Ponen primera Piedra de la Arena Borregos “José Luis González Íñigo” en Tec de Monterrey campus Guadalajara

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Por Fabián Muro

El Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara celebró la colocación de la primera piedra de la Arena Borregos “José Luis González Íñigo”, un nuevo recinto que será el corazón deportivo del campus y un punto de encuentro para el bienestar, la disciplina y la formación integral de miles de estudiantes.

Durante la ceremonia, Claudia Margarita Félix Sandoval, vicepresidenta de Centro Occidente del Tecnológico de Monterrey, destacó que esta Arena será “un legado que transformará para siempre la experiencia e historia de miles de estudiantes”, al consolidarse como un espacio que impulsa el crecimiento personal, el trabajo en equipo y la identidad de la comunidad.

La Arena Borregos nace como un homenaje a Don José Luis González Íñigo, EXATEC cuya trayectoria, visión y generosidad han dejado una huella profunda en la institución. Su legado inspira este proyecto que simboliza la importancia de construir oportunidades que trascienden generaciones y fortalecen el compromiso del Tec con el deporte y la formación integral.

“Con el arranque de la Arena Borregos “José Luis González Íñigo” en nuestro Campus Guadalajara, damos un paso más hacia la formación integral de nuestros estudiantes, gracias a la generosidad de este destacado EXATEC y su familia, que depositaron su confianza en nosotros para compartir con las nuevas generaciones, su legado de pasión, disciplina, esfuerzo y liderazgo”, dijo David Garza Salazar, presidente ejecutivo del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey. “Más que un recinto deportivo, será un punto de encuentro para la comunidad, alrededor de los valores que surgen de la práctica del deporte”, agregó.

TEC DEPORTE

Este nuevo ecosistema deportivo contará con más de 15 espacios y áreas de formación integral, además de actividades institucionales y encuentros que fortalecerán el vínculo entre el Tec y la sociedad, proyectando a los equipos y atletas como referentes que enorgullecen a Jalisco y México.

Como cierre del mensaje, José Luis González Íñigo compartió una reflexión que resume el sentido profundo de este proyecto, “Si algo al final de la jornada me llevaré yo con eterna satisfacción es haber contribuido a que el deporte sea en Guadalajara, en Jalisco, un contribuyente a la formación.”

¿Crisis reputacional?: Patrocinador del Barça relacionado con influencer acusado de explotación sexual

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El FC Barcelona vuelve a estar en el centro de la controversia tras anunciar un nuevo acuerdo de patrocinio que desató una ola de indignación pública. Luego de que el club firmó una alianza con Zero Knowledge Proof (ZKP), una plataforma vinculada en redes sociales al influencer Andrew Tate, acusado de explotación sexual, violación y trata de personas. Tras el anuncio, el Barça enfrenta críticas por una asociación que, lejos de fortalecer su imagen, la expuso a una crisis reputacional de alto impacto.

Tate, conocido como una figura autodeclarada misógina, promotora de discursos de odio y aliada de personajes políticos ultraconservadores, ha promocionado a ZKP en diversas ocasiones, un hecho que suscitó la indignación pública. 

Barça enfrenta críticas por su nueva alianza con ZKP

El anuncio del Barça sobre su asociación con ZKP, una plataforma afincada en un paraíso fiscal y con escasa actividad verificable en redes sociales, despertó dudas inmediatas. La alianza, valuada en 22 millones de dólares, presentó señales de alerta desde el inicio: cuentas con pocos seguidores, una actividad digital poco transparente y la promoción directa por parte de Andrew Tate, un personaje con graves imputaciones por violencia sexual. Naturalmente, el Barça enfrenta críticas al haberse vinculado indirectamente con un influencer de reputación extremadamente negativa.

Andrew Tate, exluchador y creador de contenido, ha construido una imagen pública basada en misoginia explícita, discursos de odio y apología de la violencia. Tate ha sido acusado formalmente de violación, trata de personas, explotación de menores y otros delitos sexuales tanto en Rumania como en otros contextos. Él mismo declaró que se mudó a ese país porque “no persiguen los casos de abuso sexual”, una frase que evidencia su desprecio por las víctimas. A pesar de múltiples bloqueos en redes sociales, continúa influenciando a millones de jóvenes y difundiendo mensajes dañinos.

Cuando Tate publicó un video promocionando ZKP, y la plataforma lo replicó, el vínculo entre el nuevo patrocinador y el influencer se volvió evidente. La indignación creció entre aficionados, especialistas y medios: ¿cómo un club con la relevancia global del Barça no advirtió estas conexiones? En consecuencia, el Barça enfrenta críticas que cuestionan directamente su gestión de riesgos reputacionales y su ética corporativa.

El rechazo público se intensificó al conocerse la escasa transparencia de ZKP y su estrategia de promoción a través de figuras altamente polémicas. La asociación fue percibida como una falta grave de responsabilidad social corporativa, especialmente considerando la influencia global del club y su rol como actor social relevante.

La respuesta del Barça ante el escándalo

Tras el estallido de la polémica, la presión pública obligó al FC Barcelona a emitir un comunicado para intentar contener la crisis reputacional. En el documento, el club afirmó no tener “vinculación alguna” con el token anunciado por ZKP y negó cualquier participación en su creación, promoción o gestión. Según el comunicado, dicho activo digital no forma parte del acuerdo firmado, y el club insistió en que no utiliza la tecnología asociada al token.

El texto buscó distanciar al Barcelona de prácticas no pactadas por la compañía, enfatizando que el club se mantiene comprometido con la transparencia institucional. Sin embargo, el comunicado omitió por completo la relación entre ZKP y Andrew Tate, lo que dejó sin resolver la inquietud central del debate. Al evitar mencionar a Tate, el Barça enfrenta críticas por comunicar solo parcialmente lo ocurrido, alimentando percepciones de opacidad.

Si bien el club intentó deslindarse del token y de cualquier actividad no prevista contractualmente, la omisión respecto a la reputación del influencer envuelto en la controversia generó más preguntas que respuestas. En el entorno actual, donde la transparencia es un valor fundamental, la reacción del Barça fue vista como insuficiente por una audiencia cada vez más exigente en materia de responsabilidad corporativa.

La crisis también evidenció que la gestión reputacional debe anticiparse a las controversias y no reaccionar únicamente cuando estas se viralizan. En este sentido, la respuesta tardía y parcial del club contribuyó a que el Barça enfrenta críticas más profundas sobre su cultura interna de ética corporativa.

Barça enfrenta críticas

Reputación corporativa: la importancia de elegir bien a los socios

Este caso muestra un principio clave: elegir adecuadamente a los socios comerciales, especialmente en clubes con presencia global, es fundamental para la sostenibilidad corporativa. En un entorno donde los consumidores valoran la ética empresarial tanto como los resultados deportivos, una asociación con actores polémicos puede tener impactos duraderos y perjudiciales. Para un club del tamaño del Barcelona, la responsabilidad social no es opcional; es una exigencia permanente.

Hoy, tanto inversionistas como aficionados evalúan las relaciones corporativas a la luz de las relaciones e impactos sociales y ambientales. Un patrocinador con vínculos a discursos misóginos o actividades ilegales daña no solo la marca, sino la legitimidad social de la institución. Por ello, especialistas en reputación corporativa advierten que la debida diligencia reputacional ya no es un complemento, sino un mecanismo central en la toma de decisiones.

La presión social también ha modificado la forma en que las organizaciones construyen confianza. Las alianzas ya no pueden basarse solo en aportes económicos, sino en la coherencia entre el discurso institucional y las prácticas reales. Un club que promueve valores de respeto, diversidad o inclusión no puede asociarse con una figura como Andrew Tate sin enfrentar costos importantes.

En este contexto, lo sucedido demuestra que la sostenibilidad corporativa depende de relaciones responsables y de la capacidad para anticipar riesgos sociales. La polémica confirma que el Barça enfrenta críticas precisamente porque falló en esta evaluación inicial.

Un historial que se repite: ¿mala suerte o mala gestión?

La controversia con ZKP no es un caso aislado. En los últimos meses, el FC Barcelona ha tomado decisiones de patrocinio que han provocado nuevas tensiones con organizaciones sociales y sectores económicos. El acuerdo con el gobierno de la República Democrática del Congo, duramente cuestionado por Amnistía Internacional debido a violaciones graves de derechos humanos, desató fuertes críticas sobre la ética del club. La frase fue contundente: “el deporte no puede ser un escaparate para blanquear violaciones de derechos humanos”.

