Antes de la COP30, petroleras buscaron limpiar su imagen con estrategia digital 

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A pocas semanas de la COP30 en Belém, las principales compañías petroleras aceleraron una ofensiva publicitaria digital sin precedentes. Durante el mes de octubre su inversión en Google Ads aumentó un 218%, disparando el total de anuncios de 1.939 a 6.384 en solo un mes. Esta oleada se activó justo antes de que los países definieran los nuevos compromisos climáticos globales, un periodo estratégico donde la opinión pública y la presión internacional suelen intensificarse.

Estos datos, revelados por un informe publicado por la Alianza Climática Contra la Desinformación (CAAD) y Climainfo confirma que firmas como Saudi Aramco (+469%), TotalEnergies (+106%), ExxonMobil (+156%) y BP (+1.369%) incrementaron su presencia digital de forma abrupta. De acuerdo con especialistas citados en el estudio, esta explosión publicitaria responde a tácticas de “lavado verde”, donde se proyecta una imagen de transformación ambiental que no necesariamente coincide con las operaciones reales de estas empresas. 

estrategia digital de petroleras

El repunte publicitario y la estrategia digital de petroleras

El aumento en anuncios evidencia cómo la estrategia digital de petroleras se ha convertido en un mecanismo central para influir en la conversación climática. Saudi Aramco superó los 10.000 anuncios en un mes, una cifra que revela un esfuerzo coordinado para moldear la percepción pública justo mientras se discutían metas globales de descarbonización. En todos los casos, los anuncios utilizaron mensajes sobre innovación, eficiencia o energías limpias, independientemente del peso real de estas líneas en su modelo de negocio.

Lo relevante no es solo el volumen, sino el timing: el pico coincidió con el periodo en que gobiernos preparaban posturas oficiales rumbo a la COP30. Según Climainfo, este comportamiento refleja un patrón observado antes de otras cumbres climáticas: las petroleras intensifican la comunicación verde justo cuando aumenta el escrutinio regulatorio. La narrativa ambiental se vuelve, así, un amortiguador reputacional.

Desde la perspectiva de responsabilidad social, esto revela un uso instrumental de la publicidad ambiental. Más que comunicación, se trata de una estrategia para influir el marco narrativo en un momento donde sus operaciones están bajo cuestionamiento. Expertos advierten que esta saturación informativa compite directamente con reportes científicos y con las demandas ciudadanas por una transición energética más acelerada.

Lavado verde digital: riesgos para la integridad informativa

El informe también describe estas campañas como una nueva generación de lavado verde, más sofisticada y difícil de identificar. Philip Newell, codirector de CAAD, señala que “las grandes petroleras gastan mucho dinero en desinformación climática”, señalando que la falta de supervisión permite que plataformas como Google se beneficien de mensajes ambiguos o engañosos sobre sostenibilidad.

Renata Albuquerque Ribeiro, investigadora de Climainfo, explica que la escalada publicitaria se activa en momentos críticos de decisión, lo que permite crear ruido informativo que dificulta diferenciar avances reales de simples narrativas comerciales. La repetición constante de términos verdes genera una percepción de cambio incluso si los indicadores operativos siguen apuntando a la expansión de combustibles fósiles.

A ello se suma un riesgo adicional: la segmentación algorítmica. Travis Coan, del C3DS, advierte que estas campañas pueden mostrar mensajes diferentes para distintos públicos, dificultando la rendición de cuentas. Una persona interesada en temas ambientales puede ver anuncios sobre renovables, mientras que inversionistas reciben mensajes sobre crecimiento en exploración y extracción. Esta dualidad contribuye a una forma más compleja de desinformación climática.

Para especialistas en RSE, el reto es garantizar que la comunicación ambiental no sustituya a los cambios estructurales. La integridad informativa es un principio fundamental para que la ciudadanía, los reguladores y los inversionistas puedan evaluar adecuadamente los esfuerzos climáticos de cualquier empresa, especialmente en sectores de alto impacto.

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Gobernanza digital y responsabilidad empresarial ante el reto

El caso expuesto evidencia un vacío significativo en la gobernanza de la publicidad digital. Aunque existen reglas generales sobre mensajes engañosos, pocos países cuentan con mecanismos específicos para verificar afirmaciones ambientales. Esta falta de regulación permite que los anuncios de sectores altamente contaminantes alcancen una exposición masiva sin un proceso riguroso de validación.

Para el sector empresarial, esto plantea un debate ético de fondo: ¿hasta qué punto es legítimo invertir en campañas verdes si no están respaldadas por acciones verificables? La brecha entre mensaje y realidad puede erosionar la confianza en los reportes de sostenibilidad, afectar la credibilidad del sector privado y colocar en desventaja a empresas que sí están implementando procesos de transición energética reales.

El auge de estas tácticas también impacta el ecosistema democrático. Antes de la COP30, los anuncios no solo reforzaron narrativas corporativas, sino que influyeron en la percepción de actores clave sobre el papel futuro de las petroleras en la transición energética. La publicidad se convierte, así, en un instrumento político que puede influir indirectamente en la formulación de políticas públicas.

Por ello, expertos coinciden en la necesidad de implementar reglas claras para la publicidad climática: verificación científica obligatoria, transparencia de segmentación, límites al uso de claims ambientales sin sustento y supervisión independiente. Sin estas medidas, la estrategia digital de petroleras seguirá moldeando la conversación climática con un peso desproporcionado respecto a su responsabilidad ambiental real.

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Proteger la conversación climática en la era digital

La escalada publicitaria previa a la COP30 demuestra que el debate climático no solo ocurre en foros internacionales, sino también en los algoritmos y espacios digitales donde se forma la opinión pública. Las petroleras han mostrado una capacidad sin precedentes para influir en la conversación mediante campañas verdes que no siempre reflejan transformaciones operativas profundas.

Ante este panorama, la comunidad de RSE tiene la responsabilidad de promover mecanismos que aseguren transparencia, verificación y coherencia en la comunicación ambiental empresarial. Blindar la conversación climática en la era digital es una condición indispensable para avanzar hacia políticas públicas informadas y hacia una transición energética justa y basada en evidencia.

Inequidad en el emprendimiento: ¿por qué el fracaso fortalece a los hombres y debilita a las mujeres?

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La inequidad en el emprendimiento sigue siendo una de las brechas más persistentes dentro del ecosistema de innovación, donde el género determina no solo las oportunidades de financiamiento, sino también cómo se interpreta el desempeño previo. 

Un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) de 2025 derriba los argumentos tradicionales que justificaban la desigualdad y muestra que, incluso cuando hombres y mujeres crean exactamente las mismas startups, las consecuencias del fracaso no son iguales, pues al analizar a cofundadores que trabajaron juntos en empresas idénticas, se comprobó que, tras un fracaso, las mujeres tenían un 30 % menos de probabilidades de obtener inversión para su siguiente proyecto.

