En un contexto global donde la pérdida de bosques supera las 10 millones de hectáreas anuales y las olas de calor se intensifican, la educación ambiental ha dejado de ser una opción para convertirse en una urgencia. Bajo esta premisa, Eco Jornadas LTH anuncia su participación en la Feria Nacional de San Marcos (FNSM) 2026, transformando el recinto ferial en un espacio de aprendizaje y acción por el planeta.
A través de actividades interactivas y experiencias didácticas, el programa busca que niñas, niños y padres de familia adopten hábitos responsables que frenen la degradación de los ecosistemas. Según datos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la construcción de una cultura ambiental desde edades tempranas es clave para mitigar riesgos a la salud y mejorar la calidad de vida en las próximas décadas.
Desde su lanzamiento en 2010, Eco Jornadas LTH se ha consolidado como una iniciativa con impacto medible y crecimiento sostenido. Tan solo en el último año, en México superó los 263 mil participantes, con presencia en más de 25 ciudades, además de fortalecer su modelo con distribuidores, alcanzando 12 centros activos y 6 mil participantes. A nivel regional, su alcance en Centroamérica llegó a 25 mil personas. El programa ha beneficiado desde su inicio hasta hoy a más de 1.7 millones de personas y generado un impacto indirecto superior a 7 millones, alcanzando cerca de 300 mil beneficiarios en su máximo histórico anual reciente.
Durante su participación en la Feria Nacional de San Marcos, el programa ofrecerá experiencias diseñadas para explicar de forma sencilla la importancia de la preservación de los recursos naturales, el impacto de los hábitos diarios en el entorno y la relevancia de adoptar prácticas más sustentables en el hogar, la escuela y la comunidad.
Las actividades se llevarán a cabo dentro del recinto de la feria el miércoles 22 y 29 de abril, y del miércoles 6 al sábado 9 de mayo, en un horario de 12:00 a 19:00 horas, en el stand al inicio de la expo, ingresando por el área de juegos, entre la rueda de la fortuna y la zona de velaria.
La iniciativa cuenta con la colaboración de la Fundación Miguel Ángel Barberena – Los Cuartos, lo que refuerza el compromiso social con la comunidad hidrocálida.
Con estas acciones, Eco Jornadas LTH reafirma que la transformación hacia un mundo resiliente no solo depende de grandes acuerdos internacionales, sino de las decisiones cotidianas que se toman en el hogar, la escuela y la comunidad. Sembrar conciencia hoy es la única vía para proteger el mañana.
En México, ocho de cada 10 niños viajan sin la protección adecuada en el automóvil, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), retomados por Caminos y Puentes Federales (Capufe). Menos del 20% de los menores utiliza Sistemas de Retención Infantil (SRI) en las edades recomendadas, lo que incrementa significativamente el riesgo de lesiones graves o fatales en caso de un siniestro.
La magnitud del problema es relevante si se considera que los accidentes automovilísticos son la tercera causa de decesos en menores de uno a cuatro años y la segunda en niños de cinco a 14 años en el país. A ello se suma un factor adicional: incluso cuando se utilizan sillas infantiles, no siempre se emplean correctamente.
“Un sistema de retención infantil bien instalado puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia”, señaló Pancho Name, piloto profesional y vocero de la campaña permanente ConductaVial Quálitas (CVQ).
Los sistemas de retención infantil deben utilizarse desde que el bebé sale del hospital. Su uso debe adecuarse a la edad y etapa de desarrollo del menor, con características como:
● Hasta los dos años: sillas orientadas hacia atrás
● Etapa preescolar: asientos convertibles
● Edad escolar: asientos elevadores
Más allá de contar con el dispositivo correcto, su instalación y uso adecuado son factores determinantes para garantizar su efectividad. “El problema no es solo no usar la silla, sino usarla mal. Ahí es donde está el mayor riesgo”, añadió Name.
Quálitas, aseguradora vehicular líder en México desde 2007, a través de su campaña permanente Cultura Vial Quálitas, impulsa acciones de concientización orientadas a promover una mayor cultura de seguridad vial, con el objetivo de reducir riesgos y fomentar decisiones informadas entre los conductores.
Tres claves para proteger a niñas y niños en el automóvil
● Elegir la silla adecuada: Debe corresponder a la edad, peso y estatura del menor, además de contar con certificación vigente.
● Instalar correctamente: Priorizar la posición a contramarcha el mayor tiempo posible y utilizar sistemas con arnés de cinco puntos.
● Verificar estabilidad: El asiento no debe moverse más de dos centímetros hacia los lados.
La seguridad infantil no es opcional ni depende de la distancia del trayecto. En un país donde los accidentes viales se mantienen entre las principales causas de fallecimiento en menores, el uso correcto de sistemas de retención infantil no solo reduce riesgos: puede salvar vidas.
“Ningún padre permitiría que su hijo nade sin protección. Entonces, ¿por qué, siendo los accidentes viales una de las principales causas de lesiones y defunciones en niños, seguimos sin usar sistemas de retención infantil?”, finalizó el piloto.
Moctezuma dio a conocer los resultados de su Informe Anual Integrado 2025, en el que destaca un sólido desempeño financiero, avances significativos en sostenibilidad y una firme contribución al desarrollo social, consolidando su posición como una de las compañías más rentables de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
Sólido desempeño financiero y creación de valor
Gracias a una estricta disciplina en costos, la excelencia operativa y la optimización de procesos, la empresa logró mantener el crecimiento y robustecer su rentabilidad. En 2025 reportó ingresos por 20,379 millones de pesos, lo que representa un incremento del 2.9% respecto a 2024.
La generación de valor se sustentó en mejoras de eficiencia operativa y un riguroso control de gastos, permitiendo el incremento en los márgenes de rentabilidad y la generación de flujos de efectivo saludables. Esta solidez financiera hizo posible el pago de dividendos y la continuidad de inversiones estratégicas en CAPEX con recursos propios, sin recurrir a financiamiento externo.
Inversión estratégica y compromiso con la sostenibilidad
Durante 2025, Moctezuma destinó el 91% de su inversión a la modernización del proceso productivo del cemento, al uso de combustibles alternos y al fortalecimiento de su infraestructura logística, en línea con su Estrategia de Sostenibilidad: Roadmap 2030. Entre los principales avances destacan:
Reducción del factor clínker de 64.3% por tonelada de cemento producido, superando, cinco años antes, la meta de 66% prevista para 2030.
Se registraron 522 kg de CO₂ por tonelada de cemento equivalente, lo que implica una reducción de 4.9% respecto a 2024, ubicándose a sólo 23 kg de la meta para 2030.
Se mantuvo el liderazgo sectorial en eficiencia energética, con un consumo de 76.0 kWh por tonelada de cemento, superando la meta establecida de 77 kWh/t.
Se generaron más de 921,000 kWh de energía fotovoltaica, evitando la emisión de 409 toneladas de CO₂, equivalente a la carga de más de 46 millones de smartphones.
“Somos prueba de que es posible alcanzar prosperidad financiera y mantener un ritmo sostenido de crecimiento, sin comprometer nuestra responsabilidad con el medio ambiente y las personas”, declaró José María Barroso Ramírez, director general de Moctezuma.
Impulso a la economía circular y la innovación
La organización avanzó en la sustitución de combustibles fósiles mediante el uso de residuos y biomasa, alcanzando una tasa de 8.4% en 2025, superior al 5.8% registrado en 2024. Desde el arranque de esta iniciativa, la empresa ha invertido más de 459 millones de pesos.
Entre los proyectos más relevantes destacan:
La puesta en marcha de una trituradora de llantas en la Planta Cerritos.
La consolidación de sistemas automatizados en las Plantas Cerritos y Tepetzingo.
La operación del Sistema de Combustibles Alternos en la Planta Tepetzingo, con una inversión de 240 millones de pesos y capacidad para transformar más de 150,000 toneladas de residuos al año.
Al respecto, Maribel Leyte Jiménez, directora de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Mejora Continua explicó: “cuando los residuos encuentran un nuevo propósito, se abre una vía de solución para el país; así entendemos en Moctezuma la economía circular: transformar desafíos ambientales en recursos y oportunidades”.
Gestión responsable del agua y protección ambiental
Como parte de su compromiso ambiental, Moctezuma redujo su consumo de agua a 99 litros por tonelada de cemento, 9.2% menos que en 2024.
Además:
El 92% de sus plantas de concreto cuenta con infraestructura para reciclar y reutilizar agua.
Se reutilizaron más de 86,000 m³ de agua en las operaciones, lo que equivale a 4.3 millones de garrafones de agua.
Se implementaron sistemas duales – agua potable y tratada – para garantizar la resiliencia operativa ante el desabasto hídrico.
En materia de biodiversidad, el proyecto Reef Balls que consistió en la instalación de 500 arrecifes artificiales en Yucatán, ha contribuido a la captura de 2,225.1 kg de CO₂ y al incremento de hasta 300% en la presencia de más de 15 especies de fauna marina. Por ello, Moctezuma anunció que prepara una segunda etapa de este proyecto.
Compromiso con el desarrollo social
En 2025, la empresa invirtió más de 11.5 millones de pesos en programas sociales, beneficiando con becas a 299 estudiantes y con útiles escolares a más de 22,000.
Asimismo, un total de 2,400 personas participaron en las Ferias de la Salud y más de 3,500 estuvieron presentes en las Jornadas de Puertas Abiertas realizadas a lo largo del año.
Desde hace más de 25 años, Moctezuma impulsa una escuela de futbol que integra educación y salud para jóvenes de comunidades cercanas a la Planta Tepetzingo, en donde niñas, niños y jóvenes son beneficiados cada año.
Inclusión y desarrollo del talento femenino
La empresa promueve la equidad de género en la industria a través de iniciativas como Casco Rosa, que busca visibilizar el talento de las mujeres, ampliar su presencia e impulsar un entorno más equitativo e incluyente; y la Escuela de Operadoras, un programa de formación que profesionaliza a mujeres en la conducción de unidades revolvedoras de concreto. En 2025 egresaron nueve operadoras, sumando 27 desde el inicio del programa.
“Nuestro compromiso es permanente: construir un México mejor a partir de lo que hacemos todos los días. A través de estas acciones, queremos dejar huella de progreso y desarrollo en escuelas, hospitales, caminos y comunidades enteras. Ese es nuestro propósito, nuestra identidad y nuestro orgullo; es el legado que queremos dejar a las próximas generaciones”, concluyó José María Barroso.
Con estos resultados, Moctezuma consolida un modelo de negocio resiliente y sostenible, alineando su desempeño financiero con la innovación, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.
La transición energética global está atravesando un momento decisivo. Durante años, la conversación giró en torno a si las energías renovables podrían ser lo suficientemente confiables para sustituir a los combustibles fósiles. Hoy, la pregunta ha cambiado: ¿qué tan rápido podemos escalar su adopción? Un reciente informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) confirma que la energía solar y eólica, combinadas con sistemas de almacenamiento, ya no solo son viables, sino más económicas incluso bajo esquemas de suministro continuo.
