IBM cambia de rumbo: más empleos para jóvenes, menos dependencia de la IA

El mundo corporativo vive una paradoja: mientras la inteligencia artificial acelera procesos y redefine industrias, también siembra una profunda incertidumbre en los mercados laborales. En ese contexto, la contratación de recién graduados se ha convertido en una de las primeras víctimas del “miedo a la automatización”. Muchas compañías han optado por congelar sus programas de talento joven, bajo el argumento de que los algoritmos pueden hacer el trabajo más rápido y barato.

Sin embargo, hay organizaciones que están leyendo esta transición con otros ojos. En lugar de reducir oportunidades, apuestan por redefinirlas. Una de ellas es IBM, que ha decidido triplicar la contratación de perfiles junior justo cuando el resto del mercado se repliega. Su mensaje es claro: la IA no reemplaza al talento joven, lo necesita para evolucionar.

Un giro que desafía al mercado

Mientras muchas empresas optan por sustituir puestos de entrada con automatización, IBM ha decidido invertir en quienes están comenzando su carrera. La compañía no solo mantiene sus programas de talento, sino que los amplía con fuerza, en un momento en que el miedo a la IA domina la conversación corporativa.

La decisión no es casual. Para IBM, los recién graduados representan la capacidad de adaptarse a un entorno cambiante, con una mentalidad flexible y una relación más natural con la tecnología. Esta visión rompe con la narrativa de que la IA vuelve obsoletos a los perfiles junior.

empleos para generación Z

“Estamos triplicando nuestra contratación de puestos junior”, explicó Nickle LaMoreaux, responsable global de recursos humanos de IBM. Sus declaraciones subrayan que muchos de esos puestos corresponden justamente a áreas que se creían destinadas a la automatización total.

Lejos de verlo como una contradicción, la empresa lo plantea como una evolución del rol. El junior ya no es un ejecutor de tareas repetitivas, sino un intérprete crítico de la tecnología. En ese sentido, los empleos para generación Z se convierten en el punto de partida de una nueva cultura organizacional.

Empleos para generación Z: un contexto desafiante

La Generación Z enfrenta uno de los escenarios más complejos para su inserción laboral. En Estados Unidos, el desempleo entre recién graduados alcanza el 5.6%, el nivel más alto en una década fuera de la pandemia.

Esta realidad se agrava con discursos empresariales que anticipan un fuerte impacto de la IA en la programación y otros sectores técnicos. Para muchos jóvenes, el primer empleo parece cada vez más lejano, lo que convierte a los empleos para generación Z en un tema urgente de responsabilidad social.

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Un rol redefinido

IBM no concibe a sus nuevos talentos como simples codificadores. En lugar de escribir líneas de código rutinarias, los ingenieros junior se enfocan en interactuar con clientes, validar resultados de modelos y traducir necesidades humanas en soluciones tecnológicas. Este enfoque transforma a la IA en una aliada, no en una amenaza. El joven profesional se convierte en un estratega desde el primer día, desarrollando habilidades que ninguna máquina puede replicar por completo.

Otras compañías comienzan a explorar este camino. Dropbox, por ejemplo, también ha reforzado su contratación de talento joven. Su directora de recursos humanos, Melanie Rosenwasser, asegura que la Generación Z tiene una ventaja natural: creció con la tecnología. Según Rosenwasser, los jóvenes están mejor preparados para trabajar con IA que generaciones anteriores. Esta capacidad los posiciona como actores clave en la transformación digital, no como víctimas de ella.

La sombra del cinismo

No todo es optimismo. IBM anunció este giro apenas una semana después de ejecutar despidos masivos para concentrarse en áreas de crecimiento. Para algunos analistas, esto sugiere una “puerta giratoria” donde la veteranía costosa es reemplazada por juventud más barata. Este contraste abre un debate ético: ¿se trata de una estrategia de ahorro o de una visión a largo plazo? La respuesta dependerá de la coherencia entre el discurso y las oportunidades reales de desarrollo que se ofrezcan a estos nuevos perfiles.

El CEO de IBM, Arvind Krishna, sostiene que la IA no sustituye la capacidad humana, sino que la potencia. Para la compañía, invertir en talento joven significa cultivar conocimiento desde la base, creando lealtad y visión de futuro.

Este enfoque contrasta con empresas que buscan “hacer lo mismo con menos personas”. Aquí, la tecnología es una herramienta de crecimiento, no de reducción.

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Lecciones del pasado: el caso Microsoft

En 1999, Microsoft vivió un momento icónico con el famoso grito de “Developers, developers, developers!”. Aquella consigna reflejaba una estrategia que había funcionado años antes: contratar recién graduados como motor de innovación. Steven Sinofsky recordó que el desarrollo de productos clave se nutrió de jóvenes talentos. Cuando esa contratación se detuvo, las consecuencias se sintieron años después, demostrando que descuidar la base puede frenar la evolución.

La decisión de IBM no es solo una estrategia de talento, es una declaración sobre el tipo de futuro laboral que quiere construir. En un entorno dominado por la automatización, apostar por personas jóvenes es reconocer que la innovación no nace solo del código, sino de la capacidad humana para darle sentido.

Los empleos para generación Z se convierten así en un termómetro de responsabilidad corporativa. No se trata de elegir entre humanos o máquinas, sino de entender cómo ambos pueden coexistir. En ese equilibrio, las empresas que inviertan en talento desde hoy serán las que lideren el mañana.

7 certificaciones de Corporativo Kosmos que respaldan la calidad y la RSE de sus productos

Hablar de la industria alimentaria es hablar de responsabilidad, cuidado y confianza. Detrás de cada alimento existen procesos que deben cumplir con los más altos estándares para garantizar no sólo su calidad, sino también la tranquilidad de quienes los consumen. Por ello, los sistemas de certificación se han convertido en un pilar fundamental para las empresas que buscan operar con excelencia, transparencia y compromiso social.

Las certificaciones sanitarias y de calidad no son simples sellos: son herramientas de mejora continua que evalúan desde las instalaciones hasta la trazabilidad de los insumos, pasando por la higiene del personal, la eficiencia de los procesos y la correcta manipulación de los alimentos. Gracias a estos estándares, las empresas fortalecen sus prácticas, elevan su desempeño y construyen relaciones basadas en la confianza.

Un caso ejemplar es Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas de alimentación más grande de México. Sus certificaciones reflejan una visión clara: ofrecer alimentos elaborados bajo procesos responsables, controlados y alineados con normas nacionales e internacionales, garantizando productos seguros, confiables y de alta calidad. Estos avales brindan certeza a sus clientes y demuestran que la responsabilidad social también se construye desde la excelencia operativa.

