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Gana dinero , pero de buena manera

Gana dinero, pero de buena manera

Ganar dinero vía Shutterstock

Una nueva filosofía para hacer negocios está en generar un desarrollo justo, incluyente y rentable para México. Algunos ya la están predicando y ejecutando. Pero muchos más no. Habrá que tener paciencia para sentir el cambio.

Las personas exitosas rodeadas de riqueza invierten la primera hora de su día en planear lo que harán, con objetivos claros. Si tanto en lo personal como en lo profesional hablamos de no perder tiempo y mucho menos recursos, ¿qué cambia cuando nos proponernos abordar problemáticas socioambientales?, ¿por qué es éste el único ámbito donde se suele dejar de lado el enfoque estratégico para dar prioridad a conceptos como filantropía, gasto o fondo perdido? Estas paradojas son precisamente las que inspiran el movimiento de la inversión de impacto en el mundo.

De acuerdo con el Banco Mundial y la ONU, el costo de la epidemia del ébola (impacto económico en naciones afectadas sumado al costo de combatir la epidemia) rondará los 35,000 millones de dólares (MDD).

Así, si los 1,645 billonarios de la lista de FORBES invirtieran solamente 4 de sus ganancias del año pasado, podrían cubrir estos costos sin dificultad. El punto de discusión se centra en quién es realmente responsable de solventar semejante problemática de salud pública mundial. Con la riqueza actual en manos de personas de entre 60 y 70 años de edad, que en su mayoría ven la inversión como un mero vehículo económico no conectado con la crisis socioambiental actual, el panorama no es nada alentador.

Si tomamos el relevo generacional como posible detonante del cambio, el escenario puede ser más optimista. Según el estudio Insights on Wealth and Worth, realizado en Estados Unidos por la us Trust, los millenials que heredarán fortunas familiares o crearán sus propios patrimonios, duplican la probabilidad (34 vs. 67) de ser individuos que reflejen valores sociales, políticos o ambientales en sus decisiones de inversión; incluso, 92 piensa que los negocios deben valorarse con criterios más allá de la rentabilidad.

Y para efectos de este reportaje, que es el resultado de cerca de 20 entrevistas uno a uno con los líderes del sector de las sostenibilidad y la inversión de impacto en México, unas cuantas horas de investigación y otras de tertulias entre colegas, coincidimos en que para hablar de inversión social con resultados tangibles, es cuestión de tiempo, pues se utilizan lenguajes distintos entre los que buscan el impacto y los tomadores de decisión; una constante en la opinión de todos los que aportaron a este valioso trabajo.

Un camino incipiente

Antes de sentar las bases teóricas sobre in-versión de impacto, ahondemos en una de las características del estado de la inversión de impacto en México: la falta de un concepto estandarizado. Durante la investigación realizada, los entrevistados coinciden en que ni siquiera hay consenso entre los actores clave (gobierno, ose, empresas y fondos de inversión), y afirman que existen pocos casos de éxito, pero que en diez o 15 años podremos vislumbrar casos más reales con un verdadero impacto.

Para Martha Herrera, directora de Responsabilidad Social Corporativa de CEMEX, en México estamos en pañales. Se ha visto crecer el número de charlas sobre el tema y existe interés. No obstante, los conceptos no están entendidos. Desde su punto de vista, debemos pensar en inversión y no en filantropía y gasto.

Otro elemento que suele ligarse a la inversión de impacto es que debe enfocarse en la base de la pirámide (gente que vive con menos de un dólar al día).

Federico Llamas, director de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), plantea una postura retadora. Para él, enfocarse en la base de la pirámide no es un requisito. Lo que se requiere es un cambio sistémico y el paradigma de la inversión de impacto es transformar el capitalismo. Enfocarse en la pobreza es atender los síntomas de las fallas del capitalismo; no sus causas. Así que en su definición de inversión de impacto entra cualquier proyecto que apunte a un cambio sistémico (profundo e integral) de una problemática socioambiental.

El común denominador de los problemas que la inversión de impacto enfrenta en México es la ignorancia. Comenzando por usos muy laxos del término que derivan en proyectos cuyo impacto es cuestionable.

