B Corps en auge: ¿qué está impulsando a más empresas a sumarse?

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Durante décadas, el éxito corporativo se midió casi exclusivamente bajo una misma lógica: crecimiento financiero y maximización de ganancias. Sin embargo, el deterioro ambiental, las crisis sociales y una ciudadanía cada vez más informada han cambiado las expectativas sobre el papel de las empresas. Hoy, el mercado exige algo más que rentabilidad: exige propósito, transparencia e impacto medible.

En ese contexto, cada vez más organizaciones exploran caminos que les permitan demostrar su compromiso de forma tangible. Ahí es donde surge un fenómeno que ha ganado notoriedad global: convertirse en B Corps, una alternativa empresarial que busca equilibrar el rendimiento económico con beneficios sociales y ambientales verificables. Pero, ¿qué está impulsando realmente este auge y por qué más compañías están apostando por este modelo?

¿Qué significa convertirse en B Corps?

Hablar de B Corps implica entender un cambio profundo en la manera de hacer negocios. Una Benefit Corporation —o Corporación de Beneficio Social— es una empresa con fines de lucro que trabaja explícitamente para equilibrar el crecimiento económico con impactos positivos en el medio ambiente, las comunidades y las personas.

La certificación, otorgada por la organización independiente B Lab, exige estándares superiores de propósito, transparencia y responsabilidad. No se trata de una promesa aspiracional ni de campañas de reputación: las empresas deben medir, evaluar y mejorar continuamente su impacto social y ambiental para conservar el distintivo. Por ello, convertirse en B Corps representa para muchas organizaciones una transformación estructural de su modelo de negocio.

Convertirse en B Corps como respuesta a la presión por la sostenibilidad

El incremento de reportes ESG, regulaciones sobre divulgación no financiera y una ciudadanía más crítica han generado un nuevo escenario para las empresas. Actualmente, no basta con decir que una compañía es sostenible; también debe demostrarlo mediante evidencia verificable.

En este contexto, muchas organizaciones recurren a certificaciones independientes como una manera de validar sus esfuerzos y fortalecer la confianza con sus grupos de interés. La certificación B Corp ha ganado terreno precisamente porque evalúa el impacto integral de una empresa y no únicamente una dimensión específica, como ocurre con otros distintivos.

No es casualidad que el movimiento haya crecido rápidamente. Desde su creación en 2006, existen más de 10 mil empresas certificadas en 215 países y alrededor de 160 industrias. Este crecimiento refleja una necesidad creciente de demostrar coherencia entre discurso y acción corporativa.

B Corps

Las cinco áreas que evalúan a las empresas

Uno de los elementos que ha fortalecido la credibilidad del modelo B Corp es el rigor del proceso de evaluación. Para certificarse, las organizaciones deben responder más de 150 preguntas respaldadas con evidencia documental dentro de la Evaluación de Impacto B.

El análisis contempla cinco dimensiones clave: gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. La revisión incluye aspectos tan diversos como la inclusión del impacto social en la toma de decisiones, la equidad salarial, la eficiencia energética, las prácticas comunitarias o la relevancia social del producto o servicio.

Además, la certificación no es permanente ni automática. Las empresas deben alcanzar una puntuación mínima de 80 sobre 200 puntos y publicar sus resultados. Después, cuentan con tres años para implementar mejoras que les permitan mantener el reconocimiento, reforzando así una cultura de mejora continua.

¿Por qué más compañías buscan convertirse en B Corps?

Uno de los factores que explica el auge de esta certificación es su potencial para generar resiliencia empresarial. Diversas investigaciones muestran que las compañías B Corp suelen destacar por su capacidad de innovación, debido a que buscan constantemente mejorar sus impactos económicos, sociales y ambientales.

Este enfoque también fortalece su reputación frente a inversionistas, consumidores y talento. En un mercado donde las nuevas generaciones priorizan el propósito laboral, las B Corps suelen resultar atractivas para quienes buscan empleos alineados con valores y sentido de contribución.

Incluso existen señales de desempeño económico favorable. Datos de B Lab UK muestran que las empresas B Corp registraron un crecimiento del 23% entre 2023 y 2024, frente al 17% de las empresas no certificadas. Asimismo, se reportó un crecimiento del 22% entre el momento de la certificación y la recertificación de estas organizaciones.

B Corps

El debate sobre el ecoblanqueo y los desafíos del modelo

Pese a su crecimiento, el modelo no ha estado libre de cuestionamientos. Algunas voces han acusado a ciertas empresas de utilizar la certificación como una herramienta reputacional sin generar cambios profundos, alimentando preocupaciones sobre posibles prácticas de ecoblanqueo.

Casos como la certificación de Nespresso en 2022 generaron controversia dentro de la propia comunidad B Corp. Varias empresas cafeteras certificadas cuestionaron públicamente la decisión, argumentando preocupaciones relacionadas con derechos humanos y estándares insuficientes. De forma similar, BrewDog perdió su certificación tras denuncias sobre acoso laboral.

Estas críticas evidenciaron la necesidad de fortalecer los procesos de validación. En respuesta, B Lab actualizó sus estándares con criterios más rigurosos y verificaciones acreditadas por terceros, buscando reforzar la transparencia y garantizar que las empresas mantengan mejoras constantes y verificables.

Más que una certificación, una transformación empresarial

Aunque no representa una solución absoluta a los desafíos ambientales, sociales y económicos, el movimiento B Corp sí ha abierto una conversación relevante sobre el propósito empresarial. Frente a modelos centrados exclusivamente en el valor para el accionista, esta certificación propone una visión más amplia de creación de valor.

En ese sentido, convertirse en B Corps no solo significa obtener un sello de reconocimiento, sino adoptar un compromiso legal, operativo y moral con una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. Y precisamente esa visión de largo plazo parece ser una de las razones más poderosas detrás de su creciente auge.

Planta sostenible de Toyota alcanza la neutralidad de carbono: ¿cómo lo logró?

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La industria automotriz enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: reducir el impacto ambiental de sus operaciones sin comprometer productividad, innovación ni competitividad. En este contexto, cada avance hacia procesos de manufactura más limpios se convierte en un caso de estudio relevante para empresas, especialistas en sostenibilidad y consumidores interesados en el futuro de la movilidad. Toyota ha decidido asumir ese reto desde el corazón de su producción.

La noticia proviene de Japón, donde la planta sostenible de Toyota ubicada en Tahara alcanzó la neutralidad de carbono, convirtiéndose en la primera fábrica de la compañía en lograr este objetivo. Más allá del simbolismo, el caso resulta relevante porque demuestra cómo una instalación industrial de gran escala —con décadas de operación— puede transformarse mediante energías renovables, eficiencia energética y estrategias de reducción de emisiones.

