RSE

Responsabilidad social de la empresa

TRADICIONALMENTE, la maximización del valor ha sido objetivo organizativo prioritario de las empresas. Sin embargo, el rango de objetivos debe ser ampliado cuando la empresa es considerada desde la perspectiva de la comunidad en la que se encuentra imbricada. La problemática del mundo de los negocios no es distinta a la de otras áreas de la actividad humana. En su aspecto positivo, las empresas de éxito son organizaciones altamente eficientes que ofrecen productos y servicios beneficiosos para la sociedad. Sin embargo, en su aspecto negativo, el mundo de los negocios genera excesos de todo tipo, muchos de ellos con origen en la codicia, la ambición desmedida y el apego al poder, y otros relacionados con la obsesión por alcanzar el objetivo al coste que sea.

Las compañías han comprendido el mensaje que hace muchos años lanzó el gurú de la gestión Michael Porter: la estrategia no se puede construir sólo sobre la base de los beneficios, sino sobre el papel que juega la empresa en la sociedad. En estos primeros años del nuevo milenio y, en especial en las sociedades más avanzadas, estamos asistiendo a una revitalización de la sociedad civil frente a los poderes públicos y económicos, y en este contexto, las demandas sociales hacia la empresa han aumentado, pidiéndoles que actúe como un ciudadano comprometido y responsable en la construcción de una sociedad sostenible.

Surge así lo que se conoce como Responsabilidad Social de la empresa (RSE) y que se conforma como un conjunto de prácticas y actividades responsables que realizan las empresas de forma voluntaria a lo largo de toda la cadena de valor, en los ámbitos económicos, sociales y ambientales, que van más allá del cumplimiento legal y que pueden mejorar el rendimiento y el valor de las empresas a medio y largo plazo, asegurando mejor su sostenibilidad en el tiempo. Muchos líderes han colocado la RSE en sus agendas y la están empezando a considerar un elemento de alta prioridad para posicionarse ante inversores sensibilizados que exigen un comportamiento responsable a las empresas en las que invierten; clientes exigentes e igualmente sensibilizados que tienen una gran información y mucho donde elegir y que se identifican con empresas responsables a las que otorgan su ‘voto de compra’; talento y valía que las empresas quieren atraer y retener y que desea sentirse identificado y orgullo de trabajar en empresas éticas y responsables.

Constatamos por consiguiente, que las empresas actúan hoy en un entorno en el que ser responsable va siendo, cada vez más, un requisito para competir y, por ello, una verdadera necesidad de los nuevos tiempos. Construir una empresa responsable y sostenible requiere una fuerte dosis de liderazgo, una mente creativa y visionaria que, en plena tormenta divisa claros y oportunidades que otros ni sospechan, que mira más allá de los beneficios a corto plazo. Paradójicamente, porque descifra las claves secretas del presente, imagina un futuro hacia el que se pone en marcha.

En suma, construir la empresa con sentido que demanda el siglo XXI supone a abrazar sin reservas el nuevo mapa dibujado por una realidad que ha cambiado profundamente, donde algunos conceptos ya no tienen sentido y donde emergen con fuerza oportunidades que sólo van a estar al alcance de quien prepare su cerebro para ‘verlas’.

Fuente: Hoy

Acerca del autor

ExpokNews

Dejar un comentario