Incluso cuando lograban conseguir inversión, el estudio evidencia que recaudaban un 53 % menos que sus cofundadores. Estos hallazgos dejan ver que aunque el mercado presume meritocracia, los datos apuntan a un sesgo estructural profundamente arraigado, por lo que se requiere de una revisión urgente de cómo la industria valora —o devalúa— la experiencia de las mujeres emprendedoras. 

Cuando el fracaso impulsa a ellos, pero frena a ellas

La teoría del emprendimiento sugiere que el fracaso fortalece: los tropiezos enseñan, generan resiliencia y preparan para el siguiente éxito. De hecho, investigadores como Paul A. Gompers, de Harvard, afirmaban que el mercado recompensa la experiencia de los fundadores, incluso si su startup ha fallado. Sin embargo, esta interpretación se aplica casi exclusivamente a los hombres.

Según el estudio del NBER, en la práctica, la inequidad en el emprendimiento se evidencia en cada decisión de inversión. Las emprendedoras que vuelven a intentarlo tras una caída tienen un 22 % menos de probabilidades de recibir capital riesgo, aun cuando compartieron el fracaso y las responsabilidades con un cofundador hombre. La falta de capital no solo limita las probabilidades de éxito: también hace menos probable que las mujeres continúen emprendiendo en el futuro.

Lo más revelador es que, entre quienes sí levantan fondos, ellas recaudan 31 millones de dólares menos en cinco años. Incluso después de un éxito, la brecha permanece: las mujeres tienen 27 % menos probabilidades de recibir financiamiento para su siguiente empresa y obtienen 28 millones menos en promedio, pese a haber participado exactamente en el mismo logro. Las cifras muestran un patrón que no se explica por desempeño, sino por prejuicio.

inequidad en el emprendimiento

Sesgos que castigan a las mujeres y premian a los hombres

La inequidad en el emprendimiento no surge por diferencias en habilidades, experiencia o industrias, como muchos argumentaban. El diseño metodológico del estudio elimina estas excusas: compara a cofundadores que partieron de las mismas ideas, los mismos sectores y el mismo historial. La única variable que cambia es el género.

Los investigadores profundizaron en los datos y concluyeron que los inversores reaccionan de manera distinta ante el fracaso según si proviene de una fundadora o un fundador. Los autores señalan que las respuestas del mercado “no pueden explicarse simplemente actualizando estadísticas sobre la calidad de las emprendedoras”, sino que revelan un sesgo en la forma en que se interpreta su desempeño. Esto afecta tanto a emprendedoras primerizas como a quienes han tenido trayectorias destacadas.

Más alarmante aún es el efecto indirecto. Si un inversor vive un fracaso reciente con una startup fundada por una mujer, las probabilidades de que financie a otra emprendedora en los cinco años siguientes caen entre 6.7 y 7.5 puntos porcentuales. Es decir, el sesgo personal se convierte en una penalización colectiva que impacta a todas las mujeres del ecosistema, aunque no estén relacionadas entre sí.

inequidad en el emprendimiento

El costo económico de frenar el talento femenino

El impacto de esta dinámica va más allá de las trayectorias individuales. La inequidad en el emprendimiento tiene un efecto sistémico: limita la innovación, reduce la diversidad de ideas y afecta el crecimiento económico. Invertir menos en mujeres significa perder productos, servicios y modelos de negocio que podrían transformar sectores enteros.

Sin embargo, el estudio revela una contradicción contundente: pese a recibir menos capital, las fundadoras tienen mejores tasas de éxito en sus emprendimientos posteriores.

inequidad en el emprendimiento

Esto demuestra que los inversores no solo subestiman el potencial femenino, sino que pierden oportunidades valiosas por seguir prejuicios arraigados. Mientras tanto, los hombres reciben un “premio al fracaso”: sus operaciones crecen un 5 % tras salidas fallidas.

Este trato desigual perpetúa un círculo vicioso. Menos capital implica menor crecimiento; menor crecimiento se interpreta como menor capacidad; y esa percepción se usa para justificar futuras decisiones de inversión. Romper este ciclo requiere cambios profundos tanto en la industria como en las políticas de financiamiento.

Inequidad en el emprendimiento como barrera estructural

La brecha de género en el acceso a capital riesgo no es accidental: es estructural. El mercado sigue premiando narrativas masculinas asociadas con “visión”, “audacia” y “riesgo”, aun cuando los datos desmienten estos supuestos. La evidencia del NBER demuestra que los inversores continúan evaluando a las fundadoras a través de estereotipos que penalizan su desempeño y minimizan su potencial.

Esto no solo impacta la diversidad del ecosistema emprendedor, sino que frena la competitividad global. En una economía basada en innovación, ignorar al 50 % del talento no es solo injusto: es estratégicamente absurdo. Las cifras prueban que las mujeres emprendedoras ofrecen retornos sólidos a pesar del trato desigual, lo que debería obligar a repensar la manera en que se construye la confianza entre inversores y fundadoras.

inequidad en el emprendimiento

Romper el círculo del sesgo

La evidencia es clara: la inequidad en el emprendimiento no se debe a falta de talento, sino a prejuicios que distorsionan la evaluación de las mujeres. El fracaso fortalece a los hombres porque el sistema está diseñado para interpretarlo como aprendizaje; debilita a las mujeres porque se usa para justificar dudas sobre su capacidad. Este doble estándar frena trayectorias, limita oportunidades y reduce la innovación global.

Para cerrar esta brecha se necesitan políticas de inversión con enfoque de género, métricas transparentes de evaluación y una revisión crítica de los sesgos en la asignación de capital. No se trata de favorecer a las mujeres, sino de dejar de castigarlas. La innovación requiere diversidad, y el crecimiento económico no puede permitirse seguir perdiendo talento femenino por prejuicios de otra época.

¿México avanza? Destaca entre los países que más redujeron la pobreza en 2025 

México fue reconocido como el cuarto país de América Latina y el Caribe que más redujo la pobreza durante 2025, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El dato ha sido celebrado por autoridades y analistas como un signo de recuperación social tras una década de vaivenes económicos y choques estructurales, ya que, con una disminución anual de 3.1%, el país aparece en la parte alta del ranking regional.

El reconocimiento, sin embargo, convive con una realidad que exige cautela: los resultados se construyen sobre una base frágil de desigualdades persistentes, regiones rezagadas y carencias que siguen afectando a millones. En un entorno donde las cifras oficiales conviven con la precariedad cotidiana, la pregunta no es sólo si México avanzó, sino a qué ritmo, con qué calidad y para quiénes

Liderazgos regionales y el papel de México y Brasil

De acuerdo con El Economista, el informe anual Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, ubicó a Honduras como el país con mayor reducción de la pobreza (4.2%), seguido por Costa Rica y República Dominicana (con 3.3% cada uno). México aparece en cuarto lugar, mientras que Brasil ocupa el séptimo con una baja de 1.9%.

