Ambiental

La energía eólica no es buen negocio

El viento se llevó a T. Boone Pickens

Después de 30 meses, innumerables apariciones en televisión, y US$80 millones gastados en una extravagante campaña de relaciones públicas, T. Boone Pickens por fin admitió lo que era obvio: la energía eólica no es buen negocio.

El empresario de Dallas, que ha promovido sin descanso su “Plan Pickens” desde el 4 de julio de 2008, anunció a principios de este mes que está dejando el negocio eólico para centrarse en el de gas natural.

Hace dos años, los precios del gas natural estaban repuntando y Pickens estimó que se mantendrían altos. El inversionista hizo un pedido de US$ 2.000 millones de turbinas de viento con General Electric. Poco después, comenzó a vender el Plan Pickens. Reivindicaba que los Estados Unidos son “la Arabia Saudita del viento”, y la energía eólica es parte esencial para curar la maldición del petróleo de importación.

Votantes y políticos aceptaron el plan del folclórico multimillonario. El año pasado, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo que se había adherido a la “Iglesia de Pickens”, y Al Gore manifestó que desearía que más empresarios líderes emularan a Pickens y estuvieran dispuestos a “lanzarse a la lucha por el futuro de nuestro país”.

Lamentablemente, las fuerzas del mercado arruinaron el Plan Pickens. Pickens debería haber apostado en corto por la energía eólica. En su lugar apostó a largo plazo y ahora está atascado con una gran cantidad de turbinas que no puede usar porque los bajos precios del gas natural hacen muy poco rentable la energía eólica en Estados Unidos, a pesar de las subvenciones federales que alcanzan US$6,44 por cada millón de unidades térmicas (BTU) producidas por turbinas de viento. Como explicó hace unos pocos días el ex tiburón empresarial, el crecimiento en la industria de energía eólica “simplemente no va a ocurrir” si los precios del gas natural se mantienen hundidos.

En 2008, poco después de lanzar su plan, Pickens dijo que para que la energía eólica fuese competitiva los precios del gas deberían estar a US$9 por millón de BTU. En marzo de este año, todavía estaba vendiendo la energía eólica, si bien había bajado su umbral de precios argumentando que “cuando mejor funciona es con el gas natural a US$7”.

Puede que sea verdad. Pero en el mercado al contado el gas natural ahora se vende por US$4 por millón de BTU. En otras palabras, en el libre mercado el precio del gas natural es dos terceras partes de la subvención concedida a la energía eólica. Sin embargo, ésta no es competitiva en el mercado abierto.

A pesar de la pésima economía del negocio eólico, el Congreso saliente recientemente aprobó un año de extensión para la desgravación tributaria para inversiones en proyectos de energía renovable. Esto puede haber salvado unos cuantos empleos “verdes”.

Pero al mismo tiempo que el Congreso votó por la continuación de los subsidios a la energía eólica, la Contralora del Estado de Texas, Susan Combs, informó que las exenciones fiscales sobre la propiedad en los proyectos eólicos en el conocido como estado de la Estrella Solitaria (Lone Star State) costaban casi US$1,6 millones por puesto de trabajo. Esta estafa “verde” está ocurriendo en Texas, el mayor productor de gas natural de Estados Unidos.

Los actuales bajos precios del gas natural son el resultado directo de la recién descubierta capacidad de la industria de la perforación para desbloquear el metano de los yacimientos de pizarra. Los bajos precios son estupendos para los consumidores, pero terribles para el negocio eólico.

Durante los tres primeros trimestres de 2010, sólo se instalaron 1.600 megavatios de nueva capacidad eólica en EE.UU., una disminución de 72% en comparación con el mismo período de 2009, y el menor número desde 2006. Algunos analistas de la industria eólica predicen que las nuevas instalaciones caerán de nuevo hasta en un 50% en 2011.

Aún hay malas noticias en el horizonte para Pickens y otros que hayan hecho grandes apuestas eólicas: los bajos precios del gas natural podrían permanecer durante años. El mes pasado, el economista jefe de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, dijo que el mundo está sobreabastecido de gas y que “el exceso de gas seguirá con nosotros 10 años o más”. El mercado de futuros del gas natural predice que los precios se mantendrán por debajo de US$6 hasta 2017.

¿Qué es lo que piensa hacer Pickens con todas las turbinas que encargó?. ¿Tiene la esperanza de endilgárselas a los contribuyentes en Canadá, porque ese país tiene estipulaciones que requieren a los consumidores comprar energía renovable más cara?

¿Cómo se dice desastre en francés?

Bryce es un investigador del Manhattan Institute. Su último libro es “Hambriento de Poder: Los mitos de la energía “verde” y los combustibles del futuro”.

(Public Affairs, 2010)

Fuente: Online.wsj.com

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