenibilidad dentro de una compañía tecnológica también implica comunicarla, integrarla en la estrategia corporativa y relacionarla con los diferentes grupos de interés que participan en el negocio.
Since 1971, energy has been on the agenda at the @wef. This year energy security tops the agenda. Listen to our Chief Communications and Sustainability Officer, Karin Lepasoon to learn how energy is at the heart of the conversations at ABB. #EngineeredToOutrun#WEF26pic.twitter.com/MamUmXcyku
Colin Seward es Director de Sostenibilidad de Cisco desde 2026 y cuenta con 26 años de trayectoria en la compañía. Su experiencia previa incluye el cargo de CIO de Cisco EMEA, donde estuvo relacionado con áreas como infraestructura, nube, colaboración y transformación de la fuerza laboral. Este recorrido le ha permitido desarrollar un conocimiento amplio de las capacidades tecnológicas y operativas de una organización global.
Antes de asumir su actual responsabilidad, Seward estuvo al frente de la tecnología y los datos de sostenibilidad en Cisco. En esa posición lideró la creación de la Sustainability Data Foundation, una plataforma empresarial diseñada para mejorar la visibilidad, el análisis y la toma de decisiones relacionadas con la sostenibilidad. Su trayectoria ilustra la importancia creciente de los datos para convertir los objetivos ambientales en acciones medibles. En particular, demuestra cómo la sostenibilidad en tecnología también depende de contar con sistemas capaces de generar información útil para orientar las decisiones empresariales.
La sostenibilidad en tecnología exige liderazgo capaz de transformar la operación
Estos líderes muestran que la sostenibilidad en tecnología requiere mucho más que compromisos ambientales o innovación aislada. Sus responsabilidades abarcan datos, inteligencia artificial, energía, cadenas de suministro, infraestructura, inversión y gobernanza, áreas donde se define buena parte del impacto de las grandes compañías tecnológicas. La agenda ambiental, por tanto, está entrando directamente en las decisiones que determinan cómo operan y crecen estas organizaciones.
El verdadero desafío será convertir esa capacidad de liderazgo en resultados medibles y sostenidos. Las metas de reducción de emisiones, eficiencia de recursos o transición energética solo adquieren relevancia cuando modifican procesos, inversiones y prioridades empresariales. Para el sector tecnológico, la sostenibilidad representa así una responsabilidad, pero también una prueba de su capacidad para utilizar la innovación que desarrolla para enfrentar los impactos que genera.
Desde inteligencia artificial capaz de predecir complicaciones del embarazo con meses de anticipación y robots que recorren redes de agua, hasta nuevas tecnologías que restauran suelos degradados y corales resistentes al calor que ayudan a recuperar arrecifes, el Premio Zayed a la Sostenibilidad dio a conocer a sus finalistas de 2027 tras el ciclo más competitivo de su historia.
Para el ciclo 2027 se recibió una cifra récord de 10,233 postulaciones provenientes de 177 países, un aumento del 32% en comparación con el año anterior, lo que refleja el creciente alcance global del galardón pionero de los Emiratos Árabes Unidos que impulsa soluciones innovadoras frente a los desafíos globales.
Tras un riguroso proceso de evaluación por parte del jurado del Premio, se seleccionaron finalistas en seis categorías: Salud, Alimentos, Energía, Agua, Acción por el Clima y Escuelas Secundarias Globales.
En conjunto, representan soluciones que ya están generando un impacto medible. Su trabajo abarca la salud materna, la seguridad alimentaria, el acceso a la energía, la escasez de agua, la restauración de ecosistemas y la preparación ante desastres, demostrando cómo la innovación práctica puede fortalecer la resiliencia, ampliar el acceso a servicios esenciales y crear oportunidades duraderas para las comunidades.
Los ganadores serán anunciados durante la Ceremonia de Premiación del Premio Zayed a la Sostenibilidad, que se celebrará el 12 de enero de 2027, en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi.
