ABB México participó en la inauguración de la sexta edición del “Programa de Mentorías Mujeres Líderes” de la Cámara Suizo-Mexicana de Comercio e Industria (SwissCham México) en la H. Cámara de Diputados. Esta edición integra a 50 mentoras y mentores de 35 empresas suizas que acompañarán a 50 mentees con potencial de moverse hacia posiciones de liderazgo. En esta ocasión, cinco líderes de ABB México — cuatro mujeres y un hombre — participan como mentores, mientras que tres colaboradoras de la compañía se suman como mentees al programa.
La ceremonia reunió a directivos de 35 empresas suizas, autoridades gubernamentales y organismos internacionales para impulsar la igualdad de género en el entorno laboral mexicano. Como parte del evento, se llevó a cabo el panel “Talento e Igualdad: El rol de los sectores público y privado en la aceleración del liderazgo”, donde Cristina de la Rosa, HRBP de ABB México, compartió la perspectiva de la compañía sobre inclusión y liderazgo femenino.
ABB ha establecido un compromiso concreto para alcanzar que el 25% de sus líderes senior sean mujeres para 2030. En 2025, esta cifra en ABB llegó al 22.6%, demostrando un progreso sostenido hacia este objetivo. Esta meta forma parte integral de la estrategia de sostenibilidad y competitividad de la compañía, reconociendo que la diversidad e inclusión son fundamentales para la innovación.
“El liderazgo femenino impulsa la innovación y fortalece a las organizaciones. Cuando creamos espacios donde las mujeres pueden crecer y liderar, transformamos carreras e industrias completas. Este programa es el ejemplo perfecto de cómo construir redes de apoyo genuinas. Y eso es lo que nos mueve en ABB a participar activamente” señaló Cristina de la Rosa durante su participación en el panel.
El programa creado por la SwissCham ha acompañado a más de 250 mujeres en sus cinco ediciones previas. La sexta edición del programa integra a 50 mentoras y mentores de nivel directivo de empresas suizas para guiar a 50 mentees con alto potencial de liderazgo. Como parte de la evolución del programa, este año se suman tres estudiantes de Educación Dual de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y tres colaboradoras gerenciales de la Secretaría de las Mujeres, ampliando así el impacto generacional y sectorial de la iniciativa.
El evento contó con presencia de la Diputada Miroslava Shember, Presidenta del Grupo de Amistad México-Suiza; Francisco Martínez, Presidente de SwissCham México; Francesca Cardillo, Encargada de Negocios de la Embajada de Suiza en México; y la Dra. Virginia Lorenzo Holm, Coordinadora Sectorial Académica de la SEMS-SEP.
Para ABB, participar en esta iniciativa forma parte de su estrategia global de sostenibilidad y su compromiso con la creación de un futuro más justo, diverso e inclusivo. La compañía continuará impulsando programas y políticas que garanticen la igualdad de oportunidades y el desarrollo integral del talento femenino en todos los niveles de la organización.
El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) hace un llamado a las autoridades a impulsar una mejora regulatoria y simplificación administrativa para las organizaciones de la sociedad civil (OSC), particularmente aquellas con autorización para recibir donativos deducibles de impuestos, con el fin de fortalecer su capacidad de acción en beneficio de la sociedad.
Como organismo que trabaja de manera colaborativa con organizaciones de todo el país, Cemefi señala que, aunque la legislación reconoce a las OSC como actores de interés público —por su labor en ámbitos como la atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad, el cuidado ambiental, la promoción de derechos humanos, la educación, la cultura y el desarrollo comunitario—, en la práctica el marco regulatorio se ha vuelto cada vez más complejo.
Actualmente, las organizaciones deben atravesar procesos largos y costosos para su constitución y operación. Desde su creación como asociación civil, que puede tomar varios meses y representar costos significativos, hasta la obtención de la autorización como donataria, las OSC deben cumplir con requisitos legales, fiscales y operativos altamente específicos, incluyendo la acreditación periódica de sus actividades ante distintas autoridades.
Una vez autorizadas, enfrentan un amplio conjunto de obligaciones, como la presentación de declaraciones fiscales, reportes de transparencia, envío de contabilidad electrónica y cumplimiento de disposiciones en materia de prevención de lavado de dinero, lo que implica reportes constantes y la integración de expedientes detallados de donantes y operaciones.
Cemefi subraya que esta carga administrativa, que involucra a diversas instancias como autoridades fiscales, de seguridad social y de supervisión financiera, genera altos costos operativos y exige un grado elevado de especialización, lo que puede limitar la capacidad de las organizaciones para enfocarse en su objeto social.
Ante este panorama, la institución propone abrir un diálogo constructivo entre sociedad civil y gobierno para revisar, simplificar y armonizar los procesos de constitución, acreditación y operación de las OSC, manteniendo al mismo tiempo estándares sólidos de transparencia y rendición de cuentas.
“El fortalecimiento de la sociedad civil organizada es fundamental para la democracia y el desarrollo del país. Simplificar la regulación permite que las organizaciones concentren sus esfuerzos en atender las necesidades sociales y ampliar su impacto en beneficio de millones de personas”, afirma Ricardo Bucio, Presidente Ejecutivo de Cemefi.
Cemefi reitera su disposición para colaborar con las autoridades en la construcción de un entorno regulatorio más eficiente, que fomente la participación ciudadana, fortalezca el tejido social y potencie el trabajo de las organizaciones en favor del bien común.