Poco después, el patrocinio con Uber encendió aún más la polémica. El sindicato Élite Taxi denunció que las plataformas VTC asociadas con la empresa han pagado millones en sanciones por prácticas ilegales en Cataluña. Esta alianza afectó la relación del club con sectores locales y volvió a mostrar una desconexión entre los valores del Barça y sus decisiones comerciales.

Sumado a esto, la alianza con ZKP refuerza la percepción de una estrategia de patrocinadores guiada por urgencias financieras más que por criterios éticos. En conjunto, estos casos plantean dudas sobre la gobernanza interna del club y ponen en tela de juicio su capacidad para evaluar riesgos reputacionales complejos.

Si estas decisiones se repiten, el Barça enfrenta críticas crecientes que podrían erosionar de forma permanente su legitimidad, especialmente frente a audiencias que exigen responsabilidad social y coherencia institucional.

Barça enfrenta críticas

Reputación en riesgo: el costo de ignorar la responsabilidad social

El caso ZKP expone con claridad cómo las decisiones mal evaluadas pueden desencadenar una crisis reputacional profunda. Un club con la influencia global del Barcelona no puede desatender la calidad ética de sus socios comerciales sin pagar un costo social significativo. En un mundo donde la reputación corporativa es un activo estratégico, ignorar estos riesgos no solo daña la imagen de la institución, sino la confianza que deposita en ella la sociedad.

Hoy más que nunca, las organizaciones deben asumir que la sostenibilidad empresarial depende de la transparencia, la diligencia ética y la coherencia entre valores y alianzas. Si el Barcelona aspira a mantener su liderazgo global, deberá replantear su estrategia de patrocinios y fortalecer sus mecanismos internos de evaluación, especialmente ahora que el Barça enfrenta críticas que difícilmente se disiparán sin cambios estructurales reales.

Mujeres en cárceles se dispara: casi un millón enfrentan violencia y trabajo forzado

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El encarcelamiento de mujeres ha escalado hasta convertirse en una crisis internacional que evidencia la profunda desigualdad de género en los sistemas penitenciarios. Hoy, las mujeres en cárceles enfrentan un escenario marcado por violencia sexual, trabajos forzados y la falta absoluta de atención a sus necesidades físicas y psicológicas. De acuerdo con información de The Guardian, hasta un millón de mujeres podrían estar privadas de la libertad bajo condiciones que violan sistemáticamente sus derechos humanos, mientras gobiernos e instituciones continúan minimizando la problemática.

El número de mujeres encarceladas crece a un ritmo acelerado, superando con creces el incremento en la población penitenciaria masculina. Las cifras actuales muestran que existen más de 733 mil mujeres tras las rejas, aunque la opacidad de los sistemas penitenciarios indica que la cifra real podría ser mucho mayor. Frente a esta realidad, organizaciones internacionales alertan que el contexto es hoy más grave que hace 15 años, cuando se adoptaron las Reglas de Bangkok. Sin embargo, en el terreno, estas normas siguen ignoradas, dejando a las mujeres expuestas a condiciones inhumanas.

Mujeres en cárceles: una crisis global ignorada

El crecimiento acelerado de las mujeres en cárceles expone un fallo estructural en los sistemas de justicia del mundo. Mientras los hombres encarcelados aumentaron un 22% desde el año 2000, la cifra de mujeres creció un alarmante 57%, impulsada por leyes discriminatorias, pobreza y criminalización de la informalidad. Lejos de tratarse de delitos graves, la mayoría de las mujeres están presas por robos menores, mendicidad o delitos vinculados a la supervivencia en contextos de vulnerabilidad extrema.

A pesar de que hace quince años la ONU adoptó las Reglas de Bangkok para garantizar un tratamiento digno a las mujeres privadas de libertad, su implementación ha sido mínima. La directora de Penal Reform International advierte que estamos frente al periodo más crítico en materia de rendición de cuentas y respeto a derechos humanos. Las violencias incluyen abusos sexuales, golpizas y aislamiento, todo mientras los gobiernos siguen negando recursos para garantizar estándares mínimos.

Los testimonios recogidos por activistas muestran un patrón global: mujeres golpeadas, abusadas sexualmente y obligadas a trabajar sin remuneración. En países como El Salvador, Irán, Kenia o Estados Unidos, muchas de estas mujeres fueron detenidas por infracciones menores, pero enfrentan castigos desproporcionados que destruyen sus redes familiares y su estabilidad emocional. En algunos casos, incluso son prostituidas por funcionarios penitenciarios o entregadas a reclusos hombres.

mujeres en cárceles

El sistema presiona además a las mujeres a trabajos forzados bajo esquemas opacos, y en ciertos países se ha documentado la participación del sector privado en actividades que podrían constituir explotación laboral. La falta de inspecciones y regulaciones agrava el riesgo de abusos, dejando a las reclusas sin mecanismos para denunciar o protegerse.

Salud mental, abusos y violencia: daños profundos y persistentes

La violencia vivida por las mujeres en cárceles no solo es física; también es psicológica y estructural. Un alto porcentaje de ellas llega a prisión tras haber sobrevivido violencia doméstica o sexual, lo que las vuelve especialmente vulnerables a la revictimización dentro del sistema penitenciario. Para muchas, los registros corporales, el hacinamiento o los espacios sin luz natural reactivan traumas previos y profundizan problemas de salud mental que rara vez reciben atención adecuada.

En Europa, las tasas de suicidio entre mujeres encarceladas son nueve veces mayores que entre la población general, lo que muestra el deterioro extremo de su bienestar emocional. A pesar de esta realidad, las instituciones continúan sin implementar programas especializados para atender sus necesidades psicológicas, reproduciendo un ambiente de abandono que deja daños irreparables. Los entornos carcelarios, diseñados para hombres, no consideran la dimensión emocional ni la historia de violencia previa que acompaña a la mayoría de las reclusas.

Uno de los aspectos más alarmantes es el tratamiento que reciben las mujeres embarazadas. Existen registros de mujeres obligadas a parir en celdas sin ayuda médica o atadas a camas de hospital mientras guardias masculinos las vigilan. Estas prácticas revictimizantes representan violaciones graves a los derechos humanos y contradicen todos los estándares internacionales de trato digno.

Además, la violencia sexual continúa siendo una práctica extendida. En países afectados por conflictos armados, se reporta que las reclusas son sacadas de noche para ser prostituidas. En India, algunas mujeres son entregadas directamente a los reclusos varones, donde sufren abusos que incluso han dado origen a cientos de nacimientos dentro de prisión. Esta impunidad recurrente perpetúa un sistema que normaliza la explotación sexual como parte de la vida carcelaria.

mujeres en cárceles

Impacto familiar y social: las infancias también pagan el precio

El encarcelamiento de las mujeres en cárceles genera efectos devastadores fuera de los muros penitenciarios. Se estima que 1.45 millones de niños en el mundo tienen a sus madres en prisión, lo que fractura familias completas y expone a las infancias a riesgos de desintegración familiar, institucionalización y pobreza. A diferencia de los hombres privados de libertad, el encarcelamiento de una madre suele desestructurar todo el núcleo familiar.

Cuando una mujer ingresa a prisión, los niños suelen quedar bajo la tutela de familiares o servicios de asistencia social, los cuales no cuentan siempre con recursos suficientes para garantizar cuidados adecuados. Este desplazamiento forzado marca profundamente el desarrollo emocional y psicológico de la infancia, generando ciclos de trauma intergeneracional. Para muchas familias, la ausencia materna significa la pérdida del sostén emocional y económico.

La criminalización de mujeres por delitos menores también evidencia una falla del Estado para reconocer su papel central en la economía familiar. Muchas mujeres recurren a actividades de supervivencia, como la venta informal o el hurto de alimentos para sus hijos, debido a contextos de pobreza extrema. Sin embargo, el sistema penal responde con castigos severos que ignoran las causas estructurales de sus actos.

Asimismo, el trabajo forzado dentro de las prisiones no solo vulnera los derechos de las mujeres, sino que también limita su reinserción social. Los salarios inexistentes o mínimos, la falta de regulación y la explotación sistemática impiden que estas mujeres puedan reconstruir su vida tras cumplir su condena. El impacto afecta directamente a sus hijos, quienes dependen de ellas para su bienestar futuro.