En un contexto global cada vez más complejo, las soluciones de los finalistas demuestran cómo la innovación puede fortalecer a las comunidades, proteger recursos esenciales y aumentar su resiliencia. Sus iniciativas abordan desafíos que van desde la salud materna, la seguridad alimentaria y el acceso a la energía, hasta la escasez de agua, la restauración de ecosistemas y la preparación ante desastres, al mismo tiempo que impulsan a los jóvenes a desempeñar un papel activo en la construcción de comunidades más sostenibles.
S.E. Dr. Sultan Ahmed Al Jaber, ministro de Industria y Tecnología Avanzada de los Emiratos Árabes Unidos y director general del Premio Zayed a la Sostenibilidad, señaló:
“En un momento en el que la resiliencia, la estabilidad y el bienestar de las personas son más importantes que nunca, los finalistas de este año nos recuerdan lo que es posible cuando la perseverancia y el propósito se unen. Su trabajo demuestra que las soluciones más efectivas son aquellas que responden a necesidades reales, eliminan barreras y generan un impacto significativo y medible. Inspirados por el legado perdurable del jeque Zayed, los Emiratos Árabes Unidos mantienen su compromiso de impulsar soluciones prácticas que protejan la dignidad humana, fortalezcan la autonomía y generen valor socioeconómico duradero para las comunidades de todo el mundo.”
Para el ciclo 2027, todos los finalistas tienen garantizado apoyo financiero, lo que amplía el respaldo del Premio más allá de los ganadores y ayuda a que más soluciones de alto impacto puedan avanzar y ampliar su alcance.
Los finalistas de las categorías de Salud, Alimentos, Energía, Agua y Acción por el Clima recibirán US$100,000 cada uno, mientras que los finalistas de Escuelas Secundarias Globales recibirán US$25,000 cada uno. Los finalistas que posteriormente resulten ganadores de su categoría recibirán, en su lugar, el premio correspondiente al ganador: US$1 millón para las categorías de organizaciones y US$150,000 para Escuelas Secundarias Globales.
Este aumento en el financiamiento, implementado a partir de la edición 2026, reconoce tanto el impacto demostrado como el potencial de las soluciones que llegan a la etapa final de evaluación del Premio.
S.E. Ólafur Ragnar Grímsson, presidente del jurado del Premio, señaló:
“Los finalistas de 2027 demuestran el valor constante de la innovación para fortalecer la resiliencia, promover el bienestar de las personas y ayudar a las comunidades a desenvolverse en un mundo cada vez más complejo. Su trabajo demuestra que el progreso significativo no se construye únicamente a través de la tecnología, sino también mediante la determinación, el conocimiento local y la capacidad de las comunidades para adaptarse y prosperar. El Premio continúa identificando y apoyando soluciones que generan mayor estabilidad, oportunidades y prosperidad.”
Salud: llegar antes a los pacientes
Los finalistas de este año en la categoría Salud están utilizando inteligencia artificial, atención basada en la comunidad y tecnologías médicas avanzadas para ampliar el acceso a la atención médica, mejorar el diagnóstico temprano y fortalecer los sistemas de salud de primera línea.
Elythea, una pyme de Estados Unidos, utiliza inteligencia artificial para predecir complicaciones durante el embarazo a partir de datos rutinarios del primer trimestre, con una anticipación de entre 6 y 8 meses. Su solución ha beneficiado directamente a más de 63,000 personas y ha contribuido a reducir resultados maternos adversos en un estudio realizado en cinco países.
GOAL 3, una pyme de los Países Bajos, combina sistemas resistentes de monitoreo de signos vitales junto a la cama del paciente con registros médicos en tabletas para detectar de manera temprana el deterioro de la salud en niños y recién nacidos. Su solución ha alcanzado a 157,000 beneficiarios directos en 48 hospitales.
Marsi Bionics, una pyme de España, desarrolla un exoesqueleto pediátrico con articulaciones robóticas inteligentes que imitan el movimiento muscular y brinda asistencia personalizada para caminar a más de 3,000 niños a través de 67 dispositivos.
