EY lanza concurso que busca mejorar la calidad del agua a través de la IA

La nueva edición del EY AI & Data Challenge, realizada anualmente por la consultora y auditora EY, busca reunir a personas talentosas para crear soluciones innovadoras a los desafíos climáticos mundiales a través del uso de Inteligencia Artificial, datos satelitales y otras herramientas tecnológicas.

En 2026, el acceso al agua de buena calidad sigue siendo un ítem de preocupación alrededor del mundo. Cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) revelan que solo un 56% de los cuerpos de agua de 120 países pueden considerarse “de buena calidad”. La organización también ha advertido que el cambio climático podría causar un aumento en los niveles de contaminación del agua a nivel mundial, haciendo énfasis en la necesidad de un monitoreo adecuado.

¿Cómo pueden la IA y los datos hacer del agua potable una realidad universal? 

Esa es la pregunta que plantea la edición 2026 del EY AI & Data Challenge, iniciativa que comienza el 20 de enero y que busca reunir el talento de jóvenes universitarios y recién egresados de todo el mundo.

El desafío consiste en el desarrollo de modelos de aprendizaje automático e Inteligencia Artificial que correlacionen los parámetros de calidad del agua con las condiciones ambientales y meteorológicas locales utilizando datos recolectados en ríos de Sudáfrica entre los años 2011 y 2015.

“Es de suma relevancia, dado el contexto que estamos viviendo como planeta, que existan iniciativas como esta. Vamos a un paso acelerado a un calentamiento global y nuestra mejor herramienta es la tecnología, y en especial la IA. Y quién mejor para crear estas soluciones que las nuevas generaciones, que serán quienes estarán a cargo de resolver estas problemáticas en el futuro”, comenta Patricio Cofré, Socio Líder de IA & Data, EY Latinoamérica.

calidad del agua

El desafío está abierto a personas estudiantes y profesionales en inicio de carrera con menos de cinco años de experiencia, y pueden participar de manera individual o en equipos de hasta tres personas. El desafío finaliza el 13 de marzo de 2026, fecha en la que comienzan las evaluaciones.

Los finalistas globales se anunciarán el 1 de abril y los ganadores el 6 de mayo de 2026. Las mejores propuestas no sólo tendrán el potencial de generar cambios significativos para la población mundial, sino que podrán optar a premios globales en efectivo de hasta USD $5.000 y la oportunidad de asistir a una celebración de reconocimiento en el extranjero.

A nivel de Latinoamérica, las personas participantes podrán ganar premios hasta USD 2.500 por medio de gift cards.Quienes deseen inscribirse en el desafío pueden hacerlo en https://challenge.ey.com/register y para más información @eylatamcareers.

Los océanos baten récord de temperatura: amplifican el caos climático

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En 2025, los océanos del mundo absorbieron cantidades colosales de calor, marcando un nuevo máximo histórico y confirmando una tendencia que preocupa cada vez más a la comunidad científica. Que los océanos baten récord de temperatura no es una anomalía aislada, sino una señal persistente de que la crisis climática avanza con una inercia difícil de revertir mientras las emisiones globales continúen en aumento.

Más del 90 % del calor generado por la contaminación de carbono que produce la humanidad es absorbido por los océanos, lo que los convierte en el termómetro más fiable del calentamiento global y en un factor determinante del riesgo climático que enfrentan comunidades, ecosistemas y economías enteras.

¿Por qué los océanos baten récord de temperatura año tras año?

Que los océanos baten récord de temperatura casi de forma consecutiva desde el inicio del milenio responde a su papel como principal sumidero de calor del planeta. A diferencia de la atmósfera, que es más volátil y sensible a fenómenos naturales como El Niño o La Niña, el océano acumula energía de manera sostenida y silenciosa.

Las mediciones científicas, basadas en datos recopilados por diversos instrumentos y analizadas por equipos independientes, muestran que el contenido de calor de los primeros 2.000 metros del océano —donde se absorbe la mayor parte del exceso térmico— alcanzó en 2025 su nivel más alto registrado. Los investigadores advierten que probablemente los océanos estén más calientes que en cualquier otro momento de los últimos 1.000 años.

Este proceso está directamente vinculado a la quema de combustibles fósiles. Mientras las emisiones no se reduzcan a cero, el sistema climático seguirá acumulando energía, y los océanos continuarán actuando como amortiguadores temporales del calentamiento, aunque con costos crecientes.

océanos baten récord de temperatura

“El calentamiento global es el calentamiento de los océanos”, afirmó el profesor John Abraham, de la Universidad de St. Thomas, y agregó:

“Si quieres saber cuánto se ha calentado la Tierra o a qué velocidad se calentará en el futuro, la respuesta está en los océanos”.

El calor oceánico como detonante de desastres climáticos

El hecho de que los océanos baten récord de temperatura tiene consecuencias directas sobre la intensidad y frecuencia de los fenómenos extremos. El calor adicional actúa como combustible para huracanes y tifones más poderosos, capaces de causar daños sin precedentes en comunidades costeras.

Además, los océanos más cálidos intensifican las lluvias torrenciales y las inundaciones, al aumentar la cantidad de vapor de agua disponible en la atmósfera. Esto se traduce en eventos más destructivos y difíciles de predecir, con impactos sociales y económicos cada vez mayores.

Otro efecto crítico son las olas de calor marinas, que se prolongan por más tiempo y devastan ecosistemas enteros. Arrecifes de coral, pesquerías y cadenas alimentarias marinas están siendo alterados, comprometiendo la seguridad alimentaria de millones de personas.

A ello se suma la expansión térmica del agua de mar, uno de los principales factores del aumento del nivel del mar. Este fenómeno, impulsado por el exceso de calor, amenaza directamente a miles de millones de personas que viven en zonas costeras y deltas vulnerables.

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Un calentamiento desigual que fragiliza los océanos

El calentamiento de los océanos no ocurre de manera uniforme. En 2025, las regiones con temperaturas más elevadas incluyeron los océanos tropicales, el Atlántico Sur, el Pacífico Norte y el océano Antártico, una zona que genera especial alarma entre los científicos.

En el océano Antártico, el colapso del hielo marino invernal observado en los últimos años es una señal de alerta temprana sobre cambios profundos en el sistema climático. La pérdida de hielo no solo acelera el calentamiento regional, sino que altera corrientes y patrones climáticos globales.

Por su parte, el Atlántico Norte y el mar Mediterráneo no solo se están calentando, sino que también se están volviendo más salinos, más ácidos y menos oxigenados. Este cóctel de presiones está provocando, según los investigadores, “un profundo cambio en el estado de los océanos”.

