Salario, agua, energía y jornada laboral: cuatro golpes de realidad para la RSE en México

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Hay días en los que la agenda pública se mueve en piezas aisladas. Y hay días —como el de ayer— en los que todo se acomoda para enviar un mensaje más profundo que cualquier comunicado oficial: la responsabilidad social empresarial en México está entrando en una nueva etapa. 

En menos de veinticuatro horas se anunciaron o aprobaron cuatro decisiones que tocan directamente el corazón de la agenda ESG: un aumento histórico al salario mínimo, el envío de la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas, la validación exprés de una nueva Ley General de Aguas y la creación del Registro de Autoconsumo Eléctrico por parte de la CRE. Cada una trae consigo impactos laborales, ambientales, económicos y sociales. Juntas, sin embargo, hablan de algo más serio: los estándares mínimos están cambiando y lo están haciendo más rápido que los discursos empresariales. 

En México, muchas empresas operan exactamente al borde de lo que la regulación permite. No más, no menos. Por eso días como el de ayer importan tanto: porque cuando el gobierno sube la barra, la responsabilidad social corporativa se redefine. Esto no es un tema de mejores prácticas, voluntariado o storytelling. Es un nuevo mínimo operativo, legal y ético. Y nos recuerda una verdad incómoda: en ocasiones es el regulador —y no el mercado— quien impulsa el progreso, corrige asimetrías o pretende frenar malas prácticas. Para bien o para mal, la regulación termina siendo un acelerador inesperado de la agenda ESG. 

Tomemos el salario mínimo. Con un ajuste que lo lleva a su mejor nivel en casi medio siglo, el mensaje es inequívoco: el bienestar económico deja de ser un asunto accesorio para convertirse en un eje central del trabajo decente. Un cambio de esta magnitud mueve la estructura salarial completa, redefine expectativas y obliga a replantear cómo se construye productividad en un entorno donde la base salarial ya no puede ser tan baja como antes. Lo que para millones representa un alivio directo, para las empresas representa también la necesidad de repensar su competitividad desde una lógica distinta.

RSE en México

Lo mismo ocurre con la jornada laboral. México ha convivido durante décadas con uno de los regímenes más largos del mundo. La iniciativa para avanzar hacia una semana laboral de 40 horas no es solo un ajuste técnico: es una corrección histórica que coloca el bienestar y la salud laboral en el centro. Las empresas deberán reorganizar turnos, cargas y expectativas, porque ya no será sostenible —ni legal ni éticamente— depender de jornadas extendidas como fórmula de eficiencia. El equilibrio vida–trabajo deja de ser un eslogan y entra, por fin, al terreno de la estructura laboral. 

RSE en México

La nueva Ley General de Aguas abre otro frente. Su aprobación acelerada provocó protestas de productores agrícolas que ven amenazado su acceso al agua. Más allá del conflicto político, este episodio revela una realidad ineludible: la gestión hídrica será cada vez más regulada, más vigilada y más exigente. Las empresas que dependen del agua —desde alimentos y bebidas hasta manufactura ligera y pesada— tendrán que revisar su consumo, sus concesiones, su relación con comunidades y su visión de riesgo. El agua ya no es únicamente un recurso operativo; es un tema de gobernanza, legitimidad y derechos humanos. 

RSE en México

En materia energética, la decisión de la CRE de crear un Registro de Autoconsumo Eléctrico representa otro ajuste silencioso pero significativo. A partir de ahora, la producción propia de energía deberá documentarse, reportarse y transparentarse con mayor precisión. Lo que antes podía operar con relativa discreción se mueve hacia un esquema de mayor trazabilidad, donde contar con información exacta sobre generación, excedentes y condiciones de interconexión deja de ser una cortesía técnica y se convierte en una obligación formal. La transición energética, en consecuencia, deja de depender exclusivamente de la voluntad de las empresas: será regulada. 

RSE en México

Cuando se observan juntos, estos cuatro movimientos cuentan una historia clara. La responsabilidad social empresarial en México ya no se construye únicamente desde la buena voluntad o desde la comunicación estratégica. Se construye desde la capacidad de adaptación, el cumplimiento riguroso, la anticipación de riesgos y el entendimiento de que los mínimos legales están subiendo. La sostenibilidad se está redefiniendo no solo por presión social, sino por el redimensionamiento de las reglas del juego.

Para las empresas, este es un momento decisivo. Significa revisar sus estrategias de bienestar, su relación con trabajadores y comunidades, su consumo de recursos naturales, su impacto territorial y la forma en que justifican su operación ante una sociedad más vigilante y un Estado más activo. Significa dejar atrás la lógica del “cumplo y cuento” y pasar a una etapa donde la responsabilidad no es lo que se comunica, sino lo que se demuestra.

Desde ExpokNews seguiremos observando cómo estas transformaciones regulatorias continúan moviendo el piso de la responsabilidad corporativa en México. Porque lo que sucedió ayer no fueron cuatro noticias aisladas, sino cuatro señales claras de que la RSE en el país está entrando en una fase donde la sostenibilidad es, más que nunca, cuestión de cumplimiento, coherencia y permanencia.

Reutilizar y devolver: el plan que podría eliminar la contaminación plástica en 15 años

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Durante décadas, el plástico fue símbolo de modernidad, eficiencia y progreso. Sin embargo, hoy se ha convertido en uno de los principales riesgos para la salud pública, las economías mundiales y el equilibrio del planeta. El sistema global que lo sostiene está fallando, y la evidencia más reciente confirma que su impacto podría duplicarse en solo unos años si no se toman medidas urgentes. Frente a este panorama, el reto no es pequeño: transformar un modelo construido sobre la conveniencia del “usar y tirar”.

Pero también hay una oportunidad histórica. De acuerdo con la investigación más amplia realizada hasta ahora, existe una ruta viable para cambiar el rumbo y prácticamente eliminar la contaminación plástica generada por envases en los próximos 15 años. Este camino, basado en sistemas de reutilización y devolución, no solo es técnicamente posible, sino económicamente conveniente. Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, representa la oportunidad de liderar una transición que ya no es opcional: es esencial para asegurar un futuro sostenible.

Por qué eliminar la contaminación plástica es urgente

De acuerdo con un artículo de The Guardian, el informe Breaking the Plastic Wave 2025 advierte que, si no actuamos, la contaminación plástica podría duplicarse con creces para 2040, superando las 280 millones de toneladas anuales. Esto equivale a un camión de basura lleno de residuos plásticos vertido cada segundo. Gran parte de estos residuos proviene de envases diseñados para un solo uso, altamente difíciles de reciclar y que saturan los ecosistemas.

