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Crean el ‘Bioloon’, un globo 100% biodegradable que desaparece en 9 meses

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Un globo puede ser parte de una celebración durante unas horas, pero su impacto ambiental puede permanecer mucho más tiempo. Cuando estos objetos terminan en vertederos, playas, ríos o el océano, sus restos pueden ser ingeridos por aves y animales marinos, con consecuencias potencialmente mortales. A esto se suma que los procesos utilizados para fabricar globos convencionales incorporan sustancias que dificultan su degradación y pueden liberar compuestos al ambiente. El problema, por tanto, comienza mucho antes de que el globo se convierta en basura.

Ante este escenario, una investigación del Imperial College London busca replantear uno de los elementos más habituales de las fiestas. Su propuesta es Bioloon, un globo biodegradable elaborado con látex natural y un polímero biodegradable, diseñado para descomponerse por completo en un periodo máximo de nueve meses. La innovación conserva además una característica clave para el sector de eventos: puede inflarse con una facilidad similar a la de un globo convencional. Sus creadoras esperan comenzar su comercialización en 2028.

¿Por qué los globos representan un problema ambiental?

Aunque suelen asociarse con alegría, los globos desechados pueden convertirse en un peligro para la fauna silvestre. Una vez liberados o arrojados a la basura, pueden desplazarse hacia ecosistemas naturales y terminar en el mar, donde aves y animales marinos pueden confundirlos con alimento.

La evidencia científica ha comenzado a dimensionar este riesgo. Un estudio de 2019 realizado por la Universidad de Tasmania identificó a los globos como el residuo plástico más peligroso para las aves marinas entre los materiales analizados. La investigación encontró que su ingestión podía ser 32 veces más mortal que la de plásticos rígidos.

El volumen de consumo amplifica el problema. El departamento de ingeniería química del Imperial College London estima que cada año se compran entre 20,000 y 25,000 millones de globos en todo el mundo. Incluso cuando un producto tiene una vida útil de apenas unas horas, multiplicar ese consumo por miles de millones genera un flujo considerable de residuos.

¿Qué es Bioloon y cómo funciona?

Bioloon es un globo biodegradable desarrollado por Juliana Cumming, doctoranda del Imperial College London, en colaboración con Charlotte Melia, empresaria del sector de eventos. El proyecto nació después de que Melia identificara una contradicción en su propia industria: miles de globos se utilizaban como decoración durante unas horas y posteriormente eran desechados.

Cumming dedicó tres años al desarrollo de la fórmula y reconoce que el camino incluyó cientos de pruebas y numerosos fracasos. El resultado es un material blando y elástico cuya textura es comparable con la de un globo tradicional, pero con una diferencia fundamental: está diseñado para biodegradarse completamente.

La tecnología parte del látex natural, obtenido de la savia del árbol del caucho, pero incorpora un polímero biodegradable. Además, elimina los aditivos utilizados habitualmente durante la fabricación de globos convencionales. La composición exacta permanece protegida mediante una patente.

¿Por qué los globos tradicionales tardan en degradarse?

El látex natural, por sí mismo, es un material con capacidad de biodegradación. Sin embargo, la fabricación tradicional de los globos modifica sus propiedades mediante un proceso conocido como vulcanización.

Durante esta etapa se incorporan aceleradores de azufre, antioxidantes y activadores que permiten transformar el látex en una goma más resistente y estable. De acuerdo con Cumming, estos componentes contribuyen a impedir la biodegradación del producto y pueden liberar sustancias tóxicas al ambiente.

Esta diferencia es importante porque la etiqueta “látex natural” no significa necesariamente que el producto terminado tenga el mismo comportamiento ambiental que el material de origen. En Bioloon, la investigación se concentró precisamente en modificar esa etapa para conservar las propiedades necesarias para fabricar un globo sin bloquear su capacidad de degradación.

¿Cuánto tarda en degradarse Bioloon?

Una de las principales características de Bioloon es su tiempo estimado de biodegradación. Según sus creadoras, el material se descompone completamente en un periodo máximo aproximado de nueve meses, frente a la permanencia mucho más prolongada asociada con los globos tradicionales.

Para evaluar su comportamiento, el equipo probó el material en diferentes condiciones. Los ensayos incluyeron suelo, agua de mar y agua desionizada. De acuerdo con Cumming, el material logró degradarse en los tres escenarios y, con base en los resultados, se estimó un periodo de aproximadamente nueve meses.

Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de diseño sostenible. La propuesta no consiste únicamente en gestionar mejor un residuo una vez generado, sino en modificar el material desde su origen para reducir su permanencia después del consumo.

¿Cuándo podría llegar al mercado?

El proyecto Bioloon surgió de una colaboración entre investigación académica y emprendimiento. Melia y una socia aportaron 30,000 libras para financiar parcialmente el doctorado de Cumming, después de que la empresaria identificara los residuos de globos como uno de los principales problemas ambientales pendientes en su actividad.

Sus creadoras esperan comenzar a comercializar el producto en 2028. Además de mantener una experiencia de uso similar a la de los globos convencionales, la propuesta busca ofrecer una alternativa para empresas de eventos y consumidores que quieren reducir el impacto ambiental de sus celebraciones.

El potencial tecnológico podría ser incluso mayor. Melia plantea que el material desarrollado podría adaptarse en el futuro a otros productos de látex, como guantes domésticos, guantes quirúrgicos, prendas y preservativos. Esto convertiría la investigación en algo más que una alternativa para fiestas: podría ser un punto de partida para desarrollar nuevos materiales biodegradables.

El caso de Bioloon muestra cómo un residuo aparentemente cotidiano puede revelar un problema ambiental de gran escala. Cada globo utilizado durante unas horas forma parte de un mercado que mueve miles de millones de unidades al año, mientras que sus residuos pueden terminar en ecosistemas donde representan un riesgo para la fauna. La innovación busca intervenir precisamente en ese punto: diseñar un producto cuyo final de vida sea menos persistente.

Para la responsabilidad social, el desarrollo también plantea una pregunta relevante: ¿qué productos de uso breve podrían rediseñarse desde su origen para reducir su impacto? Bioloon todavía tendrá que demostrar su viabilidad comercial, desempeño y comportamiento a gran escala, pero su propuesta apunta hacia una idea cada vez más importante en sostenibilidad: no basta con gestionar los residuos; también es necesario pensar en ellos antes de que existan.

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