En una resolución que reafirma el derecho de los conductores de Uber a dejar y recoger usuarios en todos los aeropuertos de México, la Jueza Decimotercera de Distrito en Materia Administrativa ordenó a la Guardia Nacional cumplir con la suspensión definitiva respecto al juicio de amparo 1202/2025, promovido por Uber el año pasado.
La determinación judicial señala que: “las autoridades responsables cesen en la detención arbitraria y discriminatoria de vehículos”; con esto, los conductores de Uber deberían poder ejercer sus derechos al libre tránsito y al empleo utilizando la plataforma de Uber sin ser objeto de multas y confiscaciones de su medio de trabajo.
De lo contrario, la entidad federal podría ser sancionada por no respetar la suspensión definitiva, tal y como establece el artículo 262 de la Ley de Amparo, que a la letra dice:
Artículo 262. Se impondrá pena de tres a nueve años de prisión, multa de cincuenta a quinientos días, destitución e inhabilitación de tres a nueve años para desempeñar otro cargo, empleo o comisión públicos, a la persona servidora pública que con el carácter de autoridad responsable o vinculada al cumplimiento en el juicio de amparo o en el incidente de suspensión:
[…] III. No obedezca un auto de suspensión debidamente notificado, independientemente de cualquier otro delito en que incurra.
Uber confía en que esta resolución y la suspensión definitiva otorgada en octubre de 2025, serán respetadas por la autoridad en vísperas de la Copa del Mundo, el evento deportivo más importante del planeta, y con el cual México recibirá más de cinco millones de visitantes adicionales.
Con esta resolución se reiteran dos hechos: 1) De manera clara el poder judicial señala que los conductores que utilizan la app de Uber no deben ser multados por la Guardia Nacional al dejar o recoger usuarios en los aeropuertos de México, y 2) Uber no es, como afirmó ayer el Grupo Aeroportuario Marina una plataforma “irregular”. Uber es una plataforma que lleva más de 13 años en México, que es elegida por miles de usuarios todos los días como su opción de movilidad, y que es utilizada por miles de conductores para generar ganancias y alcanzar sus metas. A nivel mundial, Uber está disponible en más de 700 aeropuertos y 15,000 ciudades.
Uber reafirma y mantiene su total disposición al diálogo con las autoridades federales para la modernización de la legislación vigente, que permita la integración de las plataformas al ecosistema de movilidad en los aeropuertos, impulsando la libre competencia y el derecho a elegir. Un marco normativo moderno garantiza una movilidad segura,transparente y eficiente en beneficio de los usuarios y del desarrollo y la competitividad de México como un destino turístico e inversiones de clase mundial.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial dentro de las empresas está empezando a revelar un desafío poco discutido. El impacto energético de estas tecnologías.
De acuerdo con el reporte Sustainable AI Scaling de la empresa de desarrollo de software Konfront, si la adopción de inteligencia artificial generativa continúa al ritmo actual, la demanda energética asociada a estas tecnologías podría multiplicarse hasta 24.4 veces hacia 2030.
Actualmente, los centros de datos ya consumen alrededor del 1.5% de la electricidad global, equivalente a aproximadamente 415 TWh al año, según la Agencia Internacional de Energía (IEA). Esta demanda podría alcanzar cerca de 945 TWh hacia 2030, impulsada en gran medida por el crecimiento de la inteligencia artificial.
El costo energético oculto de la inteligencia artificial
Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es que no todas las aplicaciones de inteligencia artificial necesitan el mismo tipo de modelo para funcionar.
Los modelos más grandes, conocidos como LLMs (Large Language Models) o modelos de lenguaje de gran escala, son los que utilizan herramientas capaces de generar textos complejos o responder preguntas abiertas. Estos modelos ofrecen capacidades avanzadas, pero requieren mucha más capacidad de cómputo para procesar cada consulta.
Sin embargo, muchas tareas empresariales cotidianas no necesitan ese nivel de potencia. Actividades como responder preguntas simples, procesar información interna o automatizar tareas repetitivas pueden resolverse con modelos mucho más pequeños conocidos como SLMs (Small Language Models) o modelos de lenguaje pequeños.
La diferencia en consumo energético es considerable. De acuerdo con el análisis del reporte, un modelo generativo de gran escala puede consumir hasta 4,600 veces más energía por consulta que modelos más simples.
Esta diferencia provoca una fuerte concentración del consumo energético. Según el análisis titulado “The Computational and Energy Footprint of Generative AI in Enterprise Workloads” realizado por investigadores de la Universidad de Cornell, al evaluar un portafolio típico de aplicaciones de inteligencia artificial dentro de una empresa se encontró que los proyectos generativos representan aproximadamente el 29% de los casos de uso, pero concentran hasta el 99.9 % del consumo energético asociado a IA.
Usar el modelo correcto para cada tarea
Ante este escenario, el reporte plantea que el reto no es frenar el uso de inteligencia artificial, sino utilizarla de manera más estratégica.
La propuesta consiste en utilizar distintos tipos de modelos dependiendo de la complejidad de cada tarea. Los modelos más grandes pueden emplearse para problemas que requieren razonamiento avanzado o generación de contenido complejo, mientras que los modelos más pequeños pueden encargarse de tareas operativas o repetitivas.
Este enfoque permite que las plataformas de inteligencia artificial dentro de las empresas dirijan cada solicitud al modelo más adecuado. De esta manera es posible mantener las capacidades avanzadas de la IA mientras se reduce significativamente el consumo energético y la carga sobre la infraestructura tecnológica.
