En el marco del Encuentro Tilapia México 2025, evento organizado por el Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal, A.C. (CONAFAB), Cargill Animal Nutrition & Health presentó NutriPec®, como parte de los productos que buscan fortalecer el sector acuícola nacional.
Para Cargill, este foro significó un escenario para compartir conocimientos y herramientas dentro del sector acuícola mexicano, así como para conocer las necesidades de los productores. Fue el punto de reunión de productores, investigadores, representantes de la industria y autoridades del sector para promover buenas prácticas y fomentar la vinculación entre los distintos actores de la cadena acuícola.
Durante las jornadas de actividades de este evento, el programa incluyó conferencias técnicas, paneles especializados y un área comercial enfocada en la difusión de innovación tecnológica, sanidad, nutrición y sustentabilidad en la producción de tilapia, una de las especies de mayor crecimiento dentro de la industria.
Bajo la marca Purina®, se presentó NutriPec®, línea de soluciones nutricionales diseñadas para optimizar cada etapa de producción, que integra ingredientes de alta calidad y aditivos funcionales para mejorar ladigestibilidad, fortalecer el sistema inmune y promover un crecimiento rápido y saludable, contribuyendo a reducir la mortalidad y mejorar la conversión alimenticia en los cultivos.
“Con la marca Purina® estamos más cerca que nunca de los acuicultores, acompañándolos con asesoría técnica, soluciones integrales y una red nacional de distribución que garantiza disponibilidad y confianza”, señaló Jiddu Uribe, Director Comercial Retail de Cargill ANH México.
La participación en este tipo de foros representa una oportunidad para reforzar la presencia de la marca Purina® como aliado del productor mexicano, promoviendo una acuacultura moderna, rentable y sustentable y así, contribuir a la seguridad alimentaria, la generación de empleos y el crecimiento del sector agroalimentario en México.
“Fuimos de los primeros en desarrollar alimentos para tilapia y camarón en México. Nuestro portafolio cubre todas las necesidades del productor, fortaleciendo el sistema inmune de los peces y mejorando los factores de conversión alimenticia”, explicó Jiro Matsumoto, Gerente Comercial de Peces & Digital de Cargill ANH México.
Cargill continúa con sus esfuerzos y compromiso de nutrir al mundo de manera segura, responsable y sostenible, al tiempo que se suma para romper barreras y forjar un futuro más próspero e inclusivo en las comunidades donde tiene presencia.
Últimamente se habla mucho de propósito, sostenibilidad, responsabilidad y reputación, pero lo que pocos reconocen es que estas ideas ya no se evalúan por el discurso, sino por la evidencia. Y eso es justamente lo que revela este estudio que te recomiendo revisar.
Primero: el propósito vuelve a importar, pero no el que se declara, sino el que se demuestra. Los datos son simples: la correlación entre propósito y reputación subió de 80% a 85%, y el puntaje promedio pasó de 6.50 a 6.90. La gente ya no se conforma con mensajes inspiradores; quiere impacto real.
The Reputation Ranking – Porter Novelli
Segundo: la transparencia dejó de ser un gesto deseable y se volvió una condición mínima. El 93% espera comunicación honesta sobre avances, incluso cuando no son perfectos. Para una región en la que las empresas suelen hacer caso a sus RRPP en el bajo perfil y dejar pasar las crisis sin responder y “esperar a que pase”, esto implica un giro profundo.
The Reputation Ranking – POrter Novelli
Tercero: la innovación actúa como permiso social para equivocarse. El 91% la considera clave para la reputación y el 79% está dispuesto a perdonar errores si hay intención genuina de mejorar. En tiempos de expectativas crecientes, la inacción pesa más que el error.
The Reputation Ranking – Porter Novelli
Todo esto me hizo ver que el entorno pasó de tolerar explicaciones y matices a exigir acciones, evidencia y respuesta real. Propósito, transparencia e innovación ya no son atributos aspiracionales, sino expectativas básicas. Y cuando cambian las expectativas, cambian también las responsabilidades.
Greenwash vs greenhushing: el nuevo dilema reputacional
El greenwash suele venir de ocurrencias aisladas, de chispazos que alguna área impulsa para comunicar algo que considera de impacto.
Pero el greenhushing opera distinto: es el territorio cómodo donde muchos prefieren no decir nada para evitar errores, preguntas o compromisos. Se cubre con la “buena onda” de no querer presumir, pero al final deja a la organización sin evidencia, sin narrativa y sin capacidad de responder.
Y ahí es donde la reputación no se erosiona por exceso de discurso, sino por ausencia de gestión.
Entonces, ¿quién gestiona realmente la reputación?
Comunicación cuenta parte de la historia. Marketing empuja narrativa comercial. Sostenibilidad trabaja en cumplimiento. Recursos Humanos gestiona cultura. Ventas lidia con expectativas.
Pero si todos influyen y nadie articula, la reputación queda huérfana. Y una reputación sin dueño operativo se vuelve reactiva, fragmentada y vulnerable, porque cada área responde desde su lógica, su tiempo y sus intereses.
La reputación dejó de ser relato y se volvió práctica; dejó de depender de comunicación y pasó a depender de cómo opera la organización.
Por eso, si realmente importa, la reputación tiene que estar cerca del C-level. No para pulir discursos, sino para alinear negocio, impacto y respuesta.
El rol —y el límite— de las agencias
El estudio muestra que la gente espera transparencia incluso cuando no hay resultados perfectos, y que la reputación mejora cuando las marcas explican, responden y asumen.
Ser cautos ya no es sinónimo de prudencia; a veces es simplemente ser irresponsables.
Menos control del mensaje y más capacidad de responder, incluso en malos momentos. Menos cosmética, más evidencia. Menos silencio estratégico, más gestión real.
La confirmación desde otro ángulo
Otro estudio, ahora de LLYC, muestra lo mismo desde otra perspectiva: cuando las empresas no responden ni explican lo que hacen, no se protegen, sino que se exponen. Hoy la reputación no se debilita por hablar, sino por no gestionar.
La paradoja…
Anticipo que me quedaré pensando en esta contradicción: las grandes firmas de relaciones públicas dicen que la reputación se cuida respondiendo y dando la cara, pero muchas veces recomiendan callar y esperar a que pase la tormenta.
