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Grupo Restaurantero Gigante se suma a Huerto Roma Verde: voluntariado, regeneración y una Bioteka

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Un espacio abandonado puede convertirse en muchas cosas. En el caso de Huerto Roma Verde, en la Ciudad de México, se transformó en un laboratorio ciudadano donde recuperar un territorio también significa reconstruir comunidad. Esa transformación sirve como escenario para entender una nueva forma de voluntariado corporativo: una en la que las empresas no solo destinan recursos, sino que involucran a sus colaboradores en los procesos que buscan generar cambios en el entorno. 

Con esta visión, colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante (GRG) participaron en una jornada de voluntariado en Huerto Roma Verde. Gracias a los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante, se logró llevar a los participantes de la conversación sobre emergencia climática directamente a la tierra, la composta y la siembra. 

Huerto Roma Verde: ¿cómo un espacio abandonado se convirtió en un laboratorio de regeneración? 

La historia comenzó después del terremoto de 1985, cuando el terreno quedó abandonado. Durante años permaneció sin un propósito definido, hasta que en 2012 vecinos, activistas y organizaciones comenzaron a recuperarlo para convertirlo en un huerto. 

Con el tiempo, el proyecto incorporó principios de permacultura, agroecología, reciclaje, bioconstrucción y educación ambiental. Hoy, Huerto Roma Verde funciona como un laboratorio de regeneración biosocial, donde la recuperación del ecosistema y la construcción de comunidad ocurren de manera paralela. Pero ¿qué significa realmente regenerar? 

Para Piero Barandiarán, director de Proyectos de Huerto Roma Verde, implica ir más allá de la idea tradicional de sostenibilidad: “No basta con hablar de sostenibilidad o sustentabilidad, necesitamos transitar a la regeneración.” 

La diferencia está en pasar de conservar lo que todavía existe a participar en la recuperación de aquello que se ha deteriorado. Y para entenderlo, en el Huerto no basta con escuchar: hay que hacerlo. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

Del discurso a la acción: ¿cómo funciona el voluntariado de GRG? 

La jornada comenzó con una conversación sobre la emergencia climática y las acciones que pueden impulsarse desde distintos espacios. Después, el aprendizaje cambió de escenario: dejó el salón y llegó a las manos de los participantes. 

Los colaboradores sacaron y cernieron composta, prepararon semilleros, nutrieron el suelo, sembraron y realizaron mantenimiento en el Jardín Mandala. Entre todas estas actividades, la composta fue uno de los procesos que permitió observar con mayor claridad cómo un residuo puede adquirir una nueva función. 

Para Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de GRG, conocer lo que sucede detrás de este proceso cambió su percepción: 

“Descubrir cómo pequeños organismos intervienen en el proceso de composta me permitió dimensionar el valor de algo que muchas veces termina simplemente como residuo.”[Text Wrapping Break]Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de Grupo Restaurantero Gigante. 

La experiencia convirtió conceptos como economía circular y regeneración de suelos en algo tangible. Ya no se trataba únicamente de hablar sobre el aprovechamiento de residuos, sino de participar en el proceso que permite devolver nutrientes al suelo. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué aporta el voluntariado a Huerto Roma Verde? 

Mientras los colaboradores aprendían, el Huerto también recibía algo concreto: más capacidad de trabajo. Preparar semilleros, mover composta o dar mantenimiento a un jardín son actividades que requieren tiempo y constancia. Por ello, cada persona que se suma puede ayudar a que determinados procesos avancen con mayor rapidez. 

Laura Maldonado Corona, integrante del equipo de Integración Ambiental de Huerto Roma Verde, explica: “Cuando contamos con más manos, podemos avanzar mucho más rápido en tareas que, por tiempo y cantidad de personas, serían más difíciles de atender.” 

Ahí aparece uno de los puntos centrales de los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante: el beneficio no ocurre únicamente del lado de quienes participan. También fortalece el trabajo cotidiano de una iniciativa ambiental que necesita manos para mantenerse activa. Y la colaboración entre GRG y Huerto Roma Verde no comenzó con esta jornada. 

De una alianza a una Bioteka 

La relación se remonta a 2021, cuando Shake Shack, empresa perteneciente a GRG, inició una alianza con Huerto Roma Verde mediante el programa Buenos Vecinos. En 2026, esta colaboración sumó una donación para la restauración y desarrollo de la Bioteka, además del voluntariado corporativo. 

La iniciativa busca recuperar la vocación de biblioteca de un espacio que permaneció abandonado durante alrededor de 40 años. Hoy, su proyecto parte de una colección cercana a los 3,800 libros y contempla también una ludoteca y una semillateca. 

La apuesta es que la Bioteka no sea únicamente un lugar para consultar libros, sino un punto de encuentro desde el cual niñas, niños, familias y comunidades puedan acercarse a temas como biodiversidad, naturaleza y regeneración. De esta manera, la colaboración suma dos dimensiones: manos para trabajar el presente y recursos para construir espacios de aprendizaje a futuro. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué impacto tiene el voluntariado más allá de la jornada? 

Si la regeneración busca generar cambios que permanezcan, el impacto de un voluntariado tampoco tendría por qué terminar cuando los participantes salen del Huerto. Héctor Hernández, gerente administrativo de GRG, llegó a la jornada con un objetivo concreto: aprender a cuidar mejor las plantas que tiene en casa. Al finalizar, se llevó algo más: el interés por continuar aprendiendo y compartir esos conocimientos. 

“Llegué con la intención de aprender a cuidar mejor las plantas que tengo en casa y terminé llevándome también el interés por seguir aprendiendo y compartir ese conocimiento.”

Héctor Hernández, gerente administrativo de Grupo Restaurantero Gigante. 

Ese traslado del conocimiento —del Huerto a la casa, de una persona a otra— es lo que permite que una experiencia puntual tenga posibilidades de extenderse. En ese sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante pueden funcionar como un punto de encuentro entre la acción empresarial y los cambios que los colaboradores pueden replicar en su vida cotidiana. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

Responsabilidad social: cuando la colaboración se convierte en impacto 

La experiencia de Grupo Restaurantero Gigante en Huerto Roma Verde muestra que la responsabilidad social puede ir más allá de una aportación económica o una actividad aislada. Cuando una empresa involucra a sus colaboradores, construye alianzas de largo plazo y responde a necesidades concretas de una comunidad, puede generar un impacto que trasciende la jornada. 

En este sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante reflejan una forma de llevar la responsabilidad social a la acción: sumar recursos, tiempo y conocimiento a proyectos que ya trabajan por transformar su entorno. Porque la RSE no solo consiste en preguntarse cuánto puede aportar una empresa, sino también cómo puede hacerlo de manera útil, constante y en colaboración con las comunidades. 

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