“Durante los últimos años la conversación sobre inteligencia artificial se ha centrado en su capacidad y velocidad de adopción. Sin embargo, el siguiente paso para las empresas será aprender a escalar estas tecnologías de forma eficiente”, señaló Cordelia Bortoni, Directora de Growth de Konfront. “No todas las tareas necesitan el modelo más grande. Cuando las organizaciones utilizan el modelo correcto para cada problema, pueden obtener resultados similares con una fracción del consumo energético”.
El reporte Sustainable AI Scaling concluye que, a medida que la inteligencia artificial se integra en más procesos empresariales, la eficiencia energética empezará a convertirse en un nuevo criterio para diseñar arquitecturas tecnológicas más sostenibles y escalables.
La sostenibilidad corporativa atraviesa una etapa de redefinición. A pesar de los cuestionamientos que ha enfrentado el enfoque ESG en distintos mercados, la presión regulatoria, las expectativas de inversionistas y la urgencia climática siguen impulsando su consolidación. En este contexto, la figura del consultor de sostenibilidad se vuelve cada vez más estratégica, pero también más exigente en términos de capacidades técnicas y visión de negocio.
Hoy, cuando se proyecta que la consultoría y capacitación en ESG alcance los 36 mil millones de dólares anuales, entender qué hace competitivo a un consultor de sostenibilidad no es sólo una cuestión de talento, sino de supervivencia profesional en un entorno altamente dinámico. Por eso, te presentamos las siguientes reflexiones, mismas que parten de la experiencia acumulada de un consultor con más de 25 años en el sector, Matthew Gardner, quien ha sido testigo de la evolución del mercado y de las habilidades que realmente marcan la diferencia.
Consultor de sostenibilidad: ventajas competitivas en un entorno ESG en transformación
La primera ventaja competitiva clave es la capacidad de operar en la incertidumbre. El entorno regulatorio y técnico en sostenibilidad cambia constantemente, por lo que un consultor de sostenibilidad debe ser capaz de interpretar información incompleta, anticipar escenarios y, sobre todo, traducir esa complejidad en planes de acción claros para sus clientes. No se trata de tener todas las respuestas, sino de saber construirlas en tiempo real.
En segundo lugar, destaca la habilidad de pensamiento sistémico. Los desafíos ESG no son lineales: involucran variables ambientales, sociales, financieras y operativas. Un perfil competitivo es aquel que puede conectar inventarios de emisiones, objetivos climáticos, cadenas de suministro y marcos de reporte en una narrativa coherente que genere valor empresarial. Pensar “a lo grande” sin perder de vista los detalles es una competencia diferenciadora.
Otra ventaja crítica es la capacidad de resolución de problemas estratégicos. Como se plantea en procesos de selección del sector, entender cómo un candidato aborda “los grandes problemas” de la sostenibilidad corporativa revela su nivel de madurez profesional. ¿Puede articular soluciones que equilibren impacto ambiental y rentabilidad? ¿Es capaz de analizar desde múltiples perspectivas? Estas preguntas delimitan el valor real de un consultor.
Finalmente, la integración tecnológica —especialmente el uso de inteligencia artificial— se posiciona como un nuevo estándar competitivo. La IA permite optimizar análisis, acelerar diagnósticos y കണ്ടെത്തar relaciones complejas, como la conexión entre desempeño financiero y sostenibilidad. Un consultor de sostenibilidad que no incorpore estas herramientas difícilmente podrá competir en términos de eficiencia, profundidad analítica y escalabilidad.
De la técnica a la relación: habilidades humanas que marcan la diferencia
Más allá del dominio técnico, el factor humano sigue siendo determinante. La capacidad de gestionar relaciones con clientes, generar confianza y comunicar con claridad es esencial en un entorno donde muchas veces las soluciones no son evidentes. Un buen consultor no sólo analiza, también persuade, alinea y acompaña procesos de cambio organizacional.
En este sentido, la comunicación estratégica cobra un papel central. Traducir conceptos complejos —como doble materialidad o objetivos basados en ciencia— en mensajes accionables para directivos es una habilidad crítica. La diferencia entre un diagnóstico correcto y una implementación exitosa suele estar en la claridad con la que se transmite la información.
Asimismo, la adaptabilidad se consolida como una competencia indispensable. Los proyectos de sostenibilidad rara vez siguen una línea recta; implican ajustes constantes, aprendizaje continuo y capacidad para integrar nuevo conocimiento rápidamente. Un perfil sobresaliente es aquel que no sólo reacciona al cambio, sino que lo anticipa y lo capitaliza en beneficio del cliente.
El nuevo perfil estratégico del consultor ESG
El mercado está enviando una señal clara: el rol del consultor de sostenibilidad ha evolucionado de especialista técnico a estratega integral. Hoy, las organizaciones no buscan únicamente cumplimiento, sino acompañamiento en la toma de decisiones críticas que impactan su competitividad, reputación y resiliencia.
En este nuevo paradigma, la ventaja no radica en saber más, sino en saber integrar, comunicar y ejecutar mejor. Quienes logren combinar pensamiento sistémico, dominio tecnológico y habilidades humanas estarán en posición de liderar la siguiente etapa de la sostenibilidad corporativa.
Google ha dado un paso relevante al comprometerse a la eliminación de toneladas de carbono mediante un acuerdo que busca retirar 200 mil toneladas de CO₂ para 2030, apostando por una solución innovadora basada en la conversión de residuos en biocarbón. Este movimiento no sólo fortalece su hoja de ruta hacia las cero emisiones netas, sino que también envía una señal clara al mercado sobre el tipo de soluciones que están ganando prioridad.