Este cambio no es menor. Implica que el modelo energético dominante está perdiendo competitividad frente a alternativas más limpias, resilientes y accesibles. En este nuevo contexto, el crecimiento de la energía limpia deja de ser una aspiración ambiental para consolidarse como una decisión estratégica que impacta directamente en la rentabilidad, la seguridad energética y la sostenibilidad de largo plazo.
El crecimiento de la energía limpia redefine el mercado energético
El informe “Energías renovables 24/7: La economía de la energía solar y eólica estable” introduce un concepto clave: la energía limpia gestionable. A diferencia de la generación intermitente, este modelo integra almacenamiento en baterías para garantizar suministro continuo, lo que permite comparar directamente con fuentes fósiles en términos de confiabilidad.
Los datos son contundentes. Los costos de la energía solar con almacenamiento se sitúan entre 54 y 82 dólares por MWh, por debajo del carbón nuevo en mercados como China (70-85 dólares) y muy por debajo del gas, que supera los 100 dólares por MWh a nivel global. Este escenario posiciona al crecimiento de la energía limpia como un factor determinante en la reconfiguración del sistema energético.
De la eficiencia a la competitividad estructural
Uno de los motores más relevantes de este cambio ha sido la reducción acelerada de costos. Desde 2010, la energía solar fotovoltaica ha disminuido sus costos en un 87 %, mientras que la eólica terrestre ha logrado una reducción del 55 %. En paralelo, las baterías han experimentado una caída del 93 % en sus costos.
Este descenso no solo mejora la accesibilidad, sino que transforma la lógica de inversión. Las energías renovables ya no dependen exclusivamente de incentivos o marcos regulatorios favorables: hoy compiten por mérito propio. En este sentido, el crecimiento de la energía limpia responde a una ventaja económica estructural difícil de revertir.
Energía 24/7: el fin del mito de la intermitencia
Durante décadas, la principal crítica hacia las energías renovables fue su incapacidad para garantizar suministro constante. Sin embargo, la evolución de los sistemas de almacenamiento ha cambiado radicalmente este panorama. Las soluciones híbridas permiten almacenar energía y liberarla de forma estratégica, asegurando disponibilidad continua.
Este avance desarticula uno de los argumentos más persistentes a favor de los combustibles fósiles. Hoy, la energía renovable puede operar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, con niveles de confiabilidad comparables —e incluso superiores— a los sistemas tradicionales.
Seguridad energética en un contexto de incertidumbre
Más allá de los costos, la energía limpia ofrece una ventaja estratégica clave: reduce la exposición a riesgos geopolíticos. La volatilidad en los mercados de petróleo y gas, así como las tensiones en rutas clave de suministro, han evidenciado la fragilidad del modelo fósil.
En palabras del secretario general de la ONU, António Guterres, la crisis energética reciente ha dejado claro el verdadero costo de esta dependencia. Frente a ello, el crecimiento de la energía limpia se posiciona como una vía para fortalecer la resiliencia, garantizar estabilidad y avanzar hacia sistemas energéticos más autónomos.
Otro elemento que está inclinando la balanza es el tiempo de desarrollo. Mientras que los proyectos de gas pueden tardar varios años en entrar en operación, las instalaciones solares y eólicas con almacenamiento suelen completarse en uno o dos años.
Esta rapidez es especialmente relevante en un entorno donde la demanda eléctrica crece de forma acelerada, impulsada por sectores como la inteligencia artificial y los centros de datos. La capacidad de responder con agilidad se convierte, así, en una ventaja competitiva clave para las energías renovables.
El flujo de capital hacia el sector confirma esta tendencia. En el primer trimestre de 2026, la financiación corporativa para energía solar superó los 11 mil millones de dólares, con un incremento del 131 % interanual. Aunque el capital de riesgo registró una ligera caída, el volumen total de inversión sigue siendo sólido.
Estos datos reflejan una confianza creciente en el sector y evidencian que el crecimiento de la energía limpia está respaldado por un ecosistema financiero robusto, donde participan tanto actores públicos como privados.
Crecimiento de la energía limpia: proyecciones que aceleran la transición
Las proyecciones de IRENA apuntan a una reducción adicional de costos en los próximos años. Se estima que para 2030 los costos podrían disminuir hasta en un 30 %, y hasta un 40 % para 2035, alcanzando niveles por debajo de los 50 dólares por MWh en los sistemas más eficientes.
Este escenario no solo consolidará la competitividad de las energías renovables, sino que acelerará su adopción a gran escala. La transición energética ya no depende únicamente de la voluntad política, sino de una lógica de mercado que favorece cada vez más a las soluciones limpias.
La narrativa energética global está cambiando de forma irreversible. Las energías renovables han dejado de ser una alternativa complementaria para convertirse en el eje central de los sistemas energéticos del futuro. Su capacidad para ofrecer energía limpia, confiable y competitiva marca un antes y un después en la forma en que producimos y consumimos electricidad.
En este contexto, la discusión ya no gira en torno a si la transición es posible, sino a cómo acelerar su implementación. Para empresas, gobiernos y sociedad, el crecimiento de la energía limpia representa una oportunidad estratégica para construir un modelo más resiliente, sostenible y alineado con los desafíos del siglo XXI.
Durante años, la conversación ambiental ha colocado al individuo como protagonista del cambio: usar bolsas reutilizables, evitar plásticos, consumir local o modificar la dieta. Estas acciones, sin duda valiosas, han construido una narrativa poderosa: que el cambio climático puede enfrentarse desde decisiones cotidianas. Pero en medio de una crisis ambiental sistémica, esta idea comienza a mostrar sus límites.
Hoy, cuestionar si basta con ser ecofriendly no implica desestimar la responsabilidad personal, sino ampliar la conversación. Diversas voces desde la academia y la sostenibilidad coinciden en que este enfoque, aunque bien intencionado, puede ser insuficiente e incluso contraproducente si desplaza la atención de los verdaderos motores del deterioro ambiental: los sistemas productivos, energéticos y regulatorios.
¿Es suficiente ser ecofriendly para cambiar el sistema?
La premisa de que basta con ser ecofriendly para transformar el planeta se ha instalado con fuerza en el imaginario colectivo. Desde etiquetas verdes hasta campañas publicitarias, el mensaje es claro: cada pequeña acción cuenta. Sin embargo, la evidencia muestra que estos esfuerzos, aunque positivos, no logran generar cambios estructurales por sí solos.
De acuerdo con eco-business, el problema no está en las acciones individuales, sino en la expectativa que se construye alrededor de ellas. Reducir el impacto ambiental requiere transformaciones profundas en la forma en que producimos, distribuimos y consumimos recursos. Sin estos cambios, las decisiones personales quedan limitadas frente a la magnitud del desafío.
Del ciudadano al consumidor: un cambio de rol
Uno de los efectos menos visibles del discurso ambiental dominante es la transformación del ciudadano en consumidor. La sostenibilidad se ha traducido en elecciones de compra, donde el compromiso ambiental se mide en productos adquiridos y no en participación colectiva.
Este cambio de enfoque tiene implicaciones importantes. Al centrar la solución en el mercado, se reduce la presión hacia gobiernos y empresas para implementar cambios estructurales. Además, se genera una sensación de cumplimiento individual que puede disminuir la participación en iniciativas más amplias, como la incidencia pública o la colaboración comunitaria.
Hablar de crisis ambiental en términos de “todos somos responsables” puede parecer justo, pero también invisibiliza las diferencias de impacto y poder. No todos los actores contribuyen de la misma manera al problema ni tienen la misma capacidad de transformarlo.
Mientras millones de personas buscan ser ecofriendly en su día a día, las decisiones más relevantes —como la transición energética, la regulación industrial o el diseño urbano— siguen concentradas en manos de actores con mayor influencia. Esta narrativa colectiva, aunque inclusiva, puede diluir responsabilidades clave.
Los límites invisibles de la acción individual
Un dato revelador es que la mayor parte del impacto ambiental de los productos ocurre antes de que lleguen al consumidor. Procesos industriales, cadenas de suministro y decisiones logísticas concentran entre el 90 % y el 95 % de la huella ambiental.
Además, muchas decisiones relevantes están fuera del alcance individual. El acceso al transporte público, la disponibilidad de energías limpias o la infraestructura urbana condicionan las posibilidades de adoptar estilos de vida sostenibles. En este contexto, incluso los esfuerzos más conscientes enfrentan barreras estructurales.
Esto no significa que las acciones individuales carezcan de valor. Adoptar hábitos sostenibles puede fomentar coherencia, generar conciencia y fortalecer comunidades. Sin embargo, su impacto sistémico es limitado si no se articula con esfuerzos colectivos.
Históricamente, la acción individual estaba más vinculada a la participación social: organizarse, incidir, proponer. Recuperar esta dimensión es clave para que el compromiso ambiental trascienda el ámbito personal y contribuya a cambios más amplios.
Más allá de ser ecofriendly: activar el cambio colectivo
Ir más allá de ser ecofriendly implica repensar el papel del individuo en la sostenibilidad. No se trata solo de consumir mejor, sino de participar activamente en la construcción de soluciones: apoyar políticas públicas, impulsar cambios en las organizaciones y colaborar en iniciativas colectivas.
El cambio sistémico rara vez surge de decisiones aisladas. Se construye a partir de acciones coordinadas que inciden en puntos estratégicos. En este sentido, la sostenibilidad requiere pasar de la lógica del consumo a la lógica de la ciudadanía activa.
La pregunta no es si vale la pena ser ecofriendly, sino hasta dónde puede llegar ese enfoque. Las acciones individuales son un punto de partida, pero no el destino final. Reconocer sus límites permite enfocar los esfuerzos en estrategias más efectivas y evitar la ilusión de cambio sin transformación real.
En un contexto de crisis climática, el verdadero reto es colectivo. La sostenibilidad se construye desde la articulación entre individuos, empresas y gobiernos, con una ciudadanía informada y participativa en el centro. Solo así será posible avanzar hacia soluciones que estén a la altura del desafío global.
En muchas conversaciones corporativas, el debate sobre sostenibilidad vs rentabilidad suele simplificarse hasta volverse engañoso. Cuando una iniciativa no arroja los resultados financieros esperados, la conclusión inmediata suele ser que “la sostenibilidad no compensa”. Sin embargo, esa afirmación casi siempre nace de una visión limitada: evaluar toda una estrategia a partir de un único intento fallido, generalmente basado en la sustitución de materiales.
Este enfoque no solo reduce la complejidad del desafío, también invisibiliza oportunidades reales de creación de valor. Cambiar un insumo más barato por uno más sostenible puede afectar los márgenes en el corto plazo, sí, pero asumir que ese resultado define toda la relación entre sostenibilidad y negocio es ignorar el potencial estratégico de la innovación. El problema no es la sostenibilidad, sino la forma en que se está intentando implementar.
