10 lecciones de responsabilidad social de Tim Cook

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La salida de Tim Cook como CEO de Apple en septiembre de 2026, tras quince años al frente, marca el cierre de una etapa clave para una de las compañías más influyentes del mundo. Su relevo por John Ternus no solo abre una nueva era, también invita a revisar el legado de un liderazgo que redefinió el papel de las empresas tecnológicas en la sociedad.

Más allá de los resultados financieros —como haber llevado a Apple a superar los 3 billones de dólares en valor de mercado—, la gestión de Cook consolidó una visión donde la ética, la sostenibilidad y la innovación conviven. Analizar la responsabilidad social de Tim Cook permite entender cómo un liderazgo adaptativo puede traducirse en impacto real, especialmente en contextos de crisis e incertidumbre global.

10 lecciones de responsabilidad social de Tim Cook

1. Innovar con propósito, no por presión

La responsabilidad social de Tim Cook parte de una premisa que rompe con la lógica del mercado acelerado: innovar no es una carrera por lanzar primero, sino por generar valor real. Bajo su liderazgo, Apple se alejó de la presión por la novedad constante para enfocarse en productos que resuelven necesidades concretas y mejoran la vida cotidiana.

Este enfoque se tradujo en ciclos de desarrollo más rigurosos, donde la experiencia del usuario, la durabilidad y la eficiencia energética se vuelven criterios clave. Para las organizaciones, la lección es clara: la innovación responsable no se mide en velocidad, sino en impacto sostenido y en la capacidad de responder con profundidad a los cambios sociales.

2. Sostenibilidad como eje estratégico, no accesorio

Uno de los pilares más visibles de la responsabilidad social de Tim Cook es su integración de la sostenibilidad en el corazón del negocio. Apple no solo adoptó compromisos ambientales ambiciosos, sino que los vinculó directamente con su operación, cadena de suministro y diseño de productos.

Este enfoque permitió a la compañía avanzar hacia la neutralidad de carbono y apostar por energías renovables en todos sus centros de datos. Más allá del cumplimiento, Cook posicionó la sostenibilidad como motor de innovación, demostrando que la transición ecológica puede ser también una fuente de competitividad y diferenciación en el mercado global.

3. Liderazgo adaptativo en tiempos de crisis

Cuando la pandemia de COVID-19 interrumpió las cadenas globales de suministro, Cook enfrentó uno de los mayores retos de su gestión. Su respuesta no fue reactiva, sino estratégica: diversificó proveedores, fortaleció alianzas y rediseñó procesos logísticos para garantizar continuidad operativa.

Este tipo de liderazgo adaptativo refleja una visión donde la incertidumbre se gestiona con anticipación y flexibilidad. Para las empresas, implica construir estructuras resilientes capaces de responder a disrupciones sin comprometer sus principios ni su propósito.

4. Convertir la adversidad en oportunidad de innovación

Más allá de resistir la crisis, Cook entendió que los momentos de disrupción son también catalizadores de cambio. Durante el confinamiento, Apple aceleró el desarrollo de servicios digitales que respondían a nuevas dinámicas de consumo y bienestar.

La responsabilidad social de Tim Cook se manifiesta aquí en la capacidad de escuchar el contexto y traducirlo en soluciones relevantes. Innovar en tiempos de adversidad no es oportunismo, sino una forma de acompañar a la sociedad en sus transformaciones.

5. Diversidad e inclusión como motor de negocio

Cook impulsó una cultura organizacional donde la diversidad no es solo un valor, sino una estrategia de negocio. Apple avanzó en representación de género y diversidad étnica, reconociendo que la pluralidad de perspectivas enriquece la toma de decisiones. Este enfoque también se proyectó hacia el exterior, con posturas claras en temas de derechos humanos. La lección es contundente: la inclusión no solo fortalece la cultura interna, también potencia la innovación y la conexión con audiencias cada vez más diversas.

6. Pensamiento a largo plazo como brújula

A lo largo de su gestión, Cook priorizó decisiones que generaran valor sostenido, incluso si no ofrecían resultados inmediatos. La expansión de servicios digitales y las inversiones en sostenibilidad son ejemplo de esta visión estratégica. La responsabilidad social de Tim Cook demuestra que el verdadero liderazgo se mide en la capacidad de equilibrar rentabilidad con impacto. Pensar a largo plazo implica asumir riesgos, sostener convicciones y construir modelos de negocio más resilientes y éticos.

7. Privacidad como derecho, no como producto

En un entorno donde la monetización de datos es la norma, Apple adoptó una postura contracorriente al defender la privacidad como un derecho fundamental. Cook reforzó esta narrativa tanto en el diseño de productos como en el posicionamiento público de la empresa.

Este enfoque redefine las reglas del juego en la economía digital, colocando la confianza como un activo central. Para otras compañías, implica repensar la relación con los usuarios desde la transparencia y la responsabilidad.

8. Cultura de resiliencia e innovación constante

Uno de los legados más profundos de Cook es la construcción de una cultura organizacional orientada a la resiliencia. Apple no solo responde a las crisis, sino que las incorpora como parte de su aprendizaje continuo. Esta cultura se refleja en su capacidad de adaptación, en su inversión constante en innovación y en su coherencia estratégica. Para las empresas, construir resiliencia implica alinear propósito, operación y talento en torno a una visión compartida.

9. Ética empresarial como posicionamiento público

Cook llevó la ética corporativa al terreno público, posicionando a Apple en debates sociales relevantes. Desde la equidad racial hasta los derechos LGBTQ+, su liderazgo asumió un rol activo en la conversación global. Este posicionamiento no está exento de riesgos, pero fortalece la credibilidad de la marca. En un entorno donde el silencio también comunica, las empresas deben decidir qué papel quieren jugar en la sociedad.

10. Propósito como ventaja competitiva

Finalmente, Cook consolidó una narrativa donde el propósito no es un complemento, sino el eje de la estrategia empresarial. Apple logró alinear su innovación con objetivos sociales y ambientales más amplios. La responsabilidad social de Tim Cook muestra que el propósito bien gestionado genera valor tangible: atrae talento, fideliza clientes y fortalece la reputación. En un mercado saturado, las empresas con propósito claro tienen una ventaja difícil de replicar.

