Ambiental

Por un mundo verde

Si algo caracteriza a las predicciones respecto al medio ambiente es la incertidumbre
La ciencia ficción suele ofrecernos diversas visiones: un mundo gris, sombrío y sobrepoblado, o un mundo verde con tecnología sofisticada en plena comunión con la naturaleza. Tal vez la respuesta se encuentre entre estos extremos.

Las criaturas que más cambios han originado en la naturaleza somos los humanos. “ha sido impresionante la manera en que hemos ocupado el planeta y usado sus recursos”, dice el químico y ambientalista Luis Manuel Guerra. “Sobre todo en los últimos 200 años ha habido una explosión, tanto demográfica como de consumo de energía, de productos y servicios, que han alterado en forma radical la faz de la Tierra. Ha sido una orgía energética y un crecimiento poblacional impresionante”.

La sobrepoblación y nuestras actividades han tenido un efecto negativo al ejercer presiones adversas sobre el planeta al extraer recursos a un ritmo y de una forma que la naturaleza no puede compensar. De continuar así, a mediados de la década de 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas para mantener nuestro estilo de vida, advierte el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Entre las diversas consecuencias destaca el ya paulatino calentamiento global, asociado principalmente al exceso de emisiones de gases de efecto invernadero. Y lo más preocupante es que las predicciones sobre el necesario cambio energético distan del optimismo.

“Enfrentamos una disyuntiva como nunca antes desde el inicio de la civilización”, asevera Guerra, y de acuerdo con organizaciones ecologistas, a la actual generación corresponde el desafío del cambio climático, y sus acciones y reacciones determinarán el impacto ambiental para las generaciones venideras.

Seguiremos dependiendo del petróleo
La principal fuente de las emisiones de gases de efecto invernadero es la energía que empleamos para la electricidad, el transporte, la calefacción, la industria y las necesidades domésticas, la cual en su mayoría proviene de combustibles fósiles como petróleo, carbón y gas natural, recursos no renovables y cuyos productos de combustión son altamente contaminantes.

El doctor Omar Solorza, dl Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, considera que, si bien en los próximos decenios aumentará el aprovechamiento de la energía eólica, solar, de biomasa y geotérmica –más amigable con el medio ambiente- seguiremos obteniendo la mayor parte de la energía de los recursos fósiles.

“Hacia el 2030 el aprovechamiento de las energías renovables, que ahora constituyen un cinco por ciento de la producción de energía, incrementarán su presencia en un doce por ciento, lo cual es bastante, pero aun así los combustibles fósiles todavía representarán alrededor del 80 por ciento.”

De acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía (AIE), sin cambios en el actual sistema energético, la demanda mundial de energía-sobre todo fósil- se incrementará en 40 por ciento para el año 2030, principalmente a cargo de países asiáticos en desarrollo y algunos de Oriente Medio, regiones altamente pobladas y en pleno crecimiento económico, como son China y la India.

En este escenario, las emisiones de CO2 relacionadas con la generación de energía pasarán, de las 28.8 gigatoneladas registradas en la atmósfera del planeta en 2007, a 40.2 en el 2030. Este incremento provendrá de naciones en desarrollo, donde por ahora es más importante el crecimiento industrial y económico.

Un planeta más caliente
El exceso en la emisión de diversos gases, sobre todo CO2, se acumula en la atmósfera incrementando la temperatura global a un ritmo cada vez mayor.

El CO2 siempre ha estado en la naturaleza – los seres vivos también lo producimos, por ejemplo, al respirar-pero en cantidades que plantas verdes y organismos acuáticos pueden absorber para producir oxígeno.

La doctora Ella Vázquez, investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que este ciclo se desequilibrado con el avance de la industrialización y el crecimiento demográfico. “A esto se le suma la contaminación de los mares y la deforestación”.

El incremento en la temperatura global está asociado a problemas que comenzamos a experimentar, señala la doctora Vázquez. A futuro los climas serán cada vez más extremosos: desiertos más secos, nevadas más intensas, lluvias más fuertes y prolongadas, y más huracanes.

Como las zonas polares se están deshelando, también aumentará el nivel del mar y en próximos decenios habrá ciudades, pueblos costeros e islas que quedarán totalmente cubiertas por agua.