La consecuencia es una fragilización acelerada de los ecosistemas marinos y de la vida que sustentan. Desde una perspectiva de sostenibilidad, esto implica riesgos crecientes para sectores como la pesca, el turismo y la protección costera.

océanos baten récord de temperatura

Una señal inequívoca de urgencia climática

Que los océanos baten récord de temperatura no es solo un dato científico, sino una advertencia contundente sobre la trayectoria actual del planeta. La cantidad de calor absorbida es tan colosal que equivale a más de 200 veces el consumo anual de electricidad de toda la humanidad, una magnitud que ilustra la escala del desafío al que nos enfrentamos.

Como señaló John Abraham, “mientras el calor de la Tierra siga aumentando, el contenido de calor del océano seguirá aumentando y los récords seguirán cayendo”. La mayor incertidumbre, concluyen los científicos, no está en la física del clima, sino en las decisiones humanas. Reducir emisiones y transformar los modelos de producción y consumo no es solo una meta ambiental, sino una responsabilidad ética para proteger un futuro en el que las sociedades puedan prosperar.

Fundación Gigante, Juguetón y Natura: diferencia entre inversión social, filantropía y RSE

En el ecosistema de la sostenibilidad corporativa existe un debate recurrente: ¿todas las acciones sociales de las empresas son responsabilidad social? La respuesta es no. Aunque con frecuencia se usan como sinónimos, conceptos como inversión social, filantropía y responsabilidad social empresarial (RSE) representan enfoques distintos de cómo las organizaciones se relacionan con la sociedad.

Comprender la diferencia entre inversión social, filantropía y RSE es clave para analizar con mayor precisión el impacto real de las empresas en su entorno. Mientras algunas iniciativas se centran en donaciones o campañas solidarias, otras forman parte de estrategias integradas al modelo de negocio. Para ilustrarlo, tres casos ampliamente conocidos —Fundación Gigante, Juguetón y Natura— permiten observar cómo estas tres aproximaciones se materializan en la práctica.

La diferencia entre inversión social, filantropía y RSE: tres enfoques para generar impacto

La diferencia entre inversión social, filantropía y RSE radica principalmente en el nivel de integración con la estrategia empresarial. La filantropía suele ser la forma más tradicional: donaciones o campañas solidarias que de forma completamente desinteresada, buscan atender necesidades inmediatas de la sociedad. Estas ejecuciones pueden realizarse una sola vez o de forma continuada pero no se busca un retorno o una medición de impacto.

inversión social, filantropía y RSE

La inversión social, en cambio, busca generar cambios más estructurales mediante programas diseñados para fortalecer comunidades y generar desarrollo a mediano o largo plazo. Aunque puede estar vinculada a la empresa, no siempre está integrada a la operación central del negocio.

La responsabilidad social empresarial, por su parte, implica una transformación más profunda. En este enfoque, las decisiones económicas, ambientales y sociales se incorporan a toda la estrategia corporativa, impactando desde la cadena de suministro hasta el diseño de productos.

Veamos en la práctica los tres ejemplos.

Juguetón: la filantropía como movilización social

El Juguetón representa uno de los ejemplos más emblemáticos de filantropía en América Latina. Esta campaña impulsada por TV Azteca y Grupo Salinas se dedica a recolectar juguetes para niñas y niños que viven en situación vulnerable.

Desde su creación en 1995, la iniciativa ha convocado a empresas, instituciones y ciudadanos para donar juguetes nuevos que se entregan cada Día de Reyes a comunidades de todo el país.

El éxito de la campaña es notable: en su edición más reciente se reunieron más de 19 millones de juguetes destinados a niñas y niños en situación vulnerable. 

La esencia del Juguetón radica en movilizar la solidaridad colectiva. La campaña logra convocar a miles de voluntarios, empresas y familias para contribuir con donativos que generan momentos de alegría para la infancia.

Este tipo de iniciativas cumplen un rol importante en la sociedad: sensibilizan sobre problemáticas sociales y fomentan la participación ciudadana.

Sin embargo, desde el punto de vista conceptual, siguen perteneciendo al ámbito de la filantropía, ya que su impacto se centra en la donación directa más que en cambios estructurales de largo plazo.

Las empresas que donan 100 o 1000 juguetes no esperan que se les de un informe de cómo estos cambiaron la vida de la niñez a quien se les entregaron. Y estas donaciones pueden ser cada año con la misma mecánica. Es filantropía pura.

Programas que generan resultados medibles: Fundación Gigante

En contraste, la inversión social se traduce en acciones concretas que buscan generar resultados tangibles en las comunidades. En el caso de Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante, sus iniciativas buscan no solo atender necesidades inmediatas, sino también fortalecer capacidades productivas, acceso a recursos básicos y autonomía económica en poblaciones vulnerables.

Uno de los programas más representativos de Fundación Gigante se desarrolla en la región Chontal de Oaxaca, donde trabaja en alianza con Fundación Obras Educativas para impulsar proyectos que fortalezcan la economía local y generen oportunidades sostenibles para comunidades rurales.

Actualmente, la fundación impulsa 19 proyectos productivos comunitarios, que incluyen actividades como invernaderos, producción de alimentos y pequeños emprendimientos locales. Estos proyectos se complementan con la creación de 30 huertos de traspatio y el desarrollo de 15 invernaderos, iniciativas que contribuyen a fortalecer la seguridad alimentaria y a generar ingresos adicionales para las familias participantes.

El programa también promueve la participación económica de las mujeres en la comunidad. A través de iniciativas de capacitación y acompañamiento, 63 mujeres han desarrollado oficios como cocineras y panaderas, fortaleciendo sus habilidades productivas y ampliando sus oportunidades de ingreso.

Otro componente clave es la dinamización de la economía local. Para ello se han impulsado 29 ediciones del Tianguis Chontal, un espacio que permite a productores y emprendedores de la región comercializar sus productos, fortalecer redes comunitarias y fomentar el consumo local.

El acceso al agua potable y su manejo sustentable también forma parte central de la intervención. A través del Modelo de Uso Sustentable del Agua (MUSA) se han implementado 65 sistemas y acciones relacionadas con el aprovechamiento y gestión del agua, beneficiando tanto a hogares como a espacios educativos. En este ámbito destacan los proyectos de agua instalados en escuelas de la región, que han beneficiado a 102 personas en la escuela de San Pedro y 243 personas en la escuela de El Coyul.

inversión social, filantropía y RSE

A estas acciones se suma la recuperación del entorno natural mediante 16 iniciativas de reforestación, así como el impulso a la educación con 40 becas de bachillerato en colaboración con SURA, que contribuyen a ampliar las oportunidades educativas de jóvenes de la región.

