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Inclusión de personas con capacidades diferentes en empresas: todos ganan

Por: Emilio Guerra Díaz

Para Mónica Varela y Sandra Alemán, quienes han entrado al sector filantrópico maravilladas por lo que pueden aportar.

¿Puede una Organización de la Sociedad Civil (OSC) ayudar a profesionalizar los procesos de una empresa? Naturalmente, sí se piensa y se ve de un solo lado de la moneda, la respuesta podría ser un contundente no. Se presupone que la empresa es la profesional y ésta puede brindar mucho apoyo a las organizaciones filantrópicas que a menudo trabajan en forma empírica.

No obstante esa visión, a menudo el sector filantrópico en su actividad cotidiana y en las causas sociales de las que se ocupa, logra realizar acciones que rompen viejos paradigmas y propicia un cambio de actitud en los grupos de influencia con los que se relaciona. También contribuye a fortalecer procesos dentro de las empresas a las cuales incorpora nuevos retos para continuar creciendo a partir del entendimiento y visión de grupos sociales calificados como “tradicionalmente inactivos”.

En ImpulsaRSE buscamos difundir este tipo de beneficios mutuos que obtienen las empresas al establecer relaciones con OSC. Por ello compartimos con nuestros lectores la reciente experiencia entre Empresas Comerciales y la Confederación Mexicana de Organizaciones en Favor de la Persona con Discapacidad Intelectual, A. C.

Mónica Varela y Sandra Alemán, quienes trabajan en el área de Recursos Humanos de Empresas Comerciales (EMCO), presentaron al Director General, Diego Landa Vertiz un proyecto para incluir personas con discapacidad intelectual a la plantilla laboral.

Estimuladas por el trabajo que realiza Confe, emprendieron un proyecto con su acompañamiento. Su empresa ofrece servicios de atención al público en terminales de autobuses como la Central

Tapo y muchos de sus empleados colaboran en limpieza de las instalaciones de restaurantes del Círculo Central.

El proceso de inclusión laboral de EMCO constó de varias etapas: diseño del proyecto, proceso de reclutamiento, sensibilización y seguimiento. Confe acompañó a Mónica y Sandra para que el personal de recursos humanos conociera los distintos tipos y grados de discapacidad. Desde aquí inició el intercambio de conocimientos y se empezaron a producir cambios de actitud en el personal de la empresa.

El primer resultado de esta interacción fue conocer qué es la discapacidad intelectual y desmitificar las ideas erróneas de que son personas totalmente dependientes. Por el contrario, Confe se ha dado a la tarea de entrenarlos, estimular y desarrollar las capacidades con las que cuentan y fortalecerlas para ser aptos para
enfrentar una actividad productiva.

Por su parte, EMCO recibió gran información sobre las necesidades de otros seres humanos, “sujetos tradicionalmente inactivos”, para enriquecer su proceso de contratación e incorporación de otros paradigmas para eficientar su proceso de contratación.

Confe colaboró en detectar 2 candidatos que pudieran responder a los puestos que EMCO abriría especialmente para personas con discapacidad.

El acuerdo entre ambas instancias fue que el proceso de contratación siguiera las normas tradicionales de EMCO, lo que motivó al personal del área de recursos humanos al interactuar con esta asociación civil a ver la contratación laboral desde otra perspectiva. Las jefas reportan un cambio de actitud para con sus colaboradores y solicitantes de empleo, elevando la cordialidad y la empatía. Una vez seleccionados los candidatos, Luis Yepez Zambrano y Juan Manuel Rivera Gómez, se procedió a realizar un trabajo de sensibilización tanto de los empleados con los que trabajarían, como con los compañeros con los que convivirían diariamente.

Se flexibilizó el horario de trabajo, permitiendo que tanto Luis como José Manuel entraran media hora más tarde, modificando su salida también en igual lapso de tiempo. Ellos tienen una necesidad especial respecto al transporte. Requieren que el desplazamiento de su casa al trabajo no demande más de 2 transportes para que no corran el riesgo de perderse. Afortunadamente en el caso de ambos, solo requieren una sola ruta.

La inclusión laboral lleva ya algunos meses de haber iniciado y actualmente Emco está realizando un acompañamiento, seguimiento y evaluación de esta peculiar relación laboral y con gusto se sabe que José Manuel pronto será promovido a un nivel más alto y que la experiencia vislumbra la contratación de 2 personas más en las próximas semanas. Asimismo se percibe un buen potencial para estimular a otras áreas de la empresa para incluir a más personas.

Respecto al impacto favorable que ha dejado la inclusión laboral de personas como Luis y José Manuel en los clientes directos de los servicios donde ellos colaboran se pueden citar dos: ellos reciben mayor propina y la empresa contratante tiene constantes felicitaciones por darles esa oportunidad. Pero aún hay más, dentro de EMCO también se han escuchado voces de colaboradores que dicen: “yo tengo un familiar con discapacidad, hoy ya tiene cerca de 50 años, pero ¡Cómo me hubiera gustado que alguien le hubiera dado una oportunidad así!”

De esta forma, el proceso de contratación de EMCO recibió nuevas ideas para enriquecerse, se vislumbraron nuevas áreas de oportunidad para la empresa y grupos de población que tradicionalmente aparecen como fuera de toda posibilidad de incorporarse a la vida productiva, colaboradores se sensibilizaron en la discapacidad y comprendieron que por sí misma no representa un problema, sino el problema es cómo anteponemos barreras en nuestras perspectivas respecto a la discapacidad; se incrementó la simpatía de los clientes al ver que se dan oportunidades para personas con capacidades diferentes y se incrementó la solidaridad entre los colaboradores.

Recientemente personal de Emco realizó una visita a las instalaciones de Confe para convivir en una jornada de juegos a fin de acercar a colaboradores con personas con capacidades diferentes y está aumentando y profundizándose la relación de socios entre una empresa y una organización filantrópica.

Respecto al cambio de paradigmas, Confe y un sin número de organizaciones civiles por más de década y media han venido trabajando para la inclusión de personas afectadas por una discapacidad. Desde entonces nos han enseñado a través del lema “lo normal es un trato normal”, a relacionarnos con personas con capacidades diferentes.

El rompimiento del paradigma consistió en que acertadamente nos han ido educando para comprender que todo ser humano posee distintos grados de desarrollo de sus habilidades y destrezas, mientras que también se tienen discapacidades o desventajas al no ejercitar y desarrollar ciertos dones. Conozco a varias personas exitosas en las ciencias sociales pero a menudo se equivocan al llevar a cabo un presupuesto o realizar un cheque.

De esta reflexión se obtiene una más, en la confluencia de capacidades diferentes radica la riqueza de trabajar en equipo, así complementamos dones y se construyen modelos de intervención con visones de 360 grados, que pueden ser más efectivos y contundentes.


Emilio Guerra Díaz

Sociólogo, articulista en diversos medios impresos desde 1988. Ha colaborado en el sector filantrópico por más de 20 años. Es Voluntario desde 1989. Autor del libro “La política de planificación familiar del estado mexicano”, UAM-Xochimilco, 1991. Consultor en Desarrollo Institucional para OSC. Fue subdirector de la Fundación Cultural Bancomer y Director de Información y Servicios del Cemefi. Actualmente es Gerente de la Fundación ADO.

Acerca del autor

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