En México, la realidad es abrumadora: 1 de cada 3 animales de compañía vive en la calle, lo que se traduce en casi 28 millones de perros y gatos sin hogar, según el Índice de Mascotas Sin Hogar de Mars Petcare.
Frente a este panorama, PEDIGREE® anuncia un hito sin precedentes: la culminación de su iniciativa para evitar que 35 millones de mascotas nazcan en situación de calle.
Lo que comenzó como una ambiciosa iniciativa para celebrar los 35 años de PEDIGREE® en México, se convirtió en un hito histórico, siendo hoy una realidad que transforma el panorama del bienestar animal en nuestro país. Con este logro, la marca dio un paso importante para atender desde la raíz la problemática de los perros y gatos en situación de calle.
Para materializar este objetivo, PEDIGREE® impulsó más de 18,000 esterilizaciones en diversas regiones del país. Este esfuerzo fue posible gracias a una sólida alianza estratégica con instituciones públicas, autoridades municipales y una red de albergues aliados, quienes facilitaron la infraestructura y el personal veterinario necesario para las jornadas.
“La esterilización es la herramienta más humana y efectiva para romper el ciclo del abandono. Alcanzar esta meta reafirma la visión que tenemos en Mars Pet Nutrition: construir Un Mundo Mejor para las Mascotas.”, afirmó Mauricio Ortiz, director de PEDIGREE® México. “
Con este logro, PEDIGREE® y su programa Pedigree Adóptame®, suman un capítulo más a su trayectoria de impacto social:
Más de 493,000 esterilizaciones realizadas desde 2008.
83,000 mascotas beneficiadas a través del programa PEDIGREE® Adóptame.
Consolidación de una cultura de tenencia responsable mediante campañas de educación nacional.
“Celebrar 35 años de PEDIGREE® en el país significa devolverle a la comunidad la confianza que nos han dado, transformando la salud pública y el bienestar de millones de mascotas. Estamos conscientes de que el cumplimiento de este objetivo no marca el final, sino el fortalecimiento de la agenda de bienestar animal de la marca. PEDIGREE® continuará colaborando con organizaciones locales para asegurar que cada perro en México tenga la oportunidad de crecer en el hogar amoroso y responsable que merece”, finalizó Mauricio.
Para Bachoco, la construcción de marca es también una oportunidad para generar impacto positivo. Hoy, sus personajes más icónicos se convierten en un puente hacia la inclusión laboral gracias a una alianza estratégica con CINIA, organización especializada en integración socio laboral que actualmente brinda empleo formal a 1,100 colaboradores con discapacidades sensoriales, intelectuales y/o motrices.
Los peluches oficiales de la marca (peluchocos) —inspirados en figuras como Elvistec, Tiras de Pollo y Chil-aquiles con huevo— son elaborados bajo un modelo que impulsa capacitación técnica, acompañamiento profesional y desarrollo continuo. Cada pieza representa mucho más que un objeto de colección: es el reflejo de talento, dedicación y un proceso productivo incluyente que fortalece a cientos de familias mexicanas.
Esta iniciativa integra de manera activa el compromiso social de Bachoco en su cadena de valor. Se trata de una apuesta estratégica donde creatividad, industria nacional e inclusión se unen para construir un modelo con impacto sostenible. El universo narrativo que ha conectado con distintas generaciones ahora cobra una dimensión tangible que genera orgullo y propósito.
En los últimos años, los personajes de Bachoco han evolucionado hasta convertirse en referentes culturales dentro del entorno digital. Además, en este año mundialista, se incorpora una nueva colección de personajes que rescatan la esencia del futbol mexicano que acompañarán a la afición. Hoy, esa misma conexión con el público impulsa oportunidades reales.
“Ver que nuestros personajes forman parte de los hogares, es motivo de orgullo pero que además contribuyan a generar oportunidades laborales dentro de un modelo incluyente le da un significado aún más profundo a cada pieza”, comparte el Tío Bachoco.
Con esta alianza, Bachoco reafirma su visión de crecimiento responsable, consolidando un modelo empresarial donde la innovación creativa, rentabilidad y compromiso social avanzan juntos. Cada peluchoco conserva el humor y la identidad que lo hicieron popular; y, al mismo tiempo, simboliza una decisión que apuesta por ampliar oportunidades de valor.
Para millones de personas, el espacio donde transcurre la mayor parte de su vida adulta es en el trabajo, sin embargo, cuando la dinámica de poder con tu jefe o jefa se distorsiona, el lugar de trabajo puede transformarse en una fuente de estrés crónico.
La presencia de un liderazgo negativo, comúnmente denominado “jefe tóxico”, no sólo afecta la salud mental del colaborador, sino que representa un lastre financiero y operativo para las organizaciones.
La toxicidad en el mando no es una percepción subjetiva, sino un fenómeno medible con consecuencias económicas directas. Según el estudio “Culture 500” realizado por el MIT Sloan Management Review, una cultura laboral tóxica es la razón principal por la cual los empleados abandonan sus puestos, siendo 10.4 veces más determinante que el salario para predecir la rotación de personal.
En el contexto regional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el agotamiento profesional o burnout, frecuentemente derivado de liderazgos deficientes, genera una pérdida anual de 1 billón de dólares en productividad a nivel global. En México, la NOM-035 de la Secretaría del Trabajo busca precisamente identificar y prevenir estos factores de riesgo psicosocial que emanan de relaciones laborales abusivas.
Para abordar el problema, primero es necesario diagnosticarlo. De acuerdo con Nora Taboada, autora de Felicidad Activa y fundadora de AFE-Liderazgo Consciente, un jefe tóxico se manifiesta a través de conductas recurrentes:
Microgestión excesiva: La falta de confianza que asfixia la autonomía del colaborador.
Comunicación deficiente: El uso de la ambigüedad para mantener el control o el uso de lenguaje agresivo.
Falta de empatía: Ignorar las necesidades humanas y personales del equipo, priorizando únicamente métricas inalcanzables.
Apropiación de logros: Tomar el crédito por el trabajo ajeno y señalar culpables externos ante los errores propios.
“Lidiar con esta figura requiere una combinación de inteligencia emocional y rigor administrativo”, comenta Taboada, quien también recomienda un enfoque proactivo basado en los siguientes cuatro puntos:
1. Establecimiento de límites y documentación
Es fundamental mantener un registro detallado de las interacciones, solicitudes y resultados. Documentar las instrucciones por correo electrónico no solo evita malentendidos, sino que sirve como respaldo ante posibles evaluaciones injustas. Los límites deben ser claros: aprender a decir “no” de manera profesional ante cargas de trabajo que exceden lo razonable es vital para preservar la salud mental.
2. El control de la respuesta emocional
Un jefe tóxico suele alimentarse de la reacción del subordinado. Mantener la calma y una postura neutral neutraliza la dinámica de poder basada en el miedo. La inteligencia emocional permite separar la identidad personal del desempeño laboral, evitando que las críticas destructivas afecten la autoestima.
3. Búsqueda de alianzas y red de apoyo
El aislamiento es la herramienta principal del abusador. Fomentar relaciones sanas con colegas y buscar mentores dentro o fuera de la organización proporciona una perspectiva objetiva de la situación y puede abrir puertas a nuevas oportunidades laborales.
4. Evaluación del retiro profesional
Existen casos donde la cultura organizacional protege al líder tóxico. “En esos casos, la estrategia más saludable es diseñar un plan de salida”, menciona la fundadora de AFE-Liderazgo Consciente.
De acuerdo con la firma de consultoría Gallup, el 75% de las personas que renuncian voluntariamente a sus empleos no lo hacen por el trabajo en sí, sino por su jefe directo.
La gestión de un jefe tóxico no debe recaer únicamente en el empleado; las empresas tienen la responsabilidad de implementar mecanismos de denuncia y capacitación en liderazgo. Sin embargo, mientras las estructuras cambian, tú como colaborador debes priorizar tu bienestar y profesionalismo para navegar en entornos hostiles sin comprometer tu integridad profesional.
Bajo el lema “Innovación como motor de Igualdad e Inclusión”, la Secretaría de Igualdad e Inclusión del Gobierno del Estado, encabezada por Martha Herrera, realizó el Tercer Foro ESG, donde entregaron por primera ocasión el premio de Igualdad e Inclusión Corporativa.
Durante la ceremonia, Martha Herrera señaló que este tipo de foros dan lugar a una plataforma que permite fortalecer las cadenas de suministro y qué a través de la innovación, las empresas sean más visionarias.
“La innovación aplicada a proyectos sociales ya forma parte de la arquitectura estratégica de las empresas más visionarias del mundo. Las compañías que integran igualdad, inclusión y sostenibilidad en sus operaciones y en su cadena de suministro fortalecen su reputación, retienen mejor su talento y acceden a nuevos datos internacionales”, refirió la titular de Igualdad e Inclusión.
Durante el evento, realizado en el EGADE Business School, Herrera señaló esta fue la primera vez que entregaron el Premio Igualdad e Inclusión Corporativa 2025, y que fueron 26 empresas reconocidas con él, entre ellas Clarios, Bimbo, Kia, Fundación DeAcero, Grupo GP, Cintermex, Afirme, Arzyz e incluso el Grupo Frontera.
Martha Herrera agradeció el compromiso de los reconocidos, al tiempo que señaló que este premio destaca a las empresas que transforman comunidades mientras fortalecen su posición en el mercado.
“Gracias por poner su pasión, veo pura gente apasionada, que conozco de hace muchos años, y otras caras nuevas que están en el área de sostenibilidad, de fundaciones, y me encanta ver cómo esta gran familia y este gran ecosistema sigue y sigue creciendo, por el bien de Nuevo León y por el bien de México”, refirió.
El foro se desarrolló mediante paneles en los que expertos abordaron temas como innovación, nuevas rutas de financiamiento y sostenibilidad.
“A través de herramientas como la constancia de contribución e impacto social y la medición del retorno social de inversión, acompañamos a las empresas en el monitoreo y reporte de su desempeño social, fortaleciendo su credibilidad ante inversionistas y grupos de interés. La innovación financiera y la coinversión social abren pues nuevas rutas para poder transformar el impacto en valor empresarial que pueda ser medible y sostenible”, dijo la Secretaria de Igualdad e Inclusión.
En su intervención, Ana Margarita Garza, Directora de Asuntos Públicos Latinoamérica de Clarios, señaló que la sostenibilidad se ha convertido en uno de sus aliados, lo que a su vez les ha permitido enfocarse en una economía circular.
“En Clarios implementamos la sostenibilidad como eje de la estrategia de negocio, a través de diversas iniciativas ambientales enfocadas en la economía circular, logrando reciclar y reutilizar hasta el 99 por ciento del material utilizado en nuestras baterías. Además, invertimos de manera estratégica en innovación social. Por eso impulsamos programas de formación STEM, liderazgo e inclusión digital, con enfoque de género, diseñados para generar valor real para la comunidad, fortalecen la competitividad industrial y, cuando se impulsan en colaboración, permiten escalar el impacto y el desarrollo de la región”, refirió Garza.