El legado de Tim Cook no se limita a cifras récord, sino a una transformación estructural en la forma de liderar empresas globales. Su paso por Apple deja una hoja de ruta donde la innovación, la ética y la sostenibilidad convergen como pilares estratégicos.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, estas lecciones representan más que inspiración: son un marco de acción. En un contexto donde la exigencia hacia las empresas es cada vez mayor, entender y aplicar la responsabilidad social de Tim Cook es clave para construir organizaciones relevantes, resilientes y alineadas con el futuro.

Green shouting: el llamado que está obligando a las empresas a comunicar su sostenibilidad

En los últimos años, la conversación sobre sostenibilidad corporativa ha transitado de la euforia a la cautela. Tras una década marcada por compromisos ambiciosos y narrativas optimistas, hoy muchas empresas enfrentan un nuevo dilema: comunicar o callar. En este contexto, el silencio ya no es neutral. Por el contrario, comienza a perfilarse como un riesgo reputacional, estratégico y, sobre todo, climático.

Las advertencias de expertos son claras: cuando las empresas dejan de comunicar sus avances, el espacio se llena de desinformación. Así surge una nueva narrativa que busca equilibrar el discurso: hablar con responsabilidad, sin exagerar, pero sin desaparecer. En ese punto emerge una pregunta clave para líderes y comunicadores: qué es el green shouting y por qué está cambiando las reglas del juego en la sostenibilidad empresarial.

Del silencio al discurso: el origen de un nuevo concepto

El término “green shouting” nace como respuesta a dos extremos que han marcado la comunicación corporativa en sostenibilidad. Por un lado, el greenwashing, que exagera o distorsiona los logros ambientales. Por otro, el “greenhushing” o silencio ecológico, donde las empresas optan por no comunicar sus avances por miedo a críticas.

En medio de este escenario, organizaciones como Creatives for Climate y B Lab lanzaron una guía que propone una tercera vía: comunicar “de forma abierta, precisa y valiente”. Este enfoque no busca amplificar sin sustento, sino visibilizar lo que ya se está haciendo con transparencia y responsabilidad.

La propuesta responde a un fenómeno creciente…

A pesar de que el 85 % de las grandes empresas continúan fortaleciendo sus iniciativas sostenibles, muchas han reducido su comunicación pública.

Esto ha generado un vacío narrativo que debilita la percepción de progreso y frena el impulso colectivo.

Qué es el green shouting y por qué surge ahora

Para entender qué es el green shouting, es necesario observar el contexto actual. La presión regulatoria, el escrutinio público y la creciente crítica al greenwashing han llevado a muchas empresas a optar por el silencio como mecanismo de protección.

Sin embargo, esta estrategia ha tenido efectos contraproducentes. Expertos advierten que la falta de comunicación no solo reduce la visibilidad de los avances, sino que también limita la capacidad de inspirar a otros actores. La sostenibilidad deja de percibirse como una prioridad compartida y se diluye en la conversación pública.

El green shouting surge precisamente para romper ese ciclo. No se trata de “gritar” sin control, sino de recuperar la narrativa con credibilidad. Es una invitación a contar historias reales, basadas en datos, que conecten con audiencias cada vez más críticas e informadas.

El riesgo del silencio: cuando la desinformación gana terreno

Uno de los principales argumentos detrás del green shouting es el impacto del silencio. Cuando las empresas dejan de comunicar, otros actores —no siempre confiables— ocupan ese espacio. Este fenómeno genera un “círculo vicioso”: menor comunicación implica menor conciencia pública, lo que a su vez reduce la presión social y el valor percibido de la sostenibilidad. Como resultado, se debilita la inversión y se ralentiza el cambio sistémico.

Además, el silencio erosiona la rendición de cuentas. Sin información clara, resulta más difícil evaluar el desempeño real de las empresas. Esto no solo afecta la confianza, sino también la capacidad de los consumidores y stakeholders para tomar decisiones informadas.

qué es el green shouting

De promesas a acciones: un cambio en la narrativa corporativa

Otro elemento clave del green shouting es el cambio en el enfoque comunicativo. Durante años, las empresas centraron su discurso en compromisos futuros, como metas de carbono neutralidad hacia 2050.

Hoy, la tendencia apunta hacia el presente. Los expertos destacan la importancia de comunicar avances tangibles, medibles y verificables. Este giro no solo fortalece la credibilidad, sino que también permite mostrar resultados concretos. En regiones como Asia, este cambio resulta especialmente relevante. Muchas empresas han integrado la sostenibilidad en sus operaciones, pero han sido reticentes a comunicarlo.

El green shouting busca activar el potencial narrativo.

Qué es el green shouting en la práctica empresarial

Llevar el concepto a la práctica implica más que cambiar el tono del mensaje. Entender qué es el green shouting también supone adoptar nuevas formas de comunicación basadas en transparencia, coherencia y narrativa.

Las empresas deben apoyarse en datos verificables, evitar afirmaciones absolutas y reconocer tanto avances como áreas de mejora. La comunicación deja de ser un ejercicio de marketing para convertirse en una herramienta estratégica de impacto. Además, la guía desarrollada por B Lab incluye herramientas legales y estudios de caso que ayudan a las empresas a comunicar sin caer en riesgos reputacionales. Esto demuestra que el green shouting no es improvisación, sino una metodología estructurada.

Transparencia radical: el aprendizaje de Patagonia

Uno de los ejemplos más citados en esta conversación es el de Patagonia, cuya estrategia de comunicación se basa en la honestidad radical. La empresa no solo comparte sus logros, sino también sus desafíos y contradicciones. Campañas como “Worn Wear” o su histórica iniciativa de “No compres esta chaqueta” reflejan una narrativa que prioriza el impacto sobre el consumo. Este enfoque ha fortalecido su credibilidad y la ha posicionado como referente global.

Para Patagonia, la imperfección no es una debilidad, sino una oportunidad para construir confianza. Reconocer errores se convierte en una herramienta para impulsar mejoras y fomentar una conversación más honesta en la industria. Otra referencia clave es Tony’s Chocolonely, una marca que ha logrado comunicar temas complejos —como la explotación en la cadena del cacao— de forma accesible y atractiva.

Su estrategia combina transparencia con storytelling positivo. A través de su “Informe Justo”, la empresa integra datos, desempeño financiero y avances sociales en un formato comprensible para el público general. Este enfoque demuestra que la sostenibilidad no tiene que comunicarse desde la culpa o el alarmismo. Por el contrario, puede empoderar a los consumidores y hacerlos parte de la solución.

