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¿Las redes sociales nos hacen más felices? Informe encuentra una relación con el bienestar

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Durante la última década, el debate sobre el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana ha evolucionado de una conversación tecnológica a una discusión central en la agenda de bienestar, salud mental y responsabilidad social. Plataformas como Facebook, Instagram o TikTok han redefinido la forma en que las personas interactúan, se informan y construyen identidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, su papel en el bienestar humano sigue siendo profundamente ambivalente.

De hecho, el más reciente Informe Mundial sobre la Felicidad aporta nuevos elementos a este debate al analizar cómo el uso de estas plataformas se relaciona con el bienestar subjetivo en más de 140 países. Aunque los resultados muestran que, en general, los jóvenes son más felices que hace dos décadas, también revelan caídas preocupantes en países desarrollados, donde el impacto de las redes sociales parece estar asociado con menores niveles de satisfacción, especialmente cuando su uso es intensivo.

El impacto de las redes sociales en el bienestar global

El estudio, elaborado con datos de Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, cubre al 96% de la población mundial y se basa en entrevistas realizadas en múltiples contextos culturales. Este enfoque permite dimensionar con mayor precisión el impacto de las redes sociales en distintos entornos socioeconómicos. Los resultados muestran una tendencia clara: el bienestar juvenil ha disminuido en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido.

Ilana Ron Levey, directora general de Gallup, destacó que este fenómeno no es uniforme. Mientras algunas regiones experimentan caídas, en Europa Central el bienestar juvenil ha mejorado, lo que sugiere que factores como la cohesión social y las relaciones familiares pueden mitigar los efectos negativos del entorno digital. Esto refuerza la idea de que el impacto de las redes sociales no es lineal, sino dependiente del contexto.

impacto de las redes sociales

Uno de los datos más contundentes del informe es que los jóvenes que utilizan redes sociales más de cinco horas al día reportan niveles significativamente más bajos de bienestar. Este hallazgo introduce una variable crítica para tomadores de decisiones: la intensidad de uso. No se trata únicamente de acceso digital, sino de patrones de consumo.

Aun así, el informe es cauteloso en sus conclusiones. Ron Levey subraya que las redes sociales no son el único factor que explica el descenso del bienestar, pero sí uno relevante. Este matiz es clave para evitar enfoques simplistas y avanzar hacia estrategias más integrales en materia de salud mental y sostenibilidad social.

Beneficios y riesgos: una relación ambivalente

El análisis del informe deja claro que el impacto de las redes sociales no puede clasificarse como exclusivamente positivo o negativo. En contextos de baja exposición o uso moderado, estas plataformas pueden facilitar la conexión social, el acceso a información y la construcción de comunidades, especialmente en entornos donde las interacciones físicas son limitadas.

Sin embargo, los riesgos emergen con mayor fuerza cuando el uso se intensifica. Martijn Burger, coautor del estudio, señala que más de cinco horas diarias están asociadas con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y comparaciones sociales negativas. Este fenómeno está vinculado a la exposición constante a versiones idealizadas de la vida de otros usuarios.

El profesor Cass Sunstein aporta otra dimensión al problema al identificar lo que denomina una “trampa social”. Según explica:

“Muchos jóvenes pasan tiempo en las redes sociales simplemente porque otros jóvenes pasan tiempo en ellas, y desearían que no existieran”.

impacto de las redes sociales

Esta presión social refuerza patrones de uso incluso cuando los usuarios reconocen sus efectos negativos. Además, el estudio revela una paradoja conductual relevante: aunque las personas reportan sentirse mejor al desconectarse, les resulta difícil hacerlo.

“Cuando la gente se desconecta de Facebook durante un mes, se siente más feliz, menos ansiosa y menos deprimida”, afirma Sunstein.

Sin embargo, se requerirían incentivos económicos para mantener esa desconexión, lo que evidencia un componente adictivo.

Vulnerabilidad y recomendaciones: cómo gestionar el impacto de las redes sociales

El informe también identifica grupos particularmente vulnerables. Jean Twenge, profesora de psicología, señala que las adolescentes son las más afectadas: “Las chicas que usan mucho las redes sociales están menos satisfechas con sus vidas”. En muchas regiones, aquellas que no utilizan redes reportan mayores niveles de bienestar, lo que cuestiona la idea de que estas plataformas son indispensables para la vida social.

Desde una perspectiva generacional, los efectos también varían. La Generación Z es la más afectada, mientras que el impacto es casi neutro para la Generación X y ligeramente positivo para los baby boomers. Esto sugiere que la madurez digital y el tiempo de exposición son variables críticas en la ecuación del bienestar.

