BorgWarner publicó su Informe de Sostenibilidad 2025, titulado “Diseñado para la Resiliencia”, en el que destaca los avances de la empresa en sus metas e iniciativas de sostenibilidad, en apoyo a su visión de un mundo limpio y energéticamente eficiente.
“Me enorgullece liderar a un equipo increíble que da vida a nuestra visión cada día. Nuestros empleados son la fuerza impulsora detrás de nuestro progreso: innovando tecnologías, reduciendo nuestro impacto ambiental y adaptándose continuamente para satisfacer las necesidades del cliente y del mercado,” afirmó Joseph F. Fadool, Presidente y Director Ejecutivo de BorgWarner. “A través de nuestro trabajo, seguimos gestionando nuestro negocio de manera responsable, poniendo a las personas en primer lugar, cuidando del planeta y manteniendo la integridad y la responsabilidad en todo lo que hacemos. Nuestro amplio y resiliente portafolio de tecnologías para vehículos de combustión, híbridos y eléctricos ayuda a impulsar el futuro de la movilidad, sin importar el tipo de vehículo.”
La estrategia de sostenibilidad de BorgWarner respalda a sus clientes en la implementación de soluciones de transporte con cero o bajas emisiones, apoya a sus empleados en el desarrollo de sus habilidades y fortalece los recursos y mecanismos de supervisión necesarios para un crecimiento resiliente y sostenible a largo plazo.
La niñez en situación de calle en México es una de las caras más duras de la exclusión social. De acuerdo con World Vision, más de 5.2 millones de niñas, niños y adolescentes en México viven en esta condición en la que la falta de recursos, los vínculos familiares fracturados y la ausencia de oportunidades los obligan a hacer de la calle su hogar y convierten a la escuela en un sueño distante.
Frente a esta realidad, la labor de organizaciones sociales se vuelve crucial, pues su trabajo no solo ofrece acompañamiento y alternativas educativas, sino también un espacio seguro donde los infantes pueden reconstruir su confianza y visualizar nuevas posibilidades de vida.
En este camino, el apoyo de fundaciones empresariales como la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo social de Corporativo Kosmos, resulta determinante, ya que su colaboración fortalece las acciones de organizaciones como Fundación Pro Niños de la Calle, con la cual colaboró recientemente para impulsar la educación y la sana alimentación de menores que han padecido o estado en riesgo de calle, con el objetivo de ofrecerles oportunidades para un mejor futuro.
Corporativo Kosmos ayuda a niñez en situación de calle en México con esta alianza
A lo largo de los años, la Fundación Pablo Landsmanas ha dirigido sus esfuerzos a áreas como la educación, la alimentación y el apoyo a la niñez en situaciones vulnerables. En este camino contra las desigualdades, el brazo solidario de la compañía de alimentos más grande de México ha encontrado en diversas organizaciones aliados con los cuales amplificar el alcance de sus acciones, como es el caso de su colaboración con Fundación Pro Niños de la Calle que cuenta con más de tres décadas de experiencia en prevenir la callejerización y en ofrecer alternativas de desarrollo integral a las infancias que han estado en riesgo o situación de calle.
Dichas organizaciones unieron esfuerzos para llevar a cabo un evento con el objetivo de motivar a los menores en vísperas del regreso a clases del ciclo 2024-2025 y contribuir con algunos de los insumos necesarios para hacer de este inicio una experiencia agradable. Así, cada niña, niño y adolescente que es beneficiario de la Fundación Pro Niños de la Calle recibió una lonchera nueva, acompañada de un box lunch saludable y actividades diseñadas para sensibilizarlos sobre la importancia de una buena nutrición tanto en la escuela como en su vida diaria. Para Carmen Mendoza, coordinadora de Desarrollo y Procuración de Fondos de esta fundación, la ayuda recibida por parte de la FPL es una acción con el poder de transformar el futuro de los menores:
“Que una organización como Fundación Pablo Landsmanas nos apoye es vital, porque juntos generamos oportunidades para darles una vida digna a estos niños y niñas que viven en contextos de calle. La educación y la alimentación saludable son claves para transformar su presente y futuro”.
En esa misma línea, Jorge Vidal, director general de la organización, destacó como el apoyo de organizaciones como la fundación de Corporativo Kosmos es crucial para cumplir su misión:
“Desde hace más de 32 años hemos acompañado a niñas, niños y adolescentes, así como a sus familias, para que tomen decisiones que los lleven a vivir fuera de la calle. Esta alianza fortalece esa misión y abre nuevas posibilidades para los menores”.
Una jornada llena de aprendizajes
El evento se vivió como una verdadera jornada de aprendizaje y esperanza. Desde muy temprano, voluntarios de Corporativo Kosmos y representantes de ambas fundaciones se reunieron con las niñas, niños y adolescentes beneficiarios del Centro de Día de la Fundación pro Niños de la Calle, un lugar donde los menores reciben alimentos, clases, consultas y pueden ejercer su derecho al juego. El ambiente estuvo lleno de alegría, curiosidad y entusiasmo por parte de los pequeños, quienes, durante el desayuno, compartieron anécdotas con los voluntarios en un espacio de confianza y cercanía.
Posteriormente, se llevó a cabo una plática nutricional a cargo de Jocelyn Sixto Ramírez, nutrióloga e higienista en el área de calidad central en Corporativo Kosmos quien, con un enfoque dinámico y práctico, explicó a los menores la importancia de alimentarse de manera balanceada y cómo los buenos hábitos pueden ayudarles a sentirse con más energía y concentración durante las clases. Asimismo, se habló de la importancia de involucrar a los menores en la preparación de los alimentos, de buscar preparar comidas divertidas y combinar ingredientes que les gustan para lograr hacer de la alimentación saludable una experiencia agradable:
“Nosotros buscamos plantar una semillita de reflexión sobre la importancia de consumir alimentos saludables y de la participación de nuestros niños en la preparación de sus comidas. Además, buscamos que la lonchera que se les regaló sea un motivo para que ellos tengan contacto con la alimentación saludable y se motiven a adquirir estos hábitos”.
Jocelyn Sixto Ramírez, higienista en el área de calidad central en Corporativo Kosmos.
Además, Sixto recordó que enseñar a un infante a comer bien es un acto que trasciende el presente:
“La nutrición es la base del desarrollo de nuestros niños. Enseñarles a elegir y preparar alimentos saludables desde pequeños es plantar hábitos que los acompañarán toda la vida”.
Después de la charla, llegó uno de los momentos más esperados: la entrega de las loncheras. Cada niño y niña recibió con emoción su nuevo accesorio escolar, acompañado de un menú saludable. Posteriormente, representantes de ambas fundaciones compartieron algunas palabras de motivación, mientras que uno de los menores beneficiados agradeció el gesto y el acompañamiento por parte de los voluntarios de la FPL.
Voces de los voluntarios: una experiencia que deja huella
El voluntariado corporativo fue también un espacio de aprendizaje para los colaboradores de Corporativo Kosmos. Al convivir con las niñas y niños de Fundación Pro Niños de la Calle, pudieron dimensionar la importancia de involucrarse en causas sociales y de aportar, desde sus capacidades, a la construcción de un futuro más igualitario.
Las y los colaboradores coincidieron en que esta experiencia les permitió ampliar su perspectiva sobre la realidad de la niñez en situación de calle en México y, al mismo tiempo, les recordó que, con acciones simples pero significativas, es posible generar cambios que repercuten directamente en la vida de quienes más lo necesitan:
“Convivir con las niñas y niños me hizo ver que hay diferentes formas de apoyarlos y que la alimentación sana es clave para que continúen aprendiendo y creciendo con energía. Yo les diría a las personas que se unan a alguna fundación porque muchos pueden decir que no pueden aportar de manera monetaria, pero no solo se necesita el apoyo económico, también es necesario acompañar, brindar tiempo”.