En el evento también el EGADE Business School, a través de su decana asociada académica, Eva María Guerra Leal, anunció el lanzamiento de la Maestría en Negocios Sostenibles, orientada a formar directivos que integren la sostenibilidad como eje estratégico y generen valor a largo plazo en sus organizaciones.
“La sostenibilidad no es una tendencia, es una redefinición del liderazgo. Nuestra responsabilidad como academia es asegurar que quienes ocupen posiciones directivas en los próximos años estén preparados no solo para crecer, sino también para generar impacto”, afirmó.
Durante décadas, la responsabilidad empresarial se evaluó principalmente a partir de acciones sociales visibles. Sin embargo, el contexto global ha cambiado profundamente. Hoy, las organizaciones también son observadas por su capacidad de anticipar el futuro, gestionar la disrupción tecnológica y preparar a sus líderes para tomar decisiones responsables en escenarios cada vez más complejos.
En este contexto se desarrolló el Foro de Liderazgo impulsado por Corporativo Kosmos, —líder nacional en servicios de alimentación— y La Cosmopolitana, una de sus empresas, dedicada a proveer servicios integrales de alimentación y servicios generales, en alianza con Singularity México.
Esteespacio reunió a especialistas internacionales para reflexionar sobre innovación, inteligencia artificial y liderazgo. Más que un evento corporativo tradicional, el encuentro permitió abrir conversaciones estratégicas sobre cómo deben evolucionar las empresas frente a transformaciones que ya están redefiniendo el trabajo, la economía y la sociedad.
Lejos de centrarse únicamente en la realización del foro, el valor del encuentro radicó en las ideas que dejó sobre la mesa. A partir de las ponencias y reflexiones compartidas por expertos globales, emergen siete ideas clave que ayudan a entender cómo comienza a moldearse el liderazgo empresarial del futuro. Dafna Puszkar, directora de la Fundación Pablo Landsmanas, brazo social de Corporativo Kosmos, comparte:
“En Corporativo Kosmos entendemos que la responsabilidad empresarial también implica anticiparnos al futuro. Impulsar espacios de reflexión sobre inteligencia artificial, innovación y liderazgo no es solo una apuesta por la competitividad, sino por construir organizaciones más conscientes, resilientes y preparadas para generar impacto sostenible”.
7 ideas que moldearán el mañana
1. La IA dejó de ser tecnología: ahora es una decisión estratégica
La inteligencia artificial ya no pertenece únicamente al ámbito de los ingenieros o especialistas digitales. Hoy se ha convertido en un tema central para la alta dirección, porque impacta directamente la forma en que operan las empresas, toman decisiones y se relacionan con sus públicos.
Andrea Iorio planteó que muchas organizaciones aún ven la IA como una herramienta aislada, cuando en realidad representa un cambio estructural en los modelos de negocio. “La inteligencia artificial tiene un impacto comparable al de la electricidad en los negocios: no transforma un área, transforma todas”, explicó durante su conferencia.
Este cambio implica que el liderazgo empresarial debe asumir nuevas responsabilidades. Implementar IA sin una visión clara puede generar eficiencia operativa, pero también riesgos relacionados con ética, uso de datos o confianza del consumidor.
Iorio insistió en que la verdadera ventaja competitiva no radica en adoptar tecnología primero, sino en comprender dónde genera valor humano. “La pregunta correcta no es si debemos usar inteligencia artificial, sino cómo puede mejorar realmente la vida del cliente y de las personas dentro de la organización”, señaló.
2. El futuro tecnológico no debe temerse, debe dirigirse
Uno de los grandes debates actuales gira en torno al avance acelerado de la inteligencia artificial y sus posibles consecuencias. Para Hod Lipson, investigador y referente mundial en robótica e IA, el problema no es el desarrollo tecnológico, sino la falta de comprensión sobre él.
Durante su participación explicó cómo las máquinas ya pueden interpretar lenguaje, analizar imágenes complejas e incluso superar capacidades humanas en tareas específicas. Sin embargo, su mensaje central buscó cambiar la narrativa dominante. “No debemos temerle al futuro; debemos aprender a dirigirlo”, afirmó.
Lipson destacó que la inteligencia artificial tiene el potencial de ayudar a resolver algunos de los mayores desafíos globales, desde diagnósticos médicos más precisos hasta soluciones frente al cambio climático.
Desde la perspectiva empresarial, esto implica formar líderes capaces de entender la tecnología y tomar decisiones informadas. “La tecnología por sí sola no define el futuro; lo hacen las decisiones humanas sobre cómo utilizarla”, enfatizó, colocando la responsabilidad en quienes diseñan estrategias organizacionales.
3. Las organizaciones exponenciales redefinen el liderazgo empresarial
El ritmo de cambio actual está obligando a las empresas a replantear sus estructuras tradicionales. Vivian Lan abordó este desafío desde el concepto de organizaciones exponenciales, modelos diseñados para adaptarse a entornos de transformación constante.
Según explicó, muchas compañías siguen operando bajo lógicas del siglo XX, mientras enfrentan problemas del siglo XXI. “Las organizaciones que prosperarán no serán necesariamente las más grandes, sino las que aprendan más rápido”, señaló.
Lan destacó que la innovación ya no depende únicamente de inversión tecnológica, sino de cultura organizacional, apertura al aprendizaje y colaboración interdisciplinaria.
En este sentido, subrayó que el liderazgo moderno requiere integrar propósito y tecnología. “La tecnología es poderosa, pero solo genera impacto positivo cuando está alineada con el desarrollo humano y social”, comentó, vinculando innovación con responsabilidad empresarial.
4. La automatización amplifica el potencial humano
Uno de los temores más frecuentes frente a la inteligencia artificial es la sustitución del trabajo humano. Adam Pantanowitz ofreció una visión distinta basada en la historia de las revoluciones industriales.
Durante su keynote explicó que cada avance tecnológico ha permitido ampliar las capacidades humanas al delegar tareas repetitivas a las máquinas. “Delegamos trabajo en la tecnología no para reemplazarnos, sino para potenciarnos”, afirmó.
Su planteamiento propone un cambio de mentalidad: el futuro del trabajo no será menos humano, sino más enfocado en creatividad, pensamiento crítico y propósito.
Pantanowitz también compartió cómo la combinación entre sistemas, medición e innovación constante permite generar transformaciones profundas. “Cuando combinamos tecnología con propósito, la innovación deja de ser técnica y se vuelve profundamente humana”, destacó.
5. La experiencia del cliente entra en una nueva era inteligente
La inteligencia artificial también está redefiniendo la relación entre empresas y consumidores. Andrea Iorio explicó que las organizaciones están pasando de modelos reactivos a experiencias anticipativas basadas en datos y aprendizaje automático.
En su intervención presentó un marco práctico para identificar oportunidades reales donde la IA puede generar valor. “La inteligencia artificial permite pasar de responder necesidades a anticiparlas”, señaló. Este cambio transforma la manera en que las empresas diseñan productos, servicios y comunicación con sus clientes, creando interacciones más personalizadas y eficientes.
Sin embargo, también introduce nuevos desafíos éticos. “Cuanto más inteligente se vuelve la tecnología, mayor debe ser la responsabilidad con la que utilizamos la información de las personas”, advirtió, resaltando la importancia de la confianza digital.
6. La resiliencia se construye aprendiendo en medio de la disrupción
Otro de los aprendizajes centrales del foro fue que la innovación no consiste únicamente en crear algo nuevo, sino en desarrollar la capacidad de adaptarse continuamente.
Adam Pantanowitz explicó que los sistemas organizacionales exitosos comparten una característica común: evolucionan mediante medición constante, aprendizaje y mejora continua. “La innovación real ocurre cuando iteramos, aprendemos y volvemos a intentar”, comentó.
Esta lógica resulta especialmente relevante en un entorno donde los cambios tecnológicos, económicos y sociales ocurren simultáneamente.
Preparar líderes capaces de operar en incertidumbre se convierte así en una forma de responsabilidad empresarial. Las organizaciones resilientes no solo sobreviven al cambio, también generan estabilidad para colaboradores, clientes y comunidades.
7. Pensar el futuro también es una forma de responsabilidad social
Más allá de cada conferencia individual, el foro dejó una reflexión transversal: las empresas pueden generar impacto no solo mediante programas sociales, sino impulsando conversaciones que ayuden a interpretar el futuro.
Al facilitar el diálogo entre especialistas globales y líderes empresariales, Corporativo Kosmos y Grupo La Cosmopolitana promovieron un espacio orientado a fortalecer el pensamiento estratégico dentro de la organización.
Vivian Lan resumió esta visión al señalar que el verdadero reto empresarial consiste en anticipar oportunidades antes de que se vuelvan urgencias. “El futuro no pertenece a quienes reaccionan más rápido, sino a quienes se preparan antes”, afirmó.
Impulsar este tipo de encuentros refleja una evolución en la narrativa empresarial: pasar de comunicar únicamente acciones a construir capacidades internas que permitan enfrentar los desafíos del mañana con visión sostenible.
La transformación tecnológica está redefiniendo el papel de las empresas en la sociedad. Hoy, liderar implica comprender la innovación, gestionar sus implicaciones éticas y desarrollar organizaciones capaces de adaptarse sin perder su enfoque humano.
Iniciativas como esta muestran cómo el liderazgo empresarial comienza a evolucionar hacia un modelo donde innovación, propósito y responsabilidad convergen. Porque, en un mundo marcado por la disrupción constante, moldear el mañana no es una aspiración futura: es una decisión que las organizaciones empiezan a tomar desde hoy.
En el marco del Día Internacional de Concientización contra el VPH, vale la pena actualizar la narrativa. No es un tema femenino. Es un tema de salud sexual colectiva.
El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud señala que la mayoría de las personas sexualmente activas es posible que lo contraen en algún momento de su vida.
El IMSS informa que tan solo en México para las mujeres el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar en incidencia, con aproximadamente 13 casos por cada 100 mil mujeres*. Es importante destacar que a pesar de que las cifras son altas, el estigma es algo igual de necesario de eliminar ya que esto no solo puede afectar la salud mental y física de las personas sino también su vida sexual.
Nunca ha sido “promiscuidad”: Uno de los mitos más persistentes es que tener VPH significa haber tenido “demasiadas parejas” o llevar una vida sexual “irresponsable”. La realidad es que el VPH puede transmitirse incluso en la primera relación sexual, puede permanecer latente durante años y muchas personas no saben cuándo lo adquirieron. No es un marcador moral. Es un virus que se transmite con facilidad al no utilizar protección y lo más importante es que es tratable y curable si es detectado a tiempo.
No significa infidelidad: el VPH puede permanecer inactivo durante mucho tiempo antes de detectarse. Que aparezca en un estudio no significa necesariamente una infidelidad reciente o que tu pareja actual te lo haya transmitido. La realidad es que muy probablemente el virus ya estaba en tu cuerpo de manera “silenciosa”.
Sí, los hombres también deben vacunarse: El virus afecta de igual manera a los hombres provocando diversos tipos cáncer como anal, de pene y orofaringeo; además de que ellos también lo pueden transmitir. Reducir el estigma implica cambiar el enfoque de “culpa individual” a “prevención colectiva”: vacunación, uso de condón, chequeos médicos y diálogo honesto.