El daño no se limita a la biodiversidad o al clima: afecta directamente a la salud humana y a las economías nacionales. La exposición a sustancias tóxicas presentes en productos plásticos se vincula con alteraciones hormonales, baja fertilidad, enfermedades cardiovasculares y riesgos de cáncer. Además, el rápido crecimiento del plástico supera con creces la capacidad de los sistemas de gestión de residuos, profundizando crisis sociales y ambientales.

eliminar la contaminación plástica

La industria del embalaje: epicentro del problema

El sector del embalaje es el principal impulsor del aumento en la producción de plástico. Películas flexibles, botellas, bandejas rígidas, bolsas y empaques alimentarios representan el 33% de los residuos plásticos generados a nivel global. Estos productos, creados para durar minutos en manos del consumidor, permanecen siglos en el medio ambiente.

La investigación estima que más de 66 millones de toneladas de contaminación por envases ingresan al entorno cada año. Y la tendencia es alarmante: la producción total de plástico podría aumentar un 52% para 2040. Esto duplica el ritmo de crecimiento de los sistemas de reciclaje y gestión de residuos, dejando a países enteros sin herramientas para contener la avalancha.

Reutilizar y devolver: la estrategia para eliminar la contaminación plástica

La buena noticia es que la solución existe y es alcanzable. Los sistemas de reutilización y devolución podrían reducir hasta dos tercios de la contaminación generada por envases. Esto implica que las y los consumidores regresen envases reutilizables o rellenen contenedores en puntos de venta como supermercados y cafeterías, un modelo que ya funciona en distintos países del mundo.

Combinados con la prohibición de ciertos polímeros y la sustitución del plástico por materiales como vidrio, cartón o metal, estos sistemas podrían reducir la contaminación total en un 97% en apenas 15 años. Para las empresas, adoptar estos modelos no solo responde a una tendencia global, sino que las posiciona como líderes en innovación socioambiental.

Salud y clima: razones para actuar ahora

Más allá de los residuos visibles, existe un riesgo silencioso pero grave para la salud humana. El plástico contiene más de 16 mil sustancias químicas, muchas de ellas con efectos comprobados en el desarrollo infantil, la fertilidad y el metabolismo. Quienes viven cerca de plantas petroquímicas, trabajan con plásticos o están expuestos cotidianamente a estos materiales enfrentan riesgos aún mayores.

En materia climática, el panorama tampoco es alentador. Las emisiones generadas por el sistema global del plástico podrían aumentar 58% para 2040, alcanzando niveles comparables al tercer mayor país emisor del mundo. Reducir la producción de plásticos y transitar hacia sistemas de reutilización también implicaría un recorte del 38% en estas emisiones.

El papel empresarial para eliminar la contaminación plástica

La transformación del sistema plástico no sucederá de manera automática. Requiere de decisiones valientes por parte de gobiernos, empresas y ciudadanía. Pero según la investigación, los beneficios son contundentes: si se implementan intervenciones integrales, la contaminación por plásticos podría reducirse en 83%, mientras que los impactos a la salud disminuirían en un 54%.

Para los gobiernos, esto podría significar un ahorro anual de 19 mil millones de dólares en costos de recolección y gestión de residuos. Para las empresas, es una oportunidad estratégica para fortalecer su reputación, cumplir sus metas ASG y demostrar liderazgo en un contexto donde la sociedad exige acciones concretas para eliminar la contaminación plástica.

La crisis del plástico no es solo un desafío ambiental: es un reto social, económico y ético. Sin embargo, estamos ante un parteaguas. Contamos con la tecnología, información y capacidad para construir un sistema donde los envases no terminen contaminando océanos, suelos y cuerpos humanos. La transición hacia modelos de reutilización y devolución es, hoy más que nunca, una decisión estratégica con impactos positivos de largo alcance.

Como especialistas en responsabilidad social, sabemos que los grandes cambios comienzan con compromisos claros y acciones sostenidas. La generación que logre eliminar la contaminación plástica no será recordada por el daño causado, sino por haber tenido el valor de transformar un problema global en una oportunidad para rediseñar el futuro. Y ese futuro empieza ahora.

¿Qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” y cómo evitarla en las empresas?

La sostenibilidad pasó de ser un valor agregado a convertirse en un imperativo empresarial. Sin embargo, entre reportes interminables, métricas cambiantes y auditorías constantes, incluso los equipos más comprometidos pueden llegar al límite. Entender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” es clave para identificar a tiempo cuando una organización empieza a confundir propósito con carga, y compromiso con agotamiento.

Esta fatiga no surge de la falta de interés, sino de la presión por demostrar resultados perfectos en un entorno donde las expectativas sociales aumentan cada día. En este escenario, líderes, proveedores y colaboradores pueden experimentar un desgaste emocional y operativo que afecta la toma de decisiones. Por ello, más que evitarla, necesitamos repensar cómo logramos que las iniciativas de sostenibilidad sigan siendo significativas, humanas y viables a largo plazo.

Señales que indican qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Para entender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”, es fundamental identificar las señales tempranas de agotamiento. Algunas empresas notan una disminución en la participación en actividades de impacto social, un descenso en la calidad de los reportes ASG o discusiones internas que giran más en torno a cumplimiento que a transformación. Este desgaste puede pasar desapercibido porque suele disfrazarse de “falta de tiempo”.

Otra señal está en la desconexión emocional. Cuando el equipo deja de sentir orgullo por los proyectos y empieza a verlos como tareas “automáticas”, la sostenibilidad pierde su valor humano. Esta desconexión suele aparecer en organizaciones con exceso de burocracia o cambios constantes de estrategia que cansan a las personas.

Finalmente, la fatiga se manifiesta en la rotación de puestos clave, especialmente en áreas de ASG, responsabilidad social o sustentabilidad. Cuando quienes lideran estos esfuerzos se van, muchas veces lo hacen no por falta de convicción, sino por un clima organizacional que no les permite ver avances reales. Identificarlo a tiempo ayuda a redirigir esfuerzos y prevenir crisis internas.

qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Factores que provocan qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Comprender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” implica reconocer que no surge en el vacío. Uno de los principales detonantes es la presión reputacional: las empresas sienten que deben ser “perfectas” para evitar acusaciones de greenwashing. Este temor genera una sobrecarga de reportes, indicadores y validaciones externas que desgastan a los equipos.

Otro factor es la falta de recursos o presupuesto, especialmente en organizaciones que integran la sostenibilidad de forma tardía o reactiva. Sin una estructura adecuada, las iniciativas dependen de pocas personas que terminan llevando el peso de toda la estrategia, lo que genera un desequilibrio evidente.

