Hablar de inclusión también significa reconocer las necesidades y desafíos que enfrentan millones de personas con discapacidad en nuestro país, donde, según el INEGI, 9.5 millones de personas viven con alguna discapacidad, de las cuales cerca de 1.14 millones son personas con discapacidad intelectual, una condición que suele requerir apoyos especializados y acompañamiento permanente.
Además de las barreras sociales, educativas y laborales que aún persisten para este grupo de personas, vivir con una discapacidad suele representar un desafío económico para las familias. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares señala que los hogares donde vive al menos una persona con discapacidad destinan en promedio 3 mil 415 pesos trimestrales a gastos de salud, una cifra que puede aumentar significativamente cuando existen tratamientos médicos, medicamentos o cuidados especializados de largo plazo.
La situación se vuelve aún más compleja para quienes han sido abandonados o carecen de una red de apoyo que les permita cubrir sus necesidades básicas. Precisamente para atender esta realidad nació Frater, organización que desde hace más de tres décadas brinda un hogar, atención integral y condiciones de vida dignas a personas con discapacidad intelectual que fueron abandonadas. Hoy, en sus instalaciones conviven residentes de distintas edades y niveles de autonomía, todos acompañados por un equipo comprometido con su bienestar.
Sin embargo, sostener una labor de esta magnitud requiere del respaldo de aliados estratégicos. Por ello, la colaboración entre Frater y la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), brazo social de Corporativo Kosmos— líder nacional en servicios de alimentación—, se ha convertido en un apoyo fundamental para garantizar la alimentación de sus residentes. Gracias a esta alianza, decenas de personas reciben cada semana los insumos necesarios para acceder a una alimentación nutritiva y suficiente, fortaleciendo así su salud, calidad de vida y desarrollo integral.
Frater y Corporativo Kosmos: una alianza que fortalece la atención a personas con discapacidad intelectual
La colaboración entre Frater y la Fundación Pablo Landsmanas comenzó en 2026 con un objetivo claro: garantizar el acceso constante a alimentos de calidad para los residentes del hogar. Desde entonces, la fundación realiza entregas semanales de insumos que permiten cubrir las comidas de quienes viven en la organización, así como ofrecerles dos colaciones, tal como lo explica Alina Schmidt, coordinadora del área de Desarrollo Institucional de Frater:
“La Fundación Pablo Landsmanas nos da alimento para las 58 personas que viven aquí. Nos ayudan a cubrir desayunos, comidas y cenas con todos los requerimientos de proteína, fibra y grasas que necesitan”.
Cada miércoles, la organización recibe proteínas, granos, aceites, verduras y otros ingredientes necesarios para preparar los menús diseñados específicamente para sus residentes. Este esquema permite que la institución cuente con alimentos frescos de manera constante y que la nutrición de los beneficiarios responda a sus necesidades particulares.

Además del impacto directo en la alimentación, la alianza ha generado beneficios económicos significativos para la organización pues, según Schmidt, el apoyo representa un ahorro estimado de entre 30 mil y 50 mil pesos mensuales, recursos que pueden destinarse a otras necesidades fundamentales de los beneficiarios y del hogar:
“Este ahorro nos ha permitido garantizar otros derechos humanos, como el derecho a una vivienda digna. Hemos podido invertir en el mantenimiento de la casa y mejorar los espacios donde viven nuestros residentes”.
Por su parte, Ana Luisa del Valle Prieto, directora de Frater, destacó que este tipo de colaboraciones son indispensables para mantener a la organización operando y poder cumplir su misión.
Alimentación, un apoyo que transforma vidas
Garantizar una alimentación adecuada es esencial para cualquier persona, pero cobra una relevancia aún mayor en contextos donde existen condiciones médicas asociadas o necesidades específicas de atención.
En Frater, muchos residentes presentan comorbilidades que requieren monitoreo constante, tratamientos médicos y rutinas cuidadosamente estructuradas. Por ello, contar con una alimentación equilibrada y permanente se convierte en un elemento clave para preservar su bienestar, tal como lo explica Schmidt:
“La discapacidad intelectual puede venir acompañada de comorbilidades médicas e incluso de sistemas inmunológicos deprimidos. Eso significa que nutricionalmente tienen que estar al cien por ciento. Tener garantizada una comida en los horarios adecuados también permite que reciban correctamente sus medicamentos y mantengan sus rutinas de bienestar”.
Gracias al respaldo de la Fundación Pablo Landsmanas, los residentes pueden acceder diariamente a comidas diseñadas para cumplir sus requerimientos nutricionales. Además, la coordinación entre la nutrióloga de Frater y el equipo de la Fundación Pablo Landsmanas permite ajustar los ingredientes a las características específicas de los usuarios, considerando incluso restricciones alimentarias particulares, una coordinación que para del Valle demuestra la gran disposición y compromiso del brazo social de Kosmos con ayudar a este grupo.

La directora de Frater también destacó la capacidad logística de la fundación, la cual les facilita por completo la recepción de los alimentos:
“Nos entregan recetas, menús y las cantidades exactas. La logística está extraordinariamente organizada. Nuestro equipo puede recoger todo en tiempo y forma, sin complicaciones, lo que nos permite concentrar nuestros esfuerzos donde realmente importa: en la atención de quienes viven en Frater”, comenta.
Para la directora, esta colaboración ilustra el gran impacto que pueden causar las organizaciones cuando trabajan juntas por alcanzar el bienestar de las personas más vulnerables:
“Quiero agradecer y reconocer la labor de Corporativo Kosmos y de la Fundación Pablo Landsmanas. Nos ayudan en algo tan básico y tan importante como alimentarnos. Esta colaboración nos permite seguir cuidando a quienes más lo necesitan y demuestra que cuando las organizaciones y las empresas trabajan juntas, el impacto puede ser enorme”, concluye.

El poder de sumar esfuerzos
Más allá del suministro de alimentos, esta iniciativa brinda una base sólida para el bienestar integral de las personas con discapacidad intelectual que viven en Frater, ya que contar con una alimentación saludable y suficiente favorece la prevención de enfermedades, mejora la adherencia a tratamientos médicos y contribuye al desarrollo de rutinas que fortalecen la estabilidad física y emocional. Gracias a este esfuerzo coordinado, las personas que viven en esta organización no sólo tienen garantizado un derecho fundamental, sino también mayores oportunidades para disfrutar una vida digna, saludable y plena.
Tal como apuntó del Valle, las organizaciones sociales desempeñan un papel fundamental en la atención de poblaciones vulnerables, pero difícilmente podrían responder por sí solas a todos los desafíos que enfrentan. Por eso, la construcción de alianzas estratégicas permite multiplicar recursos, ampliar capacidades y garantizar que los apoyos lleguen de manera constante a quienes lo necesitan. En el caso de Frater, la colaboración con la Fundación Pablo Landsmanas demuestra cómo una donación bien estructurada puede fortalecer múltiples áreas de atención y mejorar la calidad de vida de decenas de personas.