Eso sí, después ofrecen “gestión reputacional” enfocada solo en controlar mensajes, cuando la reputación se construye con hechos reales y contando lo que se puede comprobar.
Responder también es comunicar —pero no es lo mismo comunicar para evadir un problema que comunicar para hacerse responsable. Las agencias apoyan, sí, pero la reputación no depende de ellas. La reputación no se puede delegar: se gana o se pierde con decisiones y coherencia.
Y lo más claro es esto: mientras algunos crean que la reputación es solo comunicación, seguirán tratando de arreglar con palabras lo que solo se sostiene con hechos.
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Reducir la huella de carbono no siempre empieza con grandes decisiones; a veces, el punto de partida está en algo tan cotidiano como lo que ponemos en el plato. Un reciente informe publicado en Frontiers in Nutrition demuestra que modificar nuestros patrones alimentarios puede ser una de las acciones más directas —y poderosas— para contribuir a un planeta más sano. Entre todas las alternativas evaluadas, la alimentación basada en plantas se posiciona como una de las estrategias más efectivas para reducir las emisiones asociadas a nuestra dieta.
El estudio comparó diferentes planes alimentarios —desde la dieta mediterránea omnívora hasta opciones pescetarianas, vegetarianas y veganas— analizando no solo sus impactos ambientales, sino también su calidad nutricional. Los resultados son contundentes: una dieta vegana podría reducir casi a la mitad la huella de carbono sin comprometer la salud. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, estos hallazgos abren nuevas oportunidades para promover cambios accesibles, escalables y basados en evidencia científica.
El impacto ambiental de la dieta vegana: lo que revela la ciencia
El informe mostró que cada transición hacia una alimentación con menor presencia de productos animales representa un descenso significativo en las emisiones de gases de efecto invernadero. Mientras que la dieta omnívora genera en promedio 3.8 kg de CO₂ al día, la vegana reduce esta cifra a 2.1 kg, lo que equivale a una disminución del 46 %. Este descenso no solo impacta en las emisiones, sino también en el uso de agua y tierra, con una reducción del 33 % y 7 % respectivamente en el caso del menú vegano.
Para comprender el impacto ambiental de la dieta vegana, los investigadores elaboraron menús completos que incluyeron desayunos, colaciones, comidas y cenas. La sustitución sistemática de productos animales por tofu, tempeh, legumbres, semillas y derivados de soja permitió construir un plan nutritivo, accesible y ambientalmente responsable.
Cambiar la proteína, cambiar el impacto ambiental
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que no hace falta renunciar por completo a los productos animales para generar cambios positivos. Cada sustitución —carne por pescado, pescado por legumbres, o huevos y lácteos por alternativas vegetales— disminuye de manera estadísticamente significativa las emisiones asociadas a nuestra dieta.
Incluso quienes mantienen un consumo ocasional de productos de origen animal pueden reducir su huella ecológica a través de decisiones progresivas, informadas y adaptadas a su contexto. Para las organizaciones que buscan estrategias de sostenibilidad, estas transiciones escalonadas ofrecen una vía eficaz para impulsar hábitos responsables sin imponer cambios abruptos.
Nutrición basada en plantas: saludable y científicamente sólida
Una duda recurrente en torno a las dietas basadas en plantas es si realmente pueden ofrecer los nutrientes necesarios para una vida saludable. El análisis nutricional del estudio reafirma que sí. Todas las dietas alternativas —pescetariana, vegetariana y vegana— cumplieron con los criterios energéticos y de micronutrientes establecidos para una alimentación equilibrada.
La dieta vegana destacó por su mayor aporte de fibra y por su capacidad de reducir indicadores de riesgo como el colesterol, la presión arterial y la incidencia de enfermedades crónicas. Los investigadores señalan que algunas personas podrían requerir suplementos de vitamina D, yodo o B12, un recordatorio de que cualquier transición alimentaria debe realizarse de manera informada y responsable.
Menús funcionales para un consumo responsable
El menú vegano propuesto en el estudio plantea sustituciones concretas y fáciles de replicar, como reemplazar la leche por bebidas de soja o intercambiar el pollo por proteína vegetal texturizada. Para complementar el valor nutricional y garantizar saciedad, se recomiendan guarniciones ricas en fibra y omegas, como semillas de lino y lentejas.
Estas sustituciones no solo favorecen la salud individual, sino que disminuyen significativamente la carga ambiental del sistema alimentario. Para profesionales de la sostenibilidad, este tipo de menús ejemplifica cómo traducir la ciencia en acciones diarias que cualquier persona puede integrar sin complicaciones.
El impacto ambiental de la dieta vegana en procesos de transición
Más allá de quienes optan por adherirse por completo al veganismo, el estudio destaca la importancia de los pequeños pasos. Cada plato que integra más proteínas vegetales y menos carne produce un efecto acumulado que beneficia al planeta. «No hace falta hacerse vegano para marcar la diferencia», recuerda la investigadora Noelia M. Rodríguez Martín.
Esta visión inclusiva ofrece una narrativa clave para programas corporativos, comunitarios y educativos: no se trata de imponer una dieta, sino de ampliar las opciones para que más personas contribuyan a reducir las emisiones desde su realidad. Bajo esta lógica, el impacto ambiental de la dieta vegana se convierte en un referente que guía acciones progresivas hacia hábitos más sostenibles.
La evidencia es clara y cada vez más consistente: lo que comemos influye enormemente en nuestra relación con el planeta. El impacto ambiental de la dieta vegana no solo se refleja en una reducción considerable de emisiones y uso de recursos, sino que además demuestra que es posible alimentarse de forma nutritiva, rica y saludable sin recurrir a productos animales.
Para quienes impulsamos estrategias de responsabilidad social, este estudio ofrece una hoja de ruta poderosa: promover alternativas basadas en plantas no es un gesto simbólico, sino una herramienta eficaz, respaldada por la ciencia y alineada con las metas globales de sostenibilidad. Desde un hogar hasta una empresa, cada decisión alimentaria suma, y transformar el menú puede ser el primer paso hacia un futuro más equilibrado y consciente.