Sostenibilidad vs rentabilidad: cuando la sustitución no es suficiente
De acuerdo con Sustainable Brands, la sustitución es, probablemente, la técnica más utilizada por las empresas que buscan avanzar en sostenibilidad. Reemplazar plástico virgen por reciclado o elegir materiales con menor huella ambiental parece un paso lógico. Sin embargo, este enfoque suele venir acompañado de un incremento en costos que, si no se compensa con otros factores, impacta directamente en la rentabilidad por unidad.
Lo relevante aquí no es negar esa realidad, sino entender su alcance. La sustitución es solo una herramienta dentro de un abanico mucho más amplio de estrategias. Cuando las organizaciones la prueban una vez y la descartan tras un resultado negativo, en realidad están abandonando el 97% de las posibilidades disponibles. Es como evaluar toda una disciplina con base en un solo experimento.
El sesgo de las decisiones empresariales
Las decisiones corporativas suelen estar influenciadas por resultados inmediatos. Si una iniciativa no genera retornos claros en el corto plazo, se percibe como un error. Este sesgo limita la exploración de modelos más complejos, donde el valor no siempre es directo ni inmediato, pero sí sostenible en el tiempo.
En este contexto, la conversación sobre sostenibilidad vs rentabilidad se vuelve reduccionista. Se mide el impacto únicamente en términos de costos directos, sin considerar beneficios como la fidelización del talento, la reputación, la innovación o la apertura de nuevas fuentes de ingreso. Es una mirada parcial que termina condicionando la estrategia.
El excedente estratégico: una lógica diferente
Frente a este escenario, surge una alternativa poderosa: el excedente estratégico. En lugar de limitarse a optimizar costos, esta técnica propone desarrollar capacidades internas más allá de lo necesario y luego monetizarlas externamente. Es un cambio de mentalidad que transforma la sostenibilidad en una plataforma de crecimiento.
La lógica es simple pero potente. Si una empresa invierte en desarrollar algo valioso —como talento, procesos o conocimiento— puede convertir ese excedente en un activo comercializable. Así, lo que inicialmente era un costo se convierte en una nueva fuente de ingresos, alineando impacto social con resultados financieros.
Un caso que redefine el valor
Una cadena de restaurantes emergente enfrentaba un desafío común: atraer y retener talento calificado en un mercado competitivo. Para resolverlo, diseñó un programa de capacitación de alto nivel enfocado en personas que buscaban reincorporarse al mercado laboral. El resultado fue un equipo más leal, productivo y comprometido.
El programa, además de mejorar la operación, generaba un impacto social significativo. Sin embargo, también planteaba un reto: la alta retención reducía la necesidad de nuevas contrataciones, limitando el alcance del impacto y dejando capacidad de formación sin utilizar. Lo que parecía una fortaleza comenzaba a mostrar una ineficiencia.
De centro de costos a motor de ingresos
La solución fue replantear el enfoque. En lugar de ver la capacitación como un gasto necesario, la empresa la convirtió en un servicio. Comenzó a ofrecer a otras compañías del sector acceso a los egresados del programa, altamente capacitados y con bajas tasas de rotación.
Este modelo permitió generar ingresos a través de comisiones por colocación, al mismo tiempo que fortalecía el ecosistema laboral local. La empresa no solo recuperó la inversión en capacitación, sino que la transformó en un activo estratégico que diversificaba sus fuentes de ingreso y amplificaba su impacto social.
Más allá de una sola técnica
El excedente estratégico es solo una de las múltiples formas en que la sostenibilidad puede integrarse al modelo de negocio. Existen otras técnicas como la adaptación —utilizar recursos de forma precisa y eficiente— o el cambio de tiempo —optimizar la relación entre inversión y retorno— que también ofrecen oportunidades valiosas.
Esto evidencia que el debate sobre sostenibilidad vs rentabilidad no debería centrarse en si una acción específica funciona o no, sino en la capacidad de las empresas para explorar diferentes enfoques. Limitarse a una sola estrategia es, en esencia, limitar el potencial de innovación.
Sostenibilidad vs rentabilidad: ampliar el manual estratégico
Cuando una organización basa toda su estrategia en una única técnica, está operando con una visión incompleta. La sostenibilidad no es un bloque monolítico, sino un sistema compuesto por múltiples palancas que pueden activarse según el contexto y los objetivos del negocio.
Ampliar el “manual” implica adoptar una mentalidad experimental, donde el aprendizaje continuo sustituye al juicio inmediato. En lugar de descartar iniciativas tras un primer intento, se trata de iterar, combinar estrategias y construir modelos más robustos que integren impacto y rentabilidad.
El verdadero error no está en intentar ser sostenible, sino en hacerlo de forma limitada. Reducir la sostenibilidad a un simple cambio de materiales es ignorar su dimensión estratégica y su capacidad de generar valor. La rentabilidad no desaparece cuando se incorpora el impacto social; simplemente requiere nuevas formas de ser entendida y gestionada.
Replantear la relación entre sostenibilidad vs rentabilidad implica dejar de verlas como fuerzas opuestas y empezar a tratarlas como variables interdependientes. Las empresas que logren hacerlo no solo serán más resilientes, sino también más relevantes en un entorno donde el valor ya no se mide únicamente en términos financieros, sino en la capacidad de generar impacto sostenible en el tiempo.
En México, trabajar más no necesariamente significa producir mejor. Durante años, el país ha encabezado las listas de sobrecarga laboral, mientras mantiene niveles de productividad por debajo de economías desarrolladas. Hoy, en medio de este contraste, la reducción de la jornada laboral emerge como una de las transformaciones más relevantes del mundo del trabajo, con implicaciones que van mucho más allá del tiempo en oficina.
La llegada de la jornada de 40 hrs abre una conversación de fondo sobre eficiencia, bienestar y competitividad. No se trata únicamente de acortar la semana laboral, sino de cuestionar un modelo que ha normalizado jornadas extensas con resultados limitados. La evidencia más reciente apunta a que, si se gestiona correctamente, este cambio podría convertirse en una palanca para mejorar salarios, reducir el desempleo y construir entornos laborales más sostenibles.
Jornada de 40 hrs: ¿una oportunidad para dinamizar el mercado laboral?
El escenario más optimista plantea un cambio estructural en la dinámica económica. De acuerdo con estimaciones de Deloitte, si la transición a la jornada de 40 hrs viene acompañada de un aumento en la productividad, los salarios reales podrían crecer hasta 9.2% entre 2027 y 2030, mientras que la tasa de desempleo se reduciría a 2.9%.
Este panorama sugiere un círculo virtuoso: empresas más eficientes, talento mejor remunerado y un mercado laboral más estable.
La clave está en entender que la reducción de horas no es el objetivo final, sino el punto de partida para replantear cómo se genera valor dentro de las organizaciones.
Productividad: el verdadero eje de la transformación
Hablar de menos horas sin hablar de productividad es quedarse a la mitad de la conversación. El éxito de esta reforma dependerá, en gran medida, de la capacidad de empresas y colaboradores para hacer más eficiente el tiempo de trabajo.
Esto implica desde la digitalización de procesos hasta una gestión más estratégica del tiempo: reuniones más cortas, menos tareas operativas y mayor enfoque en actividades de alto impacto. En este sentido, la reforma actúa como un catalizador que obliga a las organizaciones a evolucionar, dejando atrás prácticas que ya no responden a las exigencias actuales.
Entre lo posible y lo probable: escenarios de implementación
No todos los caminos conducen al mismo resultado. En un escenario intermedio, el costo laboral aumentaría alrededor de 0.5% en 2027, distribuido entre empresas y trabajadores. Aquí, el crecimiento salarial sería más moderado, cercano al 3.7%, y el desempleo podría incrementarse ligeramente a 3.4%.
Este escenario refleja una transición más cercana a la realidad: avances graduales, ajustes operativos y decisiones estratégicas que definirán el rumbo. La forma en que se gestione este proceso será determinante para evitar que los beneficios se diluyan en el corto plazo.
Cuando el cambio se queda corto: riesgos de una mala implementación
El mayor riesgo no está en la reforma, sino en cómo se implemente. Si la reducción de horas se compensa únicamente con el pago de tiempo extra, sin mejoras en productividad, los efectos pueden ser adversos.
En un escenario pesimista, los salarios reales podrían caer 0.8% y el desempleo aumentar a 3.7%. Este resultado pone sobre la mesa una advertencia clara:
Reducir la jornada sin transformar el modelo de trabajo puede generar más presión que beneficios, tanto para empresas como para colaboradores.
Aprendizajes globales: eficiencia como ventaja competitiva
La experiencia internacional ofrece señales alentadoras. En países como Chile, la reducción de la jornada impulsó a las empresas a modernizarse, adoptando tecnología y mejores prácticas que, con el tiempo, elevaron su desempeño.
Islandia refuerza esta narrativa. Tras implementar jornadas más cortas entre 2015 y 2019, el país logró incrementar su productividad en 1.5% en cuatro años, apoyado por políticas públicas y negociación colectiva. El mensaje es contundente: no se trata de trabajar menos, sino de trabajar con mayor inteligencia.
Jornada de 40 hrs: bienestar como eje de la sostenibilidad laboral
Más allá de los indicadores económicos, la jornada de 40 hrs responde a una deuda histórica con el bienestar de las personas trabajadoras. México concentra a millones de personas con jornadas superiores a 60 horas semanales, una realidad que impacta directamente en su salud física y mental.
El estrés laboral, asociado a enfermedades cardiovasculares, evidencia que el modelo actual no es sostenible. Reducir la jornada representa una oportunidad para equilibrar la vida personal y profesional, disminuir el burnout y avanzar hacia entornos laborales más humanos, alineados con las agendas de responsabilidad social.
Una transición en marcha: del decreto a la acción
La reforma ya no es una posibilidad, es una realidad en construcción. Desde mayo de 2026, se establecieron las bases legales para la transición hacia una semana laboral de 40 horas, con una implementación gradual que se extenderá hasta 2030.
Este periodo será clave para que las empresas rediseñen sus operaciones, ajusten turnos y fortalezcan su gestión del talento. Más que cumplir con una obligación normativa, el reto está en capitalizar esta transformación como una ventaja competitiva.
La reducción de la jornada laboral marca un punto de inflexión en el futuro del trabajo en México. Sin embargo, su éxito no dependerá únicamente de la legislación, sino de la capacidad de adaptación de las organizaciones y del compromiso por construir modelos más eficientes.
La pregunta ya no es si es posible trabajar menos, sino cómo hacerlo mejor. En esa respuesta se juega no solo el impacto económico de la reforma, sino la posibilidad de redefinir la relación entre productividad, bienestar y desarrollo sostenible en el país.