Comunicar también es una forma de actuar

El debate sobre la comunicación en sostenibilidad está lejos de resolverse, pero hay algo cada vez más claro: el silencio ya no es una opción viable. En un entorno donde la desinformación avanza rápidamente, las empresas tienen la responsabilidad de ocupar ese espacio con información veraz y relevante.

Entender qué es el green shouting implica reconocer que comunicar no es solo una cuestión de reputación, sino de impacto. Las narrativas construyen realidades, movilizan acciones y pueden acelerar —o frenar— el cambio. En este sentido, el green shouting no es una moda, sino una evolución necesaria. Una invitación a hablar con claridad, a asumir vulnerabilidades y a convertir la comunicación en una herramienta de transformación colectiva.

Hilando Empresa: más de 70 historias de mexicanas y mexicanos fortaleciendo la industria textil del país

En una industria donde la creatividad y la técnica son fundamentales para el desarrollo de nuevos proyectos, Textiles Lafayette impulsa el crecimiento de emprendedores a través de Hilando Empresa, un programa que brinda capacitación, acompañamiento estratégico y capital semilla para fortalecer a los confeccionistas y transformar pequeñas y medianas empresas cada vez más sólidas y competitivas.

La iniciativa tiene como objetivo fortalecer el ecosistema textil, brindando a confeccionistas y emprendedores herramientas que les permitan profesionalizar sus procesos, mejorar la gestión de sus negocios y ampliar sus oportunidades de crecimiento dentro del sector. Desde su implementación, Hilando Empresa ha capacitado a 1,022 clientes en América Latina, consolidándose como una plataforma de formación y acompañamiento para el talento emergente de la industria.

“Uno de los pilares del programa es la entrega de capital semilla a los proyectos con mayor potencial. A la fecha, 70 emprendimientos en México han sido beneficiados con este apoyo, recursos que se destinan directamente al fortalecimiento de los talleres mediante la adquisición de maquinaria, insumos, herramientas de producción o mejoras en sus procesos operativos. Además, 172 participantes han recibido otros incentivos, como mentorías especializadas, asesorías digitales y bonos de tela, que complementan su desarrollo empresarial”, comentó Naydú Serrato, Directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Textiles Lafayette.

Hilando Empresa

Gracias a este acompañamiento, diversos emprendedores han logrado modernizar sus talleres, ampliar su capacidad de producción y consolidar sus marcas. Tal es el caso de proyectos como Sincrónico, Crassula y C5Táctical, emprendimientos que reflejan el talento, la creatividad y la visión empresarial que existe dentro del sector textil en México.

Estos proyectos han encontrado en Hilando Empresa una plataforma para fortalecer sus modelos de negocio, incorporar mejoras en sus procesos productivos y continuar desarrollando propuestas que responden a las nuevas demandas del mercado.

Un aspecto destacado del programa es la creciente participación de mujeres emprendedoras. A lo largo de sus distintas ediciones, 643 mujeres han formado parte de la iniciativa, consolidando su papel dentro del ecosistema textil.

En México, la primera edición realizada en 2019 contó con 66 participantes, de los cuales 39 fueron mujeres, mientras que en la edición 2025 participaron 67 emprendedores, incluyendo 40 mujeres. Ese mismo año, tres de los cinco premios de capital semilla fueron otorgados a proyectos liderados por mujeres, reflejando la creciente presencia femenina en el fortalecimiento de los negocios dentro del sector.

Además del apoyo económico, los participantes reciben formación especializada en administración, marketing, desarrollo de producto y gestión empresarial, así como asesoría técnica para implementar sus planes de negocio y consolidar sus proyectos a largo plazo.

A través de Hilando Empresa, Textiles Lafayette reafirma su compromiso con el desarrollo de la industria textil y con la generación de oportunidades para emprendedores que buscan transformar sus talleres en negocios con mayor proyección.

El programa demuestra que cuando el talento se combina con conocimiento, acompañamiento y acceso a recursos, es posible impulsar proyectos que fortalecen la cadena productiva del sector, como también generan empleo, innovación y nuevas oportunidades para las comunidades donde se desarrollan.

El aumento en el precio de los condones: prueba ácida para marcas, proveedores y gobiernos

Luis Maram

Hay categorías que el marketing tradicional suele tratar como cualquier otro bien de consumo… hasta que la realidad nos recuerda que no lo son. Los preservativos son uno de esos casos. Y el aumento en el precio de los condones una prueba de fuego global.

Debido al encarecimiento de materias primas por conflictos bélicos, Karex Bhd —el mayor fabricante de preservativos del mundo y proveedor de marcas como Durex y Trojan— prevé incrementar sus precios entre un 20% y 30%.

Esto no solo es una noticia económica. Es, en realidad, un punto de inflexión que conecta tres dimensiones clave:

  • Salud pública
  • Derechos humanos
  • Reputación de marca

Aquí es donde la conversación deja de ser solo financiera o mercadológica y se vuelve estratégica en muchas dimensiones. Porque la pregunta no es cuánto suben los precios… La pregunta es: ¿quién asume el costo cuando lo que está en juego es el bienestar social?

precio de los condones

El aumento en el precio de los condones impacto algo más que el bolsillo

En marketing solemos hablar de elasticidad de la demanda, pero pocas veces nos detenemos a pensar en productos cuya “elasticidad” tiene consecuencias sociales.

El encarecimiento de los condones no solo reduce consumo. Genera efectos en cadena:

  • Menor acceso en mercados vulnerables
  • Incremento de embarazos no planificados
  • Mayor incidencia de ETS, incluido VIH
  • Presión adicional sobre sistemas de salud

Desde una lógica estratégica, esto es clave: no todos los productos tienen el mismo costo social cuando dejan de ser accesibles. Y aquí es donde está el riesgo, porque las empresas, como Karex Bhd o los distribuidores como Trojan o Durex, pueden pensar en resultados de mercado, no en impactos.

El verdadero problema: la desigualdad amplificada

Hay algo que sabemos —y que los ODS han insistido durante años, las crisis no afectan a todos por igual. Este aumento de precios no sería homogéneo. Golpearía primero a:

  • Jóvenes
  • Comunidades rurales
  • Poblaciones de bajos ingresos

Y esto genera un fenómeno peligroso: retrocesos silenciosos en avances que tomaron décadas.

