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Delfines en Xcaret: los amparos de Delphinus abren el debate sobre responsabilidad empresarial

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Por Edgar López Pimentel 


La discusión ya no se limita a quién opera los delfinarios. También alcanza a las marcas que incorporan esas experiencias a su oferta y a la manera en que supervisan a sus socios comerciales.

Quien contrata una experiencia con delfines dentro de Xcaret o Xel-Há puede asociarla naturalmente con la marca del parque. Sin embargo, la operación y el cuidado especializado de los ejemplares corresponden a Delphinus, una institución zoológica independiente que presta ese servicio dentro de ambos recintos. La distinción adquirió relevancia después de que Delphinus promoviera juicios de amparo contra disposiciones de la reforma mexicana sobre mamíferos marinos.

Expok solicitó directamente la posición de ambas organizaciones. Sus respuestas y reportes de sostenibilidad muestran responsabilidades diferenciadas, pero conectadas. Delphinus se reconoce como responsable de la operación y del cuidado de los animales. Grupo Xcaret aclara que Delphinus no forma parte de la empresa, aunque reconoce una responsabilidad propia de seguimiento sobre las actividades desarrolladas dentro de sus parques. La independencia jurídica, por tanto, no elimina la integración de la experiencia en la cadena de valor turística.

¿Qué cambió con la reforma?

La reforma del artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de julio de 2025. El texto vigente prohíbe la posesión y utilización de mamíferos marinos para actividades distintas de los supuestos permitidos, así como su reproducción, salvo cuando tenga fines de conservación mediante recuperación, reintroducción o repoblación de especies amenazadas o en peligro de extinción.

Para los cetáceos, la ley establece además que los ejemplares deben estar ubicados en corrales marinos y no en instalaciones de concreto. Cuando la geografía no lo permita, prevé instalaciones abiertas con intercambio de agua exterior por mareas o bombeo. El incumplimiento del artículo puede ser causa de revocación de autorizaciones.

Es dentro de ese nuevo marco donde Delphinus promovió los recursos legales. La institución sostiene que no ha solicitado ni busca una excepción al cumplimiento de la ley, sino que pretende proteger el bienestar de los delfines bajo su cuidado e incorporar elementos técnicos y científicos al análisis regulatorio.

Delphinus: una prohibición absoluta también puede generar riesgos

En su respuesta a Expok, Delphinus concentró uno de sus argumentos en la prohibición de reproducción. Desde su interpretación del modelo de los Cinco Dominios —nutrición, entorno, salud, comportamiento y estado mental—, impedir de manera permanente las conductas reproductivas puede afectar el comportamiento y el estado mental de los animales.

La institución señaló que el cumplimiento de esa restricción puede obligar a separar permanentemente a machos y hembras que integran grupos consolidados, con la posible ruptura de vínculos sociales, o a recurrir al control hormonal de las hembras para evitar nacimientos. También afirmó que todavía no existe un criterio oficial que oriente esas decisiones.

“Nuestra prioridad no ha cambiado nunca. Son los animales que están a nuestro cuidado”, afirmó Delphinus, institución zoológica, en la postura entregada a Expok.

Otro de los recursos cuestiona las restricciones para construir o ampliar instalaciones en aguas costeras. Delphinus argumentó que el bienestar físico y mental no depende únicamente de que el ambiente sea natural o artificial, sino del acceso a cuidados adecuados, atención veterinaria, enriquecimiento, estimulación cognitiva y social, y espacios diseñados con criterios técnicos.

La institución advirtió que una transición sin reglamento, protocolos de traslado, permisos e infraestructura suficiente podría exponer a los ejemplares a riesgos que hoy no enfrentan. También subrayó que los operadores privados han sostenido capacidades de rescate y atención veterinaria de mamíferos marinos que, a su juicio, no deberían debilitarse, sino integrarse a una política pública de bienestar animal.

La pregunta que Delphinus dejó sin precisar

Después de recibir la postura, Expok preguntó qué buscan concretamente que resuelvan los jueces y qué cambiaría en la operación actual de Delphinus si los amparos fueran concedidos. La institución indicó que, por el momento, no agregaría más información y solicitó que la declaración fuera atribuida a Delphinus como institución zoológica.

Por ello, su respuesta permite conocer la justificación técnica y de bienestar animal que atribuye a los recursos, pero no precisa el efecto operativo concreto que busca obtener mediante una eventual sentencia favorable.

Lo que Delphinus reporta sobre su operación

El Reporte de Sostenibilidad 2024 de Delphinus permite dimensionar la operación involucrada en el debate. La institución informa que opera siete hábitats para la interacción con mamíferos marinos en el Caribe mexicano, recibió 357,868 visitantes durante 2024 y contaba con 544 colaboradores. También reporta acreditaciones de American Humane, la Alliance of Marine Mammal Parks and Aquariums y la International Marine Animal Trainers’ Association. Estas referencias se presentan aquí como información declarada por Delphinus; por sí mismas no sustituyen la revisión de su alcance, vigencia o metodología.

El documento dedica un apartado al modelo de los Cinco Dominios. Afirma que las dietas son personalizadas; que realiza monitoreos de sangre, orina, copro y contenido gástrico; que integra grupos sociales estables; que emplea condicionamiento operante con refuerzo positivo, y que las decisiones sobre nutrición, entorno, salud y comportamiento se valoran por su posible efecto en el estado mental de los animales.

