El embarazo no debería convertirse en una desventaja laboral. Sin embargo, una nueva demanda colectiva presentada en Estados Unidos acusa a Amazon de aplicar prácticas que, de comprobarse, podrían representar una vulneración de los derechos de sus trabajadoras embarazadas y evidenciar los riesgos de una cultura laboral que no contempla adecuadamente sus necesidades.
Cuatro exempleadas de almacén señalan una práctica sistemática de discriminación en Amazon contra mujeres embarazadas. La denuncia, presentada ante un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York, sostiene que la empresa negó adaptaciones básicas, exigió documentación médica de manera ilegal y llegó a amenazar o despedir a trabajadoras por ausentarse durante el embarazo.
¿Qué prácticas señala la demanda contra Amazon?
La demanda busca representar a miles de empleadas embarazadas en Estados Unidos y sostiene que Amazon incumple tanto la legislación federal como las normas laborales de Nueva York diseñadas para proteger a las trabajadoras durante el embarazo.
Entre las prácticas denunciadas se encuentran:
- Negar o dificultar adaptaciones laborales básicas, como sillas para sentarse durante la jornada.
- No conceder adecuadamente descansos para beber agua o utilizar el baño.
- Obstaculizar el tiempo necesario para acudir a citas prenatales.
- Amenazar o despedir a trabajadoras embarazadas por acumular ausencias.
- Solicitar documentación médica a empleadas que pedían adaptaciones, algo que las demandantes consideran contrario a la legislación aplicable.
La denuncia afirma que estas prácticas no serían incidentes aislados, sino parte de un patrón habitual. “Amazon incumple la ley a cada paso”, sostiene el documento presentado ante el tribunal.

Las exempleadas argumentan que las prácticas señaladas violan la Ley Federal de Igualdad para las Trabajadoras Embarazadas y la legislación laboral de Nueva York. La primera busca garantizar que las trabajadoras embarazadas puedan obtener adaptaciones razonables cuando las necesiten para continuar desempeñando sus funciones.
Esto resulta especialmente relevante en empleos físicamente demandantes, como los de almacén. Una adaptación aparentemente sencilla —por ejemplo, permitir sentarse periódicamente, beber agua o acudir a una consulta prenatal— puede representar una diferencia importante entre poder continuar trabajando en condiciones adecuadas o enfrentar una situación de riesgo laboral.
¿Qué exigen las demandantes?
Las cuatro exempleadas solicitan que Amazon repare las consecuencias económicas de las prácticas que denuncian y que adopte medidas para evitar que vuelvan a ocurrir. Entre sus principales peticiones están:
- El pago de salarios y prestaciones que habrían perdido.
- Una indemnización por daños y perjuicios punitivos.
- Una orden judicial que obligue a Amazon a detener las prácticas discriminatorias contra trabajadoras embarazadas.
En otras palabras, la demanda no sólo busca una compensación para las afectadas, sino también cambios que impidan que la discriminación en Amazon continúe afectando a otras empleadas.
¿Qué dice Amazon sobre las acusaciones?
Aunque Amazon no había realizado comentarios sobre la demanda al momento de su presentación, la compañía sostiene que cuenta con políticas amplias de adaptación para empleadas embarazadas y que aprueba la gran mayoría de las solicitudes.
Esta postura será relevante conforme avance el proceso judicial, pues una de las cuestiones centrales será determinar si las políticas establecidas por Amazon se aplican realmente de manera consistente en sus centros de trabajo.
La diferencia entre tener una política y garantizar su cumplimiento es precisamente uno de los aprendizajes empresariales que deja este caso. Una organización puede contar con procedimientos formales de inclusión, pero si los supervisores no los conocen, los trabajadores encuentran obstáculos para acceder a ellos o las metas operativas terminan imponiéndose sobre las adaptaciones, la política pierde buena parte de su efectividad.

¿Por qué este caso es importante para las empresas?
Amazon es el segundo mayor empleador privado de Estados Unidos, sólo detrás de Walmart. A finales de 2025 contaba con 1.58 millones de empleados de tiempo completo y parcial, por lo que cualquier política laboral aplicada a gran escala puede tener consecuencias para miles de personas.
La dimensión de la compañía también explica por qué el caso puede convertirse en una referencia para la gestión empresarial de la maternidad. Las empresas no sólo deben evitar preguntar si una trabajadora embarazada puede cumplir con sus responsabilidades; también tienen que evaluar qué ajustes razonables pueden permitirle continuar haciéndolo. Algunas medidas que pueden ayudar a las organizaciones a estar preparadas para esta etapa en la vida de las colaboradoras son:
- Establecer protocolos claros para solicitar adaptaciones durante el embarazo.
- Capacitar a líderes y supervisores para evitar decisiones arbitrarias.
- Garantizar descansos y ajustes razonables cuando correspondan.
- Proteger a las trabajadoras frente a represalias por solicitar sus derechos.
- Evaluar las políticas de maternidad desde la experiencia real de las colaboradoras.

¿Embarazo y empleo son realmente compatibles?
La controversia alrededor de la discriminación en Amazon recuerda que la inclusión laboral no se mide únicamente por cuántas mujeres forman parte de una plantilla. También se refleja en las condiciones que encuentran cuando atraviesan distintas etapas de su vida.
El embarazo es uno de los momentos en los que esa cultura se pone a prueba. Una empresa que busca retener talento femenino debe contar con mecanismos que permitan a sus colaboradoras continuar desarrollándose profesionalmente sin tener que elegir entre conservar su empleo y atender necesidades relacionadas con su maternidad.
La demanda contra Amazon todavía tendrá que demostrar sus acusaciones ante los tribunales. Sin embargo, el caso deja desde ahora una lección para las organizaciones: cumplir la ley es el punto de partida, no el techo de una estrategia de inclusión. Evitar la discriminación en Amazon —o en cualquier otra empresa— requiere que las políticas de protección al embarazo sean conocidas, accesibles y aplicadas de forma efectiva en todos los niveles de la organización.