También influye la desconexión entre áreas. Cuando la sostenibilidad no se integra transversalmente, se convierte en un “pendiente extra” en lugar de una visión común. Esto crea fricciones, resistencia al cambio y duplicidad de esfuerzos que incrementan la sensación de carga y abandono.

Cómo evitar qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” desde el liderazgo

Prevenir la fatiga requiere un liderazgo que comprenda profundamente qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” y que impulse una cultura de cuidado. Los líderes deben dejar de ver la sostenibilidad como un KPI aislado y empezar a protegerla como un proceso vivo que necesita pausas, reflexión y ajustes. Esto implica validar el esfuerzo del equipo y no caer en la lógica de “exigir más con menos”.

Asimismo, es clave distribuir la responsabilidad y empoderar a las áreas para que integren prácticas sostenibles en su operación diaria. Esto reduce la dependencia del área de ASG y fomenta una sostenibilidad más orgánica, menos forzada y más estratégica.

El liderazgo también puede prevenir la fatiga a través de una comunicación honesta sobre avances y límites. No todas las iniciativas tienen que ser perfectas; lo importante es que sean auténticas. Cuando las personas sienten permiso para equivocarse, la sostenibilidad recupera su sentido como un camino de aprendizaje continuo.

Estrategias prácticas para combatir la fatiga en el día a día

Para enfrentar este fenómeno, las empresas pueden dividir los objetivos en hitos claros y realistas. Esta práctica reduce la presión y permite celebrar avances graduales. Al reconocer micrologros, los equipos recuperan motivación y claridad.

Otra estrategia consiste en renovar los espacios de trabajo colaborativo. Talleres, diálogos internos o sesiones de cocreación revitalizan el sentido de propósito y permiten escuchar voces diversas que refrescan las estrategias. Cuando las personas se sienten escuchadas, disminuye la sensación de carga.

Finalmente, la automatización de procesos puede ser una aliada. Herramientas que facilitan la recopilación de datos, gestión de proyectos ASG y seguimiento de indicadores liberan tiempo y reducen estrés. Al optimizar procesos, el equipo se enfoca en lo estratégico y no en lo repetitivo.

La importancia del bienestar corporativo para prevenir la fatiga

La sostenibilidad no puede depender de equipos agotados. Integrar programas de bienestar corporativo es fundamental, especialmente en áreas con alta exigencia emocional. Esto incluye pausas activas, atención psicológica, gestión del estrés y espacios para expresar inquietudes sin miedo a sanciones.

El bienestar también pasa por políticas de trabajo más humanas. Flexibilidad laboral, cargas equilibradas y horarios razonables son elementos que influyen directamente en la capacidad del equipo para mantenerse comprometido con iniciativas de largo plazo.

Además, cuando la empresa invierte en bienestar, envía un mensaje clave: la sostenibilidad no solo ocurre hacia afuera, sino también hacia adentro. Las organizaciones que cuidan a su gente logran equipos más creativos, resilientes y capaces de sostener transformaciones profundas.

Sostenibilidad con sentido: recuperar el propósito genuino

Evitar la fatiga implica regresar al origen: ¿para qué hacemos sostenibilidad? Cuando el propósito se vuelve burocrático, pierde impacto. Reenfocar las iniciativas en las comunidades, los territorios y las personas beneficiadas revive la motivación de los equipos y reconecta la empresa con su rol social.

La creación de narrativas internas también ayuda. Contar historias reales de transformación —de proveedores, de colaboradores, de familias beneficiarias— permite recordar que la sostenibilidad no es una hoja de cálculo, sino un compromiso humano.

Finalmente, es esencial que la empresa revise periódicamente si sus prioridades siguen alineadas con su propósito. La sostenibilidad con sentido no se impone: se construye, se cuestiona y se adapta. De esta forma, la estrategia permanece viva sin generar desgaste.

La fatiga de la sostenibilidad no es un fracaso; es una alerta. Una oportunidad para revisar lo que hemos dado por hecho y construir modelos más humanos, estratégicos y realistas. Comprender en profundidad qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” permite anticiparnos, redistribuir responsabilidades y recuperar el sentido auténtico de las acciones ASG. Si las empresas logran mantener viva la motivación interna, la sostenibilidad dejará de sentirse como una carga y volverá a ser lo que siempre fue: una oportunidad para transformar nuestro entorno con inteligencia, empatía y coherencia.

Nueva pausa migratoria de EE.UU. a 19 países: ¿qué significa para quienes buscan protección humanitaria?

El gobierno de Estados Unidos ha activado una nueva pausa migratoria de EE.UU. que afecta a 19 países, entre ellos Afganistán, Irán y Venezuela, medida que ha generado inquietud entre organizaciones humanitarias y especialistas en responsabilidad social. Esta decisión detiene temporalmente la evaluación de solicitudes de visas, asilo y ciudadanía, dejando en espera a miles de personas que buscan protección y oportunidades legales en el país.

Según un artículo de Forbes, la medida surge después de declaraciones del expresidente Donald Trump sobre la intención de “pausar permanentemente la migración” de lo que denominó “países del Tercer Mundo”. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció que revisará exhaustivamente los casos de los países de alto riesgo, lo que implica posibles entrevistas adicionales y la suspensión de decisiones de asilo y naturalización.

Qué implica la pausa migratoria de EE.UU. para los solicitantes

La pausa migratoria de EE.UU. no solo detiene temporalmente las solicitudes de Tarjeta Verde y naturalización, sino que también afecta a quienes ya se encuentran en el país. La revisión exhaustiva podría prolongar la espera de cientos de casos y generar incertidumbre sobre la permanencia legal de los migrantes.

Organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por el impacto de la medida en personas vulnerables, como solicitantes de asilo que huyen de conflictos armados o persecución. Para estos grupos, la pausa representa un obstáculo adicional en un proceso que ya de por sí es complejo y burocrático.

pausa migratoria de EE.UU.

Los 19 países bajo la lupa

La lista de naciones afectadas incluye Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, así como restricciones parciales para Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela. Estos países ya estaban sujetos a prohibiciones de viaje impuestas durante la administración Trump, y ahora sus ciudadanos enfrentan una revisión más exhaustiva.

Esta medida también puede servir como advertencia para otros migrantes, dado que la administración federal ha mencionado la posibilidad de ampliar la prohibición a 32 países. Aunque aún no se ha publicado la lista completa, la expectativa genera incertidumbre sobre quiénes podrían verse afectados en el futuro.

Revisión exhaustiva y nuevas entrevistas

El USCIS ha indicado que todos los extranjeros provenientes de estos países de alto riesgo serán sometidos a evaluaciones adicionales, incluyendo entrevistas nuevas. Esta revisión pretende identificar riesgos para la seguridad nacional y confirmar la elegibilidad de los solicitantes, aunque ha sido criticada por carecer de transparencia y criterios claros.