Alimentos: fortalecer la resiliencia desde la base
Los finalistas de la categoría Alimentos están aplicando tecnologías avanzadas y prácticas regenerativas para fortalecer la resiliencia de los agricultores, recuperar la salud de los suelos, mejorar la productividad agrícola y reducir los desperdicios.
Adaptive Symbiotic Technologies, una pyme de Estados Unidos, utiliza una biotecnología microbiana que combina hongos endófitos y bacterias beneficiosas del suelo para ayudar a los cultivos a resistir la sequía, el calor, la salinidad y la falta de nutrientes. Su solución ha sido aplicada en más de 13 millones de acres y ha permitido aumentar el rendimiento de los cultivos entre un 30% y un 200%.
ALSEC Alimentos Secos, una pyme de Colombia, utiliza biotecnología y nanotecnología patentadas en una planta de procesamiento que funciona con energía solar para transformar el suero líquido contaminante generado por productores artesanales de queso en ingredientes proteicos y agua purificada. La empresa ha recuperado 22.7 millones de litros de suero y contribuido a proteger 4.3 mil millones de litros de agua.
TOWING, una pyme de Japón, produce “Soratan”, un tratamiento de biocarbón enriquecido con microorganismos especialmente cultivados que puede recuperar la salud del suelo en aproximadamente un mes, en lugar de los 3 a 5 años que normalmente requiere este proceso. La solución ha permitido aumentar el rendimiento en un 20% y ha sido aplicada en 50,000 hectáreas.
Energía: ampliar el acceso e impulsar el almacenamiento
Los finalistas de la categoría Energía están mejorando la eficiencia, ampliando el acceso a la energía en comunidades de difícil alcance e impulsando el almacenamiento energético.
Energy Assured, una pyme de Nigeria, ofrece sistemas solares domésticos bajo un modelo de pago por uso, cocinas limpias y bombas solares móviles de riego compartido. Sus soluciones han beneficiado a más de 4.6 millones de personas y a 1.3 millones de pequeños agricultores.
Flint, una pyme de Singapur, desarrolla una batería recargable a base de celulosa que utiliza electrodos de zinc y manganeso, eliminando el uso de litio, cobalto, níquel y electrolitos inflamables. Cuenta con una capacidad de producción de 400,000 unidades al mes y puede evitar hasta 150 toneladas de CO₂e al año.
Sustain Plus, una organización sin fines de lucro de India, combina tecnologías de energía limpia ya probadas con modelos de financiamiento mixto, participación comunitaria y redes locales de implementación. Ha desplegado más de 34,000 soluciones descentralizadas, beneficiando a 2.5 millones de personas.
Agua: proteger cada gota
Los finalistas de la categoría Agua combinan la gestión comunitaria, sistemas circulares de tratamiento y tecnologías avanzadas para ampliar el acceso a agua segura y fortalecer la resiliencia en comunidades afectadas por la escasez de agua.
Fundación Aguatuya, una organización sin fines de lucro de Bolivia, implementa plantas modulares descentralizadas de tratamiento que transforman las aguas residuales en agua para riego, biofungicidas y abono. Cada año recupera 1.08 millones de m³ de agua tratada para su reutilización.
Rupantar, una organización sin fines de lucro de Bangladesh, impulsa empresas de agua gestionadas por mujeres que utilizan sistemas de ósmosis inversa, recuperación de estanques y captación de agua de lluvia. Estas iniciativas proporcionan acceso a agua segura durante todo el año a cerca de 450,000 personas.
Solinas, una pyme de India, utiliza robots equipados con inteligencia artificial para inspeccionar y limpiar tuberías de agua y alcantarillado desde su interior. Su tecnología puede ahorrar hasta 600,000 litros de agua al día por cada kilómetro inspeccionado y ha beneficiado a 17 millones de personas.
Acción por el clima: restaurar los sistemas naturales
Los finalistas de la categoría Acción por el Clima abarcan la eliminación de carbono, la resiliencia climática y la restauración de ecosistemas, combinando tecnología con enfoques que fortalecen los sistemas naturales y apoyan los medios de vida de las comunidades.