La planta sostenible de Toyota y su transformación hacia la neutralidad de carbono

La planta de Tahara, ubicada en Japón, produce vehículos Toyota desde enero de 1979. Con cerca de 9 mil empleados y una extensión de 4.03 kilómetros cuadrados, se trata de una de las instalaciones de manufactura más grandes de la empresa en el país. Durante años, la fábrica ha trabajado en disminuir las emisiones derivadas de la producción automotriz, concentrándose especialmente en aquellas generadas dentro de sus propias instalaciones.

El resultado de estos esfuerzos es significativo: Tahara se convirtió en la primera fábrica neutra en carbono de Toyota. Este avance responde al compromiso global de la automotriz japonesa de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, una meta que requiere intervenir desde la fabricación hasta el ciclo de vida completo de los vehículos.

Uno de los factores clave fue la integración de infraestructura de energía renovable. En 2023, Toyota incorporó cinco aerogeneradores de 145 metros de altura, considerados entre los más altos de Japón, reforzando así su capacidad para producir energía limpia directamente en el sitio.

¿Qué tecnologías impulsaron a la planta sostenible de Toyota?

La apuesta por energías renovables no se limitó a la energía eólica. Posteriormente, la empresa instaló alrededor de 1,200 paneles solares en áreas cercanas a la pista de pruebas de la planta, con una capacidad de generación de 530 kW. Además, la compañía ya contempla ampliar esta infraestructura con nuevas instalaciones solares en zonas de estacionamiento.

Sin embargo, la estrategia no dependió exclusivamente de producir energía renovable. Toyota también trabajó en disminuir emisiones industriales mediante medidas de eficiencia energética y el uso de hidrógeno de combustión limpia en distintos procesos de manufactura. Esto refleja un enfoque más integral, donde reducir emisiones implica intervenir múltiples puntos del sistema productivo.

La experiencia de Tahara deja una lección importante: incluso industrias históricamente intensivas en carbono pueden avanzar hacia modelos más sostenibles cuando combinan innovación tecnológica con metas ambientales de largo plazo.

Neutralidad de carbono: una meta que Toyota busca acelerar

El caso de Tahara no ocurre de manera aislada. Toyota ha desplegado objetivos específicos en distintas regiones para acelerar su transición. En Europa, por ejemplo, Toyota Motor Europe busca alcanzar la neutralidad de carbono total para 2040 y pretende que todas sus instalaciones propias sean neutras en carbono para 2030.

Como parte de esta estrategia, en 2025 la compañía puso en marcha el sistema Toyota Circular Factory en su planta de Burnaston, en Derbyshire, Reino Unido.

Esta iniciativa busca procesar vehículos al final de su vida útil bajo un modelo basado en circularidad y aprovechamiento de materiales.

El sistema se centra en tres ejes: reutilización de piezas, remanufactura de componentes y recuperación de materiales reciclables. Según estimaciones de Toyota Motor Europe, la planta podrá reciclar aproximadamente 10 mil vehículos al año, recuperar 300 toneladas de plástico de alta pureza y rescatar alrededor de 8,200 toneladas de acero.

Economía circular: el siguiente paso de la industria automotriz

Para Toyota, alcanzar la neutralidad de carbono no solo implica modificar el consumo energético de las fábricas. También supone repensar el destino de los vehículos una vez que concluyen su ciclo de vida útil. Bajo esta lógica, la economía circular se posiciona como una pieza clave dentro de su estrategia ambiental.

Leon van der Merwe, vicepresidente de Economía Circular de Toyota Motor Europe, ha señalado que el objetivo es expandir este tipo de operaciones en toda Europa e, incluso, colaborar con otras organizaciones interesadas en avanzar hacia modelos de producción circulares.

Este enfoque responde a una realidad ineludible: el impacto ambiental de un automóvil no termina cuando sale de la línea de producción. La reutilización de componentes y el aprovechamiento de materiales pueden reducir considerablemente la demanda de nuevos recursos y las emisiones asociadas.

La industria automotriz acelera la reducción de emisiones industriales

Toyota no es la única empresa que está apostando por disminuir el impacto de la manufactura automotriz. La sueca Polestar, especializada en vehículos eléctricos, informó una reducción del 31% en emisiones por vehículo vendido desde 2020, impulsada principalmente por el uso de energía renovable en la producción y fabricación de baterías.

El paralelismo resulta interesante porque muestra una tendencia más amplia dentro del sector: sustituir combustibles fósiles por fuentes limpias en procesos industriales. En este sentido, el uso de aerogeneradores y paneles solares en Tahara parece alinearse con una estrategia similar.

Además, empresas como Volvo también avanzan hacia procesos de producción climáticamente neutros, al tiempo que preparan la manufactura de nuevos modelos eléctricos para los próximos años.

Por qué la planta sostenible de Toyota podría marcar un precedente

De acuerdo con un informe del Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey, gran parte de las emisiones de carbono de los materiales utilizados por el sector automotriz podrían reducirse antes de 2030 sin generar incrementos netos en costos. Esto significa que muchas de las soluciones tecnológicas ya existen y podrían implementarse de inmediato.

En este escenario, la planta sostenible de Toyota representa algo más que un logro corporativo: funciona como evidencia de que las fábricas existentes pueden adaptarse a nuevas exigencias climáticas sin necesidad de empezar desde cero. La transición, aunque compleja, parece cada vez más viable.

La historia de Tahara también rompe con la idea de que la sostenibilidad industrial depende únicamente de nuevas construcciones. En cambio, demuestra que instalaciones con décadas de operación pueden evolucionar si existe inversión, visión estratégica y objetivos claros.

El caso de la planta sostenible de Toyota en Tahara muestra cómo la neutralidad de carbono puede dejar de ser una aspiración lejana para convertirse en una realidad tangible dentro de sectores altamente industrializados. La combinación de energía eólica, paneles solares, hidrógeno limpio y eficiencia energética evidencia que la transformación industrial ya está ocurriendo.

Al mismo tiempo, este avance abre una conversación más amplia sobre el futuro de la manufactura automotriz. Mientras las empresas enfrentan presiones regulatorias, climáticas y sociales, ejemplos como el de Toyota sugieren que el camino hacia operaciones más sostenibles no solo es posible, sino cada vez más necesario para mantener competitividad y legitimidad en el largo plazo.

