Durante los primeros años del siglo XXI, México logró reducir su déficit habitacional, pero lo hizo llevando a millones de familias a vivir en zonas alejadas, sin servicios públicos, empleo cercano ni infraestructura básica. ¿El resultado? comunidades atrapadas entre el abandono, la inseguridad y la fractura social.
Frente a ese escenario, en 2010 nació Fundación Hogares con una misión: recuperar el tejido social a partir del espacio público y la organización vecinal. A lo largo de 15 años, ha intervenido en más de mil desarrollos habitacionales, que concentran 645 mil viviendas en 68 municipios de las 32 entidades del país.
De acuerdo con datos citados por el presidente del patronato, Jesús Gómez, este trabajo ha representado una inversión acumulada superior a 1,100 millones de pesos, con un impacto directo en alrededor de 2.5 millones de personas y una participación comunitaria que supera las 1.7 millones de horas.
“La expansión de la vivienda no vino acompañada de servicios públicos, empleo ni conectividad. Eso deterioró la calidad de vida y generó abandono en muchas comunidades. Ahí es donde decidimos intervenir: en los lugares donde todavía viven millones de mexicanos y crecen millones de niñas y niños que son el futuro de este país”, señaló Gómez durante la conmemoración del 15 aniversario de la Fundación, realizada en la Ciudad de México.
Más que infraestructura, reconstrucción social
Las intervenciones de Fundación Hogares se basan en un modelo participativo; primero se realiza un diagnóstico comunitario, después se definen soluciones colectivas que suelen traducirse en acciones sobre el espacio público, como rehabilitación de parques, huertos urbanos, murales comunitarios y comedores vecinales.
En los últimos años, además, estas iniciativas han incorporado un enfoque de sostenibilidad ambiental y resiliencia comunitaria, particularmente en lugares que atraviesan por alguna emergencia, como Jojutla tras el sismo de 2017 o Acapulco después del huracán Otis.
Para Madeleine Cortés, directora general de Fundación Hogares, la contribución no se limita a la infraestructura. “Trabajamos en el espacio público, pero sobre todo en la conciencia y en la fortaleza de la comunidad. Quien tiene mayores oportunidades en la vida, tiene mayores responsabilidades frente a su sociedad”, afirmó.
Latidos de territorio: cuando las vecinas toman la palabra
Uno de los momentos centrales fue la proyección del cortometraje “Latidos de territorio”, un retrato construido a partir de testimonios de vecinas de distintas comunidades intervenidas por la Fundación.
Participaron, entre otras, Sagrario (Tlajomulco), Pilar (Jojutla), Hermelinda, Alan y Rosa (Hermosillo) y Josefina (Zumpango), quienes relatan cómo la organización comunitaria ha transformado espacios deteriorados en entornos más seguros y con sentido de pertenencia. Entre las iniciativas que muestra el documental destacan:
● Comedores comunitarios donde niñas y niños reciben alimentos antes de ir a la escuela.
● Huertos urbanos que fortalecen la autosuficiencia alimentaria y el vínculo con el territorio.
● Murales y campañas de limpieza que han contribuido a mejorar la seguridad del espacio público.
Las propias vecinas estuvieron presentes durante la proyección; donde fueron reconocidas como las protagonistas de la transformación comunitaria, desplazando el foco institucional hacia quienes sostienen el cambio todos los días, en su territorio y en su vida cotidiana.
Generar alianzas, no solo celebrar
La conmemoración incluyó una experiencia inmersiva con cuatro salas temáticas que recrearon los entornos, retos y soluciones desarrolladas en distintos territorios, así como actividades de recaudación como una lotería y una subasta.
Más que una celebración simbólica, el evento funcionó como un punto de encuentro con aliados, empresas y organizaciones de la sociedad civil, en un momento clave para la fundación: fortalecer su red de colaboración y consolidar un modelo de financiamiento sostenible que permita dar continuidad y escalar sus intervenciones en todo el país.
Cada día, Jalisco genera aproximadamente 8 mil toneladas de residuos sólidos urbanos y cerca de 58 mil toneladas de residuos de manejo especial, lo que coloca a la entidad como el mayor generador de residuos de este tipo en México. Esta realidad cuestiona la narrativa habitual que ubicaba al estado en tercer lugar, por detrás de CDMX y Estado de México, y evidencia la necesidad urgente de repensar la gestión de residuos en la región.
A pesar de la magnitud de esta generación de desechos, menos del 10% se recicla o se revaloriza, debido a la falta de infraestructura consolidada y de información oficial confiable. En este contexto, surge Jalisco Circular, una iniciativa que busca transformar la manera en que se gestionan los residuos, promoviendo una economía circular, la corresponsabilidad ciudadana y la justicia territorial en todo el estado.
¿Qué es Jalisco Circular?
Jalisco Circular es una hoja de ruta desarrollada por Eukariota® y Reverdece AC con el objetivo de cerrar ciclos de materiales, reducir impactos ambientales y activar cadenas de valor circulares en Jalisco. Se fundamenta en un diagnóstico profundo de vacíos legales, áreas de oportunidad y casos de incumplimiento en leyes y programas existentes, como la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos y el Plan Metropolitano de Gestión Integral de Residuos.
El modelo propone 10 giros habilitadores y 123 recomendaciones clave, articuladas con nueve pasos operativos de trazabilidad circular, para asegurar que cada etapa del ciclo de materiales sea monitoreada, valorizada y reintegrada como recurso.
Jalisco Circular es un plan operativo para impulsar un cambio tangible en la gestión de residuos.
Jalisco, un gigante en generación de residuos
La posición de Jalisco como líder en residuos de manejo especial se debe a su perfil económico: es un estado agrícola, agroindustrial, ganadero e industrial, con sectores secundarios y terciarios robustos que generan grandes cantidades de residuos. Esta combinación única lo diferencia de entidades como CDMX, Estado de México, Sinaloa y Veracruz.