Falta de transparencia y datos: una crisis difícil de dimensionar

Una de las barreras más graves para enfrentar la crisis de las mujeres en cárceles es la ausencia de información confiable. Las prisiones en el mundo operan bajo esquemas restrictivos que dificultan el acceso a datos, auditorías o monitoreo independiente. Organizaciones especializadas han señalado que la recopilación estadística es limitada, fragmentada y poco transparente, lo cual impide dimensionar la magnitud real de los abusos.

Esta opacidad favorece un entorno donde la violencia puede escalar sin consecuencias. Informes de agresiones físicas, explotación sexual y corrupción interna suelen quedarse sin investigación por la falta de protocolos y supervisión. En muchos países, la ausencia de registros públicos sobre muertes, torturas o sanciones disciplinarias permite que las violaciones a derechos humanos se normalicen.

A ello se suma la dificultad de acceder físicamente a las instalaciones penitenciarias. Activistas, académicos y periodistas enfrentan obstáculos para documentar las condiciones reales de las mujeres privadas de libertad. Incluso organismos internacionales denuncian que algunos gobiernos se niegan a proporcionar información básica sobre población penitenciaria femenina.

Esta falta de transparencia también oculta las conexiones entre trabajo penitenciario y empresas privadas. Sin datos públicos claros, se desconoce el alcance del posible uso de mano de obra forzada en cadenas productivas internacionales. Esta opacidad, lejos de ser un problema administrativo, constituye una violación grave del derecho a la información y un impedimento para la rendición de cuentas.

mujeres en cárceles

Una realidad urgente que exige responsabilidad

La situación de las mujeres en cárceles representa una crisis global que combina violencia, discriminación estructural y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Frente al aumento acelerado del encarcelamiento femenino, se vuelve indispensable que los sistemas penitenciarios adopten una perspectiva de género que reconozca la vulnerabilidad específica de estas mujeres y atienda sus necesidades reales.

Si las instituciones y la sociedad no actúan de manera urgente para transformar esta realidad, la violencia sexual, la explotación laboral y el abandono seguirá marcando la vida de miles de mujeres y sus familias. Revisar las políticas de justicia, ampliar las alternativas al encarcelamiento y garantizar la transparencia son pasos esenciales para frenar esta crisis y construir sistemas penitenciarios verdaderamente humanos y responsables.

93% menos emisiones en la moda: la guía que redefine la manufactura sostenible

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Fashion for Good presentó una guía estratégica que promete impulsar una reducción de emisiones en la moda sin precedentes: hasta un 93% menos en manufactura mediante innovación tecnológica, eficiencia energética y rediseño de procesos. El documento, parte de la iniciativa Future Forward Factory, responde a la urgencia de transformar un sector históricamente rezagado en materia de descarbonización.

La guía también incorpora un elemento diferencial: un Marco de Transición Social y Justa que coloca a trabajadores, proveedores y comunidades en el centro de la transformación. Este enfoque es clave, pues la presión por descarbonizar no puede replicar desigualdades históricas en la cadena de suministro, especialmente en mercados como India, donde se concentra gran parte del teñido, acabado y tratamiento textil. Con ello, Fashion for Good propone un modelo integral de manufactura sostenible que redefine estándares y acelera la escala de soluciones con alto impacto.

Vías para una reducción de emisiones en la moda del 93%

Según información del portal edie, Fashion for Good plantea seis vías que permiten una reducción de emisiones en la moda de manera significativa, combinando intervenciones energéticas, nuevas tecnologías y mejoras de infraestructura. Las propuestas consideran desde la electrificación de procesos térmicos hasta la adopción de energías renovables y tecnologías de vanguardia que reducen el consumo energético y mejoran la eficiencia. Cada vía incluye análisis financieros detallados, mostrando plazos de recuperación y necesidades de inversión para facilitar la toma de decisiones.

Estas recomendaciones se centran especialmente en el segundo nivel de la cadena de suministro: teñido, tratamiento y acabado textil. Este segmento es responsable de una parte importante de las emisiones, debido al uso intensivo de combustibles fósiles y a la falta de claridad regulatoria. La guía demuestra que, con intervenciones adecuadas, las fábricas pueden disminuir el uso de agua en 33% y reducir el consumo de electricidad en 41%, contribuyendo también a la sostenibilidad hídrica.

Otro elemento clave del documento es la integración del Marco de Transición Social y Justa. Este enfoque garantiza que la descarbonización se traduzca en condiciones laborales dignas y en un desarrollo de capacidades que prepare a los trabajadores para nuevas tareas y tecnologías. Este énfasis social fortalece la viabilidad del cambio y responde a expectativas crecientes de stakeholders, inversionistas y consumidores.

reducción de emisiones en la moda

Finalmente, la guía busca que los hallazgos se repliquen más allá del caso indio. Proyectos de demostración como este permiten validar soluciones en escenarios reales y compartir aprendizajes abiertos, reduciendo riesgos para las organizaciones que desean adoptar modelos sostenibles. Para Christiane Dolva, de Fundación H&M, este enfoque es esencial para pasar de la ambición a la transformación profunda.

Tendencias globales: más compromisos, pocas reducciones

A pesar del avance normativo y del número creciente de marcas con objetivos validados por SBTi, el sector continúa enfrentando grandes retos para lograr una verdadera reducción de emisiones en la moda. El informe “¿Qué impulsa la moda?” de Fashion Revolution revela que las emisiones de Alcance 3 siguen aumentando en muchas marcas, incluso cuando el 47% ya cuenta con objetivos climáticos oficializados. Esto demuestra que el compromiso no siempre se traduce en acciones efectivas o escalables.

No obstante, la industria también registra señales positivas, especialmente entre las marcas de lujo. Iniciativas como el ‘Acelerador Europeo’ buscan unificar criterios de reporte ambiental, optimizar la recopilación de datos y fortalecer la colaboración entre empresas y expertos en sostenibilidad. Este enfoque colaborativo evita duplicar esfuerzos, reduce opacidad y acelera la transición hacia cadenas de suministro más responsables.

Aun así, los avances son desiguales. Del total de marcas analizadas por Fashion Revolution, 42 reportaron aumentos en sus emisiones de Alcance 3. La falta de infraestructura adecuada, altos costos de actualización y vacíos regulatorios complican la implementación de medidas profundas. Esto muestra la necesidad de guías robustas —como la propuesta por Fashion for Good— para orientar decisiones y facilitar acciones transformadoras.

Los datos también confirman que la presión social está aumentando. Los consumidores demandan transparencia, trazabilidad y acciones medibles, mientras que los inversionistas integran cada vez más criterios ESG en sus análisis. En este contexto, las empresas que no tomen medidas corren el riesgo de perder competitividad frente a aquellas que avanzan en la descarbonización.

reducción de emisiones en la moda

Innovación, inversión y justicia social: los tres pilares del cambio

La guía de Fashion for Good subraya que la reducción de emisiones en la moda requiere una combinación equilibrada de innovación tecnológica y visión social. Las tecnologías de electrificación, el uso de energías renovables y la digitalización de procesos son clave para reconfigurar la manufactura. Sin embargo, la innovación sin justicia social puede reproducir desigualdades existentes y poner en riesgo el bienestar de los trabajadores.

Por ello, el Marco de Transición Social y Justa se vuelve indispensable. Este propone fortalecer habilidades, garantizar un diálogo social efectivo y promover condiciones de trabajo seguras durante la implementación de tecnologías nuevas. Así, la industria puede crecer sin dejar atrás a quienes sostienen la operación diaria de la cadena productiva.

El componente económico también es central: muchas de las intervenciones propuestas ofrecen tiempos de recuperación cortos y retornos de inversión claros. Esto ayuda a reducir la resistencia inicial y promueve una transición financieramente viable. El documento detalla mecanismos para que las fábricas puedan calcular costos, beneficios y potencial de ahorro energético con precisión.

Finalmente, este tipo de herramientas avanza hacia un objetivo común: demostrar que la sostenibilidad no es un costo, sino un motor de competitividad. La reducción de emisiones en la moda no solo es ambientalmente necesaria, sino estratégica para responder a nuevas exigencias regulatorias, sociales y de mercado.

reducción de emisiones en la moda

Un nuevo estándar para la moda sostenible

La guía de Future Forward Factory se posiciona como un referente técnico para transformar la manufactura textil y acelerar su ruta hacia el cero neto. Con seis vías claras, un enfoque social sólido y resultados probados, demuestra que es posible una transformación profunda con beneficios ambientales y económicos. La reducción de emisiones en la moda puede alcanzarse si existe voluntad, inversión y coordinación entre industria, fabricantes y actores locales.