La conversación sobre inteligencia artificial dejó de centrarse en el “qué puede hacer” para enfocarse en el “cómo lo está haciendo” y, sobre todo, en sus implicaciones. A tres años del auge de herramientas como ChatGPT, las empresas enfrentan un nuevo punto de inflexión: integrar la IA en su operación sin comprometer sus compromisos ambientales, sociales y de gobernanza. En este escenario, el liderazgo en sostenibilidad se posiciona como una pieza clave para equilibrar innovación y responsabilidad.
Hoy, la IA no solo acelera procesos, también redefine prioridades. Desde el análisis de riesgos climáticos hasta la trazabilidad en cadenas de suministro, su impacto es innegable. Pero junto con las oportunidades emergen tensiones: mayor consumo energético, sesgos en los datos y riesgos en la toma de decisiones automatizadas. Esta “frontera accidentada” obliga a replantear el liderazgo en sostenibilidad como una capacidad que combine tecnología, pensamiento crítico y visión sistémica.
IA y liderazgo en sostenibilidad: navegar una frontera irregular
De acuerdo con Eco-business, la inteligencia artificial ha demostrado ser altamente eficiente en tareas específicas, pero inconsistente en otras. Esta dualidad, descrita como una “frontera irregular”, marca el nuevo terreno que deben recorrer las organizaciones. Para el liderazgo en sostenibilidad, esto implica reconocer que no todas las soluciones tecnológicas generan valor sostenible por sí mismas.
El entusiasmo por la IA ha llevado a muchas empresas a adoptarla rápidamente, incluso sin una estrategia clara. En paralelo, los marcos de gobernanza, regulación y ética avanzan a un ritmo mucho más lento. Esta brecha incrementa los riesgos y evidencia la necesidad de liderazgos más conscientes y estratégicos.
En este contexto, liderar ya no significa solo implementar herramientas, sino entender sus implicaciones. La sostenibilidad exige una mirada más amplia, capaz de anticipar impactos y evitar soluciones que, aunque eficientes, resulten insostenibles en el largo plazo.
Pensamiento sistémico: la base del liderazgo en sostenibilidad
Uno de los principales desafíos al utilizar IA es la falta de contexto en los datos. Los algoritmos pueden procesar grandes volúmenes de información, pero no necesariamente comprenden las dinámicas sociales, ambientales y económicas que la rodean. Aquí es donde el liderazgo en sostenibilidad cobra relevancia.
El pensamiento sistémico permite entender cómo una decisión impacta múltiples dimensiones al mismo tiempo. Por ejemplo, una estrategia eficiente en costos podría generar consecuencias negativas en comunidades o ecosistemas si no se evalúa de forma integral.
Desarrollar esta capacidad no es opcional. En un entorno donde la IA amplifica el alcance de las decisiones, también amplifica sus efectos. Por ello, los líderes deben ser capaces de conectar datos con realidades y traducir información en acciones responsables.
Automatización sí, pero con criterio
El uso de inteligencia artificial en la toma de decisiones plantea una pregunta clave: ¿hasta qué punto delegar el juicio humano? En sostenibilidad, donde las decisiones tienen implicaciones éticas y de largo plazo, esta cuestión es especialmente crítica.
La automatización puede mejorar la eficiencia, pero no sustituye la responsabilidad. Delegar decisiones a sistemas cuyo funcionamiento no es completamente transparente puede debilitar la rendición de cuentas dentro de las organizaciones.
Además, existe el riesgo de confiar ciegamente en resultados que parecen correctos, pero carecen de profundidad. Por ello, el liderazgo en sostenibilidad debe garantizar que la IA funcione como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio profesional.
El “batido conceptual”: cuando la IA pierde el sentido
Uno de los fenómenos más preocupantes en el uso de IA generativa es la producción de contenidos que, aunque bien estructurados, carecen de sustancia. Este efecto, conocido como “batido conceptual”, puede generar una falsa sensación de claridad.
En el ámbito de la sostenibilidad, donde los matices son esenciales, este tipo de contenido representa un riesgo. Las decisiones basadas en análisis superficiales pueden derivar en estrategias poco efectivas o incluso contraproducentes.
Frente a esto, los líderes deben desarrollar habilidades para identificar inconsistencias, cuestionar resultados y profundizar en los análisis. La calidad de las decisiones dependerá, en gran medida, de la calidad del pensamiento detrás de ellas.
Talento en transformación: del reporte a la estrategia
La IA está modificando la estructura de los equipos de sostenibilidad. Muchas organizaciones están automatizando tareas como la elaboración de reportes, lo que reduce la carga operativa, pero también redefine los perfiles profesionales.
Esto abre una oportunidad importante: pasar de roles centrados en la recopilación de información a funciones estratégicas. Sin embargo, también plantea un riesgo si no se desarrollan adecuadamente las nuevas capacidades.
El liderazgo en sostenibilidad debe impulsar esta evolución, apostando por habilidades como análisis prospectivo, inteligencia sistémica y comprensión del negocio. La sostenibilidad deja de ser un área operativa para convertirse en un eje estratégico.
¿Optimizar o transformar?
La IA es, en esencia, una herramienta de optimización. Pero optimizar procesos existentes no siempre equivale a generar impacto positivo. De hecho, puede perpetuar modelos insostenibles si no se cuestionan sus bases.
Muchas empresas adoptan IA con un enfoque de eficiencia, sin reflexionar sobre el propósito de su implementación.
Esto puede traducirse en beneficios a corto plazo, pero con consecuencias negativas a largo plazo.
Aquí es donde el liderazgo en sostenibilidad juega un papel determinante: asegurar que la tecnología se utilice para transformar, no solo para acelerar. La clave no está en la capacidad de la IA, sino en la intención con la que se utiliza.
Pensamiento crítico: la nueva ventaja competitiva
En un entorno donde la IA genera información de manera constante, el pensamiento crítico se convierte en una habilidad indispensable. Saber cuestionar, validar y contextualizar la información es clave para tomar decisiones responsables.
Las preguntas correctas marcan la diferencia: ¿de dónde provienen los datos?, ¿qué sesgos pueden existir?, ¿qué perspectivas están ausentes? Estas interrogantes permiten ir más allá de lo evidente. El liderazgo en sostenibilidad debe fomentar una cultura organizacional donde el análisis riguroso sea la norma. La tecnología puede facilitar el acceso a la información, pero solo el pensamiento crítico garantiza su uso adecuado.
Narrativa y conexión en la era de la IA
El liderazgo no se limita a los datos; también implica generar conexión. En sostenibilidad, esto se traduce en la capacidad de movilizar a personas y organizaciones hacia objetivos comunes.
La IA puede amplificar mensajes, pero también polarizar audiencias.
En un contexto donde las “cámaras de eco” son cada vez más frecuentes, construir narrativas inclusivas se vuelve fundamental. Contar historias relevantes, cercanas y basadas en evidencia permite generar empatía y compromiso. El liderazgo en sostenibilidad debe integrar esta dimensión para impulsar cambios reales y duraderos.
La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas del juego, pero no sustituye los principios que guían la sostenibilidad. Más bien, los pone a prueba. La capacidad de integrar tecnología con ética, contexto y visión estratégica será determinante en los próximos años.
El verdadero reto no es adoptar IA, sino hacerlo con intención. El liderazgo en sostenibilidad tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de guiar este proceso, asegurando que la innovación tecnológica contribuya a construir un futuro más equitativo y resiliente.
El deporte siempre ha sido sinónimo de resistencia, estrategia y adaptación. Sin embargo, hoy enfrenta un desafío que rebasa cualquier preparación física: el cambio climático. Las condiciones extremas ya no son eventos aislados, sino una constante que comienza a modificar la forma en que se planifican, ejecutan y evalúan los grandes torneos a nivel global.
En este contexto, los eventos deportivos en riesgo dejan de ser una proyección futura para convertirse en una realidad operativa. La creciente incertidumbre climática no solo compromete la seguridad de atletas y espectadores, también cuestiona la vigencia de modelos de inversión diseñados para un entorno que ya no existe. La industria deportiva se encuentra así en un punto de inflexión donde cada decisión importa más allá del silbatazo final.
Eventos deportivos en riesgo: cuando el calor redefine las reglas
De acuerdo con Sustainable Brands, el Mundial de 2026 será un caso emblemático. Proyecciones indican que partidos en ciudades como Miami podrían alcanzar temperaturas de bulbo húmedo superiores a los 33 °C, rebasando los límites recomendados para la práctica deportiva profesional. Este escenario no solo implica ajustes logísticos, sino riesgos directos para la salud.
A pesar de ello, gran parte de la conversación se ha enfocado en medidas inmediatas: pausas de hidratación, ventiladores o cambios de horario. Si bien son necesarias, estas acciones responden a una lógica de corto plazo que no atiende la raíz del problema: la creciente exposición climática que enfrentan los torneos internacionales.
Infraestructura bajo presión climática
El debate sobre sostenibilidad en el deporte ha evolucionado. Lo que antes se centraba en emisiones y cumplimiento normativo, hoy exige una visión mucho más amplia. Estadios diseñados hace apenas cinco años ya operan en condiciones distintas a las previstas, evidenciando una brecha entre planeación e implementación.
Estudios recientes muestran que recintos icónicos enfrentan riesgos específicos: desde olas de calor hasta inundaciones o tormentas eléctricas. Este panorama confirma que los eventos deportivos en riesgo también dependen de la capacidad de adaptación de su infraestructura, no solo de la logística del evento.
El impacto económico de no anticiparse
Más allá de lo ambiental, el cambio climático representa un desafío financiero significativo. Se estima que las pérdidas potenciales en estadios podrían alcanzar miles de millones de dólares en las próximas décadas si no se incorporan criterios de resiliencia desde su diseño.
Esto plantea una pregunta crítica: ¿se está invirtiendo en infraestructura preparada para el futuro o simplemente en soluciones que responden al presente? La respuesta definirá no solo la rentabilidad de estos recintos, sino su viabilidad a largo plazo.
La organización de megaeventos continúa priorizando la operación inmediata. Ejemplo de ello son torneos recientes donde las condiciones climáticas ya han obligado a modificar dinámicas dentro y fuera del campo.
Sin embargo, la mayor parte de la inversión sigue enfocada en infraestructura temporal. Este enfoque limita el potencial transformador de los eventos y deja sin resolver la pregunta más relevante: ¿qué beneficio tangible permanece para las ciudades anfitrionas una vez que termina la competencia?
Adaptación: más allá de lo operativo
Hablar de adaptación implica distinguir entre lo urgente y lo estratégico. Por un lado, están las medidas que garantizan la viabilidad del evento: protocolos de salud, ajustes de calendario y sistemas de enfriamiento. Por otro, existe una oportunidad más profunda: diseñar espacios que aporten valor a largo plazo.
En este sentido, los eventos deportivos en riesgo pueden convertirse en catalizadores de infraestructura resiliente. Estadios que funcionen como refugios climáticos, sistemas de captación de agua o espacios que reduzcan el calor urbano son ejemplos de cómo el deporte puede integrarse en la solución.