Ante este panorama, los expertos proponen una serie de recomendaciones prácticas. En primer lugar, enfocar las intervenciones en la intensidad del uso más que en su eliminación total. Limitar el tiempo a aproximadamente una hora diaria puede generar mejoras significativas en el bienestar, según Ron Levey.

Otras estrategias incluyen reducir la exposición a contenido aspiracional o “vidas perfectas”, establecer acuerdos colectivos para desconectarse —como horarios sin dispositivos— y priorizar interacciones fuera de línea. También se destaca el papel de los padres como modelos de comportamiento digital y la necesidad de ajustar constantemente los hábitos según su impacto real en la salud emocional.

impacto de las redes sociales

Hacia un uso responsable y consciente

El análisis del impacto de las redes sociales plantea un desafío clave para la agenda de responsabilidad social: cómo equilibrar los beneficios de la conectividad digital con la protección del bienestar individual y colectivo. La evidencia sugiere que no se trata de demonizar estas plataformas, sino de comprender sus efectos complejos y diseñar estrategias que maximicen su valor sin amplificar sus riesgos.

En este contexto, empresas tecnológicas, reguladores y organizaciones tienen un papel compartido. Desde el diseño ético de algoritmos hasta la promoción de alfabetización digital y políticas públicas basadas en evidencia, el objetivo debe ser construir entornos digitales más saludables. La conversación ya no es si las redes sociales son buenas o malas, sino cómo gestionarlas de forma responsable para que contribuyan genuinamente al bienestar humano.

HEINEKEN impulsa en México un modelo hídrico basado en Reducir, Reusar y Reabastecer

En el marco del Día Mundial del Agua, la conversación empresarial sobre sostenibilidad hídrica evoluciona hacia un modelo claro y medible: Reducir, Reusar y Reabastecer.

Hoy, la gestión del agua en el sector productivo ya no puede entenderse solo como eficiencia operativa; requiere una visión integral que conecte procesos industriales con la salud de las cuencas y con resultados verificables de largo plazo. Las 3Rs se consolidan como el estándar técnico para operar con responsabilidad en un contexto de creciente estrés hídrico. 

Reducir implica optimizar cada proceso para disminuir el consumo de agua por unidad producida, apoyándose en innovación tecnológica, monitoreo constante y disciplina operativa.

En México, los avances en eficiencia hídrica muestran resultados tangibles. Un caso destacado es la operación de HEINEKEN México y su planta Meoqui, que sigue posicionándose como la más eficiente del grupo a nivel global, con un consumo de 1.71 litros de agua por litro de cerveza producido. 

A nivel nacional el promedio de consumo de agua de HEINEKEN México se sitúa en 2.3 litros por litro de cerveza producido en zonas de estrés hídrico, cifra significativamente por debajo del promedio global de la industria cervecera, que oscila entre 4 y 6 litros.

Reducir no solo representa ahorro de recursos; significa disminuir presión sobre acuíferos y generar resiliencia operativa en regiones con alta variabilidad hídrica. 

Reusar implica extender la vida útil del agua dentro de los procesos productivos mediante sistemas de tratamiento, circularidad y aprovechamiento en etapas secundarias. 

La circularidad hídrica se convierte así en una práctica transversal que combina inversión en tecnología, mejora continua y estándares técnicos rigurosos. El reúso permite reducir extracción sin comprometer calidad ni seguridad, fortaleciendo la sostenibilidad desde el corazón mismo de la operación industrial.

HEINEKEN México

Reabastecer. La tercera R, trasciende la planta y conecta la operación con los ecosistemas. A través de soluciones basadas en la naturaleza, es posible reabastecer las cuencas y contribuir activamente a la seguridad hídrica de las comunidades y los entornos donde hay operación. 

Reabastecer significa contribuir a la resiliencia hídrica regional con acciones trazables, medibles y de impacto comprobable.

Un hito reciente es el logro del balance hídrico total en la operación de Tecate de HEINEKEN México, convirtiéndose en la primera cervecería del grupo en América Latina en reabastecer la totalidad del agua contenida en sus productos a la cuenca.

Este resultado se alcanzó mediante proyectos de restauración y reposición enfocados en ecosistemas estratégicos como la cuenca del Río Colorado, en alianzas con organizaciones especializadas como Restauremos el Colorado A.C. 

Reducir, Reusar y Reabastecer no son conceptos aspiracionales, sino criterios técnicos que orientan inversión, innovación y toma de decisiones. En un país donde el agua es un recurso estratégico, las empresas tienen la responsabilidad y la oportunidad de demostrar que crecimiento y cuidado ambiental pueden avanzar de la mano.