En un contexto global de creciente presión social y regulatoria, esta propuesta invita a las empresas a replantear su rol como agentes de cambio. La moda tiene el potencial de liderar la transición hacia cadenas de suministro más limpias y justas, pero requiere asumir compromisos más ambiciosos y, sobre todo, convertirlos en acciones medibles y replicables.

8 mitos del plástico “biodegradable” y su realidad

El uso de materiales supuestamente “verdes” ha crecido exponencialmente en los últimos años, impulsado por una demanda creciente de consumidores interesados en reducir su impacto ambiental. Entre ellos, los plásticos etiquetados como “biodegradables” se han posicionado como una alternativa que promete resolver el problema de la contaminación, generando la percepción de ser una solución rápida y eficaz. Sin embargo, esta narrativa ha contribuido también a la proliferación de desinformación, creando una serie de mitos del plástico “biodegradable” que es importante identificar y analizar críticamente.

Las marcas, empujadas por la presión comercial, han inundado el mercado con productos que prometen desaparecer en poco tiempo, aunque en realidad muchos de ellos requieren condiciones específicas que rara vez se cumplen en el entorno cotidiano. Esta falta de claridad no solo confunde a los consumidores, sino que perpetúa un sistema de consumo basado en la falsa idea de que podemos seguir desechando sin consecuencias. En este contexto, comprender los mitos del plástico “biodegradable” resulta clave para mejorar nuestras decisiones, exigir transparencia y promover alternativas verdaderamente sostenibles.

8 mitos del plástico “biodegradable” y su realidad

1. Mito: “El plástico biodegradable desaparece solo”

La idea de que cualquier plástico con etiqueta “biodegradable” se desintegra por sí solo en poco tiempo es uno de los mitos del plástico “biodegradable” más recurrentes. Muchos consumidores creen que, al desechar un producto compuesto por este material, este simplemente se descompondrá sin generar residuos ni contaminación, sin importar el lugar donde termine.

Realidad: La biodegradación depende de condiciones ambientales específicas, como oxígeno, humedad, microorganismos y temperatura controlada. Gran parte de estos plásticos solo se descomponen en instalaciones industriales, no en el mar, en la tierra o en tiraderos a cielo abierto. Si no se cumplen estas condiciones, pueden tardar años o incluso décadas en degradarse, contaminando igual que un plástico convencional.

2. Mito: “Todos los plásticos biodegradables son iguales”

Existe la percepción generalizada de que cualquier producto etiquetado como biodegradable comparte las mismas características y se degrada de la misma manera. Este es otro de los mitos del plástico “biodegradable”, pues asume una homogeneidad que no existe en la práctica.

Realidad: No todos los plásticos biodegradables están hechos de los mismos materiales ni cumplen los mismos estándares. Algunos provienen de fuentes fósiles, otros de biomasa, y cada uno requiere diferentes condiciones para descomponerse. Además, muchos plásticos “allegedly biodegradables” solo cumplen parcialmente los requisitos normativos, generando fragmentos microplásticos durante su proceso de degradación.

mitos del plástico “biodegradable”

3. Mito: “El plástico biodegradable es compostable”

Muchas personas creen que biodegradable y compostable son sinónimos, lo que contribuye al uso incorrecto y a una mala gestión de residuos.

Realidad: El plástico compostable debe cumplir estándares específicos para degradarse en un periodo determinado en instalaciones de compostaje industrial. Por el contrario, lo que se denomina biodegradable puede no ser compostable y, de hecho, podría no desintegrarse completamente, dejando residuos nocivos. Este malentendido perpetúa varios mitos del plástico “biodegradable” que justifican una falsa sensación de sostenibilidad.

4. Mito: “El plástico biodegradable se puede tirar en cualquier contenedor”

Existe la idea de que, al ser biodegradable, este tipo de plástico puede desecharse como orgánico o mezclado con residuos comunes.

Realidad: La mayoría de los plásticos biodegradables deben desecharse en flujos específicos, ya que pueden contaminar el reciclaje o no descomponerse correctamente en sistemas de manejo de residuos convencionales. Tirarlos en el contenedor equivocado puede generar impactos ambientales más altos que el plástico tradicional.

mitos del plástico “biodegradable”

5. Mito: “Los plásticos biodegradables no contaminan”

Algunos creen que estos materiales son completamente inocuos y que, incluso si llegan a la naturaleza, no generarán daños.

Realidad: En ecosistemas como mares, suelos o ríos, estos plásticos pueden comportarse igual que los convencionales, tardar años en descomponerse y fragmentarse en microplásticos. Además, su degradación incompleta puede liberar aditivos y sustancias químicas que afectan la biodiversidad. Este es uno de los mitos del plástico “biodegradable” más peligrosos porque impulsa hábitos de consumo y desecho irresponsables.

6. Mito: “El plástico biodegradable es siempre mejor que el convencional”

En la narrativa pública se ha construido la idea de que cualquier alternativa etiquetada como “biodegradable” es automáticamente mejor.

Realidad: Si no existe infraestructura industrial para procesarlos adecuadamente, su impacto ambiental puede ser igual o peor al del plástico tradicional. La sostenibilidad no depende solo del material, sino de la gestión de residuos, el ciclo de vida y la reducción del consumo general de plásticos.

7. Mito: “Los productos biodegradables solucionarán el problema global del plástico”

La industria ha promovido esta idea para posicionar estos productos como una solución mágica.

Realidad: La crisis del plástico no se resolverá solo con nuevos materiales, sino con reducción, rediseño, reutilización y sistemas de economía circular. Apostar únicamente por plásticos biodegradables perpetúa varios mitos del plástico “biodegradable” que diluyen la urgencia de cambiar los modelos de producción.

mitos del plástico “biodegradable”

8. Mito: “El plástico biodegradable se degrada en el mar”

Un mito muy extendido es que el océano, por su agua y microorganismos, facilita la descomposición.

Realidad: La mayoría de estos materiales NO se biodegradan en el entorno marino. Al contrario, pueden flotar, fragmentarse, afectar fauna marina y tardar décadas en degradarse. Los océanos son uno de los peores destinos para cualquier material biodegradable sin certificación marina específica, la cual es extremadamente poco común.

Falta de infomación confiable

La conversación sobre plásticos biodegradables está creciendo, pero aún existe un enorme vacío de información confiable. Muchas legislaciones nacionales no tienen definiciones claras, lo que permite que el mercado utilice términos ambiguos sin supervisión estricta. Esta falta de regulación favorece la confusión y abre la puerta a estrategias de greenwashing, especialmente en productos de un solo uso.

Además, la infraestructura necesaria para procesarlos adecuadamente es limitada, incluso en países industrializados. La mayor parte de los residuos sigue llegando a rellenos sanitarios o entornos donde no se cumple el proceso de biodegradación. En consecuencia, la solución real pasa por rediseñar sistemas de empaques, reducir el consumo y fortalecer los modelos de reutilización, más que buscar materiales “milagrosos”.

mitos del plástico “biodegradable”

Mirar más allá de la etiqueta

La popularidad de estos materiales ha sido alimentada por una serie de mitos del plástico “biodegradable” que generan expectativas poco realistas. Para tomar decisiones verdaderamente responsables, es indispensable entender cómo funcionan, qué limitaciones tienen y bajo qué condiciones pueden cumplir su promesa ambiental. Solo así podremos evitar caer en soluciones que parecen sostenibles, pero que en la práctica perpetúan los mismos problemas.

Al mirar más allá del marketing y exigir información técnica verificable, los consumidores pueden impulsar una transformación real en el sector. La sostenibilidad no depende de etiquetas verdes, sino de decisiones informadas, políticas robustas y sistemas de gestión de residuos mejor diseñados. Reconocer y desmentir los mitos del plástico “biodegradable” es un paso esencial para construir un futuro con menos plástico, más transparencia y un consumo verdaderamente responsable.

Compra responsable: cómo evitar el greenwashing al elegir productos “sustentables”

En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad para consumidores y empresas, la oferta de productos “verdes” ha crecido de manera exponencial. Sin embargo, esta expansión también ha dado paso a un fenómeno cada vez más frecuente: el greenwashing, una práctica engañosa que utiliza mensajes ambientales para aparentar responsabilidad ecológica sin contar con acciones reales detrás. Para quienes buscan evitar el greenwashing al elegir productos, comprender esta dinámica es clave para tomar decisiones de compra informadas y responsables.