Algunas iniciativas comienzan a marcar el camino. La habilitación de estadios como centros de emergencia demuestra el potencial de estas infraestructuras más allá del entretenimiento. Su escala y capacidad los posicionan como activos clave en contextos de crisis.
Asimismo, la inversión en espacios deportivos comunitarios refuerza la idea de legado. Cuando el enfoque se traslada de lo temporal a lo permanente, el impacto social se amplifica y el deporte adquiere un nuevo rol dentro de las ciudades.
Aprendizajes que no pueden ignorarse
Casos recientes han demostrado que los megaeventos pueden generar beneficios duraderos si se alinean con una visión estratégica. La clave está en entender que cada inversión puede responder a una necesidad inmediata o convertirse en una solución estructural.
Este cambio de enfoque será determinante para futuros eventos en regiones con mayor exposición climática. Lo que hoy se defina como estándar marcará la pauta para las próximas décadas.
El cambio climático está redefiniendo las reglas del juego para la industria deportiva. Los eventos deportivos en riesgo no solo evidencian la vulnerabilidad del sector, también abren una oportunidad para replantear su impacto.
Integrar la resiliencia climática en la planificación no es una opción, sino una necesidad estratégica. El verdadero legado de los grandes torneos no estará en la infraestructura construida, sino en la capacidad de las ciudades para enfrentar un futuro incierto con soluciones sostenibles y de largo plazo.
En el Centro Histórico de la de la ciudad de Guadalajara, se llevó a cabo la inauguración de la Exposición de Arte “Ruta de las Empresas” conformada por esculturas en forma de mundo, que muestran las principales acciones de responsabilidad social que realizan 17 destacadas empresas de diversos sectores.
Cada empresa cuenta con una pieza artística única, que plasma iniciativas que normalmente no son visibles, pero que impactan de manera positiva en la vida cotidiana de millones de personas, resaltando que, además de generar 8 de cada 10 empleos en el país, el sector empresarial contribuye de manera significativa al desarrollo social y económico de México.
Las empresas que participan en esta iniciativa son: 3M, Alpura, Bausen, Coppel, Cotemar, Cinépolis, Danone, Devlyn, Fundación Aleatica, Gayosso, Grupo Modelo, Liverpool, Natura, Quálitas, Unilever, Whirlpool, Xignux; así como una pieza representativa del Consejo de la Comunicación, Voz de las Empresas.
En su primera etapa, del 28 de abril al 31 de mayo, la exposición estará ubicada en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Posteriormente, del 01 al 15 de junio, los mundos podrán ser visitados en Av. Chapultepec.
Se estima que la exposición tenga un impacto aproximado de casi 3 millones de personas que podrán conocer que las empresas no solo generan empleo, además tienen un gran compromiso con el país y la sociedad, impulsando mediante programas y proyectos en temas como medioambiente, salud, educación y desarrollo de sus colaboradores.
En línea con su compromiso con la innovación responsable y la sostenibilidad ambiental, a partir de ahora las tarjetas de débito que emita Banco Santander México estarán fabricadas con materiales 100% libres de PVC, una medida que representa un avance significativo en la reducción del uso de plásticos convencionales en la industria financiera.
Estas nuevas tarjetas, desarrolladas con el apoyo tecnológico de Thales, líder global en tecnología ,están elaboradas con PETG 100% reciclado, un material libre de cloro, altamente resistente y con una menor huella ambiental frente al PVC tradicional, con lo que Santander México será pionero en la adopción de prácticas más sostenibles y la reducción de residuos, contribuyendo activamente a la protección del medio ambiente con una solución que combina innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental y establece un nuevo estándar para la banca mexicana.
Una decisión con impacto ambiental positivo
Actualmente, más del 90% de las tarjetas bancarias en el mundo se fabrican con PVC, un plástico complejo de reciclar y que libera sustancias tóxicas durante su producción y disposición final. Su sustitución por materiales reciclados y libres de cloro, como el PETG, permite reducir significativamente la generación de residuos y las emisiones contaminantes asociadas a su ciclo de vida.
En una primera fase, Santander México producirá aproximadamente 500 mil tarjetas de débito mensuales bajo este nuevo modelo, con una inversión estimada de 96 millones de pesos anuales. En etapas posteriores, se prevé ampliar la fabricación libre de PVC a otros productos del portafolio, avanzando hacia una operación más limpia y circular.
Actualmente, Santander México ya emplea PVC reciclado en el 85% de sus tarjetas y ha alcanzado el 100% en algunos productos. Con esta transición hacia materiales 100% libres de PVC, el banco refuerza su estrategia de sostenibilidad y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular los relacionados con la producción y el consumo responsables.
Esta iniciativa consolida a Santander México como una de las instituciones financieras más comprometidas con la gestión ambiental, integrando la sostenibilidad como eje estratégico de su modelo de negocio, y reafirma su convicción de impulsar soluciones que generen valor económico, social y ambiental y contribuyan al desarrollo de una banca más responsable.
En COMUNAL llevamos meses trabajando en una campaña que pueda visibilizar el abuso y la violencia sexual infantil en nuestro país, un problema terrible que no podemos ignorar y más con un evento deportivo tan importante en puerta.
Hay momentos en los que el mundo se une para celebrar, pero debemos estar concientes de los riesgos latentes en estos eventos masivos. La trata y la explotación sexual infantil son una de ellas.
Diversos estudios han demostrado que durante eventos deportivos masivos aumenta el riesgo de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. El turismo, el consumo de alcohol y la sensación de anonimato crean un entorno propicio para que los agresores actúen con mayor impunidad.
Pero lo más alarmante no solo ocurre en espacios públicos. También dentro de casa. Durante partidos importantes, incrementan los casos de violencia sexual y doméstica, muchas veces ligados al consumo de alcohol, la falta de supervisión y hasta al resultado del juego.
Y entonces surge una pregunta incómoda: ¿qué estamos dejando pasar mientras celebramos?
Una campaña que busca romper el silencio
“Juguemos en equipo contra la trata” nace como una campaña 360 que no busca incomodar por incomodar, sino visibilizar lo que lleva demasiado tiempo oculto.
Impulsada por Fundación Freedom y desarrollada por Comunal, esta iniciativa apuesta por poner el tema sobre la mesa desde distintos frentes:
Teasers protagonizados por figuras públicas que decidieron alzar la voz
Presencia en espacios públicos para generar conversación
Un cortometraje con un giro inesperado que confronta al espectador
Micrositio con información para saber como actuar, denunciar y proteger a nuestras infancias
Entre las voces que se sumaron están figuras como Rafa Márquez, Aislinn Derbez, Eugenio Derbez, Luis Hernández, Regina Blandón, Renata Notni, Zuria Vega, Esmeralda Pimentel, Jaime Lozano, entre otros muchos que utilizan su voz para amplificar un mensaje urgente: no podemos seguir ignorando esta realidad.
Uno de los grandes aciertos de la campaña es partir de una verdad simple pero poderosa:
Lo que no se nombra, no existe. Y lo que no existe, no se puede combatir.
Durante años, la trata y la explotación infantil han vivido en la sombra del silencio social. No porque no existan, sino porque como sociedad no hemos querido mirarlas de frente.
Esta campaña no solo busca generar conciencia. Busca incomodar lo suficiente para provocar acción.
Porque hablar del problema es el primer paso para enfrentarlo.
Si algo deja claro esta iniciativa es que esta lucha no le pertenece solo a organizaciones o autoridades. Nos corresponde a todos.
A quienes consumen contenido.
A quienes asisten a eventos.
A quienes tienen una plataforma.
A quienes prefieren no hablar del tema.
Porque en esta cancha, el silencio también juega… y muchas veces, del lado equivocado.
Hoy, la invitación es clara: sumarnos a la conversación, amplificar el mensaje y entender que la empatía también es una forma de acción.
Porque si vamos a jugar en equipo, que sea del lado correcto.
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.
La conversación energética global vive un momento de aparente contradicción. Mientras activistas climáticos, científicos y responsables políticos presionan para acelerar la transición, los productores de petróleo y gas continúan operando bajo lógicas de mercado que buscan maximizar beneficios en el corto plazo. Sin embargo, detrás de estos discursos divergentes comienza a consolidarse una coincidencia clave: el crecimiento de la demanda de combustibles fósiles no será infinito.
Este punto de convergencia no surge de declaraciones grandilocuentes, sino de señales cada vez más consistentes en los mercados, la política y la tecnología. En 2026, la transformación energética avanza más en decisiones estratégicas silenciosas que en anuncios públicos. Lo que antes era una hipótesis hoy empieza a tomar forma como una certeza incómoda para algunos y una oportunidad histórica para otros.
Un consenso silencioso sobre la demanda de combustibles fósiles
De acuerdo con Time, aunque los actores del ecosistema energético hablan lenguajes distintos, hay una premisa que comienza a alinearlos: la demanda de combustibles fósiles no crecerá indefinidamente. Este reconocimiento, aún implícito en muchos casos, marca un cambio estructural en la forma en que se entienden los mercados energéticos.
Por un lado, los defensores del clima impulsan políticas para eliminar gradualmente estos recursos. Por otro, los productores ajustan sus estrategias ante un futuro menos predecible. Esta coincidencia no implica acuerdo, pero sí una base común que redefine las reglas del juego global.
La cumbre que anticipa el cambio
En la ciudad colombiana de Santa Marta, representantes de casi 60 países se reunieron para avanzar en la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. A diferencia de otras cumbres, este encuentro se desarrolló al margen de las negociaciones formales internacionales, lo que permitió mayor flexibilidad para diseñar soluciones concretas.
El resultado no fue un gran titular, sino la creación de grupos de trabajo enfocados en integrar el clima en políticas comerciales y reconfigurar sistemas financieros.
Esto refleja una transición que ya no depende solo de compromisos, sino de mecanismos operativos que impactan directamente en la economía global.
Electricidad: el primer indicador de transformación
El sector eléctrico se ha convertido en el termómetro más claro del cambio. Un informe revela un “declive estructural” en la generación de energía a partir de combustibles fósiles en países de la OCDE. Incluso economías como India y China comienzan a mostrar ligeras reducciones.
Este comportamiento sugiere que la transición energética ya no es exclusiva de economías desarrolladas. La reducción, aunque gradual, apunta a una reconfiguración profunda del sistema energético global, donde la electrificación y las energías renovables ganan terreno de forma sostenida.
Ausencias que también hablan
Llama la atención que grandes economías y emisores como Estados Unidos, India y China no hayan participado en la cumbre de Santa Marta. Tampoco lo hicieron potencias energéticas como Rusia o Arabia Saudita. Sin embargo, su ausencia no implica desconexión del fenómeno.