Los accionistas no se alejan de los ESG: por qué siguen siendo importantes

Durante los últimos años, el debate sobre los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) ha estado marcado por posturas encontradas. Mientras algunos sectores han cuestionado su efectividad e incluso han impulsado narrativas anti-ESG, los inversionistas parecen enviar un mensaje distinto: lejos de perder relevancia, estos factores continúan siendo determinantes al momento de evaluar riesgos y oportunidades de negocio.

Una encuesta de GlobeScan aplicada a más de 8 mil inversionistas minoristas en 23 mercados confirma una tendencia que desafía las percepciones más escépticas. A pesar del cambio en el lenguaje sobre inversión responsable y del ruido mediático alrededor de los ESG, las convicciones que impulsan estas decisiones permanecen firmes.

El riesgo climático, la desigualdad económica y la búsqueda de rendimientos sostenibles siguen estando en el centro de la conversación financiera.

Accionistas y ESG: una relación que se mantiene firme

Hablar de accionistas y ESG ya no implica únicamente abordar temas reputacionales o estrategias de sostenibilidad corporativa. Para muchos inversionistas, estos factores se han convertido en una lente para interpretar la capacidad de resiliencia de una empresa frente a riesgos complejos y cada vez más visibles.

Los resultados del estudio muestran que poco más del 80% de los encuestados en 2025 considera que la desigualdad económica representa uno de los principales riesgos para los inversionistas, una cifra prácticamente idéntica a la registrada en 2020. De manera similar, la percepción del cambio climático como un riesgo relevante para la inversión se mantuvo estable durante el mismo periodo.

accionistas no se alejan de los ESG

Esta consistencia resulta especialmente significativa si se considera el contexto reciente. En distintos mercados se intensificó la retórica anti-ESG, cuestionando el valor de integrar criterios de sostenibilidad en las decisiones financieras. Sin embargo, los datos sugieren que los inversionistas han optado por priorizar señales de largo plazo sobre debates coyunturales.

¿Por qué los accionistas y ESG siguen siendo relevantes?

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con el desempeño financiero. La idea de que las inversiones responsables pueden generar mayores rendimientos ganó terreno entre los inversionistas minoristas. En 2025, el acuerdo total con esta afirmación aumentó siete puntos porcentuales hasta alcanzar el 77%.

Además, el porcentaje de quienes expresaron un acuerdo firme respecto a esta relación también creció siete puntos, situándose en 32%. Esto refleja un cambio importante: la responsabilidad corporativa ya no se percibe únicamente como una obligación ética o regulatoria, sino como un elemento vinculado directamente con la rentabilidad.

El fortalecimiento de esta percepción envía una señal clara al mercado. Para muchos inversionistas, las empresas capaces de gestionar riesgos sociales y ambientales con eficacia tienen mayores posibilidades de generar valor sostenido en el tiempo, incluso en contextos económicos inciertos.

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La desigualdad y el clima siguen marcando las decisiones de inversión

Durante mucho tiempo, los factores financieros tradicionales dominaron las conversaciones entre inversionistas. Sin embargo, hoy variables como la desigualdad económica o los impactos del cambio climático forman parte de los análisis estratégicos sobre desempeño empresarial y estabilidad de largo plazo.

La persistencia de estas preocupaciones indica que muchos accionistas ya no entienden la sostenibilidad como un elemento aislado, sino como una dimensión integrada a la gestión del riesgo. Las afectaciones derivadas de fenómenos climáticos, tensiones sociales o brechas económicas pueden traducirse en interrupciones operativas, pérdida de reputación o menor competitividad.

Desde esta perspectiva, accionistas y ESG conforman una conversación que va más allá de tendencias temporales. Se trata de entender cómo una organización se prepara para enfrentar desafíos sistémicos que podrían impactar tanto sus operaciones como su capacidad de crecimiento.

Lo que las empresas deben entender sobre accionistas y ESG

Para las empresas, estos resultados implican un cambio importante en la manera de comunicar y ejecutar sus estrategias de sostenibilidad. Ya no basta con presentar iniciativas sociales o ambientales como elementos complementarios de posicionamiento de marca. Hoy existe una expectativa más alta por parte de los inversionistas.

La evidencia apunta a que abordar de manera creíble problemáticas como la desigualdad o el riesgo climático puede fortalecer la confianza de los accionistas, especialmente cuando estas acciones están claramente vinculadas con la resiliencia empresarial y la creación de valor.

accionistas no se alejan de los ESG

En otras palabras, accionistas y ESG representan una relación cada vez más orientada hacia la rendición de cuentas y los resultados tangibles.

Las organizaciones que logren conectar sus prácticas responsables con desempeño financiero y visión de largo plazo podrían estar mejor posicionadas para mantener el respaldo de sus inversionistas.

La encuesta de GlobeScan, realizada entre julio y agosto de 2025 a más de 8,400 consumidores que poseen acciones en 23 mercados, deja ver un panorama claro: las convicciones detrás de la inversión responsable no solo permanecen, sino que en algunos casos se fortalecen. Pese a los cambios en el discurso público, los factores ESG siguen influyendo en la forma en que muchos inversionistas evalúan el futuro de las compañías.

En un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos, las empresas enfrentan un reto cada vez más evidente: demostrar que sus compromisos ambientales y sociales no son promesas aisladas, sino parte de una estrategia capaz de sostener el desempeño y generar valor en el largo plazo. Aquí radica, precisamente, la vigencia de accionistas y ESG en la conversación empresarial actual.

¿Quién decide la hora del Reloj del Juicio Final y por qué el mundo lo toma tan en serio?

El planeta se calienta a un ritmo alarmante. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y Ucrania escalan mientras el riesgo de una confrontación nuclear vuelve a ocupar un lugar incómodo en las conversaciones internacionales. Al mismo tiempo, tecnologías como la inteligencia artificial avanzan con una velocidad que desafía la capacidad humana para comprenderlas y regularlas. En medio de esta combinación de incertidumbre y amenaza, existe un símbolo que, desde hace casi ocho décadas, busca advertir al mundo sobre los peligros que enfrenta la humanidad: el Reloj del Juicio Final.

En enero de 2026, el reloj marcó 85 segundos para la medianoche, el punto más cercano al desastre registrado hasta ahora. Aunque no se trata de una medición científica exacta, sí representa el consenso de expertos que analizan amenazas globales capaces de alterar el futuro de la civilización. La pregunta inevitable surge entonces: ¿quién decide la hora del Reloj del Juicio Final y por qué millones de personas alrededor del mundo siguen observándolo con tanta atención?

¿Quién decide la hora del Reloj del Juicio Final?