Para Rodrigo Gallegos, director de Cambio Climático y Tecnologia del IMCO, es muchas veces promovido por los fondos mismos que, al deber alcanzar una meta de proyectos financiados, admiten cualquier cosa con tal de cumplir. Por otro lado, al ser una moda, muchos actores maquillan de social cualquier tipo de proyecto, a pesar de no tener claros sus objetivos, tal como sucedió con los negocios puniocom a final de la década de 1990.

Muchas incubadoras se enfrentan a grandes retos porque están desconectadas de la industria y no basan sus ideas en un análisis de necesidades reales. Por ende, son comercialmente inviables. Lo anterior no impide que accedan a fondos de incubación. Por otra parte, debido a la informalidad en los emprendedores y la dificultad para medir impactos de manera estandarizada, se crea una barrera para acceder a capital. Estos factores presentes en el ámbito emprendedor derivan en la percepción de que no hay un pipeline de proyectos en México.

En otro extremo de la realidad nacional, es evidente que, como sociedad, no hemos podido garantizarle a la base de la pirámide acceso a activos mínimos, como la educación de calidad. En el campo, faltan habilidades básicas en administración y comercialización, lo cual contribuye a afianzar malas prácticas que afectan el ingreso de los productores. Se puede ver cómo las microfinancieras llegan a perjudicar a las comunidades más vulnerables que, sin buena educación financiera, toman préstamos con estratosféricas tasas de interés, que en México promedian 86.

Otro aspecto criticado es la inversión de impacto en México como una moda promovida principalmente por una generación muy joven que busca, desde un contexto urbano y privilegiado, cambiar la situación de la base de la pirámide. De ahí, empresarios, bancos y fondos pocas veces establecen un diálogo con aquellas comunidades que buscan transformar y poco hacen por entender la realidad que viven.

Las empresas y los bancos requieren una profunda educación para entender cómo generar un impacto real. Gustavo Pérez, de Toks, comenta que solamente ganarse la confianza de las comunidades puede tomar más de un año. Incrementar la productividad de ciertos cultivos puede tomar más de cuatro. La inversión de impacto es una carrera de resistencia, no de velocidad, comenta.

Y en términos financieros, los fondos de inversión en México tienen un mal entendimiento de lo que es la incertidumbre. No dialogan con especialistas como antropólogos o biólogos, a fin de entender todos los aspectos de un sistema y traducir sus variables en certidumbre financiera. Este atraso genera un capital impaciente incapaz de entender que los tiempos de los proyectos de inversión de impacto son necesarios para obtener resultados tanto económicos como socioambientales.

El miedo existente se ejemplifica en el tan triste y arraigando dicho que dice: “Más val e malo por conocido que bueno por conocer”.

Reto: Medir el impacto

En Estados Unidos hay cientos de fondos, pertenecientes ya sea a grandes corporaciones como Nike, Boeing o GE, o a las fortunas de familias millonarias (family offices). Estos fondos realmente hacen inversión de riesgo, participando en la inversión de impacto desde etapas tempranas del desarrollo de una idea.

En México, se estima que hay más de 2,000 millonarios, con una riqueza acu¬mulada de más de 300,000 MDD, Y apenas tenemos algunas decenas de fondos de inversión de impacto. La mayoría, con el gobierno como socio de responsabilidad limitada. Luis Aguirre, de Green Momentum. afirma que esta participación desmedida del gobierno genera vicios: “El gobierno subsidia un proyecto de impacto desarrollado por la iniciativa privada, el cual suplanta las obligaciones del mismo gobierno en materia de desarrollo social”.

Esta baja diversidad de capitales y excesiva participación del gobierno, produce fondos cuyos requisitos de acceso son casi imposibles de cumplir. Además, se genera una brecha, desatendida por la mayoría de los capitales, entre la gestación de una idea y el momento que alcanza una etapa de viabilidad.

Casos de exito

TOKS
Gustavo Pérez, Director de Responsabilidad Social
Sector: Alimentos.

Visión: Toks busca frescura y productos hechos al momento. Entre Toks y la comunidad desarrollamos algo para el cliente, los vemos como nuestros socios v, si el cliente acepta el producto, el éxito va de la mano para todos.
Enfoque de inversión: cadena de suministro, proyectos productivos y desarrollo de capacidades en el largo plazo.

