La industria farmacéutica enfrenta un desafío de descarbonización que va más allá del consumo eléctrico: el calor necesario para fabricar medicamentos. Procesos como la generación de vapor suelen depender de calderas alimentadas por gas natural, lo que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero. Reducir este impacto requiere transformar los sistemas térmicos sin comprometer la calidad, la seguridad ni la continuidad de la producción.
Para acelerar este cambio, AstraZeneca lanzó el Programa de Calor Limpio, al que se incorporaron Sanofi, Opella y UCB como empresas fundadoras. La iniciativa busca reducir la dependencia de combustibles fósiles en los procesos industriales y facilitar la adopción de tecnologías de bajas emisiones entre las farmacéuticas y sus proveedores. El proyecto también evidencia la importancia de la colaboración empresarial para superar las barreras técnicas y financieras de la descarbonización.
¿Qué es el Programa de Calor Limpio y qué empresas participan?
AstraZeneca puso en marcha el Programa de Calor Limpio en diciembre de 2025, bajo la gestión de la consultora ERM y la empresa de inteligencia de cadenas de suministro Secaro. Con la incorporación de Sanofi, Opella y UCB, la iniciativa busca acelerar la transición hacia sistemas térmicos de menores emisiones en las operaciones industriales y las cadenas de suministro farmacéuticas.
Las cuatro compañías cuentan con compromisos de reducción basados en la ciencia que abarcan sus emisiones de gases de efecto invernadero. El programa busca convertir esos objetivos en acciones concretas mediante apoyo técnico a proveedores y, en algunos casos, incentivos financieros para facilitar inversiones. Según directivos de ERM y Secaro, ya hay más de 1,000 instalaciones cubiertas por la iniciativa.
La participación de proveedores es fundamental porque la huella ambiental de una farmacéutica no depende únicamente de sus propias plantas. También influyen los procesos de fabricación de los insumos que adquiere y las condiciones energéticas de su cadena de valor.
¿Qué es el calor limpio y cómo ayuda a reducir las emisiones?
El calor limpio es el que se genera mediante tecnologías y fuentes energéticas de bajas emisiones, en sustitución de sistemas que dependen de combustibles fósiles. En la industria farmacéutica, implica transformar la manera en que se produce el vapor y el agua caliente necesarios para distintos procesos de fabricación.
Entre las alternativas que contempla el programa destacan:
- Bombas de calor: aprovechan energía térmica del entorno para proporcionar calefacción o agua caliente con alta eficiencia, según las condiciones de operación.
- Electrificación: sustituye equipos que queman combustibles fósiles por tecnologías eléctricas. Su beneficio climático depende, entre otros factores, de cómo se genera la electricidad.
- Biometano: puede sustituir parte del gas natural en determinados sistemas térmicos; su impacto depende de su origen y de las emisiones de su producción.
- Eficiencia energética: reduce la energía necesaria mediante automatización, optimización de procesos y mejoras en los equipos.
No existe una solución única para todas las instalaciones. Las temperaturas requeridas, la infraestructura disponible, los costos y el acceso a energía determinan qué tecnología resulta viable. Por ello, la transición hacia el calor limpio exige evaluar cada proceso y medir las emisiones asociadas con las alternativas disponibles.
¿Por qué el calor industrial es un reto para la industria farmacéutica?
La generación de vapor es fundamental para fabricar medicamentos, por lo que sustituir los sistemas convencionales implica intervenir infraestructura esencial. Las empresas deben asegurar que los cambios mantengan los estándares de calidad, seguridad y fiabilidad que exige el sector sanitario.
Marissa Saretsky, directora de sostenibilidad de Opella, explicó que el desafío no consiste solamente en encontrar tecnologías de bajas emisiones, sino en lograr que funcionen a gran escala en instalaciones, ubicaciones, procesos y proveedores diversos.
También existen barreras económicas y de conocimiento. Emily Prior, directora de crecimiento de Secaro, señaló que algunas instalaciones saben qué medidas necesitan implementar, pero carecen de financiación, mientras que otras todavía están aprendiendo a identificar y gestionar sus emisiones. En Europa, las limitaciones en el suministro de gas natural han contribuido a colocar estas decisiones entre las prioridades de inversión.
Este panorama explica la importancia de una iniciativa que combina orientación técnica y apoyo financiero para facilitar la adopción de soluciones adaptadas a las condiciones de cada instalación.