A medida que las regulaciones avanzan y el escrutinio público aumenta, las marcas se ven presionadas a demostrar impacto, pero no todas lo hacen de manera auténtica. Muchos consumidores confían en etiquetas, colores verdes o frases genéricas sin verificar si existe sustento técnico en lo que están adquiriendo. Esta nota evergreen te ofrece herramientas prácticas, confiables y aplicables para evitar el greenwashing al elegir productos, fortaleciendo tu criterio y contribuyendo a una demanda más consciente.

¿Por qué es importante identificar el greenwashing?

Identificar el greenwashing no es solo un ejercicio de consumo inteligente, sino un mecanismo fundamental para asegurar que la sostenibilidad avance de manera real y medible. Cuando las empresas exageran o inventan atributos ecológicos, distorsionan el mercado y colocan a los consumidores en una posición de vulnerabilidad. La falta de claridad provoca que quienes desean actuar responsablemente terminen apoyando iniciativas sin impacto.

Además, el greenwashing afecta profundamente la confianza en las marcas y dificulta distinguir entre compañías verdaderamente comprometidas y aquellas que solo buscan capitalizar una tendencia. Esto genera un ruido que frena el crecimiento de soluciones auténticas, pues las empresas que sí invierten en reducción de emisiones, circularidad o trazabilidad ven opacados sus esfuerzos. La saturación de mensajes ambientales sin sustento termina normalizando la desinformación.

Finalmente, esta práctica repercute directamente en el avance global de la sostenibilidad. Cada compra mal informada fortalece modelos de negocio poco responsables y resta incentivos a la innovación. Por esa razón, desarrollar estrategias para evitar el greenwashing al elegir productos es un paso indispensable para orientar el mercado hacia prácticas realmente transformadoras. Te presentamos, a continuación, algunas maneras que podrías poner en práctica.

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7 maneras de evitar el greenwashing al elegir productos

1. Investiga más allá de la etiqueta

Muchos productos utilizan palabras como “eco”, “verde” o “natural” sin ofrecer información verificable sobre su composición o proceso de fabricación. Para evitar el greenwashing al elegir productos, es indispensable revisar la información técnica, buscar certificaciones reconocidas y verificar si la empresa transparenta datos sobre huella ambiental. Una etiqueta color verde no equivale a un proceso sostenible.

Investigar más allá del empaque también permite identificar a las empresas que realmente están midiendo, reportando y reduciendo sus impactos. Las organizaciones responsables suelen publicar informes ESG, actualizar avances y detallar metas ambientales. Cuando no existe transparencia, es una señal clara de alerta.

2. Revisa certificaciones confiables

Las certificaciones pueden ser una herramienta poderosa, pero solo si provienen de organismos reconocidos y con criterios estrictos. Debes asegurarte de que el sello sea verificable, cuente con auditorías externas y tenga un estándar público. Algunos ejemplos reconocidos incluyen USDA Organic, FSC, GOTS o Fair Trade.

Sin embargo, es importante recordar que no todos los productos pueden estar certificados, y eso no significa que la empresa no sea responsable. En estos casos, revisa si ofrecen documentación clara, explican sus procesos y detallan sus políticas ambientales. Esto reduce la posibilidad de caer en declaraciones vacías.

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3. Busca detalles, no afirmaciones genéricas

Frases como “100% sustentable” o “amigable con el ambiente” suelen ocultar la falta de evidencia. Una afirmación sólida especifica qué impacto se reduce, cómo se mide y qué metodología se utiliza. Para evitar el greenwashing al elegir productos, revisa si las marcas explican con precisión en qué consiste su contribución ambiental.

Los detalles técnicos son señales de seriedad. Si un producto afirma disminuir emisiones, debe indicar en qué porcentaje, en qué parte del ciclo de vida y bajo qué estándar. La ausencia de datos específicos indica que la sostenibilidad podría ser solamente un recurso publicitario.

4. Verifica el ciclo de vida completo

Un producto verdaderamente sostenible debe considerarse desde la extracción de materias primas hasta su disposición final. Algunas empresas destacan un solo beneficio —por ejemplo, usar menos plástico— pero omiten impactos negativos en otras etapas. La sostenibilidad parcial puede ser útil, pero no debe presentarse como una solución total.

Analizar el ciclo de vida también ayuda a identificar contradicciones entre materiales, logística y durabilidad. Si una marca presume empaques reciclables pero utiliza procesos altamente contaminantes, probablemente estás frente a greenwashing.

5. Analiza coherencia entre discurso y prácticas

Para evitar el greenwashing al elegir productos, es fundamental evaluar si las acciones de la empresa están alineadas con sus mensajes. Una compañía no puede proclamarse sostenible mientras enfrenta denuncias por impactos ambientales o mantiene cadenas de suministro opacas. La coherencia es uno de los indicadores más confiables de responsabilidad corporativa.

La revisión de sus prácticas laborales, alianzas, programas sociales y metas ambientales ofrece una visión más clara de su compromiso real. Cuando una empresa opera con prácticas dudosas en un área, es poco probable que sea ejemplar en otra.

mitos del plástico “biodegradable”

6. Observa si existe actualización de avances

La sostenibilidad no es un estado final, sino un proceso continuo. Las empresas responsables publican avances, reconocen retos y ajustan estrategias. Si una marca repite los mismos mensajes durante años sin mostrar progreso, podría estar usando el discurso verde como un simple recurso comercial.

Revisar actualizaciones permite distinguir entre compañías comprometidas con mejorar su impacto y aquellas que solo buscan posicionarse en el mercado. La transparencia en los avances es una de las claves para tomar decisiones informadas.

7. Ten en cuenta el contexto de la industria

No todas las industrias tienen las mismas posibilidades de ser “100% sostenibles”. Por ello, para evitar el greenwashing al elegir productos, es crucial evaluar qué compromisos son realistas dentro de su sector. Las empresas honestas explican sus límites, reconocen áreas de mejora y evitan prometer metas imposibles.

Conocer el panorama sectorial ayuda a interpretar con precisión los mensajes de sostenibilidad y a identificar cuando una marca está haciendo afirmaciones fuera de contexto o sobreprometiendo resultados.

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El papel del consumidor en sancionar las malas prácticas

Los consumidores tienen un rol determinante en transformar el mercado. Cuando se informan, cuestionan y exigen transparencia, obligan a las empresas a elevar sus estándares y abandonar prácticas engañosas. La responsabilidad no recae únicamente en las organizaciones; las decisiones de compra también funcionan como un mecanismo directo de rendición de cuentas.

Apoyar a las marcas que realmente invierten en sostenibilidad impulsa un círculo virtuoso. Estas empresas reciben reconocimiento, fortalecen su competitividad y sirven como ejemplo para otras. Al mismo tiempo, aquellas que recurren al greenwashing ven afectada su reputación y se ven presionadas a modificar su comportamiento. De esta manera, la demanda consciente se convierte en uno de los motores más poderosos para acelerar la transición hacia prácticas responsables.

Un consumidor informado es un agente de cambio

La lucha contra el greenwashing depende tanto de regulaciones más estrictas como de compradores que ejercen un consumo crítico. Desarrollar herramientas para evitar el greenwashing al elegir productos permite fortalecer el impacto de cada decisión, apoyar empresas responsables y evitar contribuir accidentalmente a prácticas engañosas. La sostenibilidad real necesita consumidores que cuestionen, verifiquen y elijan con conciencia.

En un mercado saturado de mensajes ambientales, la información se convierte en el mejor aliado. Al aprender a distinguir entre discursos vacíos y acciones verificables, cada persona puede impulsar un cambio profundo en la industria y fomentar modelos de negocio verdaderamente comprometidos con el planeta y la sociedad.

Del origen al consumidor: la ruta de los alimentos seguros en Corporativo Kosmos

Garantizar alimentos seguros para cada comensal no ocurre por casualidad: requiere sistemas estrictos, procesos bien coordinados y una cultura organizacional centrada en la inocuidad. Cuando se trata de comida, la salud pública depende de cada eslabón de la cadena alimentaria, por lo que implementar un manejo responsable de alimentos se vuelve un compromiso insustituible para cualquier empresa dedicada a la preparación y servicio de alimentos.