Porque cada litro cuenta, y cada acción suma hacia cuencas más saludables y un futuro hídrico más resiliente para México. 

En el Día Mundial del Agua, cuyo tema central en 2026 es agua y género, el llamado es claro: la sostenibilidad hídrica empresarial debe basarse en evidencia, métricas y colaboración multisectorial. En este contexto, HEINEKEN México impulsa diversas iniciativas como, “Cultivadoras de Agua y Clima”, que fortalece proyectos liderados por mujeres mexicanas que protegen el agua, la biodiversidad y el clima en distintas regiones del país, promoviendo soluciones con impacto real en las comunidades y los ecosistemas.

Nace el CISEF, una apuesta de CETYS por el impacto social y el liderazgo femenino

CETYS Universidad, a través del Colegio de Administración y Negocios, presentó el Centro para el Impacto Social y el Emprendimiento Femenino (CISEF), iniciativa orientada a fortalecer el desarrollo de la comunidad mediante el impulso del emprendimiento liderado por mujeres. Este espacio surge con una visión integral que reconoce no solo el impacto económico de las emprendedoras, sino también su capacidad para generar transformación social en sus entornos, promoviendo oportunidades, innovación y equidad.

La Dra. Guadalupe Sánchez Vélez, Directora del Colegio de Administración y Negocios del Sistema CETYS, explicó que el CISEF será un espacio de aprendizaje que brindará recursos, herramientas y generación de conocimiento para comprender mejor la realidad de las mujeres emprendedoras e incidir en su crecimiento económico.

“Tenemos una visión que reconoce a las mujeres emprendedoras no sólo como agentes económicos, sino como impulsoras de transformación social, capaces de generar cambios significativos en sus familias y en sus entornos”, expresó.

Por su parte, la Mtra. Yanina Rubio Bojórquez, Directora de CETYS Universidad Campus Tijuana, subrayó que este centro representa una plataforma clave para abrir oportunidades, fortalecer capacidades y construir un futuro más equitativo.

“Hoy más que nunca es importante generar espacios que impulsen el talento, la innovación y la participación de las mujeres en el ámbito empresarial, con un impacto significativo en nuestra comunidad”, puntualizó.

CETYS Universidad

El CISEF funcionará como un puente entre la academia y la comunidad, articulando esfuerzos de investigación aplicada, vinculación y formación. A través de la participación de profesorado y estudiantes, el centro impulsará iniciativas pertinentes y de alto impacto, fomentando el trabajo colaborativo y el aprendizaje experiencial.

En ese sentido, el Mtro. Jaime Moncada Garibay, Director del Centro de Excelencia en Competitividad y Emprendimiento (CECE) del Sistema CETYS, destacó que CETYS ya cuenta con diversos centros enfocados en la generación de conocimiento, como el Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN), orientado al análisis de los retos económicos en la región. Señaló que, con la incorporación del CISEF, se fortalece la dimensión social del emprendimiento, particularmente en el impulso al talento femenino.

“Estamos impulsando diversas iniciativas para generar beneficios tangibles en estudiantes, academia y comunidad. En este caso, las mujeres emprendedoras pueden acercarse a las incubadoras de negocios de los tres campus para recibir acompañamiento y, posteriormente, vincularse con las acciones del CISEF”, comentó.

Desigualdad en el emprendimiento femenino

La Dra. Karina Parra Elizalde, Directora de la Escuela de Administración y Negocios en CETYS Tijuana, explicó que la creación de este centro responde a un contexto donde persisten brechas importantes para las mujeres, como la desigualdad de ingresos, la alta informalidad en los emprendimientos y las limitadas oportunidades de acceso al empleo. Estas condiciones evidencian la necesidad de implementar acciones que fortalezcan sus capacidades y reduzcan las barreras estructurales, especialmente en una región dinámica y compleja como la frontera.

CETYS Universidad

Para atender esta realidad, el CISEF contempla diversas líneas de acción que incluyen proyectos de investigación, programas de vinculación comunitaria, formación de liderazgo social y el desarrollo de un observatorio que genere información relevante sobre el emprendimiento femenino. Asimismo, se ofrecerán talleres, acompañamiento mediante incubación y aceleración de negocios, mentorías especializadas y espacios de aprendizaje que permitirán a las participantes fortalecer sus proyectos y consolidar redes de apoyo.