Cuando hablamos de cambio climático, solemos pensar en industrias, combustibles fósiles o transporte. Sin embargo, hay un actor silencioso y devastador que incrementa la presión sobre el planeta: la guerra. En los últimos años, los investigadores han comenzado a visibilizar hasta qué punto los conflictos transforman paisajes enteros, liberan gases de efecto invernadero y desplazan recursos que podrían haberse destinado a la acción climática.
De acuerdo con un artículo de TIME, el caso de Ucrania es un parteaguas en esta conversación. Por primera vez, un país planea reclamar indemnizaciones por los daños climáticos derivados de una guerra, sentando un precedente histórico. Más allá de lo jurídico, este paso abre una conversación que el mundo había evitado: reconocer que las emisiones de conflictos armados también determinan el rumbo de la crisis climática y que no pueden seguir quedando fuera de la rendición de cuentas global.
Impactos invisibles: el costo ambiental directo de la guerra
Ucrania ha registrado más de 230 millones de toneladas métricas adicionales de CO₂ equivalente desde 2022, un incremento que equivale a las emisiones anuales de varios países europeos juntos. Tanques, aviones de combate, artillería y maquinaria militar trabajan sin pausa, consumiendo cantidades masivas de combustible y dejando tras de sí un rastro de destrucción difícil de cuantificar.
Las bombas no solo destruyen infraestructura; también liberan sustancias tóxicas que contaminan agua, suelo y bosques. Incendios forestales inducidos por bombardeos elevaron las emisiones en un 113%, mientras que la reconstrucción urgente de edificios e instalaciones energéticas incrementó aún más la huella ambiental. Cada explosión es un recordatorio del impacto duradero que dejan los conflictos en los ecosistemas.
Emisiones de conflictos armados: un vacío en los acuerdos climáticos
Aunque cada guerra libera millones de toneladas de gases contaminantes, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático no aborda este tema de forma específica. La exclusión de las emisiones militares en el Protocolo de Kioto y el carácter voluntario de su reporte en el Acuerdo de París crearon un vacío que hoy se vuelve insostenible.
El caso de Ucrania representa el primer intento serio por medir con precisión la huella de carbono de una guerra. Para investigadores como Doug Weir, este esfuerzo marca un hito que podría transformar las negociaciones climáticas futuras, pues el mundo ya no puede ignorar el papel que juegan los conflictos en el aumento global de emisiones.
La dimensión estructural: el complejo militar-industrial
Si bien el enfoque inmediato está en los territorios en guerra, el impacto ambiental se extiende mucho más allá del campo de batalla. La cadena de valor del sector militar exige grandes cantidades de metales y minerales críticos, cuya extracción y procesamiento ya implica un costo ambiental elevado. A eso se suma la producción de armamento, municiones y vehículos, que profundiza la huella ecológica del complejo militar-industrial.
Weir subraya que solo estamos empezando a comprender la magnitud de estos impactos. Los residuos, los materiales peligrosos y el deterioro de ecosistemas completos conforman un panorama ambientalmente insostenible. En conjunto, estas piezas muestran que las emisiones de conflictos armados son parte de un engranaje mucho más amplio y problemático.
Emisiones de conflictos armados y desvío de recursos climáticos
Otro aspecto crítico es cómo la guerra desplaza prioridades nacionales. En tiempos de conflicto, los gobiernos redirigen fondos para atender necesidades bélicas, dejando de lado inversiones que habrían sido clave para reducir emisiones o fortalecer mecanismos de adaptación. En un mundo donde cada dólar cuenta, esta desviación profundiza rezagos estructurales en política ambiental.
Ucrania ha usado los foros climáticos globales para denunciar esta realidad. No solo pide que se reconozca el impacto de la guerra en su territorio; también alerta a la comunidad internacional sobre lo que este precedente significa para regiones en conflicto, donde los avances climáticos quedan suspendidos indefinidamente.
El reclamo de Ucrania ante el Consejo de Europa no es solo una demanda económica: es un llamado a reconocer que la crisis climática y la seguridad internacional están profundamente conectadas. Las emisiones de conflictos armados ya no pueden permanecer fuera de las agendas globales. La guerra deja cicatrices visibles, pero también otras silenciosas que aceleran el deterioro del planeta.
Si queremos enfrentar la emergencia climática con honestidad, debemos incorporar la dimensión militar en nuestras métricas, acuerdos e instrumentos de rendición de cuentas. Solo así podremos comprender verdaderamente el costo real de los conflictos y avanzar hacia una paz que también sea climáticamente justa.
La tensión climática volvió a escalar en la arena internacional. En el corazón de las negociaciones de la ONU, la Unión Europea lanzó una advertencia contundente: el nuevo borrador propuesto por Brasil para la COP30 elimina toda referencia a dejar atrás los combustibles fósiles. Un mensaje que, para los negociadores europeos, rompe el hilo conductor que la comunidad global venía tejiendo desde Dubái y compromete la credibilidad de un proceso que busca construir un futuro más limpio.
De acuerdo con Aristegui Noticias, la sorpresa no fue menor. Brasil había impulsado inicialmente la idea de una “hoja de ruta” para acelerar la transición energética, pero su desaparición del texto encendió las alarmas entre países, sociedad civil y expertos en responsabilidad social. En un contexto donde la mitigación es clave, renunciar a esa narrativa significa perder impulso en uno de los temas más urgentes de la humanidad.
La eliminación de la hoja de ruta reaviva el debate: COP30 es un retroceso
Para Lars Aagaard, ministro de Clima de Dinamarca y líder negociador de la UE, el nuevo documento “es inaceptable”. Su postura fue clara: es preferible no tener acuerdo a aceptar uno que omita totalmente el compromiso con la reducción de hidrocarburos. El mensaje sacudió la sala y dejó ver el cansancio acumulado tras días de conversaciones tensas.
Aagaard insistió además en que la reducción de emisiones debe permanecer en el centro del texto final. Desde su perspectiva, renunciar a ese compromiso no solo es un error político, sino una amenaza directa a la transición que el planeta exige. “Nada termina hasta que termina”, dijo, dejando claro que la UE seguirá presionando para recuperar ambición.
