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NoticiasAmbiental"Tenemos que cambiar por completo el modelo energético y económico"

«Tenemos que cambiar por completo el modelo energético y económico»

No podía tener un apellido más adecuado. Juan Verde es el representante de The Climate Project, la fundación de Al Gore para el cuidado del medio ambiente. El propio Gore le dijo que le daba el puesto porque no podía pensar en otra persona con mejores credenciales y presentación para su proyecto. Lo bautizó de inmediato «John Green» y lo mandó a abrir la primera oficina en la región, acá en Buenos Aires. Verde ya tenía una larga trayectoria empresarial y política. Obtuvo títulos en las universidades de Boston, Harvard, Georgetown y Tuft. Preside varias empresas y hasta la cámara de comercio estadounidense en su Canarias natal. Y trabajó en 14 campañas políticas demócratas con candidatos que van desde Ted Kennedy hasta Barack Obama. Los rumores políticos en Washington dicen que Verde se podría convertir en un hombre importante en la oficina del Departamento de Estado para América latina.

La crisis económica comienza a verse tan profunda que podría tirar por la borda las promesas de campaña de Obama sobre la protección del medio ambiente.

Creo que el planteamiento que se ha hecho hasta ahora de que tenemos que elegir entre el desarrollo económico o el desarrollo de la sostenibilidad es absolutamente erróneo. Y así lo ve el presidente Obama. En este último plan de rescate económico presentado esta semana vemos cómo casi una tercera parte de ese presupuesto va dirigido a fomentar proyectos de protección del medio ambiente, de diversificación del modelo energético del país, del desarrollo de energías renovables como son la fotovoltaica o la eólica. Claramente Obama ve estos dos temas como inseparables. Lo ha dicho claramente también al hacer referencia a cómo enfrentar la crisis. Para salir de la crisis en el 29 se creó un gran proyecto de inversión en obra pública. Y esta vez, dijo Obama, tenemos que apostar al futuro, a la economía del conocimiento y de la sostenibilidad como ventaja competitiva. Queremos reestructurar y transformar por completo el sistema energético del país.

¿Cómo?

Obama quiere acabar con la dependencia de EE.UU. de los combustibles fósiles. Quiere fomentar el desarrollo de las energías renovables con un plan de 150.000 millones de dólares para los próximos diez años. El año pasado EE.UU. invirtió apenas 1.200 millones de dólares en la investigación de energías renovables. Estamos pasando de 1.200 a 15.000 millones por año. Estamos hablando de cambios transformadores, cambiar por completo el modelo energético y económico.

La independencia del petróleo es algo que vienen prometiendo todos los presidentes estadounidenses desde Nixon y nunca lo lograron ¿Cómo lo va a conseguir Obama?

Estoy absolutamente convencido de que él es el hombre para hacerlo. Y para eso sólo tenemos que ver las primeras decisiones que tomó. Obama se opuso terminantemente a darle un rescate al sector automotor estadounidense a menos que se comprometiera a transformarse por completo, apostar por la fabricación de coches eléctricos y por la eficiencia energética de los vehículos. Y estas tecnologías van a ser transformadoras. Van a transformar la economía: ya no se necesitarán tantos combustibles fósiles.

¿En cuánto tiempo cree que comenzarán a desaparecer o transformarse definitivamente las gasolineras?

En diez años. Las principales fabricantes de autos ya tienen los modelos preparados. Ya están en la calle los autos híbridos. Y ahora vendrá la segunda generación con autos totalmente eléctricos. Estaban esperando la decisión política y Obama ya la tomó.

Una revolución energética para Estados Unidos.

…Para el mundo entero.

¿Incluidas China e India?

Sí. Hoy se fabrican más coches eléctricos en China que en ningún otro lugar del mundo. Ellos necesitan terminar con la contaminación más que ningún otro país. La India quiere convertirse en un líder mundial en la fabricación de coches eléctricos, porque también lo necesita imperiosamente. Creo que Estados Unidos va a liderar la transformación pero que va a ser seguido muy de cerca por el resto del mundo. Ya nadie puede soportar económicamente los desastres naturales que nos están azotando como consecuencia del cambio climático.

¿En qué lugar van a estar América latina y Argentina, específicamente, en todo este proceso?

