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Una mirada al costo real de nuestros desechos

En agosto de 2019, el extenso vertedero de Kpone, ubicado a 40 kilómetros del centro de Accra, Ghana, se vio envuelto en llamas. Siendo el único vertedero diseñado en la ciudad, Kpone había estado recibiendo ropa descartada de Estados Unidos y otros países ricos durante años. Con el tiempo, las prendas absorbieron la lluvia y atraparon gases y productos químicos que emanaban de la basura en descomposición, hasta que un día el vertedero explotó, de acuerdo con Corporate Knights.

Este incidente en Kpone es solo una manifestación de un problema global mucho más amplio. La acumulación de desechos es un problema que afecta a todas las naciones del mundo. Sin embargo, el costo real de nuestros desechos rara vez se comprende en su totalidad e importancia, ya que a menudo están «fuera de la vista y fuera de la mente» como lo aborda más a fondo Oliver Franklin-Wallis, autor del libro «Wasteland: The Secret World of Waste and the Urgent Search for a Cleaner Future» (Wasteland: El Mundo Secreto de los Desechos y la Búsqueda Urgente de un Futuro más Limpio).

Comprender el problema de los desechos

Oliver Franklin-Wallis describe el incidente de vertedero de Kpone como un ejemplo de no conocer el costo real de nuestros desechos. Los desechos, argumenta, a menudo se exportan de los países ricos a los pobres, un fenómeno conocido como «colonialismo tóxico». Pensamos en deshacernos de las cosas, pero realmente no entendemos dónde va ni quiénes son las personas al otro lado de la historia, enfatiza el autor.

Wasteland es una exploración de esos lugares y personas en el otro lado. En el transcurso de su investigación, Franklin-Wallis, editor de British GQ, visita un vertedero de 69 acres en las afueras de Nueva Delhi, donde recolectores de desechos clasifican hábilmente una deslumbrante variedad de plásticos.

Franklin-Wallis argumenta que si los consumidores entendieran el verdadero costo económico y ambiental de los desechos que se producen, el comportamiento sería diferente.

Dar un paso hacia la consciencia ambiental

De acuerdo con él, es importante comprender la magnitud del problema de los desechos en todo el mundo. Según el Banco Mundial, los seres humanos producen aproximadamente 2 mil millones de toneladas de desechos sólidos al año. Esto incluye todo, desde plásticos y papel hasta productos electrónicos y residuos orgánicos. De esta vasta cantidad de desechos, solo alrededor de una quinta parte se recicla o compostea adecuadamente. El restante 80% de los desechos a menudo termina en vertederos o se quema, lo que tiene graves consecuencias económicas y ambientales.

Siguiendo con el editor del GQ británico, desde una perspectiva económica, el costo de nuestros desechos es significativo. La gestión de desechos sólidos representa una carga financiera sustancial para las ciudades y los gobiernos. Los vertederos, la recogida de basura y la incineración de desechos son costosos de mantener. Además, los costos de transporte de desechos desde los lugares de generación hasta las instalaciones de gestión también son considerables.

Un aspecto importante del costo económico de los desechos es el potencial económico que se desperdicia. Muchos de los objetos que terminan en vertederos o se queman podrían haberse reciclado o reutilizado, generando ingresos y empleos en el proceso. Los materiales valiosos, como metales, plásticos de alta calidad y productos electrónicos, a menudo se desechan sin ser recuperados. Esto equivale a una pérdida económica significativa.

Además de los costos económicos, existe un costo ambiental aún más alarmante asociado con nuestros desechos. Uno de los problemas más destacados es el cambio climático. La industria de los desechos sólidos es responsable del 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esto es más que las emisiones combinadas de las industrias de transporte marítimo y aviación.

Plásticos, un desafío ambiental

El problema del plástico es una parte significativa de este costo ambiental. El plástico es un material derivado del petróleo, y su producción y eliminación tienen un impacto ambiental considerable. Hoy en día, se compran más de un millón de botellas de plástico en todo el mundo cada minuto. Además, más de la mitad de las fibras de tela utilizadas en la industria de la moda, que también terminan en vertederos, están hechas de plástico.

El vertedero de Kpone en Ghana, que se mencionó al principio, es un ejemplo impactante de cómo los desechos pueden afectar negativamente al medio ambiente. La acumulación de ropa usada de países ricos atrapó gases y productos químicos que emanaban de la basura en descomposición, lo que finalmente provocó un incendio que ardió durante ocho meses. Este tipo de incidentes no solo contamina el aire y el agua, sino que también causa daños a la salud de las comunidades circundantes.