7 certificaciones de Corporativo Kosmos que brindan tranquilidad a los consumidores

1. Certificación Tipo Inspección Federal (TIF)

La Certificación Tipo Inspección Federal (TIF), otorgada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a través de SENASICA, avala que los establecimientos cárnicos cumplen con estrictos lineamientos de sanidad, trazabilidad y bienestar animal. Evalúa instalaciones, maquinaria, procesos, indumentaria y prácticas del personal, asegurando estándares éticos y sanitarios desde el origen del producto.

Para los clientes de Corporativo Kosmos, esta certificación representa una garantía de que los productos cárnicos provienen de procesos vigilados, alineados con normas nacionales e internacionales, fortaleciendo la confianza en la calidad e inocuidad de los alimentos.

certificaciones de Corporativo Kosmos

2. Certificación HACCP

El sistema HACCP (Hazard Analysis and Critical Control Points) es un modelo internacional de gestión preventiva que permite identificar, evaluar y controlar puntos críticos en cada etapa de la producción. Su enfoque se centra en la anticipación y el control sistemático, con monitoreo constante y protocolos de mejora.

En Corporativo Kosmos, HACCP funciona como un sistema de vigilancia permanente que sostiene la inocuidad, optimiza procesos y garantiza productos alineados con estándares globales, reforzando la confianza del consumidor.

3. Distintivo H

El Distintivo H, otorgado por la Secretaría de Turismo, reconoce a los establecimientos que cumplen altos estándares de higiene en el manejo de alimentos, con base en la norma NMX-F-605-NORMEX-2018. Evalúa prácticas de almacenamiento, refrigeración, limpieza, control de plagas e higiene del personal.

Esta certificación confirma que la preparación y el servicio de alimentos en Corporativo Kosmos se realizan bajo procesos auditados, lo que reafirma la cultura de calidad y el compromiso con el bienestar del consumidor.

4. ISO 9001 – Sistema de Gestión de Calidad

La ISO 9001 establece los lineamientos para operar mediante procesos documentados, medibles y orientados a la satisfacción del cliente. Evalúa liderazgo, enfoque a procesos, toma de decisiones basada en datos y mejora continua.

Para Corporativo Kosmos, esta norma fortalece la consistencia operativa, optimiza recursos y eleva la experiencia del cliente, convirtiéndose en un respaldo directo de la confiabilidad y calidad constante de sus productos.

certificaciones de Corporativo Kosmos

5. ISO 22000 – Gestión de Inocuidad Alimentaria

La ISO 22000 integra programas de control, comunicación interna y gestión de riesgos en toda la cadena de suministro. Su enfoque sistemático permite garantizar alimentos seguros de forma continua.

En Corporativo Kosmos, esta certificación refuerza su capacidad de control, demuestra el cumplimiento de requisitos legales y posiciona a la empresa como un proveedor confiable dentro de la industria alimentaria.

6. ISO 22005 – Trazabilidad en la Cadena Alimentaria

La ISO 22005 permite rastrear cada producto desde su origen hasta el consumidor final. Evalúa sistemas de registro, identificación de lotes y control de información, fortaleciendo la transparencia operativa.

Para Corporativo Kosmos, esta norma aporta certeza, control y capacidad de respuesta, ofreciendo al comensal la tranquilidad de consumir alimentos provenientes de cadenas monitoreadas. 

7. NOM-251-SSA1-2009

La NOM-251-SSA1-2009 establece prácticas higiénicas obligatorias para el procesamiento de alimentos. Evalúa limpieza de instalaciones, control de procesos, manejo de insumos y condiciones sanitarias en toda la operación.

Para Corporativo Kosmos, cumplir con esta norma significa operar bajo lineamientos avalados por la autoridad, con infraestructura adecuada y procesos estandarizados que fortalecen la confianza del consumidor.

certificaciones de Corporativo Kosmos

Certificaciones que construyen confianza

En la industria alimentaria, las certificaciones no sólo validan procesos: construyen confianza, impulsan la mejora continua y fortalecen la relación con los consumidores. Gracias a estos estándares, es posible optimizar operaciones, garantizar calidad y hacer más transparente toda la cadena de suministro.

Las certificaciones de Corporativo Kosmos reflejan una cultura organizacional basada en la prevención, la excelencia y la responsabilidad social. Son la prueba de que su liderazgo en la industria se sostiene en procesos sólidos, en el cuidado del consumidor y en un compromiso permanente con la calidad.

IBM abre convocatoria global para soluciones impulsadas por IA que están dando forma al futuro del trabajo y la educación

IBM (NYSE: IBM) anunció a nivel global que está aceptando propuestas (RFP) para la próxima cohorte del IBM Impact Accelerator enfocado en IA para la educación transformadora y el desarrollo de la fuerza laboral. El programa invita a organizaciones gubernamentales y sin fines de lucro, incluyendo instituciones académicas, a colaborar con IBM para desarrollar soluciones que ayuden a las personas a aprender de manera más efectiva, navegar por las transiciones profesionales y acceder a los empleos necesarios para desarrollar resiliencia económica. 

La brecha entre lo que la gente aprende y lo que necesitan los empleadores se está ampliando más rápido de lo que las instituciones pueden adaptarse. A medida que la IA transforma los empleos y las industrias, la fuerza laboral se ve obligada a mejorar sus habilidades a un ritmo cada vez más acelerado. Una nueva investigación del IBM Institute For Business Value muestra que el 67% de los ejecutivos encuestados dice que los roles laborales son cada vez más cortos y que, para 2030, el 57% anticipa que la mayoría de las habilidades actuales de sus empleados estarán obsoletas. 

Mientras millones de personas recurren a cursos y certificaciones en línea para mantenerse al día con el mercado laboral, muchas instituciones educativas y laborales carecen de la infraestructura de datos, las herramientas y la capacidad para adaptarse a la misma velocidad. Los empleadores siguen enfrentándose a desajustes en las habilidades y los estudiantes tienen dificultades para comprender qué habilidades son las más importantes. El IBM Impact Accelerator tiene como objetivo abordar estos desafíos apoyando a las organizaciones que trabajan en cómo las personas aprenden, mejoran sus habilidades y encuentran trabajo significativo en medio de un rápido cambio económico impulsado por la IA. 