Lo más relevante detrás de este acuerdo es su enfoque en el metano, un “supercontaminante” que, como reconoce la propia compañía, “es 80 veces más potente que el CO₂ a corto plazo”. Al integrar esta variable en la ecuación, la eliminación de toneladas de carbono deja de ser únicamente una estrategia de largo plazo para convertirse también en una herramienta de impacto climático inmediato, particularmente en sectores históricamente subatendidos como la gestión de residuos.
Eliminación de toneladas de carbono desde los residuos: innovación tecnológica con impacto climático
El acuerdo firmado con AMP Sortation pone el foco en una de las fuentes más ignoradas del sistema global del carbono: los residuos municipales. A través de sistemas de clasificación impulsados por inteligencia artificial, la compañía busca extraer materia orgánica antes de que llegue a los vertederos, evitando así su descomposición y la consecuente liberación de gases contaminantes.
Una vez recuperados, estos residuos son transformados en biocarbón, un material capaz de almacenar carbono durante siglos. Este proceso convierte un problema ambiental —la acumulación de desechos— en una solución climática tangible, posicionando la eliminación de toneladas de carbono como un componente clave de la economía circular y la innovación sostenible.
“Esta alianza se basa en nuestros esfuerzos continuos para transformar los residuos en una poderosa herramienta para eliminar el carbono y combatir el metano”, señala Google, subrayando el potencial de esta tecnología para redefinir la gestión de emisiones.
Este enfoque híbrido, que combina infraestructura física con capacidades digitales, también destaca el papel creciente de la inteligencia artificial en la descarbonización industrial. Además, la relevancia del metano en este modelo no es menor. Su alto potencial de calentamiento en el corto plazo lo convierte en un objetivo estratégico para las políticas climáticas actuales. En este sentido, la eliminación de toneladas de carbono mediante la mitigación de metano representa una doble oportunidad: reducir emisiones inmediatas y construir soluciones de almacenamiento a largo plazo.
Infraestructura, alianzas y mercado: el nuevo paradigma climático corporativo
Otro de los elementos más estratégicos del acuerdo es su implementación en colaboración con la Autoridad de Servicios Públicos del Sureste de Virginia, integrando esta tecnología en el mayor proyecto de reciclaje de Estados Unidos. Este modelo de colaboración público-privada ilustra cómo la infraestructura climática del futuro dependerá de la convergencia entre capital corporativo y sistemas municipales.
“Con nuestro apoyo, AMP y la Autoridad… planean implementar esta solución climática en el proyecto de reciclaje más grande de Estados Unidos”, destaca la compañía. Más allá de la escala, este tipo de iniciativas tiene impactos directos en la calidad del aire local, especialmente en comunidades cercanas a vertederos, donde la exposición a contaminantes suele ser desproporcionada.
Desde una perspectiva ESG, este enfoque amplía el alcance de la eliminación de toneladas de carbono, vinculándola no solo con objetivos climáticos, sino también con criterios de justicia ambiental y salud pública. Es decir, ya no se trata únicamente de reducir emisiones, sino de generar beneficios tangibles para las comunidades.
En términos de mercado, acuerdos como este ofrecen certeza financiera a tecnologías emergentes, facilitando su escalabilidad. Además, reflejan un cambio en la demanda corporativa: las empresas están priorizando créditos de eliminación de alta integridad por encima de compensaciones tradicionales, marcando una transición hacia soluciones más verificables y duraderas dentro de la eliminación de toneladas de carbono.
De la ambición climática a la infraestructura real
El acuerdo de Google representa una evolución significativa en la forma en que las empresas abordan sus compromisos climáticos. Al integrar tecnología, infraestructura y alianzas estratégicas, la eliminación de toneladas de carbono se posiciona como un eje operativo —no sólo declarativo— dentro de las estrategias de sostenibilidad corporativa.
Para los líderes empresariales, el mensaje es claro: el futuro de la acción climática no estará definido por promesas, sino por la capacidad de implementar soluciones medibles, escalables y con impacto sistémico. En ese camino, iniciativas como esta no sólo reducen emisiones, sino que redefinen el papel de las empresas como actores clave en la transformación ambiental global.
La conversación sobre bienestar laboral en el país ha dado un giro contundente. Hoy, la evidencia muestra que la agenda de salud en México está siendo marcada, de manera clara, por los trastornos de salud mental, pues el estudio Radiografía de la Salud Laboral en México 2026, generado por la aseguradora Sofía, revela un hallazgo difícil de ignorar: seis de cada diez consultas médicas en el trabajoestán relacionadas con ansiedad y burnout, dos padecimientos que, hasta hace poco, permanecían subestimados en la conversación corporativa.
Según el análisis, la ansiedad concentra el 37% de las consultas y el burnout otro 26%, lo que evidencia que el entorno laboral se ha convertido en un detonante directo del deterioro en la salud de los trabajadores. Así, la agenda de salud en México comienza a desplazarse desde lo físico hacia lo psicoemocional, obligando a las empresas a replantear su rol en la prevención.
La agenda de salud en México se redefine desde la salud mental laboral
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los trastornos mentales no siempre se presentan de forma explícita. Los trabajadores acuden al consultorio con síntomas como insomnio, fatiga crónica, gastritis o sensación de desborde emocional, sin identificar necesariamente que el origen está en un estrés sostenido. Es el médico quien, en muchos casos, conecta estos signos con condiciones laborales adversas.