En las comunidades sexopositivas como JOYclub se busca siempre que los usuarios sean responsables de su salud sexual, promoviendo el sexo seguro con uso de condón en todas sus relaciones sexuales, así como promover los chequeos medicos anuales.
*Instituto Mexicano del Seguro Social. (2025, 29 de marzo). IMSS realizó más de 3.7 millones de pruebas de Papanicolaou como tamizaje en 2024 para detectar oportunamente el cáncer cervicouterino (Comunicado No. 161/2025). https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202503/161
En el marco de la Plastics Recycling Conference 2026, celebrada en esta ciudad estadounidense, ECOCE sostuvo una reunión de alto nivel con el presidente y el equipo directivo de la Association of Plastic Recyclers (APR), con el objetivo de fortalecer la colaboración técnica y estratégica para acelerar la correcta divulgación e implementación en México de las Guías de Diseño para la Reciclabilidad.
Este encuentro marca un paso relevante en la consolidación de una agenda común entre ambas organizaciones para promover estándares técnicos que impulsen envases efectivamente reciclables desde su concepción.
“La circularidad no comienza cuando un envase se separa. Comienza desde su diseño”, afirmó Montserrat Ramírez, directora de Operaciones de ECOCE. “Por ello, fortalecer la colaboración con APR nos permite alinear al ecosistema mexicano con criterios internacionales y brindar mayor claridad técnica a las marcas y transformadores en el país”.
Como parte de esta estrategia, ECOCE tradujo y puso a disposición del sector las Guías de Diseño para Reciclabilidad de APR —actualmente disponibles en el sitio oficial de APR a través del portal de ECOCE— con el propósito de acercar lineamientos técnicos claros a marcas, diseñadores de empaque y envase, así como a tomadores de decisión.
La reunión permitió definir líneas de acción concretas para:
Fortalecer la divulgación técnica de las guías en territorio nacional.
Impulsar su adopción temprana en procesos de rediseño de envases.
Compartir aprendizajes entre el ecosistema mexicano y la red internacional de recicladores.
Un elemento clave de esta nueva etapa es la representación oficial de APR en México a través de Marta Ricardi, director of Latin American Strategy, lo que facilitará una coordinación más cercana, contextualizada y permanente con los actores del sistema nacional.
La participación de ECOCE en la Plastics Recycling Conference 2026 —uno de los foros más relevantes a nivel internacional para la industria del reciclaje de plásticos— brindó el espacio idóneo para consolidar esta alianza. El evento reúne anualmente a líderes globales del sector para analizar tendencias, innovación tecnológica, regulación y mercados de materiales reciclados, fortaleciendo la transición hacia modelos de economía circular.
ECOCE reafirma que el éxito del reciclaje depende de un sistema integral: diseño responsable, separación adecuada, infraestructura eficiente y corresponsabilidad ciudadana.
Porque cada envase bien diseñado representa una oportunidad más para que la economía circular funcione.
Lo que antes era una mancha de basura en el océano, hoy es una partícula invisible en el torrente sanguíneo de miles de mexicanos. De acuerdo con investigaciones de la Universidad de Columbia, el agua embotellada se ha convertido en uno de los principales puntos de ingesta masiva de nanoplásticos, partículas diminutas que tienen la capacidad de dañar las defensas del organismo. Los datos indican que cada litro de agua envasada puede tener hasta 240 mil de estas nanopartículas.
Esto impacta particularmente en un país como México, donde el consumo de agua en botella es cinco veces más alto que el promedio mundial, con una compra de 282 litros por persona, según el IMCO. Esta cifra, comparada con los datos sobre nanoplásticos, ha puesto una alerta urgente sobre la mesa: el ser humano podría estar ingiriendo en promedio 5 gramos de plástico a la semana, lo que equivale a comerse una tarjeta de crédito cada siete días (World Wildlife Fund).
A diferencia de los microplásticos, los nanoplásticos pueden generar un daño a la salud aún más difícil de medir. Su tamaño microscópico, mil veces más pequeño que un cabello humano, les permite atravesar tejidos, entrar en el torrente sanguíneo y alojarse en órganos como el corazón, pulmones y el hígado, incrementando el riesgo de sufrir ataques cardíacos.
La comunidad científica estima que nadie está exento de esta problemática, pues datos de Toxicological Sciences en 2024 afirmaron que la exposición a estas partículas comienza incluso antes de nacer, encontrando microplásticos en el 100% de placentas analizadas durante el estudio.
En México, estos riesgos para la salud se ven acelerados por dos factores adicionales: el clima y las condiciones de transporte. Los millones de garrafones y botellas que recorren las ciudades están expuestos al calor del sol y al desgaste de diversos ciclos de llenado, los cuales actúan como catalizador para incrementar la liberación de químicos y nanoplásticos en el agua que las familias, niños, adultos mayores y mascotas beben día con día.
Frente a un panorama donde el riesgo de exposición a micro y nanoplásticos continúa creciendo y dañando la salud de los mexicanos, es importante implementar medidas de cuidado para blindar el hogar y la salud de los más queridos, tales como:
Cortar la cadena del plástico: Aunque parece imposible, la solución más efectiva para evitar que el agua toque envases desechables es eliminar los depósitos de plástico para almacenar agua, tales como botellas, garrafones y garrafas, evitando la exposición a microplásticos y químicos antes de que el agua llegue al vaso.
Tecnología de barrera: Otra opción es utilizar sistemas de purificación de alta eficiencia en casa que actúen como escudo final previo al consumo, reteniendo partículas y sustancias que no son visibles al ojo humano.
Adiós al calor: Nunca, por nada del mundo, consumas botellas de agua que han estado expuestas directamente al sol, que hayan sido olvidadas en el auto por un par de días o que han estado en entornos con temperaturas altas, pues, en lugar de quitarte la sed, esto solo representará un riesgo más alto para tu salud a largo plazo.
La crisis de los micro y nanoplásticos no es una preocupación para el futuro, es una realidad y un riesgo de salud actual. En un país que lidera el consumo de agua embotellada, la pregunta ya no es si tenemos plástico en el cuerpo, sino qué estamos haciendo para dejar de acumularlo.
A cien días del silbatazo inicial, la conversación sobre el fútbol ha quedado en segundo plano. Lo que debería ser una fiesta global enfrenta hoy un entorno geopolítico complejo, marcado por conflictos armados, decisiones migratorias controvertidas y desafíos de seguridad en los países anfitriones. El balón aún no rueda, pero la narrativa ya está cargada de tensión. El torneo que prometía unión continental vive horas de escrutinio internacional.
El Mundial del 2026 no solo es un evento deportivo: es un escaparate reputacional para gobiernos, instituciones y marcas. En un contexto donde la responsabilidad social y la coherencia política son observadas con lupa, cada decisión trasciende lo deportivo. La pregunta ya no es si habrá espectáculo en la cancha, sino si el entorno permitirá que la competencia conserve su espíritu integrador.
Mundial del 2026 bajo la sombra del conflicto con Irán
De acuerdo con Forbes, el reciente bombardeo de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, seguido de represalias de Teherán, añadió un nuevo factor de incertidumbre al torneo. La tensión escaló al punto de provocar la suspensión temporal de la Finalissima que disputarían España y Argentina en Doha, en medio de ataques dirigidos hacia Catar. El fútbol volvió a quedar atrapado en una lógica que lo supera.
Irán, ya clasificado, tiene programados sus tres partidos de fase de grupos en suelo estadounidense. Aunque el gobierno de Estados Unidos aseguró que las restricciones de visado no aplicarán a jugadores ni cuerpo técnico, el contexto diplomático introduce interrogantes logísticos y simbólicos. ¿Puede garantizarse un ambiente de neutralidad cuando hay hostilidades abiertas?
🇲🇽⚽ ¡Faltan 100 días para el Mundial 2026! La cuenta regresiva ya comenzó y México se prepara para recibir al mundo con pasión, energía y una celebración que marcará historia. 🌎🔥 Cada día nos acerca más a la máxima fiesta del fútbol. ¿Estás listo para vivirla en México?
El desafío no es solo operativo, sino ético. Para un torneo que se promueve como espacio de encuentro, la participación de un país en conflicto directo con uno de los anfitriones tensiona el discurso de unidad. En términos de gobernanza deportiva, el Mundial del 2026 enfrenta uno de los dilemas más delicados de su historia reciente.
Restricciones migratorias: el impacto social del Mundial del 2026
Más allá del caso iraní, aficionados de más de una decena de países enfrentan restricciones de entrada a Estados Unidos. Ciudadanos de Costa de Marfil, Haití y Senegal tienen vetado el acceso, mientras que otras nacionalidades deben sortear congelaciones o retrasos en la emisión de visados.
El gobierno estadounidense implementó el sistema “FIFA PASS”, que prioriza citas de visado para quienes ya cuentan con boletos. Sin embargo, la medida no elimina la percepción de exclusión. Cuando el país albergará 78 de los 104 partidos —incluida la final en el MetLife Stadium—, la restricción a comunidades específicas erosiona la narrativa de apertura.
Para especialistas en responsabilidad social, el punto crítico es claro: la accesibilidad es parte del legado. Un evento que limita la presencia de aficionados por decisiones políticas corre el riesgo de profundizar desigualdades y generar impactos reputacionales que trasciendan el torneo.
De la euforia de 1994 a la polarización actual
Estados Unidos ya fue anfitrión en 1994, en un campeonato que marcó un antes y un después. Aquel torneo —recordado por el penal fallado de Roberto Baggio en la final ante Brasil— consolidó cifras récord de asistencia y proyectó una imagen de modernidad y apertura. Fue una celebración del deporte como lenguaje común.
Treinta y dos años después, el escenario es distinto. El país enfrenta una profunda polarización política y social. La retórica unilateralista contrasta con la naturaleza global del torneo. Legisladores como el senador Chris Van Hollen han subrayado la contradicción entre promover un evento de unión mientras se adoptan políticas excluyentes.
El contraste histórico es inevitable. Donde antes hubo consenso y entusiasmo, hoy predominan tensiones que cuestionan la coherencia entre discurso y acción. El deporte, una vez más, refleja el momento político de su sede.
Política migratoria y percepción de seguridad
Las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para arrestar y deportar migrantes han generado protestas y un debate nacional. Encuestas recientes indican que una mayoría de estadounidenses considera que estas acciones han “ido demasiado lejos” y que podrían hacer al país menos seguro.
En este contexto, la llegada masiva de aficionados internacionales plantea preguntas logísticas y de derechos humanos. La percepción de riesgo no solo afecta la asistencia, sino también la experiencia de quienes planean viajar.
Para el Mundial del 2026, la gestión migratoria no es un tema secundario: es parte del entorno que definirá su legado. La coherencia entre hospitalidad y política pública será observada por patrocinadores, organizaciones civiles y la opinión pública global.
México: violencia y narrativa de confianza
México, coanfitrión del torneo junto con Estados Unidos y Canadá, enfrenta sus propios desafíos. La reciente ola de violencia tras la muerte en un operativo militar de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), generó inquietud internacional.