“Los sistemas educativos y laborales están bajo presión para adaptarse más rápido que nunca, pero muchos carecen de las herramientas para hacerlo”, afirmó Justina Nixon-Saintil, vicepresidenta y Chief Impact Officer en IBM. “A través de esta convocatoria global, IBM apoya a las organizaciones que utilizan IA para cerrar la brecha entre el aprendizaje y el trabajo en tiempo real, a la vez que fortalece las vías que conectan la educación con empleos de calidad”. 

IBM convocatoria

La nueva cohorte apoyará las propuestas que aplican la IA a los desafíos sistémicos de la enseñanza, el aprendizaje y la preparación de la fuerza laboral. Las propuestas potenciales pueden incluir herramientas de enseñanza y evaluación habilitada con IA, así como asistentes de aprendizaje personalizado y orientación profesional que apoyen a los estudiantes en diferentes etapas. Las áreas de enfoque pueden abarcar plataformas de datos que conectan a los estudiantes con oportunidades reales y entornos de simulación o gobernanza que ayudan a los educadores y legisladores a probar y perfeccionar prácticas responsables de IA, incluyendo la previsión de las necesidades educativas. 

Las organizaciones seleccionadas recibirán una subvención pro bono de dos años para la implementación y la tecnología, que incluirá acceso a soluciones como IBM watsonx, los modelos de IA Granite, IBM Cloud, IBM Quantum y tecnologías de código abierto de Red Hat, así como el apoyo del ecosistema de investigadores, diseñadores y consultores de IBM. Quienes hagan parte de la cohorte también se beneficiarán de la participación del aliado estratégico EY, que comparte el compromiso de IBM de promover soluciones impulsadas por IA para comunidades con amenazas ambientales y económicas. Los postulantes elegibles incluyen organizaciones sin fines de lucro, entidades gubernamentales y empresas estatales, así como universidades y colegios públicos o privados sin fines de lucro. Los solicitantes deben tener la posibilidad de colaborar con IBM durante un período de dos años y realizar proyectos en inglés. 

La convocatoria ya está abierta. Las propuestas se pueden enviar a través del Portal del IBM Impact Accelerator hasta el 25 de marzo de 2026. Los criterios de elegibilidad completos, las preguntas frecuentes y las pautas de solicitud están disponibles en la página web. Las preguntas pueden dirigirse a [email protected].

Lanzado en 2022, el IBM Impact Accelerator es un programa de innovación social que ofrece subvenciones de recursos de IBM, incluyendo tecnologías de inteligencia artificial, nube híbrida y un ecosistema de expertos, para mejorar y escalar iniciativas gubernamentales y sin fines de lucro. En 2024, IBM anunció su compromiso de realizar donaciones de hasta 45 millones de dólares en efectivo y en especie, tanto en tecnología como en servicios, durante cinco años para apoyar a las poblaciones que enfrentan amenazas ambientales y económicas en todo el mundo. Incluyendo la cohorte más reciente de modernización de la cadena de suministro, el programa ha apoyado a 25 organizaciones y sus proyectos han beneficiado directamente a aproximadamente 2,5 millones de personas en agricultura sostenible, energía limpia, gestión del agua y ciudades resilientes.

Confianza digital, punto clave para gestionar riesgos de IA, gobernanza y resiliencia empresarial

La confianza digital (Digital Trust) ya es un activo estratégico indispensable para las organizaciones que operan bajo la presión de amenazas avanzadas, la proliferación de inteligencia artificial y entornos tecnológicos interdependientes. A medida que las corporaciones aceleran su transformación digital, es vital garantizar prácticas confiables, seguras y éticas, diferenciadores competitivos que impactan la reputación, la continuidad operativa y la toma de decisiones de negocio.

Leonardo García, Auditor e Instructor Senior en BSI, subraya que la confianza digital es una prioridad inmediata en la agenda de dirección y riesgo corporativo: “La adopción responsable de soluciones digitales exige marcos sólidos que integren seguridad, privacidad y ciber resiliencia de forma coherente”.

De acuerdo con el Global Digital Trust Insights 2026, la encuesta anual de PwC —que recoge la visión de casi 4 mil ejecutivos de negocio y tecnología— el 60 % de las organizaciones está incrementando inversión en gestión de riesgo cibernético como respuesta a la volatilidad global, aunque apenas un 6% ha implementado completamente medidas de gestión de riesgos de datos.

En el caso de México, la edición local de la encuesta Digital Trust Insights 2026 evidencia que 69 % de las empresas identifica el malware potenciado por IA como su principal preocupación, y 66 % aumentará su presupuesto en seguridad digital para el próximo año. Estos resultados ilustran una brecha significativa entre intención y ejecución, abriendo oportunidades para que las normas ISO ayuden a estructurar estrategias sólidas y efectivas centradas en confianza digital.

gestionar riesgos de IA

El desafío de la IA y nuevos focos de riesgo. Su avance ha multiplicado la superficie de ataque y cambiado radicalmente la naturaleza de las amenazas. Informes recientes señalan que organizaciones están adoptando estrategias de gobernanza de datos tipo Zero Trust para contrarrestar riesgos de datos generados o manipulados por IA, como sesgos, datos contaminados (“model collapse”) y brechas en la verificación de autenticidad de la información.

Además, la creciente sofisticación de fraudes con IA —como deepfakes y phishing altamente personalizados— está erosionando la confianza del consumidor y socios de negocio por igual. Estos riesgos no solo afectan sistemas y activos, sino también experiencias digitales críticas, como transacciones financieras y mecanismos de autenticación

La norma ISO 27001:2022 como base estructural. Esta ISO es una de las referencias más importantes para establecer un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI) que articule políticas, personas y tecnologías hacia objetivos organizacionales claros.

Este marco permite establecer un lenguaje común entre las áreas de tecnologías de la información, el negocio y el cumplimiento legal, facilitando una comprensión compartida de los riesgos y responsabilidades. Al mismo tiempo, ayuda a priorizar las inversiones con base en riesgos reales y medibles, alineándolas con los objetivos corporativos de la organización.

De esta manera, la gestión de la seguridad deja de ser un asunto exclusivamente operativo para integrarse a la estrategia de negocio, lo que facilita sustentar y justificar decisiones ante la alta dirección, juntas directivas y órganos reguladores.

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La norma también sirve como punto de integración con otros marcos clave que fortalecen la confianza digital, como:

  • ISO 31000 — gestión de riesgos.
  • ISO 27005 — orientación en riesgos de seguridad de la información.
  • ISO 42001 — gestión de sistemas de IA.
  • ISO 22301 — continuidad de negocio y resiliencia.
  • ISO/IEC 27701 — gestión de privacidad de datos.
  • ISO 27017 y 27018 — seguridad en la nube y protección de datos personales.