En conjunto, estas iniciativas han beneficiado a 632 personas y representan una inversión social de 1,200,000 pesos, demostrando cómo la inversión social estratégica puede generar impactos medibles al combinar desarrollo económico, acceso a recursos básicos, educación y fortalecimiento del tejido comunitario.

Natura: cuando la sostenibilidad forma parte del negocio

Un tercer modelo lo representa Natura, una de las empresas más reconocidas a nivel mundial por su enfoque en sostenibilidad. A diferencia de los ejemplos anteriores, su aproximación corresponde a la responsabilidad social empresarial.

En Natura, la sostenibilidad está integrada en el corazón del negocio: desde la obtención de ingredientes en la Amazonía hasta la gestión de la cadena de valor y el diseño de productos con menor impacto ambiental.

Este enfoque implica trabajar con comunidades proveedoras, promover prácticas de comercio justo y reducir la huella ambiental de la empresa, integrando criterios sociales y ambientales en todas las decisiones corporativas.

La estrategia de Natura demuestra cómo la responsabilidad social puede convertirse en la parte central del negocio y en una ventaja competitiva. En lugar de limitarse a donaciones o programas sociales aislados, la empresa integra el impacto social y ambiental en su modelo de negocio.

Esto incluye innovación en productos, economía circular, relación con comunidades amazónicas y medición constante de impactos ambientales y sociales.

De esta forma, Natura ejemplifica un modelo donde la sostenibilidad deja de ser externa para convertirse en parte central de la estrategia empresarial.

Tres modelos, un mismo objetivo: generar valor para la sociedad

La discusión sobre sostenibilidad empresarial suele mezclar conceptos que, aunque relacionados, representan enfoques distintos de acción social corporativa. Entender la diferencia entre inversión social, filantropía y RSE permite analizar con mayor claridad el alcance real de cada iniciativa.

Mientras campañas como el Juguetón movilizan solidaridad y generan beneficios inmediatos, organizaciones como Fundación Gigante impulsan proyectos de desarrollo social más estructurados. Por su parte, empresas como Natura muestran cómo la sostenibilidad puede integrarse completamente en el modelo de negocio.

En un contexto donde consumidores, inversionistas y sociedad exigen mayor transparencia y compromiso, distinguir estos tres enfoques se vuelve fundamental para evaluar el verdadero impacto de las empresas en la construcción de un desarrollo más justo y sostenible.

En México, el agua potable es potable… hasta que llega a casa

Aunque el agua potable que sale de las plantas de tratamiento en México cumple con la normatividad vigente, gran parte de ese líquido deja de ser confiable antes de llegar a los hogares. El deterioro de la infraestructura hidráulica, las fugas en las redes de distribución y el mal estado de cisternas y tinacos provocan que el agua se contamine en el trayecto final, lo que ha roto la confianza en su consumo.

La presencia de sarro en electrodomésticos, sedimentos en los vasos, regaderas que se tapan, calentadores que duran menos y agua que huele o sabe “raro”, son algunas manifestaciones de la mala calidad del agua.

La desconfianza en el agua que llega a los hogares tiene un efecto directo y medible: México se ha convertido en el mayor consumidor de agua embotellada del mundo, con entre 244 y 390 litros por persona al año, según EcoHealth; por otro, evidencia la fragilidad de la infraestructura hídrica, donde cerca del 40% del agua potable se pierde por fugas antes de llegar a los usuarios finales, de acuerdo con estimaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El agua sale en condiciones óptimas de la planta potabilizadora, pero las tuberías con décadas de antigüedad, hierro galvanizado, materiales corroídos, cemento y asbesto acumulan sedimentos y provocan filtraciones, esto hace que la calidad del agua se deteriore antes de llegar al consumidor”, explica Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, empresa especializada en purificación de agua.

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El último tramo

Las redes de distribución son el eslabón más débil del sistema. Fugas, rupturas y conexiones irregulares permiten que contaminantes externos entren en contacto con el agua. A esto se suma el mantenimiento deficiente de las cisternas y tinacos en los hogares, donde el líquido puede permanecer estancado durante días, expuesto a bacterias y partículas de óxido.

Las pérdidas por fugas no solo representan desperdicio también afectan la calidad del agua que sí logra llegar a los hogares, de acuerdo con la UNAM. En zonas como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el deterioro del sistema también impacta directamente en la percepción ciudadana. En Jalisco, por ejemplo, la satisfacción con la calidad del agua potable cayó de 62.6% a 40.7% en los últimos años.

“Cuando las personas dudan del agua que sale de la llave, la alternativa inmediata es el agua embotellada, con un alto costo ambiental y económico”, señala Leandro Barrionuevo, también cofundador de Somos PURA. 

agua potable

Soluciones desde el punto final

Ante la falta de mantenimiento y la lenta renovación de la infraestructura pública, la purificación en casa se ha convertido en una respuesta al problema. Los sistemas instalados en el hogar actúan justo antes del consumo, eliminando contaminantes físicos, químicos y biológicos, y no solo reducen bacterias: también filtran sedimentos, disminuyen el sarro y mejoran el sabor y el olor del agua. Al intervenir en el punto de uso estos sistemas elevan la experiencia cotidiana y, al mismo tiempo, reducen la dependencia del agua embotellada.

Hoy, la calidad del agua ya no se valida solo en una prueba de laboratorio: se confirma —o se pierde— en el día a día, con el olor al cocinar, en los residuos que quedan en un vaso, en el sarro que se acumula en la regadera.

Este fenómeno también puede leerse desde un punto de vista más amplio. En México, el consumo de agua responde todavía a un modelo lineal: se extrae, se envasa, se transporta, se consume y se desecha. La desconfianza en el agua que llega a los hogares ha sido uno de los principales motores de este esquema. Por ello, actuar en el punto final del sistema permite cambiar esa dinámica: cuando las personas recuperan control sobre la calidad del agua que consumen, disminuye la dependencia del agua embotellada y, con ello, el volumen de envases plásticos de un solo uso. 

“Este enfoque coincide con la nueva Ley General de Economía Circular, actualmente en discusión legislativa, que plantea reducir la generación de residuos, promover su recuperación y alargar la vida útil de productos y materiales” concluye Lucas Barrionuevo.