En marketing solemos obsesionarnos con crecer… pero pocas veces analizamos cómo nuestras decisiones pueden hacer retroceder a nuestros propios mercados.

Cuando ESG se enfrenta con la cruda realidad

Este caso es particularmente interesante porque pone a prueba —de forma muy tangible— el discurso ESG. Aquí aparecen tensiones claras:

  • E (económico): aumento de costos reales
  • S (social): acceso a un producto esencial
  • G (gobernanza): decisiones éticas y transparentes

Y aquí viene una reflexión importante:

Muchas empresas hablan de propósito… hasta que ese propósito cuesta dinero.

Es en estos momentos donde se define la credibilidad de una marca.

Hoy vivimos en una era donde el storytelling ya no es suficiente. Las marcas pueden construir posicionamiento más allá de sus narrativas mercadológicas y persuasivas, apoyándose en temas como:

  • bienestar
  • salud
  • responsabilidad social

…pero ante una crisis traslada completamente el costo al consumidor, ocurre algo inevitable: Se rompe esa narrativa.

Esto no es solo un problema de comunicación. Es un problema de legitimidad.

¿Quién debe asumir el aumento en el precio de los condones?

La respuesta corta: nadie querrá hacerlo por sí solo. La respuesta estratégica: todos, bajo un modelo de corresponsabilidad.

1. Fabricantes

No pueden limitarse a trasladar costos.

Debieran:

  • Optimizar operaciones
  • Absorber parcialmente impactos
  • Aplicar precios diferenciados

2. Marcas y distribuidores

Aquí hay una gran oportunidad de marketing con propósito, con acciones clave como:

  • Ajuste de márgenes en mercados sensibles
  • Cross-subsidization
  • Integración del tema en narrativa de marca

Esto no es filantropía. Es estrategia.

3. Gobiernos

Siguen siendo el actor principal en garantizar acceso con:

  • Subsidios
  • Compras masivas
  • Distribución gratuita

Pero aquí hay un punto clave: no pueden hacerlo solos. Y entonces regresa el tema de la responsabilidad social a la mesa y se acuerdan de que esas compañías a las que muchas veces les han obstaculizado el camino cuando hablan de temas sociales, son quienes ahora les podrían ayudar. Sí… hablamos de momentos incómodos como en EUA la lucha vs DEI y en México la asfixia a las alianzas empresariales con OSC para generar impactos sociales.

precio de los condones

4. Organismos internacionales

Su rol es escalar soluciones:

  • Negociación de precios
  • Programas de distribución
  • Coordinación global

Esto vuelve a poner de relieve algo que muchas veces se olvida: las alianzas SON estrategia.

5. Consumidores

Aquí hay una realidad incómoda: Es innegable que habrá incrementos. Sería ingenuo no pensarlo cuando la materia prima de estas piezas es petróleo. Pero no todos los consumidores pueden absorber el costo. Por eso, trasladar completamente el aumento al consumidor en mercados vulnerables no solo es injusto… es estratégicamente miope.

Marketing: del discurso a la acción

Este caso deja una lección muy clara:

El marketing CON RESPONSABILIDAD SOCIAL no se mide por lo que dices, sino por lo que haces cuando es difícil.

Algunas implicaciones prácticas:

Storydoing, no storytelling

  • Programas de acceso
  • Alianzas con ONGs
  • Esquemas de distribución social

Transparencia radical

Explicar:

  • por qué suben precios
  • qué parte se absorbe
  • qué acciones se implementan

Segmentación ética

No todos los mercados deben tratarse igual.

Reflexión final sobre el aumento en el precio de los condones

Durante años, el marketing ha evolucionado hacia el propósito. Pero momentos como este revelan algo fundamental:

El propósito no se construye en campañas… se demuestra en decisiones incómodas. justo como esta.

El aumento en el precio de los condones no es solo una variable económica. Es una prueba, como muchas con las que los mercados se estrellan. Lo vimos con la pandemia, lo vemos con fenómenos naturales y hoy lo vemos con la guerra.

Y la prueba involucra:

  • empresas
  • gobiernos
  • organismos internacionales
  • y sí… también a las marcas

Porque al final, el verdadero riesgo no es que suban los precios. El verdadero riesgo es que, ante una crisis como esta, nadie actúe.

Y pronto tengamos que estar pagando, como diría mi abuela, un caldo más caro que las albóndigas.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es un estratega digital con alta expertise en desarrollo de contenidos enfocados en visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha guiado a marcas para desarrollar acciones digitales que inspiren a sus audiencias, conecten y generen resultados.

Es Director de Marketing y Media en Expok, desde donde gestiona la estrategia digital de la empresa. De la misma forma edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocido de México: LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

La sostenibilidad que superó al S&P 500

Por Edgar López

El ranking de “The 10 Most Sustainable American Companies” que acaba de publicar Barron’s llega en un momento particularmente incómodo para el ESG. Mientras más de 34 mil millones de dólares en proyectos de energía limpia se cancelan, el número de empresas del Russell 3000 que reportan sostenibilidad cae 17 % y el tema se vuelve cada vez menos cómodo en juntas directivas, las diez compañías mejor calificadas por Calvert Research and Management lograron un retorno promedio de 27,7 % en 2025, frente al 17,9 % del S&P 500. Siete de ellas superaron al índice.

El dato no implica que la sostenibilidad explique por sí sola ese desempeño. Tres de las diez empresas —The Clorox Company, Kimberly-Clark y Owens Corning— registraron caídas importantes, y el promedio se sostiene por algunos ganadores contundentes. No hay aquí una correlación automática.

Más que ofrecer una conclusión sobre la rentabilidad del ESG, el ranking permite observar qué tipo de prácticas coinciden con mejor desempeño en un entorno adverso.

“The 10 Most Sustainable American Companies

Más que reflejar quién comunica mejor la sostenibilidad, el ranking parece capturar a quienes la han integrado en su forma de operar.

