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¿Cuántos esclavos hay en el mundo?

Aunque parezca lejano en tiempo y espacio, el problema de la esclavitud está más cerca de lo que imaginas…

esclavitud moderna

Durante más de 400 años millones de hombres, mujeres y niños de todas las edades fueron vendidos al mejor postor para ser forzados a realizar toda clase de tareas en condiciones precarias; muchos de ellos perdieron a sus familias, la salud e incluso la vida debido a la explotación laboral de la que eran objeto y las bajas o nulas condiciones de seguridad bajo las que realizaban las actividades, que les eran asignadas por quienes más que sus empleadores, se consideraban sus dueños. Por desgracia y contrario a lo que puedas pensar, la esclavitud está muy lejos de ser un problema del pasado.

Hoy casi 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzado, de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De ellas, más de 11 millones son mujeres y niñas, 9.5 millones son de género masculino y dos millones son explotados por el estado o grupos rebeldes.

Esto quiere decir que alrededor de 19 millones de víctimas son explotadas por individuos o empresas privadas y su trabajo posiblemente haya llegado a tus manos más de una vez en forma de tu blusa favorita o el dispositivo por el que te conectas a internet. El trabajo forzado que ha sido integrado en la economía privada principalmente dentro del trabajo doméstico, la agricultura, la construcción y la manufactura, genera ganancias ilegales por 150,000 millones de dólares al año y los grupos más afectados por ello son las comunidades indígenas e inmigrantes.

Tan solo en México, más de 370 mil personas enfrentan alguno de los tipos de esclavitud moderna, según la versión de 2015 del mismo índice; el 70% de ellos bajo las ordenes del crimen organizado.

India, China, Pakistán, Bangladesh y Uzbekistán son los países con mayor número absoluto de personas en la esclavitud moderna, de acuerdo con estimaciones del Índice Global de Esclavitud 2016, que afirma que algunos de ellos proporcionan la mano de obra barata que produce bienes de consumo para los mercados de Europa Occidental, Japón, América del Norte y Australia.

El Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición se conmemora cada 23 de Agosto no sólo para recordarnos la tragedia del comercio de esclavos que afectó a tantos pueblos principalmente en el continente africano, sino también para despertarnos a una realidad que sentimos lejana en tiempo y espacio, aunque se encuentra mucho más cerca de lo que parece. ¿Acaso ya sabes cuántos esclavos trabajan para ti?

Algunas formas de esclavitud

La ropa, los accesorios, los aparatos tecnológicos y hasta los alimentos que se consumen a diario son el resultado de largos procesos de producción que involucran actividades de extracción de recursos naturales, transformación y distribución, un camino largo y complejo durante el cual con frecuencia se encuentran prácticas poco responsables que son incentivadas por hábitos de consumo desmedido, entre ellas la esclavitud.

A diferencia de la esclavitud que podemos ver en los libros de historia, las variantes modernas obligan a las personas a trabajar a través de amenazas físicas o psicológicas, se les deshumaniza y son tratados como propiedades o mercancías. A menudo, se les puede limitar físicamente poniendo restricciones a su libertad de movimiento. Algunas de las variantes más comunes son:

1. Destrucción de la infancia: La explotación infantil a manos del crimen organizado o grupos guerrilleros que los reclutan para entrenarlos para la venta de drogas o traslado de dinero e incluso para cometer tortura y asesinato.

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2. La explotación en la agricultura: Algunos grupos indígenas o migrantes trabajan largas jornadas en los campos cultivando café, plátano, caña y otros alimentos o cortando flores. Duermen en tablas o petates, comen muy poco y todo ello es descontado de su salario, casi siempre por debajo del mínimo reglamentario.

3. En las minas: Muchas de las empresas en la industria minera no cumplen con las normas laborales y sus pozos carecen de salidas de emergencia. Los trabajadores casi nunca tienen capacitación adecuada ni cuentan con equipo de seguridad mínimo.

4. Jornadas interminables: Por salarios de alrededor de cinco mil pesos, los guardias de seguridad intramuros deben trabajar jornadas de entre 48 y 72 horas continuas y son obligados a pagar a la empresa en caso de renuncia por conceptos de uniformes, exámenes médicos e incluso la devolución de sus documentos. El trabajo bajo servidumbre, es considerado como una forma de esclavitud moderna, ocurre cuando personas se ven obligadas a pagar con trabajo como resultado de un engaño.

5. Prostitución: La trata de personas con fines de explotación sexual es quizá una de las formas de esclavitud moderna más conocida en la actualidad. En algunas ciudades del mundo, la práctica de la prostitución es legal, aunque las trabajadoras casi nunca consiguen condiciones de trabajo humanas.

6. En casa: Algunas trabajadoras domésticas en México se enfrentan a pésimas condiciones de trabajo, discriminación, abuso sexual, maltrato psicológico, físico, encarcelamiento o azotes por acusaciones de robo o adulterio, entre otras cosas.

7. El matrimonio forzado: Millones de niñas y mujeres en el mundo son obligadas a casarse a temprana edad e incluso son vendidas a quienes serán sus nuevos esposos.

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8. En la moda: Las historias que se ocultan tras el “Made in Vietnam” o “Made in Bangladesh” en la gran mayoría de las etiquetas en nuestra ropa ocultan historias de mujeres o niños que laboran en las fábricas textiles en condiciones de seguridad realmente lamentables.

Aunque la OIT y otras organizaciones internacionales están satisfechas con el progreso alcanzado en materia de seguridad, los derechos de los trabajadores parecen haber quedado atrás. A finales de 2012, un total de 122 sindicatos de la industria de la confección en Bangladesh representaba a menos del 3% de sus colaboradores; tras el accidente de Rana Plaza en 2013 se presento un incremento del 20% en el número de grupos sindicales y los trabajadores que representan, aumento que aunque parece una buena noticia, resulta desolador. ¿Podrán las empresas aprender a combatir la esclavitud y ofrecer mejores condiciones de trabajo para todos?

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga, Mercadóloga y Especialista en Marcas Humanas. Colabora en este espacio desde 2012.

Generadora de estrategias y contenidos digitales. Defensora de la comunicación corporativa con enfoque humano. @coryacr en Twitter.

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