Opella reduce el consumo de gas natural con bombas de calor
Opella ya desarrolla acciones para disminuir las emisiones térmicas mediante una estrategia que prioriza la eficiencia energética. La empresa ha trabajado en la automatización, la optimización de procesos y la mejora de los equipos de calefacción, ventilación y refrigeración para reducir la cantidad de energía que necesita.
Entre sus resultados destaca la instalación de tres calderas de menor capacidad combinadas con bombas de calor en su planta de Narita, Japón. La medida permitió reducir el consumo de gas natural en 20%.
En Lisieux, Francia, y Suzano, Brasil, la compañía sustituyó calderas de gas natural por bombas de calor para suministrar agua caliente a los sistemas de tratamiento de aire.
Estos casos muestran que la descarbonización puede combinar medidas de eficiencia con cambios tecnológicos. Reducir primero la demanda energética permite disminuir el consumo de combustibles y facilita la transición hacia fuentes de menor impacto ambiental.
¿Por qué es importante la alianza entre las farmacéuticas?
La colaboración entre AstraZeneca, Sanofi, Opella y UCB permite abordar un desafío compartido: reducir las emisiones de procesos industriales que también dependen de las capacidades de sus proveedores.
El programa ofrece tres ventajas estratégicas:
- Extiende la descarbonización a la cadena de suministro, en lugar de limitarla a las operaciones directas de las compañías.
- Facilita el acceso a conocimientos técnicos, especialmente para proveedores que necesitan orientación para identificar soluciones.
- Ayuda a superar barreras de inversión, mediante incentivos financieros en determinados casos.
La iniciativa también ofrece aprendizajes para otros sectores industriales que utilizan calor en sus procesos, como alimentos, productos químicos y bienes de consumo. La experiencia demuestra que los objetivos climáticos requieren no solo compromisos corporativos, sino mecanismos para que las empresas y sus proveedores puedan ejecutarlos.
Merz Therapeutics muestra la importancia de medir las emisiones
La electrificación del calor también plantea retos para la contabilidad corporativa de emisiones. Merz Therapeutics, una farmacéutica de tamaño mediano, electrificó la producción de vapor en su sede de Frankfurt, Alemania, y eliminó 1.5 millones de kilovatios-hora de consumo de gasóleo para calefacción.
La medida redujo aproximadamente 250 toneladas de CO₂ equivalente y disminuyó en 46% las emisiones estacionarias de Alcance 1. Sin embargo, la empresa comenzó a comprar calefacción centralizada, lo que incrementó sus emisiones de Alcance 2, asociadas con la energía adquirida.
El caso demuestra que sustituir una fuente energética puede modificar la distribución de las emisiones entre categorías contables. Por ello, las compañías deben evaluar tanto las emisiones directas como las indirectas para comprender el impacto integral de sus decisiones.
Tatiana Kalashnikova, líder global de sostenibilidad de Merz, destacó que la disponibilidad de datos y la metodología contable pueden afectar la visibilidad de las medidas operativas de descarbonización. Contar con información consistente es indispensable para evaluar las inversiones y comunicar avances verificables.
El calor limpio como prioridad para reducir emisiones
La incorporación de Sanofi, Opella y UCB al Programa de Calor Limpio impulsado por AstraZeneca pone de relieve la necesidad de transformar una fuente de emisiones que puede pasar inadvertida: el calor utilizado en los procesos industriales. Con más de 1,000 instalaciones cubiertas, la iniciativa busca acelerar la adopción de alternativas de bajas emisiones mediante asistencia técnica, colaboración e incentivos para proveedores. Los resultados de Opella muestran que la eficiencia y las bombas de calor pueden contribuir a reducir el consumo de combustibles fósiles.
El siguiente desafío consiste en demostrar reducciones sostenidas y verificables en toda la cadena de valor. Para lograrlo, las empresas necesitan combinar eficiencia energética, innovación, inversión y medición rigurosa de sus emisiones. La experiencia farmacéutica también ofrece una lección para otras industrias: la descarbonización no depende únicamente de establecer objetivos ambiciosos, sino de resolver los obstáculos técnicos y financieros que impiden alcanzarlos. En este proceso, el calor limpio puede convertirse en una herramienta relevante para avanzar hacia una producción industrial con menor impacto climático.