Otro ejemplo del impacto ambiental de los desechos es la Gran Mancha de Basura del Pacífico, que recoge una parte de los estimados 11 millones de toneladas de desechos plásticos arrojados a los océanos cada año. Esta mancha de basura es aproximadamente el doble del tamaño de Texas y amenaza gravemente la vida marina y los ecosistemas oceánicos.

Si bien la historia nos muestra que los seres humanos siempre han generado desechos, la introducción de los plásticos de consumo masivo después de la Segunda Guerra Mundial marcó un cambio significativo en la cantidad y el tipo de desechos que generamos, de acuerdo con el autor.

Hoy en día, la cultura del consumo y la producción en masa han llevado a un aumento en la generación de desechos. El precio más bajo de los materiales, junto con la externalización de la producción y la reducción de barreras comerciales, ha llevado a un aumento en la producción de bienes de consumo y, en consecuencia, en la generación de desechos.

Sociedad, empresas y gobierno deben abordar problema de desechos

Un aspecto interesante de este cambio que el autor sugiere, es cómo los países ricos a menudo exportan sus desechos a naciones más pobres, en lo que se ha denominado «colonialismo tóxico». A menudo, los desechos de países ricos se envían a países en desarrollo, donde se manejan de manera deficiente y a menudo tienen un impacto negativo en las comunidades locales y el medio ambiente.

Por ejemplo, durante las décadas de 1980 a 2018, China recibió aproximadamente el 47% de todos los desechos plásticos globales para su reciclaje. Sin embargo, en 2018, China implementó la política conocida como «Espada Nacional», que prohibió la importación de la mayoría de los tipos de desechos plásticos. Esto llevó a un flujo masivo de desechos plásticos hacia países del sudeste asiático, como Malasia, Filipinas, Indonesia, Vietnam y Tailandia, que luego también implementaron prohibiciones.

En medio de esta compleja situación, el autor Oliver Franklin-Wallis se aventura en su libro «Wasteland» para explorar estos lugares y personas en el «otro lado» de la gestión de desechos. Viaja a un vertedero en Nueva Delhi, donde los recolectores de basura clasifican una amplia variedad de plásticos. También visita una incineradora en Londres que quema enormes cantidades de basura anualmente y un sitio Superfund en Oklahoma, donde los trabajadores convierten desechos mineros tóxicos en asfalto.

Desafíos de los desechos

La investigación de Franklin-Wallis arroja luz sobre la complejidad de la industria de los desechos y cómo esta cadena de suministro para desmontar nuestros objetos desechados puede ser tan intrincada como la cadena de suministro para fabricarlos en primer lugar. Esta industria es una gigantesca empresa que involucra a millones de personas y representa miles de millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de esta complejidad, Franklin-Wallis sostiene que los consumidores, gobiernos y empresas desempeñan un papel fundamental en abordar el costo real de nuestros desechos. Argumenta que si se conociera el costo real de nuestros desechos se podría modificar el comportamiento y tomar decisiones más sostenibles.

Gobiernos deben regular producción de desechos

En este punto, como lo ve Franklin-Wallis los gobiernos deben regular a las empresas que producen desechos, incluidos los gigantes de los combustibles fósiles, como petróleo. Por ejemplo, se señala que varias empresas han adoptado planes de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR). Bajo estos planes, las empresas que producen residuos deben contribuir financieramente a sistemas de gestión de residuos para financiar su recogida y tratamiento adecuados.

Sin embargo, en muchos casos, estos fondos no llegan a los países de bajos ingresos que suelen ser los destinos finales de estos productos, lo que plantea desafíos en la gestión de desechos a nivel global.

En un mundo donde el cambio climático y la gestión de los desechos son desafíos apremiantes, es crucial que comprender el costo real de nuestros desechos. Desde una perspectiva económica, estamos perdiendo recursos valiosos y generando gastos innecesarios. Desde una perspectiva ambiental, estamos dañando gravemente el planeta y contribuyendo al cambio climático.

Un programa que parece dar claridad a este problema es la reciente publicación del borrador del tratado global sobre plástico liderado por Naciones Unidas que, entre otras cosas, describe un plan para reducir la fabricación de nuevos plásticos. No obstante, los consumidores todavía necesitan comprender el verdadero impacto de sus residuos, enfatiza Franklin-Wallis.

2 COMENTARIOS

  1. Muy buenos ejemplos. Ahora requerimos que los docente4s empiecen a promover el ahorro. Evitando la compra innecesaria de materiales escolares por ejemplo y enseñando a los alumnos a reciclar y reusar.

  2. En el caso latinoamericano dónde el 60xciento de los residuos son orgánicos solo se aprovechan en el caso de Colombia un 0,5xciento si se compostaran generarian empleo y abonos organicos

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