El análisis de datos oficiales y programas estatales muestra que diariamente se generan casi 58 mil toneladas de residuos de manejo especial, mientras que los residuos sólidos urbanos alcanzan las 8 mil toneladas. Sin infraestructura adecuada ni metas claras, gran parte de estos desechos termina en rellenos sanitarios o vertederos a cielo abierto, afectando ecosistemas y comunidades.
Jalisco Circular ♻️ es una hoja de ruta para transitar hacia un modelo de economía circular en el estado, con acciones, metas y soluciones para cerrar el ciclo de los residuos. 🌎💚 Conócelo aquí 👉 https://t.co/MYW500S9vBpic.twitter.com/6fu0H9OuKL
Además, esta realidad plantea un reto adicional: Jalisco carece de metas oficiales para reducción, reciclaje y disposición final, así como de programas de responsabilidad extendida del productor que garanticen trazabilidad y gestión responsable de los residuos.
La urgencia de un cambio de modelo
El modelo lineal de gestión de residuos —producir, usar y desechar— genera impactos significativos: emisiones de gases de efecto invernadero, pérdida de recursos naturales y expansión de zonas de sacrificio. Estas últimas afectan directamente a comunidades que viven cerca de basureros, enfrentando riesgos de salud y desigualdad territorial.
Frente a esta crisis estructural, Jalisco Circular propone un enfoque regenerativo que busca transformar estos desafíos en oportunidades, incorporando principios de economía circular, trazabilidad y corresponsabilidad, y fomentando la participación ciudadana y la acción institucional.
10 giros habilitadores de Jalisco Circular
Jalisco Circular se estructura en diez giros habilitadores, cada uno orientado a cerrar ciclos de materiales y promover la transición circular:
1.Ley Estatal de Economía Circular: Propuesta de una ley incluyente y participativa que contemple un modelo estructural de economía circular y compras públicas verdes.
2.Trazabilidad, indicadores y metas: Implementación de un sistema digital para medir, monitorear y establecer objetivos claros de reducción y valorización de residuos.
3. Responsabilidad Extendida del Productor (REP): Marco legal para que productores asuman responsabilidades sobre sus productos durante todo su ciclo de vida, incluyendo planes de manejo y control de materiales.
4.Regulación de microplásticos y plásticos de un solo uso: Estrategias para restringir y regular el uso de plásticos, incorporando estándares internacionales para bioplásticos.
5.Infraestructura para la valorización de residuos: Creación de centros de acopio, plantas de reciclaje y sistemas de contenerización eficiente para aumentar la recuperación de materiales.
6. Bioeconomía circular: Promoción del aprovechamiento energético y producción de bioproductos a partir de residuos orgánicos y agroindustriales.
7. Reducción, rediseño, reparación y reutilización: Establecimiento de centros de ecodiseño, reparación y reutilización de materiales, además de campañas de consumo responsable.
8. Educación ambiental y participación ciudadana: Creación de comités intersectoriales y observatorios ciudadanos para fomentar la corresponsabilidad en la gestión de residuos.
9. Certificación en economía circular: Desarrollo de un programa de certificación que reconozca prácticas y empresas alineadas con principios circulares.
10.Reglamentos y programas municipales de economía circular: Armonización de marcos normativos y estrategias municipales para implementar prácticas circulares locales.
Trazabilidad circular: nueve pasos operativos
El modelo de Jalisco Circular define nueve pasos operativos que permiten un seguimiento completo del ciclo de materiales: producción sostenible, logística eficiente, consumo responsable, reutilización y reparación, separación en origen, contenerización, recolección, centros de acopio y valorización final.
Estos pasos aseguran que los residuos no solo sean gestionados, sino transformados en recursos para nuevos procesos productivos y energéticos, optimizando cada etapa y generando datos para la mejora continua de la gestión.
La trazabilidad permite identificar oportunidades de valorización, reducir pérdidas de recursos naturales y evaluar impactos ambientales, convirtiendo la información en una herramienta de planificación estratégica para el estado.
Impactos ambientales y sociales de la gestión actual
El manejo actual de residuos en Jalisco genera pérdidas significativas de recursos: más de 319 mil m³ de agua al día, 28.5 GWh de energía, 5 millones de kg de CO2 y más de 22 mil árboles sacrificados diariamente. Estos impactos afectan directamente al medio ambiente y a la calidad de vida de las comunidades cercanas a los sitios de disposición final.
El modelo lineal prolonga la existencia de zonas de sacrificio, donde poblaciones enteras cargan con los impactos de basureros y rellenos a cielo abierto. Jalisco Circular propone monitorear estos impactos mediante indicadores y herramientas técnicas, lo que permite planificar estrategias de valorización, reciclaje y aprovechamiento energético que beneficien a la sociedad y al entorno.
Educación y corresponsabilidad ciudadana
La participación activa de la ciudadanía es clave para la transición hacia un modelo circular. La iniciativa incluye campañas de educación ambiental, observatorios ciudadanos y comités intersectoriales, fomentando la corresponsabilidad y la cultura de prevención, separación y reciclaje de residuos.
Además, estas acciones permiten que comunidades, empresas y gobierno trabajen de forma articulada, fortaleciendo la justicia territorial y promoviendo que los residuos se conviertan en recursos que aporten valor económico y ambiental.
Innovación y bioeconomía circular
La bioeconomía circular es un eje estratégico de Jalisco Circular, orientada al aprovechamiento energético de residuos y la creación de bioproductos y bioservicios. Esto no solo contribuye a cerrar ciclos, sino que genera empleo verde y oportunidades económicas locales.
La combinación de innovación tecnológica, infraestructura y prácticas sostenibles posiciona a Jalisco como un referente nacional en economía circular, demostrando que un problema estructural puede convertirse en motor de desarrollo sostenible y regeneración ecológica.