Ese es el caso de Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas líder en servicios de alimentación en México, que opera miles de raciones diarias bajo protocolos de seguridad sumamente rigurosos. Su enfoque combina normativas nacionales e internacionales, medidas de higiene avanzadas y personal altamente capacitado para garantizar que cada platillo sea no solo delicioso, sino también inocuo y confiable.

¿Qué normas garantizan la seguridad de los alimentos en Corporativo Kosmos?

Para lograr servir alimentos que protejan la salud de sus comensales, Corporativo Kosmos opera bajo los principios de diversas normas nacionales e internacionales. Cada una aporta lineamientos clave que fortalecen la trazabilidad, la higiene y el control en cada etapa del proceso. Algunas de ellas son:

ISO 22005: La trazabilidad como base de la transparencia

La ISO 22005 establece los principios y requisitos fundamentales para diseñar e implementar un sistema de trazabilidad efectivo. Para Corporativo Kosmos, aplicar esta norma significa contar con una herramienta técnica que respalda la inocuidad de sus alimentos y facilita conocer la trazabilidad o recorrido completo de cada insumo a lo largo de toda su cadena, desde su origen hasta el momento en que llega al consumidor final.

Esto implica conocer qué insumos se usaron, de dónde provienen, en qué condiciones se transportaron y cómo fueron procesados. Para una empresa de servicios de alimentación, este seguimiento es esencial porque permite identificar rápidamente cualquier falla, actuar ante un incidente y garantizar procesos éticos y transparentes.

NMX-F-605: Buenas prácticas que conducen al Distintivo H

Esta norma mexicana define las buenas prácticas de higiene y sanidad que deben cumplir los prestadores de servicios de alimentos para obtener el Distintivo H. Establece protocolos que abarcan desde la recepción y almacenamiento, hasta la preparación y servicio, con el objetivo de evitar intoxicaciones y garantizar ambientes seguros. CK aplica esta norma para reforzar su cultura de prevención, asegurando procesos higiénicos que contribuyen directamente al bienestar de los consumidores.

NOM-251: Estándares obligatorios para la inocuidad

La NOM-251 establece las prácticas higiénicas obligatorias para el procesamiento de alimentos. Incluye lineamientos sobre temperaturas, limpieza, desinfección, manipulación, higiene del personal, monitoreo sanitario y documentación.

Corporativo Kosmos cumple estrictamente con esta norma, lo que permite que cada una de sus operaciones mantenga estándares uniformes y confiables, fortaleciendo sus procesos y demostrando su compromiso ético con la seguridad alimentaria.

¿Cómo se logra un manejo responsable de alimentos en Corporativo Kosmos?

En apego a las normas mencionadas, CK mantiene una serie de controles que permiten garantizar el manejo responsable de alimentos en cada una de sus operaciones. Todo inicia desde la recepción de los insumos, donde el personal verifica cuidadosamente su calidad microbiológica, física y química. Sobre este procedimiento, Mercedes Sánchez, gerente de calidad en Corporativo Kosmos, explica:

“Verificamos las características organolépticas, lote, fecha de caducidad y temperatura de recepción, y todo eso se registra en un formato […] para que si surgiera algún problema podamos verificar en qué momento recibimos el producto.”

Este registro inicial no solo asegura una evaluación detallada, sino que se convierte en la primera capa de transparencia dentro del proceso de trazabilidad. Una vez recibidos los productos, la compañía implementa un almacenamiento controlado que garantiza su preservación en condiciones óptimas. El equipo sigue el Sistema PEPS (Primero en Entrar, Primero en Salir), que permite utilizar primero los alimentos con mayor antigüedad y evitar riesgos por caducidad. Con ello, la compañía asegura que cada ingrediente tenga un historial claro y verificable antes de ser utilizado en cocina, fortaleciendo así la confianza en la integridad de sus procesos.

manejo responsable de alimentos

Este control se complementa con la toma de muestras testigo, una práctica fundamental para garantizar la inocuidad de los alimentos preparados. Cada muestra —correspondiente a desayuno, comida y cena— se conserva en refrigeración entre 24 y 72 horas, asegurando que pueda ser analizada en caso de cualquier incidente. Sánchez comenta:

“Esta muestra tiene la finalidad de representar la calidad microbiológica con que los alimentos fueron elaborados […] y si surgiera algún brote, esta muestra se envía a un laboratorio para analizar si hubo alguna mala práctica.”

Esta medida no solo permite actuar con rapidez ante un posible incidente, sino que demuestra el compromiso ético de la empresa y su preocupación por la salud del comensal.

Además, Corporativo Kosmos mantiene controles de temperatura permanentes en cámaras de refrigeración y congelación, lo que evita el crecimiento de microorganismos y permite conservar de forma segura los insumos y preparaciones, una parte del proceso que Sánchez describe como esencial dentro del control interno diario. El monitoreo continuo, sumado a la trazabilidad que acompaña a cada lote desde su ingreso hasta su uso en cocina, permite conocer con claridad qué ingredientes se emplearon, cuándo y bajo qué condiciones. Esto aporta un nivel de transparencia que refuerza la confianza de los clientes e instituciones que consumen los servicios de la empresa.

manejo responsable de alimentos

Finalmente, el cumplimiento de los lineamientos establecidos en la NMX-F-605 ha permitido a Kosmos obtener el Distintivo H, una certificación nacional que reconoce la excelencia en higiene dentro de establecimientos que manejan alimentos. Para la compañía, este distintivo no es solo una acreditación técnica, sino un reflejo del esfuerzo diario de su personal. Como señala Sánchez:

“En Corporativo Kosmos estamos completamente comprometidos con la inocuidad de los alimentos y nuestro objetivo principal siempre será dar un producto de calidad a nuestros comensales, por eso contamos con un manual estándar basado en la normatividad […] y con un grupo numeroso de personas que nos ayudan a implementar estos controles en el día a día.”

Así, cada medida —desde los registros iniciales hasta la certificación final— forma parte de una cadena sólida que protege al consumidor y respalda la transparencia con la que Corporativo Kosmos opera, fortaleciendo la seguridad y la confianza en cada servicio que ofrece.

Un modelo de inocuidad y transparencia

El modelo implementado por Corporativo Kosmos demuestra cómo el manejo responsable de alimentos y la adopción estricta de normas nacionales e internacionales pueden transformar la inocuidad en un pilar organizacional. Cada proceso que realiza la compañía está diseñado para proteger al consumidor y reforzar la confianza en los servicios que ofrece. Gracias a esta cultura de prevención y control, Kosmos aporta seguridad, claridad y transparencia en cada platillo que sirve.

En este sentido, cumplir con la normatividad no solo es un requisito técnico, sino una declaración ética sobre el rol de la empresa en la salud pública. Con prácticas consistentes, personal capacitado y una visión centrada en la inocuidad, la compañía logra brindar un servicio confiable y responsable.

My Cause My Cleats: marketing, causas, marcas personales y la NFL

Ser jugador en la NFL va más allá del deporte o el espectáculo. Significa ser un integrante de la liga más respetada del mundo ser parte de una hermandad que se extiende más allá del campo de juego. Para demostrarlo, hablemos hoy de una de las iniciativas más humanas de la liga: la campaña My Cause My Cleats.

Seguramente has visto a algunos de los jugadores lucir en su calzado, diseños vistosos, prácticamente artísticos, sobre diferentes causas. Estos decorados son altamente llamativos durante las transmisiones y las mismas televisoras hacen colse ups de ellos… y es porque el impacto de estos coloridos ornamentos va mucho más allá de lo visual. Es la suma de storytelling, construcción de marca y marketing socialmente rentable.

Lo que comenzó como una simple expresión estética de diseño de calzado se ha transformado en un símbolo de causa, identidad y reputación.

Qué es My Cause My Cleats

My Cause My Cleats es una acción que permite a los atletas personalizar sus tacos con el diseño de causas sociales, fundaciones o problemáticas que han marcado sus vidas. Esta iniciativa, aunque de duración breve —solo dos semanas—, abre una ventana hacia el lado más humano del deportista.

Miles Killebrew, safety de los Pittsburgh Steelers, lo dijo con claridad: “No he conocido a un solo jugador que no quiera ayudar, que no tenga un deseo genuino de marcar la diferencia.” Y cuando ese deseo se canaliza correctamente, se convierte en algo mucho más valioso que filantropía: se convierte en reputación para el jugador y conexión y propósito para toda la liga.