Nestlé México es reconocida como uno de los “Mejores Lugares para Trabajar LGBTQ+” por la Fundación HRC Equidad MX

Nestlé México fue reconocida, por quinto año consecutivo, con la prestigiosa certificación HRC Equidad MX 2026 de la Fundación Human Rights Campaign (HRC), al alcanzar una puntuación perfecta de 100 puntos en el Índice HRC Equidad MX. Este distintivo consolida a Nestlé México como uno de los “Mejores Lugares para Trabajar LGBTQ+ 2026” en el país, reafirmando su compromiso inquebrantable con la diversidad, equidad e inclusión.

La Fundación HRC, la organización de derechos civiles más grande en el ámbito LGBTQ+ a nivel global, presentó su informe anual Equidad MX, una evaluación clave del compromiso empresarial con la inclusión. Este año, 240 empresas participaron en el programa, de las cuales 189 obtuvieron la certificación posicionándose como “Mejores Lugares para Trabajar LGBTQ+ 2026”.

Este programa, basado en el exitoso modelo del Índice de Equidad Corporativa (CEI) de HRC en Estados Unidos, es la principal herramienta en América Latina para promover la equidad laboral para la comunidad LGBTQ+, beneficiando a más de miles de empleados en México a través de las políticas inclusivas implementadas por las empresas participantes.

Estamos profundamente orgullosos y agradecidos de recibir este reconocimiento por cuarto año consecutivo,” comentó Isela Hernández, vicepresidenta de Recursos Humanos de Nestlé México. “En Nestlé México, creemos firmemente en la creación de un ambiente laboral diverso, equitativo e inclusivo, en el que todos nuestros colaboradores puedan desarrollarse plenamente. Esta distinción reafirma nuestro compromiso y nos invita a seguir desarrollando e impulsando más iniciativas que beneficien a la comunidad LGBTQ+, haciendo de Nestlé un lugar donde el respeto es un pilar fundamental.”

Nestlé México ha demostrado su liderazgo en la implementación de políticas y prácticas inclusivas, que son evaluadas bajo rigurosos criterios como:

  • Políticas de no discriminación / Equidad de Oportunidad de Empleo: Asegurando la protección explícita de la orientación sexual e identidad de género.
  • Competencia organizacional LGBTQ+: Fomentando consejos de diversidad e inclusión que aborden las necesidades de la comunidad.
  • Educación y entrenamiento LGBTQ+: Ofreciendo programas de capacitación con perspectiva LGBTQ+ en todas las etapas del vínculo laboral.
  • Compromiso público: Realizando acciones que impacten positivamente a la sociedad en temas LGBTQ+, más allá de los colaboradores internos.

Nestlé México reafirma su compromiso con la equidad e inclusión, y continuará trabajando en políticas y acciones que fortalezcan este entorno positivo, promoviendo la diversidad como un valor fundamental en todas sus operaciones.

4 acciones clave con las que Corporativo Kosmos impulsa el cuidado ambiental

Uno de los mayores retos que enfrenta la humanidad en la actualidad es hacer frente a la crisis ambiental, ya que los problemas ambientales no sólo afectan a los ecosistemas y a la biodiversidad, sino que también representan un riesgo creciente para las civilizaciones humanas, la estabilidad social y el desarrollo económico a escala global.

Factores como la escasez de recursos, las interrupciones en las cadenas de suministro y los riesgos sociales han orillado tanto a individuos, como a empresas e industrias enteras a replantear la forma en que producimos y consumimos. Por ello, hoy las organizaciones saben que impulsar el cuidado medioambiental desde la RSE no es una opción, sino una condición indispensable para garantizar tanto el bienestar de las comunidades donde operan, como su continuidad operativa y resiliencia.

Tal es el caso de Corporativo Kosmos, una empresa con más de 60 años de experiencia brindando servicios de alimentación en México. A lo largo de su trayectoria, la compañía ha desarrollado una estrategia sistémica que le permite cuidar del medio ambiente, prevenir los impactos derivados de sus operaciones y promover la mejora continua de sus procesos. A continuación, te invitamos a conocer cómo esta empresa logra integrar la sostenibilidad ambiental en el corazón de su modelo de negocio.

El cuidado medioambiental como pilar para la resiliencia de los sistemas alimentarios

La implementación de medidas de cuidado medioambiental se ha convertido en una responsabilidad ineludible para todas las empresas, independientemente de su sector o tamaño. Cuando las compañías integran criterios ambientales en su toma de decisiones, no sólo contribuyen a mitigar la crisis climática, sino que fortalecen su resiliencia, reducen riesgos operativos y responden a las crecientes expectativas de consumidores, inversionistas y reguladores.

Esta responsabilidad adquiere una relevancia aún mayor en el sector de la alimentación, uno de los primeros en resentir las consecuencias de la inacción ambiental. La escasez de agua, la degradación de suelos, el aumento de eventos climáticos extremos y la contaminación impactan de manera directa la producción, distribución y acceso a los alimentos. Sin medidas de cuidado ambiental, los sistemas alimentarios se vuelven frágiles e incapaces de garantizar el abasto necesario, lo que incrementa la volatilidad de precios y pone en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas. Por el contrario, apostar por prácticas sostenibles permite avanzar hacia sistemas alimentarios resilientes, capaces de adaptarse a los cambios y sostenerse en el largo plazo.

cuidado medioambiental desde la RSE

En este contexto, compañías como Corporativo Kosmos siguen demostrando que es posible impulsar el cuidado medioambiental desde la RSE y así garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. Reconocer y visibilizar los esfuerzos de empresas que ya están actuando resulta fundamental, no sólo porque incentiva la mejora continua, sino que también envía un mensaje claro al sector: la inacción nos acerca a escenarios que comprometen la seguridad de todos, mientras que el compromiso ambiental es una vía indispensable para proteger el futuro de los sistemas alimentarios y de las sociedades que dependen de ellos.

4 acciones para impulsar el cuidado medioambiental desde la RSE: Corporativo Kosmos

El compromiso ambiental de Corporativo Kosmos parte del reconocimiento de que ser una empresa responsable es fundamental tanto para el bienestar social como para la solidez del propio negocio. Por ello, la compañía ha implementado una estrategia integral que le permite gestionar de forma preventiva y sistematizada su impacto ambiental, y avanzar hacia un modelo de operación más sostenible, a través de acciones como:

1. Apego a la norma ISO 14001

Corporativo Kosmos cuenta con políticas ambientales claras y con la certificación ISO 14001, que avala la implementación de un Sistema de Gestión Ambiental efectivo. Este marco permite regular su interacción con el medio ambiente y establecer procesos orientados a la prevención de la contaminación.