Especialistas en responsabilidad social destacan que, aunque la medida busca la seguridad interna, también plantea riesgos de discriminación y estigmatización hacia comunidades enteras. Para muchas organizaciones, la pausa migratoria de EE.UU. evidencia la necesidad de políticas más justas y humanas que equilibren seguridad y derechos migratorios.

Consecuencias para la protección humanitaria

Miles de personas que dependen de la protección humanitaria se enfrentan ahora a incertidumbre prolongada. La suspensión de decisiones sobre asilo puede retrasar el acceso a servicios esenciales y dejar a los solicitantes en situaciones vulnerables, incluyendo riesgo de deportación o condiciones de vida precarias.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social, este tipo de medidas subraya la importancia de implementar estrategias de apoyo a migrantes y refugiados. Organizaciones y empresas pueden jugar un papel clave al brindar asistencia legal, refugio temporal y orientación, mitigando los efectos negativos de políticas migratorias restrictivas.

Caminos hacia un enfoque más humano

Si bien la pausa migratoria de EE.UU. responde a preocupaciones de seguridad, también plantea la necesidad de un diálogo sobre políticas migratorias más equilibradas. Expertos sugieren que la revisión exhaustiva se acompañe de transparencia y comunicación clara para que los migrantes comprendan el proceso y sus derechos.

La colaboración entre el gobierno, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado puede generar soluciones sostenibles. Programas de integración, asesoría legal y apoyo psicosocial son esenciales para garantizar que la seguridad no se logre a costa de los derechos humanos.

pausa migratoria de EE.UU.

La pausa migratoria de EE.UU. marca un nuevo capítulo en la política migratoria estadounidense, afectando a miles de personas que buscan protección humanitaria y estabilidad. La medida pone en evidencia los desafíos de equilibrar seguridad nacional con derechos humanos, un tema que preocupa tanto a especialistas en responsabilidad social como al público general.

A medida que se desarrolla esta revisión, será crucial monitorear su impacto y promover estrategias que aseguren un trato justo a los migrantes. La responsabilidad social, la transparencia y la colaboración internacional son herramientas clave para construir un enfoque migratorio más humano y efectivo.

Más allá de la COP30: capacitación y liderazgo para acelerar compromisos ASG

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La 30ª Conferencia de las Partes (COP30) dejó claro que la voluntad política existe, pero no es suficiente. Desde Brasil, líderes de 190 jurisdicciones coincidieron en que la urgencia climática exige decisiones firmes, aunque aún persisten vacíos críticos, como la ausencia de una hoja de ruta concreta para abandonar los combustibles fósiles. En ese escenario, las empresas enfrentan un llamado inaplazable: traducir las promesas globales en acciones internas con impacto medible.

De acuerdo con un artículo de El Economista, mientras se redefinen las reglas del juego climático, las organizaciones deben fortalecer sus estrategias de sostenibilidad y mejorar la calidad de sus reportes ASG. Con auditorías cada vez más comunes y nuevas expectativas por parte de inversionistas y autoridades, las áreas de cultura y talento cobran un papel decisivo. Lograr que la estrategia avance —y que no se quede en un discurso— implica construir resiliencia, formar liderazgos preparados y crear espacios que impulsen cambios de mentalidad capaces de transformar a toda la empresa.

Alinear el liderazgo para acelerar compromisos ASG

En este nuevo contexto, Recursos Humanos se coloca al centro de la acción. Su rol ya no es operativo, sino estratégico: necesita coordinar esfuerzos, promover la capacitación adecuada y asegurar que cada área integre la sostenibilidad como parte de sus prioridades. Nada de esto será posible sin el apoyo claro y constante de la Alta Dirección, cuyo sponsorship resulta indispensable para acelerar compromisos ASG de forma sostenible y medible.

Las cifras muestran que el liderazgo sí hace la diferencia. El ESG Assurance Maturity Index 2025 de KPMG revela que, en organizaciones más avanzadas, 95% del Consejo participa activamente en la determinación del impacto ASG en el valor del negocio, 89% revisa reportes y 87% da seguimiento al desempeño. Estas cifras contrastan con el rezago en México, donde gran parte del liderazgo aún permanece distante.

acelerar compromisos ASG

México ante el reto de integrar liderazgo y estrategia

El panorama mexicano evidencia una brecha significativa: solo 33% del Consejo tiene un rol proactivo en la estrategia ASG y un 13% sigue sin involucrarse. Esta falta de alineación provoca duplicidades, metas contradictorias y ritmos desiguales entre áreas. Integrar la visión del Consejo, las áreas ASG y los líderes funcionales —especialmente RH— es hoy una necesidad para operar con coherencia.

Por ello, surgen preguntas clave que deben discutirse en sesiones estratégicas, no como ejercicios aislados. ¿El personal entiende los objetivos de reducción de emisiones? ¿Los planes de capacitación se actualizan? ¿Las métricas de desempeño permiten evaluar aportaciones individuales? Resolver estas dudas ayuda a mapear el nivel de madurez ASG y a definir pasos accionables.

Capacitación para acelerar compromisos ASG

Si la sostenibilidad será un eje transversal del negocio, entonces la capacitación necesita estar a la altura. La data muestra un avance desigual: 68% de los líderes ya han establecido formación obligatoria en temas ASG, mayormente combinando instructores internos y externos para cubrir la especialización requerida. No obstante, la brecha es evidente entre etapas de madurez: solo 37% de quienes lideran ha completado la integración de habilidades necesarias en su equipo.

A ello se suma un desafío estructural: la escasez de talento especializado en sostenibilidad, lo que obliga a las empresas a acelerar el desarrollo interno. Capacitar ya no es solo “cumplir”, sino garantizar que los equipos entiendan cómo sus decisiones diarias impactan en métricas ambientales, sociales y de gobernanza.

Vincular desempeño, talento y responsabilidad

Un avance crucial yace en la medición. Aunque 96% de las organizaciones líderes en aseguramiento ASG ya cuentan con indicadores definidos, únicamente 63% de las principiantes lo hace. Y más preocupante: en 53% de las empresas, la compensación variable del nivel C aún no está vinculada al cumplimiento de metas ASG. Sin incentivos, el desempeño difícilmente cambiará.

La actualización de métricas y esquemas de evaluación ayuda a que líderes y colaboradores traduzcan la sostenibilidad en resultados tangibles. Esto permite identificar áreas de oportunidad, reconocer avances y fortalecer el sentido de responsabilidad compartida.