El storytelling detrás de My Cause My Cleats

La campaña My Cause My Cleats es un laboratorio de marketing emocional. Cada par de tacos se convierte en un lienzo que comunica una historia real, conmovedora y cercana.

Desde Arik Armstead trabajando con niños vulnerables, hasta Austin Hooper creando una fundación para apoyar a jóvenes que crecen fuera del sistema de cuidado adoptivo.

Y esa es precisamente la esencia del buen storytelling: autenticidad, emoción y vínculo. No se trata de campañas frías con slogans genéricos, sino de relatos vividos. En un mundo saturado de contenido hueco, estas acciones sobresalen porque nacen desde la vivencia.

My Cause My Cleats como marketing de reputación

Una marca como la NFL no solo se edifica con espectáculo y cifras televisivas. Se construye también con valores. La My Cause My Cleats ofrece una plataforma reputacional de altísimo valor. Permite a la liga proyectarse no solo como un espectáculo, sino como una institución sensible y activa en problemáticas sociales.

El marketing de reputación no se impone; se gana. Y en este caso, la plataforma permite que los mismos jugadores elijan, diseñen y comuniquen sus causas. Esta autenticidad es la que logra mover emociones y fidelizar audiencias, especialmente en una era donde el consumidor valora marcas comprometidas con el cambio.

¿Y la rentabilidad?

Aquí es donde muchos podrían dudar: ¿Realmente una acción como esta genera retorno económico? La respuesta es sí… si se entiende el ROI desde una perspectiva integral.

Estos son algunos impactos directos e indirectos de la campaña:

  • Engagement ampliado: el contenido generado por los jugadores, fans y medios multiplica el alcance de la NFL sin necesidad de pautas adicionales.
  • Segmentación emocional: cada causa conecta con nichos específicos (lucha contra el cáncer, salud mental, inclusión, etc.), aumentando la afinidad de marca con el jugador que la enarbola y con la liga en general.
  • Valor de marca: la percepción de una organización como socialmente responsable eleva su atractivo ante sponsors, audiencias y potenciales alianzas.

Lo que la NFL gana con la campaña My Cause My Cleats no son solo puntos reputacionales… son millones en equity de marca.

Historias que impactan positivamente a la sociedad

Uno de los casos más poderosos es el de Café Momentum, organización que trabaja con jóvenes que han tenido conflictos con la ley. Miles Killebrew, al representar a esta causa, no solo visibiliza una problemática silenciada, sino que se convierte en embajador del mensaje de la reinserción. Cuando visita a estos jóvenes y les muestra que sus rostros estarán en sus tacos, el impacto emocional es tangible. Para ellos, es validación. Para el jugador, es propósito. Para la NFL, es branding con alma.

Austin Hooper, por su parte, repara una herida del pasado al apoyar a jóvenes del sistema de acogida. Y esa historia, contada desde la culpa, la redención y el compromiso, es oro puro para el marketing emocional.

Personalización, emoción y conexión

En un deporte donde el uniforme busca la homogeneidad, los tacos se convierten en la excepción que permite la expresión individual. Y más que eso: son una oportunidad narrativa. Los aficionados ven a su jugador favorito y descubren que se preocupa por la salud mental, la violencia doméstica o el abandono infantil. Esa identificación, ese momento de “él también lucha por esto”, transforma al fan en aliado emocional.

Tracy Perlman, ejecutiva de la NFL, lo expresa perfectamente: “Esto personaliza la experiencia para el fan.” Y eso, en términos de marca, es un tesoro.

¿Solo activismo? No. Estrategia.

Es clave entender que la campaña My Cause My Cleats no es solo una acción de responsabilidad social. Es una estrategia de branding, de contenido y de fidelización. Tiene todos los elementos de una buena ejecución digital:

  • Contenido visual poderoso (los tacos personalizados son altamente compartibles en redes)
  • Storytelling genuino
  • Participación del usuario (el público comenta, comparte y se identifica)
  • Embajadores de marca (los propios jugadores)

Y lo más importante: no se percibe como marketing. Se percibe como humanidad. Por eso funciona.

Más que tacos: un movimiento

Brian Hooks, CEO de Stand Together, lo dice claro: “Esto no es sobre dos semanas. Es un movimiento.” Y tiene razón. La NFL tiene otras campañas como Crucial Catch o Salute to Service, pero ninguna tiene la carga emocional e individualizada de My Cause My Cleats. No hay una narrativa impuesta. Hay un relato elegido. Eso cambia todo.

En un entorno mediático saturado, las marcas que triunfan no son las más ruidosas, sino las más humanas. Y pocas acciones lo demuestran mejor que esta.

Cuando el corazón también juega

My Cause My Cleats es uno de los mejores ejemplos contemporáneos de cómo el marketing, la reputación y la responsabilidad social pueden converger en una sola acción sin perder autenticidad. Es filantropía que comunica, branding que emociona y propósito que genera retorno.

En un mundo donde el consumidor exige ética y verdad, estas acciones dejan huella. No solo en el césped… también en la mente y el corazón del público.

Porque cuando el marketing se calza con causa, cada paso cuenta. Y algunos pasos… construyen legado.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio de Luis Maram.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

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Creo en el impacto transformador de las marcas en nuestra sociedad y nuestro mundo. Como estratega digital con alta experiencia en contenidos y RSE, me dedico a guiar y empoderar a las marcas para desarrollar acciones y contenidos que inspiren, conecten y generen resultados.

Soy Director de Marketing y Media en Expok, desde donde gestiono la estrategia digital de la empresa.
Edito uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocido de México: LuisMaram.com, y he disfrutado enormidades al impartir más de un centenar de conferencias en México y más allá de sus fronteras.

Miss Universo: un certamen sin propósito

Por Aldo Farrugia

En los últimos días hemos visto una gran polémica en torno al certamen de Miss Universo, pero más allá de todo lo que esta pasando es momento de entender lo que hay detrás de este concurso de belleza.

Durante décadas, Miss Universo fue visto como un espectáculo glamuroso que “celebraba la belleza de la mujer”. Sin embargo, en pleno 2025, la existencia de este certamen resulta cada vez más cuestionada. No solo porque continúa promoviendo estándares de belleza irreales, sino porque perpetúa una visión reducida del valor de las mujeres: ganar por cómo se ven, no por lo que hacen, piensan o construyen para el mundo.

Hoy, más que nunca, vale la pena preguntarnos: ¿por qué seguimos aplaudiendo un concurso basado en medir cuerpos, compararlos y coronar a una sola mujer como “la más bella”?

Quiero desglozar varios temas que para mi no tienen un propósito claro de empoderamiento, impacto y responsabilidad de las mujeres en pleno siglo XXI

1. Un modelo que promueve estereotipos dañinos

Aunque Miss Universo intenta presentarse como un espacio de “empoderamiento”, su estructura sigue centrada en atributos físicos. La competencia se basa en pasarelas, trajes, maquillaje perfecto y cuerpos moldeados según tendencias estéticas que no representan a la mayoría de las mujeres.

Esto manda un mensaje claro y peligroso a niñas y jóvenes: el éxito viene de cumplir con un estándar de belleza, no de tu preparación, tu intelecto o tu impacto social.

En una época donde luchamos por derribar techos de cristal y abrir más espacios profesionales para las mujeres, Miss Universo continúa mirando hacia atrás.

2. Controversias que evidencian un sistema opaco y problemático

En los últimos años, el certamen se ha visto envuelto en múltiples controversias: problemas financieros, decisiones cuestionadas, favoritismos, acusaciones internas y rumores de corrupción que han puesto en duda la legitimidad de los resultados.
Las investigaciones periodísticas y declaraciones de ex participantes y ex organizadores han dejado al descubierto prácticas poco éticas que contradicen por completo la imagen de “glamour” que quieren vender.

A esto se suma la discusión sobre su actual estructura empresarial: cambios de dueños, conflictos de interés, manejos financieros dudosos y un modelo de negocio que  más que apoyar a las mujeres vive del espectáculo y del cuerpo de las participantes.

3. La presión estética como un problema de salud pública

Diversos estudios muestran que los certámenes de belleza contribuyen a la insatisfacción corporal, especialmente en adolescentes. Miss Universo no solo normaliza dietas extremas, cirugías y sacrificios físicos para “competir”, sino que romantiza prácticas asociadas a la ansiedad, la comparación constante y la autoexigencia dañina.