Brenda Juárez, analista de procesos en Corporativo Kosmos.
De igual forma, Diana Aldana, asistente de dirección general, describió la experiencia como transformadora:
“Fue maravilloso convivir con las niñas y niños de esta fundación. Ellos me enseñaron a disfrutar el momento y me hicieron valorar lo que significa acompañar, escuchar. Actividades como esta llenan el corazón y nos recuerdan lo importante que es dar un poco de lo que tenemos”.
Por su parte, Dafna Puzkar Neumark, directora de la FPL, hizo hincapié en el valor de esta iniciativa:
“Pensamos que el regreso a clases es un momento de ilusión para cualquier niño. Una mochila o una lonchera nueva pueden parecer detalles pequeños, pero para estos menores hacen toda la diferencia. Además, esto nos permitió concientizarlos sobre la importancia de llevar un lunch saludable y no consumir comida chatarra”.
Sin duda, este voluntariado no solo sembró conciencia entre los beneficiarios, sino también entre los propios voluntarios, quienes se llevaron consigo un aprendizaje profundo: ser parte de una empresa socialmente responsable significa también estar dispuesto a tender la mano y compartir tiempo, empatía y conocimiento.
Sembrando hábitos saludables, regalando esperanza
El regreso a clases representa un momento clave en la vida de cualquier niña o niño, pero para aquellos en situación de vulnerabilidad puede convertirse en un desafío cargado de carencias e incertidumbre, pero, gracias a la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y la Fundación Pro Niños de la Calle, se logró transformar el inicio del ciclo escolar en una experiencia esperanzadora, llena de aprendizajes y motivación.
La entrega de loncheras, la charla sobre nutrición y la convivencia con voluntarios no solo aportaron herramientas prácticas, sino que también reforzaron la autoestima y el sentido de pertenencia de los menores. Estas acciones, aparentemente sencillas, contribuyen a crear un círculo virtuoso en el que la educación y la alimentación se convierten en cimientos para un mejor futuro.
Más allá de los números, la verdadera medida del impacto está en transformar vidas. Con el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas, Corporativo Kosmos impulsa oportunidades que permiten a la niñez vulnerable avanzar hacia una vida con propósito, seguridad y bienestar.
En el marco de la celebración por sus 35 años de brindar soluciones logísticas, que conectan personas y posibilidades, Federal Express en México (“FedEx”), la empresa de transporte exprés más grande del mundo avanza en la implementación de su estrategia ambiental en el país con la incorporación de vehículos eléctricos nuevos. Esta acción forma parte de un esfuerzo integral para reducir las emisiones de CO2 para 2040 y contribuir a un futuro más sustentable.
Los nuevos vehículos operarán desde diversos centros operativos en todo el país, incluido el Valle de México. FedEx ha invertido en la infraestructura necesaria para respaldar la modernización de la flota, como estaciones de carga para vehículos eléctricos y herramientas de datos que ayudan a optimizar las rutas y reducir el consumo de combustible. Estos esfuerzos contribuyen a aumentar la eficiencia de la flota y a seguir avanzando hacia el cumplimiento de los objetivos medioambientales de la empresa.
“La sustentabilidad es un pilar fundamental de nuestra operación, y cada paso que damos hacia una flota más limpia es una inversión en el futuro del planeta. Como parte de esta visión, hoy incorporamos 72 nuevas unidades eléctricas a nuestra flota actual”, comentó Jorge Torres, vicepresidente de operaciones en FedEx México. “Este año, al celebrar 35 años de brindar soluciones que conectan a personas y empresas, reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo del comercio y una logística más responsable en nuestro país. Estamos convencidos que las decisiones que tomemos hoy son clave para garantizar un mañana más sustentable para las generaciones futuras”.
Con esto, FedEx demuestra su compromiso con la reducción de la huella de carbono, alineándose con su visión global de operar una flota 100% eléctrica para 2040. Esta expansión se suma al enfoque gradual de la empresa para electrificar su flota de recolección y entrega de paquetes, con vehículos eléctricos que ya realizan entregas activamente en docenas de mercados de todo el mundo.
La necesidad de actuar de manera responsable y consciente con nuestro planeta es cada vez más evidente. En este contexto, desarrollar e implementar una estrategia de sustentabilidad en la industria logística se ha convertido en un aspecto fundamental para mejorar la eficiencia, adaptarse a las crecientes demandas de los consumidores y ajustarse a regulaciones ambientales. La expansión de la flota eléctrica de FedEx en México y toda América Latina forma parte de un plan estratégico que también se está implementando en otros mercados clave, como Brasil y Chile.FedEx también destaca en su Informe de Responsabilidad Corporativa 2025 los avances logrados en la reducción de emisiones en sus operaciones de transporte terrestre, transporte aéreo e instalaciones, que abarcan iniciativas como la electrificación de la flota, la modernización de aeronaves, los combustibles alternativos, las energías renovables y las mejoras en la eficiencia. Entre los años fiscales 2023 y 2025, FedEx logró reducir sus emisiones directas (Alcance 1) en un 6.1% gracias a sus esfuerzos operativos.
La inseguridad alimentaria es uno de los mayores desafíos que enfrenta el país. De acuerdo con investigaciones del Tec de Monterrey, casi un tercio de la población padece este problema y alrededor de 35 millones de personas no saben si podrán comer hoy o tendrán que sacrificar la cantidad o calidad de sus alimentos, entre ellos, millones de niñas y niños que ven comprometido su desarrollo físico y cognitivo.
La falta de acceso a alimentos nutritivos provoca consecuencias que van más allá del hambre, pues afecta el rendimiento escolar, limita las oportunidades de desarrollo económico y perpetúa el ciclo de la pobreza. Por ello, la participación del sector privado, a través de programas de responsabilidad social empresarial (RSE) y las acciones de sus fundaciones resultan cada vez más relevantes, ya que desarrollan proyectos innovadores para responder a esta urgente problemática social.
A través de sus iniciativas, estas organizaciones no sólo brindan apoyo inmediato en forma de despensas y comidas, sino que también promueven educación nutricional, el rescate de alimentos y el desarrollo de sistemas alimentarios más sostenibles, logrando así que más personas puedan acceder a una alimentación digna, saludable y suficiente y generando un impacto positivo en la salud y el bienestar colectivo.
¿Por qué es tan importante el rol de las fundaciones empresariales?
Las fundaciones empresariales son organizaciones sin fines de lucro creadas por empresas para canalizar sus esfuerzos de impacto social en distintas áreas, incluyendo la seguridad alimentaria. A través de ellas, las compañías alinean sus objetivos de negocio con el desarrollo social, diseñando programas que benefician a comunidades vulnerables de forma directa y sostenible.
En el caso del combate a la inseguridad alimentaria, estas fundaciones juegan un papel fundamental mediante programas de rescate de alimentos, comedores comunitarios, educación nutricional y alianzas con bancos de alimentos. De esta manera, contribuyen a reducir el hambre y mejorar la calidad de vida de miles de familias en México. A continuación, te presentamos algunos ejemplos de las fundaciones empresariales que destacan por su compromiso e impacto en esta causa.