Entre sus medidas para lograrlo destacan la reducción en el consumo de materiales de empaque, el ahorro de energía eléctrica, el uso eficiente del agua y la identificación de posibles fuentes de riesgo ambiental, lo que fortalece una gestión estructurada y medible.

2. Procesos de gestión de residuos

La empresa ha desarrollado procesos específicos para la correcta disposición de residuos como cartón, PET y aceite comestible, promoviendo su separación y reutilización. Para ello, la compañía cuenta con personal capacitado para identificar y canalizar los residuos hacia contenedores adecuados, lo que incrementa la eficiencia de los procesos de reciclaje y reduce la cantidad de desechos enviados a los vertederos.

3. Utilización de químicos biodegradables

En un sector tan sensible como el alimentario, el uso de insumos responsables es clave para garantizar el cuidado del medio ambiente. Por eso, Corporativo Kosmos utiliza químicos biodegradables y los somete a pruebas constantes para asegurar que no dañen el ambiente. Esta práctica es especialmente relevante, ya que contribuye a reducir la contaminación del agua y del suelo, al tiempo que protege la salud de las personas y de los ecosistemas y reafirma la visión de cuidado medioambiental desde la RSE aplicada en las operaciones diarias de la compañía.

4. Revisión continua del impacto de sus procesos

La mejora continua es otro pilar de la estrategia ambiental de la compañía. Corporativo Kosmos realiza estudios periódicos de sus procesos para identificar desviaciones y evitar impactos negativos, especialmente en emisiones de CO₂ y descargas residuales. Este monitoreo constante permite corregir oportunamente áreas de riesgo y fortalecer una gestión preventiva que se anticipa a posibles afectaciones ambientales, consolidando una operación más responsable y eficiente.

cuidado medioambiental desde la RSE

Una estrategia ambiental con visión de largo plazo

La estrategia ambiental de Corporativo Kosmos, demuestra que el cuidado del medio ambiente puede gestionarse de forma sistémica y preventiva cuando existe un compromiso real desde la alta dirección. A través de estándares internacionales, como la norma ISO 14001, procesos claros y una revisión constante de sus operaciones, la empresa no sólo reduce su impacto ambiental, sino que también promueve una cultura interna orientada a la responsabilidad y la mejora continua.

Estas acciones consolidan a la compañía como un referente en cuidado medioambiental desde la RSE, al integrar la sostenibilidad en su modelo de negocio y alinear sus operaciones con el bienestar social y ambiental. De esta manera, Corporativo Kosmos confirma que es posible generar valor económico al mismo tiempo que se protege el entorno natural, y genera bases sólidas para su permanencia y desarrollo a largo plazo.

De citas a narcomenudeo: el nuevo uso de Grindr en la CDMX

Una investigación de N+ (nmas) ha puesto en evidencia una transformación alarmante de Grindr en la Ciudad de México: de ser una aplicación de citas ha pasado a funcionar también como un canal para el comercio de drogas. El narcomenudeo en Grindr se ha integrado de forma discreta a la dinámica cotidiana de la plataforma, aprovechando su geolocalización, anonimato y alta concentración de usuarios.

Este fenómeno no solo revela un uso ilegítimo de la tecnología, sino una falla sistémica donde confluyen omisiones empresariales y vacíos regulatorios. Para especialistas en responsabilidad social, el caso plantea preguntas urgentes sobre la obligación de las plataformas digitales de prevenir daños cuando sus servicios facilitan prácticas que atentan contra la salud, la seguridad y la vida de las personas.

¿Cómo opera el narcomenudeo en Grindr?

El narcomenudeo en Grindr funciona mediante códigos visuales y prácticas normalizadas dentro de la app. Consumidores y vendedores se identifican con emojis como diamantes, anillos, cubos de hielo, truenos o cohetes, señales que indican la disponibilidad de drogas como cristal, marihuana, MDMA, cocaína o poppers.

Josué —nombre ficticio para proteger su identidad— relata cómo esta lógica se volvió parte de su rutina hasta causarle una adicción por la que tuvo que entrar a rehabilitación y por la que , hasta la fecha, debe tomar medicamentos psiquiátricos:

Es de muy fácil acceso, lo tienes a la vuelta de la esquina… ya es como si fuera un Didi, pero de drogas”.

La geolocalización permite saber a cuántos metros se encuentra el vendedor, reduciendo el riesgo y el tiempo de entrega. La operación suele migrar rápidamente a WhatsApp. 

“Los contactas, te piden WhatsApp, te dan su catálogo… venden cristal, marihuana, poppers, MDMA, tusi, coca… muchas cosas”, detalla Josué.

En minutos, el intercambio se concreta sin intermediarios visibles. La entrega, cuenta Josué,  ocurre con frecuencia en hoteles del Centro de la CDMX, debido al auge de prácticas como el chemsex, que consiste en la combinación de sexo y dogas químicas.

Hay gente que vive en el hotel y ellos venden… incluso hay quien te aplica slam y te cobra por la aplicación”, añade. 

Colonias como Tabacalera, Centro, Doctores y Obrera concentran esta dinámica, donde el “servicio al cuarto” elimina cualquier punto físico de venta.

narcomenudeo en Grindr

Un mercado sin investigación: Estado ausente y crisis de salud pública

Pese a la evidencia documentada, el narcomenudeo en Grindr no ha sido investigado formalmente por las autoridades capitalinas. Tanto la Secretaría de Seguridad Ciudadana como la Fiscalía de la CDMX han reconocido que no existen indagatorias abiertas porque “no hay una denuncia formal”, una respuesta que deja en el abandono a víctimas y familias.

Esta omisión estatal resulta especialmente grave si se considera el impacto del consumo de metanfetaminas. Datos del SISVEA indican que entre 2019 y 2023 el cristal se convirtió en la principal droga por la que se demanda tratamiento en centros no gubernamentales: 60 % de los pacientes ingresaron por esta sustancia, un aumento de 64.8 % en solo cinco años.

Los Centros de Integración Juvenil reportan consumos por encima de la media nacional en estados como Tlaxcala (72.6 %), Estado de México (71 %) e Hidalgo (68.1 %). En la población LGBTIQ+, el Diagnóstico Situacional de la UNAM (2024) señala que 10 % de los hombres gay ha probado cristal al menos una vez, el porcentaje más alto entre los subgrupos analizados.