ESTADÍSTICA

  • Las mujeres emprendedoras ganan hasta 37% menos que los hombres emprendedores, 
  • 5.2 millones de emprendedoras, el 82% operan en la informalidad. 
  • 10 millones de mujeres en México no tienen autonomía económica y solo el 40% de toda la población de mujeres en Tijuana tienen autonomía.

SC Johnson y KidZania inauguran Planta de Reciclaje para fomentar la economía circular desde la infancia

SC Johnson, el fabricante de marcas del hogar como Pato®, Windex® y Mr. Músculo® y KidZania, la ciudad interactiva para niñas y niños que combina educación y entretenimiento, inauguraron una experiencia educativa inspirada en una Planta de Reciclaje a escala, diseñada para impulsar la conciencia ambiental, la economía circular y prácticas sostenibles entre niñas y niños mediante el aprendizaje práctico.

Ubicada en KidZania Cuicuilco, esta nueva actividad invita a los visitantes a asumir el rol de Ingenieros de Reciclaje, y a participar activamente en el proceso de transformación de una botella de PET, desde su clasificación y tratamiento hasta su conversión en un nuevo producto elaborado con material reciclado. Esta experiencia permite a los participantes aprender de manera práctica cómo los residuos pueden reincorporarse a la cadena productiva cuando se gestionan de forma responsable.

La Planta de Reciclaje está diseñada para que niñas y niños desarrollen habilidades técnicas mientras aprenden sobre los sistemas de reciclaje, el tratamiento del PET y la gestión responsable de residuos. Durante la actividad, fortalecen su capacidad de análisis, resolución de problemas y pensamiento crítico, al tiempo que descubren los principios de la economía circular y el impacto positivo que las acciones individuales pueden generar en el cuidado del medio ambiente.

La inauguración de la Planta de Reciclaje responde a la creciente necesidad de promover hábitos responsables en torno al manejo de residuos y el uso eficiente de los recursos. Al introducir estos temas desde la infancia, KidZania y SC Johnson refuerzan la importancia de la educación ambiental como un pilar clave para construir un mundo más sustentable.

Como parte del modelo educativo de KidZania, la experiencia se fundamenta en el concepto de eduentretenimiento, integrando aprendizaje y juego en un entorno inmersivo. Al finalizar la actividad, los Ingenieros de Reciclaje reciben 12 kidZos, la moneda oficial de KidZania, como reconocimiento a su participación y aprendizaje.

SC Johnson y KidZania

SC Johnson es una empresa familiar con más de 140 años de historia, comprometida con construir un mundo mejor y más sostenible, hoy y para las generaciones futuras. Como parte de su estrategia global de economía circular, desde 2018 la compañía ha reducido en 32% el uso de plástico virgen y actualmente más del 65% de sus empaques son reciclables o reutilizables, avanzando hacia un modelo que transforma los residuos en recursos.

En México, este compromiso se refleja en marcas como Windex®, Mr. Músculo®, Pledge®, FamilyGuard® y Pato®, cuyas presentaciones incluyen botellas elaboradas con hasta 100% de plástico reciclado posconsumo (PCR), acercando la sustentabilidad a la vida cotidiana de las familias. Asimismo, su planta en Toluca cumple por octavo año consecutivo con la meta Zero Waste to Landfill y opera con más del 55% de energía proveniente de fuentes limpias, reafirmando una visión integral de sostenibilidad.

Esta nueva experiencia en KidZania se suma a iniciativas comunitarias que la compañía ha impulsado en el país para promover la cultura del reciclaje entre familias mexicanas, como el Reciclomóvil, una iniciativa que recorrió distintas alcaldías recolectando residuos plásticos a cambio de productos de la compañía. Con este taller de reciclaje de PET, SC Johnson continúa reforzando su compromiso de crear un mundo mejor para las siguientes generaciones, apostando por la educación como motor de cambio.

A través de esta alianza con KidZania, SC Johnson busca acercar la economía circular a la vida cotidiana de las nuevas generaciones. La compañía parte de la convicción de que la sustentabilidad se construye a partir de acciones concretas y de que la educación desde la infancia es clave para fomentar hábitos responsables. Esta experiencia permite que niñas y niños comprendan cómo cada decisión puede contribuir a un futuro más limpio.

Con esta nueva experiencia, KidZania, desde su sede en Cuicuilco, reafirma su compromiso de ofrecer contenidos educativos relevantes, alineados con los desafíos ambientales actuales y enfocados en el desarrollo de habilidades para la vida. Asimismo, fortalece su red de socios de propósito que comparten la visión de generar un impacto positivo en la sociedad a través de la educación.