6 fundaciones que combaten el hambre en México
1. Fundación Gigante
Fundación Gigante es considerada una de las principales fundaciones que combaten el hambre en México debido a las acciones en favor de esta causa que ha impulsado a lo largo de los años. Tan solo en 2023 benefició a 645 familias mediante la entrega de despensas, una iniciativa llevada a cabo en colaboración con Comer y Crecer, institución que desarrolla programas cuyo objetivo es ayudar a las comunidades a satisfacer sus necesidades. Además, gracias a esta alianza, Comer y Crecer pudo servir 296,460 comidas en sus comedores comunitarios, lo que impactó directamente en la nutrición de 1,647 niñas y niños, los cuales encontraron un espacio de apoyo seguro y constante que les permitió suplir las carencias alimentarias.
Además, durante el mismo año, la fundación colaboró con la Asociación Mexicana de Malta para entregar paquetes nutricionales a 4,076 niñas y niños en CDMX, Estado de México, Hidalgo y Morelos. Dicha labor no solo buscó cubrir el hambre inmediata, sino mejorar la calidad de la dieta de los pequeños, brindándoles alimentos con los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable. Esta perspectiva integral es fundamental para prevenir problemas de salud a largo plazo.
Cabe mencionar que las alianzas de Fundación Gigante también incluyen acciones de educación nutricional, pues en los comedores apoyados se imparten talleres sobre hábitos alimenticios balanceados y técnicas de preparación de alimentos, las cuales permiten que las familias adopten prácticas saludables y aprovechen de mejor manera los insumos que reciben.
A través de estas acciones, Fundación Gigante contribuye a atacar las causas estructurales de la inseguridad alimentaria y a crear condiciones para que las familias aprendan a planificar su alimentación de forma sostenible. Así, se fomenta la autonomía de las comunidades y se fortalece su capacidad de resiliencia.
Gracias a su enfoque integral en la lucha contra el hambre, Fundación Gigante se ha puesto a la cabeza entre las organizaciones que están macando la diferencia en la nutrición de miles de mexicanos. Su labor demuestra cómo la unión de esfuerzos empresariales y comunitarios puede generar resultados medibles y duraderos, especialmente en la vida de la niñez más vulnerable.
2. Fundación Alsea
El Movimiento Va por Mi Cuenta es la iniciativa emblemática de Fundación Alsea, la cual ha recaudado más de $51 millones de pesos en su campaña 2024, alcanzando un récord histórico. Estos fondos permiten operar 33 comedores comunitarios y apoyar a 59 bancos de alimentos en todo el país.
En doce años, el movimiento ha servido cerca de 9 millones de comidas y beneficia a más de 1.4 millones de personas al año. Esta labor no solo atiende el hambre inmediato, sino que también fomenta la participación de clientes, colaboradores y aliados en la construcción de soluciones sostenibles.
3. Fundación PepsiCo México
La Fundación PepsiCo México celebró su 13.º aniversario anunciando una inversión de 6.7 millones de pesos destinada a beneficiar a un millón de personas en cinco años. Esta iniciativa se lleva a cabo en colaboración con la Red de Bancos de Alimentos de México, lo que garantiza un mayor alcance y efectividad en la distribución de apoyos.
Entre las acciones más destacadas está la donación de un camión de 22 toneladas para mejorar la capacidad logística de la Red BAMX en la región del Bajío. Asimismo, se invierte en la infraestructura de bancos de alimentos en Jalisco, Yucatán y Chiapas, fortaleciendo su operación y capacidad de almacenamiento.
El Fondo de Recuperación del Campo es otra pieza clave de su estrategia. Este programa permite rescatar alimentos directamente de las fincas, evitando su desperdicio y asegurando que los excedentes de cultivos lleguen a quienes más los necesitan. Esto no solo reduce el hambre, sino que contribuye a la sostenibilidad ambiental.
Con su enfoque en colaboración y sostenibilidad, la Fundación PepsiCo México demuestra que las fundaciones que combaten el hambre en México pueden generar sinergias que optimicen los recursos y maximicen el beneficio social, logrando que más personas tengan acceso a una alimentación suficiente.
4. Fundación Herdez
Desde 2006, Fundación Herdez mantiene un convenio con la Red de Bancos de Alimentos de México para agilizar las donaciones de despensas y llegar a más territorios. Apoya también a 68 asociaciones de la sociedad civil mediante programas de entrega mensual de alimentos.
Adicionalmente, promueve actividades educativas y culturales que refuerzan la importancia de la alimentación saludable, como su programa Saber Nutrir. Con estas acciones, contribuye a mejorar el bienestar integral de comunidades, en especial de niñas y niños en situación vulnerable.
5. Fundación Walmart de México
La Fundación Walmart de México se ha posicionado como una de las mayores donadoras de alimentos en el país. En 2024 entregó más de 99 mil toneladas de productos a 90 bancos de alimentos, lo que benefició a más de 2 millones de familias en situación vulnerable.
La participación de voluntarios es otro componente esencial de sus acciones, ya que más de tres mil asociados de tiendas, clubes y centros de distribución colaboran en el proceso de selección, entrega y distribución de los productos, fortaleciendo así el sentido de compromiso social dentro de la empresa. Asimismo, la fundación impulsa huertos familiares que permiten a las comunidades producir sus propios alimentos.
Gracias a estas iniciativas, la Fundación Walmart de México es considerada una de las fundaciones que combaten el hambre en México con mayor alcance. Su enfoque integral abarca desde la ayuda inmediata hasta el fortalecimiento de las capacidades productivas de las comunidades.
6. Fundación Lala
Fundación Lala centra su labor en garantizar el acceso a lácteos de calidad para poblaciones en situación de vulnerabilidad, como es el caso del año 2023 en el cual donó más de 5 millones de litros de leche en 72 municipios del país. Sus programas están diseñados para mejorar la nutrición de niñas, niños y adolescentes, quienes reciben productos ricos en calcio y proteínas.
La organización también trabaja en alianza con 48 bancos de alimentos en México, las cuales, tan solo en 2023 beneficiaron a más de 318 mil personas con apoyo alimentario frecuente. Con estas acciones, la organización está ayudando a romper el ciclo de la desnutrición y fortalecer el desarrollo físico de la población.
Alianzas para un México sin hambre
El trabajo de las fundaciones empresariales representa una pieza clave en la lucha contra el hambre en el país. Gracias a sus programas, millones de personas acceden a alimentos suficientes y de calidad, lo que se traduce en una mejor salud y en oportunidades de desarrollo para las comunidades más vulnerables.
Estas iniciativas muestran que la colaboración entre empresas, sociedad civil y bancos de alimentos puede generar un cambio real y sostenible. Las fundaciones que combaten el hambre en México son ejemplo de que la responsabilidad social no es solo una estrategia empresarial, sino una herramienta de transformación social.
El futuro de México depende de que más actores se sumen a este esfuerzo. Identificar, apoyar y replicar estas iniciativas es fundamental para garantizar que ninguna persona pase hambre y que la seguridad alimentaria sea una realidad en todo el país.
“Somos las guardianas del planeta para la sanación de la tierra”. Este lema resuena con fuerza entre las mujeres indígenas que, con voz firme y experiencia ancestral, buscan ser escuchadas en la COP30, la conferencia climática de la ONU que se celebrará en Belém, Brasil, este noviembre. La movilización evidencia su papel esencial en la conservación ambiental y la resiliencia de sus comunidades frente a los efectos extremos del cambio climático.
En la Marcha Nacional de Mujeres Indígenas, realizada en Brasilia a principios de agosto, se expusieron los impactos desproporcionados del cambio climático sobre las mujeres y niñas indígenas. Inseguridad alimentaria, sobrecarga de trabajo, violencia y dificultades económicas son solo algunos de los desafíos que enfrentan quienes cuidan de la biodiversidad y transmiten conocimiento ancestral. Hoy, más que nunca, su voz busca espacio en la agenda climática internacional.