Este conjunto de normas permite construir un ecosistema robusto que responde a las demandas de auditoría, cumplimiento regulatorio y gestión de terceros, áreas donde muchas organizaciones aún muestran vulnerabilidades importantes.

La confianza digital no se logra de manera inmediata, requiere un enfoque estratégico sostenido desde la alta dirección, acompañamiento con métricas claras, comunicación efectiva de riesgos y beneficios, y una plataforma normativa integrada que permita gestionar amenazas en un entorno tecnológico en constante cambio.

BSI mantiene su compromiso con las organizaciones para fortalecer sus capacidades en Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI), alineándolos con los elementos esenciales de la confianza digital: ciberseguridad, cadena de suministro digital y gobernanza de ecosistemas digitales e IA, entre otros.

“Solo con un compromiso serio hacia prácticas éticas, resilientes y transparentes, la confianza digital puede convertirse en verdadero diferenciador estratégico; para ello, las organizaciones deben situar a la ISO 27001:2022 y a todo su ecosistema de normas como pilares de su estrategia global de seguridad”, concluye García.

Incentivos fiscales al cine: ¿política cultural, desarrollo económico o nueva palanca empresarial?

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De subsidio cultural a política industrial creativa: el crédito fiscal del 30% ancla cadenas de valor y posiciona a México en el nearshoring audiovisual

El 15 de febrero de 2026, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció —y al día siguiente se publicó en el Diario Oficial de la Federación— un nuevo esquema de incentivos para la industria cinematográfica y audiovisual. El instrumento central consiste en un crédito fiscal contra el ISR de hasta 30% del gasto realizado en territorio nacional, con un tope de 40 millones de pesos por proyecto o proceso, condicionado a que al menos 70% de la proveeduría sea nacional.

“No es que una producción internacional llegue con todo y se vaya; aquí se tiene que desarrollar el talento mexicano”, señaló la presidenta durante el evento.

No es un detalle técnico menor. Es un cambio de arquitectura: pasa de apoyos directos dependientes del presupuesto anual a un mecanismo que activa inversión privada bajo reglas claras y con candados locales para garantizar derrama real en el país.

El anuncio no fue aislado. Se inserta en un paquete más amplio que incluye el fortalecimiento del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), un incremento del 25% al presupuesto del IMCINE para 2026, la permanencia normativa del FOCINE y la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual —presentada días antes—, que establece una cuota obligatoria del 10% de exhibición de cine nacional en salas.

Como afirmó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, el objetivo es que el sector “sea sostenible” y que los apoyos no se concentren en unos cuantos, sino que se democratice la producción.

El mensaje es inequívoco: el cine es cultura, pero también industria, empleo y soberanía narrativa.

Incentivos fiscales al cine

De subsidio cultural a política industrial creativa

Durante años, producciones mexicanas migraron hacia países con mejores esquemas fiscales. Canadá, España o República Dominicana consolidaron sistemas de cash rebate y tax credits que hicieron financieramente más atractivo filmar fuera que dentro del país.

El nuevo crédito fiscal busca revertir esa lógica. Al exigir que al menos 70% del gasto se realice en territorio nacional y que exista participación de una productora mexicana, el incentivo no solo atrae producción: ancla cadenas de valor.

La productora Inna Payán lo explicó con claridad durante el evento: “Cada unidad de apoyo genera entre tres y nueve unidades de actividad económica agregada”.

Si esa estimación se confirma en la práctica, el impacto no es simbólico: es estructural, con potencial para posicionar a México como hub de nearshoring audiovisual en un contexto global favorable.

La diferencia con un subsidio directo es conceptual. Un subsidio depende del presupuesto anual; un crédito fiscal activa inversión privada bajo reglas claras. Es un instrumento de política industrial aplicado deliberadamente a un sector creativo.

Incentivos fiscales al cine

Desarrollo sostenible en clave económica y cultural

En términos de desarrollo sostenible —entendido como crecimiento económico con cohesión social y continuidad institucional— el incentivo fortalece con claridad dos dimensiones.

Por un lado, genera empleo especializado, promueve industrias creativas de alto valor agregado y activa economías regionales sin recurrir a actividades extractivas. Por otro, consolida la producción audiovisual como patrimonio cultural y vehículo de identidad colectiva.

Como afirmó la presidenta, “la cultura es un derecho, no un privilegio”, pero el diseño del instrumento revela que también es considerada un sector productivo estratégico.

No se trata solo de producir contenido. Se trata de fortalecer una industria que forma talento, preserva memoria y construye narrativa nacional.

El cruce con EFICINE y el papel empresarial

El nuevo esquema no sustituye a EFICINE (artículo 189 de la Ley del ISR), que opera bajo una lógica de mecenazgo cultural con créditos fiscales acotados. Ambos instrumentos pueden coexistir y complementarse.

Aquí aparece una arista relevante para el sector corporativo. Las empresas pueden limitarse a aprovechar el beneficio fiscal. Pero también pueden integrarse como actores dentro de un ecosistema creativo fortalecido.

El incentivo incluye largometrajes y series documentales, un formato con implicaciones estratégicas profundas. El documental puede convertirse en vehículo para abordar asuntos del país: desarrollo regional, transformación industrial, innovación tecnológica, historia empresarial o legado institucional.

En ese punto, la discusión trasciende lo tributario. El audiovisual puede ser instrumento de documentación, reputación y memoria económica. La diferencia radicará en el enfoque: uso táctico para optimización fiscal o participación estratégica en la construcción de narrativa pública. 

Incentivos fiscales al cine

Más que cultura

El evento dejó ver una visión sistémica: formación, regulación, producción, exhibición y preservación como partes de una misma arquitectura.

Eso se parece menos a un programa cultural tradicional y más a una política industrial creativa.

La pregunta de fondo no es si el cine merece apoyo. La pregunta es si México logrará consolidar este modelo como estrategia de largo plazo.

Por ahora, el mensaje es contundente: el cine regresa al centro de la política pública como sector económico estratégico.

Y cuando un país decide tratar su industria audiovisual como industria —y no solo como expresión cultural— cambia la conversación. No solo sobre cine. Sobre desarrollo.