Detrás de las manecillas simbólicas del reloj no hay un algoritmo ni una autoridad gubernamental. La decisión recae en el consejo científico y de seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists, organización creada por científicos vinculados al Proyecto Manhattan tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Cada año, este grupo de académicos, científicos y diplomáticos debate los riesgos existenciales que amenazan al planeta y busca alcanzar un consenso sobre qué tan cerca está la humanidad del abismo.

La directora ejecutiva del Bulletin, Alexandra Bell, advierte que la última década ha sido un lento avance hacia peligros cada vez mayores. Desde su perspectiva, las amenazas actuales no solo coexisten, sino que se alimentan mutuamente: el cambio climático intensifica conflictos, mientras la incorporación de inteligencia artificial en decisiones militares añade incertidumbre a escenarios ya de por sí frágiles.

Aunque el ajuste suele anunciarse una vez al año, el comité tiene la facultad de mover las manecillas cuando las circunstancias lo ameriten.

La lógica es simple: si el mundo cambia drásticamente, el reloj también debe hacerlo.

Un reloj nacido del miedo… y de la responsabilidad

El origen del Reloj del Juicio Final se remonta a 1947, cuando científicos nucleares que habían participado en el Proyecto Manhattan decidieron alertar al público sobre el enorme poder destructivo que ayudaron a crear. Muchos de ellos cargaban con culpa y preocupación tras comprender que la humanidad había adquirido, por primera vez, la capacidad real de autodestruirse.

El primer reloj fue diseñado por Martyl Langsdorf, artista y esposa de un físico nuclear, quien eligió colocar las manecillas a siete minutos de la medianoche. La decisión, en principio, obedeció más al diseño gráfico que a un cálculo matemático, pero terminó convirtiéndose en uno de los símbolos políticos y científicos más reconocibles del último siglo.

Desde entonces, el reloj evolucionó hasta convertirse en una herramienta de comunicación pública. Más allá de medir amenazas, busca traducir debates científicos complejos en una imagen poderosa y comprensible: el tiempo se agota.

La Guerra Fría y el momento en que el reloj empezó a avanzar

En 1949, la Unión Soviética realizó con éxito su primera prueba nuclear, detonando oficialmente la carrera armamentística. Como respuesta, las manecillas avanzaron de siete a tres minutos para la medianoche, marcando uno de los primeros grandes cambios del símbolo.

A lo largo de las décadas siguientes, el reloj se movió según acontecimientos internacionales. En 1953, tras el desarrollo de la bomba de hidrógeno, se acercó aún más al desastre. Más adelante, acuerdos diplomáticos entre potencias permitieron alejarlo parcialmente, demostrando que la cooperación internacional también podía comprar tiempo.

El momento más optimista llegó en 1991, al término de la Guerra Fría, cuando el reloj alcanzó 17 minutos para la medianoche, la distancia más lejana registrada. En ese momento, el Bulletin llegó a declarar que el mundo parecía entrar en una nueva era.

La hora del Reloj del Juicio Final ya no depende solo de armas nucleares

Durante años, el reloj estuvo ligado casi exclusivamente al riesgo de una guerra nuclear. Sin embargo, en 2007, bajo una nueva dirección, el Bulletin amplió el alcance del análisis para incorporar amenazas humanas emergentes como el cambio climático y las tecnologías disruptivas.

La decisión no estuvo exenta de críticas. Algunos especialistas consideraron que integrar más factores diluía el mensaje original del reloj. Pero sus defensores argumentaron que el verdadero riesgo existencial ya no podía analizarse de forma aislada: los problemas globales interactúan entre sí.

El debate sigue vigente, especialmente frente a tecnologías como la inteligencia artificial. Expertos han advertido sobre la posibilidad de que sistemas de IA sean incorporados en decisiones militares sensibles, un escenario que Alexandra Bell considera particularmente inquietante debido al margen de error que implica.

De los minutos a los segundos: ¿por qué estamos tan cerca?

En 2020, el reloj dejó de medir minutos para comenzar a contar segundos. El Bulletin justificó el cambio debido al debilitamiento del control de armamento, la insuficiente respuesta climática, el crecimiento de la desinformación y los riesgos asociados con la IA.

La situación empeoró en enero de 2026, cuando el reloj se posicionó a tan solo 85 segundos de la medianoche. Según el comité, el aumento de conflictos internacionales, el riesgo nuclear y el acelerado desarrollo tecnológico explican este escenario sin precedentes.

Bell ha sido clara al respecto: mientras más armas existan durante más tiempo, mayores serán las probabilidades de que algo salga mal. La humanidad, insiste, no debe confundir décadas sin ataques nucleares con una verdadera seguridad.

¿Puede el reloj ayudarnos a evitar el desastre?

A primera vista, un símbolo parece insuficiente frente a amenazas tan complejas. Sin embargo, quienes trabajan detrás del reloj sostienen que su verdadero valor radica en la conciencia pública. El objetivo nunca ha sido sembrar pánico, sino incentivar conversaciones incómodas y empujar a líderes y ciudadanos hacia la acción.

Rachel Bronson, quien lideró el Bulletin antes de Bell, observó algo revelador: las personas tienden a temer más aquello que no entienden. Quizá por eso el reloj resulta tan poderoso; transforma escenarios difíciles de imaginar —como un invierno nuclear o una pandemia devastadora— en algo visible y tangible.

La historia también ofrece razones para no caer en el fatalismo. Quienes han dedicado décadas al estudio de estos riesgos recuerdan que la humanidad ya ha reducido arsenales nucleares y superado momentos límite. El problema no es la imposibilidad del cambio, sino la lentitud política para actuar.

La hora del Reloj del Juicio Final también depende de la ciudadanía

Hablar del fin del mundo puede resultar paralizante. Frente a amenazas globales tan inmensas, muchas personas optan por ignorarlas o relegarlas al fondo de sus preocupaciones cotidianas. Sin embargo, Alexandra Bell insiste en que pensar que la ciudadanía no tiene poder es una idea equivocada.

Para ella, la historia del control nuclear demuestra que la presión social sí modifica decisiones políticas. Aunque las preocupaciones económicas, la seguridad o el acceso a la salud ocupen la agenda inmediata de millones de personas, ignorar los riesgos existenciales podría hacer irrelevante cualquier otra discusión.

La enseñanza detrás del reloj parece incómoda, pero necesaria: si la humanidad falla en los desafíos más importantes —sobre todo el nuclear—, poco importará lo demás.

El Reloj del Juicio Final no predice el futuro ni funciona como un cronómetro científico del apocalipsis. Su verdadero poder está en recordarnos algo profundamente humano: las amenazas más graves rara vez aparecen de golpe; suelen construirse lentamente, entre decisiones políticas fallidas, avances tecnológicos sin regulación y crisis globales que se agravan mutuamente.