La lectura regional exige otro matiz: México y Brasil concentran 52% de la población de América Latina y el Caribe. Por ello, como explicó José Manuel Salazar-Xirinachs, sus avances “suelen ser determinantes para la media regional, aunque no sean los líderes en disminuirla”. En otras palabras, aunque no encabecen la lista, su peso demográfico vuelve estructural cualquier mejora… y dramático cualquier estancamiento.

Bajar no significa erradicar: pobreza en México en 2025

No obstante, el propio secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, José Manuel Salazar-Xirinachs, aclaró, en respuesta a una solicitud de El Economista,  que “las transferencias de ingreso no contributivas ayudan en la reducción de la pobreza (…) pero no garantizan por sí la erradicación”. La aclaración es clave: reducir no equivale a resolver.

Los números de otros estudios cómo la Medición de Pobreza Multidimensional presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México en 2025,confirman que, si bien en 2022 había 46.8 millones de personas en pobreza y esta cifra logró reducirse a 38.49 millones para 2024, por lo que sin duda ha habido una disminución importante en los niveles de pobreza que equivale al 17.7% del total, el tamaño del problema sigue siendo monumental, pues todavía tres de cada diez personas viven en pobreza.

Más aún, 80.4 millones enfrentan al menos una carencia social, cuestiones que no representan estadísticas abstractas, sino derechos vulnerados. Entre las carencias más extendidas se encuentran el acceso a la seguridad social —con casi la mitad de la población que no está afiliada a instituciones como el IMSS o el ISSSTE—; el rezago educativo, que afecta a 18.6% de la población; y la falta de acceso a una alimentación adecuada, que afecta al 14.4% de la población, los cuales suelen ser niños, niñas, adolescentes y comunidades indígenas, quienes forman parte de los grupos más vulnerables del país.

pobreza en México en 2025

Rutas para enfrentar la desigualdad estructural

El diagnóstico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe no se queda en la contabilidad de la pobreza en México en 2025, sino que el organismo propone una serie de acciones indispensables para abordar la desigualdad, las cuales buscan atacar los factores estructurales que limitan los avances sostenidos.

Entre sus recomendaciones se encuentran:

  • Incentivar el crecimiento económico para dinamizar el mercado laboral, con énfasis en empleos formales y mejor remunerados.
  • Impulsar un sistema fiscal progresivo que permita una redistribución más equitativa y reduzca las desigualdades extremas.
  • Desarrollar políticas sociales y de protección social, priorizando programas que acompañen a los grupos históricamente vulnerados.
  • Fortalecer los sistemas educativos, garantizando acceso y calidad para romper ciclos intergeneracionales de pobreza.

Para la región, estas transformaciones representan no solo ajustes técnicos, sino decisiones políticas de largo plazo destinadas a construir sociedades más igualitarias.

pobreza en México en 2025

El papel de las empresas: responsabilidad y acción

La erradicación de la pobreza no puede recaer únicamente en el Estado: requiere de la corresponsabilidad de todos los sectores, especialmente del empresarial. En un país con desigualdades profundas, las compañías tienen el potencial de convertirse en actores clave para impulsar movilidad social, reducir brechas y fortalecer el bienestar comunitario.

Las empresas pueden contribuir significativamente mediante políticas internas y programas orientados al desarrollo humano. Para ser parte activa de la solución, pueden implementar acciones como:

Recomendaciones estratégicas para el sector empresarial:

  • Generar empleos formales y dignos, con acceso a seguridad social y oportunidades reales de crecimiento.
  • Ofrecer programas de capacitación y desarrollo, especialmente para poblaciones vulneradas.
  • Crear iniciativas comunitarias que atiendan necesidades de educación, salud y alimentación.
  • Establecer alianzas con OSC, universidades y gobiernos, potenciando impacto social.
  • Promover prácticas de inclusión y equidad, eliminando barreras para mujeres, juventudes e indígenas.
  • Invertir en innovación social, apoyando proyectos que mitiguen carencias en territorios de alta vulnerabilidad.
pobreza en México en 2025

Entre el aplauso y la deuda social

Que México aparezca entre los países que más redujeron la pobreza en la región es una señal de avance, pero no un certificado de victoria. Las cifras confirman que las políticas redistributivas y el aumento al salario mínimo sí pueden mover la aguja, pero también dejan claro que el impacto es limitado cuando no se acompaña de transformaciones estructurales profundas. Medir el progreso sólo por rankings regionales es una lectura superficial que corre el riesgo de convertir una mejoría parcial en un relato de éxito absoluto.

La verdadera evaluación debe hacerse desde el territorio, no desde el promedio. Mientras millones de personas sigan sin acceso a seguridad social, educación o alimentación adecuada, no puede hablarse de desarrollo pleno, sino de contención del daño. México no enfrenta una crisis pasajera, sino una deuda histórica que exige voluntad política sostenida, una economía más justa y un sector privado comprometido más allá de la filantropía. Reducir la pobreza es importante; evitar que se reproduzca es impostergable.

Realiza Igualdad e Inclusión Segundo Foro Nacional Hambre Cero

Con el objetivo de erradicar la pobreza alimentaria en el estado, la Secretaría de Igualdad e Inclusión realizó el Segundo Foro Nacional Hambre Cero: Innovación y Mejores Prácticas, en el que se compartieron los resultados, mejores prácticas y el impacto de la estrategia para erradicar el hambre. 

Martha Herrera, titular de la dependencia, dijo que es necesario aprovechar al máximo los resultados de los estudios de impacto y los diagnósticos presentados, para profundizar las acciones, ampliar la cobertura junto con los municipios y las comunidades donde la desigualdad es más profunda, para actuar de forma focalizada, así como consolidar alianzas. 

“Este estudio es el primero en el país en arrojar el impacto de una estrategia y de una política pública de reducción de pobreza con resultados significativos”, mencionó.  

SEGUNDO FORO HAMBRE CERO

Durante la presentación de resultados, diagnóstico y línea de base sobre pérdidas y desperdicio de alimentos, Renan Poveda, presentó el estudio realizado por RPM Sustainability Consulting, BID y FAO. 

De acuerdo con el análisis, durante la administración, en Nuevo León se ha logrado recuperar y distribuir 22 mil toneladas de alimento, procesar 823 mil piezas de alimentos y dar atención alimentaria a 351 mil personas. 

En el panel Responsabilidad Social en la Industria Hotelera, Restaurantera y Centros de Convenciones participó la Secretaría de Turismo, Red BAMX, CANIRAC, Hotel SAFI, KOLI Restaurante y Cintermex.

En su mensaje, la Secretaria de Igualdad e Inclusión destacó que en la actual administración se logró la reducción histórica de la pobreza extrema, en 77 por ciento.

“Hoy, 153 mil personas aún viven sin los ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas de alimento, y quiero que sepan que esta será nuestra nueva meta a alcanzar, levantar bandera blanca en Hambre Cero”, refirió Herrera.