Aquafondo, una organización sin fines de lucro de Perú, restaura sistemas ancestrales de gestión del agua, entre ellos amunas, qochas y humedales altoandinos, con el objetivo de recargar acuíferos, regular los flujos de agua y fortalecer la seguridad hídrica en distintas microcuencas. La organización ha restaurado más de 6,000 hectáreas y genera 14 millones de m³ adicionales de agua subterránea al año.
Coral Gardeners, una organización sin fines de lucro de la Polinesia Francesa, cultiva corales resistentes al calor en viveros submarinos y combina sus labores de restauración con inteligencia artificial, redes de sensores y mapeo 3D de arrecifes. Ha plantado más de 221,000 corales y restaurado 25,100 m² de arrecifes.
String Bio, una pyme de India, produce CleanRise®, un bioestimulante microbiano derivado del metano. Su solución combina la aplicación en cultivos de arroz con monitoreo de gases, seguimiento satelital y distribución de beneficios provenientes de créditos de carbono, logrando reducir las emisiones de metano hasta en un 50% y aumentar el rendimiento de los cultivos hasta en un 39%.
Escuelas secundarias globales: la próxima generación toma la iniciativa
En seis regiones, los finalistas de Escuelas Secundarias Globales están desarrollando soluciones lideradas por estudiantes y basadas en proyectos para abordar desafíos de sostenibilidad en sus propias comunidades.
Américas: École Secondaire Lacombe Composite High School (Canadá); Instituto Etnoeducativo Distrital Tayrona de Bunkwímake, sede Kutunsama (Colombia); e Instituto Técnico Nuestra Señora de Fátima (Argentina).
África Subsahariana: Asifiwa Institute (República Democrática del Congo); Oloosirkon Secondary School (Kenia); y Swami Vivekananda State Secondary School (Mauricio).
Medio Oriente y Norte de África: Applied Technology Schools, Ajman (Emiratos Árabes Unidos); Inkhil Secondary School (Siria); y Rachaya High School (Líbano).
Europa y Asia Central: Agrupamento de Escolas Gândara Mar (Portugal); General Education School No.101, Astana (Kazajistán); y Keban Multi-Program Anatolian High School (Türkiye).
Asia del Sur: A/Kagama Tract 09 Secondary School (Sri Lanka); Motithang Higher Secondary School, Thimphu (Bután); y Shree Saraswati Secondary School (Nepal).
Asia Oriental y el Pacífico: Garuda Baturotok Secondary School (Indonesia); Votualevu College (Fiyi); y YK Pao School (China).
Los ganadores serán anunciados durante la Ceremonia de Premiación del Premio Zayed a la Sostenibilidad, que se celebrará el 12 de enero de 2027, en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi.
A través de sus ganadores, el Premio Zayed a la Sostenibilidad ha impactado positivamente la vida de más de 411 millones de personas en todo el mundo, ampliando el acceso a servicios de salud, alimentos nutritivos, energía confiable y agua segura, al tiempo que contribuye al desarrollo de comunidades más fuertes y resilientes.
¿Qué queda después de que termina una jornada de reforestación? En Xalatlaco, Estado de México, la respuesta no está solamente en los 700 árboles de Pinus greggii plantados, sino en todo lo que ocurre alrededor de ellos: una alianza que aporta conocimiento, colaboradores que aprenden a cuidar un bosque y una experiencia que puede extenderse más allá del lugar donde comenzó.
Ese es el efecto dominó que puede generar el voluntariado corporativo de Fundación MetLife: una acción ambiental puede desencadenar otras. En alianza con Reforestamos México A.C., Fundación MetLife impulsa la reforestación por medio de un donativo económico, esto como parte de su estrategia de sostenibilidad y crea oportunidades para que sus colaboradores se involucren directamente.
En 2026, la Fundación tiene como meta plantar más de 27,000 árboles, mientras que la aspiración global de MetLife es superar los 5 millones para 2030.
¿Qué hace la Fundación MetLife para contribuir a la reforestación?