Especialistas como el doctor Juan Carlos Mendoza, de la UNAM, explican que factores como la discriminación, la búsqueda de aceptación y el deseo de desinhibición incrementan la vulnerabilidad. En combinación con el chemsex, estas prácticas derivan en adicciones más severas y recaídas frecuentes, con consecuencias médicas y psiquiátricas de largo plazo.

narcomenudeo en Grindr

La RSE de Grindr en entredicho: ¿plataformas que se lavan las manos?

El crecimiento del narcomenudeo en Grindr expone una profunda falta de responsabilidad social empresarial. Aunque la plataforma tiene acceso a los mensajes intercambiados, su política de privacidad establece que no verifica identidades ni antecedentes penales, y solo actúa si un perfil es reportado por otros usuarios.

Este enfoque reactivo genera un vacío crítico: mientras no haya reportes internos, la empresa no está obligada a investigar ni a prevenir actividades ilegales que se facilitan a través de su tecnología. En los hechos, la carga de la vigilancia se traslada a los usuarios, incluso cuando hay riesgos evidentes para la salud y la vida.

Grindr no respondió a las solicitudes de prensa sobre este caso. El silencio corporativo refuerza la percepción de que la empresa opta por deslindarse, aun cuando su plataforma está siendo utilizada para fines que exceden con creces la “libertad de interacción” entre usuarios.

Desde una perspectiva de RSE, este caso ilustra el peligro de permitir que las plataformas se amparen en políticas mínimas para eludir responsabilidades. La neutralidad tecnológica es insostenible cuando el diseño, la geolocalización y la falta de controles facilitan mercados ilegales activos las 24 horas.

Regulación, prevención y responsabilidad ineludible

El narcomenudeo en Grindr no es un problema marginal ni un uso desviado aislado: es el resultado de la convergencia entre tecnología sin salvaguardas, un Estado ausente y una crisis de salud pública en expansión. Las consecuencias ya están cobrando vidas y saturando centros de rehabilitación y hospitales.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, el mensaje es claro: ninguna empresa debería poder “lavarse las manos” cuando su plataforma facilita prácticas ilegítimas y peligrosas. La prevención activa, la colaboración con autoridades y la adopción de controles efectivos no son opcionales. Sin regulaciones claras y exigibles, este tipo de mercados seguirá creciendo en silencio, con costos humanos que ninguna app debería ignorar.

Demandas por suicidios de adolescentes: Google y Character.AI buscan solución

Las recientes demandas por suicidios de adolescentes que involucran a Google y a la plataforma Character.AI han encendido una alerta global sobre los riesgos de la inteligencia artificial conversacional cuando interactúa con menores de edad. Más allá del impacto mediático, los casos han puesto en evidencia vacíos regulatorios, fallas de diseño y una falta de salvaguardas adecuadas en tecnologías que ya forman parte del día a día de millones de jóvenes.

No se trata únicamente de litigios, sino de la obligación ética de las empresas tecnológicas de anticipar daños, proteger a los usuarios más vulnerables y asumir que la innovación sin responsabilidad puede derivar en consecuencias irreversibles, especialmente en contextos de salud mental y desarrollo adolescente.

Demandas por suicidios de adolescentes y el origen del conflicto legal

Las demandas por suicidios de adolescentes fueron interpuestas por familias de distintos estados de EE. UU. —entre ellos Colorado, Texas y Nueva York— cuyos hijos murieron o sufrieron graves afectaciones psicológicas tras interactuar con chatbots alojados en Character.AI. Los documentos judiciales incluyen cargos por negligencia, homicidio culposo, prácticas comerciales engañosas y responsabilidad por producto defectuoso.

Uno de los casos más citados es el de Sewell Setzer III, un adolescente de 14 años que sostuvo conversaciones sexualizadas con un chatbot inspirado en Juego de Tronos antes de quitarse la vida. Para los demandantes, la ausencia de límites claros y filtros de seguridad contribuyó a normalizar conductas de alto riesgo.

Otro expediente judicial describe a un joven de 17 años cuyo chatbot supuestamente promovía la autolesión e incluso sugería que asesinar a sus padres era una respuesta razonable ante restricciones de tiempo frente a la pantalla. Estos testimonios reforzaron la percepción de que los sistemas de IA pueden amplificar vulnerabilidades psicológicas existentes.

Aunque Google y Character.AI alcanzaron un “acuerdo de principio” para resolver las demandas, los documentos no revelan los términos ni reconocen responsabilidad. No obstante, el solo hecho de buscar una salida negociada refleja la presión reputacional y legal que enfrentan ambas compañías.

El vínculo entre Google y Character.AI bajo escrutinio

Character.AI fue fundada en 2021 por Noam Shazeer y Daniel De Freitas, exingenieros de Google que previamente trabajaron en LaMDA, el modelo conversacional de la compañía. Este antecedente ha sido clave para los abogados de las familias, quienes sostienen que Google es corresponsable de la tecnología que presuntamente causó daño a los menores.

El debate se intensificó cuando, en agosto de 2024, Google volvió a contratar a ambos fundadores y licenció parte de la tecnología de Character.AI en un acuerdo valuado en 2 700 millones de dólares. Actualmente, Shazeer es codirector de Gemini y De Freitas investigador en DeepMind, lo que refuerza la percepción de una relación técnica y estratégica directa.

Desde la óptica de la RSE, este punto es crítico. La transferencia de talento y tecnología no exime a las empresas de evaluar impactos sociales previos, especialmente cuando los productos están vinculados a daños graves a menores de edad.

Google no emitió comentarios públicos sobre el acuerdo, mientras que los abogados de las familias y de Character.AI también declinaron pronunciarse. El silencio corporativo, en este contexto, ha sido interpretado por analistas como una estrategia legal, pero también como un desafío a la transparencia.

demandas por suicidios de adolescentes

Medidas de seguridad, regulación y límites de la autorregulación

Ante el aumento de las demandas por suicidios de adolescentes, Character.AI anunció cambios relevantes en su plataforma. En octubre de 2025, la empresa prohibió a menores de 18 años participar en chats abiertos con personajes de IA e implementó un nuevo sistema de verificación de edad para segmentar a los usuarios.

La compañía afirmó que estas medidas “priorizan la seguridad de los adolescentes y van más allá de la competencia”. Sin embargo, abogados de las familias advirtieron que una implementación deficiente podría generar efectos adversos, como la interrupción abrupta de vínculos emocionales ya establecidos con los chatbots.