De hecho, estos países enfrentan las mismas presiones estructurales. Sus decisiones estratégicas revelan cómo están interpretando el futuro de la energía. En este contexto, lo que no se dice públicamente puede ser más relevante que cualquier declaración oficial.
La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP es una señal reveladora. Tradicionalmente, este organismo ha regulado la producción para sostener precios. Pero este modelo pierde eficacia si la demanda futura es incierta o decreciente.
Desde esta perspectiva, reducir producción podría significar renunciar a ingresos en un contexto donde el mercado podría contraerse. La salida de los EAU refleja una visión estratégica que prioriza la flexibilidad y la diversificación energética frente a la disciplina colectiva.
Volatilidad y decisiones en un mercado incierto
Si la demanda de combustibles fósiles se estabiliza o disminuye, el impacto en los mercados será inevitable. La volatilidad de precios aumentará y la capacidad de los grandes productores para influir en ellos se verá limitada. Esto introduce un nivel de incertidumbre que transforma la lógica de inversión.
Las empresas deberán tomar decisiones más complejas sobre dónde y cómo invertir. En un entorno donde los activos pueden perder valor más rápidamente, el riesgo se convierte en un factor central. La rentabilidad ya no depende solo de la extracción, sino de la anticipación estratégica.
Más allá del discurso: decisiones que marcan el rumbo
En este nuevo escenario, observar cómo los grandes actores asignan capital resulta más revelador que analizar sus discursos. Las inversiones en energías limpias, innovación tecnológica y diversificación energética ofrecen pistas claras sobre el rumbo del sector.
Incluso países que no participaron en la cumbre, como los Emiratos Árabes Unidos, han reiterado su compromiso con soluciones bajas en carbono. Esto confirma que la transición energética no es una narrativa, sino una realidad en construcción.
La historia energética actual no es de ruptura inmediata, sino de transición progresiva. La demanda de combustibles fósiles seguirá siendo relevante durante años, pero su crecimiento ya no está garantizado. Este cambio de paradigma obliga a todos los actores a replantear sus estrategias.
Para quienes trabajan en sostenibilidad y responsabilidad social, este momento representa una oportunidad clave. Comprender estas señales permite anticipar riesgos, identificar oportunidades y contribuir a una transición más justa y ordenada. El futuro energético no está completamente definido, pero una cosa es clara: ya no será como antes.
Cada visita al salón de belleza parece un acto cotidiano, casi automático. Sin embargo, detrás de cada corte de cabello se esconde una historia poco visible: la de los residuos que generamos sin pensar. A nivel global, se producen alrededor de 810 mil toneladas de cabello humano cada año, un material que, aunque natural, tarda en degradarse y suele terminar en vertederos o ser incinerado, liberando gases de efecto invernadero.
En un contexto donde la economía circular se posiciona como una necesidad urgente, el cabello emerge como un recurso inesperado. Hoy, diversas iniciativas están demostrando que es posible transformar este desecho en insumos útiles para la agricultura, dando una segunda vida de los residuos capilares y replanteando la forma en que entendemos el desperdicio dentro de industrias aparentemente ajenas a la sostenibilidad.
Segunda vida de los residuos capilares: del salón al suelo agrícola
De acuerdo con Triple Pundit, el cabello humano está compuesto principalmente por queratina, una proteína resistente que le permite degradarse lentamente. Esta característica, que podría parecer una desventaja ambiental, se convierte en una oportunidad cuando se aprovecha correctamente. Empresas especializadas recolectan los recortes de peluquería y los transforman en productos como mantillo biodegradable, compost y fertilizantes.
Este proceso no solo evita que toneladas de cabello terminen en vertederos, sino que también reduce la dependencia de materiales sintéticos. Así, la segunda vida de los residuos capilares se convierte en una solución tangible para disminuir la huella ambiental de la industria de la belleza y, al mismo tiempo, aportar valor al sector agrícola.
Innovación circular desde los salones de belleza
Desde 2020, organizaciones como Green Salon Collective han logrado evitar que más de 225 toneladas de residuos lleguen a vertederos. Su enfoque va más allá del reciclaje: buscan transformar la operación completa de los salones hacia prácticas más sostenibles, incluyendo el ahorro de agua y energía.
Por su parte, iniciativas como Clic Recycle han escalado este modelo en Europa, recolectando cabello de múltiples países y generando reportes de impacto para cada salón participante. Esta trazabilidad permite a los negocios comprender su contribución ambiental, integrando la sostenibilidad como parte de su propuesta de valor y no solo como un esfuerzo aislado.
Agricultura regenerativa: beneficios tangibles
Una vez procesado, el cabello se convierte en un recurso valioso para el campo. El mantillo biodegradable elaborado con fibras capilares ayuda a reducir la erosión del suelo, limita el crecimiento de maleza y disminuye el uso de herbicidas. Además, puede reducir las necesidades de riego en más de un 40 %, un beneficio clave en contextos de estrés hídrico.
A diferencia de las láminas plásticas utilizadas comúnmente en la agricultura, este material se descompone en un periodo de tres a cinco años sin dejar residuos contaminantes. Así, la segunda vida de los residuos capilares no solo sustituye materiales problemáticos, sino que contribuye activamente a la regeneración del suelo.
Más allá del compost: innovación en materiales
El potencial del cabello no se limita al mantillo. También se utiliza para producir compost enriquecido, donde su lenta descomposición permite una liberación gradual de nutrientes como el nitrógeno. Este efecto prolongado lo convierte en una alternativa eficiente frente a fertilizantes sintéticos.
Además, se están desarrollando materiales como fieltros para macetas y soluciones para absorber contaminantes en cuerpos de agua. Estas innovaciones abren nuevas posibilidades para el uso del cabello en distintas industrias, ampliando el impacto de esta práctica más allá del sector agrícola.
Retos culturales y de adopción
A pesar de sus beneficios, el uso del cabello reciclado enfrenta barreras importantes. Una de ellas es la fuerte presencia del plástico en la agricultura, un material barato, accesible y ampliamente aceptado. Cambiar esta inercia requiere no solo innovación, sino también incentivos y políticas que impulsen alternativas sostenibles.
Otro desafío es la percepción social. Existe cierta resistencia al uso de cabello en procesos relacionados con alimentos, lo que obliga a las empresas a invertir en investigación y comunicación para generar confianza. Superar estas barreras será clave para escalar el impacto de estas soluciones.
Una oportunidad para la industria de la belleza
Actualmente, solo una pequeña fracción de los salones de belleza recicla sus residuos. Sin embargo, el interés por adoptar prácticas sostenibles está creciendo. Cada vez más negocios reconocen que integrar la sostenibilidad no solo reduce su impacto ambiental, sino que también puede generar beneficios económicos y reputacionales.
La clave está en visibilizar estos casos de éxito y facilitar la adopción de modelos circulares. La segunda vida de los residuos capilares representa una oportunidad concreta para que la industria de la belleza se convierta en un actor relevante dentro de la transición hacia una economía más sostenible.
Lo que antes se consideraba un desecho sin valor hoy se perfila como un recurso estratégico. La transformación del cabello en insumos agrícolas demuestra que la innovación puede surgir de los lugares más inesperados, siempre que exista una mirada distinta sobre los residuos.
Impulsar la segunda vida de los residuos capilares no solo implica reducir la carga en vertederos, sino también redefinir nuestra relación con los materiales que utilizamos diariamente. En un mundo que demanda soluciones sostenibles, incluso los pequeños cambios —como lo que ocurre en una peluquería— pueden generar un impacto significativo cuando se integran en sistemas más amplios de economía circular.
Más control y más opciones para una mejor experiencia: estos son los principios detrás del lanzamiento en México de Uber Mujeres, la solución que permite a las usuarias de la app de Uber elegir viajes con conductoras mujeres y que a partir de esta semana se estará implementando de forma gradual en cinco ciudades del país: Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Los Cabos y Cancún.
“Uber Mujeres es resultado de nuestro compromiso de largo plazo para priorizar la experiencia de las mujeres en la plataforma. Desde el lanzamiento en 2020 de Ellas -la opción que permite a conductoras elegir viajes con mujeres- hemos escuchado que las usuarias quieren tener una función equivalente en la app. Entendemos la importancia de la movilidad para el desarrollo y oportunidades de las mujeres, y es por ello que esta solución busca contribuir a que más mujeres puedan llegar a donde se lo propongan, como ellas elijan”, afirmó Cecilia Román, Gerente de Comunicación de Uber.
Atendiendo a este interés de las usuarias y buscando a la vez la mejor forma de promover una experiencia confiable, Uber Mujeres se anuncia con tres modalidades de uso flexibles:
1. Preferencias para todos mis viajes: permite configurar la app para priorizar la asignación de conductoras en cada solicitud de viaje. Si el tiempo de espera es elevado, el viaje puede ser ofrecido a más conductores. Se activa desde la app en Cuenta > Configuración > Preferencias de viaje.
2. Viaje anticipado (a través de Uber Reserve): Para situaciones donde se busca mayor previsibilidad, las usuarias pueden programar un viaje con anticipación (hasta 30 minutos antes) y seleccionar la opción Uber Mujeres para viajar con una conductora.
3. Viaje inmediato*: Las usuarias pueden seleccionar la opción Uber Mujeres directamente en la app al momento de solicitar un viaje. Si la app no encuentra a una conductora cercana o el tiempo de espera es demasiado largo, le preguntará a la usuaria si desea esperar más o si acepta ser redirigida a un conductor.
En los próximos días las usuarias de las ciudades mencionadas recibirán en su correo electrónico y notificaciones de la app más información sobre esta nueva opción. A las usuarias, identificadas inicialmente a partir de un modelo de inferencia mediante Inteligencia Artificial, se les requerirá realizar una confirmación de género la primera vez que utilicen Uber Mujeres.
“Como una empresa cuya tecnología está presente en el día a día de millones de mujeres, nos enorgullece seguir ofreciendo opciones de movilidad confiable mediante tecnología pionera en la industria, controles y equipos especializados. Manteniendo la seguridad como una prioridad en absolutamente todas las interacciones con nuestra plataforma, Uber Mujeres es una apuesta más integral por brindarles a nuestras usuarias más formas de moverse como ellas decidan. En Uber tenemos la convicción de que si mejoramos nuestra plataforma para las mujeres la mejoramos para todas las personas.”, concluyó Román.
La impresión monocromática es la perfecta combinación entre ahorro de recursos financieros y ecológicos
En el competitivo entorno corporativo actual, la gestión documental enfrenta un desafío constante para conciliar la productividad con la responsabilidad ambiental. Los centros de copiado y las oficinas con elevados volúmenes de impresión gastan una enorme cantidad de papel y de energía eléctrica a diario, pero hoy la implementación de políticas de sustentabilidad ya no es una simple estrategia de imagen corporativa, sino una necesidad financiera ineludible.
Disminuir la huella ecológica implica una reducción significativa de los gastos operativos mensuales. Este cambio estructural profundo comienza con la transición a equipos especializados. Por lo que incorporar una impresora láser monocromática dentro de la flota tecnológica, es el paso más lógico para aquellos negocios que desean optimizar al máximo sus recursos.
