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Responsabilidad social corporativa: ¿camuflaje para los pillos?

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar es un prolífico columnista y comentador en televisión en la India, muy conocido por su columna semanal titulada “Swaminomics” en el periódico Times of India. Es autor de Escape from The Benevolent Zookeepers–The Best of Swaminomics (New Delhi: Times of India, 2008) y ha sido reconocido como el “principal periodista económico de la India” por Stephen Cohen de Brookings Institution. Ha sido editor de los diarios financieros más importantes de la India, The Economic Times y el Financial Express, y también fue el corresponsal en la India para The Economist por dos décadas. Frecuentemente se ha desempeñado como un consultor para el Banco Mundial y El Banco Asiático de Desarrollo. Swami vive parte del año en la India y otra parte en EE.UU. Tiene una maestría en economía de la Universidad de Oxford (Inglaterra) y actualmente es académico titular del Cato Institute.

La nueva Ley de Empresas del gobierno de la India supuestamente le pedirá a las empresas grandes que gasten 2% de sus ganancias netas en RSC (responsabilidad social corporativa). La teoría es que las corporaciones deben tener fines sociales, no solamente de lucro.

No queda claro si la asignación del 2% será obligatoria o una sugerencia. En cualquier caso, esto ignora por completo donde está en realidad la responsabilidad social corporativa. Es una actitud ética, una determinación de esperar los estándares más altos al momento de negociar con todas las partes interesadas -los clientes, los proveedores, los accionistas. La RSC significa esperar los estándares más altos al momento de lidiar con peligros de salud y del medio ambiente y cuando se presenta las cuentas corporativas de manera precisa. Si una empresa engaña a las partes interesadas, manipula sus cuentas e ignora los peligros, entonces esta es una empresa tremendamente irresponsable haya o no gastado 2% de sus ganancias en alguna lista de actividades sociales aprobadas por el gobierno.

A mediados de octubre, el Directorio de Ejecución adjuntó un valor de Rs 822 crore en depósitos fijos de la antigua empresa Satyam Computer Services. El fraude de Satyam fue el más grande en la historia corporativa de la India. El promotor Ramalinga Raju hizo de Satyam la tercera empresa más grande de información y tecnología en la India. Pero en 2009 Raju confesó que había manipulado los balances durante años y que había falsificado certificados de depósitos de banca. Esto ayudó a inflar el precio de la acción y le permitió a Raju y a su familia prestar inmensas sumas para especular con los bienes raíces.

Raju era el ladrón más importante y auto-confesado de la India. Aún así era muy celebrado por su RSC y ganó varios premios. Estos incluían un premio del gobierno inglés por RSC en 1998.

Su Fundación Byrraju tomó la tecnología e información y la llevó a la India rural. Estableció un centro regional de llamadas, permitiendo que los habitantes interactúen con los doctores especializados de las ciudades. Su fundación buscó construir comunidades rurales auto-suficientes, proveyendo servicios como la salud, la educación, el agua, la sanidad y la concientización ambiental.

Manejó un servicio de ambulancias de emergencia que llegaba a las personas enfermas y heridas dentro de 30 minutos, junto con paramédicos y equipos, y los llevaba rápidamente al hospital. Este esquema atrajo tantos elogios que muchos otros estados lo replicaron.

Lección: una empresa que engaña a las partes interesadas, a sus acreedores y a otros involucrados puede pasearse como el parangón de la ética corporativa y ganar muchos premios. La asignación de algunas ganancias al desarrollo y la salud de las zonas rurales no es un indicador de ética. En cambio, la asignación de RSC puede camuflar la falta de ética.

Muchos consumidores han sido engañados con los premios de RSC. Están dispuestos a pagar más por productos de los ganadores de estos premios. Después del escándalo de Satyam, deberían reconsiderar su criterio.

Peor que Satyam ha sido el caso de la multinacional petrolera BP. Causó el desastre ambiental más grande en la historia cuando su pozo Maconodo explotó en el Mar Caribe luego de que había fracasado en cumplir con muchos procedimientos de seguridad. Esto expuso como fraudulenta su campaña para pintarse así misma como la salvación del medio ambiente. Una vez llamada British Petroleum, se cambió su nombre a BP y lanzó una exitosa reinvención de su imagen llamándose así misma “Beyond Petroleum” que se traduce como “Más allá del petróleo”. Obtuvo un nuevo logotipo con un sol verde y amarillo (representando a la energía solar) para enfatizar sus credenciales verdes. Se jactó de estar entre los productores más grandes de paneles solares y energía eólica, aunque estos dos solo constituían apenas 3% de su negocio, y de hecho representaban un gasto de relaciones públicas. “Beyond Petroleum” ganó dos premios por “Campaña del año” de PR Week y un premio de la Asociación Americana de Marketing.BP ganó el premio de RSC 2007 del Primer Ministro en Malasia por ayudar a un santuario de tortugas. La revista Fortune tiene una calificación anual de rendición de cuentas corporativa por RSC. BP estuvo a la cabeza de la lista en 2004, 2005 y 2007 y estuvo en segundo lugar en 2006. Los chinos también se comieron el cuento: En 2007 le dieron a BP el premio de “La empresa más responsable”, organizado por China News Weekly y la Fundación Cruz Roja de China. BP ganó el Premio por Ciudadanía Corporativa para las empresas chinas varias veces.

Aún así detrás de esta imagen, BP tenía un record horroroso de reducir costos poniendo en riesgo la seguridad. Su mal mantenida refinería en Texas explotó en 2005, matando a 15 personas e hiriendo a 180. En 2007, una tubería de BP se oxidó debido al abandono y esto provocó una fuga de 200.000 galones de crudo en la prístina área salvaje de Alaska. BP recibió una multa de $303 millones luego de negociar fuera de las cortes una acusación de conspirar para manipular el precio del gas de propano. Entre 2007 y 2010, las refinerías de BP en Ohio y Texas acumularon 760 violaciones de seguridad “ofensivas, voluntarias”, mientras que los rivales Sunoco y ConocoPhillips cada uno tuvo ocho, Citgo tuvo dos y Exxon tuvo una citación comparable. Así que BP acumuló 97% de todas las violaciones en refinerías corporativas.

Lección: no se deje engañar por el gasto corporativo en RSC. Lejos de ser evidencia de ética, muchas veces sirve para encubrir una muy mala administración. Si la Ley de Empresas obliga a gastar 2% en la supuesta RSC, la ética corporativa no mejorará. En cambio, surgirán más Satyams.

Fuente: América Economía

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