La Planta de Reciclaje de SC Johnson ya se encuentra abierta al público dentro de KidZania Cuicuilco, sumándose a las experiencias que combinan juego de rol, aprendizaje y valores, con el objetivo de formar niñas y niños más conscientes del impacto de sus acciones y del papel que pueden desempeñar en el cuidado del medio ambiente.

KidZania Cuicuilco se ubica en 649, Av. San Fernando 3500, Manantial Peña Pobre, alcaldía Tlalpan, Ciudad de México, y opera en un horario flexible dependiendo el día entre las 9 a.m. y las 7 p,m, Para más información sobre boletos y actividades disponibles, se puede consultar https://mexico.kidzania.com/mx-es.

Lo que dijo Larry Fink sin decirlo

Por Edgar López

Leyendo la carta 2026 de Larry Fink (BlackRock), lo primero que llama la atención no es lo que dice… sino lo que ya no dice.

Durante varios años, el mensaje era directo: el capital iba a empezar a diferenciar —y eventualmente premiar— a las empresas mejor preparadas en temas como clima, gobernanza y largo plazo.

Este año, ese tono no aparece.

No hay referencias claras a ESG como criterio de asignación.

Tampoco hay advertencias sobre hacia dónde se moverá el capital en función de estos temas.

En cambio, la conversación se mueve a otro lugar.

Fink habla de acceso al capital, de quién participa realmente del crecimiento económico y del riesgo de que la inteligencia artificial termine ampliando aún más la brecha entre quienes tienen activos y quienes no.

Lo pone así, sin rodeos:

Too many people don’t feel connected to the economic growth happening around them”.

Ese es el eje.

Y no es menor.

Porque la lógica de fondo —riesgo, largo plazo, resiliencia— sigue ahí, pero ya no se articula desde el lenguaje ESG.

Más bien, parece diluirse dentro de una conversación más amplia sobre cómo sostener la credibilidad del sistema.

No es que ESG haya desaparecido.

Pero dejó de ser protagonista.

Y eso, para quienes estamos en estos temas, vale más la pena observarlo que discutirlo.

¿Será que el verdadero ‘stakeholder capitalism’ del futuro ya no se mide en toneladas de CO₂, sino en cuántas personas realmente son dueñas del crecimiento de su país?


R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

CERAWeek 2026: lo que este foro puede anticipar sobre el futuro del ESG

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En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, presión por resultados de corto plazo y una transición energética más compleja de lo previsto, hay espacios que vale la pena observar con atención.

Uno de ellos es CERAWeek, el foro anual que se lleva a cabo en Houston y que reúne a algunos de los actores más influyentes del sector energético, tecnológico, financiero y gubernamental a nivel global.

La edición 2026 se realizará del 23 al 27 de marzo en Houston, Texas. Para quienes quieran entender mejor el tipo de conversación que se dará, vale la pena revisar su agenda oficial:

Más que un programa de actividades, es una lectura bastante clara de las prioridades actuales.

Un foro donde se cruzan decisiones

A diferencia de otros espacios donde la sostenibilidad se aborda desde lo aspiracional, CERAWeek destaca por reunir a quienes toman decisiones sobre inversión, energía, tecnología y regulación.

Eso lo convierte en algo más que un evento sectorial.

Es un punto de encuentro donde se alinean —o se tensionan— prioridades que después terminan reflejándose en mercados, industrias y estrategias empresariales.

CERAWeek 2026

La agenda ya dice mucho

El eje de este año —energía, tecnología y geopolítica— no es menor.

Más allá de los discursos, refleja un entorno donde:

●     la seguridad energética vuelve a ganar peso

●     la competencia global condiciona decisiones

●     la tecnología redefine capacidades y tiempos

Y eso tiene una implicación clara: los temas que solemos agrupar bajo ESG ya no se están discutiendo en abstracto.

Se están discutiendo en función de su viabilidad.

El punto de fondo: el rol del capital

Durante la última década, el avance del ESG estuvo fuertemente impulsado por el sistema financiero. Bancos, fondos e inversionistas jugaron un papel clave para posicionar el tema, estructurar métricas y empujar compromisos.

Hoy el entorno es distinto.

La volatilidad energética, los costos de transición, la presión política y la exigencia de resultados en el corto plazo están haciendo que ese mismo impulso empiece a evaluarse también desde el riesgo.

No porque el ESG deje de importar, sino porque ya no todo lo que cabe dentro de esa agenda resulta igual de viable bajo las condiciones actuales.

CERAWeek 2026

De la expansión a la selección

Si esta lectura se confirma, lo que veremos no es un retroceso del ESG, sino una etapa distinta.