Estos equipos están diseñados para trabajar de forma continua consumiendo solo una fracción de los insumos que requieren sus equivalentes en color. La arquitectura interna simplificada del equipo, hace que se empiece a ahorrar desde el mismo momento en el que se enciende. De esta manera, es posible imprimir miles de hojas sin desperdiciar recursos de forma innecesaria, protegiendo en el proceso tanto el capital de la organización como los recursos naturales del planeta.
La mecánica del ahorro inteligente
Es realmente asombroso el impacto económico que tiene el hecho de imprimir a laser todo en blanco y negro, cuando se miran los números a largo plazo. Los cartuchos de polvo negra son mucho más productivos, ya que pueden procesar una cantidad superior de folios antes de necesitar ser cambiados. Esta durabilidad disminuye la frecuencia de compra de insumos liberando presupuesto para otros gastos importantes de la empresa.
La forma de manejar el papel también ha tenido un cambio significativo en los últimos años, ya que haciendo uso de las dos caras de la hoja se reduce, lógicamente, a la mitad el consumo de celulosa.
Por otro lado, los modelos más recientes integran estados de suspensión profunda que disminuyen el consumo de energía a niveles prácticamente inapreciables en los momentos en los que el dispositivo no se halla en uso. Salir de este estado pasivo se hace en cuestión de segundos y evita que los operarios pierdan tiempo esperando delante de la máquina.
Toda esta ingeniería interna trabaja de forma silenciosa para proteger la rentabilidad del negocio, asegurando un flujo de trabajo continuo y libre de interrupciones costosas.
Reducción del impacto ambiental directo
Además de las ventajas puramente financieras, la impresión laser en escala de grises reduce mucho la presión sobre los ecosistemas del mundo. Para fabricar un solo cartucho de color se necesita una compleja mezcla de químicos y de plásticos derivados del petróleo.
Si por el contrario, solo se usa un suministro negro, se reduce mucho la cantidad de desechos tóxicos que terminan en los vertederos locales. Para las empresas que se dedican a tratar los desechos tecnológicos, el reciclaje de estos consumibles es mucho más sencillo de gestionar.
Las oficinas comprometidas con el medioambiente logran cumplir más fácilmente sus metas de reducción de emisiones de carbono al unificar su parque de impresoras. Un centro de copiado que sea sustentable envía un mensaje muy poderoso de conciencia ecológica a todos sus clientes y proveedores.
Estas tecnologías limpias son una prueba de que existe un verdadero compromiso con las generaciones futuras y que se está estableciendo un estándar muy alto de calidad y responsabilidad corporativa.
Los cinco líderes en eficiencia monocromática
El mercado tecnológico cuenta con opciones muy diversas para dotar cualquier puesto de trabajo de herramientas de gran nivel ecológico.
Ricoh
Esta empresa cuenta con una clara trayectoria como fabricante de impresoras laser corporativa de extrema resistencia. Sus monocromáticos se imponen en la industria gracias a sistemas patentados de recuperación de polvo que aprovechan cada partícula al máximo nivel posible.
Esta marca consigue el mejor equilibrio entre la vertiginosa velocidad y el reducido impacto medioambiental.
HP
Un puesto más que merecido por su presencia global y fiabilidad demostrada. Sus series de oficina cuentan con sensores inteligentes de papel, que impiden que se atranque y minimizan el desperdicio de hojas blancas por error.
Su software de gestión remota permite a los administradores ver en tiempo real el consumo energético para aplicar ajustes de ahorro adicionales de forma totalmente instantánea.
Brother
Una marca que apuesta por las pymes. La compañía hizo que la tecnología láser de bajo costo operativo estuviera disponible para todos, con tambores de imagen independientes del cartucho principal. Esta separación física evita tirar piezas que todavía tienen una larga vida útil, beneficiando directamente al medioambiente global.
Canon
Sin duda, destaca por la nitidez de sus textos y su firme compromiso con la ecología. Sus ingenieros crearon tecnologías de fijación de imagen que funcionan a temperaturas de fusión mucho más bajas, lo que reduce el consumo total de energía de la máquina durante cada ciclo de trabajo pesado.
Kyocera
Por último, en cuanto a Kyocera, hay que destacar sus componentes cerámicos de durabilidad casi infinita. Sus máquinas solo requieren el cambio del depósito de polvo negro durante toda su vida útil evitando la generación progresiva de residuos plásticos innecesarios. Esta característica hace que sus potentes equipos sean los aliados perfectos para cualquier plan empresarial sostenible.
Devil Wears Prada 2 o ‘El diablo viste a la Moda 2’ es una vitrina — como la propia Andy lo repite constantemente — a todo lo que está mal en el mundo… incluido el marketing, la visión de la responsabilidad corporativa, el mundo empresarial y la sociedad misma… y lo hace en una crítica tan deliciosa que termina siendo culposamente divertida.
La secuela podría haberse apoyado cómodamente en la nostalgia y repetir la fórmula de su predecesora; tiene guiños, claro, pero su aporte más significativo no es ese sino la crítica sin disfraces a cómo los medios modernos están erosionando el alma de los contenidos, cambiando sustancia por clickbait y profundidad por videos de dopamina efímera.
Esto convierte a esta secuela en un producto inesperadamente valioso.
El mundo de hoy, lo «woke» y la crisis de medios con valor
La cinta arranca con Runway en medio de una crisis de relaciones públicas, tras publicar un artículo, sin la revisión de Miranda, sobre Speedfash, una marca de moda rápida que les mintió sobre las condiciones laborales en sus fábricas. Cuando la bomba estalla, la situación trae de vuelta a Andy al lado de su icónica ex-jefa, con la misión de recuperar la imagen de la marca usando su “expertise” editorial, que recién fue galardonada en premios al periodismo.
¿Una crisis por un artículo sobre una marca que maltrata a sus colaboradores? Suena un poco woke, ¿no? tal vez, pero lo que es un pretexto para arrancar la cinta, se mantiene como trasfondo.
En múltiples artículos hemos mencionado que el movimiento woke tiene aristas genuinamente valiosas. El problema no es su esencia, sino la sobreactuación: la corrección exagerada que lo arrinconó hasta el punto en que hoy se halla, donde gran parte de la población lo rechaza.
La crisis de los media «con valor» y la transformación de todo
Todo parece ideal para la reincorporación de Andy, pero al volver, se topa con una realidad incómoda: el periodismo de fondo —y los contenidos profundos en general— está en terapia intensiva. La audiencia consume temas ligeros, rápidos y baratos. El video aplasta a lo escrito. Los anunciantes dictan reglas. Y los clicks mandan sobre todo lo demás.
Nigel se lo dice tan crudo como es. Runway ya casi no es una revista: quedan unos pocos ejemplares impresos que nadie compra, y el negocio real es online. La profundidad está muriendo — y eso era antes de la IA, así que hoy es peor. Como dato: las noticias falsas circulan 7 veces más rápido que las verdaderas.
Lo interesante es que la película no se queda en los medios. Usa la imagen de un edificio histórico que el nuevo interés romántico de Andy —ignorando su valor cultural— pone a la venta a través de departamentos remodelados. Esto, como una alegoría de lo que está pasando en todas las industrias: todas están en disrupción debido al pragmatismo, la búsqueda de ganancias rápidas y la IA.
Los dientes de lo woke
Como dijimos, todo arranca con el preteexto de un tema que mucha gente descartaría como “woke”: los derechos laborales (en el artículo de Runway). Y puede parecer exagerado, pero piensa: ¿dejarías de comprar calzado, ropa, accesorios de tu marca favorita porque trata mal a sus colaboradores? En la teoría todos decimos sí, pero nadie lo hace. Sin embargo, estos temas tienen dientes y muy afilados.
Así que si la crisis de medios es la piedra angular de la cinta, hay un segundo tema que no pasa desapercibido: la responsabilidad corporativa. La película lo muestra con muchísima mordacidad, pero el mensaje es serio — fallar en estos temas tiene consecuencias reales.
¿Cómo lo hace? A través de situaciones que cualquier persona en una empresa reconocería: el lenguaje incluyente que no sabes si usar o no, la cultura body positive que no sabes si apoyar públicamente, o la palabra «suicidio» que alguien (incluso la directora) pronuncia en una junta y congela la sala. Son momentos jocosos en pantalla, pero en la vida real son minas que pueden hundir a una empresa o cuando menos meterla en una crisis justo como le sucede a Runway.
La solución corporativa: corten todo y reporten rentabilidad
La muerte del CEO del holding al que pertenece Runway viene a complicar todo. Su hijo, heredero del imperio y nuevo dueño de Runway —un junior sin pasión por la revista— tiene una idea “brillante” para evolucionar el negocio: traer a un escuadrón de consultores de negocio. De esos que llegan sin conocer la cultura del cliente, pero cuya fórmula favorita es recortar para ahorrar y —al menos en Excel— reportar rentabilidad y mejoras en la empresa.
Miranda los llama sin dudar: ¡sepultureros!
Lo sé, muchos dirán que esas consultorías tipo McKinsey tiene razón al proponer recortes y eficientar operaciones. ¿Para qué pagar un departamento editorial completo, con oficinas y sueldos, si puedes pagarle a unos cuantos influencers y llegar a una audiencia más grande? El argumento es válido en una hoja de cálculo.
El problema es que nos regresa al punto de partida: la muerte de la profundidad en un mundo donde lo que importa son los views y los clicks. Todo lo demás es gasto… incluyendo puestos de trabajo.
Como cereza envenenada del pastel, una traición se gesta y la otrora renombrada publicación está a punto de venderse en una operación que la hará perder la visión que siempre ha tenido… Lo irónico es que todos tratan de salvarla a su modo, lo que complica aún más el clímax, que exquisitamente se desarrolla en Milán y es aderezado con la icónica Lady Gaga que tiene un enfrentamiento sutil de poder a poder con Miranda. Una joya.
Es en este caos donde la cinta llega a su punto más alto. En medio de traiciones, pragmatismo e intereses cruzados, Miranda se detiene y le dice a Nigel —su mano derecha, el único que se ha mantenido íntegro desde el principio:
“En un mundo en el que todos gritan y se quejan y se quejan y meten la pata y tratan de encubrirlo… ahí estás tú. Siempre has estado tú.”
¿Qué es en esencia El Diablo viste a la Moda 2?
Un espejo. Sin filtros.
Complaciente, es cierto. Hilarante, sí. Un duelo de actuaciones entre cuatro diamantes del cine, correcto. Pero más allá de la superficie, la secuela de Devil Wears Prada es un escaparate a la sociedad actual, a la podredumbre de un sistema que nos ha vendido el vacío vestido de poder y lujo, disfrazado de significado.