Del modelo declarado a los resultados publicados

El reporte explica políticas, instalaciones y prácticas, pero no publica indicadores que permitan evaluar sus resultados sobre los ejemplares. No informa el número total de delfines bajo cuidado, nacimientos y fallecimientos del periodo, edades, padecimientos, tratamientos, uso de control hormonal, incidentes, resultados individualizados de bienestar ni hallazgos de evaluaciones veterinarias externas.

La ausencia de esos datos no demuestra que exista un problema de bienestar animal. Sí marca una brecha de transparencia: mientras Delphinus utiliza los Cinco Dominios como argumento técnico de sus amparos, su informe público no ofrece métricas suficientes para que terceros comparen ese modelo con resultados observables. En una controversia centrada precisamente en el bienestar de los animales, esa información sería material.

Xcaret: la operación es de Delphinus, pero existe responsabilidad de seguimiento

Grupo Xcaret confirmó a Expok que mantiene una relación comercial con Delphinus y que la operación y el cuidado especializado de los delfines corresponden a esa institución zoológica. Sin embargo, la compañía no redujo el asunto a la separación corporativa.

“Como parte de nuestra responsabilidad, damos seguimiento a las condiciones en las que estas experiencias se desarrollan dentro de nuestros parques”, señaló Grupo Xcaret en su respuesta formal.

El grupo agregó que cualquier actividad realizada en sus parques debe apegarse al marco legal vigente y a criterios sólidos de bienestar animal. Afirmó además que Delphinus ha demostrado de manera consistente su compromiso de cumplir la normatividad aplicable.

Xcaret no manifestó apoyo ni rechazo a los amparos. Su postura se concentró en delimitar responsabilidades, confirmar la supervisión y reconocer que tanto el marco regulatorio como la conversación social sobre estas actividades están evolucionando. Según la empresa, su análisis coloca en el centro el bienestar de los animales, la evidencia científica, el cumplimiento de la ley y una experiencia responsable para los visitantes.

¿Qué reporta Xcaret sobre bienestar animal?

La Memoria de Xostenibilidad 2024 de Grupo Xcaret aporta contexto sobre su estructura interna. El documento reporta que ese año constituyó un Comité de Bioética y Bienestar Animal para procurar que las acciones vinculadas con el manejo de fauna respeten principios éticos, legales y políticas institucionales, con referencias a marcos de la World Association of Zoos and Aquariums (WAZA) y la Asociación Latinoamericana de Parques, Zoológicos y Acuarios (ALPZA).

La memoria también señala que fueron evaluados 1,041 estándares operativos relacionados con el bienestar y cuidado de especies bajo resguardo del grupo, y reporta un nivel de control de 99.9% en la calidad de las exhibiciones.

El informe no menciona expresamente a Delphinus, a los delfines ni a los mamíferos marinos, y tampoco permite determinar si esos 1,041 estándares abarcan actividades operadas por terceros. La declaración entregada posteriormente a Expok complementa ese punto al afirmar que Xcaret sí da seguimiento a las condiciones de las experiencias, aunque no detalla el método, los indicadores ni el alcance de dicha supervisión.

Una relación comercial que también forma parte de la cadena de valor

El caso muestra por qué el bienestar animal ya no puede analizarse únicamente dentro de los límites jurídicos de cada empresa. Para el visitante, una experiencia desarrollada dentro de un parque queda asociada con la marca del recinto, aunque la operación y el cuidado correspondan a otra institución. En este caso, la relación tampoco es reciente ni invisible: el reporte de Delphinus señala que inició operaciones en Xcaret en 1992 y en Xel-Há en 1998.

El informe de Delphinus presenta los hábitats de Xcaret y Xel-Há mediante composiciones que reúnen las marcas de ambas organizaciones. La imagen no acredita propiedad o control corporativo, pero sí documenta una integración comercial y de cara al visitante. Por su parte, la memoria de Xcaret describe el desarrollo de su cadena de valor como un proceso estratégico destinado a garantizar relaciones comerciales responsables, éticas y sostenibles; en 2024 reportó compras a 1,546 proveedores.

Los documentos y las respuestas introducen una distinción relevante: Delphinus conserva la responsabilidad operativa y profesional sobre los ejemplares; el grupo turístico reconoce una responsabilidad de seguimiento porque la actividad ocurre dentro de sus parques y se integra a la experiencia ofrecida al visitante. No son responsabilidades idénticas, pero tampoco son excluyentes. La responsabilidad de la cadena de valor no exige afirmar que ambas empresas sean una sola; exige explicar qué controla, supervisa y transparenta cada una.

Lo que falta por resolver

El debate continuará en dos espacios. En los tribunales deberá precisarse el alcance de los amparos y el efecto de las resoluciones sobre las disposiciones impugnadas. En la política pública deberán definirse condiciones técnicas que permitan aplicar la reforma sin trasladar nuevos riesgos a los animales que ya se encuentran bajo cuidado profesional.

Para las empresas, el caso abre otra pregunta: ¿hasta dónde llega su responsabilidad cuando una actividad no es operada directamente por ellas, pero se integra a la experiencia ofrecida a sus clientes? La respuesta de Xcaret reconoce al menos tres obligaciones propias: exigir cumplimiento legal, observar criterios de bienestar animal y dar seguimiento a las condiciones del servicio. Los reportes revisados dejan pendiente conocer con qué indicadores se cumple y se comunica ese seguimiento.

La discusión sobre los delfines ya no se limita, por tanto, a determinar quién es propietario del operador. También alcanza a la selección y supervisión de socios comerciales, a la transparencia frente al visitante y a la capacidad de las marcas para responder cuando cambian la regulación, la ciencia y las expectativas sociales.

Fuentes consultadas

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