Quizá por eso el mundo sigue tomando tan en serio este símbolo. Porque, más allá del miedo, plantea una pregunta incómoda pero urgente: si aún quedan segundos antes de la medianoche, ¿qué estamos dispuestos a hacer para ganar tiempo?

¿Falsa sostenibilidad? Diversos alimentos con etiquetas “verdes” tienen un mayor impacto ambiental

En los pasillos de los supermercados, las palabras “natural”, “eco”, “sostenible” o “respetuoso con el planeta” se han convertido en verdaderos imanes para consumidores cada vez más conscientes. Frente a un anaquel saturado de opciones, muchos compradores buscan señales rápidas que les permitan elegir productos alineados con sus valores ambientales. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esos mensajes no necesariamente reflejan un menor impacto ecológico? La respuesta podría poner en entredicho gran parte de las promesas “verdes” presentes en la industria alimentaria.

Un reciente estudio australiano abre una conversación incómoda sobre la falsa sostenibilidad y el papel que juegan las etiquetas ambientales en la toma de decisiones. La investigación reveló que algunos alimentos que presumían beneficios ecológicos, lejos de representar mejores alternativas, generaban mayores emisiones de carbono que productos similares sin dichos distintivos. Esto plantea una pregunta urgente: ¿se está ayudando al consumidor a decidir mejor o se está aprovechando su preocupación ambiental para vender más?

La promesa verde en el supermercado

Durante años, las etiquetas ambientales han ganado terreno como un recurso de diferenciación comercial. Conceptos como “natural”, “vegano”, “responsable” o “sostenible” apelan a una creciente sensibilidad sobre el cambio climático, la biodiversidad y el impacto de los sistemas alimentarios.

Sin embargo, un análisis realizado por investigadores del Instituto George para la Salud Global, que revisó más de 27 mil productos en supermercados australianos, encontró que casi cuatro de cada diez alimentos incluían algún tipo de declaración relacionada con sostenibilidad. El problema no estaba únicamente en la abundancia de mensajes, sino en su falta de sustento verificable.

etiquetas “verdes”

La mayoría de estas afirmaciones, según el estudio, eran autodeclaradas por las propias marcas, sin supervisión o certificación independiente. Esto incrementa el riesgo de que mensajes aparentemente responsables terminen convirtiéndose en simples estrategias de posicionamiento.

Falsa sostenibilidad: cuando las etiquetas dicen más de lo que prueban

Uno de los hallazgos más preocupantes es que muchas expresiones ambientales utilizadas en empaques carecen de definiciones legales claras. Términos como “natural” o “sostenible” pueden interpretarse de distintas maneras, pero pocas veces están respaldados por criterios estandarizados.

La profesora Alexandra Jones, líder del programa de gobernanza alimentaria del instituto, advirtió que estas afirmaciones pueden convertirse en una forma de ecoblanqueo o greenwashing. Cuando no existen parámetros transparentes, el consumidor asume beneficios ambientales que quizá nunca fueron comprobados.

La falsa sostenibilidad surge precisamente en ese espacio gris: cuando un mensaje genera percepción de responsabilidad ambiental sin evidencia suficiente para sostenerla.

Más allá del marketing, esto pone en riesgo la confianza hacia las marcas y la credibilidad de los compromisos ESG.

¿Un producto “verde” puede contaminar más?

En un segundo estudio, los investigadores evaluaron si los productos con afirmaciones relacionadas con el clima realmente tenían menores emisiones de carbono. Aunque, en términos generales, algunos sí mostraron mejores resultados, ciertas categorías arrojaron conclusiones completamente opuestas.

Particularmente en productos cárnicos y de confitería —sectores tradicionalmente asociados con una alta huella ambiental— los alimentos que presumían beneficios ecológicos registraron emisiones significativamente mayores que sus equivalentes sin etiquetas “verdes”.

El hallazgo resulta especialmente problemático porque expone una contradicción relevante: un consumidor puede creer que está reduciendo su impacto ambiental cuando, en realidad, podría estar haciendo exactamente lo contrario.

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La crisis de confianza detrás de la falsa sostenibilidad

La confianza del consumidor se convierte en uno de los principales daños colaterales de esta situación. Cuando etiquetas como “amigable con el carbono” aparecen en productos con impactos elevados, la información deja de ser útil y se transforma en un elemento potencialmente engañoso.

De acuerdo con especialistas en políticas de marketing y sostenibilidad, el exceso de términos ambiguos ha generado un entorno de confusión. Muchas personas quieren comprar de manera más responsable, pero se enfrentan a mensajes inconsistentes, difíciles de comparar y, en ocasiones, contradictorios.

La falsa sostenibilidad no solo afecta la experiencia de compra; también puede debilitar los avances hacia modelos de consumo más responsables. Si los consumidores dejan de confiar en los mensajes ambientales, incluso las empresas que sí hacen esfuerzos legítimos podrían verse perjudicadas.

¿Por qué seguimos creyendo en las etiquetas verdes?

El interés de los consumidores por productos sostenibles es real y creciente. Investigaciones sobre comportamiento de compra en Australia muestran que aproximadamente la mitad de las personas considera la sostenibilidad al elegir alimentos y suele basarse en mensajes presentes en los empaques.

La razón es simple: el supermercado exige decisiones rápidas. En cuestión de segundos, una palabra o símbolo puede inclinar la balanza entre un producto y otro. Las marcas lo saben y han aprendido a capitalizar esa necesidad de orientación inmediata.

Sin embargo, cuando las afirmaciones realmente útiles conviven con otras vagas o poco fundamentadas, distinguir entre información valiosa y marketing aspiracional se vuelve una tarea casi imposible para el consumidor promedio.

La regulación como antídoto frente al greenwashing

Frente a este panorama, distintos expertos coinciden en que la regulación podría convertirse en una herramienta clave para reducir la ambigüedad. Algunos países ya avanzan hacia sistemas más claros de medición ambiental.

Un ejemplo es el modelo Eco-Score implementado en Francia, que asigna calificaciones visibles y fáciles de interpretar mediante códigos de color similares a un semáforo. El objetivo es permitir comparaciones rápidas entre productos sin depender únicamente de slogans comerciales.

Especialistas señalan que, si las afirmaciones ambientales estuvieran correctamente reguladas, podrían actuar como una poderosa palanca para impulsar cambios reales en la sostenibilidad alimentaria y elevar los estándares de la industria.