En el panel Mejores Prácticas para Reducir el Desperdicio de Alimentos, participaron Enrique Gómez Junco, Presidente de la Red Nacional de Banco de Alimentos de México (BAMX) y Patrono del Banco de Alimentos de Cáritas de Monterrey; Eduardo Parra, de SIPRA; Elke González, de Relaciones Públicas de HEB, así como representantes de Cheaf y WWF. 

El modelo Hambre Cero Nuevo León está centrado en tres pilares: reducir la pérdida de desperdicios de alimentos, brindar ayuda y orientación alimentaria, y lograr la autosuficiencia alimentaria. 

SEGUNDO FORO HAMBRE CERO

Martha Herrera agradeció la participación de empresas aliadas, donantes, universidades y organizaciones de la sociedad civil por sumarse al programa y ayudar a que miles de familias tengan acceso básico a una alimentación diaria, nutritiva y de calidad. 

“Esta meta no puede hacerse y lograrse en solitario, erradicar el hambre es un compromiso con la vida. Cada persona que se suma al ecosistema de Hambre Cero se convierte en un agente de cambio, que es multiplicador de este impacto que tenemos en nuestras acciones diarias”, indicó.

La funcionaria detalló además que en este año el programa Hambre Cero también ayudó a comunidades del centro del país que se vieron afectadas por inundaciones hace un par de meses. 

“Gracias a su apoyo, logramos acopiar y enviar en coordinación con el Banco de Alimentos y nuestras y nuestros aliados del sector privado más de 104 toneladas de ayuda alimentaria y productos de necesidad en los estados más afectados”.

Martha Herrera, Maricarmen Martínez, Secretaría de Turismo; y Enrique Gómez Junco, Presidente de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos, encabezaron la entrega del distintivo Hambre Cero Nuevo León, edición Turismo, a empresas aliadas a la causa. 

En el evento participaron Roberto Dillon, Presidente de Cáritas; Cinthya Caamal, del Centro de Investigaciones Económicas de la UANL; Mariana Jiménez, Directora General de Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX); Renan Poveda, de RPM Sustainability Consulting; Maricarmen Martínez, secretaria de Turismo de Nuevo León, entre otros.

Así impulsa Grupo Educación la salud de sus colaboradores

En Grupo Educación sabemos que el bienestar comienza por quienes hacen posible nuestra misión. El mundo laboral actual exige cuidar la salud física, emocional y social, y por ello impulsamos acciones estratégicas que acompañan a nuestros colaboradores y colaboradoras en la construcción de hábitos más saludables.

A través de nuestro programa de bienestar, promovemos la prevención, el autocuidado y la atención integral. Nuestro modelo integra cuatro grandes ejes:


 • Semana de la Salud, enfocada en la prevención y detección oportuna.
 • ORIENTA, nuestro Programa de Asistencia a Empleados.
 • Módulos de activación física para fomentar el movimiento.
 • Iniciativas de participación social y salud mental.

En la Semana de la Salud logramos un impacto del 88% de la plantilla corporativa mediante análisis bioquímicos, evaluaciones corporales y revisiones visuales, identificando áreas clave para mejorar la prevención. Además, aumentamos la participación en exámenes médicos generales del 49% al 75% frente al año anterior.

Nuestro programa ORIENTA continúa creciendo, pasando del 6% al 45% de uso durante 2023. Las asesorías emocionales, médicas, nutricionales y legales han fortalecido una cultura de acompañamiento y apoyo.

Para impulsar una vida más activa, instalamos dos módulos de activación física que ya utilizan colaboradores del corporativo. Asimismo, nuestra participación en la Carrera PROED fomentó la convivencia, el deporte y el apoyo a la educación, reuniendo a 1,500 personas y promoviendo una carrera cero basura.

En el Día Mundial de la Salud Mental realizamos la conferencia Bienestar Psicológico en el Entorno Laboral, reforzando nuestro compromiso con la salud emocional y el desarrollo integral.

En Grupo Educación, estamos convencidos de que cuidar a quienes educan es esencial para construir entornos más sanos, solidarios y sostenibles.

Productos de Nestlé, Mondelēz, Unilever y Hershey podrían contener cacao asociado a la deforestación

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La industria global del chocolate enfrenta un nuevo llamado de atención tras los hallazgos de Global Witness, que revelan un riesgo creciente en las cadenas de suministro de algunas de las marcas más reconocidas del mundo. Según la investigación publicada el 25 de noviembre, barras de chocolate ampliamente distribuidas podrían estar vinculadas a cultivos de cacao provenientes de selvas tropicales recientemente taladas en Liberia. Este descubrimiento ha encendido alarmas entre consumidores y actores clave del sector.

Detrás de estas barras hay una compleja red de productores, comerciantes y certificadores que, en teoría, deberían garantizar prácticas sostenibles. Sin embargo, las imágenes satelitales, los datos comerciales y los testimonios en campo recopilados por los investigadores muestran un panorama preocupante: la posibilidad de que cultivos provenientes de zonas deforestadas estén entrando a cadenas de suministro que se promocionan como responsables. Esta información exige una revisión profunda de los mecanismos de trazabilidad y verificación.

Cacao asociado a la deforestación: un riesgo creciente

Global Witness advierte que los granos provenientes de zonas deforestadas se mezclan bajo el sistema de balance de masa de Rainforest Alliance, que combina cacao trazable con cacao cuya procedencia no puede verificarse. Este esquema, aunque reconocido internacionalmente, impide garantizar que los productos finales estén libres de cacao asociado a la deforestación.

Las marcas que se promocionan como sostenibles podrían estar contribuyendo a la degradación de ecosistemas críticos.

El incremento global en los precios del cacao ha acelerado la expansión agrícola en Liberia, un país donde el cultivo representa una fuente vital de ingresos para miles de pequeños productores. Pero esta expansión también crea un escenario donde el cacao asociado a la deforestación se cuela fácilmente en las exportaciones, mezclándose y perdiéndose en cadenas de suministro internacionales que aún presentan importantes vacíos de trazabilidad.

cacao asociado a la deforestación

Un impacto directo en los bosques clave de África Occidental

Entre 2021 y 2024, Liberia incrementó significativamente sus volúmenes de exportación de cacao, al mismo tiempo que perdió más de 250.000 hectáreas de bosque. Estas pérdidas ocurrieron en la selva tropical de la Alta Guinea, uno de los últimos ecosistemas forestales intactos de África Occidental.

Este territorio es hogar de especies en peligro como chimpancés y elefantes de bosque, cuyos hábitats se ven reducidos por prácticas agrícolas no reguladas.