Jalisco Circular integra diagnóstico, indicadores y recomendaciones para transitar de un modelo lineal a uno circular y regenerativo. Su enfoque combina acción institucional, responsabilidad ambiental, corresponsabilidad ciudadana y justicia territorial, ofreciendo un camino claro hacia la valorización de residuos y la reducción de impactos.
La implementación de los diez giros habilitadores y nueve pasos operativos puede transformar los residuos en recursos, reducir emisiones y generar oportunidades económicas y sociales. Avanzar hacia esta visión permitirá que Jalisco deje de ser un gigante generador de residuos para convertirse en un referente nacional de economía circular y sostenibilidad. Si deseas conocer a detalle la hoja de ruta, da click aquí.
La COP30 terminó entre largas discusiones y objeciones que se extendieron hasta bien entrada la noche, dejando un sabor agridulce entre los países participantes. A pesar de los esfuerzos de la presidencia brasileña por cerrar rápidamente los textos finales, varios Estados expresaron su preocupación por la falta de rigor en temas clave como la adaptación climática y los combustibles fósiles. Lo que prometía ser un consenso rápido se convirtió en una demostración de la complejidad de los intereses geopolíticos y económicos detrás del cambio climático.
De acuerdo con edie, los organizadores destacaron que, aunque el acuerdo final sobre el “Mutirão Global” representa avances en adaptación, deja de lado compromisos anteriores relacionados con los combustibles fósiles. La ausencia de una referencia explícita al abandono de estos combustibles, acordada en la COP28, evidencia las tensiones entre países desarrollados y en desarrollo. Así, mientras algunos celebran los progresos, otros alertan sobre los riesgos de un acuerdo incompleto que podría limitar la efectividad de la acción climática.
Divisiones por los combustibles fósiles
La discusión sobre los combustibles fósiles fue el punto más polémico de la COP30. La oposición a incluir compromisos claros para su eliminación fue liderada por el Grupo Árabe, respaldado por el Grupo Africano de Naciones. Países como Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos argumentaron que exigir a sus países eliminar los combustibles fósiles sería injusto, considerando su bajo aporte a las emisiones globales.
Por su parte, naciones como Colombia, Chile y Uruguay mostraron su preocupación, señalando que no hay mitigación efectiva si no se discute la transición energética. Sin embargo, sus objeciones llegaron demasiado tarde en el proceso, y la decisión oficial se mantuvo intacta. Esto deja abierta la posibilidad de que surjan nuevas coaliciones y hojas de ruta paralelas, lideradas por países dispuestos a avanzar independientemente del acuerdo oficial.
Adaptación climática: avances insuficientes
Uno de los pocos logros claros de la COP30 fue el fortalecimiento de la adaptación climática. El acuerdo final insta a los países desarrollados a triplicar la financiación para adaptación de aquí a 2035, aunque cinco años más tarde de lo previsto. Esto representa un paso positivo, pero sigue siendo insuficiente frente a la estimación de la ONU de que se necesitarán al menos 310 000 millones de dólares anuales para cumplir con los objetivos globales.
El texto de Mutirão también establece la necesidad de movilizar apoyo financiero adicional a los países en desarrollo. Sin embargo, las objeciones al Objetivo Mundial de Adaptación evidencian que los indicadores y marcos existentes son poco claros y, en muchos casos, difíciles de implementar, generando incertidumbre sobre la eficacia real de estas medidas.
Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC): un desafío pendiente
Otro punto crítico fue el desempeño de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), el plan de cada país para reducir emisiones según el Acuerdo de París. La mayoría de las naciones llegaron sin una actualización de sus NDC, y los planes presentados resultaron insuficientes para alcanzar los objetivos globales.
No se logró reformar el proceso de presentación y seguimiento de las NDC, lo que mantiene la vulnerabilidad de los países frente a la falta de mecanismos de rendición de cuentas. Esto podría limitar la capacidad de supervisar avances reales en mitigación y, al mismo tiempo, genera incertidumbre sobre la efectividad del acuerdo de Mutirão.
Hacia nuevas hojas de ruta: Brasil y la coalición de voluntades
Brasil anunció que presentará una nueva hoja de ruta para cumplir los compromisos de la COP28, con el apoyo de más de 80 países, aunque esto se realizará al margen del acuerdo oficial.
La estrategia busca consolidar una coalición de voluntades que avance en temas críticos, incluyendo la deforestación y la transición energética, sin depender del consenso global.
Este enfoque refleja la creciente tendencia de los países a actuar de manera proactiva frente a la parálisis de los acuerdos multilaterales. Sin embargo, no todos los actores están de acuerdo: países como Colombia insisten en que no puede haber mitigación real sin abordar la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles.
La COP30 deja una sensación ambivalente: avances concretos en adaptación y financiamiento, pero retrocesos significativos en la agenda sobre combustibles fósiles. Las tensiones entre países desarrollados y en desarrollo evidencian que los acuerdos multilaterales siguen enfrentando obstáculos para articular justicia climática y efectividad ambiental.
A pesar de estas limitaciones, la cumbre también abre la puerta a nuevas coaliciones y estrategias paralelas. El reto para los próximos años será traducir estos compromisos fragmentados en acciones concretas que logren fortalecer la resiliencia climática global y avanzar hacia una transición energética efectiva y justa.
La violencia en el trabajo ya no siempre se manifiesta de manera evidente; hoy se esconde detrás de comentarios sutiles, interrupciones constantes o chistes que parecen inofensivos. Este tipo de conductas, conocidas como microviolencias laborales, son las más comunes y afectan a las mujeres de manera cotidiana, generando un desgaste emocional que impacta su desarrollo profesional. A pesar de los avances en políticas de igualdad, estos comportamientos persisten y normalizarse ha permitido que pasen desapercibidos.