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Consumir mejor: menos obsesión por etiquetas, más visión integral

Mientras los marcos regulatorios evolucionan, investigadores sugieren un enfoque más amplio para quienes buscan reducir su impacto ambiental. En lugar de concentrarse exclusivamente en productos individuales con promesas verdes, recomiendan observar categorías completas de consumo.

Reducir la ingesta de carne y priorizar frutas, verduras y legumbres suele representar una estrategia más efectiva para disminuir la huella ambiental personal que confiar ciegamente en etiquetas llamativas o declaraciones poco claras. Esto no significa ignorar los mensajes de sostenibilidad, sino aprender a cuestionarlos y buscar evidencia detrás de ellos. En un contexto de creciente conciencia climática, informarse se convierte en una forma de consumo responsable.

La sostenibilidad ya no es un valor marginal: hoy influye en millones de decisiones de compra. Pero precisamente por su relevancia, también se ha convertido en terreno fértil para mensajes ambiguos y promesas difíciles de comprobar. El caso de los supermercados australianos muestra que no todas las etiquetas “verdes” representan necesariamente mejores alternativas ambientales.

La falsa sostenibilidad representa un desafío para consumidores, empresas y reguladores por igual. Mientras no existan estándares claros y verificables, el riesgo de confusión persistirá. En un momento donde la transparencia se ha vuelto indispensable para la reputación corporativa, las marcas tienen frente a sí una oportunidad crucial: demostrar con evidencia que sus compromisos ambientales van más allá del empaque.

Dr. Vagón y Bayer suman esfuerzos para proteger la salud renal de pacientes con diabetes en México

Como parte de su compromiso con la atención integral de la salud en comunidades vulnerables, Dr. Vagón, El Tren de la Salud, programa emblema de Fundación Grupo México, anuncia una alianza estratégica con Bayer para la donación de un medicamento de alta especialidad destinado a la protección renal en pacientes que viven con diabetes.

La colaboración contempla la donación de la más innovadora terapia de Bayer, diseñada para detener el avance del daño renal y proteger la salud cardiovascular en personas con diabetes tipo 2, una de las principales causas de insuficiencia renal en el país. El medicamento actuará como un “escudo” para el riñón, al desacelerar el deterioro renal, reducir el riesgo cardiovascular y evitar que los pacientes lleguen a etapas críticas que requieren diálisis o hemodiálisis.

Gracias a esta alianza, comunidades que tradicionalmente no tienen acceso a hospitales de alta especialidad podrán recibir un tratamiento innovador que normalmente no está disponible en zonas alejadas del país.

“Para Bayer es un orgullo unirnos por segunda ocasión a Dr. Vagón. Esta colaboración nos permite estar más cerca de los pacientes que requieren atención y tratamientos especializados para mejorar su calidad de vida. Nuestro compromiso es claro: llevar innovación a donde más se necesita y contribuir, junto con aliados estratégicos, a construir un futuro con mejores oportunidades de salud para todas las personas”, comentó Daniel Londero, Líder de la División Farmacéutica de Bayer en México

Dr. Vagón y Bayer

En su trayecto, Dr. Vagón, a través de profesionales de la salud, identificará a pacientes en riesgo para brindarles el tratamiento antes de que su condición se convierta en una emergencia irreversible. Nuestro objetivo es evitar tratamientos hospitalarios permanentes que afecten la calidad de vida de las personas y la estabilidad financiera de sus familias.

Con acciones como esta, Dr. Vagón, El Tren de la Salud junto con Bayer fortalecerán su misión de acercar servicios médicos de calidad, innovadores y gratuitos a quienes más lo necesitan en México.

World Vision Latinoamérica y Caribe consolida su promesa de respuesta humanitaria, llegando a donde más lo necesitan en menos de 36 horas

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el próximo 15 de mayo dará inicio la temporada de huracanes en el Pacífico y a partir del 1 de junio se presentará en el Atlántico, extendiéndose hasta alrededor del 30 de noviembre. Este ciclo coincide con la temporada de lluvias, por lo que organizaciones de respuesta humanitaria como World Vision se preparan en caso de tener que actuar frente a algún desastre natural.

Se estima que cada año, México se ve afectado por un aproximado de 25 ciclones, de los cuales cuatro suelen llegar a tierra, generando diferentes afectaciones que varían dependiendo de la intensidad y trayectoria de estos fenómenos naturales. Datos del perfil nacional de riesgos del 2023 del gobierno mexicano, indicaron que por lo menos 600 mil personas viven en zonas de alto riesgo o riesgo moderado asociado a deslizamientos.

Con el objetivo de atender a las niñas, niños, adolescentes y a las familias que podrían requerir atención inmediata derivado de algún desastre natural, World Vision Latinoamérica y el Caribe reitera su promesa de respuesta humanitaria y anuncia su capacidad instalada de respuesta en siete países: Colombia, Venezuela, Haití, Honduras, El Salvador, República Dominicana y México. Esto es reflejo de sus años de experiencia y sus protocolos definidos para actuar en un lapso menor, por lo que suelen llegar primero hasta el lugar donde su ayuda es requerida.

Como organización humanitaria con más de 40 años de presencia en México y 75 años de labor a nivel mundial,  World Vision ha brindado ayuda humanitaria en diferentes momentos clave, por lo que está en condiciones de activar una respuesta integral en un plazo máximo de 36 horas tras una alerta oficial. En una primera etapa de atención, distribuye kits de higiene, alimentos, agua potable y soluciones de refugio.

“Nosotros llegamos a donde nos necesitan, y frente a momentos de emergencia provocados por desastres naturales, en nuestro país somos de los primeros en llegar porque llevamos años trabajando de cerca con las comunidades vulnerables y por ello, desde antes nos preparamos para llevar lo que sabemos que es necesario en momentos de emergencia. El trabajo con autoridades sanitarias locales, voluntarios y organizaciones basadas en la fe es clave para lograr nuestro objetivo”, destacó Mario Valdez, Director Nacional de World Vision México.

World Vision Latinoamérica y Caribe

De acuerdo con el directivo, su capacidad instalada de atención en nuestro país permite beneficiar a alrededor de 40 mil familias. De cara a la última emergencia provocada por las inundaciones tropicales el año pasado, en la primera fase de atención en Veracruz, se brindó atención a más de 180,370 personas.

En años anteriores World Vision México asistió a la niñez mexicana que se vio afectada por el terremoto de 2017 en Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México, Oaxaca y Guerrero. En el 2020 respondió a las inundaciones de ETA y IOTA de 2020 en Tabasco y Chiapas, mientras que en el 2023 apoyó a la población afectada por el Huracán Otis. En el 2024 entregó más de 5 mil despensas y la misma cantidad de kits de higiene y de limpieza para las familias afectadas en Guerrero por el Huracán John.