Estas acciones coincidieron con un creciente escrutinio regulatorio, incluida una investigación de la Comisión Federal de Comercio (FTC) sobre el impacto de los chatbots en niños y adolescentes. El mensaje es claro: la autorregulación ya no es suficiente cuando los riesgos son sistémicos.

Para las áreas de cumplimiento y ESG, el caso subraya la necesidad de integrar evaluaciones de impacto en derechos humanos y salud mental desde la fase de diseño, no como una reacción posterior a la presión legal.

Dependencia emocional y riesgos psicosociales de la IA conversacional

Los acuerdos llegan en un contexto de creciente dependencia de los jóvenes hacia los “compañeros de IA”. Un estudio de Common Sense Media, publicado en julio de 2025, reveló que el 72 % de los adolescentes estadounidenses ha interactuado con este tipo de tecnologías y que más de la mitad las usa de forma regular.

Expertos han advertido que las mentes en desarrollo son particularmente vulnerables, tanto por la dificultad de comprender las limitaciones de los chatbots como por el aumento de problemas de salud mental y aislamiento social. En este escenario, la IA puede convertirse en un sustituto problemático de relaciones humanas reales.

demandas por suicidios de adolescentes

Además, ciertas decisiones de diseño —como el tono antropomórfico, la memoria de datos personales y la capacidad de mantener conversaciones prolongadas— fomentan vínculos emocionales profundos. Sin controles adecuados, estas características pueden intensificar la dependencia y normalizar narrativas dañinas.

Desde la responsabilidad social, el reto no es eliminar la tecnología, sino redefinirla bajo principios de prevención de daño, cuidado del usuario y corresponsabilidad empresarial.

Tecnología, ética y responsabilidad compartida

Las demandas por suicidios de adolescentes contra Google y Character.AI marcan un precedente que trasciende a las empresas involucradas. El mensaje para la industria es contundente: cuando la innovación impacta directamente en la salud mental de menores, la omisión de salvaguardas no es solo un error técnico, sino una falla ética.

Este caso refuerza la urgencia de exigir modelos de IA seguros, auditables y diseñados con enfoque de derechos humanos. La confianza social en la tecnología dependerá, cada vez más, de la capacidad de las empresas para demostrar que el bienestar de las personas —especialmente de las más vulnerables— está verdaderamente al centro de sus decisiones.

Más horas laboradas, menos bienestar: un riesgo para los criterios ESG

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 41.7% de la fuerza laboral en México experimenta un desequilibrio entre la vida personal y laboral, una de las proporciones más altas a nivel global. Esta realidad no solo evidencia una cultura de trabajo intensivo en horas, sino también una problemática estructural que impacta directamente en el bienestar integral de los colaboradores, particularmente en aspectos como el descanso, el autocuidado y la salud mental.

Para las empresas, este escenario representa un riesgo que trasciende el ámbito operativo. El deterioro del balance vida-trabajo se ha convertido en un factor crítico dentro de los criterios ESG en las empresas, ya que influye en la productividad, la retención de talento y la sostenibilidad del modelo de negocio. Ignorar este desequilibrio no solo afecta a las personas, sino que también compromete el desempeño social y financiero de las organizaciones.

Jornadas laborales extensas: un riesgo social creciente para los criterios ESG en las empresas

Las jornadas laborales extensas ya son identificadas como el tercer mayor riesgo social para las empresas en México, solo por detrás de la generación de emisiones y residuos, según el informe Panorama ASG en México y Centroamérica de KPMG. El 36% de los ejecutivos en el país reconoce este riesgo, una cifra superior al promedio regional, lo que confirma que el impacto del tiempo de trabajo en el balance vida-trabajo es una preocupación creciente en la agenda corporativa, pues, como explica Olivia Segura, socia de Asesoría en Capital Humano y Gestión del Talento de KPMG en México, este factor de riesgo:

“Tiene que ver con esa consciencia social, el enfoque en el talento y el capital humano, en cómo nos sensibilizamos en temas que se han normalizado, como las jornadas laborales extensas”.

La especialista advierte que estas prácticas afectan la salud mental y el bienestar integral, aspectos que antes se pasaban por alto y hoy inciden directamente en la evaluación social de las compañías dentro de los criterios ESG en las empresas.

criterios ESG en las empresas

Desde una perspectiva empresarial, las consecuencias son claras: mayor rotación, ausentismo, desgaste del talento y afectaciones a la reputación corporativa. En términos de salud, la reducción del tiempo disponible para dormir y realizar actividades personales incrementa el riesgo de estrés crónico, enfermedades cardiovasculares y trastornos emocionales, lo que termina reflejándose en costos operativos y financieros.

Seguridad y salud: prioridad estratégica en la agenda ESG

Ante este contexto, no resulta sorprendente que para el 40% de las organizaciones en México la seguridad y salud de los colaboradores sea el aspecto estratégico más relevante dentro de su agenda ASG, solo por detrás de la sostenibilidad de la cadena de suministro, de acuerdo con KPMG. Esta prioridad confirma que el bienestar laboral se ha convertido en un eje central de los criterios ESG en las empresas, particularmente en el componente social.

Si el exceso de carga de trabajo hoy detona rotación, ya se le está pegando al componente social y hay que asumir que ese porcentaje baja la valuación de la empresa”, advierte Olivia Segura. La gestión del balance vida-trabajo, explica, es un indicador medible que impacta directamente en los estados financieros y en la percepción de valor de la organización.

Expertos coinciden en que cuidar este equilibrio genera beneficios tangibles: mayor productividad, reducción del ausentismo, mejora del clima laboral y fortalecimiento del compromiso del talento. Datos de la Fundación MásFamilia indican que las empresas que apuestan por la conciliación vida laboral–personal logran incrementos de productividad de entre 31% y 40%, además de reducir el ausentismo hasta en un 51%. Estos resultados refuerzan la idea de que el bienestar no es un costo, sino una inversión estratégica alineada con los criterios ESG en las empresas.

criterios ESG en las empresas

Reforma laboral de 40 horas: una oportunidad para reforzar el balance vida-trabajo

La discusión sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México reafirma la urgencia de replantear la gestión del tiempo de trabajo. El proyecto impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum propone una disminución gradual a partir de 2027, hasta alcanzar el nuevo límite en 2030, lo que obligará a las empresas a revisar procesos, cargas de trabajo y modelos de eficiencia.