🔵 Com a Zona Azul reaberta, as negociações retomarão nesta sexta-feira. Há um trabalho substancial pela frente. O presidente da COP30, embaixador André Corrêa do Lago, fala das expectativas para esta reta final. Assista! 🎥 pic.twitter.com/EkmRoysbPh
El nuevo borrador brasileño profundiza el riesgo: COP30 es un retroceso
La eliminación de la referencia a la hoja de ruta no se sintió solo en Europa. Países como México, Chile, Colombia y las Islas Marshall expresaron también su rechazo, advirtiendo que esto rompe el consenso que se había logrado en la COP28.
Más de treinta naciones firmaron una carta dirigida a la presidencia brasileña pidiendo que se revise el texto antes de llevarlo a votación.
Para muchos, esta desaparición no es solo un cambio en el documento: es un retroceso simbólico. La “hoja de ruta” representaba una señal política clara sobre la necesidad de abandonar los combustibles fósiles, aun sin plazos definidos. Sin ella, se corre el riesgo de que la COP30 pierda su rumbo y ceda ante presiones de países productores de petróleo.
Resistencia de países petroleros frena el avance esperado
El giro brasileño refleja también la presión de los países petroleros, quienes han manifestado su preocupación por cualquier compromiso que acelere el fin de los combustibles fósiles. Esta tensión, que se arrastra desde conferencias anteriores, vuelve a evidenciar la dificultad de equilibrar intereses económicos con las urgencias climáticas.
Para la sociedad civil, esta resistencia resulta frustrante. Organizaciones de base y redes climáticas han señalado que renunciar a la hoja de ruta contradice la evidencia científica, que pide una reducción acelerada de emisiones si se quiere limitar el calentamiento global.
El retroceso genera además un mensaje confuso hacia ciudadanos, empresas y gobiernos que ya están avanzando en sus propias agendas de sostenibilidad.
Un cierre incierto y negociaciones al límite
Aunque estaba previsto que la COP30 concluyera este viernes, el bloqueo ha extendido las sesiones y ha generado un ambiente de incertidumbre. Nadie quiere repetir episodios pasados donde el cansancio y la presión llevaron a acuerdos débiles o inconclusos. Pero tampoco es claro que Brasil vaya a reincorporar la mención a la transición fósil sin un acuerdo político mayor.
En las delegaciones persiste una mezcla de agotamiento y determinación. Para muchos, este es el momento de demostrar que la acción climática no depende solo de discursos. La salida del atolladero requerirá valentía política, flexibilidad y un compromiso real con la ambición climática.
La controversia por el borrador brasileño llega en un momento en el que el mundo no puede permitirse pasos atrás. Si bien ciertas naciones siguen aferradas a modelos energéticos tradicionales, las consecuencias de la inacción climática ya son evidentes y afectan tanto a comunidades vulnerables como a economías emergentes.
Que la COP30 termine marcada por divisiones o por un acuerdo ambicioso dependerá de la capacidad de los países para priorizar el interés global por encima de sus tensiones internas. La historia, y especialmente las generaciones futuras, evaluarán si este momento fue una pausa lamentable… o el punto de quiebre para retomar el rumbo.
A pesar de los avances en tecnología, economía y derechos humanos, todavía enfrentamos un panorama global donde las oportunidades están lejos de ser equitativas. Las desigualdades más grandes del mundo no solo se manifiestan en ingresos, sino también en educación, salud, género y medio ambiente, limitando la capacidad de millones de personas para alcanzar su pleno potencial. Comprender estas brechas es esencial para quienes buscamos generar un impacto social real y duradero.
Este análisis busca ir más allá de la estadística y ofrecer un panorama integral, conectando cada desafío con acciones concretas que pueden transformar estructuras y comunidades. La intención es ofrecer un recurso evergreen para especialistas en responsabilidad social, líderes de empresas y actores de políticas públicas comprometidos con un mundo más justo.
10 desigualdades más grandes del mundo y cómo reducirlas
1. Brecha económica global
La concentración de riqueza es uno de los desafíos más persistentes de nuestra era. Mientras una pequeña élite acumula recursos extraordinarios, miles de millones de personas viven con ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y educación. Esta desigualdad económica genera efectos en cadena: aumenta la pobreza intergeneracional, limita la movilidad social y fomenta la exclusión de comunidades enteras del crecimiento económico.
Solución: Se requiere un enfoque multifacético: sistemas fiscales progresivos que redistribuyan recursos, políticas salariales justas, fortalecimiento del empleo formal y programas de inclusión financiera que permitan a las personas acceder a créditos, ahorro y seguros. Además, las empresas pueden adoptar modelos de negocio que midan el impacto social junto con la rentabilidad económica.
2. Acceso desigual a la educación
El acceso a educación de calidad sigue siendo un privilegio en muchas regiones del mundo. La falta de infraestructura, la escasez de docentes capacitados y las desigualdades en recursos educativos profundizan las brechas socioeconómicas y limitan la capacidad de los jóvenes para competir en mercados laborales globales. Las zonas rurales y comunidades marginadas son las más afectadas, perpetuando un ciclo intergeneracional de exclusión.
Solución: Garantizar educación de calidad requiere inversión sostenida en infraestructura, formación docente especializada y programas de inclusión tecnológica. Las alianzas público-privadas pueden ampliar la cobertura y llevar innovación pedagógica y herramientas digitales a quienes más lo necesitan, asegurando que la educación deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho universal.
3. Desigualdad de género
Las mujeres enfrentan barreras sistémicas que van desde brechas salariales hasta limitada participación política y falta de representación en espacios de liderazgo. La desigualdad de género no solo afecta a las mujeres individualmente, sino que impacta el crecimiento económico y social de comunidades enteras, al desperdiciar talento y potencial humano. La violencia de género y la carga desigual del cuidado doméstico refuerzan estas disparidades.
Solución: Impulsar igualdad requiere políticas laborales inclusivas, marcos legales que protejan derechos, promoción de liderazgo femenino y programas que fomenten la corresponsabilidad en el hogar y el trabajo. Además, la cultura organizacional debe adaptarse para garantizar igualdad de oportunidades, mentorías y desarrollo profesional sin sesgos.