Constellation energy y Ormat Technologies, Inc. lideran por su capacidad de proveer energía confiable y baja en emisiones justo cuando la demanda —impulsada, entre otros factores, por centros de datos— crece de forma sostenida. Analog Devices elevó su uso de renovables del 39 % al 59 %, reduciendo su exposición a la volatilidad de precios. Kimberly-Clark, con Nappy Loop en Australia, convierte pañales usados en biogás y compost, desviando hasta el 95 % de los residuos y generando eficiencias operativas.

Para quienes operamos en México —donde la sostenibilidad suele llegar como mandato global más que como decisión estratégica local— esta distinción es especialmente útil. Desplaza la conversación de “¿cómo nos ven?” hacia una más exigente: “¿qué está cambiando realmente en la forma en que operamos?”.

Y es que la sustentabilidad no genera valor por lo que promete.

Genera valor por lo que transforma.


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

¿Por qué el talento elige quedarse en empresas con criterios ESG?

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El momento laboral cambió. Ya no basta con ofrecer estabilidad o un paquete competitivo: hoy, las personas buscan pertenecer a organizaciones que representen algo más grande que el negocio. En este nuevo escenario, el propósito se vuelve un factor de decisión tan relevante como el salario, especialmente en contextos donde las crisis ambientales y sociales son cada vez más visibles.

De acuerdo con El Economista, en México, esta transformación es aún más evidente. Las y los profesionales no solo quieren crecer, también quieren contribuir. Por eso, las empresas que integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza han dejado de ser una excepción para convertirse en un referente. Entender los beneficios de criterios ESG ya no es opcional, sino estratégico para atraer, comprometer y retener talento en un entorno cada vez más exigente.

El trabajo como reflejo de valores personales

Durante años, el empleo fue sinónimo de ingreso económico. Hoy, representa identidad. Las personas buscan que su trabajo dialogue con sus principios, que exista coherencia entre lo que hacen ocho horas al día y lo que creen sobre el mundo.

Los datos lo confirman: más de la mitad de los mexicanos no aceptaría un empleo en una empresa cuyos valores sociales y ambientales no coincidan con los suyos. Esto marca un punto de inflexión en la relación empresa–colaborador, donde la afinidad ética se convierte en un filtro decisivo.

Los beneficios de criterios ESG se traducen en algo tangible: mayor sentido de pertenencia, compromiso y orgullo organizacional.

Beneficios de criterios ESG en la atracción de talento

La atracción de talento se ha vuelto un terreno altamente competitivo. Sin embargo, no todas las empresas compiten con las mismas herramientas. Aquellas que integran criterios ESG tienen una ventaja clara: conectan con las motivaciones profundas de las personas.

Hoy, un candidato no solo revisa el sueldo o las prestaciones. Investiga la reputación de la empresa, su impacto ambiental, sus políticas internas y su compromiso social. Esta evaluación integral redefine el concepto de “oferta laboral atractiva”. Los beneficios de criterios ESG en este punto son evidentes: incrementan la capacidad de atraer perfiles más alineados, más informados y, sobre todo, más comprometidos con el largo plazo.

beneficios de criterios ESG

Cuando el propósito pesa más que el salario

Existe una idea que habría parecido impensable hace una década: aceptar ganar menos dinero a cambio de trabajar en un lugar con impacto positivo. Hoy, esto es una realidad para una parte importante del talento. Cerca de la mitad de los profesionales estaría dispuesto a sacrificar ingreso si su trabajo contribuye a la sociedad. Esta decisión no es emocional únicamente; responde a una necesidad de coherencia personal y a una visión más amplia del bienestar.

El trabajo implica sentirse útil, aportar y lograr equilibrio. Las empresas que entienden esto no solo contratan talento, lo conectan con una causa.

Beneficios de criterios ESG en la retención del talento

Retener talento se ha convertido en uno de los mayores desafíos organizacionales. En este punto, los criterios ESG juegan un papel determinante al fortalecer el vínculo emocional entre la persona y la empresa.

Estudios muestran que las iniciativas ESG pueden incrementar significativamente el compromiso laboral y reducir la rotación, especialmente en posiciones críticas. Esto ocurre porque las personas encuentran un sentido más profundo en su trabajo. Los beneficios de criterios ESG en la retención no solo impactan indicadores de recursos humanos, también fortalecen la cultura organizacional y la estabilidad del negocio.

El rol de las nuevas generaciones

Millennials y Generación Z están redefiniendo las reglas del juego. Se trata de generaciones más informadas, más críticas y con mayor conciencia sobre las problemáticas globales. Antes de aceptar un empleo, investigan el impacto de la empresa en temas como cambio climático, diversidad o ética corporativa. No se trata de una tendencia pasajera, sino de un cambio estructural en la forma de entender el trabajo.

Este comportamiento responde a un contexto global marcado por crisis ambientales y desigualdades sociales. Para estas generaciones, elegir dónde trabajar también es una forma de ejercer ciudadanía. Hablar de sostenibilidad ya no es suficiente. El talento exige coherencia entre el discurso y la práctica. Las certificaciones o los reportes, por sí solos, no garantizan credibilidad.

Hoy, las organizaciones deben demostrar con acciones concretas su compromiso: políticas internas, proyectos sociales, reducción de impacto ambiental y transparencia en la gobernanza. El riesgo de no hacerlo es claro: perder competitividad en el mercado laboral. Porque en un entorno donde el talento investiga y cuestiona, la autenticidad se vuelve indispensable.

Recursos Humanos en transformación

El área de Recursos Humanos vive una evolución profunda. Ya no se limita a gestionar talento, ahora debe diseñar experiencias laborales alineadas con una visión sostenible. Esto implica replantear procesos de atracción, evaluación y desarrollo, incorporando criterios ESG como parte del ADN organizacional. También supone reconocer que el poder en la relación laboral se ha equilibrado.

Hoy, el talento elige tanto como la empresa. Y en esa elección, la sostenibilidad juega un papel cada vez más decisivo.

El talento ya no busca únicamente un lugar donde trabajar, sino un espacio donde contribuir. En este nuevo paradigma, las empresas con criterios ESG tienen una ventaja clara: ofrecen propósito, coherencia y un sentido de impacto que trasciende lo económico.

Entender y aplicar los beneficios de criterios ESG no es solo una respuesta a las demandas actuales, sino una inversión en el futuro del trabajo. Porque en un mundo donde las personas quieren ser parte de la solución, las organizaciones que lideren con responsabilidad serán también las que logren quedarse con el mejor talento.