En tiempos donde exigimos más responsabilidad a los medios, plataformas y líderes culturales, mantener vivo un certamen que amplifica la presión estética simplemente no es coherente.

https://twitter.com/manalomaahtisa/status/1992111118123438222?s=20

4. El mundo ya cambió… pero Miss Universo no

Mientras el mundo avanza hacia una narrativa más inclusiva que celebre talentos, logros profesionales, liderazgo social y diversidad real  Miss Universo continúa anclado a un formato de los años 50.

Sí, han intentado adaptarse con mensajes de inclusión, discursos inspiradores y cambios en su reglamento. Pero mientras la base del certamen siga siendo juzgar cuerpos, cualquier intento será cosmético, no estructural.

5. ¿Qué podríamos celebrar en su lugar?

En lugar de concursos que ponen a competir a mujeres por su físico, podríamos impulsar espacios que:

  • Reconozcan el liderazgo femenino en ciencia, tecnología, arte o impacto social.
  • Premien la innovación, la colaboración y las soluciones a problemas reales.
  • Inspiren a niñas y jóvenes a ver su valor en su voz, su mente y su capacidad transformadora.
  • Den visibilidad a mujeres que están cambiando comunidades, no pasarelas.

La verdadera belleza está en la autenticidad, la valentía y el impacto, no en un traje de noche o en medidas corporales imposibles.

Considero que Miss Universo no es solo un certamen obsoleto; es un símbolo de una época que ya debería haber quedado atrás.
Hoy necesitamos referentes femeninos que representen el poder, la creatividad, la inteligencia y la diversidad real de las mujeres.

Seguir validando un concurso que evalúa cuerpos en pleno 2025 es avanzar hacia el pasado.

Quizá sea tiempo de que Miss Universo se despida…
Y que demos paso a plataformas que realmente empoderen, inspiren y transformen.


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Campbell’s despide a un directivo tras comentario racista: “Son productos para gente pobre”

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El caso que hoy coloca a una de las empresas más reconocidas de la industria alimentaria bajo el escrutinio público inició como un conflicto laboral y terminó por convertirse en un escándalo corporativo de alto impacto. Luego de que saliera a la luz una grabación incluida en una demanda legal interpuesta por un exempleado, Campbell’s despide a un directivo acusado de realizar declaraciones racistas y clasistas sobre los productos de la empresa y las personas que los consumen.

La decisión corporativa no sólo responde a una conducta individual, sino a un problema mucho más profundo: el modo en que desde las cúpulas empresariales se observa y se nombra a quienes viven en condiciones de precariedad económica. Que Campbell’s despide a un directivo tras comentarios ofensivos devuelve a la conversación pública una pregunta inevitable: ¿qué tanto conocen realmente las empresas a las personas que sostienen su negocio?

Cómo se originó el caso por el que Campbell’s despide a un directivo

Según información de Forbes, la investigación interna de la empresa se detonó luego de que el excolaborador Robert Garza presentara una demanda en la que acusó represalias por haber denunciado conductas inapropiadas de su entonces superior, Martin Bally, vicepresidente de información. Como parte del proceso legal, se anexó un audio en el que presuntamente se escucha al ejecutivo emitir comentarios despectivos hacia los consumidores de la marca.

En la grabación, Bally habría afirmado que los productos estaban hechos para “gente pobre”, además de referirse a los productos de manera soez con afirmaciones como “Tenemos m**rda para la gente pobre”, e insinuar que Campbell’s comercializa carne artificial o bioingenierizada y que no “[quiere] comer un trozo de pollo que provenga de una impresora 3D”. Frente a la difusión del audio y tras su revisión interna, la empresa anunció que Bally dejó de laborar el 25 de noviembre, confirmando que Campbell’s despide a un directivo por considerar sus expresiones “vulgares, ofensivas y falsas”.

Asimismo, la compañía ofreció una disculpa pública por el impacto de los comentarios y defendió la calidad de sus productos, subrayando que los insumos cumplen con estándares de proveedores certificados y que no utilizan carne cultivada en laboratorio ni impresión de alimentos en 3D. Bally, por su parte, no respondió a las solicitudes de la prensa especializada para dar su versión de los hechos.

El caso rápidamente dejó de ser una disputa entre empresa y empleado para convertirse en un ejemplo público de cómo el lenguaje discriminatorio desde una posición de poder puede culminar en una crisis corporativa de gran escala.

El costo empresarial del clasismo y el racismo

Cuando una empresa enfrenta un caso de esta magnitud, el impacto no se limita a la desvinculación laboral de un ejecutivo. Daños reputacionales, pérdida de confianza de consumidores, cuestionamientos al liderazgo interno e incluso posibles afectaciones bursátiles son parte del costo real de una crisis provocada por discursos de odio dentro de una organización.

El hecho de que Campbell’s despide a un directivo en medio de esta controversia es una decisión que busca enviar un mensaje claro de rechazo al racismo y al clasismo. Sin embargo, en un entorno donde la coherencia entre discurso y acción es evaluada constantemente, el reto está en demostrar que se trata de un cambio estructural y no de una reacción táctica ante la presión mediática.

Este tipo de situaciones también pone a prueba los protocolos internos de ética, diversidad e inclusión. Las compañías quedan obligadas a revisar sus mecanismos de prevención, denuncia y sanción, así como a garantizar que la cultura organizacional no permita la normalización de expresiones que refuercen estigmas sociales.

Campbell’s despide a un directivo

Más allá del escándalo: el deber social de las marcas

El caso por el que Campbell’s despide a un directivo no sólo interpela a una empresa, sino a toda una industria. Las marcas de consumo básico tienen una responsabilidad adicional: alimentan a millones de personas que tienen los mismos derechos que cualquiera a acceder a alimentación saludable. Tratar a estas poblaciones como segmentos desechables o secundarios es una forma de violencia simbólica que se traduce en exclusión social.

Este tipo de declaraciones surgen, en muchos casos, desde una profunda desconexión con la realidad económica de la mayoría. Millones de trabajadores viven en condiciones de pobreza laboral, con salarios que no alcanzan para cubrir necesidades básicas. Sus decisiones de consumo no son una elección ideológica, sino una necesidad de supervivencia. Comprar lo que se puede y no lo que se quiere es una constante en hogares donde el ingreso se erosiona antes de llegar a fin de mes.

A esto se suma un entorno donde las jornadas laborales extensas y los traslados extenuantes reducen el tiempo disponible para cocinar, descansar o convivir. La comida procesada, en ese contexto, es más una solución de emergencia que una preferencia cultural. Despreciar ese consumo es despreciar la realidad de millones de personas.

Por ello, el caso plantea una oportunidad: reflexionar cómo las empresas pueden ser agentes de cambio social. No basta con ofrecer productos accesibles; es necesario dignificar al consumidor, reconocer sus condiciones materiales y asumir que ningún modelo de negocio puede sostenerse éticamente sobre el estigma hacia quienes lo hacen posible.

Campbell’s despide a un directivo

Cómo las empresas pueden ser parte de la solución

El escándalo por el que Campbell’s despide a un directivo nos invita a pensar en cómo, desde su labor y responsabilidad social, las compañías pueden emprender acciones para generar mayor justicia social. Las siguientes son algunas acciones que las empresas pueden poner en práctica:

  • Salarios dignos y competitivos que permitan condiciones de vida estables.
  • Códigos de conducta estrictos contra cualquier forma de discriminación.
  • Capacitaciones obligatorias en diversidad e inclusión para mandos medios y altos.
  • Canales de denuncia seguros y anónimos para colaboradores.
  • Modalidades de trabajo híbrido o remoto cuando el puesto lo permita.
  • Programas de bienestar laboral que aborden salud física y mental.
  • Transparencia en procesos disciplinarios frente a conductas éticamente inaceptables.
  • Comunicación respetuosa en marketing que no reproduzca estigmas sociales.
Campbell’s despide a un directivo

La ética no es un discurso, es una práctica

Si bien el hecho de que una compañía como Campbell’s despide a un directivo debido a sus declaraciones racistas y clasistas, una verdadera solución a este tipo de incidentes requiere cambios más profundos. La ética corporativa no se mide por comunicados, sino por estructuras que previenen abusos y culturas que respetan a todas las personas.

Los consumidores ya no sólo compran productos: evalúan valores. En una era donde la responsabilidad social es parte de la competitividad, ninguna empresa debería generar productos que no dignifique a los consumidores. Porque en los mercados del siglo XXI, el respeto humano no es una opción… es el mínimo indispensable.