Para que un árbol llegue al bosque primero tiene que existir una decisión sobre dónde, cómo y para qué plantarlo. En el caso de Fundación MetLife, ese trabajo se construye desde una alianza que comenzó en 2019 con Reforestamos México A.C., cuya misión es asegurar más y mejores bosques para impulsar el desarrollo sostenible.
Su trabajo contempla detener la deforestación, incrementar el manejo sostenible de los bosques, restaurar tierras degradadas y arborizar ciudades. Para Fundación MetLife, esta alianza también abre la puerta a que la acción ambiental no se limite a una aportación económica, sino que involucra a colaboradores, familias, amigos y socios comerciales.
Así comienza el primer movimiento del efecto dominó: una iniciativa ambiental se convierte en una experiencia en la que las personas pueden participar directamente.
¿Por qué reforestar no es solo plantar árboles?
Una vez que los voluntarios llegan al bosque, descubren que plantar es apenas una parte del proceso. Antes es necesario conocer las condiciones del suelo, determinar qué especies son adecuadas y aprender la técnica correcta.
Minerva, integrante del equipo de guías ambientales de Reforestamos México A.C., lo explica así:
Una reforestación implica:
Analizar las condiciones del suelo.
Elegir la especie adecuada para el lugar.
Capacitar a los voluntarios en la técnica de plantación.
Dar mantenimiento a los árboles después de la jornada.
Realizar acciones como limpieza, captación de agua y brechas cortafuego.
Dar seguimiento durante dos años después de la plantación.
Por eso, los 700 árboles de Xalatlaco no representan el final de la acción. Son el comienzo de un proceso que continúa cuando los voluntarios dejan el bosque.
¿Qué aporta el voluntariado corporativo a la reforestación?
Es precisamente ahí donde la experiencia adquiere otra dimensión. El voluntariado corporativo Fundación MetLife permite que los colaboradores dejen de observar la problemática ambiental desde fuera y descubran lo que implica cuidar un árbol desde el primer momento.
David Vargas Aguilar, Asset Management Specialist de Infrastructure, participó por primera vez en una jornada de este tipo y plantó alrededor de ocho o nueve árboles.
El aprendizaje convierte una acción aparentemente sencilla en algo concreto: plantar requiere conocimiento, técnica y cuidado. Pero también genera otro efecto: reunir a colaboradores de distintas áreas alrededor de una tarea común, fortalecer la convivencia y conocer otras formas de participar en el cuidado ambiental.
¿Cómo puede una jornada de reforestación trascender el bosque?
Si el árbol permanece en el bosque, el aprendizaje puede salir de él. Ese es el siguiente movimiento del efecto dominó: lo que una persona experimenta durante una jornada puede modificar la manera en que entiende el cuidado del medio ambiente después de ella.
Jemma Danis, gerente de normatividad en Contraloría, resume así uno de sus principales aprendizajes:
Para Reforestamos México A.C., el voluntariado corporativo permite acercar a más personas al cuidado de los bosques mediante actividades ambientales dirigidas y acompañadas. En ese sentido, la experiencia de voluntariado corporativo de Fundación MetLife puede dejar algo más que árboles plantados: conocimiento, conciencia y una experiencia que los participantes pueden llevar a otros espacios de su vida.
¿Cómo se relaciona la reforestación con la estrategia de sostenibilidad de Fundación MetLife?
Ese aprendizaje también conecta la experiencia individual con una estrategia más amplia. La reforestación forma parte de las acciones de Fundación MetLife para impulsar comunidades resilientes, uno de sus tres pilares junto con salud financiera y empoderamiento económico. El voluntariado es transversal a estos pilares y permite que los colaboradores se involucren directamente en iniciativas vinculadas con ellos.
La jornada de Xalatlaco, además, forma parte de la campaña global “50 días, 50 años”, realizada por el 50 aniversario de MetLife Foundation, con voluntarios en más de 40 mercados donde opera MetLife.