Mujeres indígenas en la COP30: guardianas del conocimiento ancestral
De acuerdo con un artículo de eco-business, las Naciones Unidas reconocen que las mujeres indígenas son piezas clave en la conservación ambiental: preservan semillas, protegen polinizadores, fertilizan los suelos de manera orgánica y mantienen intactos los bosques. Sin embargo, su participación en la toma de decisiones sigue siendo limitada. Afirma Alana Manchineri, asesora internacional de Coiab:
“Somos quienes reflexionamos sobre el proceso de resiliencia en los territorios y transmitimos nuestro conocimiento a las nuevas generaciones”.
Dalí Angel, coordinador de proyectos de Filac, destaca que las mujeres siempre se ven más afectadas por los fenómenos climáticos extremos. Por ello, garantizar su participación efectiva en espacios internacionales no solo es un acto de justicia, sino una estrategia indispensable para la adaptación y mitigación de la crisis climática. La preservación de semillas y el conocimiento de plantas medicinales son elementos esenciales para la seguridad alimentaria y la salud de las comunidades.
Nayra Kaxuyana, asesora internacional del Ministerio de Pueblos Indígenas de Brasil, subraya que la construcción de casas de semillas y el apoyo a la agricultura adaptada al cambio climático son demandas fundamentales. Sin estas acciones, el conocimiento ancestral corre el riesgo de perderse, afectando directamente la resiliencia de los territorios.
Delegación indígena que bate récords
La COP30 busca reunir a la mayor delegación indígena de la historia, con al menos 1.000 acreditados en la Zona Azul, donde se realizan las negociaciones oficiales. Hasta ahora, las mayores participaciones se registraron en la COP21 y COP28, con aproximadamente 350 representantes indígenas cada una. Este incremento refleja la creciente demanda de inclusión y visibilidad de los pueblos originarios en la agenda climática global.
Brasil ha impulsado iniciativas para fortalecer la participación de los pueblos tradicionales, incluyendo la Aldea COP, un campamento que recibirá a 3.000 indígenas, y capacitaciones específicas para mujeres. Sin embargo, las mujeres indígenas advierten que llegar a Belém será solo el primer paso. “Incluso cuando llegamos, son los hombres quienes acceden a los espacios de decisión”, explica Ángel.
El desafío no solo es logístico, sino también político: garantizar que la acreditación sea equitativa y que las mujeres puedan incidir directamente en las negociaciones. La alternativa actual ha sido registrarlas como invitadas de organizaciones socias, pero este mecanismo sigue limitando su voz en los debates formales.
Diplomacia indígena con voces de mujeres
Desde hace un año, representantes indígenas de América Latina y el Caribe se organizan para fortalecer su posición en la COP30. El impulso surgió tras analizar la Contribución Determinada a Nivel Nacional de Brasil al Acuerdo de París, que rara vez menciona a los pueblos indígenas. “Cuando tuvimos acceso al texto, pensamos: esto está mal”, comenta Manchineri.
El movimiento presentó su propia CDN con demandas específicas: reconocimiento de la contribución indígena a la mitigación climática y acceso directo a los recursos financieros para enfrentar la crisis, que hoy reciben solo en un 1%. Esta estrategia refleja la urgencia de incluir la perspectiva de las mujeres indígenas en la toma de decisiones internacionales.
La articulación trasciende América Latina, conectando territorios amazónicos, islas del Pacífico y Australia. Conferencias y campamentos previos a la COP30 han consolidado una agenda unificada, poniendo énfasis en la gestión territorial y la centralidad de la tierra como principio rector de los derechos indígenas y de las mujeres.
De la tierra al debate internacional
Para las mujeres indígenas, toda discusión sobre desarrollo sostenible empieza con el territorio. La violación de sus tierras impacta directamente en salud, soberanía alimentaria y calidad de vida. La expansión de la minería ilegal en Brasil ha afectado especialmente a las mujeres, elevando los niveles de mercurio en embarazadas y niños, según estudios de Fiocruz en Pará.
El conocimiento de plantas medicinales, prácticas agrícolas y gestión de recursos es un patrimonio que corre riesgo si los territorios no están protegidos. Por ello, la presencia en la COP30 se concibe como un puente entre las comunidades y los espacios de decisión global, garantizando que las decisiones internacionales reflejen la realidad de los pueblos originarios.
La participación de mujeres indígenas en la COP30 se convierte así en un acto de justicia climática, donde la preservación de la vida y la biodiversidad dependen de su reconocimiento y empoderamiento.
Estrategia y capacitación para incidencia real
La preparación para la COP30 incluye talleres, reuniones pre-COP y capacitaciones impartidas por la presidencia del evento. La meta es empoderar a las mujeres con herramientas para negociar y representar a sus comunidades de manera efectiva. Afirma Ángel:
“Necesitamos llegar empoderadas, con herramientas que nos permitan tener mayor incidencia en los espacios de negociación”.
La estrategia es doble: trasladar al ámbito internacional las necesidades de los territorios y, a su regreso, difundir de manera accesible los avances y decisiones alcanzadas. Este proceso fortalece la educación ambiental y política en las comunidades, asegurando que la participación de las mujeres indígenas genere impactos sostenibles a largo plazo.
El empoderamiento también implica apoyo logístico: garantizar cuidado familiar y acompañamiento para mujeres que son madres, superando barreras patriarcales internas y externas. Solo así su participación puede ser plena y significativa.
Hacia una COP30 inclusiva
La COP30 representa una oportunidad histórica para visibilizar la contribución de las mujeres indígenas a la agenda climática global. Su participación efectiva no solo en la Aldea COP, sino en la Zona Azul, es fundamental para asegurar que sus voces influyan en las decisiones internacionales.
La coordinación entre pueblos, regiones y continentes demuestra que la movilización indígena puede superar barreras y articular demandas comunes. El objetivo es claro: que los derechos de las mujeres indígenas se traduzcan en políticas y recursos concretos para enfrentar la crisis climática.
Este llamado de las mujeres indígenas en la COP30 es un recordatorio de que la justicia climática requiere equidad de género y reconocimiento cultural. La preservación del planeta depende de que quienes han protegido la tierra durante generaciones tengan un asiento en la mesa donde se deciden los futuros del mundo.
En un mundo donde la responsabilidad social corporativa (RSE) se ha convertido en un eje central de la reputación empresarial, la forma en que se comunica tiene un impacto decisivo. No basta con implementar programas de sostenibilidad, impacto social o iniciativas medioambientales: si la narrativa no se transmite correctamente, el valor real de estas acciones puede perderse ante empleados, clientes y la sociedad en general. Aquí es donde entra la comunicación estratégica en la RSE, como el puente entre la acción y la percepción.
Entender cómo la comunicación influye en la percepción pública permite que las organizaciones construyan confianza, credibilidad y vínculos duraderos con sus stakeholders. La transparencia, la consistencia y la coherencia no solo fortalecen la reputación, sino que potencian los resultados de los programas de RSE, convirtiéndolos en historias de éxito que inspiran a otros actores del ecosistema empresarial.
La comunicación como motor de la RSE
La RSE sin comunicación efectiva corre el riesgo de ser invisible. Una iniciativa puede transformar vidas o proteger el medio ambiente, pero si no se comunica de manera estratégica, el impacto percibido puede ser mínimo. La comunicación estratégica en la RSE permite que las acciones se traduzcan en relatos que conectan emocionalmente con las audiencias clave.
Los stakeholders actuales no buscan solo cifras o reportes; buscan historias auténticas que reflejen valores corporativos y compromiso social. Al integrar la comunicación desde la planificación de los programas de RSE, las empresas pueden garantizar que cada mensaje refuerce su propósito y no se perciba como un esfuerzo aislado.