Menos expansión por inercia.

Más selección.

El capital se vuelve más cauteloso, prioriza y deja de empujar de forma generalizada. Eso implica que no todos los proyectos, compromisos o narrativas van a avanzar al mismo ritmo.

Por qué vale la pena seguir CERAWeek

El valor de CERAWeek no está solo en los anuncios, sino en las señales.

Ahí se puede observar:

●     qué temas ganan centralidad

●     qué compromisos empiezan a matizarse

●     y cómo se está reconfigurando la conversación del capital

Para empresas, consultores y profesionales en sostenibilidad, esto es particularmente relevante.

Porque muchas de las decisiones que se discuten en estos espacios terminan influyendo —directa o indirectamente— en la forma en que se diseñan, financian y comunican las estrategias ESG.

Una lectura para el momento actual

Más que anticipar el fin del ESG, lo que este tipo de foros permite ver es un cambio en su lógica.

De un enfoque más aspiracional a uno mucho más condicionado por la realidad económica, política y energética.

En ese contexto, la pregunta deja de ser si el ESG seguirá avanzando.

Y pasa a ser otra:

en qué condiciones —y con qué nivel de impulso— lo hará.

Cómo lograr que la alta dirección apueste por la sostenibilidad

En muchas organizaciones, el liderazgo en sostenibilidad enfrenta una paradoja estructural: se cuenta con la visión, el conocimiento técnico y la claridad estratégica para impulsar iniciativas transformadoras, pero su implementación depende, en última instancia, de la aprobación de la alta dirección. Esta dinámica genera un cuello de botella que no solo retrasa avances, sino que también diluye el potencial impacto de proyectos diseñados para fortalecer la resiliencia y competitividad del negocio.

El reto no es menor: traducir el lenguaje técnico de la sostenibilidad en argumentos que conecten con las prioridades del C-suite y convencer a quienes toman decisiones de que integrarse como una aliada de la sostenibilidad no es un acto reputacional, sino una apuesta estratégica de negocio. Es por eso que, en esta ocasión, presentamos tres formas que, según Trellis, pueden ayudar a persuadir a la alta dirección de convertirse en una aliada de la sostenibilidad.

3 formas de convertir a la alta dirección en una aliada de la sostenibilidad

1. Demostrar que la sostenibilidad impulsa ventas y valor de negocio

Una de las estrategias más efectivas para posicionar a la alta dirección como aliada de la sostenibilidad es demostrar, con evidencia clara, que las iniciativas sostenibles generan ingresos. El caso de Liquid IV, filial de Unilever, ilustra este enfoque: al destinar el 1% de sus ingresos a programas de impacto social, la sostenibilidad deja de ser un costo y se convierte en una inversión alineada al crecimiento del negocio. La clave está en vincular estas acciones con indicadores financieros tangibles y mantener una comunicación constante con los líderes clave.

En paralelo, empresas como Ulta Beauty han integrado la sostenibilidad como un factor decisivo en la experiencia del cliente. Los consumidores no solo valoran productos responsables, sino que su preferencia impacta directamente en las ventas. Aquí, el rol del área de sostenibilidad es estratégico: traducir datos de interacción con clientes en argumentos comerciales. Adaptar el mensaje a cada audiencia —desde ventas hasta regulación— permite construir un caso sólido donde la sostenibilidad no es periférica, sino central para la competitividad.

aliada de la sostenibilidad

2. Construir relaciones internas más allá de lo transaccional

Convertir a la alta dirección en una aliada de la sostenibilidad también implica un cambio en la forma de relacionarse dentro de la organización. No se trata únicamente de presentar proyectos, sino de co-crear soluciones. El ejemplo de Ulta Beauty es revelador: antes de definir objetivos climáticos, su equipo de sostenibilidad invirtió tiempo en entender las prioridades de cada área y en integrar sus perspectivas en la estrategia.

Este enfoque colaborativo genera un doble beneficio. Por un lado, aumenta el sentido de pertenencia de los líderes en torno a los objetivos sostenibles; por otro, facilita su implementación, ya que las áreas clave se convierten en promotoras internas. Cuando los mensajes estratégicos provienen de líderes operativos —como el área comercial— y no exclusivamente del equipo de sostenibilidad, la narrativa gana legitimidad y tracción. Así, la sostenibilidad deja de ser un esfuerzo aislado y se convierte en una agenda compartida.

