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Hoy día mundial de la lucha contra el SIDA: ya no condenados pero todavía discriminados

El diagnóstico del VIH ya no significa hoy una sentencia de muerte. Aproximadamente el 70% de los pacientes pueden seguir trabajando, la mayoría con un puesto a tiempo completo.

Sin embargo, la discriminación en el ámbito laboral es una realidad, como denuncia la organización ‘Ayuda Suiza contra el Sida’.

Michel Baudois tiene 49 años y es seropositivo desde 1996. “Un trabajador con VIH positivo no tiene en el entorno social absolutamente ningún peligro”, dice este asesor de clientes en una gran compañía de seguros de Zúrich.

Según el diagnóstico que le hicieron los médicos hace tiempo, en teoría le quedaban solo unos pocos meses de vida. Gracias a un estudio con nuevos fármacos, pudo volver a la vida y retomar su trabajo.

Mientras que anteriormente ser seropositivo significaba, por lo general, el final de la carrera profesional, hoy muchos afectados pueden dedicarse plenamente a su trabajo. Por lo tanto, con el asesoramiento adecuado de la organización ‘Ayuda Suiza contra el Sida’ en los últimos años, el número de consultas en materia de empleo ha aumentado considerablemente.

El acoso o el ‘mobbing’ de los compañeros de trabajo y supervisores es una razón común para un mensaje. “La mención de la enfermedad en el certificado de trabajo, la baja laboral, la información a la plantilla y a la hora de “evitar el contagio en la empresa”, son otros ejemplos de discriminación.

“A menudo puede ocurrir que por ignorancia o prejuicios estas personas reciban la carta de despido, cuando se conoce que son seropositivos. O son intimidados por colegas o superiores”, dice Bettina Maeschli, responsable de comunicación de la ‘Ayuda Suiza contra el Sida’.

Casi racionalizado

Michel Baudois también vivió una situación similar. “Las discriminaciones no provenían de la empresa”, aclara, “sino más bien de algunos jefes de departamento que no sabían cómo reaccionar”.

Durante una reestructuración importante, de repente consideraron “que no estaba en el puesto adecuado”.

Entonces pidió una reunión inmediata, “cara a cara”. “Quería saber qué explicación me iban a dar. Pero la conversación no tuvo lugar, fue cancelada. Y desistieron de la medida que inicialmente contemplaban en mi caso”.

Despidos en el período de prueba

A menudo, los trabajadores no se pueden defender, quizás porque están en el período de prueba. Es lo que les ocurrió a dos conocidos de Baudois, que fueron despedidos cuando sus empleadores tuvieron conocimiento de la revisión médica que exigen las cajas de pensiones – “alegando razones aleatorias”.

Bettina Maeschli conoce otro ejemplo de los mensajes discriminatorios respecto a las ayudas a los seropositivos: “Un hombre tenía un trabajo a tiempo completo, al 100%, pero solo percibió el 50% del sueldo con el argumento de que era seropositivo y, por lo tanto, no podía ofrecer un rendimiento completo. Lo que es claramente un caso de explotación”.

Baudois compara la vida de un paciente de sida con la de un diabético que, simplemente, debe tomar su insulina a diario. “Yo trabajo la jornada completa. En comparación con otros empleados, puedo decir que falto menos al trabajo por razones de salud”.

“El 70% de estas personas trabajan. La mayoría lo hace todos los días”, dice Maeschli. Los 84 casos de discriminación, que la organización identificó en los últimos 12 meses, solo son “la punta del iceberg”: en materia de asesoramiento jurídico se reciben “casos diarios de infectados por el sida que nos llaman para contarnos problemas en su lugar de trabajo”.

Sin ley contra la discriminación

Un problema que denuncia ‘Ayuda Suiza contra el Sida’ es que desde 2004 Suiza dispone de una ley de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad que se aplica únicamente en la administración federal.

Consecuencia de ello es que corresponde al empleado demostrar con pruebas que se le ha discriminado. Por esta razón, ‘Ayuda Suiza contra el Sida’ y otras organizaciones luchan por que se promulgue una ley en la materia.

La falta de cobertura de seguro

Otro problema reside en que en el caso de los seropositivos las aseguradoras no contemplan un seguro que compense las pérdidas salariales en caso de enfermedad. Si se trata de una empresa sin convenio colectivo de trabajo, estas personas no están suficientemente cubiertas en caso de baja. Baudois, experto en seguros, entiende que “las aseguradoras no aceptan asegurar una enfermedad que el cliente ya padece en el momento de contraer una prima”.

No obstante, “lo que yo critico es que el sector no tiene suficientemente en cuenta los avances médicos”. Baudois recomienda a quienes se cambien de trabajo que conserven el seguro de compensación salarial del antiguo empleador a título individual. “Es mucho más caro, pero de esa manera la persona no tiene que someterse a un nuevo cuestionario sobre su estado de salud”.

Reglamento interno

Para hacer frente a la ignorancia y los prejuicios en las empresas, la entidad recomienda disponer de un reglamento interno de trabajo sobre el VIH que podría preparar con grandes compañías como Johnson & Johnson o UBS.

“De esta manera se facilitaría un diálogo abierto sobre el tema, pero también que todos los empleados reciban capacitación sobre cómo deben proceder con datos tan sensibles”, sostiene Maeschli.

Los temores respecto a los empleados con VIH han sido totalmente infundados, dice Baudois. “En realidad, son los seropositivos quienes más miedo deberían tener: cuando hay un compañero con un fuerte resfriado, el riesgo de infección es mayor para los seropositivos. Y esto se puede abordar a través de la educación”.


Fuente: Swissinfo.ch
Por: Christian Raaflaub, swissinfo.ch (Traducción: Iván Turmo)
Publicada: 1 de diciembre de 2011.

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