Además, la comunicación estratégica facilita la medición de resultados intangibles como la confianza, la lealtad y la reputación, complementando indicadores tradicionales y ofreciendo una visión completa del impacto de la RSE.
Construcción de confianza a través del storytelling
Contar historias es un recurso poderoso en la RSE. Las narrativas que destacan los logros de programas sociales, ambientales o de inclusión generan un efecto positivo inmediato en la percepción pública. Pero no se trata solo de contar lo que se hace, sino de cómo se hace: la autenticidad y la transparencia son esenciales.
El storytelling aplicado a la RSE permite humanizar la empresa y mostrar que detrás de cada acción hay personas comprometidas. Esto fortalece la conexión emocional con empleados, clientes y comunidades, haciendo que los esfuerzos sean percibidos como genuinos y no como simples estrategias de marketing.
Por ello, la comunicación estratégica en la RSE no puede improvisarse. Requiere de planificación, mensajes claros y consistentes, así como canales adecuados que aseguren que la historia llegue a las audiencias correctas en el momento oportuno.
Integración con la cultura organizacional
La percepción de la RSE no solo depende de la comunicación externa, sino también de cómo los empleados viven los valores corporativos. Una cultura organizacional alineada con los principios de sostenibilidad y responsabilidad social refuerza la credibilidad de cualquier mensaje.
Cuando la comunicación estratégica en la RSE se enlaza con la cultura interna, los colaboradores se convierten en embajadores auténticos de la empresa. Esto genera un efecto multiplicador, ya que su experiencia y compromiso fortalecen la narrativa externa.
Además, este enfoque permite detectar oportunidades de mejora en los programas, pues los empleados, al estar involucrados, ofrecen feedback valioso que enriquece las iniciativas y la forma en que se comunican.
Transparencia y gestión de crisis
La percepción de la RSE puede verse afectada negativamente si surgen crisis o conflictos relacionados con la empresa. Una estrategia de comunicación clara, abierta y proactiva es crucial para minimizar riesgos y mantener la confianza de los stakeholders.
La comunicación estratégica en la RSE permite anticipar escenarios de riesgo, preparar mensajes consistentes y garantizar que la información se distribuya de manera efectiva. Esto no solo protege la reputación, sino que refuerza la credibilidad de la empresa frente a desafíos.
En momentos de crisis, la narrativa debe centrarse en la acción y la mejora continua, demostrando que la RSE no es un discurso, sino un compromiso tangible con la sociedad y el medio ambiente.
Medición y comunicación de impacto
Medir el impacto de las iniciativas de RSE es fundamental para fortalecer la narrativa corporativa. Sin datos claros y relevantes, los mensajes pueden perder efectividad y ser percibidos como superficiales.
Al combinar métricas de desempeño social, ambiental y económico con una estrategia de comunicación efectiva, la empresa puede mostrar resultados concretos, historias transformadoras y lecciones aprendidas. Esto genera confianza y legitima los esfuerzos frente a inversionistas, comunidades y medios de comunicación.
La comunicación estratégica en la RSE se convierte así en una herramienta para cerrar el ciclo: desde la planificación de la acción, pasando por la ejecución, hasta la demostración de impacto, garantizando coherencia y relevancia en cada etapa.
Innovación y tendencias en comunicación de RSE
Las empresas líderes no solo comunican lo que hacen, sino que innovan en cómo lo hacen. Plataformas digitales, storytelling interactivo y experiencias inmersivas permiten transmitir la RSE de manera más atractiva y participativa.
La comunicación estratégica en la RSE aprovecha estas tendencias para crear engagement, fortalecer la marca y posicionarse como referente en sostenibilidad. Cada innovación en la comunicación amplifica el mensaje y refuerza la percepción positiva de los programas.
Además, permite que las audiencias se conviertan en aliados activos, compartiendo historias y contribuyendo a un ecosistema más colaborativo y responsable, lo que multiplica el impacto social y ambiental de la empresa.
La percepción de la RSE no es un resultado automático de las acciones; depende de cómo se comunican y se integran en la cultura corporativa. La comunicación estratégica en la RSE es el eje que transforma iniciativas en historias que generan confianza, compromiso y reputación duradera.
Las empresas que entienden este vínculo logran no solo mejorar su imagen, sino también maximizar el impacto social y ambiental de sus programas. En un mundo donde la transparencia y la autenticidad son cada vez más valoradas, la comunicación estratégica no es opcional, sino indispensable para que la RSE cumpla su verdadero propósito: generar valor compartido para todos los stakeholders.
En un mundo donde la tecnología redefine constantemente la forma en que consumimos moda, un error puede volverse viral en cuestión de horas. Lo que comenzó como la publicación de una camisa más en la interminable tienda en línea de Shein se convirtió en un debate global cuando alguien reconoció al modelo: Luigi Mangione. Su rostro, vinculado a un crimen de alto perfil, se había convertido en un maniquí digital que promocionaba moda rápida, generando indignación y cuestionamientos éticos.
Este episodio revela los riesgos de una adopción acelerada de la inteligencia artificial en la industria de la moda. El uso de modelos generados por IA, cada vez más común en campañas de marcas globales, requiere no solo innovación, sino un marco de responsabilidad social que guíe decisiones sensibles. La polémica de Shein se suma a la conversación sobre cómo equilibrar creatividad, tecnología y ética corporativa.
Modelo de Shein: la línea entre innovación y responsabilidad
De acuerdo con El País, el gigante chino de la moda rápida recurrió a la inteligencia artificial para ilustrar una prenda de poliéster utilizando la imagen de Mangione, acusado del asesinato del consejero delegado de UnitedHealthcare, Brian Thompson. Al confirmarse la situación, Shein aseguró que la fotografía fue eliminada de inmediato y atribuida a un proveedor externo. Sin embargo, el daño a la reputación ya estaba hecho, mostrando que la automatización sin supervisión puede tener consecuencias inesperadas.
La utilización de modelos digitales en publicidad no es nueva. Balenciaga, Prada Beauty, H&M, Stitch Fix y Nike han explorado esta herramienta para mejorar la personalización de sus ofertas y optimizar la comunicación con los clientes. No obstante, el caso de Shein demuestra que incluso la más avanzada tecnología puede fallar cuando se ignoran principios básicos de sensibilidad y ética.
La responsabilidad social corporativa (RSC) se vuelve clave en estos escenarios. Implementar IA sin lineamientos claros sobre el tipo de contenido que se puede generar puede comprometer la imagen de la empresa y la confianza de los consumidores, recordando que la innovación debe estar acompañada de supervisión humana.
El poder de la IA y la necesidad de ética
La IA permite personalizar experiencias, integrar información de ventas, publicidad y servicio, y entregar recomendaciones individualizadas que antes requerían enormes recursos humanos. Kelly Miller Eliyahu, Product Marketing Executive de Salesforce, enfatiza que “la IA potencia al especialista, no lo reemplaza”. Su aplicación exitosa requiere siempre un marco ético y supervisión constante.
En marketing, los algoritmos pueden generar contenidos atractivos y eficientes, pero no deben sustituir el juicio humano ni la sensibilidad ante contextos sociales delicados. La viralidad del rostro de Mangione evidencia que la automatización sin control puede provocar escándalos y cuestionamientos públicos.
Las empresas deben reconocer que la innovación tecnológica no es un escape a la responsabilidad social. El modelo de Shein pone en evidencia que, sin normas claras, incluso herramientas diseñadas para optimizar la experiencia del cliente pueden dañar la reputación corporativa.