Este fenómeno tiene implicaciones profundas para la agenda de salud en México, ya que revela una subestimación sistemática de la salud mental en los espacios laborales. La somatización —es decir, la manifestación física de problemas emocionales— no solo retrasa la atención adecuada, sino que también incrementa los costos médicos y organizacionales al atender síntomas en lugar de causas estructurales.
Los datos son contundentes: el 42% de la incidencia reportada por médicos ocupacionales está relacionada con problemas de salud mental. Esto desmantela la idea de que se trata de percepciones aisladas o exageradas. Por el contrario, se trata de una realidad clínica documentada que se repite en consultorios a lo largo del país, consolidando su lugar en la agenda de salud en México.
Aunado a ello, siete de cada diez médicos identifican al entorno laboral como el principal factor que deteriora la salud de los trabajadores. Este dato es particularmente relevante para líderes empresariales, ya que traslada la responsabilidad del ámbito individual al organizacional. El trabajo no solo influye en la salud: en muchos casos, la está enfermando.
Productividad, cultura organizacional y el costo del silencio
El impacto de la ansiedad y el burnout no se limita al bienestar individual; también se traduce en pérdidas tangibles para las empresas. El 31% de los directores de Recursos Humanos identifica el estrés laboral como el principal factor que afecta el desempeño, incluso por encima de la rotación de personal. Esto posiciona la salud mental como un eje estratégico dentro de la agenda de salud en México y, por extensión, de la competitividad empresarial.
Sin embargo, existe una contradicción estructural: aunque el 88% de los médicos reporta casos recurrentes de padecimientos mentales, sólo el 36% de las empresas cuenta con una cultura abierta para hablar de estos temas. En otras palabras, lo que es evidente en el consultorio permanece invisibilizado en la oficina, perpetuando un ciclo de atención reactiva en lugar de preventiva.
Este silencio organizacional tiene consecuencias críticas. Cuando el burnout aparece de forma recurrente en distintas áreas o equipos, deja de ser un problema individual para convertirse en una condición operativa. Es decir, el desgaste emocional se integra al funcionamiento cotidiano de la empresa, normalizando prácticas que afectan tanto a las personas como a los resultados del negocio.
A esto se suma una implementación superficial de marcos normativos como la NOM-035. Si bien muchas empresas cumplen en términos documentales, no necesariamente realizan cambios operativos que transformen las condiciones laborales. Esta brecha entre cumplimiento y acción limita el impacto real de las políticas y frena el avance de una verdadera cultura de bienestar alineada con la agenda de salud en México.
El rol empresarial frente a una crisis silenciosa
La evidencia es clara: la salud mental ya no puede abordarse como un beneficio accesorio o una iniciativa aislada. Se trata de un componente estratégico de la sostenibilidad empresarial y del cumplimiento de criterios ESG, particularmente en el eje social. Las empresas tienen la capacidad —y la responsabilidad— de intervenir en las causas estructurales que están deteriorando la salud de sus colaboradores.
Asumir este rol implica pasar de la reacción a la prevención, de los checklists a las transformaciones profundas en cultura organizacional, liderazgo y diseño del trabajo. Ignorar esta realidad no solo incrementa los costos operativos, sino que también compromete la reputación y la resiliencia de las organizaciones en el largo plazo.
Las siguientes son algunas recomendaciones clave para prevenir ansiedad y burnout en el trabajo:
Implementar programas integrales de salud mental que incluyan diagnóstico, seguimiento y atención especializada.
Capacitar a líderes y mandos medios para identificar señales tempranas de estrés y burnout.
Fomentar una cultura organizacional abierta donde hablar de salud mental no represente un riesgo profesional.
Revisar cargas de trabajo, tiempos y procesos para evitar dinámicas de estrés sostenido.
Evaluar el cumplimiento de la NOM-035 más allá de lo documental, priorizando cambios operativos reales.
Incorporar indicadores de bienestar en la toma de decisiones estratégicas.
En la actualidad, atender la salud mental no es sólo una cuestión ética, sino una decisión de negocio inteligente. La agenda de salud en México ya está marcada; la pregunta es qué empresas están listas para responder con la profundidad que el desafío exige.
A cuatro años de la fecha límite para cuplir los llamados Objetivos de Desarrollo Sotenible (ODS), la conversación global sobre sostenibilidad ha entrado en una fase en la que es imprescindible ajustar las estrategias para llegar a la meta. En este contexto cobra relevancia la iniciativa Five Years For, una campaña impulsada por Naciones Unidas que surgió como un llamado urgente a acelerar el progreso hacia la Agenda 2030 en el tramo final de la década. Más que proponer nuevos compromisos, esta iniciativa pone el énfasis en escalar soluciones existentes, conectar esfuerzos y llevar resultados concretos a las personas, país por país y comunidad por comunidad.
Aunque el punto de partida de la campaña hablaba de cinco años, su lógica sigue plenamente vigente: identificar avances tangibles —como la expansión del acceso a energía, la digitalización educativa o la implementación de soluciones climáticas locales— y amplificarlos mediante datos, alianzas y financiamiento. Hoy, con menos tiempo disponible, avanzar hacia la Agenda 2030 exige mayor precisión estratégica, ejecución acelerada y un enfoque radical en resultados medibles.