Cada 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es un recordatorio de que, aunque han cambiado las formas de violencia, los espacios laborales siguen siendo escenarios donde se reproducen microagresiones. Según expertos, reconocer estas microviolencias laborales es crucial para evitar que se transformen en barreras que limiten la participación y el liderazgo femenino. La prevención empieza con la visibilización de lo que muchas veces se da por normal.
Microviolencias laborales: cuando lo pequeño tiene gran impacto
De acuerdo con un artículo de El Economista, las microagresiones son ofensas sutiles que, aunque parezcan inofensivas, construyen un patrón de violencia que afecta a diario a las mujeres en el trabajo. Comentarios sobre la apariencia, cuestionamientos constantes al criterio profesional o la falta de reconocimiento por sus ideas son ejemplos claros de estas microviolencias laborales. Según la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo de Buk, hasta un 70% de las mujeres ha experimentado interrupciones continuas en reuniones, reflejando un patrón de desvalorización constante.
La directora ejecutiva de IDEIB Consulting, Verónica Hernández Guadarrama, enfatiza que los chistes sexistas y descalificaciones no son incidentes aislados, sino manifestaciones que generan complicidad y silenciamiento. Este entorno favorece la reproducción de estereotipos y un trato diferenciado que mina la confianza de las mujeres para expresarse y participar plenamente en decisiones estratégicas.
La incomodidad como señal de alerta
Identificar la violencia cuando no deja marcas físicas puede ser difícil; sin embargo, la incomodidad es un indicador clave. La fundadora de Laboral Interseccional, Alix Trimmer, explica que la reacción natural frente a una microagresión puede ser reír o retirarse, pero esto puede ser interpretado por los agresores como aceptación, perpetuando el ciclo de violencia. Reconocer y nombrar esta incomodidad es el primer paso para visibilizar el problema.
Cuando las mujeres sienten que algo no está bien, es vital compartir la experiencia y buscar apoyo. Herramientas como el Violentómetro Laboral de la Secretaría de Trabajo permiten identificar conductas como ridiculizar, descalificar o excluir en decisiones, mostrando cómo las microviolencias laborales pueden evolucionar a agresiones más graves si no se interviene a tiempo.
El costo de normalizar la violencia
Pasar por alto estas conductas tiene un alto costo para las trabajadoras y las organizaciones. La afectación emocional genera disminución en la productividad y desmotivación, convirtiéndose en la causa número uno por la que las mujeres abandonan sus empleos, aun sin contar con otra oportunidad laboral.
La normalización de la violencia termina erosionando no solo la salud mental, sino también la capacidad de crecimiento profesional de las mujeres.
Por eso, las empresas tienen un papel crucial: sensibilizar, diseñar estrategias efectivas y establecer canales seguros de denuncia. Garantizar que las mujeres puedan levantar la voz sin temor a represalias no solo protege su bienestar, sino que fortalece la cultura organizacional y la retención de talento clave.
Estrategias para frenar la fuga de talento
Implementar políticas claras contra microagresiones, capacitar a líderes y fomentar la cultura de respeto son pasos fundamentales. Además, visibilizar los comportamientos problemáticos y brindar herramientas de resolución permite que las trabajadoras se sientan respaldadas y escuchadas. Esto contribuye a prevenir la escalada hacia macroviolencias laborales y sus consecuencias negativas.
Empresas que logran identificar y abordar estas conductas obtienen no solo un ambiente laboral más seguro, sino también equipos más comprometidos y diversos. Reconocer que las microviolencias laborales afectan la retención de talento femenino es clave para construir entornos de trabajo más justos y equitativos.
Las microviolencias laborales son pequeñas pero poderosas señales de alerta que reflejan la persistencia de la desigualdad de género en el trabajo. Ignorarlas puede resultar en pérdida de talento, desmotivación y deterioro de la salud emocional de las mujeres. La prevención requiere visibilización, educación y un compromiso real por parte de las organizaciones.
Reconocer la importancia de estas agresiones sutiles es un paso hacia entornos laborales más inclusivos. La transformación cultural comienza con la acción: nombrar, denunciar y actuar frente a las microviolencias laborales garantiza que las mujeres puedan desarrollarse plenamente y que las empresas retengan talento valioso para su crecimiento sostenible.
La adopción de la inteligencia artificial (IA) en las empresas avanza a un ritmo vertiginoso, prometiendo eficiencia, innovación y ventajas competitivas. Sin embargo, un reciente estudio de la Fundación Thomson Reuters revela una preocupación urgente: la mayoría de las corporaciones aún no considera el impacto ambiental de sus sistemas de IA. Este hallazgo pone en evidencia un desajuste entre la velocidad de la innovación tecnológica y la preparación para gestionar sus riesgos.
La investigación analizó información pública de aproximadamente 1,000 empresas de 13 sectores, incluyendo gigantes como Vodafone, Infosys e Iberdrola. Solo el 48 % de las empresas divulga alguna estrategia de IA, y aunque la ética y la seguridad son mencionadas con frecuencia, el cuidado del medio ambiente sigue siendo prácticamente inexistente. Esto abre un debate sobre la responsabilidad corporativa frente al cambio climático y la sostenibilidad.
La brecha ambiental de las empresas con estrategias de IA
De acuerdo con edie, el dato más alarmante es que 97 % de las empresas con estrategias de IA no evalúa el consumo energético ni la huella de carbono de los sistemas que implementa. La expansión de la IA generativa y los centros de datos intensivos en energía implica un riesgo real para los objetivos de sostenibilidad.
Además del consumo energético, los centros de datos requieren grandes cantidades de agua para refrigeración, lo que puede agravar el estrés hídrico en comunidades locales. Esta omisión demuestra que la innovación tecnológica sin criterios ambientales puede tener costos sociales y ecológicos invisibles pero significativos.