4. Disparidades en salud
Millones de personas carecen de acceso a servicios médicos de calidad. Las disparidades en salud se manifiestan en diferencias significativas de esperanza de vida, mortalidad infantil y prevalencia de enfermedades prevenibles. Las comunidades vulnerables sufren doblemente: no solo enfrentan riesgos sanitarios más altos, sino que también encuentran sistemas saturados y costosos que limitan su atención.
Solución: Es imprescindible fortalecer sistemas de salud pública, garantizar acceso equitativo a medicamentos y vacunas, invertir en prevención y educación sanitaria, y crear programas de atención integral que incluyan salud mental y nutrición. La colaboración entre sector público y privado puede ampliar la cobertura y mejorar la calidad del servicio.
5. Desigualdad racial y étnica
Las personas pertenecientes a minorías raciales, étnicas o indígenas enfrentan discriminación estructural que limita su acceso a educación, empleo, vivienda y representación política. Estas desigualdades perpetúan ciclos de exclusión histórica y dificultan la movilidad social de generaciones enteras. La invisibilización cultural y la falta de políticas inclusivas profundizan esta brecha.
Solución: Superar esta desigualdad requiere implementar acciones afirmativas, reforzar la legislación antidiscriminación y garantizar representación en espacios de toma de decisiones. Además, promover programas interculturales y de educación en diversidad fortalece la identidad y participación plena de estas comunidades en la vida social y económica.
6. Brecha tecnológica
La transformación digital avanza rápidamente, pero no de manera equitativa. La falta de acceso a internet, dispositivos y habilidades digitales excluye a millones del aprendizaje, el empleo y la participación cívica en la era digital. La brecha tecnológica se convierte así en un amplificador de otras desigualdades, aumentando la exclusión de quienes ya enfrentan vulnerabilidad económica y social.
Solución: Cerrar esta brecha requiere inversión en infraestructura digital, acceso universal a internet y dispositivos, y programas de alfabetización tecnológica. Es esencial capacitar a jóvenes y adultos para integrarse en empleos del futuro y fortalecer la participación social mediante herramientas digitales inclusivas.
7. Acceso desigual a vivienda digna
La vivienda segura y adecuada sigue siendo inalcanzable para millones, especialmente en contextos urbanos donde los precios se disparan. La falta de planificación urbana, especulación inmobiliaria y ausencia de políticas públicas adecuadas genera hacinamiento, condiciones insalubres y vulnerabilidad frente a desastres naturales, afectando la salud y estabilidad de las familias.
Solución: Es necesario promover vivienda asequible y sostenible, regular mercados inmobiliarios, fomentar urbanismo inclusivo y desarrollar programas de colaboración público-privada para construir comunidades resilientes. Garantizar acceso a un hogar digno es un paso clave para la equidad y la cohesión social.
8. Desigualdad alimentaria
A pesar de la abundancia global de alimentos, millones viven con inseguridad alimentaria o desnutrición. La distribución desigual, el desperdicio masivo y la falta de apoyo a la agricultura local generan hambre y enfermedades relacionadas con la malnutrición. Esta desigualdad limita el desarrollo físico, cognitivo y social de niños y adultos en todo el mundo.
Solución: Se deben fortalecer sistemas alimentarios sostenibles, apoyar a agricultores locales, reducir el desperdicio de alimentos y garantizar políticas públicas que aseguren el acceso a dietas nutritivas. La educación sobre alimentación saludable y la promoción de prácticas agrícolas resilientes también son fundamentales.
9. Brecha en oportunidades laborales
El acceso a empleos formales, seguros y bien remunerados no es equitativo. Jóvenes, mujeres, personas con discapacidad y minorías étnicas enfrentan barreras significativas para incorporarse o crecer dentro del mercado laboral. La exclusión laboral perpetúa la pobreza y limita el crecimiento económico y la innovación social.
Solución: Promover inclusión laboral mediante capacitación, mentorías y políticas de empresa que prioricen diversidad, equidad y movilidad profesional. También es fundamental apoyar el emprendimiento social y la creación de empleos sostenibles, vinculados a cadenas productivas éticas y responsables.
10. Desigualdad ambiental
Los efectos del cambio climático y la degradación ambiental impactan desproporcionadamente a comunidades pobres y rurales, quienes menos contribuyen a la crisis. La exposición a desastres naturales, contaminación y pérdida de recursos naturales exacerba vulnerabilidades y limita oportunidades de desarrollo.
Solución: Adoptar modelos productivos sostenibles, invertir en adaptación y mitigación climática, proteger ecosistemas y garantizar justicia ambiental son pasos clave. La participación comunitaria en políticas ambientales asegura que nadie quede atrás en la transición hacia un mundo más resiliente.
Las desigualdades más grandes del mundo son fenómenos interconectados que requieren soluciones integrales, colaborativas y sostenibles. Reducirlas exige compromiso de gobiernos, empresas y sociedad civil, así como estrategias basadas en evidencia y principios de responsabilidad social. Quienes trabajamos en este ámbito tenemos la oportunidad de diseñar e implementar acciones que transformen sistemas, empoderen comunidades y construyan un futuro más justo para todas las personas.
El modelo de ultra fast fashion vuelve a encender las alertas. Una nueva investigación de Greenpeace revela que las prendas de Shein siguen conteniendo sustancias químicas peligrosas, pese a los compromisos públicos que la marca asumió en 2022. A través de un análisis realizado en ocho países, la organización encontró que un tercio de las piezas analizadas supera los límites permitidos por el Reglamento Europeo de Sustancias Químicas (REACH), incluso en ropa infantil.
El hallazgo más alarmante proviene de España, donde una de las prendas presentó niveles de PFAS más de 600 veces por encima de lo permitido. Estos compuestos, conocidos como “químicos eternos”, se han vinculado a cáncer, alteraciones en el desarrollo infantil y debilitamiento del sistema inmunológico.
La investigación no sólo evidencia fallas en la gestión química, sino también una cadena de producción y consumo que deteriora ecosistemas, afecta a las personas trabajadoras e incrementa la exposición a sustancias peligrosas en quienes visten estas piezas.