Hacia la Agenda 2030: lecciones clave tras una década de implementación
A lo largo de los años de aplicación de esta agenda, hemos aprendido algunas lecciones. La primera gran lección es que la sostenibilidad no se implementa de manera uniforme. Aunque los ODS ofrecen un marco global compartido, su ejecución ocurre a nivel local, donde los contextos económicos, sociales y políticos determinan las prioridades. Esto ha evidenciado que avanzar hacia la Agenda 2030 requiere soluciones adaptadas a realidades específicas, no enfoques estandarizados.
En segundo lugar, el progreso real está vinculado a la capacidad de escalar soluciones existentes. El enfoque actual ya no es diseñar nuevas estrategias, sino ampliar aquellas que han demostrado resultados: generación de empleo, acceso a servicios básicos, innovación climática y fortalecimiento de sistemas de salud. La clave está en replicar y adaptar lo que ya funciona.
Otra lección crítica es el papel de la colaboración. Ningún actor puede avanzar en solitario. Gobiernos, sector privado, sociedad civil y organismos multilaterales deben articular esfuerzos para movilizar recursos, conocimiento y capacidades. Este enfoque colaborativo ha demostrado ser uno de los motores más efectivos hacia la Agenda 2030.
Finalmente, la evidencia y la medición se han convertido en elementos centrales. Mostrar avances concretos, con տվյալ claros y resultados verificables, no sólo permite mejorar la toma de decisiones, sino también construir confianza. La sostenibilidad deja de ser un discurso aspiracional cuando se traduce en datos y resultados visibles.
Acelerar el impacto: las claves operativas de la ONU
Desde la perspectiva de Naciones Unidas, la aceleración no implica hacer más, sino hacerlo mejor y más enfocado. Una de las principales recomendaciones es priorizar soluciones probadas que ya están generando impacto en comunidades, evitando la dispersión de esfuerzos en iniciativas poco efectivas. Este principio es esencial para avanzar con mayor rapidez hacia la Agenda 2030.
Otra clave es centrar las acciones en los problemas que más importan a las personas: empleo, energía, seguridad y acceso digital. Este enfoque orientado a resultados permite alinear la agenda global con las necesidades cotidianas, facilitando su implementación y legitimidad social.
El uso de datos, herramientas digitales e innovación también se posiciona como un acelerador crítico. La toma de decisiones basada en evidencia permite optimizar recursos, identificar brechas y escalar soluciones con mayor precisión. En paralelo, la movilización de financiamiento y alianzas estratégicas es indispensable para ampliar el impacto de estas iniciativas.
Finalmente, el liderazgo nacional emerge como un factor determinante. La ONU actúa como facilitador, pero son los países quienes deben definir prioridades y liderar la implementación. A través de mecanismos como los coordinadores residentes y los equipos país, se busca alinear el apoyo internacional con las estrategias locales, garantizando coherencia y efectividad.
Juventud, confianza y acción focalizada: los nuevos motores del cambio
Un elemento distintivo en esta fase es el protagonismo de los jóvenes. Lejos de ser beneficiarios pasivos, se han convertido en agentes activos de transformación desde comunidades, startups y movimientos sociales. El Pacto por el Futuro refuerza este rol, reconociéndolos como socios clave en la construcción del desarrollo sostenible.
Además, la generación de confianza se vuelve fundamental. Comunicar avances de manera clara, comprensible y basada en evidencia permite fortalecer el compromiso de todos los actores involucrados. La transparencia no es sólo un valor, sino una herramienta estratégica para sostener el impulso hacia la Agenda 2030.
Por último, la acción focalizada se consolida como principio rector. En lugar de abarcar múltiples frentes de manera superficial, la ONU apuesta por intervenciones concentradas, escalables y orientadas a resultados concretos. Este cambio de enfoque responde a una realidad ineludible: el tiempo es limitado y la eficiencia es crítica.
De la ambición global a la ejecución local
La recta final hacia 2030 redefine el significado del compromiso. Ya no se trata de adherirse a una agenda global, sino de demostrar resultados concretos en el terreno. La capacidad de traducir metas en impactos medibles será el principal indicador de éxito en estos últimos años.
Para los actores de responsabilidad social, el reto es claro: alinear estrategias con prioridades reales, apostar por soluciones probadas y fortalecer alianzas que permitan escalar el impacto. Avanzar hacia la Agenda 2030 no es una cuestión de intención, sino de ejecución disciplinada, colaborativa y orientada a resultados.
El debate sobre la comunicación corporativa en el sector energético ha dado un giro preocupante, pues un nuevo informe titulado “Cuentas tóxicas: del ecoblanqueo al gaslighting”, elaborado por el grupo activista Clean Creatives, analizó 1,859 campañas de marketing y relaciones públicas de las principales petroleras entre 2020 y 2024. El estudio evaluó tanto publicidad en plataformas digitales —como Facebook, YouTube o TikTok— como discursos corporativos y comunicados oficiales, ofreciendo una radiografía integral del cambio narrativo en la industria.
El hallazgo principal es contundente: las grandes compañías han transitado de prometer liderazgo climático a justificar abiertamente elimpulso de los combustibles fósiles. Empresas como Shell, ExxonMobil, BP y Chevron han reconfigurado su discurso para posicionar al petróleo y el gas como indispensables para la estabilidad económica, la seguridad energética y el funcionamiento de la vida moderna, marcando un viraje estratégico que redefine la conversación ESG en el sector.
Del liderazgo climático al impulso de los combustibles fósiles
Durante los años posteriores al Acuerdo de París, estas compañías buscaron posicionarse como actores clave en la transición energética. Anunciaron metas de cero emisiones netas e inversiones en energías limpias, construyendo una narrativa de liderazgo climático que, en retrospectiva, parece haber sido más aspiracional que estructural.
