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Dignificar el trabajo y a las personas refugiadas: Albergue Hospitalidad y Solidaridad A.C.

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Escrito por Margarita Romero

Desde la siembra y la solidaridad se puede dignificar el trabajo. ¡Entérate de cómo beneficia a las personas refugiadas!

A lo largo del año y anualmente, diferentes fechas se conmemoran, sin embargo, el Día Internacional del Trabajo se caracteriza por convocar a todas las naciones a reflexionar y reivindicar los derechos laborales a favor de una vida digna. Este día nació con la finalidad de dignificar el trabajo y otorgar derechos a las y los trabajadores.

El trabajo es considerado un derecho humano, ya que a través de él se busca asegurar las necesidades básicas para tener una vida digna. Todas las personas tienen derecho a tener un empleo digno sin distinción alguna, no obstante, existen condiciones económicas, sociales y culturales que dificultan la obtención de uno.

Por ejemplo, las personas migrantes, refugiadas o solicitantes de protección internacional, en muchas ocasiones se les dificulta el acceso a un trabajo, o en otro caso, las condiciones de este son sumamente precarias. En el marco del día mencionado, es importante observar qué esfuerzos existen para dignificar el trabajo, así como conocer a los sectores que lo impulsan.

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Un huerto que siembra esperanza y solidaridad

De acuerdo con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), durante 2021 hubo más de 130 mil solicitantes de protección internacional, mientras en lo que va del 2022 hay casi 30 mil solicitantes. Estas personas viven en condiciones de vulnerabilidad, tan sólo por el estatus migratorio que tienen, ya que, para definir su solicitud, de acuerdo con la legislación mexicana, es necesario que pasen de tres o seis meses, sin embargo, debido a la demanda, el proceso puede prolongarse.

En ese contexto, las organizaciones de la sociedad civil son clave para brindar ayuda solidaria a dicho sector vulnerable. La Fundación Pablo Landsmanas —brazo social de Corporativo Kosmos— como parte de su apoyo a la Cátedra de Investigación Elías Landsmanas Dymensztejn-Anáhuac en niños migrantes no acompañados, realiza alianzas y muestra acciones concretas a favor de las personas migrantes y refugiadas, en donde participan expertos que pertenecen a diversas organizaciones, una de ellas es Hospitalidad y Solidaridad A.C.

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Desde octubre de 2021, Hospitalidad y Solidaridad A.C. —organización que brinda servicios de albergue a personas refugiadas—, el  Centro Agroecoturístico La Lima —cooperativa conformada por 8 socios fundadores—, y Preemptive Love —organización para crear un mundo sin violencia—, se dieron a la tarea de iniciar un Huerto Comunitario, cuyos objetivos son:

  • Resolver la cuestión alimentaria de las personas beneficiarias del albergue Hospital y Solidaridad A.C. a través de la producción de hortalizas. 
  • Incentivar la participación de las personas refugiadas para dignificar el trabajo y contribuir a una mejor calidad de vida. 

En otras palabras, el Huerto Comunitario crea una fuente de empleo y brinda capacitación laboral para las personas solicitantes de protección internacional en Tapachula, Chiapas. A la par, es un puente entre la comunidad de acogida y las personas refugiadas.

Este proyecto si bien se realiza en conjunto con otros actores, Hospitalidad y Solidaridad A.C. funge como una directriz clara para solventar los problemas de las personas refugiadas, en especial si se toma en cuenta que esta organización nació como una respuesta humanitaria a la emergencia, con la conformación de un grupo de personas provenientes de diferentes partes de la República durante el otoño de 2018, y la llegada a la frontera sur de México de la denominada Caravana Migrante.

Durante 2021, Hospitalidad y Solidaridad A.C. brindó más de 102 mil platos de comida. Esta acción representa un gran reto para costear los insumos de verduras, carne, fruta, arroz, frijol, pasta entre muchos otros ingredientes necesarios para la preparación de  alimentos que otorgan una comida nutritiva, balanceada y deliciosa. Durante sus seis meses de operación, el Huerto Comunitario ha logrado:

  • Beneficiar a 53 personas refugiadas provenientes de Honduras, El Salvador, Haití, Venezuela, Cuba, Guinea, Perú, Togo, Nicaragua, Palestina, Irán y  Guatemala.
  • 83 melgas (parcelas de tierra preparadas para la siembra).
  • Cultivar hortalizas: Cilantro, echalote, tomatillo, rábano, malanga, espinaca de guía y de mata, frijol ejotero, yuca, chayote, piña, soya, chile, chipilín, chayote, papaya.
  • Construcción de 1,300.8 metros cuadrados a lo largo del proyecto.

Este espacio es un ejemplo de cómo el trabajo realizado a través de alianzas cosecha grandes frutos y brinda diferentes beneficios.

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Desde la solidaridad se puede dignificar el trabajo

Es importante recordar que el Día Internacional del Trabajo nació bajo la idea de brindar las condiciones mínimas para laborar. Hoy, con proyectos como el Huerto Comunitario, se observa la forma en la que la sociedad, al ser solidaria con las personas refugiadas, puede brindar acceso a oportunidades laborales y dignificar el trabajo.

Este último punto es medular para la Fundación Pablo Landsmanas, por lo que se ha interesado por difundir lo que hace el Albergue, a través de su apoyo a la Cátedra de Investigación Elías Landsmanas Dymensztejn-Anáhuac en niños migrantes no acompañados, la cual procura brindar un panorama integral, así como conocer y reflexionar sobre las condiciones que viven las personas migrantes, en especial, la niñez no acompañada.

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Este espacio ayuda a difundir proyectos como el Huerto Comunitario que no solo contribuyen a dignificar el trabajo, sino que también dignifica a las personas refugiadas y trata de eliminar prejuicios sobre ellas. En general, las personas en tránsito migratorio salen de sus países de origen con la idea de buscar mejores condiciones e incluso por preservar su vida.

Es importante reflexionar sobre la forma de actuar de las sociedades receptoras para construirlas como puntos solidarios y de dignidad humana a favor de todas las personas, y generar iniciativas que les sean de apoyo como lo es el Huerto Comunitario. 

Acerca del autor

Margarita Romero

Amante de las humanidades, las ciencias sociales, el género y la movilidad urbana. Me entusiasma colaborar en espacios donde pueda desarrollar mis conocimientos e ideas.

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