La nieve que no cae, se produce: el costo climático que sostienen los Juegos Olímpicos

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En la antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno, la ciudad alpina que albergará varias de las pruebas ha tenido que asegurar —literalmente— el terreno de competencia. Ante un invierno cada vez más errático, los organizadores comenzaron a fabricar millones de metros cúbicos de nieve artificial para garantizar las condiciones técnicas que exige el alto rendimiento deportivo. Aunque recientes nevadas naturales han aliviado parcialmente la presión, la infraestructura ya estaba en marcha frente a unas condiciones meteorológicas en las que producir nieve se ha vuelto prácticamente un requisito, no un respaldo.

El fenómeno no es aislado, sino sintomático de una transformación estructural en los deportes de invierno. A medida que el calentamiento global acorta las temporadas frías, la nieve natural deja de ser un recurso confiable. En este contexto, el impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno adquiere una nueva dimensión: sostener la viabilidad de la competencia implica intervenir artificialmente los ecosistemas, con costos ambientales que trascienden la duración del evento.

El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno en la era del deshielo

La producción masiva de nieve artificial no es una innovación reciente. Las estaciones de esquí llevan décadas utilizándola para compensar la variabilidad meteorológica. Hoy, alrededor del 60% de los complejos de esquí del mundo dependen de estos sistemas, y el antecedente más extremo se vivió en los Juegos de Invierno de 2022, donde casi el 100% de la nieve fue artificial.

El proceso dista mucho de la formación natural de los copos. La nieve fabricada se produce al pulverizar agua mezclada con aire comprimido, generando microperlas de hielo que, al acumularse, simulan la textura de la nieve real. La diferencia física es relevante: su densidad y compactación alteran tanto el suelo como los ciclos de deshielo.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Desde la óptica de sostenibilidad, el problema central es su intensidad material. La fabricación de nieve requiere enormes volúmenes de agua y energía. Un estudio hecho en Canadá reveló  que producir 1400 millones de pies cúbicos de nieve durante un invierno promedio conlleva el uso de aproximadamente 478 000 megavatios-hora (MWh) de electricidad y genera más de 130 mil toneladas métricas de emisiones de carbono.

Para los Juegos, las estimaciones apuntan a más de 84 millones de pies cúbicos de agua —equivalentes a cientos de piscinas olímpicas— destinados exclusivamente a este fin. El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno comienza, así, mucho antes de que se encienda la antorcha.

Agua, energía y emisiones: la huella oculta del espectáculo

El origen de los recursos utilizados resulta determinante para dimensionar la huella ambiental de los Juegos Olímpicos. En muchas sedes, el agua proviene de embalses de montaña que capturan escorrentías primaverales. Entre el 80% y el 90% retorna posteriormente a la cuenca al derretirse, lo que mitiga parcialmente el impacto hídrico directo, pero no elimina las alteraciones ecológicas.

La energía representa un desafío aún mayor. Si la electricidad utilizada procede de redes intensivas en combustibles fósiles, la fabricación de nieve contribuye directamente al calentamiento global que, paradójicamente, obliga a producirla. Este círculo de retroalimentación evidencia la complejidad del impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno.

Algunos avances buscan reducir esta carga, como el uso de electricidad renovable en la producción de nieve. No obstante, incluso bajo esquemas energéticos más limpios, persisten efectos ecológicos locales: compactación del suelo, afectaciones a la vegetación y retrasos en los ciclos de floración debido a un deshielo más tardío.

Existe, sin embargo, un argumento compensatorio. Permitir esquiar en regiones cercanas a grandes centros urbanos puede evitar viajes aéreos de larga distancia hacia destinos nevados, reduciendo emisiones globales asociadas al turismo de invierno. La ecuación climática, por tanto, no es lineal.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Tecnología vs. clima: la encrucijada de la industria invernal

La expansión de la nieve artificial revela una tensión estructural: la industria de los deportes de invierno —y los propios Juegos— intenta adaptarse al cambio climático mediante soluciones tecnológicas que, en muchos casos, incrementan la presión ambiental.

Estudios recientes proyectan que, hacia la década de 2050, poco más de la mitad de las sedes históricas ofrecerán condiciones climáticas fiables para albergar los Juegos. Algunas ciudades ya registran más de 40 días menos de frío al año que en el siglo pasado.

Además, la producción de nieve artificial depende de temperaturas cercanas al punto de congelación. Si los inviernos continúan calentándose, ni siquiera la tecnología podrá garantizar su viabilidad operativa.

Expertos en hidrología de la nieve advierten que esta práctica no constituye una solución estructural. Puede comprar tiempo, pero no revertir la tendencia climática. Apostar exclusivamente por innovación técnica sin abordar las causas profundas del calentamiento amplifica el impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno en lugar de mitigarlo.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Más allá del espectáculo: redefinir la viabilidad futura

Los Juegos Olímpicos de Invierno enfrentan hoy el mismo dilema que la industria que los sostiene: adaptarse o transformarse. La fabricación de nieve permite mantener viva la tradición deportiva, pero a costa de intensificar el uso de recursos en un planeta que precisamente intenta reducirlos.

Para los tomadores de decisión en sostenibilidad, la pregunta ya no es técnica sino estratégica: ¿hasta qué punto es viable sostener megaeventos dependientes de condiciones climáticas que el propio modelo económico ha contribuido a erosionar?

El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno obliga a repensar sedes, calendarios, infraestructuras y criterios de selección bajo nuevas métricas de resiliencia ambiental. Porque, en un mundo que se calienta, producir invierno artificialmente puede mantener el espectáculo… pero también evidenciar los límites físicos del planeta que lo hospeda.

¿Qué está haciendo Coach para evitar que su moda termine en vertederos?

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En un contexto global adverso para la agenda ambiental —marcado por el resurgimiento del negacionismo climático impulsado políticamente por Donald Trump y por el desplazamiento de la sostenibilidad en las prioridades corporativas— la industria de la moda enfrenta una presión contradictoria: acelerar ventas mientras responde a su impacto socioambiental. Este entorno ha debilitado compromisos, ralentizado inversiones verdes y devuelto protagonismo a modelos de negocio intensivos en recursos. Sin embargo, no todas las compañías han optado por replegarse.

La firma estadounidense Coach continúa apostando por transformar su modelo operativo desde la circularidad, el rediseño de materiales y la innovación creativa aplicada a residuos textiles. Lejos de asumir la sostenibilidad como discurso reputacional, la marca ha integrado esta visión en su narrativa de producto, en su propuesta estética y en su estrategia comercial. Hoy, la sustentabilidad de Coach es un eje de diferenciación competitiva en tiempos de escepticismo climático.