Mexicanos desperdician hasta 80 kg de comida por persona al año

En México, el problema del alimento no siempre está en la escasez. Muchas veces, está en lo que dejamos ir. En la fruta que se madura de más, en el pan que se queda al fondo de la alacena o en las tortillas que sobran después de cada comida. Lo cotidiano, lo aparentemente menor, está construyendo una crisis silenciosa.

Hoy sabemos que cada persona puede desperdiciar hasta 80 kilos de comida al año. Mientras tanto, la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX) logró rescatar más de 204 mil toneladas en 2025. La comparación no es menor: revela una brecha estructural entre lo que se pierde y lo que se logra recuperar, una señal clara de que el desperdicio de comida en México sigue siendo un desafío sistémico.

Desperdicio de comida en México: lo que pasa dentro del hogar

De acuerdo con El Economista, el desperdicio de comida en México comienza, en gran medida, en casa. No como una decisión consciente, sino como resultado de hábitos arraigados: compras sin planeación, porciones excesivas y una gestión limitada de los alimentos.

Los productos más desperdiciados —frutas, verduras, pan, harinas y tortillas— reflejan algo más profundo que una simple pérdida. Hablan de una relación cotidiana con la comida marcada por la inmediatez y la improvisación. La despensa, lejos de ser un espacio de organización, se convierte en un punto crítico del problema.

desperdicio de comida en México

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esto implica reconocer que el cambio no solo depende de grandes actores, sino también de millones de decisiones individuales que, acumuladas, definen el rumbo del sistema alimentario.

Más que comida: el costo ambiental y económico

Hablar de desperdicio es también hablar de recursos. Cada alimento que no se consume arrastra consigo agua, energía, transporte y horas de trabajo que se pierden sin retorno. El impacto, por tanto, va mucho más allá de la mesa. Este enfoque ha llevado a replantear el problema como uno que atraviesa lo social, lo ambiental y lo económico. No se trata solo de alimentar a quienes lo necesitan, sino de evitar pérdidas que afectan la sostenibilidad de todo el sistema.

Entender el desperdicio como un fenómeno integral es el primer paso para diseñar soluciones que realmente estén a la altura del desafío.

Desperdicio de comida en México vs. capacidad de recuperación

El desperdicio de comida en México también se evidencia cuando se contrasta con los esfuerzos de recuperación. En 2025, BAMX operó con 59 bancos de alimentos en 30 estados, atendiendo a más de 2.6 millones de personas.

Su infraestructura —bodegas, cámaras de frío y flotas de transporte— permite rescatar alimentos desde centrales de abasto, empresas y productores, para redistribuirlos donde más se necesitan. Es una operación logística compleja que demuestra que el rescate es viable.

Sin embargo, la escala del problema sigue superando estos esfuerzos. Lo recuperado representa solo una fracción frente a los millones de toneladas que se desperdician cada año. La capacidad existe, pero el reto sigue siendo mayor.

Infraestructura social que sí funciona

El modelo de los bancos de alimentos ha evolucionado hacia una estructura organizada y eficiente. No se trata solo de donaciones, sino de un sistema que clasifica, conserva y distribuye alimentos con rapidez y precisión.

En 2025, esta red logró entregar millones de paquetes nutricionales y alcanzar miles de comunidades en todo el país. Esto no solo impacta en la reducción del desperdicio, sino también en la atención de la inseguridad alimentaria. Desde la óptica ESG, estas iniciativas representan un claro ejemplo de cómo la colaboración entre sector privado, sociedad civil y comunidades puede generar valor compartido.

Medir para no desperdiciar

Uno de los grandes pendientes en México es la falta de medición actualizada. Sin datos claros, el problema se diluye y las soluciones pierden efectividad. Lo que no se mide, no se puede transformar. Iniciativas como Pacto por la Comida buscan precisamente cambiar esta lógica, promoviendo la medición, la trazabilidad y la mejora continua en los procesos productivos y de distribución.

Este enfoque es clave para transitar de la reacción a la prevención. Porque más allá de rescatar alimentos, el verdadero reto está en evitar que se conviertan en desperdicio.

Prevenir desde el origen

La sobreproducción es uno de los factores más invisibles del problema. Muchas veces, los excedentes se generan desde el inicio, por estimaciones imprecisas o falta de planeación en la cadena productiva. Ajustar la producción a la demanda real no solo reduce pérdidas, también mejora la eficiencia económica de las empresas. Es una oportunidad clara para integrar criterios de sostenibilidad en la operación.

La donación seguirá siendo necesaria, pero no puede ser la única respuesta. Prevenir el desperdicio desde el origen es, sin duda, la estrategia más efectiva a largo plazo. El desperdicio de comida en México no es un problema aislado, sino el reflejo de un sistema que aún tiene grandes áreas de oportunidad. Desde el hogar hasta la industria, cada eslabón juega un papel en esta cadena de pérdidas.

Cerrar la brecha entre lo que se desperdicia y lo que se recupera implica algo más que buenas intenciones. Requiere datos, coordinación y una transformación en la forma en que entendemos el valor de los alimentos. Porque al final, lo que hoy parece un hábito cotidiano, es también una oportunidad para construir un sistema más eficiente, justo y sostenible.

Científicos plantean no retirar el plástico del mar; ¿la razón?

Durante décadas, la narrativa ha sido clara: el plástico en los océanos es uno de los mayores desastres ambientales de nuestro tiempo. Desde bolsas flotando en la superficie hasta microplásticos infiltrándose en la cadena alimentaria, la evidencia ha impulsado campañas globales para retirar el plástico del mar como una acción urgente e incuestionable. Gobiernos, empresas y organizaciones han invertido millones en tecnologías y estrategias de limpieza.

Sin embargo, un grupo emergente de científicos está comenzando a cuestionar esta lógica aparentemente irrefutable. Lejos de negar el daño del plástico, plantean una interrogante incómoda: ¿qué pasaría si retirar el plástico del mar también implicara eliminar ecosistemas que apenas comenzamos a entender? Este debate abre una nueva dimensión en la conversación ambiental, donde la solución podría no ser tan simple como parece.

¿Retirar el plástico del mar sin entender sus efectos?

De acuerdo con earth, la propuesta de suspender ciertas iniciativas para retirar el plástico del mar no surge de la indiferencia, sino de la observación científica. Investigadores como Rebecca Helm, de Georgetown University, han comenzado a documentar cómo la vida marina se está adaptando a estos entornos artificiales.