Liderazgo femenino: un acelerador pendiente

El talento femenino sigue siendo un factor subaprovechado en la región. Solo 7% de las iniciativas ASG en México y 19% en Centroamérica son lideradas por mujeres, de acuerdo con KPMG. Este rezago limita la diversidad de enfoques, la innovación en la toma de decisiones y la capacidad de construir estrategias integrales y sensibles al impacto social.

La inclusión femenina en puestos clave no es solo una meta de equidad: es un habilitador estratégico. Empresas más diversas muestran mejores resultados en innovación, reputación y cumplimiento de metas de sostenibilidad.

Coherencia, disciplina y cadenas de valor responsables

Toda estrategia ASG debe estar acompañada de acciones que respalden el discurso. La Alta Dirección y el Consejo deben comunicar mensajes coherentes, asignar recursos adecuados, rediseñar productos, definir criterios para proveedores y aplicar rigor en la cadena de valor. Esto no solo impulsa avances reales, sino que evita prácticas de greenwashing que pueden dañar profundamente la reputación corporativa.

La disciplina con la que se gestionan estos procesos debe ser equivalente a la de cualquier proyecto estratégico del negocio. La sostenibilidad no puede ser un apartado decorativo; debe integrarse en la toma de decisiones del día a día.

La COP30 marca un punto de inflexión para las empresas: es momento de cuestionar su madurez ASG, medir avances y fortalecer capacidades internas. No se trata de renegociar compromisos que parecen ambiciosos hacia 2030, sino de acelerar el paso, profesionalizar la gestión y cerrar brechas estructurales.

Para lograrlo, el Consejo, la Alta Dirección y cada líder funcional deben asumir un rol claro, alineado y estratégico. Solo así se podrá construir una cultura sostenible que transforme palabras en resultados, reduzca el impacto ambiental y genere reportes transparentes que fortalezcan la confianza del mercado. La sostenibilidad ya no es un reto del futuro: es la decisión urgente del presente para acelerar compromisos ASG con coherencia y liderazgo.

“Si no mientes, no vuelas”: aerolíneas presionan a pilotos a esconder su salud mental

La historia de Annie Vargas es un recordatorio doloroso de lo que ocurre cuando la cultura empresarial prioriza el silencio por encima del bienestar. Su hijo, Brian Wittke —piloto de Delta Air Lines, padre de tres y profesional respetado— temía que pedir ayuda por síntomas de depresión le costara la licencia y el sustento. Durante la pandemia, su salud emocional se deterioró, pero acudir a un especialista parecía un riesgo mayor que seguir volando sin apoyo.

El 14 de junio de 2022, Wittke se quitó la vida en las montañas de Utah. Su caso expuso una problemática que atraviesa a la aviación global: una industria donde los pilotos enfrentan un dilema imposible entre cuidar su salud y proteger su futuro laboral. Lo que para cualquier trabajador sería un derecho básico, para ellos puede significar la pérdida inmediata de su carrera.

Un problema estructural: el costo del silencio

De acuerdo con un artículo de Reuters, la salud mental de pilotos es un tema que muchas aerolíneas y reguladores aún abordan con estigmas y protocolos restrictivos. En entrevistas con Reuters, tres docenas de pilotos confirmaron que ocultar síntomas emocionales es una práctica común por miedo a sanciones, procesos médicos prolongados y la posibilidad de quedar en tierra indefinidamente.

Este clima de presión no solo afecta su bienestar, sino que también crea riesgos operativos. Un piloto que teme ser castigado evita buscar apoyo, deja de atender señales tempranas y queda expuesto a un desgaste silencioso que puede manifestarse en pleno vuelo.

salud mental de pilotos

“La gente real tiene problemas reales”: una historia que interpela a la industria

Para Vargas, compartir la historia de su hijo es una forma de pedir que la aviación deje atrás el estigma. “La gente real tiene problemas reales”, dijo. Delta reconoció la tragedia, calificó la muerte como “desgarradora” y admitió que existe estigmatización al buscar ayuda psicológica, incluso entre sus propios pilotos.

La aerolínea ofrece programas de apoyo entre pares y nuevas iniciativas de asesoría, pero la percepción de riesgo persiste. Y en responsabilidad social, la percepción social pesa tanto como las acciones corporativas.

Reglas más estrictas que en cualquier otra profesión

En la mayoría de las industrias, solicitar atención médica o psicológica no requiere la intervención de un regulador. En aviación sí. Los pilotos deben cumplir estándares físicos y psicológicos rigurosos establecidos por la FAA, que puede suspender licencias por ansiedad, depresión o el simple uso de ciertos medicamentos.

Aunque la FAA afirma actualizar sus criterios según evidencia médica reciente, los procesos aún son lentos, costosos y poco transparentes. Para un piloto, reportar síntomas puede convertirse en un limbo administrativo que dure meses o años.

“Si no mientes, no vuelas”: el estigma como norma

La salud mental de pilotos ha generado una frase que se repite entre cabinas, salas de descanso y foros de aviación: “Si no mientes, no vuelas”. Tras el caso Germanwings en 2015, la industria prometió revisar protocolos y crear entornos más seguros, pero los cambios han sido fragmentados y desiguales en el mundo.

Europa exige programas de apoyo entre pares; Estados Unidos amplía lentamente su lista de medicamentos permitidos; Australia evalúa cada caso con mayor flexibilidad. Aun así, más de la mitad de los pilotos encuestados en un estudio de 2023 dijeron evitar la atención médica por miedo a perder su estatus profesional.

Reformas urgentes, procesos interminables

La historia de la piloto estadounidense Elizabeth Carll ilustra cómo la honestidad puede convertirse en una sanción. Tras revelar el uso de un ansiolítico, fue suspendida durante su formación. El proceso para reevaluar su certificado tomó más de un año y requirió nuevos exámenes repetidos por criterios administrativos desactualizados.

Aunque la FAA asegura que trabaja en cambios, no ofrece claridad sobre tiempos ni estándares de evaluación. Para quienes dependen de volar para vivir, esa incertidumbre puede ser tan paralizante como los propios síntomas.

Riesgos operativos: cuando el silencio se convierte en amenaza

No atender problemas psicológicos no solo afecta a los pilotos; también impacta la seguridad de la operación aérea. El reciente accidente del vuelo 171 de Air India reactivó el debate: el informe preliminar descartó fallas mecánicas y señaló acciones humanas. Tras la tragedia, la aerolínea promovió una app de bienestar mental, pero especialistas advierten que las medidas siguen siendo reactivas y no preventivas.

El caso del expiloto de Alaska Airlines, Joseph David Emerson —quien intentó apagar motores en pleno vuelo durante una crisis mental— refuerza la urgencia de transformar un sistema que penaliza en lugar de acompañar.