De taller familiar a laboratorio creativo sostenible: la visión de Vevers

Fundada en 1941 como un pequeño taller familiar en Nueva York, Coach evolucionó hasta convertirse en una casa global de accesorios de lujo accesible, reconocida por su artesanía en cuero y su vínculo con la cultura juvenil estadounidense. Esta herencia —anclada en la durabilidad y la reparación— sentó bases culturales que hoy facilitan su tránsito hacia la circularidad.

El punto de inflexión contemporáneo llegó con la dirección creativa del diseñador británico Stuart Vevers, pues, según información de The Guardian, hace apenas una década, Vevers se sentía culpable de trabajar en la industria de la moda debido a su huella ambiental. Ese conflicto ético se transformó en motor de cambio, cuando el diseñador se dio cuenta que en lugar de sentirse mal debía hacer algo: “No te sientas culpable, actúa”, se dijo. Desde entonces, su liderazgo ha buscado reconciliar creatividad y responsabilidad.

Su optimismo —“no ciego”, como él mismo lo define— descansa en la convicción de que las nuevas generaciones demandan marcas con propósito. Esta lectura generacional ha sido clave para alinear estética, valores y negocio. Bajo su dirección, Coach fusiona cultura juvenil, diseño de género fluido y reaprovechamiento material, construyendo un lenguaje creativo donde la sustentabilidad de Coach no limita la innovación, sino que la inspira.

sustentabilidad de Coach

Sustentabilidad de Coach desde la materia prima

Uno de los pilares más visibles de la estrategia ambiental de la marca radica en la reinvención de materiales existentes. Por ejemplo, los jeans desgarrados que Vevers mostró en pasarela durante la Semana de la Moda en Nueva York no respondían a un efecto estético artificial: estaban confeccionados íntegramente con mezclilla reciclada. 

Los bolsos de la marca, elaborados con antiguos guantes de béisbol representan otro ejemplo emblemático. El desgaste original del material no se oculta: se convierte en atributo de diseño. Según Vevers, cuanto más antiguo el guante, más carácter adquiere el bolso final. La narrativa del producto incorpora así memoria, deporte y reutilización.

Además, la expansión del denim reciclado desde colecciones cápsula hacia líneas comerciales permanentes confirma la escalabilidad de la apuesta. A ello se suman gabardinas fabricadas con pantalones chinos reutilizados y colaboraciones como la realizada con Bank & Vogue —matriz de Beyond Retro— para producir bolsos de pana reciclada.

La sustentabilidad de Coach se materializa, literalmente, en cada fibra recuperada y reimaginada, acciones que responden a una lógica sistémica de circularidad orientada a reducir vertederos textiles. 

sustentabilidad de Coach

Crecer en tiempos de escepticismo climático: sostenibilidad que también vende

Persistir en la agenda ambiental en Estados Unidos no es sencillo en el actual clima político-cultural. El debilitamiento del consenso climático y la presión por resultados financieros de corto plazo han llevado a muchas marcas a moderar sus ambiciones verdes. Sin embargo, Vevers mantiene su convicción: esto importa, y seguirá importando.

Los resultados comerciales parecen respaldarlo. Coach registró un crecimiento del 25% en ventas, alcanzando 2.100 millones de dólares en el último trimestre de 2025, un desempeño que sugiere que la sostenibilidad no erosiona la rentabilidad; puede potenciarla cuando se integra auténticamente al ADN de marca.

Parte del éxito radica en su posicionamiento estratégico: precios más accesibles que el ultra lujo inflacionado, diseño alineado con la Generación Z y productos con narrativa ambiental tangible. El consumidor no solo compra un bolso; compra historia material, creatividad responsable y pertenencia cultural.

Construir un negocio con visión sostenible transforma la cadena de valor desde los cimientos: abastecimiento, diseño, manufactura, storytelling y comercialización. La sustentabilidad de Coach demuestra que es posible crear moda deseable sin depender exclusivamente de materia prima virgen ni de modelos lineales de descarte.

De este modo, la marca confirma que priorizar el cuidado ambiental no es una desventaja estratégica, sino una oportunidad para redefinir el lujo contemporáneo —uno donde innovación, circularidad y crecimiento económico pueden coexistir.

Ámsterdam hace historia: prohíbe la publicidad de carne para frenar su huella en el planeta

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Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad de carne en el espacio público, una decisión que marca un precedente regulatorio en la intersección entre política climática, salud pública y responsabilidad institucional. La medida responde a una lógica de coherencia ambiental: si las ciudades buscan reducir emisiones y transformar sus sistemas alimentarios, resulta contradictorio promover —desde el propio entorno urbano— productos con elevada huella ecológica.

La decisión también busca incidir en la conciencia social, pues limitar la publicidad de carne no prohíbe su consumo, pero sí cuestiona su normalización cultural y su promoción masiva

La norma: alcances y entrada en vigor de la prohibición

La prohibición fue aprobada el 22 de enero por el consejo municipal de la ciudad, con el respaldo de 27 de los 45 escaños del consejo municipal de la ciudad. Además, la norma fue impulsada conjuntamente por el Partido por los Animales (Partij voor de Dieren) y la formación Izquierda Verde (GroenLinks), y logró incorporarse mediante una modificación de la Ordenanza Local (APV).

La medida entrará en vigor el 1 de mayo y se aplicará a vallas, pantallas digitales, mobiliario urbano, espacios abiertos y a la red de transporte público. Es decir, toda publicidad de carne visible en la vía pública quedará restringida.

publicidad de carne

No obstante, la regulación establece límites claros para evitar sobrerregulación. Los anuncios podrán seguir exhibiéndose dentro de establecimientos que comercialicen productos cárnicos —como carnicerías o supermercados— así como en sus escaparates o en la proximidad inmediata del local. Asimismo, la restricción no afecta a prensa escrita, radio, televisión ni medios digitales.

La norma se inserta además en un paquete más amplio que prohíbe la promoción pública de otros productos de alto impacto ambiental, como vuelos, cruceros, combustibles fósiles y automóviles de gasolina.

Coherencia climática y transición alimentaria

La decisión busca alinear la comunicación urbana con los compromisos climáticos de la ciudad. Ámsterdam respalda el Plant Based Treaty, iniciativa internacional que promueve sistemas alimentarios basados en vegetales, y se ha fijado el objetivo de que para 2050 la dieta de su población sea 50% vegetal.