La investigación documenta que muchos pequeños agricultores continúan recurriendo a técnicas como la tala y quema, impulsados por la falta de alternativas más sostenibles y el atractivo económico del cacao. Estas prácticas abren brechas dentro del bosque, permitiendo que el cultivo avance hacia zonas antes consideradas inaccesibles. Así, el aumento de la demanda internacional tiene consecuencias inmediatas en paisajes y biodiversidad fundamentales para el equilibrio ecológico de la región.

cacao asociado a la deforestación

Cacao asociado a la deforestación y certificaciones en entredicho

El sistema de balance de masa, aunque diseñado para permitir a los productores integrarse a mercados internacionales, enfrenta críticas crecientes por la falta de transparencia. La mezcla de granos certificada impide rastrear el origen exacto del cacao que llega a las fábricas, abriendo la puerta para que productos con cacao asociado a la deforestación se comercialicen como sostenibles. Para especialistas en responsabilidad corporativa, este escenario evidencia la necesidad urgente de métodos más rigurosos.

La situación también revela un desafío estructural: muchas empresas dependen de intermediarios locales y cooperativas que, a su vez, enfrentan limitaciones técnicas y financieras. La falta de sistemas robustos de monitoreo hace que las compañías globales —incluidas Mars, Nestlé, Mondelēz, Unilever y Hershey— no puedan garantizar plenamente la integridad ambiental de su cacao.

Los consumidores podrían terminar confiando en certificaciones que no siempre reflejan la realidad del campo.

 cacao asociado a la deforestación

Presión económica, comunidades vulnerables y responsabilidad compartida

El cacao es una de las principales fuentes de sustento para miles de familias rurales en Liberia, quienes frecuentemente no cuentan con programas de apoyo que les permitan adoptar prácticas agroforestales más resilientes. En un contexto de aumento de precios internacionales, muchos agricultores se sienten incentivados a extender sus cultivos hacia tierras forestales, reforzando un círculo de dependencia económica y presión ambiental.

Para romper este ciclo, es indispensable la participación activa de gobiernos, empresas, certificadoras y organizaciones locales. Sin sistemas de trazabilidad sólidos, inversiones en capacitación agrícola y mecanismos que remuneren adecuadamente el cacao sostenible, la problemática persistirá. La creciente presencia de cacao asociado a la deforestación en mercados globales refleja fallas colectivas que requieren soluciones multisectoriales y sostenibles.

Los hallazgos de Global Witness son una llamada de atención para toda la cadena de valor del cacao, desde los agricultores hasta las grandes corporaciones internacionales. La posibilidad de que productos vendidos como sostenibles contengan granos provenientes de áreas de reciente tala expone brechas profundas en los sistemas actuales de verificación. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, este caso subraya la importancia de impulsar modelos de trazabilidad más robustos y transparentes.

A medida que la demanda mundial de chocolate sigue creciendo, también aumenta la responsabilidad de garantizar que cada barra sea realmente coherente con los compromisos ambientales y sociales que las marcas comunican. La transformación requiere voluntad política, inversión empresarial y un reconocimiento del papel fundamental que desempeñan las comunidades productoras. Solo así será posible construir un sistema cacaotero que proteja los bosques, sustente medios de vida dignos y responda a las expectativas de consumidores conscientes.

¿Cómo preparar a tu empresa para una crisis social antes de que suceda?

En el mundo de los negocios, nadie quiere imaginarse enfrentando una crisis social. Sin embargo, la pregunta no es si sucederá, sino cuándo y cómo responderá la organización. En un contexto donde la opinión pública evoluciona minuto a minuto y la ciudadanía exige coherencia, cada empresa se convierte en narradora de su propia historia reputacional, quiera o no.

La verdadera madurez corporativa se demuestra cuando la organización logra anticiparse a esos momentos difíciles. Y aunque no existe una receta única, sí podemos hablar de prácticas probadas que permiten preparar a tu empresa para una crisis social antes de que toque la puerta. Este texto te acompaña a recorrer ese camino preventivo, con una guía basada en experiencia, estrategia y visión de largo plazo.

Identifica tus focos de vulnerabilidad interna y externa

El primer paso para preparar a tu empresa para una crisis social es reconocer aquello que preferimos no ver. Cada compañía tiene zonas grises: políticas internas inconclusas, proveedores sin evaluación, procesos operativos que aún dependen de la buena voluntad de un líder. Estas áreas pueden convertirse en detonadores si no se atienden a tiempo.

Analizar tu cadena de valor completa—personas, comunidades, materiales, condiciones laborales, impactos ambientales—abre una radiografía crucial. No se trata de señalar culpables, sino de comprender la interdependencia entre áreas. Ahí comienza la gestión preventiva.

Además, este diagnóstico debe incluir la escucha activa de grupos de interés. Aquello que la empresa no percibe, suele estar muy claro para colaboradores, sindicatos, vecinos o consumidores. Ellos son, muchas veces, el radar anticipado más potente y confiable.

preparar a tu empresa para una crisis social

Construye un comitê de crisis diverso y con autoridad real

Ninguna organización puede navegar sola una crisis social. Por eso, el diseño de un comité diverso, interdisciplinario y entrenado marca una diferencia entre reaccionar con improvisación o con madurez. Este equipo debe ser capaz de decidir, coordinar y comunicar bajo presión sin perder visión ética.

Su rol no empieza cuando estalla la crisis, sino antes. Reunirse regularmente, revisar escenarios potenciales y practicar respuestas fortalece la capacidad colectiva. Es aquí donde se ensayan los dilemas reales:

¿Qué pasaría si surge una denuncia interna? ¿cómo responder si una comunidad protesta públicamente? ¿cómo actuar si una decisión empresarial se interpreta como discriminatoria?

La legitimidad del comité depende de su composición. Debe integrar perfiles de RSE, comunicación, jurídico, operaciones, recursos humanos y, en contextos más avanzados, voces externas como especialistas o representantes comunitarios. La diversidad amplía lecturas y reduce puntos ciegos.

preparar a tu empresa para una crisis social

Diseña un sistema de escucha social antes del conflicto

Uno de los errores más comunes es activar la escucha solo cuando la crisis estalló. Las empresas que realmente saben preparar a tu empresa para una crisis social invierten en monitoreo permanente: redes sociales, medios, conversaciones comunitarias y canales internos que capturen tensiones antes de que escalen.

Esta escucha debe ser cualitativa y cuantitativa. No basta con contar menciones; hay que entender sentimientos, expectativas y narrativas que rodean a la marca. La inteligencia social no es un lujo, sino un escudo preventivo.

Además, un sistema de escucha efectivo permite detectar microseñales: comentarios aislados que anuncian un cambio de clima. Estas señales tempranas suelen ser la diferencia entre corregir a tiempo o enfrentar una crisis amplificada que afecte reputación, ventas y confianza.

Alinea tu cultura organizacional con tus compromisos públicos

Una de las preguntas más duras en una crisis social es: ¿la empresa actúa conforme a sus valores? Cuando la respuesta es “no”, los conflictos se intensifican. La reputación se fractura porque las organizaciones, como las personas, se valoran por su coherencia.

