Persona, Empresa y Sociedad

Aproximación al compromiso

Con Àngel Castiñeira y Raimon Ribera hemos publicado este artículo en la revista VIA. Bajo la forma concisa de 22 tesis hemos querido proponer una aproximación al compromiso, una cuestión que nos preocupa y que consideramos que hoy es un reto cultural de primera magnitud. Quizás las formulaciones pueden parecer en algún momento excesivamente abstractas, pero es un material pensado con pretensión práctica y que ha acompañado el trabajo que hemos llevado ha cabo en ámbitos como, por ejemplo, el Programa Vicens Vives.

1. El compromiso es el fruto de una decisión personal, es decir, de una elección consciente de la voluntad, tomada en un marco de libertad y basada en convicciones arraigadas.

2. A diferencia de las decisiones inmediatas que tomamos de forma cotidiana, esta decisión es “intencional”. Es decir, genera en la persona la intención de mantener o prolongar en el tiempo la obligatoriedad autoimpuesta de realizar una acción o un conjunto de acciones. Esta intención puede ser íntima (se hace un propósito, una promesa) o bien públicamente manifiesta (uno da la palabra, se com-promete). Dar la palabra es establecer vínculos: nos vinculan las palabras que damos y los actos que compartimos.

3. Se trata de una decisión que, asumida en el presente (me comprometo a partir de ahora), condicionará, consumirá y nos complicará parte de nuestro tiempo futuro (afectará a mi mañana). Es, por lo tanto, una opción libre pero que, una vez tomada, limitará o impedirá de manera significativa la realización de otras de nuestras posibles oportunidades vitales. Por eso, a menudo, nos hace miedo asumir compromisos, porque la aceptación de un compromiso es también la aceptación de una renuncia.

4. El compromiso nos potencia como personas porque hace añicos nuestra fantasía de omnipotencia. El poeta dice que tot està per fer i tot és possible (“todo está por hacer y todo es posible”), pero si no nos concretamos en alguna de las posibilidades, todo se convierte definitivamente en imposible.

5. La acción derivada del compromiso se caracteriza por la promesa y la determinación de su continuidad y de su duración en un alto grado de intensidad. Por eso, estar comprometido es algo más que está implicado. Los compromisos indican lo que realmente es importante para nosotros. El compromiso presupone una obligatoriedad duradera y una afectación personal alta, en cambio la implicación es transitoria y supone una responsabilización débil. En el compromiso ponemos en juego una parte relevante de nuestra vida. En la implicación tan sólo se ve afectado una pequeña parte de nuestro tiempo. La implicación es una forma indolora de compromiso.

6. El compromiso es tiempo vivido y no tiempo transcurrido. Es kairós y no kronos, pero si no se tiene la humildad de integrar el kronos en el cairos todo queda en agua de borrajas.

7. El compromiso es la materialización de un pensamiento esperanzado, de una esperanza creativa y combativa, de un pensamiento lo bastante fuerte como para motivar una acción. La continuidad e intensidad de esta acción hacen del compromiso un generador de confianza. Las personas comprometidas irradian confianza en su entorno social, y eso contribuye a fortalecer la cohesión social. Al mismo tiempo, las personas comprometidas son testimonio de autenticidad, de actuar en conformidad con convicciones profundas, y la autenticidad es un generador clave de calidad en todo grupo humano.

8. Por este motivo, la asunción de un compromiso implica una responsabilidad, el empeño de nuestra palabra: un “hacerse cargo”, la conciencia de que lo que pase dependerá en parte de mí, la conciencia de que vamos tejiendo día a día los hilos de nuestra vida.
Utilizando una terminología de Ignacio Ellacuría podríamos distingir entre:

a) Hacerse cargo de la realidad
Entender implicadamente las situaciones (estar en la realidad dinámica de las cosas, entre ellas, y no en una mera idea de las cosas).
b) Cargar con la realidad
Servir en las situaciones y no servirnos (no es una evasión de compromisos ni una oportunidad de aprovechamiento personal). Aquí se pone de manifiesto el carácter ético de la inteligencia.
c) Encargarse de la realidad
Actuar con implicación (construyendo la realidad). Aquí se acentúa el càracter práxico de la inteligencia.

