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Cáncer de mama, talón de Aquiles

Se han dedicado millones de pesos a su combate, sin resultados; el cáncer de mama sigue creciendo; algo no se ha hecho bien

En el presupuesto de Salud, el renglón de combate al cáncer de mama y cervicouterino ha sido creciente desde hace una década. Pero los resultados han sido desiguales. Las muertes por cáncer cervicouterino sí han bajado a menos de la mitad, mientras que por cáncer de mama siguen creciendo.

Han sido cientos de millones de pesos dedicados a este renglón en 15 años y no logra atajarse este problema de salud pública. ¿Qué ha pasado? En otros países están logrando controlarlo. En México, por el contrario, el número de casos sigue hacia arriba.

La curva de cáncer de mama es imparable; en el 2006 se convirtió en causa número uno de mortalidad por tumores malignos en mujeres, y la segunda causa de muerte entre mujeres de 30 a 54 años. La cifra no es menor: 4,500 muertes cada año; 13 muertes al día; una cada dos horas.

Es el colmo, porque el cáncer de mama puede ser curable si se detecta en etapa temprana. Si el punto es detectarlo tempranamente, dijo la Secretaría de Salud hace años, la clave es la mastografía, y se puso a adquirir centenas de equipos para hacer el análisis radiológico de la mama. Hoy los principales hospitales públicos del país cuentan con mastógrafo. Se hacen millones de mastografías al año. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué no paran y siguen aumentando las muertes de mujeres por este mal? La razón: no hay suficientes radiólogos que interpreten las mastografías. El déficit de radiólogos en México viene desde hace años. Se llegó al grado de que en los hospitales había alterones de resultados de mastografías sin interpretar. No tuvo ningún chiste la inversión en mastógrafos sino se sabe qué dicen las imágenes.
La última decisión en la Secretaría de Salud -y de la que están en contra muchas de las asociaciones civiles que ven el tema-, específicamente en el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva que lleva Patricia Uribe, es que se suba la edad mínima para hacerse la mastografía (de 45 a 50) en sector público. Algo inentendible porque en México la prevalencia se adelanta 10 años y cada vez da a más jóvenes.

Parece que la respuesta es que han concluido que es menos costoso subrogar la mastografía a laboratorios y hospitales privados.

Fuente: El Economista; Empresas y Negocios, p. 36
Escrito por: Maribel R. Coronel
Publicada: 10 de Octubre 2010

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