Por eso resulta vital que las políticas, prácticas, narrativas y decisiones reflejen lo que la empresa promete públicamente. No hay mejor forma de preparar a tu empresa para una crisis social que asegurarse de que los valores no sean un discurso colgado en la pared, sino una guía operativa viva.

Esta coherencia también implica procesos formativos. Los colaboradores deben entender qué significa actuar éticamente, cómo reportar riesgos y por qué la responsabilidad social no es un accesorio, sino una forma de trabajo que protege a todos.

preparar a tu empresa para una crisis social

Desarrolla protocolos de comunicación transparentes y oportunos

En una crisis social, el silencio prolongado o la respuesta defensiva es, en sí misma, una declaración. Las empresas necesitan protocolos claros que indiquen quién comunica, cómo comunica y con qué tono. La transparencia, aunque incómoda, suele ser la estrategia más efectiva.

Un buen protocolo combina velocidad con veracidad. Responder rápido no significa improvisar, sino tener mensajes predefinidos que puedan adaptarse al contexto sin perder autenticidad. Aquí, los escenarios previamente mapeados se convierten en valiosas herramientas.

Es importante recordar que comunicar no es solo publicar un comunicado. También implica atender a medios, conversar con comunidades, informar a colaboradores y actualizar a proveedores. Cada público necesita un mensaje específico y alineado, pero nunca contradictorio.

Practica simulacros narrativos y toma de decisiones éticas

Las empresas realmente preparadas entrenan. Así como se hacen simulacros de incendio, también deben practicarse simulacros de crisis social que permitan ensayar decisiones éticas bajo presión. Este ejercicio fortalece habilidades críticas y ayuda a anticipar conflictos reales.

Los simulacros narrativos permiten simular debates internos complejos: qué priorizar, cómo actuar, qué información revelar, cómo reparar y cómo responder emocionalmente a las personas afectadas. Estos ejercicios revelan vacíos y oportunidades de mejora.

Con el tiempo, estas prácticas generan una cultura donde la anticipación se vuelve natural. La organización entiende que preparar a tu empresa para una crisis social no es solo una tarea estratégica, sino un acto de responsabilidad que protege a las personas y al propósito corporativo.

Prepararse para una crisis social no es cuestión de pesimismo, sino de madurez organizacional. Las empresas que asumen este compromiso no solo se protegen, sino que fortalecen la confianza de sus grupos de interés. Anticiparse es un acto ético, estratégico y profundamente humano. En un mundo donde la reputación se construye todos los días, la prevención es la narrativa más poderosa para demostrar que una empresa no solo opera: también escucha, aprende y evoluciona.

10 mitos sobre la pobreza que hay que desmontar

Hablar de pobreza es hablar de realidades complejas, marcadas por historias personales, desigualdades estructurales y decisiones colectivas. A pesar de que contamos con más información que nunca, los prejuicios siguen moldeando la manera en que entendemos este fenómeno. Eso tiene consecuencias: influye en políticas públicas, en prácticas empresariales y, sobre todo, en la forma en que acompañamos a las comunidades.

Como especialistas en responsabilidad social, sabemos que las narrativas equivocadas pueden bloquear soluciones efectivas e incluso justificar la inacción. Por eso es crucial volver a lo básico: comprender qué ideas distorsionan la realidad y cómo podemos reemplazarlas con análisis riguroso, empatía y datos. Estos 10 mitos son frecuentes; desmontarlos es el primer paso para impulsar transformaciones duraderas.

10 mitos sobre la pobreza que hay que desmontar

Mito 1: “Es pobre porque quiere”

Este mito parte de la idea de que la pobreza responde únicamente a decisiones individuales, como falta de esfuerzo o mala administración. Es una narrativa cómoda porque desplaza la responsabilidad del entorno y pone todo el peso sobre la persona, ignorando estructuras como el acceso desigual a educación, salud o empleos dignos.

Desmontarlo implica reconocer la dimensión sistémica de la pobreza. Ninguna comunidad prospera sin condiciones mínimas garantizadas, movilidad social posible y políticas integrales. En responsabilidad social, este entendimiento permite diseñar intervenciones que van más allá del asistencialismo e impulsan cambios sostenibles.

Mito 2: “Quien quiere, puede”

Este mito romantiza la meritocracia y asume que todas las personas parten de la misma línea de salida. Bajo esta lógica, el éxito es exclusivamente un producto del esfuerzo individual y la pobreza es sinónimo de falta de mérito.

Para desmontarlo, basta revisar la evidencia: la movilidad social en América Latina sigue siendo reducida, y la desigualdad marca profundamente las oportunidades. Reconocerlo nos invita a replantear programas que realmente nivelen el terreno, impulsando modelos de desarrollo que atiendan brechas heredadas y estructurales.

mitos sobre la pobreza

Mito 3: “La pobreza existe porque las personas no saben administrar su dinero”

Este mito se apoya en casos aislados para generalizar comportamientos que no representan a la mayoría. Refuerza estereotipos y desvía la atención de condiciones económicas precarias, salarios insuficientes y falta de acceso a servicios financieros. Estos mitos sobre la pobreza son especialmente dañinos porque responsabilizan a las víctimas de su propia situación.

Desmontarlo implica analizar el contexto: la administración personal solo es posible cuando existen ingresos suficientes, estabilidad laboral y opciones reales de ahorro o inversión. La inclusión financiera, acompañada de educación contextualizada, es más efectiva que la culpa.

Mito 4: “La pobreza es inevitable”

Este mito perpetúa resignación colectiva, como si fuera una condición natural e imposible de modificar. También suele presentarse como una lectura histórica: “siempre ha existido, siempre existirá”.

La evidencia demuestra lo contrario: países que han invertido en desarrollo social han reducido la pobreza de manera sostenida. Reconocer que es posible transformarla abre la puerta a políticas ambiciosas, alianzas multisectoriales y programas empresariales que apuntan a resultados medibles.

Mito 5: “Las políticas publicas para los pobres no sirven”

La creencia de que los pobres que reciben ayuda pública se vuelven dependientes y “atenidos” lleva a recortes de apoyos cruciales para que personas en condiciones vulnerables accedan a servicios básicos y puedan mejorar su nivel de vida. Además, esta creencia deshumaniza y convierte el apoyo social en un privilegio, cuando en realidad es un derecho.

Desmontar este mito requiere comprender que los programas bien diseñados generan movilidad social, desarrollo económico y cohesión comunitaria. Al contrario de lo que se cree, la inversión social no es un gasto: es una plataforma para la productividad del país.

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Mito 6: “La pobreza es solo falta de ingresos”

Reducir la pobreza al dinero disponible en el bolsillo es una simplificación peligrosa. Ignora condiciones multidimensionales como vivienda digna, acceso a salud, seguridad, educación y tejido social. Desmontar los mitos sobre la pobreza ayuda a entender que los ingresos son solo una pieza del rompecabezas.