9. El compromiso es como una bomba de relojería. Se programa y se activa en el presente para que incida en el futuro y determine sus posibilidades (el compromiso condiciona el devenir). El compromiso es una manera de decir que no aceptaremos el futuro pasivamente como una especie de destino sino que queremos ser agentes de una parte de nuestro tiempo. No somos tan sólo intérpretes del futuro, sino colaboradores del futuro. Somos agentes de/en el tiempo; pero no señores del tiempo, sino servidores del tiempo

10. Por lo tanto, el compromiso implica la adhesión a proyectos y a su realización; el compromiso es una manera de contribuir a la construcción y la direccionalidad de aquello en que se convertirá la realidad. No hay proyecto vital ni vida escogida sin compromisos.

11. Por lo tanto, el compromiso es un acto creador, implica una acción transformadora, la posibilidad del cambio significativo. El compromiso transforma el futuro en objeto de acción, aspira a dar forma al tiempo. En cierta medida, los comprometidos se convierten en los gobernantes del tiempo.

12. Ahora bien, en lo que corresponde a nuestras adhesiones e identificaciones vitales, no hay que confundir la acción y los resultados de la acción.

13. El compromiso no transforma sólo el tiempo y la acción, sino que también nos transforma a nosotros.

14. El compromiso genera efectos, pero también afectos. Nos hace más efectivos, pero también más afectivos. Los afectos sin efectos son pura mermelada del espíritu. Los efectos sin afectos pueden desembocar en rigideces y en aquello que la Biblia denomina tener un corazón de piedra y no carne.

15. Nuestra visión del mundo viene determinada por la naturaleza de nuestros compromisos. Dime con qué estás comprometido y te diré qué visión del mundo tienes.

16. El compromiso reeduca la mirada, pero la mirada orienta el compromiso.

17. Los compromisos tienen que ser periódicamente renovados y actualizados porque nos ayudan a reavivar el propósito, a evitar la rutina, a estimular el deber, y a dar sentido al puente temporal entre pasado y futuro. El compromiso sólo se mantiene si decidimos mantenerlo.

18. El compromiso pide símbolos y rituales para devenir fuerte y compartido. El compromiso no tan sólo crea hechos y palabras, también crea símbolos y rituales

19. La continuidad, dedicación, calidad y coherencia en el cumplimiento de determinados compromisos (sobre todo cuándo éstos tienen una clara incidencia social) nos pueden convertir en referentes, es decir, pueden inspirar a otras personas a la asunción y realización de nuevos compromisos.

20. El cumplimiento de los compromisos genera -además de confianza–, credibilidad, coherencia, y en algunos casos reconocimiento. El incumplimiento de los compromisos es siempre decepcionante y doloroso, implica una derrota, nuestra palabra deja de estar de acuerdo con nuestras creencias o promesas.

21. El compromiso no niega la posibilidad del fracaso o la frustración, sino que la incluye y lo asume. La calidad del compromiso se prueba no sólo en el éxito sino sobre todo en el fracaso y la frustración.

22. El compromiso justifica el esfuerzo, la abnegación y el sacrificio (como dice una expresión coloquial: lo que vale la pena…) pero se fundamenta en qué “vale la alegría” y el gozo de vivir que lo empapa.

Visite la fuente en el blog de Josep M. Lozano



Josep M. Lozano

Profesor del Departamento de Ciencias Sociales e investigador senior en RSE en el Instituto de Innovación Social de ESADE (URL). Sus áreas de interés son: la RSE y la ética empresarial; valores y liderazgos en las organizaciones; y espiritualidad, calidad humana y gestión. Ha publicado sus investigaciones académicas en diversos journals. Su último libro es La empresa ciudadana como empresa responsable y sostenible (Trotta) Otros de sus libros son: Ética y empresa (Trotta); Los gobiernos y la responsabilidad social de la empresa (Granica); Tras la RSE. La responsabilidad social de la empresa en España vista por sus actores (Granica) y Persona, empresa y sociedad (Infonomía).

Ha ganado diversos premios por sus publicaciones. Fue reconocido como Highly commended runner-up en el Faculty Pionner Award concedido por la European Academy of Business in Society i el Aspen Institute. Ha sido miembro de la Comissió per al debat sobre els valors de la Generalitat; del Foro de Expertos en RSE del MTAS; del Consejo Asesor de la Conferencia Interamericana sobre RSE del BID; y de la Taskforce for the Principles for Responsible Business Education del UN Global Compact. En su página web mantiene activo un blog que lleva por título Persona, Empresa y Sociedad

Acerca del autor

ExpokNews

1 comentario

  • Lo mejor que he leído en la última semana.
    Es reconfortante comulgar con las ideas de alguien a través de la lectura.
    Saludos.
    Zelim Alvarez
    (estudiante de doctorado, EGADE)

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