Sin embargo, el contexto cambió radicalmente en 2022. Las ganancias récord derivadas del alza en los precios del petróleo y el gas incentivaron un replanteamiento estratégico. Según el informe, muchas de estas empresas redujeron sus compromisos climáticos y reforzaron su enfoque en la rentabilidad, consolidando el impulso de los combustibles fósiles como eje central de su modelo de negocio.
El análisis muestra que esta transición discursiva no fue abrupta, sino progresiva. Las compañías pasaron de hablar de sostenibilidad a enfatizar la seguridad energética tras la invasión de Ucrania, posteriormente promovieron la coexistencia entre fósiles y reducción de emisiones, y finalmente adoptaron una postura más directa: la dependencia global de estos recursos seguirá siendo inevitable.
En este contexto, el impulso de los combustibles fósiles se presenta como una narrativa legitimadora. Las campañas destacan la necesidad de garantizar suministro energético confiable, apelando a preocupaciones económicas y geopolíticas para justificar la expansión de la producción, incluso en un escenario de crisis climática.
Estrategias de comunicación: del greenwashing al “gaslighting” corporativo
El informe identifica un “manual de estrategias compartido” entre las principales petroleras, más allá de sus diferencias de marca. BP, por ejemplo, pasó de posicionarse como líder climático a enfatizar la seguridad energética y la producción nacional. Shell ha promovido el gas natural licuado como solución clave, mientras reduce compromisos climáticos previos.
Por su parte, ExxonMobil ha centrado su narrativa en tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono o el hidrógeno, sugiriendo que es posible mantener el uso de fósiles sin comprometer los objetivos climáticos. Chevron, en cambio, ha apostado por storytelling centrado en personas, destacando innovación y progreso humano para suavizar la percepción de su actividad.
Estas estrategias comparten un elemento común: desplazar el foco del problema estructural hacia soluciones parciales o futuras. Tecnologías como los biocombustibles o el diésel renovable se presentan como alternativas sostenibles, aunque expertos advierten que su producción a gran escala puede generar impactos como deforestación o cambios en el uso del suelo.
El resultado es una narrativa que, en lugar de acelerar la transición energética, contribuye a prolongar la dependencia. Así, elimpulso de los combustibles fósiles se sostiene no sólo desde la operación, sino también desde la construcción discursiva, diluyendo la urgencia de un cambio estructural.
Carbon capture and storage is key for net-zero goals. At @ExxonMobil, we’re advancing #CCS to cut industrial emissions worldwide. We take pride in our contribution towards the successful implementation of this cutting-edge technology.
Narrativas sociales y legitimación del modelo fósil
Un componente particularmente sofisticado de estas estrategias es el uso de discursos sociales y comunitarios para reforzar la aceptación de los combustibles fósiles. En Asia, por ejemplo, las campañas analizadas se centran en valores familiares, orgullo nacional y asequibilidad, alejándose del debate climático para conectar emocionalmente con las audiencias.
Iniciativas como “Esso Cares” en Singapur o “Shell’s Quest for More” en Malasia destacan beneficios económicos y apoyo a comunidades, posicionando los productos fósiles como facilitadores del bienestar cotidiano. Este enfoque, descrito por activistas como “lavado de imagen con fines sociales”, busca legitimar el impulso de los combustibles fósiles desde una perspectiva cultural y emocional.
Además, estas campañas suelen resaltar programas de responsabilidad social corporativa, desarrollo comunitario y generación de empleo, integrando la narrativa ESG en su comunicación. Sin embargo, esta integración no necesariamente implica una transformación del modelo de negocio, sino una sofisticación del mensaje.
El resultado es una estrategia que combina racionalidad económica con apelaciones emocionales, reforzando la percepción de que los combustibles fósiles no sólo son necesarios, sino también beneficiosos. Esto plantea un desafío significativo para la agenda de sostenibilidad, al difuminar la línea entre impacto real y narrativa corporativa.
El riesgo de normalizar el retroceso climático
El giro en la comunicación de las petroleras revela una tensión profunda entre compromisos climáticos y realidades de mercado. El paso del greenwashing al discurso abierto de dependencia no implica mayor transparencia, sino una reconfiguración estratégica que busca legitimar el statu quo energético bajo nuevas justificaciones.
Para los actores de responsabilidad social, este fenómeno exige una lectura crítica más sofisticada. No basta con evaluar compromisos declarativos; es necesario analizar la coherencia entre discurso, inversión y operación. El impulso de los combustibles fósiles, respaldado por narrativas cada vez más complejas, plantea el riesgo de normalizar un retroceso en la transición energética, justo en el momento en que más se requiere acelerar el cambio.
La violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad estructural que condiciona sus oportunidades de desarrollo y bienestar. De acuerdo con datos del INEGI, en México 7 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, una cifra que refleja no solo la magnitud del problema, sino también la complejidad de sus múltiples manifestaciones.
No obstante, entre quienes se encuentran dentro de esta alarmante realidad se encuentra un grupo particularmente vulnerable: las madres solteras, muchas de las cuales enfrentan no solo contextos de violencia, sino también discriminación, precariedad económica y limitación de oportunidades educativas y/o laborales. A estas condiciones se suman cargas de cuidado que recaen casi exclusivamente sobre ellas, lo que dificulta aún más su autonomía y su capacidad para reconstruir un proyecto de vida seguro para ellas y sus hijos.