En un contexto donde los desastres naturales afectan de manera desproporcionada a niñas, niños y adolescentes, World Vision reafirma su compromiso de actuar con rapidez, humanidad y enfoque en derechos. Es por ello que esta organización internacional opera en zonas urbanas, rurales, fronterizas y de difícil acceso, llegando a comunidades donde otros actores humanitarios tardan más en intervenir. Desde Delta Amacuro en Venezuela hasta La Gonâve en Haití, pasando por el Amazonas colombiano y comunidades indígenas en Honduras.

Dentro de la extensa experiencia que tiene World Vision en la atención de alertas sanitarias, destaca la del virus del Ébola en África Occidental (2014) y en la República Centroafricana del Congo (2019) y el virus del Zika en Latinoamérica (2016). Gracias a su labor de ayuda humanitaria, a nivel mundial ha logrado alcanzar a 29,6 millones de personas (14,7 millones de niñas y niños) en respuesta a 59 emergencias en 52 países.

A nivel Latinoamérica y el Caribe, World Vision atendió a más de 300,000 personas en el último ciclo de emergencias, con kits de higiene, alimentos, agua potable, acopio y dignidad. En Haití benefició a más de 225,000 personas, en El Salvador a 86,625 personas y en Honduras a 20,451 familias, mientras que en Colombia favoreció a más de 5,240 familias, demostrando su compromiso y experiencia para brindar atención humanitaria.

Balance personal y redes de apoyo sólidas entre mujeres, el motor del liderazgo femenino en la industria creativa 

McCann México, agencia líder en comunicación y marketing, llevó a cabo una conversación intergeneracional donde mujeres de diversas áreas analizaron la transformación de la cultura laboral. El encuentro reveló un cambio de paradigma: el éxito en la publicidad ha dejado de medirse exclusivamente por títulos, salarios o premios, y ha evolucionado hacia un modelo integral que prioriza el bienestar, la flexibilidad y el crecimiento colectivo.

Históricamente, la industria publicitaria se caracterizó por estructuras rígidas y una competitividad que a menudo obligaba a elegir entre la carrera y la vida personal. Hoy, las colaboradoras de McCann México coinciden en que el éxito es “sostenible y compartido”.

“Ser exitosa también es ser una persona integral: profesional, mamá, compañera y líder”, se destacó durante la mesa de diálogo que está disponible en las redes sociales de McCann México. “Hoy el éxito es terminar el día tranquila, sabiendo que estoy para mi equipo, para mi familia y para mí”.

La conversación cobró fuerza al analizar el esquema de trabajo híbrido. Para las asistentes, la flexibilidad otorgada en McCann trasciende el beneficio laboral: es un pilar de equidad que permite a las mujeres consolidar su carrera en roles de toma de decisiones sin sacrificar su desarrollo personal.

Las profesionistas subrayaron que, a diferencia de hace una década, las estructuras actuales permiten organizar tiempos y cumplir objetivos sin renunciar a facetas personales como la maternidad o el autocuidado. “La flexibilidad me ha permitido estar presente con mi hijo sin dejar de crecer profesionalmente”, señaló una de las participantes.

liderazgo femenino

Impacto cultural y responsabilidad social

Como generadoras de mensajes, las mujeres en McCann México han asumido un compromiso claro: eliminar estereotipos desde la raíz. La agencia no solo habla de cambio; lo vive, evolucionando hacia una narrativa donde la mujer es la fuerza que lidera los negocios y define las estrategias del futuro.

  • Mayor presencia femenina: Mujeres (59%) y Hombres (41%). Las mujeres representan casi 6 de cada 10 personas en la agencia.
  • El compromiso de McCann con la equidad se ve reflejado en reconocimientos como el Ranking Aequales, que la coloca en el Top 5 de empresas de 200 a 1,000 colaboradores que mide  políticas y procesos en pro de la equidad de género y diversidad.
  • Programas relacionados al bienestar: “Conversemos” es una serie de encuentros orientados a impulsar el balance entre la vida personal y laboral. Además, iniciativas como “Lunes del Bienestar” reúnen a colaboradoras y colaboradores de diferentes generaciones en conversaciones y actividades enfocadas en el bienestar.
  • Representación responsable: Compromiso de cuestionar briefs y narrativas para proyectar imágenes equitativas en la publicidad. Este compromiso se refleja en las políticas internas.

Consejos para las nuevas generaciones

El encuentro concluyó con un poderoso mensaje para las jóvenes que inician en la industria, basado en la seguridad y el permiso al error: “No te autosabotees”, “Alza la mano” y “También mereces pausas”.

Con este ejercicio que abrió el diálogo intergeneracional, McCann México reafirma que la equidad no es una cuota que cumplir, sino el reconocimiento genuino del valor y la visión que las mujeres aportan a la cultura organizacional y al negocio de sus clientes.

Corporativo Kosmos apoya a niñez con discapacidad, cáncer y autismo en alianza con Teletón

Entre los diagnósticos que más trastocan la vida de niñas y niños mexicanos se encuentran la discapacidad, el cáncer y el autismo, pues, además de los retos médicos y emocionales que implican, muchas veces también representan dificultades económicas, sociales y de acceso a servicios básicos como la alimentación, la educación o la atención especializada. Es por ello que el apoyo a infancias con discapacidad y otros padecimientos complejos resulta indispensable para construir entornos más dignos e incluyentes.

Las cifras reflejan la magnitud de esta realidad. En México, de acuerdo con UNICEF, uno de cada 11 niños vive con alguna discapacidad, mientras que, según la UNAM, cada año, se registran entre 4 mil y 7 mil nuevos casos de cáncer pediátrico y, según un estudio realizado por Autism Speaks y la Clínica Mexicana de Autismo, aproximadamente uno de cada 115 menores vive con autismo.

Consciente de esta realidad y en línea con su misión de apoyar a los grupos más vulnerables del país mediante acciones que contribuyan a mejorar su acceso a la alimentación, la salud y la educación,Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), se unió aFundación Teletón para celebrar el Día del Niño (30 de abril) junto a menores con discapacidad, cáncer y autismo atendidos en el Centro de Rehabilitación Teletón Ciudad de México.

La alianza permitió crear una jornada llena de alegría, convivencia y acompañamiento para decenas de familias que diariamente enfrentan desafíos físicos, emocionales y económicos y, más allá del festejo, la iniciativa se convirtió en una muestra de cómo la colaboración entre empresas y organizaciones sociales puede generar espacios de inclusión y bienestar para quienes más lo necesitan.