Montserrat Hidalgo, oficial de la sede de Guadalajara, aseguró que existe un protocolo de coordinación con fuerzas de seguridad en todos los niveles de gobierno y que la seguridad está garantizada. No obstante, la percepción externa suele construirse a partir de titulares, no de protocolos.
En clave de responsabilidad social, el reto es doble: proteger a visitantes y comunidades locales sin militarizar el entorno ni vulnerar derechos. El equilibrio entre seguridad y normalidad será determinante para el éxito del torneo en territorio mexicano.
⚰️ In Mexico, the head of the Jalisco New Generation cartel was buried in a gold coffin
The funeral took place under heavy security, with El Mencho’s hearse accompanied by an orchestra. Authorities have not disclosed details of the burial. Gold — even on the final journey. pic.twitter.com/RaqXqTNlOz
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expresó confianza en México como organizador y evitó pronunciarse con firmeza sobre los ataques internacionales. Su cercanía con el presidente estadounidense, a quien otorgó el primer Premio de la Paz de la FIFA, ha sido interpretada por algunos sectores como un gesto político.
La gobernanza deportiva enfrenta aquí una prueba de independencia. La credibilidad institucional depende de su capacidad para mantener distancia de agendas nacionales y priorizar principios universales.
El Mundial del 2026 no solo pondrá a prueba infraestructuras y selecciones; también examinará la solidez ética de sus organizadores. En un entorno hiperconectado, cada gesto será amplificado y evaluado.
Un torneo que redefine el concepto de legado
El fútbol ha sobrevivido a guerras, crisis económicas y tensiones diplomáticas. Sin embargo, el contexto actual obliga a replantear el significado de “éxito”. No bastará con estadios llenos y audiencias récord. El verdadero indicador será la capacidad de garantizar inclusión, seguridad y coherencia entre discurso y práctica.
A cien días del inicio, el Mundial del 2026 se convierte en un espejo de su tiempo. Si logra transformar la tensión en diálogo y el conflicto en oportunidad de encuentro, su legado será histórico. Si no, quedará como ejemplo de cómo la geopolítica puede desbordar incluso la fiesta deportiva más grande del planeta.
En los últimos años, el cero neto pasó de ser un compromiso corporativo casi obligatorio en las agendas ESG a convertirse en blanco de cuestionamientos políticos y económicos. Lo que antes se comunicaba como una meta colectiva y estratégica hoy se presenta, en ciertos discursos, como una carga excesiva: costosa, lenta e incluso prescindible ante la presión inflacionaria y la crisis del costo de vida. Sin embargo, aunque el tono del debate haya cambiado, la evidencia científica no lo ha hecho.
El riesgo de esta narrativa regresiva no es reputacional; es estructural. Postergar el cero neto implica comprometer la seguridad alimentaria, la competitividad sectorial y la estabilidad económica de largo plazo. En sectores clave —como el de alimentos y bebidas en Escocia, valorado en 5,200 millones de libras— el retraso en la transición climática no solo vulnera metas gubernamentales, sino que expone a las empresas a un escrutinio creciente por parte de compradores internacionales, inversionistas y consumidores cada vez más exigentes.
Cero neto: del compromiso estratégico a la narrativa de carga
Existe un cambio inquietante en el discurso público sobre sostenibilidad pues, tal como señala edie, hoy el cero neto, que surgió como una respuesta técnica a la urgencia climática, enfrenta una “fatiga política” alimentada por soluciones de corto plazo y mensajes simplificadores. Algunos sectores incluso han sugerido “pausas” o “reinicios” en los objetivos ambientales, como si el calentamiento global respondiera a calendarios electorales.
Este giro discursivo tiene consecuencias profundas. Cuando el cero neto se percibe como un obstáculo para la rentabilidad o la productividad, las decisiones empresariales tienden a ralentizar inversiones en transición energética, innovación tecnológica y descarbonización de cadenas de suministro. La percepción condiciona el progreso, particularmente en una era digital donde la opinión pública y el escrutinio social influyen directamente en la reputación corporativa.
Sin embargo, es clave recordar que el cero neto no es un eslogan ni un destino único; es un proceso de transformación productiva. Requiere innovación, colaboración sectorial y resiliencia organizacional. Presentarlo como una carga invisibiliza sus beneficios sistémicos: reducción de riesgos físicos y regulatorios, acceso a nuevos mercados, eficiencia operativa y fortalecimiento de la licencia social para operar.
Competitividad, resiliencia y el caso del sector alimentario
El caso de la industria escocesa de alimentos y bebidas resulta ilustrativo. Con un valor estimado en 5,200 millones de libras, este sector enfrenta riesgos directos derivados del colapso climático: alteraciones en patrones de cultivo, escasez hídrica, afectaciones a la pesca y volatilidad en cadenas de suministro. Menos de una de cada 20 empresas del sector se considera plenamente preparada para el cero neto, una cifra que revela la brecha entre ambición y ejecución.
Desde mariscos hasta galletas de mantequilla o whisky, la transición hacia el cero neto no se limita al cumplimiento normativo o al conteo de carbono. Se trata de proteger la competitividad global de un sector emblemático. En mercados internacionales, los grandes compradores ya incorporan criterios ambientales estrictos en sus procesos de adquisición. No adaptarse implica perder contratos, reputación y posicionamiento estratégico.
Además, la sostenibilidad es un vector de diferenciación. La agricultura regenerativa, la gestión avanzada del desperdicio de alimentos y la innovación en empaques de bajo impacto no solo reducen emisiones; generan eficiencias, fortalecen marcas y responden a una demanda creciente por productos responsables. El cero neto, entendido como hoja de ruta sectorial, se convierte así en una ventaja competitiva y no en un sacrificio financiero.
Recuperar la narrativa: de tecnicismos a historias de valor
Uno de los desafíos centrales del cero neto es cultural. Durante años, la conversación se enmarcó en términos técnicos —factores de emisión, líneas base, alcances 1, 2 y 3— que, aunque fundamentales para la gestión, no necesariamente movilizan voluntades. La sostenibilidad comunicada exclusivamente en lenguaje técnico pierde capacidad de inspirar acción colectiva.
Recuperar la narrativa implica traducir métricas en historias humanas: productores que protegen recursos naturales, comunidades que fortalecen su resiliencia climática, empresas que innovan para reducir impactos sin sacrificar calidad. Ejemplos como pequeños productores artesanales que reducen emisiones o grandes compañías que transforman prácticas “de la granja a la mesa” demuestran que la acción es posible en cualquier escala.
El liderazgo sectorial también desempeña un papel crucial. Iniciativas como programas de compromiso de emisiones netas en industrias específicas muestran que la sostenibilidad puede ser práctica, rentable e inspiradora. Compartir casos de éxito no es marketing verde; es una estrategia para modificar percepciones y demostrar que el cero neto es alcanzable y económicamente racional.
En un contexto político complejo, el liderazgo empresarial implica avanzar incluso cuando el viento sopla en contra. La transición no será lineal, pero detenerla enviaría una señal de vulnerabilidad estratégica frente a mercados que avanzan con mayor decisión.
El cero neto como imperativo estratégico
La pregunta no es si el cero neto sigue siendo viable; es si podemos permitirnos abandonarlo. En un entorno de crisis climática creciente, presiones regulatorias y consumidores más informados, la inacción representa un riesgo mayor que la transición. Recuperar la narrativa significa volver a posicionar la sostenibilidad como motor de resiliencia, crecimiento y liderazgo global.
Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, el desafío es claro: sostener el rumbo incluso cuando el discurso público fluctúa. El cero neto no es una concesión política ni una moda corporativa; es el siguiente capítulo en la construcción de economías competitivas, seguras y preparadas para el futuro. La reputación y prosperidad de los sectores estratégicos dependerán de que esta historia no quede inconclusa.
El debate sobre el crecimiento económico ha cambiado de tono. Lo que durante décadas se presentó como una fórmula incuestionable de progreso hoy enfrenta críticas cada vez más contundentes desde organismos internacionales, académicos y sociedad civil. La pregunta ya no es cuánto crece una economía, sino a quién beneficia realmente ese crecimiento y qué costos sociales y ambientales implica.
En ese contexto, la ONU ha encendido una alerta sobre el modelo económico que beneficia a los ultra ricos, señalando que la estructura actual prioriza ganancias y consumo de élites globales mientras millones de personas siguen atrapadas en la pobreza. La discusión no es ideológica, sino estructural: ¿puede sostenerse un sistema que genera riqueza récord y, al mismo tiempo, profundiza desigualdades y crisis ecológicas?
El modelo económico que beneficia a los ultra ricos bajo la lupa de la ONU
Según un artículo de The Guardian, el señalamiento proviene de Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos, quien ha sido enfático: la economía global debe reorganizarse para servir a la mayoría y no a las “demandas frívolas y destructivas” de las élites más acaudaladas.
De Schutter advierte que los gobiernos han priorizado un crecimiento “social y ecológicamente destructivo”, orientado a maximizar utilidades corporativas y satisfacer patrones de consumo de alto impacto ambiental. El problema, explica, no es el crecimiento en sí mismo, sino su diseño y sus incentivos.
Cuando los recursos limitados se destinan a mansiones en lugar de vivienda social, o a vehículos de lujo en vez de transporte público masivo, el sistema se vuelve ineficiente e incapaz de garantizar derechos básicos. Esa lógica, sostiene, es la que sostiene el actual modelo económico que beneficia a los ultra ricos.
Más allá del PIB: repensar el éxito económico
Una de las iniciativas más relevantes en curso es el impulso para reemplazar el PIB como principal indicador de éxito económico. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha promovido la necesidad de métricas que integren bienestar, sostenibilidad y reducción de desigualdad.
En paralelo, un panel del G20 sobre desigualdad global es encabezado por el economista Joseph Stiglitz, quien desde hace años cuestiona la obsesión por el crecimiento indiscriminado. Ambos esfuerzos coinciden en que medir solo producción ignora impactos sociales y ambientales.
Romper el “tabú” de cuestionar el crecimiento como fin en sí mismo podría redefinir la agenda post-2030. Para quienes trabajan en responsabilidad social y sostenibilidad, esta conversación no es nueva, pero sí adquiere un nuevo peso político.
Hoja de ruta contra la pobreza: alternativas concretas
En abril, De Schutter presentará su hoja de ruta para erradicar la pobreza “más allá del crecimiento”. El documento surge de una coalición informal integrada por agencias de la ONU, academia, sindicatos y sociedad civil.
Entre las propuestas destacan una renta básica universal, garantías de empleo, condonación de deuda y un impuesto a la riqueza extrema. La lógica es clara: priorizar necesidades básicas y creación de valor social por encima del consumo suntuario.
Para países desarrollados, el financiamiento de servicios públicos podría provenir de gravar riqueza, activos financieros, bienes inmuebles y actividades altamente contaminantes, en lugar de depender de una expansión económica permanente.
Países en desarrollo: atrapados en el modelo económico que beneficia a los ultra ricos
Desde 2020, De Schutter ha visitado decenas de países de ingresos bajos y medios. Su diagnóstico es contundente: muchos están atrapados en un esquema que los obliga a crecer para pagar deuda externa, exportando materias primas o productos de bajo valor agregado. Esto implica producir para grandes compradores en cadenas globales de suministro, no para satisfacer necesidades locales ni respetar límites ecológicos. El resultado suele ser degradación ambiental, salarios bajos y escasa prosperidad compartida.