Cuando buscar ayuda es demasiado caro

Para muchos pilotos, el miedo no solo es perder la licencia, sino también enfrentar un impacto financiero severo. Una vez agotadas las bajas por enfermedad, dependen de seguros de discapacidad que reducen drásticamente sus ingresos. La salud mental, vista desde esta perspectiva, se convierte en un lujo que pocos pueden asumir.

El piloto Troy Merritt vivió esto en carne propia. Tras reconocer que enfrentaba depresión y ansiedad, se puso en tierra voluntariamente. Su proceso de recuperación tomó 18 meses y costó más de 11,000 dólares en evaluaciones no cubiertas por su seguro. Para él, las políticas actuales castigan más la honestidad que el silencio.

“Soy mejor piloto hoy que antes”: romper el ciclo

Merritt afirma que buscar ayuda no solo salvó su estabilidad, sino que lo convirtió en un mejor profesional. Hoy vuela aviones más grandes y rutas más largas, incluyendo destinos que antes le parecían abrumadores. Su testimonio desafía el mito de que la atención psicológica disminuye la capacidad operativa.

Su historia demuestra que un piloto atendido y acompañado es un piloto más preparado, seguro y consciente. En términos de responsabilidad social, este es el tipo de evidencia que debería guiar las políticas corporativas y regulatorias.

La historia de Wittke y las experiencias de Carll y Merritt ponen en evidencia que la aviación tiene un reto urgente: construir un sistema que no convierta la vulnerabilidad en una sentencia laboral. La salud mental de pilotos no puede seguir siendo un tema castigado, especialmente cuando de ella depende la seguridad de millones de pasajeros.

Aerolíneas, reguladores y sindicatos tienen la oportunidad de avanzar hacia modelos más humanos y preventivos, donde la transparencia no sea un riesgo y pedir ayuda sea parte natural del profesionalismo. Si la industria quiere fortalecer su reputación y proteger vidas, debe empezar por garantizar que quienes toman el control de un avión puedan cuidar, sin miedo, de sí mismos.

Pequeños productores, grandes cambios: el papel clave de Fundación Gigante

Las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores han adquirido un papel determinante en la construcción de economías más sólidas, resilientes y equitativas, pues al  generar capacitación y oportunidades de acceso a mercados para las personas de pequeñas comunidades mexicanas, estas organizaciones fortalecen las cadenas de valor desde la base y contribuyen a un crecimiento local que se traduce en bienestar comunitario. Además, su impacto va mucho más allá del apoyo puntual, porque generan capacidades duraderas que ayudan a impulsar el desarrollo económico de cada región.

En este contexto, Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, se ha consolidado como un caso ejemplar del potencial de estos esfuerzos, pues con sus programas orientados al fortalecimiento productivo y de habilidades en diversas comunidades, la organización ha diseñado intervenciones que elevan los ingresos de las familias, promueven prácticas sustentables y abren nuevas oportunidades para productores rurales. 

¿Cómo las fundaciones empresariales generan prosperidad y desarrollo local?

Las fundaciones empresariales contribuyen de manera decisiva al desarrollo local al brindar herramientas que permiten que los pequeños productores fortalezcan sus capacidades y eleven la calidad de sus productos. Dado que este tipo de acompañamiento suele incluir capacitación técnica, asesoría para mejorar procesos productivos y formación para gestionar negocios de forma eficiente, los beneficiarios adquieren habilidades que les ayudan a incrementar la productividad de sus emprendimientos. 

Además, estas organizaciones impulsan la resiliencia económica al facilitar el acceso de pequeños productores a mercados formales y esquemas de comercio justo, lo cual no solo incrementa los ingresos de los productores, sino que promueve la estabilidad financiera de sus familias, reduce la migración y fomenta el empleo dentro de las mismas comunidades. Por otro lado, al mejorar la infraestructura productiva y promover prácticas sustentables en las cadenas productivas de estos negocios, las fundaciones contribuyen también a un uso más eficiente de los recursos naturales, fortaleciendo así el desarrollo local a largo plazo.

Fundación Gigante es un ejemplo claro de cómo este tipo de intervenciones genera resultados tangibles. Su trabajo en comunidades como la región Chontal y la biosfera del volcán Tacaná demuestra cómo un acompañamiento estratégico puede multiplicar beneficios y activar procesos de transformación profunda en las comunidades mexicanas.

fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores

Fundación Gigante: un ejemplo de fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores

El trabajo de Fundación Gigante refleja cómo la colaboración empresarial puede empoderar a pequeños productores mediante acciones sostenidas y alianzas estratégicas. Sus esfuerzos en regiones como Tacaná y la región Chontal permiten observar resultados concretos en términos de capacitación, desarrollo económico, cuidado ambiental y generación de autoempleo, demostrando el importante papel de las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores en la creación de un México con oportunidades para todas y todos. Te contamos más de estos proyectos, a continuación:

Impulso a cafeticultores de Tacaná y cuidado al medio ambiente

El proyecto de Fundación Gigante en Tacaná, desarrollado junto con Restaurantes Toks y Rainforest Alliance, busca fortalecer a los productores de café que viven en la biosfera del volcán Tacaná en Chiapas. A través de esta iniciativa, Fundación Gigante ha contribuido a que los pequeños productores puedan acceder a procesos de capacitación basados en normativas internacionales, técnicas orgánicas y prácticas de cultivo sustentable.

Por si fuera poco, durante estas intervenciones también se realizan jornadas médicas que permiten brindar un apoyo más integral a las comunidades, así como promover una producción más segura, responsable y alineada a estándares globales.

Hasta 2023, este esfuerzo ha beneficiado directamente a 150 productores y a sus familias, es decir, aproximadamente, un total de 600 personas impactadas. Además, gracias a la adopción de prácticas sostenibles, los cafeticultores han logrado reducir la contaminación de ríos y arroyos derivada de su producción, así como hacer un uso del agua y la energía más eficiente, y abrir cinco viveros destinados a la regeneración de cultivos.

Todo esto ha hecho posible que los productores obtengan la certificación Rainforest Alliance, ganen mayor eficiencia productiva y puedan acceder a oportunidades de negocio no sólo nacionales, sino también internacionales, bajo un esquema de comercio justo.

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Impulso al emprendimiento y capacitación en la región Chontal

En Oaxaca, Fundación Gigante apoya a pequeños productores y emprendedores de la región Chontal mediante una alianza con Fundación Obras Educativas. A través de este programa, se impulsan 19 proyectos productivos que abarcan desde criaderos de ovinos y pollos hasta iniciativas como truchicultura, hortalizas, lavanderías, tiendas de abarrotes y restaurantes. Este acompañamiento permite que las familias beneficiarias desarrollen habilidades empresariales, aprendan a gestionar sus recursos y mejoren su calidad de vida mediante un trabajo digno y sostenible.