El agua dulce que consumimos proviene de los acuíferos que se recargan con agua de lluvia pero en zonas con menos lluvia y perores sequías disminuirá significativamente su disponibilidad, señala la especialista. Eso sin contar con que hay más demanda del recurso por el incremento de la población y el mayor número de actividades que requieren agua, además de que mucho de ese líquido está contaminado. “Trabajar una mina de oro implica el uso de hasta un millón de litros de agua diarios”. Desalinizar el agua de mar no parece ser una opción viable a futuro por ser una tecnología muy costosa.

La deforestación mundial, por otra parte, empeora el panorama, y las actuales políticas de siembra de árboles parecen se insuficientes a futuro porque en mucho países se continúa deforestando para ganadería y para urbanización por crecimiento de la población. “Donde había bosque ahora hay ciudades”, dice Vázquez.

La economía verde
La AIE considera que la inversión en tecnologías de baja emisión de carbono incumbirá principalmente a los hogares y las empresas, pero la clave son los gobiernos porque pueden dictar políticas para promover energías más limpias. “Ala magnitud del desafío energético ces enorme, mucho mayor de lo que cabría pensar, pero puede y debe afrontarse”, advierte el organismo.

Buena parte de la revolución verde se está generando en las naciones más ricas, en gran medida porque cuentan con los recursos financieros para hacer cambios energéticos.

2 Grados: Máximo nivel de calentamiento
Con base en las concentraciones actuales de CO2 y de no existir un cambio energético, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático prevé a largo plazo que la temperatura mundial pudiera llegar incluso a los 6 grados, con severas consecuencias para el paneta.

Según un análisis de organizaciones ecologistas para la posada Cumbre de Copenhague, un incremento de la temperatura global de sólo 1.5 grados generaría impactos irreversibles, por lo que es preciso mantenernos debajo de los dos grados para evitar la desaparición de mucho ecosistemas. Y se advierte: si en el año 2020 las emisiones superan en un 25 por ciento los niveles del 200, el riesgo de exceder los dos grados en este siglo será mayor al 50 por ciento.

Con el agua hasta el cuello…
Las placas de hielo se derriten con más velocidad de la pronosticada, y los expertos creen que a futuro –si no disminuye la emisión de gases-el aumento del nivel del mar será mayor al esperado, llegando inclusive a los dos metros en el 2100. Pero aún después de que pudiera estabilizarse la temperatura global, en los siglos siguientes continuará aumentando el nivel del mar. De este tamaño es el problema.

En un futuro disminuirán cada vez más su dependencia del petróleo, aumentarán el uso de energías renovables, harán más eficiente su consumo energético y liderarán la inversión en tecnologías ecológicas par el hogar y la industria.

En próximos decenios escucharemos hablar más sobre el cambio climático y energético, y existirán más presiones para cambiar nuestro estilo de vida (reciclaje obligatorio de desechos, agua y electricidad más caras y escasas), pero al mismo tiempo veremos precisamente un gran desarrollo de las tecnologías basadas en energías renovables. En este aspecto sí existen grandes expectativas.

La llamada economía verde del siglo XII será una nueva etapa de desarrollo industrial con uso en energía s limpias y renovables, la cual se está consolidando en naciones desarrolladas. “Ya comienza a tener mercados e inversiones”, señala Luis Manuel Guerra.

Desafío del futuro
El reto reside en que todos los países quieran, y puedan, tener acceso a los recursos para cambiar el actual rumbo del planeta. Las llamadas de atención están dadas.

Diversos especialistas en el mundo mantienen un optimismo moderado respecto al futuro del medio ambiente, con base en que los humanos por fuerza tendremos que enfrentar el progresivo deterioro del planeta.

Ya tenemos la base del desarrollo tecnológico para el cambio, el cual sería posible en las próximas décadas a través de la educación y de las decisiones políticas orientadas a estabilizar la población mundial y nuestros consumos energéticos.

Computadoras ecológicas
A futuro se ampliará la oferta de computadoras con carcasas de materiales no convencional, y mínima cantidad de componentes de plástico y metal para reducir el impacto ambiental en su fabricación. Ya las hay de cartón reciclable, como la Recompute, con carcasa de fuerte cartón corrugado que permite ventilación y temperatura adecuadas. www.sustainable-computer. com

Reader’s Digest – página 40-46
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