Responsabilidad corporativa en tiempos de IA
El caso Shein plantea preguntas sobre los límites de la creatividad digital. ¿Hasta dónde puede una empresa explorar el marketing automatizado sin comprometer su reputación? La respuesta está en el diseño de políticas internas que integren ética y control de calidad, asegurando que cada contenido generado cumpla estándares de sensibilidad y respeto social.
Se sugiere que las compañías adopten protocolos similares a los de prevención de riesgos: auditorías internas, revisión de proveedores externos y supervisión constante de los contenidos generados por IA. Solo así se pueden minimizar errores que afecten la percepción pública.
En un sector donde la velocidad y la innovación son esenciales, equilibrar eficiencia y responsabilidad puede ser la diferencia entre un éxito tecnológico y un escándalo mediático. El modelo de Shein ilustra cómo la falta de precauciones éticas puede amplificar el impacto negativo de decisiones automatizadas.
Shein la ha vuelto a liar: ha usado con IA la cara de Luigi Mangione —acusado de asesinato— para vender una camisa.
La imagen se ha vuelto viral y ha desatado un debate ético sobre el uso de IA en marketing.
Las críticas a Shein han sido inmediatas. La viralidad de la imagen generada por IA ha generado comentarios negativos sobre insensibilidad corporativa y falta de supervisión. Esto refleja que el público no solo valora la creatividad o innovación, sino también la integridad y la ética de la empresa detrás de los productos.
El uso de figuras asociadas a crímenes graves puede ser interpretado como indiferencia hacia las víctimas y la sociedad. En un contexto donde la transparencia y la responsabilidad social pesan cada vez más, errores de este tipo pueden erosionar la confianza construida durante años.
Para las marcas, cada acción en línea es un reflejo de sus valores. La gestión de crisis posterior al incidente demuestra la importancia de respuestas rápidas, pero también plantea que la prevención, mediante lineamientos claros, es siempre preferible a la corrección.
Lecciones para la industria de la moda
El modelo de Shein se convierte en un caso de estudio sobre la integración de tecnología y ética en la moda. Las empresas deben entender que el uso de IA no es solo una herramienta de eficiencia, sino una extensión de su responsabilidad social corporativa.
Marcas líderes han aprendido a combinar creatividad digital con supervisión humana, estableciendo protocolos para validar contenidos y proteger su reputación. La lección para Shein y otras compañías es que la innovación sin límites puede derivar en errores costosos.
La industria enfrenta un momento de reflexión: cómo aprovechar el potencial de la IA para mejorar la experiencia del cliente, sin sacrificar sensibilidad, ética ni confianza. El equilibrio entre tecnología y responsabilidad social se vuelve el verdadero diferenciador competitivo.
Futuro de los modelos generados por IA
El debate sobre los modelos digitales no terminará con Shein. A medida que la tecnología evoluciona, las empresas deberán diseñar marcos de actuación claros, con revisiones éticas, capacitación interna y auditorías de contenido.
La clave estará en humanizar la automatización: permitir que la IA potencie la creatividad sin sustituir la empatía ni el juicio responsable. Solo así se garantizará que la innovación tecnológica refuerce, y no dañe, la reputación corporativa.
El modelo de Shein demuestra que la combinación de velocidad tecnológica y ausencia de lineamientos éticos puede tener consecuencias mediáticas y sociales graves. Las lecciones aprendidas son esenciales para construir un futuro donde la IA y la responsabilidad social convivan en equilibrio.
El caso Shein subraya la necesidad de que las marcas incorporen ética y supervisión en la adopción de inteligencia artificial. La viralidad del modelo de Shein muestra que la innovación sin marco de responsabilidad social puede generar escándalos y afectar la percepción pública.
Para la industria de la moda, este episodio es un recordatorio de que la tecnología es una herramienta poderosa, pero su éxito depende de la integración de criterios éticos, sensibilidad social y revisión humana. Solo así la IA podrá ser un aliado de la innovación responsable.
La educación es la base sobre la que se construye un futuro sostenible para las comunidades y las empresas que buscan un impacto positivo. Sin embargo, la deserción escolar sigue siendo un reto global que afecta tanto a la sociedad como al desarrollo económico. Las empresas, desde su responsabilidad social, tienen un papel estratégico para generar soluciones que trasciendan más allá de las donaciones económicas.
Involucrarse en programas educativos no solo fortalece la reputación corporativa, sino que también contribuye a formar capital humano sólido y comprometido. Reducir la deserción escolar no es un acto aislado, sino un esfuerzo coordinado que requiere innovación, recursos y acompañamiento constante. En este artículo, exploramos ocho formas efectivas en las que la RSE puede incidir directamente en que los niños y jóvenes permanezcan en la escuela.
8 formas de reducir la deserción escolar desde la RSE
1. Programas de becas y apoyo económico
La falta de recursos es uno de los principales motivos de abandono escolar. Las empresas pueden implementar programas de becas, apoyos para transporte, uniformes y material escolar, asegurando que los estudiantes no abandonen sus estudios por motivos económicos. Esta inversión genera un impacto tangible en la vida de los jóvenes y sus familias.
Además, las becas pueden acompañarse de mentorías y seguimiento personalizado. Esto permite identificar riesgos de deserción tempranos y establecer medidas de apoyo. Así, reducir la deserción escolar se convierte en un esfuerzo integral que combina recursos económicos y acompañamiento cercano.
2. Programas de tutoría y mentoría
El acompañamiento educativo es clave para mantener la motivación de los estudiantes. Empresas con programas de voluntariado corporativo pueden ofrecer tutorías personalizadas, reforzando áreas académicas donde los alumnos presentan mayores dificultades.
El impacto va más allá de lo académico: los estudiantes desarrollan habilidades socioemocionales, aumentan su autoestima y crean vínculos positivos con modelos a seguir. Este enfoque fortalece el compromiso con la escuela y contribuye a reducir la deserción escolar de manera sostenida.
3. Alianzas con organizaciones educativas
La colaboración con ONGs y fundaciones especializadas amplifica los recursos y la efectividad de los programas de RSE. Estas alianzas permiten diseñar proyectos integrales que aborden la deserción desde múltiples frentes: académicos, emocionales y familiares.
Trabajar con expertos en educación también garantiza que las acciones de la empresa sean pertinentes y sostenibles. Así, la responsabilidad social se convierte en un catalizador de impacto real, maximizando los esfuerzos para reducir la deserción escolar en comunidades vulnerables.
4. Espacios seguros y adecuados para el aprendizaje
Contar con infraestructuras dignas y seguras es esencial para la permanencia escolar. Empresas pueden invertir en la construcción o remodelación de aulas, bibliotecas, laboratorios y áreas recreativas, asegurando entornos propicios para el aprendizaje.
El entorno físico influye directamente en la motivación y el bienestar de los estudiantes. Al ofrecer espacios de calidad, las empresas contribuyen a que los alumnos se sientan valorados y protegidos, disminuyendo el riesgo de abandono escolar y promoviendo la continuidad educativa.
5. Programas de inclusión y diversidad
La deserción escolar afecta de manera más profunda a niñas, adolescentes y grupos en situación de vulnerabilidad. Implementar políticas de inclusión y programas de equidad de género permite garantizar que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de desarrollo.
Actividades que fomenten la participación de grupos marginados, la sensibilización sobre diversidad y la prevención de violencia escolar generan un entorno más acogedor. Este enfoque inclusivo es una estrategia poderosa para reducir la deserción escolar desde la RSE, con resultados sostenibles a largo plazo.