La capacitación, el acceso a recursos productivos y la promoción del ahorro responsable, son algunos de los beneficios de este programa de Fundación Gigante que están ayudando a crear resiliencia financiera y a promover modelos de negocio con visión de largo plazo en esta comunidad.

 Hasta 2023, los proyectos productivos en la región Chontal han logrado impactar a 89 familias, esto es, un total de 356 personas beneficiadas, demostrando así que las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores pueden transformar territorios completos a través de la promoción del autoempleo, la gestión eficiente de pequeños negocios y el fortalecimiento de capacidades locales. Con ello, Fundación Gigante no sólo impulsa procesos que generan ingresos, sino que ayuda a formar redes comunitarias sostenibles.

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Prosperidad que nace desde lo local

El trabajo de fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores como Fundación Gigante demuestra que detonar prosperidad desde los territorios más pequeños es una estrategia efectiva. Las intervenciones bien diseñadas permiten que las personas se conviertan en agentes activos de su propio progreso, elevando así su bienestar y el de sus familias.

Al promover iniciativas como las de Tacaná y la región Chontal, la organización no solo impulsa negocios, sino que transforma vidas y contribuye a construir comunidades más resilientes, sustentables y prósperas. Su labor confirma que los grandes cambios pueden comenzar con el compromiso de apoyar a quienes sostienen las economías locales desde la base.

¿Listo para mejorar tus finanzas? MIDE presenta la experiencia inmersiva Ciudad del Ahorro

La reapertura del Museo Interactivo de Economía (MIDE) marca un nuevo capítulo para una de las instituciones más relevantes en la educación financiera y económica del país. Tras un proceso profundo de transformación, el museo vuelve a abrir sus puertas como un espacio renovado que busca reconectar con la vida cotidiana de sus visitantes y con las preguntas fundamentales que hoy guían el bienestar social. Desde su fundación en 2006, el MIDE ha acompañado a generaciones en la comprensión de cómo funciona la economía; ahora, se reinventa para dialogar con públicos más diversos, informados y exigentes.

Esta renovación no solo actualiza la museografía: redefine la manera en que entendemos la relación entre economía, decisiones diarias y desafíos colectivos. Ubicado en el histórico Antiguo Convento y Hospital de los Betlemitas —una joya del siglo XVIII diseñada por Lorenzo Rodríguez—, el MIDE combina patrimonio, tecnología y educación para ofrecer experiencias más cercanas, participativas y emocionalmente significativas. Gracias al apoyo continuo del Banco de México, el museo emerge con una identidad estética y narrativa completamente revitalizada.

Un museo transformado para conectar con la vida cotidiana

La reapertura del MIDE implica una actualización integral de su propuesta educativa, museográfica y tecnológica. Aunque conserva sus ejes temáticos esenciales —economía, finanzas, crecimiento, bienestar y sustentabilidad—, ahora los presenta mediante narrativas más cálidas, accesibles y participativas, capaces de conectar con visitantes de todas las edades y perfiles. Las nuevas salas rediseñadas integran iluminación cálida, colores vibrantes e interactivos actualizados que permiten a cada persona entender la economía desde su propia experiencia.

A esta renovación se suman nuevas actividades que impulsan el pensamiento crítico. Entre ellas destaca un recorrido guiado por un robot, diseñado para reflexionar sobre el futuro del trabajo y la tecnología. Con estas innovaciones, el MIDE consolida su papel como un espacio de aprendizaje significativo, donde la economía deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta práctica y cercana.

La Ciudad del Ahorro: cuando la economía se vuelve emoción

En esta nueva etapa, una de las grandes protagonistas es La Ciudad del Ahorro, una experiencia inmersiva desarrollada en colaboración con Profuturo. Esta propuesta multisensorial utiliza el videomapping para invitar a las personas a cuestionar y comprender sus hábitos financieros, conectando la emoción con la reflexión. Al sumergirse en esta ciudad animada, los visitantes descubren cómo sus decisiones cotidianas construyen —o debilitan— su futuro financiero.

La producción visual y tecnológica estuvo a cargo de Dessignare.Studio, cuya creatividad convierte la información financiera en una narrativa envolvente. Esta colaboración refuerza el compromiso de Profuturo como aliado del MIDE para fomentar una cultura de bienestar económico y responsabilidad financiera. La experiencia está disponible en el piso 3 del museo, de martes a domingo, con funciones cada hora.

Una instalación que combina arte, técnica y propósito

El corazón visual de La Ciudad del Ahorro es una instalación de cinco lienzos de papel japonés, suspendidos sobre un bastidor de madera de cedro ensamblado con técnicas tradicionales japonesas. Cada lienzo, con formas geométricas distintas, evoca la silueta de una ciudad en movimiento. Los elementos se distribuyen en dos planos, generando profundidad y permitiendo que la luz se difunda de manera sutil entre capas.

Esta pieza fue creada por la artista Adriana Comi y diseñada bajo la dirección creativa de Ana Cruz y Damné Jesús, con dirección de arte de Maricarmen Zapatero y música original de Sergio Ini Vázquez. El resultado es una experiencia que combina arte, arquitectura, animación y sonido para representar una urbe construida por las múltiples expresiones del ahorro. El uso del papel japonés —ligero y semitranslúcido— intensifica el efecto inmersivo, logrando que la narrativa visual se viva como un viaje emocional y sensorial.

Un equipo creativo multidisciplinario

La experiencia fue posible gracias a un equipo con sólida trayectoria en artes visuales, animación, museografía y producción cultural. Ana Cruz, directora y productora de la experiencia, cuenta con más de una década de trabajo en animación, proyectos televisivos y videomapping. Su visión integradora permitió que el contenido educativo se transformara en una propuesta estética profunda.

Por su parte, la ilustradora Maricarmen Zapatero aporta una dimensión narrativa a través del dibujo, con experiencia en campañas sociales y editoriales. La escultora Adriana Comi, especializada en carpintería y ensamblaje japonés, materializa la instalación que sostiene la proyección. Juntas, estas creadoras construyen un lenguaje visual que convierte la economía en arte vivo y accesible.

El MIDE, un museo para entender la vida

Con esta renovación, el MIDE adopta una narrativa clara: convertirse en “el museo de la vida cotidiana”. Aquí, cada visitante puede descubrir cómo las decisiones propias y colectivas moldean el mundo en el que vivimos. Desde la administración personal del dinero hasta los grandes retos sociales y ambientales, el MIDE ofrece un espacio para reflexionar, aprender y actuar.