Consciente de esta situación, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, ha decidido sumarse a la causa de la Casa Hogar para Madres Solteras. Esta alianza ha dado lugar a uno de los apoyos más integrales para madres solteras que existen actualmente en nuestro país. Se trata de un modelo de atención que combina protección, acompañamiento y desarrollo humano para que estas mujeres puedan reconstruir su futuro, y cuya relevancia vale la pena explorar con mayor profundidad.
Un modelo integral de apoyo a mujeres respaldado por Corporativo Kosmos
La alianza entre la Casa Hogar para Madres Solteras y la Fundación Pablo Landsmanas ha resultado especialmente relevante, porque ha logrado constituir un modelo de atención integral para madres jóvenes con un hijo que han vivido situaciones de violencia, vulnerabilidad económica, adicciones, problemas de salud, entre otros contextos, las cuales no cuentan con redes de apoyo o con las oportunidades suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Desde su ingreso al albergue, cada residente adquiere no sólo el derecho a vivir en un lugar seguro y propicio, sino que recibe un plan de vida diseñado de forma personalizada con apoyo psicológico y acompañamiento profesional. Este plan incluye terapia emocional, revisiones médicas, continuidad educativa y la posibilidad de incorporarse al trabajo y generar ahorro económico. El objetivo es que, cuando sus hijos lleguen a la edad límite permitida para estar ahí, que son los cinco años, puedan alcanzar independencia emocional y financiera que les brinde las capacidades para hacer una vida fuera del albergue.
A ello se suma otro servicio clave: la alimentación balanceada para madres e hijos, que incluye comidas completas y colaciones nutritivas, un servicio que es posible gracias al apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas, que dona los alimentos necesarios para las residentes y sus hijos, permitiendo que el programa funcione de manera sostenible y que las madres puedan concentrarse en su proceso de recuperación y desarrollo personal y en cubrir otras necesidades
¿Por qué son indispensables este tipo de apoyos a madres solteras?
Las madres enfrentan barreras importantes para integrarse plenamente al mercado laboral. En muchos casos experimentan discriminación en procesos de contratación, acceso limitado a oportunidades de crecimiento profesional o empleos informales con salarios insuficientes. Cuando además son madres solteras, estas dificultades se intensifican debido a la ausencia de redes de apoyo que les permitan equilibrar el cuidado infantil con el desarrollo profesional.
A estas barreras económicas se suman otras formas de violencia y exclusión, como la violencia patrimonial, sexual o vicaria, el aislamiento social o incluso la privación de la libertad por parte de sus agresores. Muchas de las jóvenes que llegan a la Casa Hogar han huido precisamente de contextos de este tipo, buscando protección para ellas y para sus hijos.
Ese fue el caso de Karla Peña, quien llegó al albergue hace una década tras escapar de una relación marcada por la violencia:
“El papá de mi hija nos violentaba de muchas formas: económica, física y emocional… tuvimos que buscar ayuda fuera de nuestras redes familiares para que no nos encontrara”.
Su llegada al hogar representó una oportunidad de reconstruir su vida y proteger a su hija de ese entorno de agresión, además de un espacio seguro para crecer personal y profesionalmente:
“La casa representó un lugar donde pudimos desenvolvernos tranquilas, sin miedo a regresar a ese círculo de violencia, mi hija ya tiene estabilidad educativa y emocional y yo ahora trabajo en la casa como asistente administrativo. Si no hubiera encontrado la casa tal vez continuaríamos en el ciclo de violencia, o quizá pues ya ni siquiera existiríamos”.
La historia de Karla no sólo es un ejemplo de superación personal y de cómo es posible romper el ciclo de violencia, sino de cómo estos apoyos a madres solteras pueden transformar trayectorias de vida, pues más allá de ser meras acciones asistenciales, constituyen una estrategia de empoderamiento que abre nuevas oportunidades para ellas y sus hijos.
Alimentación y dignidad: el papel de la Fundación Pablo Landsmanas
Dentro de este modelo integral, la participación de la Fundación Pablo Landsmanas resulta esencial. Gracias a la donación constante de alimentos, la Casa Hogar puede ofrecer dietas balanceadas que contribuyen al bienestar físico y emocional tanto de las madres, como de sus hijos.
Karla explica que este respaldo permite que las residentes se concentren en otros aspectos clave de su proceso de recuperación:
“Gracias a la Fundación nosotros podemos enfocarnos en atender otras áreas; no estamos preocupadas por el alimento porque sabemos que está garantizado”.
La importancia de este apoyo también es evidente en la experiencia del personal del hogar. Beatriz Pérez, cocinera de la institución, señala que la llegada de nuevos insumos ha fortalecido la calidad nutricional de los menús:
“Nos satisface saber que contamos con un recurso que nos ayuda a complementar la comida; ahora tenemos más productos y podemos preparar alimentos más completos para las mamás y los niños”.
Para las residentes, contar con una alimentación adecuada no es un detalle menor, pues, como subraya Pérez, “si uno no está bien alimentado, no tiene energía ni puede crecer con los nutrientes que el cuerpo necesita”. Sin duda, garantizar este derecho básico representa un paso fundamental para reconstruir la salud, la estabilidad emocional y las posibilidades de desarrollo de las mujeres y sus hijos.
En este sentido, la apuesta de Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas demuestra que el sector privado puede desempeñar un papel estratégico al fortalecer modelos como el de esta institución, los cuales no sólo se enfocan en atender necesidades urgentes, sino que también les brindan las herramientas para romper el ciclo de violencia, sanar, desarrollarse y construir un mejor futuro para ellas y sus hijos.