3. Activar influenciadores internos como portavoces estratégicos

En organizaciones donde el acceso a la alta dirección es limitado, es fundamental identificar y formar aliados internos que puedan actuar como portavoces. Esta estrategia permite que la sostenibilidad se mantenga en la agenda incluso en ausencia del equipo especializado. Comenzar con proyectos piloto, alineados a indicadores clave del negocio, es una forma efectiva de generar resultados visibles y captar la atención de tomadores de decisión.

Además, capacitar a líderes intermedios o figuras de confianza del C-suite puede acelerar significativamente la adopción de iniciativas. Estos actores tienen una ventaja relacional: cuentan con credibilidad previa y participan en espacios donde se definen prioridades estratégicas. Convertirlos en defensores permite amplificar el mensaje y posicionar a la sostenibilidad como un tema recurrente en la conversación ejecutiva, fortaleciendo así su consolidación como prioridad organizacional.

aliada de la sostenibilidad

De la narrativa a la integración: sostenibilidad como ventaja competitiva

Más allá de convencer, el verdadero reto es integrar la sostenibilidad en el ADN de la organización. Esto implica evolucionar de una narrativa aspiracional a un enfoque operativo donde cada decisión de negocio incorpore criterios ESG. Para lograrlo, es indispensable construir métricas claras que vinculen sostenibilidad con desempeño financiero, eficiencia operativa y gestión de riesgos.

Asimismo, las empresas deben reconocer que el entorno competitivo está cambiando. Clientes, inversionistas y reguladores demandan cada vez mayor transparencia y compromiso. En este contexto, posicionar a la alta dirección como aliada de la sostenibilidad no solo fortalece la reputación corporativa, sino que también permite anticiparse a riesgos y capitalizar nuevas oportunidades de mercado. La sostenibilidad, bien gestionada, se convierte en una palanca de innovación y diferenciación.

Liderar desde la evidencia y la colaboración

Lograr que la alta dirección se convierta en una aliada de la sostenibilidad no es un proceso inmediato, pero sí alcanzable cuando se combinan tres elementos clave: evidencia de valor, relaciones estratégicas y una adecuada gestión de influencias internas. Más que persuadir desde la urgencia, se trata de construir una narrativa sólida que conecte con los objetivos del negocio y que demuestre resultados concretos.

En un entorno donde la sostenibilidad ha dejado de ser opcional, el liderazgo empresarial debe evolucionar hacia modelos más integrados y responsables. Para los profesionales de RSE, el desafío es claro: traducir complejidad en claridad estratégica y posicionar la sostenibilidad no como una iniciativa aislada, sino como una decisión inteligente de negocio. Solo así será posible avanzar hacia organizaciones donde la alta dirección no solo apruebe, sino que lidere activamente esta agenda.

La ONU marca un hito en justicia de género al incluir a mujeres privadas de libertad

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En un avance sin precedentes dentro de la agenda internacional, la Organización de las Naciones Unidas ha marcado un punto de inflexión al incorporar explícitamente a las mujeres privadas de libertad en un acuerdo global sobre igualdad. Este hito, adoptado durante el 70.º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, representa un cambio sustantivo en la manera en que se entiende y se aborda la justicia de género a nivel mundial. Por primera vez en siete décadas, este grupo históricamente invisibilizado entra en el centro del debate.

La relevancia de esta decisión no radica únicamente en su valor simbólico, sino en su potencial transformador. Durante años, las mujeres encarceladas han quedado fuera de las políticas públicas, los marcos normativos y las discusiones globales sobre derechos. Hoy, su inclusión redefine los alcances de la justicia de género, ampliando su enfoque hacia poblaciones que enfrentan múltiples formas de discriminación. Este reconocimiento abre la puerta a una agenda más integral, donde la equidad no excluye a quienes han sido sistemáticamente marginadas.

Un acuerdo histórico que redefine la justicia de género

Las conclusiones adoptadas en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer constituyen un parteaguas en la agenda global. Este acuerdo no solo reconoce la existencia de mujeres privadas de libertad, sino que establece un marco de análisis y recomendaciones dirigidas a gobiernos, sociedad civil e instituciones internacionales para atender su situación.

La inclusión responde a una realidad alarmante: más de 740,000 mujeres y niñas se encuentran detenidas en el mundo, una cifra que ha crecido un 60% desde el año 2000, casi triplicando el ritmo del encarcelamiento masculino. Este fenómeno evidencia fallas estructurales en los sistemas de justicia, donde la pobreza, la violencia y las leyes discriminatorias incrementan el riesgo de encarcelamiento femenino. En este contexto, la justicia de género deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta para cuestionar y transformar estas dinámicas. Como señaló Patsilí Toledo, experta en género y justicia penal:

 “Es la primera vez en 70 años que se aborda con seriedad el tema de las mujeres en prisión”. 

 justicia de género

Este reconocimiento envía una señal clara a los Estados: la exclusión ya no es aceptable dentro de una agenda global que pretende ser verdaderamente inclusiva.

