¿Qué queda después de que termina una jornada de reforestación? En Xalatlaco, Estado de México, la respuesta no está solamente en los 700 árboles de Pinus greggii plantados, sino en todo lo que ocurre alrededor de ellos: una alianza que aporta conocimiento, colaboradores que aprenden a cuidar un bosque y una experiencia que puede extenderse más allá del lugar donde comenzó.
Ese es el efecto dominó que puede generar el voluntariado corporativo de Fundación MetLife: una acción ambiental puede desencadenar otras. En alianza con Reforestamos México A.C., Fundación MetLife impulsa la reforestación por medio de un donativo económico, esto como parte de su estrategia de sostenibilidad y crea oportunidades para que sus colaboradores se involucren directamente.
En 2026, la Fundación tiene como meta plantar más de 27,000 árboles, mientras que la aspiración global de MetLife es superar los 5 millones para 2030.
¿Qué hace la Fundación MetLife para contribuir a la reforestación?
Para que un árbol llegue al bosque primero tiene que existir una decisión sobre dónde, cómo y para qué plantarlo. En el caso de Fundación MetLife, ese trabajo se construye desde una alianza que comenzó en 2019 con Reforestamos México A.C., cuya misión es asegurar más y mejores bosques para impulsar el desarrollo sostenible.
Su trabajo contempla detener la deforestación, incrementar el manejo sostenible de los bosques, restaurar tierras degradadas y arborizar ciudades. Para Fundación MetLife, esta alianza también abre la puerta a que la acción ambiental no se limite a una aportación económica, sino que involucra a colaboradores, familias, amigos y socios comerciales.

Así comienza el primer movimiento del efecto dominó: una iniciativa ambiental se convierte en una experiencia en la que las personas pueden participar directamente.
¿Por qué reforestar no es solo plantar árboles?
Una vez que los voluntarios llegan al bosque, descubren que plantar es apenas una parte del proceso. Antes es necesario conocer las condiciones del suelo, determinar qué especies son adecuadas y aprender la técnica correcta.
Minerva, integrante del equipo de guías ambientales de Reforestamos México A.C., lo explica así:

Una reforestación implica:
- Analizar las condiciones del suelo.
- Elegir la especie adecuada para el lugar.
- Capacitar a los voluntarios en la técnica de plantación.
- Dar mantenimiento a los árboles después de la jornada.
- Realizar acciones como limpieza, captación de agua y brechas cortafuego.
- Dar seguimiento durante dos años después de la plantación.
Por eso, los 700 árboles de Xalatlaco no representan el final de la acción. Son el comienzo de un proceso que continúa cuando los voluntarios dejan el bosque.
¿Qué aporta el voluntariado corporativo a la reforestación?
Es precisamente ahí donde la experiencia adquiere otra dimensión. El voluntariado corporativo Fundación MetLife permite que los colaboradores dejen de observar la problemática ambiental desde fuera y descubran lo que implica cuidar un árbol desde el primer momento.
David Vargas Aguilar, Asset Management Specialist de Infrastructure, participó por primera vez en una jornada de este tipo y plantó alrededor de ocho o nueve árboles.

El aprendizaje convierte una acción aparentemente sencilla en algo concreto: plantar requiere conocimiento, técnica y cuidado. Pero también genera otro efecto: reunir a colaboradores de distintas áreas alrededor de una tarea común, fortalecer la convivencia y conocer otras formas de participar en el cuidado ambiental.
¿Cómo puede una jornada de reforestación trascender el bosque?
Si el árbol permanece en el bosque, el aprendizaje puede salir de él. Ese es el siguiente movimiento del efecto dominó: lo que una persona experimenta durante una jornada puede modificar la manera en que entiende el cuidado del medio ambiente después de ella.
Jemma Danis, gerente de normatividad en Contraloría, resume así uno de sus principales aprendizajes:

Para Reforestamos México A.C., el voluntariado corporativo permite acercar a más personas al cuidado de los bosques mediante actividades ambientales dirigidas y acompañadas. En ese sentido, la experiencia de voluntariado corporativo de Fundación MetLife puede dejar algo más que árboles plantados: conocimiento, conciencia y una experiencia que los participantes pueden llevar a otros espacios de su vida.
¿Cómo se relaciona la reforestación con la estrategia de sostenibilidad de Fundación MetLife?
Ese aprendizaje también conecta la experiencia individual con una estrategia más amplia. La reforestación forma parte de las acciones de Fundación MetLife para impulsar comunidades resilientes, uno de sus tres pilares junto con salud financiera y empoderamiento económico. El voluntariado es transversal a estos pilares y permite que los colaboradores se involucren directamente en iniciativas vinculadas con ellos.
La jornada de Xalatlaco, además, forma parte de la campaña global “50 días, 50 años”, realizada por el 50 aniversario de MetLife Foundation, con voluntarios en más de 40 mercados donde opera MetLife.
De esta manera, el voluntariado corporativo Fundación MetLife sigue una cadena: Fundación MetLife impulsa la acción, Reforestamos México A.C. aporta el conocimiento, los voluntarios participan y aprenden, y ese aprendizaje puede continuar fuera del bosque y reflejarse no sólo en hábitos más conscientes en el día a día, sino también en la convivencia diaria en la oficina, en lazos más estrechos entre colaboradores y nuevas amistades forjadas durante esta experiencia en el bosque.
Los 700 árboles son el resultado visible de una jornada. Pero el verdadero alcance de la acción está en todo lo que puede suceder después: mientras los árboles comienzan su proceso de crecimiento, las personas que los plantaron pueden convertirse en el siguiente punto de esa cadena.