Este contexto, dar prioridad al balance vida-trabajo será un elemento clave para una correcta implementación de la reforma. “No es una agenda exclusiva de Recursos Humanos, es una planeación en conjunto”, subraya Olivia Segura, quien enfatiza la necesidad de comprender las dinámicas operativas y eliminar actividades redundantes que hoy justifican jornadas extensas. Avanzar en esta dirección permitirá no solo cumplir con la normativa, sino fortalecer los criterios ESG en las empresas desde una cultura organizacional centrada en el talento.

criterios ESG en las empresas

Bienestar laboral como ventaja competitiva sostenible

La evidencia es clara: más horas laboradas no se traducen en mayor productividad ni en mejores resultados empresariales. Por el contrario, el desequilibrio entre trabajo y vida personal se ha consolidado como un riesgo social que impacta la salud de los colaboradores y la sostenibilidad de las organizaciones, convirtiéndose en un factor crítico dentro de los criterios ESG en las empresas.

En un entorno donde la agenda ESG gana peso en la toma de decisiones, apostar por jornadas laborales razonables y por el bienestar integral del talento no solo responde a una responsabilidad social, sino a una estrategia de negocio inteligente. Reducir las horas, mejorar la planeación y priorizar la salud laboral será clave para construir empresas más productivas, resilientes y alineadas con las expectativas del mercado y la sociedad.

¿Por qué los programas sociales fracasan?: 6 errores que siguen repitiéndose

Cada año, gobiernos, empresas y organizaciones civiles invierten millones de pesos en iniciativas sociales con la intención de reducir desigualdades, mejorar la calidad de vida y generar desarrollo sostenible. Sin embargo, una pregunta persiste entre especialistas y ciudadanos por igual: por qué los programas sociales fracasan aun cuando cuentan con presupuesto, aliados y buenas intenciones. La respuesta rara vez es simple y casi nunca se limita a la falta de recursos económicos.

Entender por qué los programas sociales fracasan exige mirar más allá de los indicadores de impacto y analizar los errores estructurales que se repiten una y otra vez. Esta nota busca ofrecer una mirada clara, crítica y accesible sobre esos fallos recurrentes, con el objetivo de aportar aprendizajes útiles y que permitan mejorar la planificación y ejecución de la acción social.

6 errores que siguen haciendo fracasar los programas sociales

1. Diseñarse desde el escritorio y no desde el territorio

Uno de los principales motivos por los que los programas sociales fracasan es que se conciben sin un diagnóstico profundo de las realidades locales. Muchas iniciativas parten de supuestos generales que no consideran contextos culturales, económicos o sociales específicos, lo que provoca que las soluciones no respondan a las necesidades reales de las comunidades.

Cuando el diseño no incorpora la voz de las personas beneficiarias, los programas tienden a ser poco utilizados o mal apropiados. En lugar de ello, es fundamental realizar diagnósticos participativos, trabajo de campo y procesos de escucha activa que permitan construir intervenciones pertinentes, contextualizadas y con mayor probabilidad de impacto sostenible.

por qué los programas sociales fracasan

2. Falta de objetivos claros y métricas de impacto

Otro error recurrente que explica por qué los programas sociales fracasan es la ausencia de objetivos bien definidos y de indicadores que permitan medir resultados. Sin metas claras, los programas se diluyen en buenas intenciones y no es posible evaluar si realmente están generando cambios positivos.

Lo que debería hacerse es establecer objetivos específicos, medibles y alineados con una teoría de cambio sólida. Contar con indicadores de impacto, y no solo de actividad, permite corregir el rumbo a tiempo, justificar la inversión realizada y demostrar de manera transparente si el programa cumple con su propósito social.

3. Pensar en el corto plazo y no en la sostenibilidad

Muchos programas sociales nacen con una lógica asistencialista y de corto plazo, lo que contribuye a que los programas sociales fracasan una vez que se agotan los recursos o termina el financiamiento inicial. Esta visión limita la posibilidad de generar cambios estructurales o duraderos.

En lugar de acciones aisladas, es necesario diseñar programas que fortalezcan capacidades locales, promuevan la autonomía y contemplen planes de salida responsables. La sostenibilidad financiera, operativa y social debe ser un eje central desde el inicio, no un elemento que se intente resolver al final.

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4. Falta de coordinación entre actores clave

La fragmentación institucional es otro factor clave para entender por qué los programas sociales fracasan. Cuando gobiernos, empresas, organizaciones sociales y comunidades trabajan de manera aislada, se duplican esfuerzos, se desperdician recursos y se reduce el alcance del impacto social.

Una mejor alternativa es promover esquemas de colaboración multisectorial, donde cada actor aporte desde su experiencia y capacidades. La articulación permite escalar soluciones, compartir aprendizajes y construir respuestas más integrales a problemas sociales complejos que ningún actor puede resolver por sí solo.

5. Ignorar la evaluación y el aprendizaje continuo

Muchos programas no fracasan de inmediato, sino que se vuelven ineficientes porque no se evalúan de forma sistemática. La falta de evaluaciones periódicas impide identificar errores, ajustar estrategias y aprender de la experiencia, lo que refuerza la percepción de que los programas sociales fracasan sin explicación aparente.

La evaluación debe entenderse como una herramienta de mejora continua, no como un mecanismo punitivo. Incorporar procesos de monitoreo y evaluación desde el diseño permite tomar decisiones basadas en evidencia y aumentar la efectividad de las intervenciones sociales.

6. Priorizar la visibilidad sobre el impacto real

Finalmente, un error cada vez más común es diseñar programas sociales pensando más en la reputación que en el impacto. Cuando la lógica de comunicación y posicionamiento domina la estrategia, se corre el riesgo de implementar acciones superficiales que no transforman las condiciones de fondo, reforzando la idea de por qué los programas sociales fracasan.

Lo que se requiere es un cambio de enfoque: poner el impacto social al centro y utilizar la comunicación como una herramienta para rendir cuentas y compartir resultados reales. La credibilidad y la legitimidad de los programas dependen, en última instancia, de su capacidad para generar cambios tangibles en la vida de las personas.

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Aprender para no repetir

Comprender por qué los programas sociales fracasan no es un ejercicio de crítica estéril, sino una oportunidad para mejorar la forma en que abordamos los desafíos sociales. Los errores aquí descritos no son inevitables, pero sí persistentes cuando no se cuestionan las inercias institucionales y los enfoques tradicionales.

Si queremos programas sociales que realmente transformen realidades, es necesario pasar de la buena intención a la buena ejecución. Diagnósticos sólidos, participación comunitaria, evaluación constante y visión de largo plazo no son opcionales: son la base para construir intervenciones sociales efectivas, legítimas y sostenibles en el tiempo.