Ante estos objetivos, la restricción de la publicidad de carne se concibe como una herramienta de política pública para favorecer elecciones alimentarias con menor huella ambiental, sin imponer prohibiciones de consumo. El enfoque es gradualista: desincentivar la promoción masiva mientras se fomenta la accesibilidad a alternativas vegetales.

Jenneke van Pijpen, representante de Izquierda Verde, sintetizó esta lógica con contundencia: 

“No puedes decir que te tomas en serio la política climática y seguir permitiendo estos anuncios”.

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La medida, por tanto, no es simbólica; busca coherencia entre discurso institucional y práctica regulatoria.  Por su parte, Anke Bakker, del Partido por los Animales, subrayó:

“Ámsterdam no tiene nada que ganar promoviendo una industria que solo causa sufrimiento animal y daño al medioambiente”.

Los impactos ambientales y sanitarios del consumo de carne

La evidencia científica respalda el enfoque adoptado por esta ciudad. De acuerdo con organismos internacionales como la ONU, los alimentos de origen animal —especialmente carnes rojas y lácteos— presentan mayores niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que los alimentos vegetales. Además, requieren más tierra, agua y energía para su producción.

Asimismo, organizaciones como ProVeg sostienen que la mayoría de las emisiones del sistema alimentario provienen de la producción cárnica. Investigaciones publicadas en la revista Nature indican que las emisiones globales derivadas de alimentos de origen animal duplican a las de los productos vegetales.

El debate no se limita al clima. También existe un ángulo sanitario relevante. Informes recientes señalan que la población neerlandesa consume actualmente un 60% de proteína animal frente a un 40% vegetal, proporción que el Consejo de Salud de los Países Bajos recomienda invertir.

Las guías alimentarias actualizadas en 2025 promueven reducir la ingesta de carne y aumentar el consumo de legumbres, frutos secos y otras fuentes vegetales, destacando beneficios simultáneos para la salud humana y el medioambiente. En este contexto, limitar la publicidad de carne también opera como intervención preventiva en salud pública.

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De política local a tendencia internacional: el efecto replicador

Aunque Ámsterdam es la primera capital en adoptar esta prohibición, no es la primera ciudad en implementarla. Haarlem aprobó la medida en 2021 —iniciando su aplicación en 2024— y posteriormente se sumaron municipios como Utrecht y Bloemendaal, mientras otras localidades neerlandesas exploran regulaciones similares.

Este efecto dominó regulatorio evidencia cómo las ciudades funcionan como laboratorios de innovación climática. Restringir la publicidad de carne en el espacio público envía una señal política clara: los compromisos ambientales deben reflejarse en decisiones tangibles, incluso cuando implican confrontar industrias consolidadas.

Implementar medidas de este tipo resulta crucial para avanzar en objetivos de descarbonización y transformación de sistemas alimentarios. Los compromisos climáticos proclamados en foros internacionales solo adquieren legitimidad cuando se traducen en normativas, incentivos y restricciones concretas.

Cambiar un modelo de consumo arraigado durante décadas exige intervenir no solo la oferta y la producción, sino también los imaginarios culturales que la publicidad construye. Ámsterdam lo entiende así: regular la promoción es también regular el futuro climático.

¿Por qué en sostenibilidad diagnosticar ya no es suficiente?

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Durante años, la sostenibilidad corporativa avanzó bajo una lógica de diagnóstico: medir huella de carbono, mapear riesgos, identificar impactos y reportar indicadores. Ese proceso fue —y sigue siendo— necesario para estructurar la agenda sostenible empresarial. Sin embargo, el contexto actual ha cambiado las reglas del juego. Hoy, el desafío no es entender los problemas, sino responder a ellos con velocidad, inversión y rediseño operativo.

Como ya lo ha señalado Expansión ESG, en la actualidad, la transición desde el análisis hacia la acción se ha vuelto urgente, puesto que las variables críticas del sistema comienzan a tensionarse: la escasez de recursos, la presión regulatoria y la exposición reputacional están elevando el costo de la inacción. La agenda sostenible ya no puede limitarse a diagnósticos técnicos o reportes de desempeño: debe integrarse en la toma de decisiones estratégicas que definen crecimiento, continuidad y resiliencia empresarial.

Agenda sostenible: cuando medir ya no alcanza

En las agendas corporativas de América Latina, temas como carbono, clima, productividad o inteligencia artificial han ganado centralidad. Todos son relevantes, pero comparten una base sistémica que aún no ocupa un lugar estructural en la planeación: el agua.

Integrar este recurso en la agenda sostenible implica abordarlo con el mismo rigor que los activos financieros. No se trata de filantropía ambiental, sino de gestión de riesgos operativos. Sin agua, no hay producción posible.

Las proyecciones globales indican que hacia 2030 el suministro hídrico podría cubrir apenas el 60% de la demanda en algunos países. Este dato redefine la conversación: no es un problema ambiental aislado, sino una restricción directa al crecimiento económico.

Ninguna planta industrial, ciudad o sistema agrícola fue diseñado para operar bajo estrés hídrico estructural. Diagnosticar el problema sin rediseñar operaciones equivale a postergar una disrupción inevitable.

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México como caso crítico: agua, industria y continuidad operativa

México ilustra con claridad por qué la acción debe reemplazar al diagnóstico. La expansión industrial, el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas dependen de la disponibilidad hídrica regional.

La gestión del agua a nivel de cuenca se vuelve determinante para la estabilidad económica. Regiones completas condicionan su viabilidad productiva a la infraestructura y gobernanza del recurso.

Datos de organismos internacionales como el Foro Económico Mundial y Naciones Unidas ubican la escasez hídrica entre los principales riesgos globales de la próxima década.

El CDP estima que las empresas enfrentan costos potenciales superiores a 77,000 millones de dólares asociados al agua, considerando disrupciones operativas y en la cadena de suministro. Incorporar estas cifras a la agenda sostenible transforma la sostenibilidad en inteligencia financiera aplicada.

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De recurso natural a activo estratégico empresarial

Cuando el agua se gestiona con rigor técnico y visión de largo plazo, deja de ser una fuente de incertidumbre y se convierte en un activo estructurador del sistema productivo.

Este cambio de enfoque redefine la agenda sostenible: ya no se trata solo de reducir impactos, sino de asegurar viabilidad operativa futura. La sostenibilidad pasa de reputacional a estratégica.

Medir consumo sin que esa información influya en inversión, planeación o innovación limita el alcance de cualquier política corporativa. Reportar sin integrar es, en la práctica, otra forma de inacción.