En otras palabras, el modelo económico que beneficia a los ultra ricos también condiciona a economías enteras a priorizar mercados del norte global sobre el bienestar interno, profundizando dependencias estructurales.
Un organismo permanente contra la desigualdad
Como parte de su propuesta, De Schutter plantea crear un organismo permanente de la ONU dedicado a supervisar la lucha contra la desigualdad, con un funcionamiento similar al del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.
La idea es no solo recopilar evidencia, sino evaluar herramientas de política pública que permitan reducir la dependencia del crecimiento y avanzar hacia economías redistributivas y sostenibles “por diseño”.
Este enfoque busca evitar el patrón actual: crecer de manera destructiva y luego intentar compensar los daños con programas sociales o políticas ambientales correctivas.
Transición planificada, no recesión improvisada
Un punto clave del debate es distinguir entre una recesión no planificada y una transición deliberada. De Schutter subraya que no se trata de promover estancamiento, sino de redirigir prioridades con control democrático y planificación estratégica.
La diferencia es fundamental para el sector empresarial y para quienes lideran estrategias ESG. No es una invitación al colapso económico, sino a rediseñar incentivos, impuestos y métricas de éxito.
El desafío radica en construir consensos políticos amplios antes de que el descontento social sea capitalizado por movimientos populistas que ofrecen respuestas simplistas a problemas complejos.
Redefinir prosperidad en tiempos de límites planetarios
La crítica al modelo económico que beneficia a los ultra ricos no es un ataque al mercado, sino una invitación a repensar su propósito. En un mundo con límites planetarios evidentes y desigualdades crecientes, insistir en un crecimiento ciego puede resultar no solo injusto, sino inviable.
La oportunidad está en construir una agenda post-2030 que concilie justicia social, sostenibilidad ambiental y viabilidad económica. Si esa transición no se logra con liderazgo y visión de largo plazo, el vacío será ocupado por discursos que prometen soluciones rápidas, pero profundizan fracturas. La pregunta sigue abierta: ¿crecimiento para quién?
En los últimos ocho años, el país ha vivido una paradoja silenciosa. Mientras algunos indicadores sociales muestran avances, otros revelan retrocesos que tocan directamente la vida cotidiana de millones de personas. El acceso a la salud en México es uno de ellos: pasó de ser una cobertura casi universal en papel a convertirse en una deuda pendiente que hoy afecta a más de un tercio de la población.
De acuerdo con El Economista, las cifras del Sistema de Información de Derechos Sociales (SIDS) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía no solo muestran números, sino historias concretas: familias que deben recorrer kilómetros para encontrar atención, adultos mayores que enfrentan enfermedades crónicas sin respaldo institucional y mujeres que quedan fuera del sistema por condiciones estructurales. En contraste, la seguridad social crece, pero no para todos y no al mismo ritmo.
El deterioro del acceso a la salud en México: una caída de casi 20 puntos
En 2016, 84 de cada 100 personas contaban con cobertura médica. Para 2024, la cifra cayó a 66 de cada 100. Esto implica que el acceso a la salud en México retrocedió casi 19 puntos porcentuales en menos de una década, dejando a un 34% de la población sin protección efectiva, ya sea pública o privada.
No se trata únicamente de afiliación administrativa. El SIDS evalúa la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios bajo un enfoque basado en derechos humanos. Es decir, no basta con estar registrado en una institución; la atención debe ser oportuna y resolutiva.
Este retroceso plantea preguntas estructurales para quienes trabajamos en responsabilidad social: ¿cómo pueden las empresas hablar de bienestar laboral o productividad si una proporción significativa de la población enfrenta barreras para ejercer un derecho tan básico?
Mientras la salud retrocede, la seguridad social muestra un avance de casi seis puntos. Pasó de 45.9% en 2016 a 51.8% en 2024. Es un crecimiento relevante, aunque insuficiente si se considera que apenas la mitad de los mexicanos está afiliada a instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Este crecimiento está vinculado, en parte, a dinámicas del mercado laboral formal. Sin embargo, México mantiene altos niveles de informalidad, lo que limita la expansión estructural del sistema.
El resultado es una mejora estadística que no necesariamente se traduce en universalidad. La seguridad social avanza, sí, pero lo hace con brechas profundas entre regiones, géneros y grupos etarios.
Brechas regionales que duplican realidades
Las diferencias entre entidades federativas son contundentes. En 2024, estados como Nuevo León y Baja California Sur registraron niveles iguales o superiores al 80% de población sin carencia por acceso a salud.
En contraste, Chiapas apenas alcanzó 36.7%. Es decir, la cobertura efectiva en algunos estados del norte es más del doble que en ciertas entidades del sureste. Esta disparidad territorial evidencia que el lugar de nacimiento sigue determinando las oportunidades de bienestar.
Aunque 93.3% de la población afirma que tardaría menos de dos horas en llegar a un hospital, la infraestructura no es homogénea. Oaxaca, Chiapas y Guerrero presentan rezagos vinculados a condiciones geográficas y limitaciones históricas en inversión pública.
El acceso a la salud en México frente a la desigualdad territorial
Cuando observamos el mapa completo, el acceso a la salud en México se convierte en un indicador de desigualdad estructural. No es solo un problema de presupuesto, sino de diseño institucional y capacidad de implementación diferenciada.
La brecha en seguridad social también refleja esta fragmentación. En estados del sur como Chiapas, Oaxaca y Guerrero apenas uno de cada cuatro habitantes cuenta con este derecho. Mientras tanto, en Coahuila o Nuevo León la cobertura supera el 71%.
Este contraste confirma que la conversación sobre derechos sociales no puede desvincularse del desarrollo regional. La inversión privada, los programas de impacto social y las políticas públicas deben alinearse para cerrar estas brechas históricas.
Adultos mayores: pensiones no contributivas al alza
Un dato positivo emerge entre la población de 60 años y más no económicamente activa. El acceso a pensiones no contributivas pasó de 32.6% en 2016 a 40.1% en 2024. Llama la atención que entidades como Oaxaca, Chiapas y Guerrero registren coberturas superiores al 55%. En regiones con alta vulnerabilidad, este mecanismo se convierte en un salvavidas económico.
Sin embargo, el incremento en pensiones no sustituye la necesidad de sistemas contributivos sólidos. La sostenibilidad financiera y la suficiencia de los montos siguen siendo temas centrales en la agenda pública.
Brechas de género: la desigualdad que persiste
Las diferencias entre mujeres y hombres son especialmente visibles en seguridad social. En 2024, 51.8% de las mujeres mayores de 15 años participó en el mercado laboral, frente a 79.2% de los hombres. Aunque la brecha se redujo respecto a 2016, sigue siendo de 27.3 puntos porcentuales. La maternidad profundiza esta desigualdad: solo 63.3% de las mujeres de 25 a 44 años con hijas o hijos participa en el mercado laboral, frente a 81.3% de quienes no tienen descendencia. La corresponsabilidad sigue siendo una asignatura pendiente.
El panorama es aún más crítico entre mujeres indígenas adultas mayores en zonas rurales: 96.7% nunca ha cotizado en una institución de seguridad social. Esta cifra no solo refleja exclusión económica, sino una deuda histórica con poblaciones tradicionalmente marginadas.
El retroceso del acceso a la salud en México no puede analizarse de forma aislada. Está conectado con el empleo formal, la desigualdad territorial, la brecha de género y la capacidad institucional. Si bien la seguridad social muestra avances, estos no compensan la caída en cobertura médica efectiva.
Para el sector empresarial, la academia y las organizaciones sociales, estos datos representan una hoja de ruta. Hablar de sostenibilidad implica asumir que la salud y la seguridad social no son solo políticas públicas, sino pilares del desarrollo económico y de la cohesión social. Sin una garantía real y equitativa de derechos, cualquier estrategia de crecimiento será, inevitablemente, incompleta.
Carlos Slim y Alfredo Harp Helú tienen cosas en común. Empresarios, filántropos, trayectorias visibles. No sorprende ver sus nombres asociados en el ecosistema social mexicano.
Pero ¿qué tiene que ver con ellos Los Ángeles Azules?
Más de lo que parece.
Revisamos el “Directorio de organizaciones donatarias cuya autorización fue revocada o cancelada. Ejercicio 2025”; en él, el Instituto Carlos Slim de la Educación A.C., la Fundación Alfredo Harp Helú A.C. y la Fundación de Iztapalapa para el Mundo, Los Ángeles Azules A.C. aparecen en el mismo listado de revocaciones.
Y esa coincidencia abre una conversación interesante.
No es sobre celebridades
Lo primero que hay que decir es lo obvio: no estamos hablando de personas físicas, sino de figuras jurídicas. Asociaciones civiles que operaban bajo la autorización para recibir donativos deducibles de impuestos.
El documento no emite juicios morales ni evalúa el impacto social de cada organización. Señala, en todos los casos, el mismo motivo: que no reúnen los requisitos relativos a la autorización para recibir donativos deducibles conforme a las disposiciones legales vigentes.
Es una determinación administrativa.
Pero no es irrelevante.
¿Qué implica perder la donataria?
En México, la autorización como donataria permite a una organización emitir recibos deducibles para que personas físicas y empresas puedan descontar fiscalmente sus aportaciones.
Para muchas estructuras de inversión social, esta figura es un habilitador central. Facilita alianzas corporativas, da certidumbre fiscal y forma parte del andamiaje institucional de la organización.
Cuando la autorización se revoca, la organización deja de poder emitir esos comprobantes a partir de la fecha en que surte efectos la resolución. Eso puede afectar su modelo de financiamiento y, en algunos casos, su posicionamiento ante aliados empresariales.
No necesariamente implica irregularidades graves. Puede tratarse de incumplimientos técnicos, omisiones administrativas o falta de actualización de requisitos. El documento no detalla cada caso.
Pero sí deja algo claro: la autorización no es permanente ni automática.
El punto estructural
Slim, Harp y Los Ángeles Azules no comparten sector ni modelo operativo. Comparten algo más relevante: la necesidad de sostener una arquitectura institucional capaz de cumplir con una figura fiscal que no distingue tamaño, prestigio ni popularidad.
El listado 2025 no se limita a estos nombres. El reporte enumera más de 70 organizaciones cuya autorización fue revocada, a lo largo de 19 páginas, además de una cancelación adicional. Incluye asociaciones de educación, salud, asistencia social, cultura, deporte y desarrollo comunitario.
No es un fenómeno aislado ni marginal.
Es un recordatorio.
En el ecosistema social mexicano, la legitimidad no descansa únicamente en la causa, en la trayectoria o en el capital simbólico de quienes están detrás. También descansa en el cumplimiento administrativo y fiscal continuo.
Una señal para empresas y para el sector
Para las áreas de responsabilidad social e inversión social corporativa, el mensaje es igualmente relevante. Verificar periódicamente el estatus fiscal de las organizaciones aliadas no es un trámite menor; es parte de una debida diligencia coherente con cualquier estrategia ESG seria.