Corporativo Kosmos brinda apoyo a infancias con discapacidad mediante alimentación y acompañamiento

Como parte de esta celebración, la Fundación Pablo Landsmanas realizó la donación de 300 box lunch para niñas y niños atendidos por Teletón y sus familias, con el objetivo de contribuir a que pudieran disfrutar de una alimentación nutritiva durante el evento. La iniciativa buscó demostrar que la comida también puede convertirse en una experiencia de cuidado, cercanía y bienestar para las infancias.

Para la FPL, este tipo de acciones forman parte de su compromiso con impulsar una alimentación digna y saludable para sectores vulnerables. Dafna Puszkar, directora de la Fundación, destacó que decidieron sumarse a la celebración porque los menores con este tipo de diagnósticos “necesitan una alimentación sana y decidimos apoyar este día con alimentos sanos y saludables”.

Además, el impacto de este apoyo alimentario resulta especialmente significativo si se considera que muchas de las familias atendidas por Teletón enfrentan dificultades económicas que incluso les impiden cubrir gastos básicos. Edna Ortiz, procuradora de fondos de Teletón, explicó con claridad cómo un donativo de este tipo puede hacer una diferencia real en la vida cotidiana de las personas beneficiadas:

“Familias que a veces ni siquiera tienen para desayunar, ni tienen para comer, entonces el hecho de que nosotros les podamos brindar un alimento gracias a su ayuda, hace toda la diferencia”.

La especialista también señaló que este tipo de alianzas ayudan a aliviar, aunque sea por un momento, la carga emocional y económica que enfrentan diariamente las familias cuidadoras. “Tener aliados que se quieran sumar para consentir a nuestros niños, para sacarles una sonrisa y alivianar un poco el día a día que llevan, la verdad es un regalazo”, afirmó.

En ese sentido, para Teletón contar con aliados como la Fundación Pablo Landsmanas resulta fundamental para ampliar el alcance de sus acciones y generar un mayor impacto social. Dafna subrayó que trabajar de la mano con organizaciones con una trayectoria como la de Teletón fortalece el compromiso social de Corporativo Kosmos y permite atender de manera más integral las necesidades de estas poblaciones y destacó cómo “sumando esfuerzos somos más fuertes”.

Un espacio seguro de inclusión y bienestar para las familias

Además del apoyo alimentario, la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y Teletón permitió crear un espacio donde niñas, niños y cuidadores pudieron disfrutar de una jornada de convivencia, juego y esparcimiento en un entorno seguro y accesible, ya que para muchas familias que viven con discapacidad, cáncer o autismo, acceder a este tipo de actividades recreativas suele resultar complicado debido a los gastos médicos, de transporte o cuidados especializados que enfrentan diariamente.

Por ello, este tipo de iniciativas no solo generan momentos de alegría, sino también espacios donde las familias pueden sentirse acompañadas, escuchadas y libres de prejuicios. Marifer Hernández, promotora de obras generadoras de Teletón, destacó que el acompañamiento humano es tan importante como cualquier apoyo material pues “lo primero es que sientan que no están solos y ya después todo lo material que podamos darles”, expresó.

La celebración también permitió reforzar mensajes de inclusión y sensibilización entre los asistentes y voluntarios. Para Edna Ortiz, este tipo de actividades ayudan a construir una sociedad más abierta y empática hacia las personas con discapacidad y otros diagnósticos complejos. “La meta es generar que México se vuelva más inclusivo”, afirmó, al explicar que estas alianzas ayudan a que las infancias puedan convivir en espacios públicos sin ser excluidas o discriminadas.

Esta perspectiva evidencia cómo el apoyo a infancias con discapacidad cobra aún más relevancia cuando se entiende que muchas veces las barreras sociales pesan tanto como las económicas. Por ello, acciones como esta buscan no solo atender necesidades inmediatas, sino también contribuir a construir comunidades más sensibles e incluyentes.

Asimismo, la colaboración entre ambas organizaciones permitió recordar que la alimentación es un derecho fundamental para el desarrollo infantil. Desde la Fundación Pablo Landsmanas señalaron que garantizar comida nutritiva para niñas y niños vulnerables representa una responsabilidad social prioritaria y una forma concreta de generar bienestar a largo plazo.

apoyo a infancias con discapacidad

Una alianza que alimenta sonrisas

La colaboración entre Corporativo Kosmos y Teletón demuestra que las alianzas entre empresas y organizaciones sociales pueden convertirse en motores reales de cambio para las poblaciones más vulnerables. Más allá de la donación de alimentos, la iniciativa permitió brindar acompañamiento, inclusión y momentos de felicidad a familias que diariamente enfrentan retos complejos relacionados con la salud y la economía.

A través de acciones como esta, Corporativo Kosmos reafirma su compromiso con el apoyo a infancias con discapacidad, cáncer y autismo, impulsando iniciativas que colocan el bienestar humano en el centro. En un país donde miles de familias aún enfrentan carencias alimentarias y barreras de inclusión, sumar esfuerzos para generar espacios dignos, seguros y llenos de empatía puede marcar una diferencia profunda en la vida de quienes más lo necesitan.

Para financiar infraestructura educativa, la Secretaría de Hacienda del Gobierno de México coloca Bono Sustentable en la BMV

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público llevó a cabo la colocación de un Bono Sustentable (MEXBNCB 26X) por un monto de $8,000 millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Los recursos obtenidos serán destinados para financiar proyectos de infraestructura educativa a nivel nacional, mediante el programa “Más Escuelas para el Bienestar”. Los fondos serán canalizados a las entidades federativas para la construcción, rehabilitación y mejora de planteles, con el objetivo de ampliar la cobertura educativa, fortalecer las condiciones de aprendizaje y atender rezagos en este sector.

Esta colocación cuenta con las calificaciones crediticias: “AAA(mex)vra”, por parte de Fitch México, y “mxAAA”, por S&P Global Ratings, lo cual significa una alta y sólida capacidad de pago de la emisora.

Bono Sustentable en la BMV

Los Agentes Estructuradores e Intermediarios Colocadores Líderes fueron Casa de Bolsa BBVA México y Scotia Inverlat Casa de Bolsa, quien además coadyuvó como Agente Estructurador Sostenible. Asimismo, la emisión de este Bono cuenta con la etiqueta ASG, ya que recibió la Certificación Sostenible por parte de la firma independiente Moody’s Investors Service.Con esta emisión, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Hacienda, fortalece sectores estratégicos como la educación, para que más estudiantes tengan acceso a servicios e instalaciones de calidad.