Sustancias peligrosas persistentes en las prendas de Shein
Los análisis muestran que 18 de las 56 prendas estudiadas superan los límites establecidos por REACH, incluyendo tres artículos infantiles. Siete chaquetas excedieron los niveles de PFAS hasta en 3,300 veces, mientras que 14 piezas rebasaron los límites de ftalatos, algunos cien veces más de lo permitido.
A dos años de su primera advertencia, Greenpeace confirma que el problema continúa.
La cadena de riesgos es amplia: desde la exposición directa por contacto con la piel, sudor o inhalación, hasta el impacto ambiental cuando las prendas se lavan o llegan a la basura. Tanto quienes fabrican esta ropa como los ecosistemas de los países productores son los más afectados, pero las personas consumidoras también están en la línea de fuego.
El daño ambiental detrás del modelo de ultra fast fashion
El informe también recalca el papel del Black Friday, el Single Day y otras fechas de consumo masivo, que impulsan compras desmedidas y multiplican emisiones, residuos y pérdida de hábitats. La oferta de Shein —más de medio millón de diseños disponibles y hasta 10,000 lanzamientos en un solo día— ejemplifica un sistema basado en volumen, desecho y presiones psicológicas de compra.
De hecho, la aplicación emplea técnicas persuasivas para inducir consumo impulsivo: temporizadores que simulan urgencia, falsos descuentos y alertas de stock. A ello se suma un crecimiento cada vez más acelerado: los ingresos de la empresa pasaron de 23 mil millones de dólares en 2022 a 38 mil millones en 2024, mientras que sus emisiones se cuadruplicaron en apenas tres años.
Vacíos legales y falta de control sobre la moda rápida
Greenpeace subraya que la plataforma se beneficia de vacíos regulatorios para evadir controles. Al enviar directamente al comprador, muchas prendas de Shein esquivan aduanas y pasan sin revisiones químicas. Aunque la empresa retiró artículos tras la denuncia de 2022 y prometió gestión estricta de sustancias, los hallazgos actuales dejan claro que sus compromisos fueron insuficientes.
La organización también advierte que incluso han reaparecido las mismas sustancias peligrosas encontradas hace dos años, lo que evidencia la ineficacia de los acuerdos voluntarios. Para Greenpeace, este patrón demuestra que sin regulación obligatoria, las empresas pueden seguir operando sin garantizar seguridad ni transparencia.
Hacia una legislación que frene la moda rápida
Ante este escenario, Greenpeace propone una legislación integral similar a la “ley anti-Shein” francesa. La propuesta incluye un impuesto a la moda rápida, la prohibición de su publicidad —también en redes sociales— y la promoción de una verdadera economía textil circular. Para la organización, sólo normas estrictas podrán frenar la sobreproducción y el uso de químicos peligrosos presentes en muchas prendas de Shein.
Así, la responsabilidad no recae únicamente en consumidores, sino en un marco legal que obligue a cambios estructurales: materiales seguros, diseño consciente, cadenas de suministro verificables y límites claros al volumen de producción. Sin estas medidas, el impacto en salud y ecosistemas seguirá creciendo de manera exponencial.
El caso evidencia, una vez más, que la moda rápida no es únicamente un problema de calidad: es un riesgo sanitario y ambiental que se intensifica con cada temporada y cada rebaja. Las investigaciones de Greenpeace muestran que las prendas de Shein continúan vulnerando regulaciones, compromisos y expectativas de seguridad, mientras su modelo de negocio impulsa hábitos de consumo insostenibles.
Frente a ello, la comunidad especializada en responsabilidad social tiene un papel crucial: impulsar marcos regulatorios sólidos, exigir transparencia y promover una economía textil que no sacrifique salud ni ecosistemas a cambio de precios bajos. La evidencia es contundente: sin intervención legal y sin un cambio de paradigma, el costo real de la moda rápida seguirá pagándose con el planeta y las personas.
Sabemos que las mujeres reinvierten el 90% de sus ingresos en sus familias y comunidades, comparado con el 35% de los hombres, lo que asegura que, invertir en ellas genera un efecto multiplicador de impacto de10 veces su tamaño, y garantiza un retorno de inversión social. Hoy, la Organización mexicana sin fines de lucro, Co Creando la Innovación y Sustentabilidad Social AC, invita a medios de comunicación cuya línea editorial se enfoque en temas de negocios, emprendimiento social, tecnología, innovación, liderazgo femenino y economía; para asistir al acto de justicia económica: Lanzamiento de la Plataforma de Fidelización “RISE Communities”.
Con más de 9 años trabajando con personas emprendedoras en México, y más de 1,800 mujeres graduadas de sus programas, el Lanzamiento de la Plataforma de Fidelización “RISE Communities” busca reunir a microempresarias, PyMEs mexicanas, organizaciones de la sociedad civil y sector gubernamental en un espacio de diálogo y presentación de la solución tecnológica que está redefiniendo el cumplimiento de objetivos empresariales, la responsabilidad social y la justicia económica de género en México.
El evento está diseñado para la conversión de clientes potenciales, la validación de alto nivel, y la demostración en vivo de la Plataforma RISE:
1. El evento cuenta con la participación de la Directora de Co Creando, Ma. Cristina Acevedo Hernández y su Consejera, Norma Ramírez, Presidenta Nacional del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias quienes refuerzan la solidez y responsabilidad de la estrategia.
2.La plataforma será presentada con una demostración en vivo por Luis Alberto Sánchez (Tecnología), destacando su diseño para el registro inmediato y la facilidad de personalización a la medida del impacto que se busque generar.
De esta manera, la Plataforma “RISE Communities” es una respuesta tecnológica y ética a una injusticia silenciosa en México: donde las emprendedoras no pueden acceder a mercados de alto valor, y la brecha se magnifica cuando hay cadenas de intermediarios que se quedan con las ganancias, y ellas con el trabajo.
Esperamos contar con su valiosa presencia para ser testigo de la reducción de brechas digitales y comerciales en el ámbito emprendedor con enfoque de género.
26 de noviembre a las 18:00hrs en el Hotel City Express Plus by Marriot Reforma el Ángel.