La profesionalización del sector social no es solo una aspiración narrativa. Es una condición estructural.
Y quizá ahí está la verdadera similitud entre estos nombres tan distintos: frente al cumplimiento fiscal, todos operan bajo las mismas reglas.
Aquí el enlace al directorio de organizaciones cuya autorización fue revocada o cancelada 2025.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil —conmemorado cada 15 de febrero—, Corporativo Kosmos, la empresa de servicios de alimentación más grande de México, y Banco de Tapitas—organización que transforma taparroscas en recursos para costear tratamientos oncológicos, medicamentos, prótesis y hospedaje— unieron esfuerzos para reconocer la valentía y fortaleza con la que niñas, niños y adolescentes enfrentan esta enfermedad.
Dicha alianza no sólo refrenda el compromiso de ambas organizaciones con brindar apoyo a menores con cáncer, sino que visibiliza la importancia de extenderles la mano más allá del tratamiento médico, así como proporcionarles espacios de esparcimiento y contención emocional.
Corporativo Kosmos brinda apoyo a menores con cáncer
El evento se llevó a cabo en Casa Tapitas CDMX, el albergue de Banco de Tapitas que brinda hospedaje a los llamados “tapipacientes” y a sus familias cuando deben trasladarse a la capital para recibir tratamiento. Este espacio se ha convertido en una pieza clave dentro del modelo de acompañamiento integral de la organización, pues permite a las familias reducir gastos de hospedaje y alimentación en momentos de alta vulnerabilidad. Edgar Cabrera, presidente y fundador de Banco de Tapitas, resume así el impacto de este servicio:
“Llegar a un hogar seguro, con techo, comida y ropa limpia, les da mejores condiciones para seguir adelante y les ahorra gastos que muchas veces no podrían costear”.
Durante el convivio, niñas, niños y adolescentes pintaron, dibujaron y convivieron entre sí. Después, compartieron los box lunch donados por la Fundación Pablo Landsmanas, el brazo social de Corporativo Kosmos, que desde 2024 brinda apoyo a menores con cáncer a través de donaciones de alimentos para convivios como este, así como con 250 despensas mensuales, las cuales se entregan a las familias para fortalecer su alimentación.
En el encuentro también se reflexionó sobre la importancia de la detección oportuna de este padecimiento, que, cómo señaló Cabrera:
“Cada año en México se diagnostican más de 5,000 casos de cáncer infantil y muchos se detectan en etapas tardías. Hacemos un llamado a estar atentos a los signos y acudir al médico ante cualquier sospecha”.
Bultos o inflamaciones inusuales, fatiga extrema, moretones frecuentes, fiebre persistente, dolores de cabeza acompañados de vómito, cambios repentinos en la vista, manchas blanquecinas en el ojo o pérdida de peso inexplicable, son, según especialistas, algunas de las señales de alerta por las que es preciso acudir al médico a revisarse para descartar cualquier peligro de cáncer en menores, sin olvidar que la detección temprana puede marcar la diferencia entre un pronóstico favorable y uno adverso.
Historias que revelan la dimensión humana del acompañamiento
Más allá de las cifras, el evento buscó ser un espacio de contención emocional y creación de redes de apoyo, por lo que, en medio del convivio, padres y madres compartieron sus historias. Edgar Alcalá, padre de una niña con síndrome de Down y diagnóstico de tumor maligno, relató:
“No puedo tener un trabajo fijo porque entre consultas y terapias es complicado. Tengo que buscar qué hacer para llevar el sustento al hogar. Sin embargo, saber que cada mes tienes tu despensa es un gasto menos y ayuda muchísimo”.
Ante este tipo de contextos que obligan a los miembros de la familia a dejar de trabajar o dividirse para acompañar al paciente, el respaldo alimentario se vuelve un pilar del apoyo a menores con cáncer y sus familias.
Por su parte, Juana Rojas, madre de Samuel —diagnosticado con leucemia mieloide aguda—, explicó que el proceso ha implicado ocho años de tratamientos y secuelas y destacó la importancia de no sólo enfocarse en los tratamientos, sino en dar a los pacientes momentos de recreación como este, pues, afirma: “El 50% es el tratamiento y el otro 50% es la calidad de vida. Estos momentos de distracción les ayudan anímicamente”.
Además, agregó, Juana, las despensas que la Fundación Pablo Landsmanas les hace llegar cada mes, para ellos se traducen en ahorro directo y un respiro ante los gastos médicos y contingencias económicas que enfrentan:
“Este apoyo que nos otorga la Fundación Pablo Landsmanas nos ayuda mucho en la economía familiar porque al tener tú una canasta básica ya ese dinero lo ocupas para otra cosa, entonces ahí está el aporte. Muchísimas gracias a la fundación por ayudarnos a todos, nos hacen sentir que no estamos solos”.
En cuanto a Banco de Tapitas, la alianza con la Fundación Pablo Landsmanas ha significado el poder fortalecer su capacidad de respuesta a los beneficiarios, ya que, como destacó Edgar Cabrera: “Gracias a este recurso podemos generar ahorros y destinarlos a medicamentos. No tenemos palabras para agradecerles el que apoyen a todas estas familias”.
Sin duda, en escenarios donde la nutrición suele descuidarse por falta de recursos, donaciones como esta constituyen una parte esencial del apoyo a menores con cáncer, pues ayudan a fortalecer a cada hogar.
Compromiso que nutre y transforma realidades
En hogares donde un diagnóstico de cáncer infantil implica reducir ingresos, abandonar empleos y asumir gastos médicos constantes, contar con una despensa mensual representa certidumbre en medio de la incertidumbre y demuestra que la responsabilidad social empresarial genera verdadero impacto cuando incide en necesidades esenciales como la alimentación.
La alianza de Corporativo Kosmos con Banco de Tapitas, es otra prueba de la efectividad del modelo de intervención de la Fundación Pablo Landsmanas, mismo que entiende que la nutrición es parte integral del tratamiento y del bienestar emocional de los infantes y sus familias durante la lucha contra este tipo de enfermedades. Así, alimentar también es acompañar, sostener y transformar realidades desde lo más básico y humano.
Turquía fue designada como sede de la COP31, una elección que ha abierto una discusión incómoda para la comunidad internacional especializada en sostenibilidad, pues, mientras las Conferencias de las Partes han sido concebidas como espacios de liderazgo climático y coherencia multilateral, el país anfitrión de la próxima cumbre aparece hoy como el peor evaluado en desarrollo sostenible entre 35 naciones europeas analizadas por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU (SDSN).
La paradoja no es menor: quien alberga la conversación global sobre clima no logra avances significativos en ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ello, la elección de la sede de la COP31 no solo tiene implicaciones logísticas, sino simbólicas y políticas. En un contexto donde la implementación de la Agenda 2030 está estancada en Europa y el discurso climático pierde fuerza, optar por un país con retrocesos en acción climática y alta dependencia de combustibles fósiles envía una señal ambigua.
La sede de la COP31 frente a un desempeño sostenible rezagado
Según la evaluación de la SDSN, Turquía enfrenta “grandes desafíos” para cumplir objetivos vinculados con la protección de la naturaleza, la reducción de desigualdades, la generación de empleo de calidad y el desarrollo de ciudades sostenibles. No se trata de rezagos marginales, sino de una falta de avances estructurales en prácticamente todos los ODS.
Particularmente preocupante es el retroceso en acción climática. El informe señala que el progreso del país en esta materia se ha revertido en los últimos años y que persisten “desafíos importantes” para corregir la trayectoria. Este dato adquiere mayor peso considerando que la sede de la COP31 será el epicentro de negociaciones sobre mitigación y adaptación global.
El contraste con otras naciones europeas es notorio. Países como Finland, Suecia, Dinamarca, Austria y Noruega encabezan el ranking regional. Aunque ningún Estado está plenamente encaminado a cumplir todos los ODS, el diferencial de desempeño subraya la magnitud del reto que enfrenta Turquía como anfitriona.
Energía fósil y metas insuficientes: la brecha climática
Cerca del 75% de la matriz energética turca depende de combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas— distribuidos de forma relativamente equilibrada. Desde el año 2000, sus emisiones relacionadas con la energía casi se han duplicado, una tendencia incompatible con la urgencia climática global.
En el marco del Acuerdo de París, Turquía se comprometió a reducir en 41% sus emisiones para 2030 bajo un escenario “sin cambios” (BAU). Sin embargo, este compromiso ha sido ampliamente considerado insuficiente, ya que las emisiones seguirían aumentando hasta 2038 antes de comenzar a descender. Es decir, el recorte es relativo a una proyección de crecimiento, no a niveles absolutos actuales.
Si bien el país cuenta con un plan nacional de adaptación climática 2024–2030 que abarca 11 sectores —incluyendo agricultura e infraestructura urbana—, la distancia entre planificación y transformación estructural es significativa. Que la sede de la COP31 recaiga en una economía con esta trayectoria plantea dudas sobre la coherencia entre discurso y desempeño.
Una narrativa global debilitada
La COP31 se celebrará en Antalya bajo un esquema de coorganización entre Turquía y Australia, siendo Australia la presidencia formal del encuentro. Además, se prevé un evento previo en el Pacífico para ampliar la participación de los estados insulares, lo que sugiere un esfuerzo por equilibrar representación geográfica.
No obstante, el contexto europeo revela una tendencia más amplia: ninguna de las 35 naciones evaluadas está en camino de cumplir más que un puñado de los 17 ODS. Las referencias a estos objetivos han disminuido en políticas y discursos de la Unión Europea, en parte por la percepción de que la meta 2030 es inalcanzable en su totalidad.
Designar como sede de la COP31 a un país con el peor desempeño regional puede reforzar el escepticismo público sobre la efectividad de estos foros multilaterales. Cuando la narrativa climática ya enfrenta desgaste por crisis geopolíticas, inflación y fatiga social, la coherencia simbólica adquiere un peso estratégico. La legitimidad de las cumbres depende no solo de los acuerdos que produzcan, sino de la congruencia que proyecten.
La elección de Turquía como sede de la COP31 puede interpretarse como un gesto de inclusión geopolítica o como una apuesta por integrar a economías rezagadas en la conversación climática. Sin embargo, también expone una tensión estructural: ¿puede un país con retrocesos en acción climática liderar simbólicamente la negociación global sobre sostenibilidad?
Para la comunidad interesada en promover la responsabilidad social, el desafío es doble. Por un lado, exigir mayor coherencia entre discurso y desempeño; por otro, aprovechar la visibilidad de la COP31 para impulsar compromisos más ambiciosos y verificables. Si la narrativa climática se diluye, la confianza en la gobernanza ambiental global se erosionará aún más. La seriedad de estas cumbres depende de que liderazgo y ejemplo avancen de la mano.
La arquitectura regulatoria que ha sostenido durante más de tres décadas la prevención ante riesgos químicos en Estados Unidos enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos. La administración vinculada a Donald Trump ha iniciado un proceso para desmantelar componentes clave del Programa de Gestión de Riesgos (RMP, por sus siglas en inglés), un sistema federal que obliga a miles de instalaciones industriales a anticipar, mitigar y reportar posibles catástrofes químicas.