Además, el museo estrena horario de 9:00 a 17:00 horas y actualiza sus promociones, incluyendo programas 2×1 para madrugadores y tardes especiales. Con precios accesibles y una oferta renovada, invita a todas las personas a redescubrir un espacio imprescindible para comprender la economía contemporánea.

El nuevo MIDE no solo se renueva: redefine la manera de hablar de economía en México. La Ciudad del Ahorro es prueba de cómo la educación financiera puede ser un viaje emocional, artístico y profundamente humano. En una época en la que el bienestar económico es un desafío común, esta experiencia se convierte en una herramienta poderosa para comprender la importancia del ahorro y la toma de decisiones conscientes.

Visitar el MIDE hoy es entrar en un espacio donde la economía deja de ser un concepto técnico y se convierte en un relato que todos vivimos día a día. Esta reapertura representa una oportunidad para reconectar con nuestra vida financiera, entender nuestro papel en el bienestar colectivo y, sobre todo, imaginar mejores futuros posibles.

Splenda® refuerza su compromiso social y presenta “Dulce Gesto” junto a la Federación Mexicana de Diabetes

Con el propósito de inspirar a las personas a cuidar de su salud sin renunciar al disfrute, Splenda® llevó a cabo una serie de acciones en el país como parte de su campaña “Un Dulce Gesto”, enfocada en promover la prevención y detección temprana de diabetes, y la importancia de llevar un estilo de vida equilibrado y más consciente.

En semanas previas, la marca dio inicio a una campaña de guerrilla que comenzó con un Social Run, una actividad que reunió a influencers para inspirar a sus audiencias a adoptar hábitos más saludables y reflexionar sobre la prevención.

Durante esta etapa, Splenda® también llevó su mensaje a las calles de la Ciudad de México mediante intervenciones urbanas con códigos QR, que invitaban a las personas a conocer el Test de Riesgo FINDRISC y acceder a información práctica sobre hábitos de bienestar. De esta forma, la campaña acercó el mensaje de autocuidado de manera accesible, positiva y cotidiana.

Como parte de la iniciativa, Splenda® realizó una jornada de bienestar en la Ciudad de México, donde los asistentes participaron en actividades dedicadas a crear conciencia sobre el consumo de azúcar y la importancia de mantener hábitos saludables para prevenir la diabetes. Además, mediante la aplicación del Test de Riesgo FINDRISC, nutriólogas brindaron orientación personalizada y consejos prácticos para ayudar a las personas a incorporar hábitos más saludables en su vida cotidiana.

Dulce Gesto

Durante el evento, los invitados disfrutaron de aguas preparadas con Splenda® Bebidas en Polvo, café con Sustitutos de Crema Splenda® y distintas preparaciones elaboradas con los sobrecitos de endulzante Splenda®, una muestra práctica de cómo es posible disfrutar bebidas y alimentos con el dulzor que nos gusta, pero de una manera más consciente y sin azúcar.

“En Splenda® creemos que el bienestar comienza con pequeñas decisiones. Nuestro propósito es acompañar a las personas a encontrar su propio equilibrio, ofreciendo alternativas que les permitan disfrutar lo dulce de una forma más consciente. Con esta iniciativa reafirmamos nuestro compromiso de inspirar pequeños cambios que impacten positivamente en la salud y el bienestar”, señaló Erika Rius, Sr. Manager, Brand Reputation and Healthcare Marketing LATAM de Heartland Food Products Group.

Durante el evento, Splenda® también realizó la entrega simbólica de un cheque por $300,000 MXN a la Federación Mexicana de Diabetes, como parte de su compromiso por apoyar iniciativas que promueven el bienestar y la educación en salud. 

“Colaborar con iniciativas como las que realiza Splenda® nos permite fortalecer nuestro trabajo de educación y prevención, acercando información útil y herramientas prácticas a más personas. Agradecemos a la marca por sumar esfuerzos en la promoción de hábitos saludables y por contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes viven con diabetes y de quienes buscan prevenirla”, señaló la Federación Mexicana de Diabetes. 

Por su parte, Jesus Toraño, General Manager LATAM de Heartland Food Products Group, enfatizó que “este donativo es para apoyar y fortalecer los programas, iniciativas y actividades que realizan a favor de las personas que viven con diabetes en México; estamos muy agradecidos por esta alianza y estamos seguros de que, juntos, podemos seguir construyendo más acciones de prevención y bienestar para las y los mexicanos”. 

Con estas acciones, Splenda® reafirma su compromiso de inspirar bienestar y promover la prevención, ofreciendo alternativas que faciliten reducir el consumo de azúcar sin dejar de disfrutar lo dulce de la vida. A través de su campaña “Un Dulce Gesto”, la marca impulsa la educación en salud y motiva a las personas en México a adoptar hábitos más conscientes y equilibrados para mejorar su bienestar integral.

PPG impulsa el uso de energías renovables con tecnología solar en Querétaro

PPG (NYSE:PPG) anunció hoy que su planta de Coatings Services (CSV) en Querétaro, México, instaló un nuevo sistema de paneles solares que suministrará el 61% de los requerimientos energéticos anuales de la operación. Esta inversión fortalecerá la independencia energética de la planta, reducirá su exposición a las variaciones en los precios de la electricidad y permitirá cumplir con los requerimientos de clientes respecto al uso de energía renovable en la fabricación de productos PPG.

Querétaro se encuentra en la región industrial de rápido crecimiento del Bajío, que representa 6.2% de la demanda eléctrica nacional, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Esta alta demanda, junto con los desafíos actuales de suministro eléctrico, subraya la importancia de incorporar energías renovables para impulsar un desarrollo industrial sostenible, reducir costos operativos, mejorar la resiliencia y optimizar recursos.

Este proyecto refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad no es solo una meta, sino parte esencial de nuestra forma de operar”, mencionó Ivette Lordmendez, directora regional de PPG México, Coatings Services. “Con esta instalación, construimos un futuro más eficiente y responsable, en el que seguimos reduciendo nuestro impacto ambiental, atendemos las expectativas de clientes que buscan procesos más limpios y fortalece nuestra competitividad.”

La planta evitará la emisión de aproximadamente 450 toneladas métricas de CO₂ equivalente al año, reduciendo de forma significativa su huella de carbono en México. Esta acción está alineada con los objetivos de sostenibilidad 2030 de PPG, que incluyen reducir en 50% las emisiones de gases de efecto invernadero scope 1 y 2, así como una reducción de 30% en las emisiones scope 3 en su cadena de valor. Estas metas están validadas por la iniciativa Science Based Targets (SBTi).

Otros sitios de PPG en México que cuentan con paneles solares incluyen el centro de investigación de polímeros y la planta de manufactura arquitectónica en Tepotzotlán, México.