La gran mayoría de los científicos que han estado estudiando el tema coincide en que particularmente Latinoamérica y Africa son los dos continentes o regiones que más se van a ver afectados con estos cambios climáticos. Sin ir más lejos, aquí en Argentina ya es imposible negar lo obvio. Vimos hace unos días lo de Tartagal. Sitios como Mendoza -que reciben el 100% del agua de los glaciares- se verán muy afectados ya que la masa de los glaciares de todo el mundo va en retroceso. Habrá que repensar cuál será el modelo económico de Mendoza para los próximos años si comienza a escasear el agua. En el sur, en la Patagonia, estamos viendo sequías sin precedente alguno. En fin, a nadie se le escapa que este es un grave problema. Pero nosotros desde la fundación The Climate Project creemos que para Argentina se abre también una gran oportunidad.

¿De qué manera?

Es un país que goza de un potencial enorme para la producción de biocombustibles de última generación, que son los que no dependen del sector alimenticio. Está todo por hacerse en el sector de los recursos renovables y Argentina tiene el territorio perfecto para trabajar en ese sentido. En la cultura asiática la palabra «crisis» está compuesta por dos símbolos, el del peligro y el de la oportunidad. Y eso es exactamente lo que representa para Argentina y el resto del mundo.

En diciembre de este año se realiza la conferencia de la ONU sobre medio ambiente para ratificar el Tratado de Kioto. ¿Va a firmar Obama lo que Bush se negó a firmar en los últimos ocho años?

Por supuesto. Obama ya dijo que quiere que Estados Unidos lidere la comunidad internacional en esta lucha contra el calentamiento global.

Pero la oposición no fue sólo de Bush. Estuvo acompañado por fortísimos grupos de poder. ¿Va a poder Obama torcerles la mano?

Estoy convencido de que lo va a poder hacer. Este es el presidente que llega a la Casa Blanca con más poder desde Roosevelt en los cuarenta. Llega sin deberle nada a nadie, ni a los lobbystas ni a los grandes grupos económicos. Su hipoteca es sólo con el pueblo. Y el pueblo le está exigiendo a sus gobernantes que hagan algo para salvar el planeta.

La fundación y el proyecto es muy parecido al de Greenpeace. ¿Para qué hacer otra organización similar?

No hay ninguna comparación posible. Creo que a diferencia de otros movimientos nosotros queremos sumar esfuerzos. No estamos detrás de una ideología política. Creemos que el cambio climático es un tema ético y moral. Va más allá de cualquier ideología, credo o situación geográfica. Todos por igual y en cualquier parte del mundo pueden formar un movimiento ciudadano de concientización. Y eso es lo que buscamos. La gente tiene que saber que este tema importa y que deben penalizar a aquellos gobernantes que no estén dispuestos a hacer algo para enfrentar esta grave crisis planetaria.

¿Qué nos salvará del colapso total del planeta? ¿Cree que esta crisis es tan grave que la gente finalmente tomará conciencia de que así no se puede seguir?

Nos salva -y quizá peque de romántico empedernido- la misma capacidad que tuvo el ser humano para realizar los grandes cambios en muy poco tiempo. No es la primera vez que la humanidad se enfrenta a un reto de estas proporciones. Piense en la imposición de los derechos humanos tras la Revolución Francesa. O a principios del siglo XX cuando millones de personas demandaron el voto universal. Cuando terminamos con el nazismo tras la Segunda Guerra. En los cincuenta en Estados Unidos en la lucha por los derechos civiles. El fin del apartheid en Sudáfrica. Incluso, hemos estado ante una grave crisis ambiental en los ochenta y noventa con el agujero en la capa de ozono y logramos revertirlo en cinco años, espero que para siempre. Y eso se logró por la toma de conciencia de la gente. En fin, hay millones de ejemplos en la Historia de que se puede modificar lo que hace mal el hombre. Eso sí, como dice Gore, no debemos olvidarnos de que la voluntad política es una fuente renovable.

Cuando hablamos del ser humano siempre aparece algo que es demasiado poderoso y que tiene que ver con el dinero. Para hacer muchas modificaciones habrá que tocar el bolsillo de la gente y esto crea una oposición casi indestructible.

Los intereses económicos son muy poderosos y están haciendo que no sintamos la necesidad imperiosa de actuar para luchar contra el cambio climático. Pero es precisamente en esta etapa de crisis donde podremos luchar mejor. En EE.UU. se está asociando cada vez más el desarrollo económico, la capacidad de generar oportunidades de negocios, con salvar el planeta. En el momento en que estas dos ideas se unen yo estoy totalmente convencido de que el resultado va a ser positivo. Si se da a elegir a la gente entre un producto ecológico y otro que no lo es, pero los dos al mismo precio, elegirá el que contamina menos. Si la humanidad logra entender que lo que está en juego es su supervivencia y que encima puede lograr el cambio haciendo buenos negocios, al final lo que triunfa es la lógica y el sentido común.

Fuente: El Clarín

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