Impactos sociales y la falta de preparación
No solo el medio ambiente está siendo ignorado. El 68 % de las empresas con estrategias de IA no ha evaluado los efectos sociales más amplios de esta tecnología. Desde la transformación del trabajo hasta el acceso a servicios y la interacción con la vida pública, estos impactos permanecen desatendidos.
Esta falta de análisis sugiere que la adopción de IA se está haciendo más rápido que la comprensión de sus implicaciones para empleados y comunidades. Sin estrategias sociales robustas, el riesgo de generar desigualdades o efectos negativos en la sociedad se incrementa.
Gobernanza y transparencia en entredicho
En cuanto a la gobernanza, los resultados muestran una disparidad preocupante. Tres cuartas partes de las empresas con estrategias de IA reportan supervisión a nivel directivo, pero solo dos quintas partes hacen que sus políticas sean accesibles para el personal o requieren su reconocimiento formal.
La transparencia interna y externa es clave para una implementación responsable de la IA. Sin mecanismos claros de rendición de cuentas, las empresas no solo se exponen a riesgos reputacionales, sino también a futuras exigencias legales, como las que impondrá la Ley de IA de la UE en 2027.
La expansión de la IA y su huella ambiental creciente
McKinsey estima que la IA puede generar hasta 4,4 billones de dólares en productividad adicional, y el 92 % de las empresas planea incrementar sus inversiones en los próximos tres años. Pero este crecimiento no está exento de costos. La IA generativa puede consumir hasta 33 veces más energía que el software tradicional, según la Universidad de Cornell.
La Agencia Internacional de la Energía proyecta que la electricidad utilizada por centros de datos se duplicará entre 2024 y 2030. Sin estrategias ambientales claras, la promesa de eficiencia y cero emisiones netas podría ser solo un objetivo aspiracional, sin un impacto real en la sostenibilidad.
El informe de la Fundación Thomson Reuters evidencia que muchas empresas con estrategias de IA están avanzando sin una comprensión plena de sus responsabilidades ambientales y sociales. La falta de evaluación sobre consumo energético, huella de carbono y efectos sociales genera un vacío crítico en la gestión responsable de la tecnología.
Para que la IA cumpla su promesa de innovación y productividad, es fundamental que las empresas incorporen criterios ESG de manera proactiva. Solo así podrán equilibrar el crecimiento tecnológico con la protección del planeta y la sociedad, evitando que la eficiencia se convierta en un costo oculto para las generaciones futuras.
Desde 2020, Meta Platforms Inc. contaba con evidencia interna que vinculaba directamente el uso de sus plataformas con el deterioro de la salud mental de los usuarios. Sin embargo, la compañía decidió cancelar la investigación y no hacer públicos los hallazgos, según documentos judiciales revelados por Reuters. La información emerge en un momento crítico, cuando padres, educadores y especialistas en responsabilidad social buscan claridad sobre el impacto de las redes sociales en adolescentes.
El caso ha generado un debate profundo sobre la ética de las grandes tecnológicas. La revelación no solo cuestiona la responsabilidad corporativa de Meta, sino también la forma en que la industria digital prioriza el engagement por encima del bienestar de los usuarios. La historia de lo que Meta ocultó prueba la urgencia de mecanismos de transparencia y regulación más estrictos.
Proyecto Mercurio: la investigación cancelada por Meta ocultó pruebas
En 2020, Meta encargó el llamado “Proyecto Mercurio”, un estudio realizado con Nielsen para medir el impacto de desactivar Facebook e Instagram. Los resultados fueron concluyentes: las personas que dejaron de usar estas plataformas durante una semana reportaron menos sentimientos de depresión, ansiedad, soledad y comparación social. Incluso un investigador interno reconoció que existía un impacto causal negativo, acompañado de un emoji triste que reflejaba la gravedad del hallazgo.
A pesar de estos resultados, Meta decidió paralizar cualquier investigación adicional. La compañía justificó internamente la decisión señalando que los hallazgos estaban contaminados por la narrativa mediática existente, evitando así que la evidencia llegara al público o se tradujera en acciones correctivas.
Acusaciones legales: Meta ocultó pruebas y riesgos conocidos
La demanda colectiva presentada por distritos escolares estadounidenses acusa a Meta de ocultar intencionalmente los riesgos de sus productos a padres, educadores y usuarios. Entre las alegaciones más graves se encuentran la ineficacia de las funciones de seguridad para jóvenes, el retraso en la eliminación de usuarios reportados por tráfico sexual y la optimización de contenidos dañinos para aumentar el engagement.
Los documentos judiciales muestran además que la compañía frenó esfuerzos para prevenir que depredadores contactaran a menores, priorizando el crecimiento y la retención de usuarios. Esta estrategia evidencia un patrón de negligencia calculada que pone en riesgo la salud mental de millones de adolescentes.
La respuesta de Meta y el debate sobre la seguridad digital
Meta, a través de su portavoz Andy Stone, defendió la cancelación del estudio argumentando problemas metodológicos y aseguró que las medidas de seguridad actuales son efectivas. Stone afirmó que la empresa ha escuchado a padres, investigado los temas más importantes y realizado cambios reales para proteger a los adolescentes.
No obstante, especialistas y documentos internos cuestionan estas afirmaciones. La comunidad académica y de responsabilidad social sostiene que la priorización de crecimiento y engagement sobre la seguridad de los usuarios constituye un serio dilema ético, evidenciado por lo que Meta ocultó a la sociedad.
Más allá de Meta: un patrón en la industria
Los documentos judiciales también revelan prácticas cuestionables de otras plataformas como TikTok, que influyó en asociaciones de padres y maestros mientras optimizaba su contenido para mayor engagement. Un mensaje interno de Mark Zuckerberg citado en la demanda indica que la seguridad infantil no era la prioridad principal, sino el desarrollo del metaverso, reflejando una visión corporativa centrada en la expansión digital más que en el bienestar de los usuarios.