Superarlo implica adoptar mediciones multidimensionales, que permiten evaluar la realidad completa de las comunidades. Solo así se pueden diseñar estrategias más integrales y sostenibles en el tiempo.

Mito 7: “La ayuda social genera dependencia”

Este mito asume que las personas perderán su motivación por mejorar si reciben apoyos. La narrativa desconoce las barreras reales que enfrentan las familias, desde trabajos informales hasta costos ocultos de salud o transporte.

Para desmontarlo, basta ver los resultados de los programas de transferencia condicionada o acompañamiento productivo: cuando se diseñan bien, fortalecen capacidades, permiten estabilidad y generan desarrollo económico. La dependencia aparece solo cuando el apoyo sustituye, en vez de acompañar.

Mito 8: “La pobreza se hereda porque la cultura de las comunidades no cambia”

Este mito responsabiliza a la cultura y minimiza factores estructurales. Se utiliza para justificar intervenciones aisladas o para culpar a las comunidades por condiciones que no eligieron. Persisten mitos sobre la pobreza que reducen las dinámicas culturales a obstáculos, ignorando su potencial.

Para desmontarlo, debemos reconocer que la cultura es una herramienta poderosa para el cambio. Cuando las estrategias se construyen desde el diálogo, el respeto y la participación, la transformación se vuelve más duradera y auténtica.

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Mito 9: “Si una comunidad recibe apoyo, otra pierde”

Se trata de una visión de suma cero que considera los recursos sociales como un juego de restas. Bajo esta lógica, apoyar a un grupo es perjudicar a otro.

La realidad demuestra que las intervenciones sociales generan externalidades positivas: fortalecen economías locales, mejoran servicios y crean redes de colaboración. La responsabilidad social efectiva parte de entender que el desarrollo no compite: se multiplica.

Mito 10: “La pobreza se resuelve dando cosas”

Creer que la pobreza se combate con donaciones perpetúa modelos asistencialistas. Aunque la ayuda inmediata es necesaria en emergencias, no sustituye estrategias de desarrollo económico, formación o infraestructura.

Para desmontarlo, es clave apostar por programas que fortalezcan capacidades productivas, promuevan autonomía y fomenten ecosistemas sostenibles. La clave está en acompañar, no solo entregar.

Desmontar narrativas erróneas es tan importante como diseñar programas o medir resultados. Al comprender y combatir los mitos sobre la pobreza, podemos avanzar hacia propuestas más humanas, innovadoras y basadas en evidencia. La responsabilidad social, desde cualquier sector, tiene el poder de transformar realidades cuando parte de un entendimiento profundo y consciente. Porque solo cuando cambiamos la historia que contamos sobre la pobreza, cambia también lo que somos capaces de hacer para erradicarla.

¿Cómo combatir el cáncer de mama desde la RSE?: Grupo Restaurantero Gigante responde

Para miles de mujeres, cuidar de su salud no es una tarea sencilla. Entre jornadas laborales, responsabilidades del hogar, crianza y otras labores, los espacios para cuidar de sí mismas o acudir al médico suelen quedar relegados. Sin embargo, asistir a revisiones periódicas es esencial para detectar padecimientos que las  afectan principalmente a ellas, como el cáncer de mama  y el cáncer cervicouterino.

El cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de 25 años o más y cobra en promedio diez vidas al día en el país. A su vez, el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar en incidencia en mujeres mexicanas, con una mortalidad de nueve casos por cada 100 mil pacientes. Ambas enfermedades requieren revisiones constantes, pues la detección oportuna marca la diferencia entre un diagnóstico tratable y uno fatal.

Por ello, en el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, Grupo Restaurantero Gigante (GRG) lanzó la campaña Octubre Rosa en GRG, una iniciativa que busca acercar servicios de salud a sus colaboradoras, concientizar sobre la importancia de acudir a revisiones que permitan detectar estas enfermedades a tiempo y ayudar a combatir y prevenir el cáncer de mamaen México.

El compromiso de GRG con la salud de sus colaboradoras

Como parte de su compromiso con el bienestar integral de su gente, GRG buscó eliminar dos de las barreras más comunes por las que las mujeres no acuden al médico: el tiempo y el dinero. Por ello, la empresa puso en marcha la iniciativa Octubre Rosa en GRG, por medio de la cual otorgó 30 pases médicos gratuitos para que sus colaboradoras pudieran realizarse estudios de cáncer de mama y cáncer cervicouterino durante su jornada laboral, sin afectar su economía ni sus responsabilidades diarias.

Estos pases incluyeron mastografía, ultrasonido mamario, papanicolau, colposcopía, prueba de Schiller y vulvoscopia: un paquete completo pensado para que ellas obtengan diagnósticos integrales. Gracias a este tipo de iniciativas, la empresa genera espacios seguros y accesibles en los que sus colaboradoras pueden dar continuidad a su salud reproductiva y mamaria, dos áreas donde la detección temprana es decisiva.

La importancia de estas revisiones se hace evidente en testimonios como el de María Mónica García, colaboradora de GRG, quien afirmó: 

“A veces descuidamos  nuestra salud por los hijos, la casa, el trabajo y dejamos de ver por nosotras, se nos olvida que si no estamos bien, los de nuestra casa tampoco.” 

Su testimonio refleja el impacto de acercar servicios que suelen postergarse por falta de tiempo o recursos.

Una alianza para prevenir el cáncer de mama en México: GRG y la Fundación Luis Pasteur

Para poder ofrecer este beneficio a sus colaboradoras, GRG se alió con la Fundación Luis Pasteur, una institución dedicada a la detección oportuna del cáncer mamario y cervicouterino, la cual realiza estudios diagnósticos con personal femenino y cuenta con laboratorios certificados y unidades móviles para llevar estos servicios a lugares remotos, garantizando así la calidad, confianza, cobertura y acompañamiento médico que ellas necesitan.

Sobre la misión de la Fundación Luis Pasteur, la doctora Ariadna Martínez explicó:

“No podemos evitar que las mujeres tengan cáncer, pero sí podemos evitar que fallezcan si se detecta a tiempo. Esa es la finalidad de la Fundación.” 

prevenir el cáncer de mama en México

Esta visión coincide con el propósito de GRG, que busca fortalecer la prevención y sensibilización dentro y fuera de sus espacios de trabajo y es por ello que han generado esta alianza para poder llegar a más mujeres. Como señala la doctora Martínez: 

“Sabemos que al sumar esfuerzos con este tipo de alianzas vamos a asegurar la salud de la mujer, que está muy desprotegida en nuestro país.” 

Por su parte, la doctora Evelyn de Ferreira subrayó la urgencia de promover la revisión continua para lograr la detección oportuna de estos padecimientos: 

“Una de las causas principales de las alarmantes estadísticas de estos padecimientos es la falta de revisión. Hay pacientes de 30 años que jamás se han hecho un papanicolau, por ejemplo.” 