Durante años, la comunidad científica impulsó la limpieza como prioridad. Hoy, voces como la de Helm sugieren que intervenir sin comprender completamente el sistema podría generar consecuencias no previstas. No se trata de detener la acción, sino de cuestionar si estamos actuando con suficiente información.

Este cambio de perspectiva ha sido amplificado por plataformas como Sciencepost, que han llevado el debate a audiencias más amplias, generando tanto interés como controversia.

Neuston: vida invisible en la superficie

Uno de los elementos clave en esta discusión es el neuston, un conjunto de organismos que habitan la capa superficial del océano. Aunque invisibles para la mayoría, desempeñan funciones esenciales en el equilibrio marino: desde el intercambio de gases hasta el soporte de cadenas alimenticias.

Estos organismos, que incluyen bacterias, algas y pequeños animales, han comenzado a utilizar los fragmentos de plástico como soporte físico.

En ausencia de estructuras naturales, el plástico se ha convertido en una especie de “hábitat sustituto”.

La preocupación es clara: al retirar el plástico del mar, podríamos estar eliminando no solo residuos, sino también estos microecosistemas emergentes que sostienen procesos biológicos clave.

La paradoja del Gran Parche de Basura del Pacífico

El caso más emblemático es la Gran Mancha de Basura del Pacífico, una vasta acumulación de residuos plásticos que ha sido símbolo del impacto humano en los océanos. Tradicionalmente vista como un objetivo prioritario de limpieza, ahora se observa bajo una nueva lente.

Investigaciones recientes sugieren que esta zona no es solo un cúmulo de desechos, sino también un espacio donde ciertas especies han comenzado a prosperar. Comunidades enteras podrían haberse formado en torno a estos residuos flotantes. Helm advierte que algunos proyectos de limpieza podrían, sin intención, destruir ecosistemas completos que aún no comprendemos. Esto plantea un dilema ético y científico: ¿es correcto intervenir sin conocer todas las variables?

Más allá del neuston: cadenas invisibles

El impacto potencial no se limita a organismos microscópicos. Los científicos sugieren que otras especies, incluidas algunas de mayor tamaño, podrían depender indirectamente de estos sistemas. El plástico, en este contexto, actúa como un nodo dentro de redes ecológicas complejas. Retirarlo sin un análisis profundo podría desencadenar efectos en cascada dentro de la cadena alimentaria.

Este escenario obliga a replantear la forma en que abordamos la contaminación: no solo como un problema a erradicar, sino como un fenómeno que ya ha sido integrado —al menos parcialmente— en ciertos ecosistemas.

Un giro incómodo en la narrativa ambiental

La idea de no retirar el plástico del mar resulta, para muchos, contraintuitiva. Después de todo, los efectos negativos están ampliamente documentados: especies que ingieren plástico, ecosistemas degradados y riesgos para la salud humana. Pero este nuevo enfoque no busca negar esos daños, sino complejizar la conversación. La vida marina ha demostrado una capacidad sorprendente de adaptación, incluso en condiciones adversas.

El riesgo, advierten los expertos, es actuar bajo una lógica simplista que podría resolver un problema visible mientras genera otros menos evidentes.

Entre la acción y la precaución

Este debate no implica abandonar los esfuerzos contra la contaminación plástica, sino refinarlos. La comunidad científica coincide en que el problema persiste, pero difiere en cómo enfrentarlo. Antes de escalar soluciones masivas, los investigadores sugieren profundizar en el estudio de estos ecosistemas emergentes. Comprender quiénes habitan estas zonas y qué funciones cumplen podría ser clave para diseñar estrategias más efectivas.

El objetivo no es frenar la acción, sino evitar intervenciones que, aunque bien intencionadas, puedan resultar contraproducentes.

Retirar el plástico del mar: ¿solución o riesgo?

La discusión sobre retirar el plástico del mar está lejos de resolverse. Más que una respuesta definitiva, lo que emerge es la necesidad de adoptar un enfoque más sistémico y basado en evidencia. El estudio publicado en Nature Ecology and Evolution refuerza esta idea: el océano es un sistema complejo donde cada intervención puede tener múltiples efectos.

En este contexto, la sostenibilidad exige no solo actuar, sino también comprender profundamente aquello que buscamos transformar. El debate sobre si debemos o no retirar el plástico del mar revela una verdad incómoda pero necesaria: en temas ambientales, las soluciones rara vez son lineales. Lo que durante años se consideró una acción incuestionable hoy enfrenta matices que obligan a repensar nuestras estrategias.

Este caso es un recordatorio clave: actuar con impacto implica equilibrar urgencia con conocimiento. Proteger los océanos no solo requiere limpiar, sino entender. Solo así podremos intervenir sin poner en riesgo aquello que aún estamos descubriendo.

Empresas, gobiernos y redes: la estrategia para retrasar la acción climática

La crisis climática no solo se enfrenta en foros internacionales o en la implementación de políticas públicas. Hoy, una parte crucial de esta batalla ocurre en el terreno digital, donde la información compite —y muchas veces pierde— frente a narrativas diseñadas para confundir. En redes sociales, el debate ambiental se ha convertido en un campo fértil para la desinformación, moldeando percepciones y debilitando la urgencia de actuar.

En este escenario, especialistas advierten sobre una dinámica cada vez más evidente: una red de actores —empresas, gobiernos y usuarios— que, de forma directa o indirecta, contribuyen a retrasar la acción climática. No se trata únicamente de negar la crisis, sino de diluirla, posponer decisiones y generar incertidumbre. El resultado es un entorno donde avanzar hacia soluciones sostenibles se vuelve más complejo y lento.

Redes sociales y su papel para retrasar la acción climática

Las redes sociales han transformado la manera en que consumimos información, pero también han abierto la puerta a la amplificación de contenidos engañosos. De acuerdo con la abogada ambiental Rosa Pritchard, de ClientEarth, estas plataformas no son las creadoras de la desinformación, sino amplificadores al servicio de intereses externos.