6. Educación socioemocional y habilidades para la vida
Más allá de lo académico, muchos estudiantes abandonan la escuela por dificultades emocionales o falta de motivación. Invertir en programas de educación socioemocional fortalece la resiliencia, la comunicación y la gestión de conflictos.
Las empresas pueden ofrecer talleres, capacitaciones y recursos para que las escuelas incorporen estas habilidades en su plan educativo. Este acompañamiento integral ayuda a los estudiantes a enfrentar desafíos personales y escolares, disminuyendo la probabilidad de deserción y potenciando su desarrollo integral.
7. Programas de orientación vocacional y laboral
La conexión entre la educación y el futuro profesional es un factor clave para la permanencia escolar. Empresas pueden ofrecer programas de orientación vocacional, prácticas profesionales y talleres que acerquen a los estudiantes al mundo laboral.
Al visualizar oportunidades concretas de desarrollo, los jóvenes encuentran sentido y motivación en sus estudios. Estas iniciativas fomentan la permanencia escolar y crean un vínculo positivo entre la empresa, la educación y la comunidad, fortaleciendo la RSE de manera tangible.
8. Monitoreo y evaluación de impacto
Reducir la deserción escolar requiere un enfoque basado en datos y resultados. Las empresas pueden establecer indicadores claros, realizar seguimiento constante y ajustar estrategias según los resultados obtenidos.
La evaluación continua permite identificar éxitos y áreas de mejora, garantizando que los recursos se utilicen de manera eficiente. Este enfoque riguroso fortalece la sostenibilidad de los programas y asegura que la RSE genere un impacto duradero en la educación y la permanencia escolar.
Reducir la deserción escolar es un desafío complejo que requiere la participación activa de todos los actores sociales, especialmente de las empresas comprometidas con la RSE. Desde becas y mentorías hasta programas de inclusión y seguimiento de impacto, existen múltiples caminos para generar un cambio significativo.
Al implementar estas ocho estrategias, las empresas no solo contribuyen a la educación y al desarrollo de los jóvenes, sino que también fortalecen su reputación, crean comunidades más resilientes y generan valor compartido. Reducir la deserción escolar deja de ser un objetivo abstracto y se convierte en una acción concreta que transforma vidas y construye un futuro sostenible.
La salud mental de los jóvenes en México enfrenta un desafío urgente. Cada día, 24 personas pierden la vida por suicidio en México, y la mayoría de estos casos se concentra entre niños, adolescentes y adultos jóvenes. Esta realidad impacta no solo a las familias, sino también al tejido social y a las organizaciones que buscan proteger y promover la vida.
El aumento constante de estos casos refleja una necesidad urgente de intervención. El suicidio no es solo un fenómeno individual: es un indicador de la salud pública, de la educación emocional y de las desigualdades sociales. Sensibilizar a gobiernos, personal de salud y sociedad civil es clave para reducir estas trágicas cifras.
Panorama actual: jóvenes en riesgo
Entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años, el suicidio es la tercera causa de muerte, mientras que para los niños de 10 a 14 años ocupa la cuarta posición. Este patrón evidencia que la población más joven enfrenta riesgos críticos que requieren atención prioritaria.
De acuerdo con El Economista, los datos muestran que la tasa de mortalidad por suicidio en México sigue aumentando, reflejando no solo problemas de salud mental más frecuentes, sino también un mayor reconocimiento y socialización de esta problemática. Reconocer la magnitud del fenómeno es el primer paso para abordarlo de manera efectiva.
A nivel de adultos jóvenes entre 25 y 34 años, el suicidio se mantiene como la quinta causa de muerte, lo que evidencia que los desafíos en salud mental no desaparecen al llegar a la adultez, sino que requieren estrategias continuas de prevención y acompañamiento.
Evolución de los casos de suicidio en México
Durante 2024, se registraron 8,856 muertes por suicidio, equivalentes a 6.8 casos por cada 100,000 habitantes. Esta cifra representa un aumento del 0.22% respecto al año anterior, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido.
En comparación con la década anterior, los suicidios han aumentado casi un 40%, lo que refleja tanto mayores dificultades en salud mental como un entorno social que empieza a visibilizar y hablar sobre estos padecimientos.
Este aumento constante subraya la importancia de la prevención y de políticas públicas enfocadas en salud mental, así como la necesidad de acciones estratégicas desde la responsabilidad social corporativa y comunitaria.
Brechas de género en el suicidio
La incidencia de suicidio en México varía significativamente entre hombres y mujeres. En 2024, la tasa fue de 11.2 por cada 100,000 hombres, frente a 2.6 por cada 100,000 mujeres, evidenciando que los hombres son cuatro veces más propensos a consumar el acto.
Sin embargo, los intentos de suicidio son más frecuentes entre las mujeres, lo que refleja una compleja interacción entre expresión emocional, estigmas sociales y formas de afrontamiento.
Comprender estas diferencias es vital para diseñar políticas públicas efectivas, programas educativos y campañas de concientización con enfoque de género, adaptadas a necesidades específicas de cada grupo.
Suicidio en México: un tema de salud pública
La salud mental integra múltiples padecimientos que requieren atención profesional y social. Hablar de suicidio en México implica reconocer que no se trata de un fenómeno aislado, sino de un indicador crítico de bienestar comunitario y social.
El estigma que rodea a la salud mental sigue siendo un obstáculo para quienes buscan ayuda. Es fundamental que tanto instituciones como sociedad promuevan información veraz, desestigmaticen la enfermedad y garanticen el acceso a tratamientos profesionales.
La prevención del suicidio es, en última instancia, un asunto de salud pública. La inversión en programas preventivos y educativos es tan necesaria como la formación de personal capacitado para atender casos de riesgo.
Suicidio en el trabajo: prevenir lo que no siempre da señales
El suicidio no solo afecta a los jóvenes; también golpea al sector económicamente activo. En México, el 73.1% de las personas que se quitaron la vida en 2024 realizaba alguna actividad económica, siendo los grupos de 15 a 44 años los más afectados.
La Organización Mundial de la Salud advierte que más de 720,000 personas fallecen por suicidio cada año, por lo que contar con protocolos de salud mental en los centros de trabajo es una necesidad urgente. No basta con hablar de cuidado mental; se requieren acciones concretas, diseñadas y ejecutadas por las empresas.
Expertos como Ivonne Borden y Jorge Mérida destacan la importancia de un protocolo que incluya brigadas de primeros auxilios psicológicos, capacitación constante, perspectiva de género y pasos claros para intervenir ante crisis o ideación suicida.
Kit de emergencia ALERtA y estrategias efectivas
El kit de emergencia ALERtA, propuesto por Jorge Mérida, permite identificar y acompañar a personas en riesgo. Sus acciones incluyen: acercarse con calidez, leer señales, escuchar activamente, reducir riesgos, transferir y acompañar hasta contacto con profesionales.
Ivonne Borden recomienda complementar con un kit que contenga contactos de emergencia, brigada capacitada, recursos de aromaterapia y pautas claras sobre qué decir y cómo actuar ante una crisis, evitando frases que minimicen la situación.
Estas herramientas permiten que la empresa no solo cumpla con la NOM-035, sino que realmente cree un entorno laboral seguro, protector y capaz de salvar vidas, promoviendo bienestar y prevención activa.
Cada año, más de 720.000 personas se quitan la vida.
El suicidio es un problema de salud pública mundial que afecta a todas las edades y regiones del mundo.
Detectar ideación suicida es complejo, pero hay señales claras: aislamiento, insomnio, irritabilidad, distimia, despedidas o comentarios sobre sentirse una carga. La intervención temprana puede cambiar el curso de la situación.