En sectores clave para México —alimentos y bebidas, energía, manufactura— el agua no es una variable externa. Es parte constitutiva del modelo de negocio. Gestionarla con datos comparables y criterios claros debe formar parte del estándar empresarial.

Tecnología, reportes y acción: la brecha pendiente

Muchas organizaciones han invertido en métricas, certificaciones y disclosure ambiental. Ese avance es positivo, pero insuficiente frente a la velocidad del deterioro sistémico.

La tecnología permite monitorear consumos, modelar riesgos y proyectar escenarios. Sin embargo, cuando no se traduce en CAPEX, rediseño de procesos o cambios de sourcing, su impacto es limitado.

Aquí emerge la brecha crítica de la agenda sostenible contemporánea: saber más no necesariamente implica actuar mejor. La sofisticación diagnóstica no siempre deriva en transformación operativa.

Cerrar esa brecha exige gobernanza interna, incentivos ejecutivos alineados y métricas vinculadas a desempeño financiero. Solo así la sostenibilidad deja de ser periférica y se vuelve estructural.

agenda sostenible

De la conciencia a la decisión

La sostenibilidad corporativa atraviesa un punto de inflexión. Durante dos décadas, el énfasis estuvo en entender los impactos. Hoy, la prioridad es gestionarlos con la misma disciplina que cualquier otro riesgo estratégico. La agenda sostenible del futuro no se medirá por la calidad de sus diagnósticos, sino por la contundencia de sus decisiones.

México ofrece un espejo claro de esta transición. El estrés hídrico, la presión industrial y la competencia por recursos obligan a pasar del análisis a la acción sistémica. Para CEOs y líderes de RSE, la lección es inequívoca: diagnosticar fue el primer paso. Actuar —con inversión, rediseño y gobernanza— es el único camino para sostener la viabilidad empresarial en el largo plazo.

¿Crisis de confianza?: Nestlé retira productos infantiles en 60 países por contaminación

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El inicio de año encendió una alerta global en la industria alimentaria ante la noticia de que Nestlé retiraría productos de nutrición infantil en más de 60 países tras detectar contaminación bacteriana en cientos de lotes de fórmula. La magnitud geográfica del retiro —que incluye mercados estratégicos como México y Reino Unido— activó protocolos sanitarios, ajustes operativos y medidas extraordinarias de producción para evitar desabasto. Sin embargo, más allá de la contingencia logística, el caso abre un debate estructural sobre control de calidad y gobernanza en la cadena de suministro.

La presencia de cereulide —toxina asociada a la bacteria Bacillus cereus— implica riesgos gastrointestinales para una población especialmente vulnerable: los lactantes. Esto eleva el umbral reputacional del incidente. Cuando Nestlé retira productos destinados a la primera infancia, el impacto trasciende lo sanitario y se traslada al terreno de la confianza corporativa. Para líderes de responsabilidad social, el episodio constituye un caso crítico de análisis sobre prevención, trazabilidad y gestión de crisis en sectores de alta sensibilidad.

Origen de la contaminación: fallas en la cadena de suministro

La investigación interna identificó trazas de cereulide en fórmulas infantiles, toxina que puede provocar náuseas, vómitos y complicaciones gastrointestinales. La detección activó el protocolo de retiro inmediato, priorizando la seguridad del consumidor.

Nestlé atribuyó el origen de la contaminación a materias primas específicas dentro de su red de abastecimiento. El señalamiento directo recayó sobre Cabio Biotech Wuhan, proveedor de aceite de ácido araquidónico (ARA), insumo habitual en nutrición infantil.

Este elemento revela un punto crítico: la vulnerabilidad sistémica de las cadenas globalizadas. Incluso con estándares robustos, la dependencia de terceros amplifica riesgos biológicos, regulatorios y reputacionales.

El hecho de que competidores como Danone y Abbott también reportaran contaminación asociada al mismo proveedor confirma que la crisis no es aislada, sino estructural. Cuando Nestlé retira productos, el efecto dominó alcanza a toda la industria.

Nestlé retira productos

Nestlé retira productos y tensiona el abastecimiento mundial

El retiro masivo obligó a la compañía a operar bajo esquemas extraordinarios. La firma solicitó autorización a autoridades suizas para implementar turnos nocturnos y jornadas festivas en su planta de Konolfingen.

El objetivo: compensar la caída de inventarios y evitar una escasez prolongada de fórmula infantil. La nutrición en etapas tempranas no admite interrupciones, lo que eleva la presión logística y ética.

Mercados como Reino Unido ya reportan faltantes tanto para mayoristas como consumidores. La expectativa es que el desabasto se replique en otros países conforme avance el retiro.

El incidente de Nestlé no sólo ha creado tensión sanitaria: también es operativa. La resiliencia industrial —capacidad de producir más rápido sin comprometer calidad— se vuelve un activo estratégico.

Nestlé retira productos

México en el radar sanitario: alertas y retiros focalizados

México figura entre las 60 naciones donde se detectaron lotes contaminados, aunque la compañía no ha detallado si sus 18 plantas locales adoptarán medidas extraordinarias de producción.

Las autoridades regulatorias actuaron de forma preventiva. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios emitió una alerta sanitaria desde inicios de año tras identificar la bacteria en fórmulas.

Como medida cautelar, se retiraron voluntariamente cuatro lotes de NAN Alfamino y Alfamino en presentación de 400 gramos. La acción buscó evitar riesgos de intoxicación infantil.

No obstante, el daño perceptual es inevitable. Cuando Nestlé retira productos en categorías sensibles, la confianza del consumidor se erosiona incluso si los protocolos funcionan correctamente.

Nestlé retira productos

Confianza, trazabilidad y gobernanza: lecciones para la alta dirección

La crisis evidencia que la seguridad del producto ya no se evalúa únicamente en planta, sino a lo largo de toda la cadena de valor. Trazabilidad profunda, auditorías a proveedores y diversificación de abastecimiento dejan de ser buenas prácticas para convertirse en requisitos reputacionales. En industrias críticas, el riesgo de terceros es riesgo propio.

Para CEOs y líderes de RSE, el caso deja una lección clara: la confianza tarda décadas en construirse y horas en ponerse en duda. Nestlé retira productos hoy para proteger al consumidor, pero el desafío real será restaurar credibilidad mañana. La gestión transparente, la comunicación proactiva y la inversión en control preventivo definirán si el episodio queda como contingencia operativa… o como punto de inflexión en la percepción global de la marca.