El problema radica en su capacidad para viralizar mensajes sin filtros suficientes. Contenidos sensacionalistas, narrativas polarizantes y datos manipulados encuentran en estos espacios el ecosistema ideal para expandirse, contribuyendo así a retrasar la acción climática al generar dudas y dividir la conversación pública.

retrasar la acción climática

Intereses que frenan el avance climático

Según un artículo de Aristegui Noticias, detrás de la desinformación existen motivaciones claras. Algunas empresas buscan proteger modelos de negocio que dependen de industrias intensivas en carbono, mientras que ciertos gobiernos priorizan agendas económicas o políticas vinculadas a los combustibles fósiles.

La estrategia no siempre es la negación directa del cambio climático, sino la creación de ruido: cuestionar soluciones, exagerar impactos económicos o desacreditar regulaciones.

Estas tácticas permiten ganar tiempo y evitar transformaciones profundas, afectando directamente la velocidad de respuesta frente a la crisis.

Usuarios: entre la desinformación y la viralización

El rol de los usuarios es clave en esta ecuación. Las plataformas digitales premian la interacción, lo que impulsa la difusión de contenidos emocionales o controversiales, sin importar su veracidad. Así, la desinformación encuentra aliados involuntarios en millones de personas que comparten información sin verificarla.

A esto se suma un fenómeno más complejo: usuarios que amplifican deliberadamente estos mensajes para obtener visibilidad o beneficios económicos. El cambio climático, al ser un tema que genera reacciones intensas, se convierte en un vehículo ideal para este tipo de prácticas.

Regulación y acción legal: señales de cambio

A pesar del desafío, comienzan a surgir respuestas desde el ámbito regulatorio. En Europa, el Reglamento de Servicios Digitales marca un precedente al exigir mayor responsabilidad a las plataformas en la gestión de contenidos y la transparencia de sus algoritmos.

Este tipo de medidas refleja una evolución en la gobernanza digital, donde ya no basta con regular emisiones o industrias, sino también los canales que influyen en la percepción pública. Paralelamente, la sociedad civil ha impulsado acciones legales que evidencian que la desinformación puede —y debe— ser enfrentada.

Algunos casos recientes muestran que la rendición de cuentas es posible. En Estados Unidos, un jurado determinó la responsabilidad de grandes plataformas tecnológicas en problemáticas sociales vinculadas a su operación, abriendo nuevas discusiones sobre su impacto.

En Europa, acciones legales relacionadas con desinformación en procesos democráticos también han encendido alertas. Estos precedentes confirman que la influencia digital no es intangible ni inalcanzable, y que puede ser regulada cuando afecta al interés público.

Ciudadanía informada: una fuerza emergente

Frente a este panorama, la ciudadanía comienza a desempeñar un papel más activo. Cada vez más personas identifican la desinformación y optan por informarse a través de fuentes confiables, cuestionando narrativas y exigiendo transparencia.

Este cambio es relevante porque desplaza parte del poder hacia los usuarios, quienes pueden frenar la propagación de contenido engañoso y fortalecer una conversación más informada. La acción colectiva, en este sentido, se convierte en un contrapeso frente a intereses que buscan manipular la agenda climática.

La desinformación climática es uno de los principales obstáculos para avanzar hacia un futuro sostenible. Su capacidad para influir en percepciones, decisiones y políticas la convierte en una herramienta poderosa para quienes buscan mantener el status quo.

Sin embargo, el panorama también muestra señales de transformación. La combinación de regulación, acción legal y una ciudadanía más consciente abre la puerta a un cambio estructural. En este contexto, frenar las estrategias que buscan retrasar la acción climática no solo es posible, sino urgente para garantizar respuestas efectivas frente a la crisis.

Crece el estrés hídrico en México: sólo el 17% de los mexicanos vive sin cortes de agua 

En un país donde el 68% del agua potable se destina a la agricultura y apenas el 14.5% tiene un uso urbano, indican datos de Conagua, la conversación sobre estrés hídrico en México ha dejado de ser un tema ambiental para convertirse en una preocupación estructural. Más aún, cuando sólo el 17% de la población cuenta con acceso constante y sin interrupciones al agua.

Este fue uno de los puntos abordados durante la participación de Guillermo Punzo Suazo, gerente de sostenibilidad de Grupo Rotoplas y vocero de bebbia, en el marco del Congreso Internacional de Sostenibilidad, organizado por la Universidad Iberoamericana. El evento, que celebra su XIV edición, reunió a diversas marcas, expertos y proyectos que persiguen un mismo objetivo: generar soluciones innovadoras y construir un futuro más sostenible para el país. 

Durante su intervención, el vocero destacó que la situación actual del agua representa una profunda crisis:

“Estamos en una región con altos niveles de estrés hídrico, donde la disponibilidad del agua ya no solo depende de factores naturales, sino de cómo lo gestionamos como sociedad”.

Datos de la UNAM indican que hasta el 40% del suministro en Ciudad de México se desperdicia por fugas en la red pública, es decir, casi la mitad del agua destinada a los hogares se pierde antes de cumplir su propósito. De acuerdo con el experto, es precisamente este punto el que vuelve la conversación más compleja, sobre todo en regiones como la capital, donde no solo hay retos de disponibilidad, sino también de calidad. 

Como parte de las actividades del CIS IBERO, bebbia participó con un stand dentro del “mercadito”, un espacio diseñado para acercar a los participantes con soluciones y herramientas más concretas en temas de sostenibilidad. En este espacio la marca no solo habló de purificación de agua, sino de la importancia de un cambio de mentalidad para entender que el consumo también es una forma de acción ambiental.

estrés hídrico en México

En un contexto donde los plásticos de un solo uso siguen siendo una de las principales alternativas para millones de hogares, la propuesta de servicio de purificación en casa cobra relevancia debido a su menor impacto ambiental y a su conveniencia. Actualmente, bebbia suma 159 mil suscriptores, reflejando una transición creciente hacia modelos más sostenibles para las familias mexicanas.

“Debemos entender que el agua no es un recurso infinito y que cada gota que se desperdicia es una oportunidad perdida para la sociedad del mañana. Más allá de normalizar la problemática, es necesario comprenderla para integrar cambios que no solo deben estar en las grandes decisiones, sino también en lo que hacemos día a día en casa”, concluyó el experto.

La conversación que se generó en el CIS IBERO dejó claro que el desafío hídrico en México requiere un enfoque integral: desde soluciones públicas y modernización de infraestructura, hasta cambios en los hábitos de consumo.