Coca-Cola presenta su querida campaña navideña para ayudar a los consumidores a refrescar su espíritu Navideño y garantizar que las fiestas estén llenas de momentos inspiradores para todos. Este año, Coca-Cola lanza la campaña “Toma una Coca-Cola. Vive el Espíritu Navideño” para inspirar la conexión humana, convirtiendo el ajetreo de la temporada navideña en momentos de pausa, ayudando a las personas a experimentar una verdadera alegría con cada sorbo.
Para dar inicio al Espíritu Navideño, la campaña de este año estrenará un nuevo comercial de televisión en México, nombrado “Un recuerdo Navideño”. Este conmovedor video muestra a una madre ocupada planeando y preparando las fiestas. Pero después de refrescarse y sentirse animada con un trago de Coca-Cola bien fría, descubre un adorno mágico que le recuerda la verdadera esencia de la Navidad.
“Como una fiesta más que especial en América Latina, la Navidad está hecha por y para las personas. Nuestra campaña navideña de este año está diseñada para transformar el ajetreo de las fiestas en momentos de pausa para experimentar la verdadera alegría con los seres queridos, mientras celebramos a las personas responsables de crear la magia que sentimos en el aire”, dice Louis Balat, presidente de Coca-Cola México. “En México hemos preparado actividades especiales cuyo objetivo es unir a las personas para celebrar el Espíritu de la Navidad en unidad, creando comunidad y momentos de frescura”.
Coca-Cola continúa reforzando su estatus icónico como una bebida que no puede faltar en las festividades, convirtiéndose en la preferida para todas las celebraciones navideñas y momentos inspiradores. Fomentando la conexión humana, las Caravanas Navideñas de Coca-Cola también regresarán este año. Las Caravanas traerán experiencias inmersivas a las comunidades, uniendo a las personas para disfrutar del Espíritu Navideño en el país. Los consumidores podrán conocer más detalles sobre las mismas a través de las redes sociales oficiales de la marca.
Diseñadas para evocar la emoción y la nostalgia de las Navidades pasadas, las Caravanas Navideñas de Coca-Cola, regresan como un habilitador para compartir momentos en familia, seres queridos y festejar a las comunidades, para disfrutar de un espacio de alegría juntos, recordándole a las personas lo que realmente es importante en esta temporada. Estas experiencias buscan generar una relevancia local aún más poderosa al aprovechar las asociaciones locales y comprometerse con las comunidades locales para promover contenido aún más auténtico y personalizado.
Los elementos clave de la campaña de Navidad de este año también incluyen:
Comercial Navideño: El conmovedor cortometraje “Un Recuerdo Navideño” muestra a una madre ocupada planeando y preparando las fiestas. Tras tomar un sorbo de Coca-Cola bien fría, descubre un adorno mágico que le recuerda el verdadero significado de la Navidad.
Caravanas de Navidad de Coca-Cola: Los legendarios camiones de Coca-Cola están de regreso, en caravanas de todo el mundo que unirán a las comunidades en una celebración festiva de alegría navideña para compartir momentos especiales entre seres queridos. Invitamos a todos a consultar nuestras redes sociales para conocer las fechas y ubicaciones de las caravanas.
Artículos coleccionables: Este año vuelven las icónicas villas navideñas con cinco modelos diferentes coleccionables para poder resaltar el espíritu de las festividades en los hogares de México. Estas se pueden encontrar en distintas tienditas de la esquina, en tu hogar by Coca-Cola y autoservicios participantes. Están sujetas a disponibilidad y/o hasta agotar existencias.
“Abuelita”, nuestra Ayudante Navideña Coca-Cola: un chatbot de WhatsApp impulsado por IA donde los consumidores pueden encontrar dónde y cuándo serán las Caravanas de Navidad en su ciudad y disfrutar de la experiencia Mi Papel Mágico. Estará disponible a partir del 17 de noviembre.
Mi Papel Mágico: Una experiencia en la que los consumidores pueden crear papel de regalo personalizado, ilustrado con versiones de dibujos animados de ellos mismos. Te invitamos a estar pendiente de nuestras redes sociales y canales oficiales para conocer más detalles relacionados a esta experiencia.
“Este año, la icónica campaña navideña de Coca-Cola busca fomentar el merecido descanso para todos aquellos que trabajan incansablemente entre los bastidores para crear la magia de las fiestas”, dijo Islam ElDessouky, vicepresidente de Estrategia Creativa Global y Contenido de Coca-Cola. “Sobre la base de la campaña del año pasado, esta evolución encarna nuestro compromiso de elevar la conexión humana y los momentos inspiradores, especialmente durante la temporada navideña”.
La campaña de Navidad 2025 de Coca-Cola fue desarrollada por WPP OpenX, con el liderazgo de VML y el apoyo de EssenceMediacom y Ogilvy.
Han puesto de moda consultoras “especializadas” el ofrecer servicios profesionales para realizar estudios de Due Diligence que se vinculan directamente con Derechos Humanos, dicha práctica en muchos casos proviene de un sin fin de tráfico de influencias, lo que trae como consecuencia graves conflictos de interés y con ello la comisión de un delito y violaciones a Derechos Humanos.
La actividad minera en México reviste una relevancia estratégica para el desarrollo económico nacional, toda vez que la explotación de minerales concesibles se encuentra presente en 26 de las 32 entidades federativas. La industria minera y su cadena de valor constituyen un sector de alta contribución económica y productiva para el país, sustentado en una amplia dotación geológica que favorece una elevada riqueza mineral. En este contexto, México se ubica entre los diez principales productores a nivel mundial en al menos dieciséis minerales.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía (SE), a julio de 2025 México ha otorgado 22,247 concesiones mineras, que abarcan una superficie de 10.20 millones de hectáreas, equivalente aproximadamente al 5.2 % del territorio nacional. Dicho número es resultado de una serie de cancelaciones recientes realizadas por la SE, principalmente respecto de concesiones otorgadas en Áreas Naturales Protegidas y derivadas de lo que la propia dependencia ha calificado como incumplimientos a la Ley de Minería y a la anterior Ley Minera. Como consecuencia, el total de concesiones vigentes se ha reducido respecto de octubre de 2024, cuando ascendían a 22,591 y cubrían 10.65 millones de hectáreas del territorio nacional.