Mientras tanto, los distritos escolares buscan compensación por los recursos destinados a atender problemas de salud mental derivados del uso de redes sociales. La audiencia sobre estos documentos está programada para el 26 de enero en el Tribunal de Distrito del Norte de California, marcando un momento clave para la rendición de cuentas corporativa.
La ética en el centro del debate digital
La evidencia de que Meta ocultó pruebas sobre los efectos negativos de sus plataformas subraya la importancia de la transparencia en la industria tecnológica. Los usuarios, educadores y autoridades exigen claridad y acciones que prioricen la salud mental y el bienestar de los adolescentes, por encima de las métricas de engagement.
Este caso también plantea una reflexión más amplia sobre la responsabilidad social de las empresas digitales. La historia de lo que se sabía y se decidió ocultar en Meta evidencia que la ética no puede ser opcional en la creación de productos que afectan a millones de vidas diariamente.
El consumo de contenidos digitales ha crecido exponencialmente en la última década. Plataformas de streaming como Netflix, Disney+ o Amazon Prime han transformado la manera en que accedemos a películas y series, haciéndolo más cómodo y accesible. Sin embargo, detrás de la pantalla hay un costo ambiental que rara vez se analiza: la infraestructura necesaria para transmitir estos contenidos requiere enormes cantidades de energía.
Este fenómeno plantea preguntas cruciales para los expertos en responsabilidad social. El impacto ambiental del streaming no se limita a la electricidad utilizada en servidores; también involucra la producción de dispositivos, la refrigeración de centros de datos y las emisiones derivadas del consumo constante. Comprender estos efectos es vital para impulsar prácticas más sostenibles en la industria digital.
La huella energética de los centros de datos
Los centros de datos son el corazón del streaming, y su funcionamiento constante genera un consumo energético significativo. Grandes servidores almacenan y distribuyen contenido a millones de usuarios simultáneamente, lo que requiere electricidad de manera continua.
Según estudios recientes, un solo centro de datos puede consumir tanta energía como una ciudad pequeña, y gran parte de esa electricidad proviene de fuentes fósiles. Esto convierte a la industria digital en un actor importante dentro del debate sobre cambio climático.
Para mitigar esta huella, algunas plataformas están invirtiendo en energía renovable y sistemas de eficiencia energética. Sin embargo, el crecimiento exponencial del streaming plantea un desafío: la demanda podría superar los avances tecnológicos si no se gestionan estratégicamente.
Streaming y emisiones de carbono: el costo invisible
Cada hora que pasamos viendo contenido en línea contribuye indirectamente a emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se debe a la energía consumida por los servidores, la infraestructura de redes y los dispositivos que usamos.
El impacto ambiental del streaming, en términos de CO₂, puede compararse con la producción de energía de ciertos electrodomésticos durante un año. Este dato pone en perspectiva cómo hábitos aparentemente inofensivos tienen repercusiones globales.
Algunos estudios sugieren que reducir la calidad de video o descargar contenido para verlo offline puede disminuir notablemente estas emisiones. La concienciación del consumidor es clave para que la sostenibilidad digital deje de ser un tema invisible.
La sostenibilidad de los dispositivos personales
El impacto ambiental del streaming no termina en los servidores; también comienza en nuestros dispositivos. Smartphones, tablets y televisores requieren metales, plásticos y energía para su fabricación.
Cada dispositivo tiene un ciclo de vida limitado, y su producción y desecho generan residuos electrónicos y emisiones adicionales. Esto refuerza la necesidad de políticas de economía circular y reciclaje eficiente en la industria tecnológica.
Optar por dispositivos duraderos, compartir equipos o mantenerlos actualizados reduce la presión sobre los recursos naturales. Así, la responsabilidad individual se convierte en un componente crítico de la sostenibilidad digital.
Redes y conectividad: el consumo de datos que importa
Transmitir contenido en línea depende de redes de alta velocidad que conectan a los usuarios con los servidores. Estas redes implican estaciones, torres, cableado y centros intermedios que consumen energía constantemente.
Se estima que una conexión de streaming promedio puede consumir más energía que algunas actividades cotidianas del hogar. Por ello, optimizar la infraestructura de red se vuelve esencial para reducir el impacto ambiental del streaming.
Empresas de telecomunicaciones y plataformas de contenido están explorando tecnologías más eficientes, como compresión avanzada de video y protocolos de transmisión que reducen el tráfico innecesario. Cada mejora tecnológica cuenta para un planeta más sostenible.
Contenido en demanda vs. consumo planificado
El binge-watching ha cambiado la manera en que consumimos series, incrementando la demanda instantánea de servidores. Este comportamiento genera picos de consumo energético que afectan directamente la eficiencia de los centros de datos.
Planificar la visualización, descargar contenido y optar por horarios de menor demanda pueden ayudar a equilibrar el consumo. Desde la perspectiva de responsabilidad social, educar al usuario sobre estos hábitos es tan importante como implementar tecnologías verdes.
Al final, la sostenibilidad del streaming depende de la interacción entre proveedores y consumidores. Un cambio de mentalidad en ambos lados puede reducir significativamente el impacto ambiental del streaming sin sacrificar la experiencia del usuario.
Estrategias de la industria para reducir su huella
Algunas plataformas han empezado a reportar su consumo energético y comprometerse a metas de carbono cero. Inversiones en centros de datos alimentados por energías renovables son cada vez más frecuentes.
Otras estrategias incluyen optimizar la entrega de contenido mediante edge computing, reducir la redundancia de datos y fomentar el uso responsable del streaming entre suscriptores.
Estas medidas muestran que el sector digital puede liderar la innovación en sostenibilidad. No obstante, para consolidar estos avances se requiere transparencia, educación y compromiso conjunto con los usuarios y reguladores.