De esta manera, el voluntariado corporativo Fundación MetLife sigue una cadena: Fundación MetLife impulsa la acción, Reforestamos México A.C. aporta el conocimiento, los voluntarios participan y aprenden, y ese aprendizaje puede continuar fuera del bosque y reflejarse no sólo en hábitos más conscientes en el día a día, sino también en la convivencia diaria en la oficina, en lazos más estrechos entre colaboradores y nuevas amistades forjadas durante esta experiencia en el bosque.
Los 700 árboles son el resultado visible de una jornada. Pero el verdadero alcance de la acción está en todo lo que puede suceder después: mientras los árboles comienzan su proceso de crecimiento, las personas que los plantaron pueden convertirse en el siguiente punto de esa cadena.
En Little Caesars tenemos el sueño de un mejor México y creemos que una comunidad con mayor bienestar es más feliz. Después de 20 años de recibir tanto cariño, queremos devolver un poquito de todo lo que las comunidades mexicanas nos han dado.
Con ese propósito nace ACTIVARTE por Little Caesars, un programa social en alianza con Fundación Placemaking y The Place Institute, que busca contribuir al bienestar de las comunidades mexicanas, transformando canchas deportivas de uso público en espacios llenos de arte, movimiento, vida y unión.
“México nos ha dado muchísimo durante estos años y ACTIVARTE nace como una forma de regresar un poco de ese cariño. Queremos ir más allá de nuestros restaurantes y contribuir a crear espacios donde las personas puedan hacer deporte, convivir y compartir. Cada cancha representa una oportunidad para fortalecer una comunidad y, juntos, dibujar un mejor futuro para México”, comentó Jazmín Jasso, Directora de Marketing de Little Caesars México.
El primer capítulo de ACTIVARTE se vivió en el Deportivo 20 de Noviembre “La Rosita”, en Azcapotzalco, donde una multicancha fue completamente renovada por Fundación Placemaking y The Place Institute. Todo empezó con un Taller de Diseño Participativo, donde vecinos e usuarios de la cancha compartieron ideas, recuerdos y lo que querían ver reflejado en este espacio.
La artista local Marian Aranda llevó esas historias al diseño de la cancha, creando una obra que celebra la identidad y energía de Azcapotzalco e invita al movimiento y a la convivencia. El resultado es una cancha que lleva un pedacito de Azcapotzalco en cada rincón.
El lanzamiento del programa social se convirtió en una verdadera celebración. Más de 250 personas disfrutaron de música, arte, deporte y Pizza! Pizza!® Manuel Negrete, leyenda del fútbol mexicano, realizó la patada inaugural junto a niñas y niños de la comunidad y Nancy Merlene Núñez Reséndiz, Alcaldesa de Azcapotzalco, habló sobre la importancia de la colaboración: “Recuperar espacios como el Deportivo ‘La Rosita’ es fundamental para fortalecer nuestras comunidades. Al crear lugares seguros y dignos para el juego y la convivencia, abrimos nuevas oportunidades para el bienestar y el desarrollo de las niñas y los niños de Azcapotzalco”.
Y el trabajo no termina con pintar una cancha. Al respecto, Luciana Renner, Directora Ejecutiva de la Fundación Placemaking, destacó:
“El verdadero impacto comienza cuando las personas activan y transforman el lugar público haciéndolo suyo. Buscamos que este modelo de activación cree lugares vivos, seguros y de calidad para la comunidad”.
ACTIVARTE por Little Caesars continuará creciendo y llegando a nuevas comunidades de México, transformando espacios a través de aquello que tiene el poder de unirnos: el deporte, el arte, las familias y los buenos momentos compartidos.
Cada nueva cancha será diferente porque cada comunidad tiene su propia historia. Pero todas serán parte de un mismo programa social: recuperar espacios, activar comunidades y dibujar juntos un mejor futuro para México.
Porque después de 20 años compartiendo Pizza! Pizza!® con México, queremos seguir encontrando nuevas formas de compartir algo más.
Más deporte. Más arte. Más comunidad. Y muchos más momentos juntos.