Con base en las cifras proporcionadas por Ember, centro de investigación energética global orientado a acelerar la transición hacia la energía limpia mediante el uso de datos y recomendaciones de política pública, la generación eléctrica en México a partir de fuentes de baja emisión (renovables y nuclear) representó aproximadamente 25 % del total en 2024. De ese 25 %, las tecnologías solar y eólica sumaron alrededor de 13 % de la electricidad generada. En contraste, aproximadamente 75 % de la generación eléctrica provino de combustibles fósiles en 2024.
Conforme a las cifras reportadas en 2024, el gas natural importado de Estados Unidos desempeñó un papel central: se generaron alrededor de 189.6 TWh de electricidad a partir de este energético, lo que representó cerca de 54 % del total de electricidad consumida. En el ámbito de las energías renovables, la capacidad instalada para 2025 se estima en torno a 36.57 GW en el mercado mexicano, con una proyección de crecimiento hacia aproximadamente 59.70 GW hacia 2030.
Es innegable que la riqueza multicultural, la megadiversidad biológica y la elevada capacidad de instalación industrial de México lo posicionan como un país con un altísimo potencial para la generación de valor económico y social.
Los datos analizados sobre pobreza multidimensional en el continente americano señalan que México se ubica en el grupo de países con menor incidencia de pobreza en América Latina, sólo superado por naciones con mejores indicadores sociales como Chile (país con alta vocación minera), Uruguay, Costa Rica, Canadá y Estados Unidos. Estas cifras se derivan de los informes de la Oxford Poverty & Human Development Initiative (OPHI) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), particularmente del Global MPI Country Briefing: México (2023) y el informe OPHI/PNUD —Global MPI Country Briefing: México (septiembre de 2025), así como de información del Banco Mundial.
Paradójicamente, de acuerdo con Transparency International, en su estudio “Corruption Perceptions Index (CPI)” 2024, México obtuvo una puntuación de 26 sobre 100 (donde 0 equivale a muy corrupto y 100 a ausencia de corrupción), lo que refleja una percepción muy alta de corrupción en el sector público. El descenso de 31 a 26 puntos entre 2023 y 2024, aunado al hecho de que México sea el país peor evaluado dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evidencia un desafío estructural significativo en términos comparativos frente a economías más avanzadas.
Sin emitir un juicio de valor sobre los datos expuestos, resulta innegable la interdependencia entre factores estructurales como la corrupción, la concentración de la riqueza, la pobreza y la marginación, y las obligaciones inherentes a los procesos de debida diligencia (due diligence).
Se entiende por due diligence el proceso sistemático de investigación y análisis exhaustivo que se realiza antes de adoptar una decisión relevante, particularmente en contextos empresariales, legales o financieros. Su objetivo es verificar la información disponible, evaluar riesgos y validar datos para posibilitar la toma de decisiones informadas. Este proceso puede materializarse, por ejemplo, en un estudio de prefactibilidad socioambiental.
Como mínimo, un proceso de due diligence debería abarcar los siguientes elementos:
Investigación exhaustiva: Revisión detallada y sistemática de documentos, registros, contratos, antecedentes corporativos, regulatorios y socioambientales.
Evaluación de riesgos: Identificación y análisis de posibles contingencias legales, financieras, operativas, socioambientales y reputacionales.
Análisis integral: Evaluación del valor real, la viabilidad y las implicaciones de una transacción o decisión, incluyendo sus impactos de corto, mediano y largo plazo.
Resulta igualmente innegable que un proceso de due diligence en materia socioambiental debe integrarse de manera transversal a la gestión corporativa, de forma tal que su aplicación tenga como resultado el respeto, la protección y la garantía efectiva de los derechos humanos. De ahí la urgencia de promover la especialización y profesionalización de expertos en la materia.
No debe soslayarse que, además de la especialización profesional de quien lleve a cabo el proceso, es indispensable que dicha persona o entidad demuestre ex ante, y de manera plena, la inexistencia de conflicto de interés. Un conflicto de interés en un proceso de due diligence se configura cuando la persona o entidad responsable de la evaluación mantiene intereses personales, económicos o profesionales que puedan influir —o aparentar influir— en su juicio, objetividad o independencia durante la revisión.
Las organizaciones empresariales e industriales, tales como cámaras, asociaciones, confederaciones, consejos coordinadores, colegios profesionales, entre otras, suelen organizar congresos nacionales e internacionales, así como diversos eventos que reúnen a sus agremiados y a personas interesadas en los sectores que representan. Llama poderosamente la atención que diversos programas de congresos, mesas de análisis, mesas redondas y paneles de expertos sean moderados por personas con nula o escasa pericia técnica en la materia, cuya participación responde más a intereses de networking que a un compromiso genuino con la construcción de conciencia empresarial en torno a la necesidad de establecer procesos reales de debida diligencia. Dichos procesos deberían traducirse en decisiones corporativas orientadas a la adopción de políticas de respeto y garantía de los derechos humanos, así como a la implementación de acciones de remediación y no repetición en caso de violaciones a estos derechos.
El empresariado mexicano debe procurar, con particular escrupulosidad, que sus proveedores de servicios cuenten con experiencia comprobada y, preferentemente, con acreditaciones y/o certificaciones emitidas por organismos internacionales especializados en la materia. Sólo de esta manera podrán acceder a información técnicamente sólida y debidamente sustentada en el conocimiento, lo que les permitirá tomar decisiones con el menor nivel de riesgo posible y en favor de su reputación, de su cumplimiento normativo y de su responsabilidad social y empresarial.
No resulta recomendable encomendar a un profesional la integración de procesos de debida diligencia cuando medie tráfico de influencias, so pena de incurrir en la comisión de delitos.
Juan Pablo Gudiño Gual es abogado doctorado en Derecho Constitucional con la especialidad en derechos humanos, medio ambiente y economía. Con mas de 15 años de experiencia en Impacto Social, Ambiental y Consulta. Diseñó y aplicó el Primer Protocolo de Consulta Indígena en México. Ha atendido Audiencias y Casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Representó al Estado mexicano y presentó la postura de país ante la CIDH con sede en Washington, respecto de los casos de Megaproyectos y Consulta Indígena, y Reforma Energética.