El impacto ambiental del streaming es un tema complejo y multidimensional que involucra servidores, redes, dispositivos y hábitos de consumo. Aunque a simple vista ver series en línea parece inofensivo, cada reproducción tiene un costo ambiental tangible.
Para que el streaming sea verdaderamente sostenible, la industria digital y los consumidores deben trabajar en conjunto. Invertir en energías renovables, optimizar infraestructura y fomentar hábitos responsables puede transformar el entretenimiento en línea en una práctica más consciente y respetuosa con el planeta.
En México, el acceso a un trabajo digno constituye, junto con la educación, uno de los pilares más determinantes para combatir la desigualdad. Cuando las personas tienen oportunidades reales de desarrollo laboral, pueden aspirar a mejores ingresos, estabilidad y autonomía, factores que impactan directamente en su calidad de vida.
Las brechas en remuneración y oportunidades no solo responden a la disponibilidad de empleos, sino a la diferencia en las habilidades con las que cada persona llega al mercado laboral, pues quienes acceden a formación técnica, competencias socioemocionales y programas de profesionalización tienden a obtener mejores salarios, mayor seguridad en el trabajo y posibilidades concretas de crecimiento.
Sin embargo, estas oportunidades no llegan a todos por igual, ya que las condiciones socioeconómicas siguen determinando la trayectoria educativa y laboral de millones de personas, especialmente en sectores donde la pobreza limita la continuidad escolar y restringe el acceso a formación especializada. Ante este panorama, las fundaciones empresariales han descubierto que generar mayores oportunidades de acceso a la capacitación laboral en México constituye una herramienta poderosa para impulsar cambios estructurales, brindar alternativas reales y contribuir de forma directa a la reducción de desigualdades.
El papel de las fundaciones empresariales en la reducción de las desigualdades
El acceso a un trabajo digno es un derecho fundamental, pero para millones de personas en México sigue siendo un privilegio condicionado por la falta de educación, habilidades técnicas y oportunidades para desarrollar competencias laborales. Sin estas herramientas, las personas se enfrentan a empleos informales, salarios precarios y escasas posibilidades de crecimiento, condiciones que perpetúan los ciclos de desigualdad y afectan no solo su presente, sino también el bienestar de sus familias.
Por ello, ofrecer capacitación para el trabajo se ha constituido como una estrategia que permite democratizar oportunidades, mejorar la empleabilidad y promover el desarrollo integral de los individuos, pues, cuando una persona adquiere habilidades demandadas por el mercado, aumenta su capacidad para acceder a empleos formales, negociar mejores condiciones y elevar su calidad de vida, factores indispensables para combatir la desigualdad estructural y generar un cambio profundo en las dinámicas sociales.
En México, diversas fundaciones empresariales han asumido un rol activo en atender las brechas de habilidades y promover la empleabilidad entre poblaciones excluidas a través de programas de capacitación laboral, educación comunitaria y desarrollo productivo, con los cuales generan oportunidades formativas donde históricamente no existían, logrando impactar de manera directa en la movilidad social.
Así, la capacitación laboral en México por fundaciones empresariales se ha convertido en un puente hacia la inclusión, al hacer posible que comunidades rurales, mujeres, jóvenes sin acceso a educación formal, trabajadores con baja escolaridad y otros grupos en condiciones vulnerables adquieran conocimientos técnicos, herramientas digitales y habilidades productivas que mejoran su perfil ocupacional y les abren puertas a empleos más dignos.
Capacitación laboral en México por fundaciones empresariales: caso Fundación Gigante
Fundación Gigante es un caso destacado entre las organizaciones que impulsan oportunidades reales de capacitación para el trabajo. Su labor no solo destaca por la calidad de los programas que ofrece, sino por su enfoque en atender a poblaciones históricamente marginadas, para quienes la formación laboral puede significar un cambio profundo en su trayectoria de vida.
Ejemplo de esto es su alianza con Fundación Obras Educativas, mediante la cual Fundación Gigante impulsó 19 proyectos productivos en la región Chontal de Oaxaca, mediante los cuales se ofreció capacitación para que los pobladores pudieran operar criaderos de ovinos, borregos, pollos y truchas. Asimismo, estas organizaciones proporcionaron conocimientos técnicos y prácticos para que emprendedores locales aprendieran a realizar una adecuada gestión de sus negocios, entre ellos tiendas de abarrotes, lavanderías, restaurantes y una purificadora de agua.
El impacto de este modelo es significativo, pues las personas adquirieon habilidades productivas, fortalecieron sus emprendimientos y lograron generar ingresos sostenibles que ayudan a elevar su calidad de vida. Esta estrategia demuestra cómo la capacitación laboral en México por fundaciones empresariales puede transformar comunidades enteras al incentivar la autonomía económica, la estabilidad familiar y la construcción de proyectos de vida más sólidos.
Aula Fundación Gigante: Educación y habilidades para un futuro más justo
Otro ejemplo emblemático del compromiso de Fundación Gigante con la reducción de desigualdades es la iniciativa Aula Fundación Gigante, creada para atender a un sector donde existen diversos tipos de desigualdades: se trata de los trabajadores de la construcción, entre los cuales suele existir baja escolarización, misma que repercute en sus posibilidades de acceso a mejores empleos.
Gracias a esta iniciativa, los trabajadores pueden retomar sus estudios y acceder a cursos diseñados para mejorar sus habilidades laborales en un salón de clases instalado en la obra en curso de Grupo Gigante Inmobiliario, una de las empresas pertenecientes a Grupo Gigante, que sostienen gran parte de la labor de la Fundación. Entre los cursos a los que los trabajadores pueden inscribirse se encuentran: uso de TIC’s, inteligencia artificial, manejo de los principales programas de herramientas de Microsoft Office, cursos de electricidad, plomería, lectura de planos y seguridad en la construcción.