El debate no ocurre en abstracto, pues, entre 2004 y 2025, Estados Unidos registró en promedio un accidente químico cada dos días con afectaciones a personas o al medio ambiente. Cerca de 180 millones de personas viven a pocos kilómetros de una planta sujeta al RMP. En este contexto, debilitar un sistema de prevención ante riesgos químicos implica mucho más que ajustar cargas regulatorias: supone reconfigurar la gestión del riesgo sistémico en materia de salud, medio ambiente y estabilidad comunitaria.
El RMP: tres décadas de construcción institucional en prevención ante riesgos químicos
El Programa de Gestión de Riesgos fue aprobado por el Congreso en 1990 como parte de una revisión de la Clean Air Act, tras una serie de accidentes mortales en instalaciones químicas alrededor del mundo. La norma exige que más de 12,500 instalaciones de alto riesgo desarrollen protocolos para prevenir catástrofes o, en su defecto, limitar sus consecuencias. Esto incluye tecnologías de detección de liberaciones químicas, sistemas de supresión de incendios y planes detallados de respuesta de personal ante emergencias.
En 2024, la administración Biden finalizó una actualización normativa que tardó 12 años en elaborarse y que fortaleció significativamente el sistema. Entre otros elementos, exigía la implementación de tecnologías modernas de prevención, medidas de respaldo en caso de fallas en la primera línea de defensa y la sustitución de sustancias peligrosas por alternativas más seguras cuando fuera posible.
Además, la reforma incorporó un enfoque de “doble desastre”, obligando a las instalaciones a prepararse para escenarios donde fenómenos climáticos extremos —huracanes, incendios forestales o terremotos— impactan plantas químicas. El antecedente del huracán Harvey en 2017, que provocó explosiones en la planta Arkema en Texas, evidenció cómo la falta de información oportuna puede agravar los daños y exponer a socorristas a gases tóxicos sin advertencia previa.
Sin embargo, a inicios de 2025, empresas químicas solicitaron a la nueva EPA bajo Trump derogar estas disposiciones, argumentando que eran “demasiado costosas de implementar”. La Agencia ha respondido que busca reglas “más claras y viables”, eliminando requisitos que, según su postura, generan costos sin mejorar resultados de seguridad.
Accidentes reales, no riesgos teóricos: impactos en salud y medio ambiente
La discusión sobre la prevención ante riesgos químicos no puede reducirse a un debate contable. Tal como expone The Guardian, casos recientes, como la explosión en una planta siderúrgica de Clairton, Pensilvania, que dejó 10 heridos o la explosión de Roseland, Luisiana que dispersó crudo hasta 32 kilómetros de distancia, afectando viviendas, muestran la materialidad del riesgo.
Marc Boom, ex asesor de políticas de la EPA y hoy directivo en la Environmental Protection Network, lo expresó con contundencia:
“Estas normas existen porque las explosiones catastróficas y los vertidos tóxicos no son riesgos teóricos, sino eventos reales que devastan comunidades”.
Sus palabras resumen una tensión central en la gestión de riesgos industriales: cuando la regulación se debilita, la externalización de costos hacia comunidades y sistemas de salud se incrementa.
Los datos históricos son elocuentes. Desde 2004, los accidentes químicos han provocado decenas de muertes y miles de personas lesionadas. En términos ambientales, cada incidente implica potenciales emisiones tóxicas, contaminación de cuerpos de agua y degradación de suelos, con impactos que pueden extenderse por años. Para las comunidades cercanas —a menudo de menores ingresos— esto significa exposición crónica a contaminantes, depreciación de activos inmobiliarios y riesgos sanitarios acumulativos.
Además, si estos eventos se leen desde la óptica ESG, representan, sin duda, riesgos financieros materiales: litigios, sanciones, pérdida de licencia social y afectaciones reputacionales que inciden directamente en el valor corporativo.
Transparencia, trabajadores y gobernanza: el retroceso institucional
Otro de los movimientos más controvertidos ha sido la eliminación de una herramienta pública que permitía a comunidades y primeros respondedores consultar un mapa con la ubicación de instalaciones peligrosas y las sustancias utilizadas. Aunque la ley exige que esta información sea pública, la EPA la trasladó a una sala física de lectura, bajo argumentos de seguridad nacional.
Para defensores ambientales, esta decisión debilita la capacidad de respuesta local y reduce la rendición de cuentas. La transparencia es un componente esencial de cualquier sistema de prevención ante riesgos químicos: sin acceso a datos, ni comunidades ni socorristas pueden prepararse adecuadamente.
Otro elemento clave es el rol de los trabajadores. La norma de 2024 otorgaba mayor poder a empleados y sindicatos: consulta obligatoria en planes de emergencia, autoridad para detener labores en situaciones de peligro, capacitación especializada y mecanismos formales para reportar riesgos no atendidos. Rick Engler, ex miembro de la Junta de Seguridad Química, calificó la iniciativa de la administración como un intento de “cambiar el equilibrio de poder de los trabajadores a los ejecutivos corporativos”.
Desde la perspectiva de gobernanza corporativa, debilitar estos mecanismos no solo incrementa el riesgo operativo, sino que contradice estándares internacionales en materia de debida diligencia y derechos laborales. La seguridad industrial no es un costo accesorio; es un componente estructural de la resiliencia empresarial.
Riesgo sistémico y responsabilidad corporativa
Desmantelar o debilitar el RMP no es simplemente una modificación regulatoria: es una señal estratégica sobre cómo se concibe la relación entre Estado, industria y sociedad. En un país donde 180 millones de personas viven cerca de instalaciones sujetas al programa, reducir estándares de prevención ante riesgos químicos incrementa la probabilidad de desastres con impactos humanos, ambientales y financieros de gran escala.
Para el sector empresarial comprometido con la sostenibilidad, el mensaje es claro: la gestión responsable del riesgo químico no puede depender exclusivamente del vaivén político. Las compañías que aspiren a liderazgo ESG deberán sostener —e incluso superar— los estándares regulatorios mínimos. En un entorno de creciente escrutinio social y climático, invertir en prevención no es ideología; es estrategia de largo plazo y condición indispensable para la licencia social para operar.
La creciente sofisticación de la información de sostenibilidad, especialmente en materia de Alcance 3, ha permitido a las empresas mapear con un nivel de detalle sin precedentes sus cadenas de suministro. Hoy sabemos con mayor precisión de dónde provienen los materiales, cómo se transportan, qué proveedores concentran mayor impacto ambiental y qué geografías sostienen procesos críticos. Sin embargo, como Sustainable Brands ha señalado, este mismo mapa que fortalece la gestión ESG podría estar revelando vulnerabilidades estratégicas si no se integra a una visión de riesgo más amplia.
El problema no radica en transparentar, sino en fragmentar. Cuando la información de sostenibilidad se trata exclusivamente como un conjunto de datos ambientales y no como inteligencia corporativa integral, se pierde la oportunidad de anticipar amenazas emergentes, incluidas las ciberfísicas. En un entorno donde las cadenas de suministro dependen de sistemas digitales y tecnología operativa interconectada, la frontera entre sostenibilidad y ciberseguridad se vuelve cada vez más difusa.
El mapa de Alcance 3: cuando la información de sostenibilidad revela más de lo esperado
La contabilidad de Alcance 3 exige identificar proveedores de mayor impacto, relaciones críticas y dependencias profundas en contextos geográficos específicos. Este ejercicio, que muchas empresas nunca habían realizado con tal precisión, genera uno de los activos más valiosos de la organización: un mapa detallado de su arquitectura operativa.
En ese mismo conjunto de datos convergen impactos ambientales y riesgos estratégicos. Los proveedores con mayor intensidad energética o volumen de producción suelen ser también los más críticos para la continuidad del negocio. Concentración geográfica, alternativas limitadas y alta integración operativa son características que comparten tanto el riesgo climático como el riesgo sistémico.
La información de sostenibilidad madura, entonces, no solo identifica huellas de carbono; expone nodos críticos. Si estos datos no se protegen adecuadamente o no se analizan desde una perspectiva de ciberseguridad, pueden convertirse en una guía involuntaria para actores maliciosos interesados en interrumpir operaciones clave.
Aquí emerge una tensión estructural: los equipos de sostenibilidad producen datos estratégicos, pero rara vez participan en discusiones sobre seguridad cibernética o tecnológica. La brecha organizacional deja un espacio donde el riesgo puede acumularse sin ser plenamente reconocido.
De SolarWinds a Aurora: la lección ciberfísica
La industria del software ya vivió una versión de este aprendizaje. Incidentes como el ataque a SolarWinds y la vulnerabilidad de Log4j demostraron que la superficie de ataque no es solo el código propio, sino cada dependencia integrada en la cadena de suministro digital. La respuesta fue el desarrollo de la seguridad de la cadena de suministro de software, con seguimiento riguroso de dependencias y verificación de procedencia.
En el ámbito físico, la amenaza puede ser aún mayor. La llamada prueba Aurora, realizada por el Idaho National Laboratory en 2007, mostró cómo la manipulación remota de sistemas industriales podía provocar la destrucción física de un generador de 27 toneladas. No se trató de un sofisticado malware, sino del aprovechamiento de protocolos industriales sin autenticación robusta.
La diferencia clave es el “radio de explosión”. Mientras una intrusión en software puede exfiltrar datos, un ataque a sistemas de tecnología operativa (OT) puede detener líneas de producción, alterar controles ambientales o comprometer la seguridad física. En sectores como alimentos, farmacéutica o logística de cadena de frío, el impacto no es informativo: es tangible y potencialmente peligroso.
La información de sostenibilidad que identifica qué proveedores operan infraestructuras críticas podría, en manos equivocadas, facilitar la identificación de puntos vulnerables. La pregunta ya no es si existe el riesgo, sino si las organizaciones lo están integrando en sus matrices de evaluación.
Dónde reside el riesgo y qué preguntas no estamos haciendo
Muchas empresas consideran el riesgo ciberfísico como un problema exclusivo de infraestructuras públicas. Sin embargo, la manufactura moderna opera con sistemas SCADA, centros de datos con sistemas de gestión de edificios y cadenas logísticas automatizadas. Un ataque exitoso a estos sistemas puede generar interrupciones físicas con impacto financiero inmediato.
En niveles inferiores de la cadena de suministro, el riesgo se amplifica. Fabricantes contratados y socios logísticos gestionan tecnología operativa cuya seguridad es, en la práctica, la seguridad de su cliente. No obstante, los cuestionarios de seguridad para proveedores suelen centrarse en TI y omitir la evaluación profunda de OT.
Las preguntas críticas sobre hardware y firmware rara vez se plantean: ¿dónde fue fabricado el equipo?, ¿qué actualizaciones recibe?, ¿qué comunica y a quién?, ¿qué acceso retiene su fabricante? Casos recientes atribuidos a grupos como Volt Typhoon han evidenciado accesos persistentes a entornos de tecnología operativa con fines de disrupción estratégica.
La brecha es estructural. Seguridad informática, adquisiciones y sostenibilidad operan como silos. La información de sostenibilidad contiene el mapeo necesario para iniciar preguntas sobre procedencia tecnológica y exposición ciberfísica, pero no suele activarse como insumo para una evaluación integral de riesgos.