Las empresas pueden fortalecer la prevención mediante estrategias que promuevan sentido de pertenencia, apoyo social, liderazgos positivos, equilibrio vida-trabajo y acceso a servicios de salud mental.
Crear entornos donde hablar de emociones sea seguro, inclusivo y sin estigmas es una acción directa para reducir los riesgos de suicidio y fomentar culturas laborales más humanas y resilientes.
El suicidio en México es una crisis silenciosa que afecta a jóvenes y adultos económicamente activos. Implementar protocolos de atención, brigadas especializadas y estrategias preventivas en entornos laborales es vital para proteger vidas.
La prevención no es solo responsabilidad del Estado: empresas, sociedad civil y líderes tienen un rol clave. Invertir en salud mental, educación emocional y acompañamiento humano transforma estadísticas alarmantes en historias de resiliencia y esperanza. Cada acción concreta salva vidas.
Por primera vez, un análisis científico ha vinculado directamente las emisiones de carbono de las principales compañías de combustibles fósiles con decenas de olas de calor mortales en todo el mundo. Este hallazgo no solo evidencia la magnitud del daño ambiental, sino que también abre la puerta a posibles demandas legales de gran escala contra las corporaciones responsables.
Las implicaciones para la responsabilidad social corporativa son enormes. Las empresas ya no pueden alegar ignorancia sobre los efectos de sus emisiones: la investigación muestra que sus decisiones estratégicas han contribuido a la pérdida de vidas humanas, la destrucción de cultivos y la afectación de comunidades enteras.
Empresas provocan olas de calor: un vínculo científico contundente
De acuerdo con The Guardian, el estudio reveló que las emisiones de cualquiera de las 14 compañías de combustibles fósiles más grandes fueron suficientes para desencadenar más de 50 olas de calor que, de otro modo, habrían sido prácticamente imposibles. Cada ola de calor representa un evento extremo que afecta a millones de personas, y ahora puede atribuirse con precisión a las emisiones de estas corporaciones.
Para este análisis, los investigadores aplicaron un enfoque de atribución de emisiones corporativas único. A diferencia de estudios anteriores centrados en países o individuos, se asignaron a cada empresa las emisiones asociadas con la cadena de valor completa de sus productos, siguiendo normas de contabilidad y presentación de informes reconocidas internacionalmente. Esto permitió generar un conjunto de datos con emisiones de CO₂ y CH₄ de 180 empresas principales desde 1854 hasta 2023, cubriendo el 57 % de las emisiones antropogénicas acumuladas.
Big Oil raked in record-breaking profits. The companies that caused the climate crisis are getting rich as they fuel the fire. @ExxonMobil: $55.7 billion@Shell: $39.87 billion@Chevron: $35.5 billion@BP_plc: $27.7 billion
ExxonMobil y Saudi Aramco, por ejemplo, vieron cómo sus emisiones aumentaron la probabilidad de olas de calor hasta 10.000 veces respecto a un escenario sin calefacción global. Este nivel de precisión es un avance sin precedentes en la investigación climática, y fortalece los argumentos legales contra estas empresas.
Impacto humano y social de las olas de calor
El calentamiento global ya cobra la vida de al menos 500.000 personas cada año debido a olas de calor extremas. Eventos recientes, como la ola de calor del noroeste del Pacífico en 2021, que elevó la temperatura casi 3 °C, ilustran la urgencia del problema. Las comunidades más vulnerables sufren los efectos de manera desproporcionada, desde pérdidas agrícolas hasta colapsos de infraestructura y salud pública.
La investigación también destacó que las emisiones totales de las 180 grandes empresas de carbono fueron responsables de aproximadamente la mitad del aumento en intensidad de las olas de calor. Entre estas empresas, las 14 más grandes de carbón, petróleo y cemento representan alrededor del 30 % de las emisiones acumuladas, lo que equivale prácticamente al aporte combinado de las otras 166 grandes compañías de carbono.
Este enfoque científico, basado en la descomposición de la cadena de valor, permite entender con claridad qué actores corporativos contribuyen de manera más significativa a los eventos extremos, generando un marco para la rendición de cuentas.
Riesgo legal para los grandes emisores
Los hallazgos de este estudio podrían convertirse en la base de futuras demandas climáticas. Tribunales internacionales, como la Corte Internacional de Justicia, han establecido precedentes que podrían obligar a empresas a pagar indemnizaciones por daños climáticos.
Expertos legales consideran que ahora existe evidencia científica suficiente para vincular decisiones corporativas específicas con desastres climáticos concretos. Esto significa que los consejos de administración podrían enfrentar responsabilidad directa por muertes y pérdidas económicas.
La campaña “Que los Contaminadores Paguen” ha declarado que ahora es posible señalar olas de calor específicas y atribuirlas a empresas concretas. Este nivel de detalle transforma la discusión sobre responsabilidad social de una teoría a una cuestión práctica y judicial.
De la investigación a la acción corporativa
El estudio publicado en la revista Nature aporta claridad sobre el papel de cada empresa emisora. Antes, los debates sobre el cambio climático se centraban en responsabilidades colectivas y generales, pero ahora se puede medir con precisión la contribución individual de cada compañía a olas de calor específicas.
Además, se reveló que las emisiones de combustibles fósiles y cemento de estas empresas representan el 75 % de las emisiones acumuladas de CO₂ durante el período 1850-2023. Esto demuestra la magnitud del impacto histórico y la responsabilidad acumulada que tienen estas corporaciones sobre el clima global.
El Dr. Davide Faranda, investigador independiente, señala que este “puente” entre eventos climáticos y responsables corporativos podría ser la piedra angular de futuras políticas y regulaciones. Para las empresas, esto implica la necesidad de replantear modelos de negocio y estrategias de reducción de emisiones.
Desafíos y barreras legales
A pesar de la evidencia, aún existen obstáculos legales importantes. Debates sobre jurisdicción, la responsabilidad por emisiones de terceros y la consideración de campañas de desinformación corporativa complican los procesos judiciales.
Investigadores como Michael Gerrard y Jessica Wentz advierten que la ruta hacia la responsabilidad plena de las empresas de carbono está llena de baches jurídicos y probatorios. Esto exige colaboración entre científicos, abogados y organismos internacionales para que las acciones legales sean efectivas.
No obstante, el avance en la investigación representa un nuevo hito. La ciencia ha dado a los tribunales lo que necesitaban: datos precisos, análisis detallados y un vínculo directo entre emisiones corporativas y olas de calor mortales.
Transparencia y ética en la industria de combustibles fósiles
Las empresas de combustibles fósiles han sabido desde la década de 1980 que sus emisiones contribuirían al calentamiento global. Sin embargo, muchas buscaron ganancias a través de campañas de desinformación y cabildeo, retrasando medidas efectivas de mitigación.
Este comportamiento ha sido cuestionado por la comunidad científica y activistas de RSE, que exigen responsabilidad y reparación por los daños causados. La credibilidad corporativa depende ahora de asumir un rol activo en la lucha contra el cambio climático.
Adoptar prácticas sostenibles, transparentes y responsables no solo protege la reputación de las empresas, sino que también contribuye a reducir el riesgo de futuras demandas y protege a las comunidades afectadas por las olas de calor
La evidencia es clara: empresas provocan olas de calor que afectan a millones de personas, y su responsabilidad no es solo ética, sino también legal. El desafío ahora es transformar estos hallazgos científicos en acciones concretas que promuevan justicia climática y responsabilidad corporativa.
Esta investigación marca un punto de inflexión. Ya no se trata solo de medir huellas de carbono, sino de asumir consecuencias, implementar políticas efectivas y garantizar que la sostenibilidad y la ética sean el núcleo de cada decisión corporativa.