Estos talleres ayudan a los colaboradores a reforzar sus capacidades para atender las demandas propias de su profesión, así como para adquirir habilidades esenciales en el mercado laboral actual, y representan una oportunidad crucial para que los colaboradores accedan a empleos mejor remunerados, demostrando, una vez más, cómo la capacitación laboral en México por fundaciones empresariales es una vía eficaz para mejorar trayectorias laborales y promover el desarrollo integral de grupos vulnerables.
Formación que construye futuros más equitativos
La formación laboral se ha convertido en una de las estrategias más efectivas para reducir desigualdades en México, especialmente en contextos donde el acceso a educación y empleos dignos es limitado, pues cuando las personas adquieren habilidades demandadas por el mercado laboral, se fortalecen sus posibilidades de obtener mejores oportunidades, y con ello se abren caminos hacia una vida más justa y estable.
Las fundaciones empresariales están desempeñando un papel clave al acercar programas de capacitación laboral a comunidades vulnerables con los cuales logran generar impactos profundos en la movilidad social.
Casos como el de Fundación Gigante ejemplifican cómo la inversión en formación laboral no solo mejora la empleabilidad, sino que impulsa el desarrollo comunitario y fortalece el tejido social. En un país marcado por desigualdades persistentes, apostar por la capacitación es apostar por un futuro en el que todas las personas tengan la oportunidad de construir una vida digna.
En México, más de 7 mil mujeres migrantes se encuentran embarazadas y casi la mitad de ellas (46.6%) no puede acceder a servicios de salud por carecer de documentos oficiales (CONAPO, 2023). Ante esta realidad, Fondo Semillas lanza la campaña “Madres que migran”, con el objetivo de recaudar 500 mil pesos para financiar a organizaciones que brindan atención médica, acompañamiento y espacios seguros a mujeres migrantes y a sus hijas e hijos pequeños.
“Las mujeres que migran suelen huir de la violencia y la pobreza con la esperanza de una vida mejor, pero durante su trayecto enfrentan nuevos episodios de violencia, discriminación, xenofobia y la falta de atención básica. En muchos albergues, incluso, los bebés no pueden llorar ni jugar porque sus madres son amonestadas y, a la tercera llamada de atención, deben irse”, señaló Gabriela Toledo, Codirectora de Fondo Semillas.
Los recursos recaudados por Fondo Semillas permitirán seguir financiando a organizaciones como:
Partería y Medicinas Ancestrales (Tijuana, Baja California): brinda atención profesional, cálida y humanizada durante el embarazo y parto de mujeres migrantes. En 2024 acompañaron a más de 3,500 mujeres provenientes de 70 países, ofreciendo incluso traducción en créole y otras lenguas.
Centro 32 (Tijuana, Baja California): ofrece apoyo integral a madres y a sus hijas e hijos refugiadas o desplazadas a través del Bebebús, un espacio seguro de juego, arteterapia y acompañamiento emocional, beneficiando a más de 600 mujeres el último año.
“Queremos que incluso en medio del desplazamiento, la maternidad pueda vivirse desde el amor, el cuidado y la dignidad. Donar es una forma concreta de apoyar a mujeres que tienen esperanza de encontrar una vida mejor.”, explicó Lulú Barrera, Codirectora de Fondo Semillas.
La campaña “Madres que migran” estará activa desde hoy y hasta el 31 de diciembre. Se puede donar en https://donar.semillas.org.mx/madres-que-migran/ Todos los donativos son deducibles de impuestos.
CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada recibió, por segundo año consecutivo, la Green Flag, el máximo distintivo otorgado por la Foundation for Environmental Education (FEE) a instituciones que lideran proyectos de sustentabilidad mediante la metodología EcoCampus. El reconocimiento corresponde al trabajo realizado de agosto 2024 a junio 2025 por el Grupo EcoCampus, integrado principalmente por estudiantes que implementaron iniciativas ambientales en el campus.
Durante la ceremonia de revalidación participaron autoridades del Campus, además de la asistencia de la Mtra. Jannette Campos Vara, coordinadora de proyectos Eco-Schools México, quien asistió en representación de la Foundation for Environmental Education México para reconocer el esfuerzo de la comunidad CETYS en la promoción de prácticas sostenibles.
El evento fue encabezado por el Dr. Francisco Vélez Torres, Director de CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada, quien destacó que el valor de este reconocimiento radica en que “una entidad externa reconoce, con base en criterios objetivos, el trabajo y la calidad institucional”, recordando el legado de los fundadores del Sistema CETYS sobre permitir que sea el trabajo que hacemo el que hable por sí mismo.
Por parte de FEE México, la Mtra. Jannette Campos Vara, felicitó al Campus Ensenada por consolidarse como referente en el estado, ya que en 2024 fue el primer EcoCampus de Baja California. También que CETYS Universidad impulsa entornos de aprendizaje donde los jóvenes desarrollan habilidades de liderazgo, investigación y vinculación, esenciales para los retos globales actuales.
La alumna Ana Lucía Negrete Elizondo, presidenta saliente del EcoComité, compartió un mensaje de reflexión sobre la importancia del compromiso colectivo: “La Green Flag no es un premio individual; es el resultado de muchas manos que creen que los pequeños cambios sí generan impacto”. Destacó proyectos como limpiezas de playa, el programa 300x 500, el mantenimiento del huerto escolar, entre otros, además de reconocer al Green Club, EcoZorros y al personal docente y operativo por su apoyo.
Durante la ceremonia también se presentó al nuevo presidente del EcoComité 2025–2026, Alonso Aguilar, y se entregaron reconocimientos a estudiantes y docentes que integraron el comité saliente.
Con esta renovación, CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada reafirma su liderazgo en sostenibilidad y su compromiso con la formación de agentes de cambio capaces de impulsar iniciativas ambientales con impacto real en la comunidad.