Impacto: proyectos productivos (mermelada, mole, granola y miel) han beneficiado a 6,000 familias en 40 comunidades en México, aumentando el ingreso anual de las productoras de alrededor de 33,000 a 738,729 pesos. Además, productores de café de la comunidad de Talquian, Chiapas, han logrado aumentar 47 su productividad. La inversión inicial fue de 28,000 dólares en dos años y el retorno esperado es de 146,500 en cuatro años.

Más información: TOKS

INTEL MÉXICO , Antonio Sánchez. Director de Asuntos Corporativos
Sector: Tecnologías de la Información

Visión: Tocar la vida de todas las personas del planeta. La misma actividad de la empresa y el sector permiten hablar de grandes impactos. Es la naturaleza del negocio. Creamos proyectos inclusivos, flexibles y abiertos, desarrollando equipos y contenidos adaptados a necesidades particulares.

Enfoque de inversión: cursos para el uso efectivo de las computadoras en el salón de clases en primarias Y secundarias, ferias de ciencias, equipamiento para laboratorios universitarios, capacitación a profesores en currículo técnico y organización de competencias de proyectos de emprendedores. El modelo integra a actores clave como el gobierno en una apuesta conjunta para que sea exitoso.

Impacto: Intel invierte cerca de 100 MDD anuales en programas que promueven el desarrollo Y la mejora de la educación. Ha capacitada a 500,000 maestros en el uso de tecnología en seis años.

Más información: INTEL

TECHNOSERVE, Salvador Álvarez
Sector: Organización de la Sociedad Civil.

Visión: Soluciones de negocio para la pobreza.

Enfoque de inversión: Desarrollo de capacidades técnicas, productivas y comerciales para integrar pequeños productores a cadenas de suministros.

Impacto: en México han integrado a más de 350 pequeños productores a cadenas de suministro de empresas como Walmart, Danone y Nestlé.

Más información: Technoserve

Y más allá de las críticas, también hemos identificado casos relevantes y con mayor avance en el sector de inversión de impacto en México. Entre ellos destacan, por ejemplo, proyectos de innovación tecnológica Isla Urbana, en educación Enova,en salud (clinicasdelazucar.com), en inclusión financiera Barared y en vivienda Echale y CEMEX. En la misma medida, se detectaron otros modelos que, si bien no están enfocados a la base de la pirámide, tiene un claro enfoque social Aventones y Revitaliza Consultores o son fondos especializados en inversión de impacto Wayray, Spectron).

Sin embargo, estos casos de éxito enfrentan retos similares, relacionados con la medición y el cálculo de su retorno de inversión. Es evidente que existe un esfuerzo en este sentido, alguno desarrollan sus indicadores de impacto de la mano de instituciones expertas o bien buscando metodologías probadas en otros países.

Con base en un análisis de estos casos, parecería que los modelos utilizados utilizados para afrontar los retos muchas veces no son replicables, pues se desarrollan a la medida y con base en las necesidades de cada proyecto. Como respuesta a esta situación, se requiere mayor participación de inversionistas, pues la falta de capacitación y conocimiento impone barreras socioculturales, que dificultan la medición en el largo plazo.

Realizar esta investigación nos permitió confirmar que la inversión de impacto puede ser la principal herramienta de desarrollo justo, incluyente y rentable para México. Al estar aún en una fase temprana, entendernos que hay muchas áreas de mejora. Pero, como todo modelo de desarrollo real, hay que proyectarlo el largo plazo. Sí, debemos ser pacientes.

Sin embargo, no es una apuesta a ciegas. Las áreas de mejora son concretas y los pasos a seguir están claros. Pero sobre todo, vemos que es posible generar resultados en el corto plazo, con montos de inversión relativamente bajos, que tengan un impacto significativo en la vida de muchas personas y un retorno inminente para quienes apuestan al modelo.

El retorno financiero de la inversión de impacto puede ser discreto, pero si se suma al valor de una sociedad funcional y un medio ambiente productivo, su rentabilidad incalculable.

Fuente: RODRIGO, Adriana. VIESCA, Carlos. Gana dinero, pero de buena manera. Forbes. Año 2, n° 23, noviembre-diciembre 2012, p. 204-210.

Acerca del autor

Expok

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