Integrar la información de sostenibilidad en la arquitectura de riesgo
La expansión de los programas de Alcance 3 ha convertido a la información de sostenibilidad en uno de los activos más estratégicos de la empresa. Limitar su uso a reportes ambientales desaprovecha su potencial como herramienta de inteligencia corporativa. Integrarla en evaluaciones de riesgo cibernético y ciberfísico es un paso lógico en la madurez ESG.
Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social, el desafío no es reducir la transparencia, sino fortalecer su gobernanza. Mapear impactos implica también mapear dependencias críticas. En un entorno donde las amenazas digitales pueden traducirse en consecuencias físicas, la sostenibilidad y la ciberseguridad ya no son agendas paralelas: son dos caras de la resiliencia empresarial.
¿Con qué frecuencia calentamos comida en el microondas sin cuestionar el recipiente que la contiene? Sopas instantáneas, platillos listos para consumir o simplemente las sobras del refrigerador suelen ir directo al microondas en envases de plástico. Sin embargo, de acuerdo con una investigación reciente de Greenpeace International, esta práctica cotidiana podría estar incrementando nuestra exposición a microplásticos en envases y a sustancias químicas potencialmente peligrosas.
Microplásticos en envases: lo que analizó el estudio
El informe de Greenpeace compiló y revisó 24 artículos científicos revisados por pares enfocados en la toxicidad de los plásticos en contacto con alimentos. La conclusión es clara: cuando los alimentos se almacenan y posteriormente se calientan en recipientes plásticos, la liberación de microplásticos en envases y sustancias químicas aumenta de forma significativa.
Un estudio citado encontró que recipientes de poliestireno y polipropileno almacenados en refrigeración o congelación liberaron entre 100,000 y 260,000 partículas de microplástico al ser calentados. Tras cinco minutos en el microondas, la cifra se elevó a entre 326,000 y 534,000 partículas liberadas directamente en los alimentos. No se trata de trazas marginales, sino de cientos de miles de partículas por evento.
Además, el análisis destaca que existen aproximadamente 16,000 sustancias químicas asociadas a la producción y uso de plásticos. De ellas, alrededor de 4,200 han sido identificadas como preocupantes por su potencial toxicidad, mientras que miles carecen de clasificación clara. La evidencia también señala que 1,396 sustancias químicas presentes en plásticos en contacto con alimentos ya han sido detectadas en el cuerpo humano.
Plásticos: ¿Cómo llegan a nuestro cuerpo?
Los micro y nanoplásticos no solo provienen de envases alimentarios; están presentes en múltiples artículos domésticos y en el ambiente global. Han sido encontrados desde las cimas montañosas y el hielo ártico hasta organismos en la base de la cadena alimentaria. La exposición humana ocurre principalmente por ingestión, inhalación y contacto dérmico.
En el caso de los microplásticos en envases, el calor actúa como catalizador. El microondas puede degradar la estructura del plástico y facilitar la migración tanto de partículas físicas como de aditivos químicos hacia los alimentos. Esto incluye sustancias añadidas intencionadamente, como estabilizadores o plastificantes, y también las denominadas NIAS (sustancias añadidas no intencionadamente), que pueden surgir como subproductos o impurezas durante la fabricación o el calentamiento.
Por otro lado, la incertidumbre científica es, en la actualidad, uno de los mayores desafíos en materia. Si bien algunos compuestos —como el antimonio utilizado en la producción de PET— son reconocidos por su toxicidad, muchos otros carecen de estudios de largo plazo. Un caso citado en la investigación mostró cómo un estabilizador UV reaccionó con el almidón de papa durante el calentamiento, generando un compuesto químico previamente desconocido. La historia de industrias como la del tabaco, el asbesto o el plomo demuestra que esperar “pruebas definitivas” puede traducirse en costos sanitarios y económicos irreversibles.
Mercado en expansión y riesgo sistémico
El crecimiento del mercado global de comidas preparadas añade una dimensión estructural al problema. Se estima que en 2025 este mercado alcanzará un valor de 190,000 millones de dólares, con un volumen global cercano a 71 millones de toneladas en 2024 y un promedio de 12.6 kg por persona. Los principales mercados incluyen China, Estados Unidos, Japón, México y Rusia.
Este modelo de consumo intensivo implica un aumento proporcional en la producción y uso de envases plásticos. Si la liberación de microplásticos en envases se confirma como riesgo significativo, el problema no será marginal, sino masivo. Las cadenas de valor alimentarias, el retail y las plataformas de entrega a domicilio se convierten en actores clave en esta discusión.
Estas estimaciones abren interrogantes críticos sobre debida diligencia, transparencia y responsabilidad extendida del productor ante cuestiones como el etiquetado de “apto para microondas”, las cuales podrían generar una falsa percepción de seguridad si no consideran la migración de partículas y químicos bajo condiciones reales de uso.
¿Qué podemos hacer? Acciones desde lo individual hasta lo sistémico
Ante las preocupaciones que estos hallazgos generan, Greenpeace propone una serie de acciones con las que podemos frenar y accionar ante la contaminación plástica:
Consumidores
Optar por recipientes de cerámica o vidrio para calentar alimentos.
Evitar recalentar comida en envases plásticos, incluso si son “aptos para microondas”.
Solicitar a supermercados y restaurantes reducir el uso de plásticos de un solo uso.
Empresas
Comprometerse con el objetivo de “cero liberación” de microplásticos y químicos peligrosos hacia los alimentos, con metas verificables hacia 2035.
Invertir en innovación de materiales seguros y sistemas de reutilización.
Eliminar mensajes engañosos sobre la seguridad de envases plásticos.
Gobiernos:
Impulsar un Tratado Global de Plásticos jurídicamente vinculante que reduzca la producción mundial al menos 75% para 2040.
Aplicar el principio de precaución en regulación de envases alimentarios.
Establecer incentivos para modelos de reutilización y alternativas no tóxicas.
Precaución, responsabilidad y transición urgente
La evidencia sobre microplásticos en envases plantea una advertencia clara: estamos ante un riesgo emergente que combina exposición masiva, incertidumbre científica y expansión de mercado. Ignorar las señales tempranas podría replicar errores históricos donde la inacción costó vidas y recursos.
Desde la perspectiva de responsabilidad social, el desafío no es solo técnico, sino ético. Reducir la dependencia del plástico y acelerar la transición hacia sistemas de reutilización no es una opción radical, sino una estrategia preventiva. La protección de la salud pública y la credibilidad empresarial dependen de actuar antes de que la evidencia definitiva llegue demasiado tarde.
Mercado Libre fue reconocida como la empresa más responsable del sector de comercio electrónico en el ranking Merco ESG México 2025, elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), en su 13ª edición en el país.
Para la compañía líder de comercio electrónico, el liderazgo empresarial implica una responsabilidad con el país y con las comunidades donde opera. Su compromiso ha estado en impulsar el crecimiento de millones de emprendedores y PyMEs, así como en democratizar el acceso a servicios financieros digitales con una mirada de triple impacto y una estrategia de sustentabilidad integrada a los ejes de negocio.
Con 26 años de presencia en México, Mercado Libre se ha consolidado como un actor estratégico en el desarrollo económico y social del país, impulsando la democratización del comercio electrónico y la inclusión financiera digital; desempeño que fue evaluado por uno de los monitores reputacionales más relevantes, que mide a las empresas en criterios ambientales, sociales y de gobernanza mediante una metodología multistakeholder basada diversas evaluaciones y fuentes de información.
Además de liderar su sector, Mercado Libre se posicionó dentro del top 15 del ranking general en Responsabilidad ESG México 2025 con la posición 11.
Los criterios de evaluación y resultados de esta edición son públicos y pueden consultarse en el sitio oficial del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa.Mercado Libre fue reconocida como la empresa más responsable del sector de comercio electrónico en el ranking Merco ESG México 2025, elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), en su 13ª edición en el país.
Para la compañía líder de comercio electrónico, el liderazgo empresarial implica una responsabilidad con el país y con las comunidades donde opera. Su compromiso ha estado en impulsar el crecimiento de millones de emprendedores y PyMEs, así como en democratizar el acceso a servicios financieros digitales con una mirada de triple impacto y una estrategia de sustentabilidad integrada a los ejes de negocio.
Con 26 años de presencia en México, Mercado Libre se ha consolidado como un actor estratégico en el desarrollo económico y social del país, impulsando la democratización del comercio electrónico y la inclusión financiera digital; desempeño que fue evaluado por uno de los monitores reputacionales más relevantes, que mide a las empresas en criterios ambientales, sociales y de gobernanza mediante una metodología multistakeholder basada diversas evaluaciones y fuentes de información.
Además de liderar su sector, Mercado Libre se posicionó dentro del top 15 del ranking general en Responsabilidad ESG México 2025 con la posición 11.
Los criterios de evaluación y resultados de esta edición son públicos y pueden consultarse en el sitio oficial del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa.
En México, el consumo de información es cada vez más digital. De acuerdo con el Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del total de la población alfabeta de 12 años y más (103.9 millones), 62.5% leyó libros; 45.7%, páginas de internet, foros o blogs; 29.6%, revistas; 24.8%, periódicos y 20.9%, historietas, cómics o mangas.
Bajo ese contexto saturado de información, el reto actual para atraer la atención de las audiencias jóvenes hacia contenidos más especializados es cada vez mayor, la apuesta por contenidos de interés o adecuados a las nuevas generaciones, no es sencillo, y medios como Opinión 51 –plataforma que se consolidó como el único medio en México integrado exclusivamente por mujeres columnistas con más de 100 autoras–, quiere orientar y economizar el tiempo de búsqueda. Así es como surge OPI, un asistente inteligente diseñado para acompañar a cada lectora y lector en su recorrido por la plataforma.
“En un momento en que la inteligencia artificial está siendo utilizada para acelerar procesos y sustituir el trabajo humano, nosotras la estamos utilizando no para que te resuma, sino para que te haga pensar más y mejor. La IA, al servicio de que las voces humanas se lean más y más fuerte”, detalló Pamela Cerdeira, directora y fundadora de Opinión 51.
Y es que el estudio anual que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) llamado Módulo de Lectura (MOLEC), indica que la población de 12 años y más a nivel nacional destaca en la actualización conceptual y metodológica, manteniendo el hábito de la lectura.
La lectura mediante redes sociales mostró un alcance elevado, con 83.5 millones de personas que declararon leer en plataformas como Facebook, WhatsApp, X, entre otras. De ese total, 83.8% combinó su lectura con algún otro material, mientras que el 16.2% se limitó únicamente a redes sociales.
OPI surge de dos preguntas estratégicas: ¿cómo impulsar a las y los lectores a leer más contenido de calidad que les permita tener una visión más crítica y completa del mundo?, y ¿cómo sustituir el leer rápido de nuestros tiempos, por el pensar mejor?
OPI es un modelo de lenguaje que recomienda a los usuario de Opinión 51 lecturas según sus intereses. La tecnología se convierte así en una brújula editorial que ordena, sugiere y conecta, sin sustituir el criterio humano, por el contrario, empoderándolo.