Ya no existen los CEOs visionarios que se sentían realizados con construir algo, generar empleo, ofrecer al mundo valor y obtener en ello una ganancia justa. No. Hoy deben ser ostentosos y maximizar los beneficios cada trimestre o la junta los echa. Y en un entorno así de cortoplacista, los objetivos solo se alcanzan explotando a los trabajadores, engañando a los clientes, retrasando los pagos a los proveedores o, peor aún, todo a la vez. Esto a nivel empresarial.
Pero en la esfera social no estamos mejor. Las redes sociales nos han hecho banales. Nadie vale por lo que es, nadie se conforma con ser… hay que demostrar. Hay que aparecer en Instagram con bolsas de lujo o el outfit de moda, jugando golf, bebiendo en el mejor club de la ciudad o en un jet. Emily lo expresa perfecto: “el comercio minorista de lujo es el único sector de la moda que genera ganancias”, refririéndose a cómo hoy los objetos que mostramos son lo que nos “define”.
Vemos a la misma Emily acicalándose en un ritual de belleza, mientras pretende educar a sus hijos a distancia, haciendo clara mofa de un mundo que no sabe lo que es la paternidad responsable pero ha normalizado inyecciones y sueros de belleza para olas de personas, insatisfechas con su apariencia.
De modo que sí, el empaque es una maravilla por donde se le mire —actuaciones, guión, música, locaciones, comedia— pero detrás de ello, la crítica es dura a todos los niveles. Ovación de pie.
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.
Al considerar que las mujeres juegan un papel cada día más importante en el desarrollo de las empresas en la región, y para aportar herramientas para cerrar la brecha de género en tecnología y sostenibilidad, el Tecnológico de Monterrey organizó el Foro Women In, Mujeres que cambian el rumbo, en el que participó Martha Herrera.
La consejera de empresas y de organizaciones de la sociedad civil moderó el panel “Hacia cadenas de valor responsables: Mujeres guiando la nueva agenda ESG de la región”, donde se dialogó sobre el papel que juegan las mujeres en las empresas en la actualidad.
En su primera intervención en el panel, en el que participaron Samantha Rodríguez, senior Sustainability Manager Latam en Chep; Carmen Garza T Junco, Fundadora y Directora de Fundación Frisa; y Francisco Suárez, Director of Public Affairs Strategic Relations en Femsa; Herrera señaló que la organización de las empresas ha cambiado de forma radical y cada vez es más necesario atender factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés).
“Las condiciones de la cadena de valor ha cambiado. Hay más presión regulatoria, hay más presión de los inversionistas, hay consumidores más informados, hay más necesidad de atraer, pero también de retener el talento, entonces, son muchas las presiones que tienen las pequeñas y medianas empresas que son parte de las cadenas de valor de las grandes empresas y si no hay este acompañamiento para lograrlo, pues difícilmente vamos a lograr tener un país con criterios ESG en su totalidad”, refirió la también gestora social.
Herrera agregó que ella tiene más de 35 años de participar en los procesos de sostenibilidad, responsabilidad social y criterios ESG en muchas empresas, lo que le ha permitido ver como las mujeres son líderes en este movimiento.
“Las mujeres sí hemos jugado un rol fundamental en redefinir esas prioridades (de políticas ESG), en articular esas alianzas y sobre todo en empujar esa ese pensamiento transformador, porque eso es lo que se requiere dentro de las organizaciones y las empresas”, señaló.
En su participación, Carmen Garza T Junco señaló que la transformación de las comunidades es una prioridad para Frisa, por lo que se han enfocado en la creación de nuevos espacios educativos.
“Creo que hay muchos ejemplos de cosas que podemos hacer en alianza, que pueden migrar a esa la sostenibilidad, cuando lo ves como un win-win.
“Actualmente, desde Frisa, les platico porque es un proyecto que nos trae muy muy emocionados, estamos alineando el modelo de negocio, fomentando la creación de una nueva preparatoria técnica y al principio me decían: ‘Bueno, es que esto es del área de Fundación, es como un área hacia la comunidad’. Y no, la verdad es que es un tema de sostenibilidad”, explicó Carmen Garza T Junco.
Por su parte, Francisco Suárez, Director of Public Affairs Strategic Relations en Femsa, explicó que desde Oxxo se han enfocado en que las marcas locales lleguen más lejos.
“A veces no le pegas, o sea, de repente tienes una meta de energía renovable y creciste en otro lado que no se puede avanzar y también por qué no le pegaste. En cadena de valor, lo comenté hace rato, la parte de proveedores locales o proveedores es súper importante, los que son de la comunidad”, dijo.
Y finalmente, Samantha Rodríguez, senior Sustainability Manager Latam en Chep, explicó que la colaboración es uno de los temas en los que hay que centrarse.
“Creo que ya lo hemos escuchado múltiples veces aquí, la colaboración, colaboración, no solamente entre empresas, sino entre diferentes sectores (…). En verdad, es solamente la colaboración la que nos va a llevar a ese punto donde queremos estar”, refirió.
Para cerrar el diálogo, Herrera agregó que durante su paso por la Secretaría de Igualdad e Inclusión se enfocó en que las empresas se sumaran a los criterios ESG y que desde el Gobierno se les diera un reconocimiento por ello.
“Yo creo que nos queda claro a todos con esta conversación que los temas ESG no son temas periféricos, deben, deben ser temas estratégicos de cualquier organización, no nada más de las empresas, de los gobiernos, de las universidades, de las organizaciones y de las empresas para lograr realmente tener un Nuevo León y un México responsable, un México sostenible, que esté pensando en la vanguardia, que esté cambiando esos modelos de negocio y que esté tomando este tema no como declaraciones de escritorio, sino realmente en las decisiones, en las alianzas, en las métricas y lograr realmente incorporar a las pequeñas y medianas empresas es fundamental”, enfatizó Herrera.
La sostenibilidad ya no es un discurso aspiracional dentro del deporte motor; hoy es una exigencia tangible que redefine la forma en que se diseñan, operan y evalúan las competencias. En este contexto, la Fórmula E presenta el Gen4, un modelo que combina alto rendimiento con principios de economía circular, posicionándose como el primer auto de carreras cero residuos en la historia del automovilismo profesional.
Este avance no solo responde a la evolución tecnológica del campeonato, sino a una presión creciente por integrar criterios ESG en industrias tradicionalmente intensivas en recursos. Así, el Gen4 no se limita a ser un vehículo más rápido: es una plataforma de innovación que demuestra cómo el auto de carreras cero residuos puede convertirse en un estándar replicable para otros sectores.
Rendimiento extremo con lógica sostenible
El Gen4 eleva significativamente los parámetros de desempeño dentro de la Fórmula E. Con una velocidad máxima superior a los 320 km/h y una aceleración de 0 a 96 km/h en apenas 1.8 segundos, el monoplaza marca un nuevo referente en la categoría. Además, logra reducir hasta 10 segundos por vuelta respecto a su antecesor en fases de clasificación.
Este incremento se explica por una potencia de hasta 600 kW —71% superior a la generación previa—, así como por mejoras en aerodinámica y estabilidad. El rediseño estructural, que incluye una carrocería más larga y neumáticos más anchos, permite gestionar esta potencia sin comprometer el control ni la seguridad.
Uno de los diferenciales más relevantes del Gen4 es su concepción bajo principios de circularidad. La Fórmula E ha diseñado este monoplaza para ser construido íntegramente con materiales reutilizables, integrando además más de un 20% de contenido reciclado en su composición.
La incorporación de fibra de carbono reciclada y materiales de base biológica responde a una lógica clara: reducir la dependencia de recursos vírgenes y minimizar los residuos generados a lo largo del ciclo de vida del vehículo. En este sentido, el auto de carreras cero residuos se posiciona como un caso de referencia sobre cómo aplicar la sostenibilidad en procesos de alta complejidad técnica.
Eficiencia energética: regeneración como ventaja competitiva
Más allá de los materiales, el Gen4 destaca por su capacidad de gestión energética. Su sistema de propulsión permite recuperar cerca del 50% de la energía utilizada durante la carrera, alcanzando niveles de regeneración de hasta 700 kW. Este enfoque no solo mejora la eficiencia del vehículo, sino que también reduce la demanda energética total, alineándose con objetivos globales de descarbonización. La integración de una batería de 55 kWh y un sistema de tracción integral de doble motor refuerza esta estrategia, equilibrando potencia y sostenibilidad.
El desarrollo del Gen4 es resultado de un ecosistema colaborativo en el que participan fabricantes líderes como Porsche, Jaguar, Stellantis, Nissan, Lola Cars y Mahindra.
Este modelo de co-creación permite acelerar la innovación y trasladar aprendizajes del entorno competitivo hacia soluciones comerciales. En consecuencia, el Gen4 no solo impacta al deporte, sino que también contribuye al desarrollo de tecnologías aplicables en la movilidad cotidiana.
De la pista a la estrategia ESG
El lanzamiento del Gen4 también puede leerse como una declaración estratégica. Para la Fórmula E, este modelo representa la consolidación de un enfoque donde la sostenibilidad forma parte del núcleo del negocio, y no de acciones periféricas.
En un entorno donde las empresas enfrentan mayores exigencias de transparencia y resultados, iniciativas como el auto de carreras cero residuos ofrecen evidencia concreta de que es posible integrar desempeño ambiental sin sacrificar competitividad ni innovación.
Desde la perspectiva de los pilotos, el Gen4 mantiene —e incluso amplifica— la esencia del automovilismo. Figuras como Lucas di Grassi destacan su aceleración y comportamiento dinámico, mientras que Jake Dennis subraya su velocidad y capacidad de ofrecer carreras más intensas.
Estas opiniones confirman que la transición hacia modelos más sostenibles no implica renunciar a la emoción, sino redefinirla. El Gen4 demuestra que la innovación ambiental puede coexistir con experiencias de alto impacto para audiencias globales.
Auto de carreras cero residuos: hacia un nuevo estándar sectorial
El concepto de auto de carreras cero residuos trasciende el ámbito deportivo. Su implementación abre la puerta a nuevas formas de diseñar productos, gestionar recursos y medir impactos en industrias diversas.
A medida que la sostenibilidad se convierte en un criterio de competitividad, este tipo de desarrollos pueden acelerar la adopción de prácticas más responsables, consolidando un cambio sistémico que va más allá del automovilismo. El Gen4 marca un punto de inflexión en la evolución de la Fórmula E y en la narrativa del deporte motor. Su capacidad para integrar rendimiento, eficiencia y circularidad lo posiciona como un referente en innovación sostenible.
En este contexto, el auto de carreras cero residuos no solo redefine lo que ocurre en la pista, sino también las expectativas sobre el papel de la tecnología en la construcción de un futuro más responsable. El reto ahora será escalar estas soluciones y convertirlas en la norma, no en la excepción.
Nuestra jerarquía simplificada de las luces y sombras, de lo que todos hablan y lo que pocos saben en el mundo de la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.
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