¡Salud fortalecida, comunidades internas más fuertes!

Las acciones de GRG no solo buscan ayudar a prevenir el cáncer de mama en México, sino también fortalecer la confianza y el sentido de pertenencia entre sus colaboradoras. Para muchas de las empleadas beneficiadas, este apoyo ha significado tranquilidad y una ayuda que evita que su salud quede desplazada por cuestiones económicas y/o familiares.

Así lo expresó Jessica Morales, ayudante de panadería en GRG: 

“Esta ayuda me beneficia mucho económicamente porque a veces no tenemos el dinero para realizar estos estudios por fuera… Muchas gracias a GRG por ayudarnos a hacer estos chequeos”

Asimismo, la doctora Martínez hizo hincapié en el poder de la detección temprana para cambiar el desenlace de estos padecimientos: 

“No tengas miedo… Si te detectas oportunamente, te aseguro que no vas a morir por cáncer.” 

prevenir el cáncer de mama en México

Por su parte, la doctora Ferreira invitó a las mujeres a adoptar una cultura de revisión continua:

“Es bien importante hacer prevención y difusión en torno a estas enfermedades… eso puede ser la gran diferencia entre la vida y un diagnóstico fatal.”

RSE que salva vidas: GRG

La campaña Octubre Rosa en GRG demuestra cómo la responsabilidad social empresarial puede ser un vehículo esencial para prevenir el cáncer de mama en México. Al brindar recursos y un espacio dentro de la jornada laboral, Grupo Restaurantero Gigante elimina barreras que impiden a muchas colaboradoras realizarse estudios vitales y reafirma que el bienestar de las mujeres es un compromiso central y auténtico en su cultura corporativa.

Así, GRG contribuye a cerrar brechas en el acceso a servicios de salud especializados y hace posible que sus colaboradoras se sientan valoradas, tranquilas y exhortadas a cuidar de sí mismas. Con ello, la compañía no solo impulsa la prevención, sino que establece un modelo que otras empresas pueden replicar para proteger la vida de más mujeres.

A pocos días del Black Friday… ¿cuál es su impacto ambiental real?

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Cada noviembre, el Black Friday vuelve a encender la conversación global. Lo que inició como una tradición estadounidense posterior al Día de Acción de Gracias se ha convertido en un fenómeno de consumo que marca el ritmo del comercio mundial. Las tiendas físicas se preparan para recibir multitudes, mientras que las ventas en línea se intensifican con promociones irresistibles. El frenesí, año con año, parece no tener freno.

Pero en medio de ese entusiasmo surge una pregunta que incomoda: ¿cuál es el impacto ambiental del Black Friday? Detrás de cada compra se despliega una cadena logística que exige más transporte, más energía y más recursos. Las emisiones se disparan, los residuos aumentan y los modelos de consumo acelerado ponen a prueba la sostenibilidad del planeta. El reto es tan grande como urgente.

El verdadero impacto ambiental del Black Friday

De acuerdo con un artículo de Clean Hub, el Black Friday ya no es un día ni una semana: es una temporada completa que impulsa compras masivas alrededor del mundo. En 2023, las ventas presenciales crecieron solo 0.7 %, mientras que el comercio electrónico aumentó 14.6 %, impulsando miles de entregas adicionales. Este cambio hacia el consumo digital ha multiplicado la demanda logística, generando un incremento notable de emisiones.

Forbes reportó que, en 2024, las entregas del Black Friday provocaron picos de contaminación urbana. Transport & Environment estimó que 1.2 millones de toneladas de CO₂ provienen de camiones que trasladan paquetes en Europa durante esta temporada, un 94 % más que una semana normal. Con estas cifras, el impacto ambiental del Black Friday en 2025 apunta a ser incluso más severo.

impacto ambiental del Black Friday

Tendencias que agravan el impacto ambiental del Black Friday

La presión por entregar rápido está llevando a las empresas a operar con rutas menos eficientes, multiplicando los transportes de corta distancia. Cada trayecto suma emisiones que, a gran escala, se convierten en un problema ambiental significativo. A esto se suma el auge de compras impulsivas que no siempre corresponden a necesidades reales, sino a una respuesta emocional a los descuentos.

Las devoluciones complican aún más el panorama. Durante el Black Friday, el porcentaje de productos devueltos se dispara, lo que genera nuevos desplazamientos, uso adicional de embalaje y, en muchos casos, productos que no pueden revenderse y terminan desechados. Esta dinámica crea un círculo de impacto ambiental del Black Friday que es difícil de desacelerar.

El papel de los embalajes y las devoluciones

Aunque parezca pequeño, cada paquete representa una suma considerable de recursos. En Black Friday, los embalajes suelen ser más voluminosos, con capas adicionales de protección que rara vez se reciclan. Para el sector logístico, la prioridad se vuelve la velocidad y no la eficiencia, lo que aumenta el uso de materiales desechables y emisiones asociadas al transporte.

impacto ambiental del Black Friday

Las devoluciones siguen siendo una de las prácticas más dañinas en términos de huella ecológica. Muchos artículos regresan al almacén solo para ser descartados o destruidos porque su reventa no es rentable.

Esta práctica, multiplicada por millones, hace que el impacto ambiental del Black Friday se expanda más allá de la compra inicial, afectando toda la cadena de valor.

Un sector minorista que ya tiene un peso considerable

Según Boston Consulting Group, el sector minorista representa cerca del 25 % de las emisiones de carbono globales cada año. Esto convierte cualquier pico de consumo estacional en un desafío ambiental mayor. Cuando se combina esta base estructural con un evento de consumo tan masivo como el Black Friday, las consecuencias se amplifican de forma exponencial.

Si la tendencia de crecimiento anual continúa, las emisiones derivadas del Black Friday podrían convertirse en uno de los mayores contribuyentes a la contaminación generada por el comercio minorista. La falta de regulaciones o límites en el volumen de envíos y promociones hace que este escenario sea especialmente preocupante para la comunidad de especialistas en sostenibilidad.

impacto ambiental del Black Friday

Las cifras y las tendencias dejan claro que el impacto ambiental del Black Friday es un tema que ya no podemos ignorar. La temporada de descuentos, más allá de su atractivo comercial, expone una dinámica de consumo acelerado que afecta directamente al planeta. Emisiones, residuos, devoluciones y logística desbordada conforman un cuadro que nos invita a repensar nuestras decisiones de compra.

Sin embargo, también es una oportunidad. Empresas, consumidores y responsables de políticas públicas pueden transformar la narrativa hacia modelos más responsables: compras conscientes, logística optimizada, embalajes sostenibles y campañas que prioricen el ciclo de vida del producto. Está en nuestras manos decidir si el Black Friday seguirá siendo un impulsor de impacto negativo o una ventana de cambio responsable.