La invisibilización histórica y la criminalización de las mujeres

Uno de los elementos más relevantes de este avance es el reconocimiento de la invisibilización sistemática que han sufrido las mujeres dentro del sistema de justicia penal. Durante décadas, la discusión sobre igualdad de género omitió a quienes enfrentaban procesos de criminalización, perpetuando una narrativa incompleta de la justicia de género.

Esta exclusión ha tenido consecuencias profundas. Muchas mujeres privadas de libertad han sido criminalizadas por contextos de vulnerabilidad, incluyendo situaciones de violencia doméstica, pobreza extrema o participación en economías informales. En lugar de recibir apoyo, han sido absorbidas por sistemas punitivos que no consideran estas condiciones estructurales.

Mary Robinson, ex Alta Comisionada de Derechos Humanos, lo sintetiza con claridad:

Durante demasiado tiempo, las mujeres que han sufrido criminalización han permanecido prácticamente invisibles en los debates mundiales sobre igualdad de género”.

Esta afirmación subraya una deuda histórica que el nuevo acuerdo busca comenzar a saldar, integrando estas realidades en el núcleo de la justicia de género.

 justicia de género

Retos estructurales: desigualdad, violencia y sistemas ineficientes

La inclusión de mujeres privadas de libertad en la agenda global también pone en evidencia los múltiples retos que enfrentan. No se trata únicamente de condiciones dentro de los centros penitenciarios, sino de un entramado de desigualdades previas que las conducen a estos espacios.

Factores como la falta de acceso a la justicia, la violencia de género, la discriminación legal y la ausencia de redes de apoyo incrementan la probabilidad de encarcelamiento. Además, la situación se agrava cuando se considera que alrededor de 19,000 niños viven en prisión con sus madres, lo que amplía el impacto social del problema.

Expertos en derechos humanos han advertido que “el acceso a la justicia, la seguridad y la dignidad de las mujeres privadas de libertad sigue siendo gravemente insuficiente”. Esto revela que, aunque el reconocimiento es un paso crucial, la implementación de políticas efectivas será determinante para materializar los principios de la justicia de género en este ámbito.

De la visibilidad a la acción: el papel de la sociedad y los gobiernos

El consenso alcanzado en este acuerdo es resultado de años de activismo por parte de organizaciones como Women Beyond Walls y de mujeres que han vivido el sistema penitenciario. Su trabajo ha sido clave para posicionar el tema en la agenda internacional y evidenciar la urgencia de una respuesta coordinada.

Sin embargo, el reto ahora es transformar el reconocimiento en acción. Esto implica abordar las causas estructurales del encarcelamiento femenino, invertir en soluciones comunitarias y diseñar políticas públicas que prioricen la prevención sobre la penalización. Como señalan especialistas, no basta con incluir a estas mujeres en el discurso; es necesario replantear los sistemas que perpetúan su exclusión.

En este sentido, la justicia de género debe evolucionar hacia un enfoque más integral, que no solo garantice derechos dentro del sistema penal, sino que evite que las mujeres lleguen a él por causas estructurales prevenibles.

 justicia de género

Ampliar los límites de la justicia de género

La inclusión de mujeres privadas de libertad en este acuerdo global representa un avance significativo, pero también plantea nuevas responsabilidades. La justicia de género no puede limitarse a quienes están fuera del sistema penal; debe abarcar todas las experiencias de desigualdad, incluyendo aquellas que han sido históricamente ignoradas.

Este hito abre una oportunidad para redefinir políticas, fortalecer marcos institucionales y generar soluciones más humanas y efectivas. Para los actores involucrados en responsabilidad social, el mensaje es claro: la sostenibilidad social implica reconocer y atender las intersecciones más complejas de la desigualdad.

El verdadero desafío será traducir este reconocimiento en cambios tangibles. Solo así será posible avanzar hacia una justicia de género que no deje a nadie atrás y que responda, de manera integral, a las realidades de las mujeres en todo el mundo.

IA y reciclaje: la estrategia tecnológica para gestionar mejor la basura

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Durante décadas, la industria del reciclaje ha enfrentado un problema estructural: su incapacidad para escalar de manera eficiente. A pesar de los avances en infraestructura y concientización, el modelo tradicional —basado en trituración o clasificación manual— ha demostrado ser limitado, costoso y poco rentable. La contaminación de materiales, la dependencia de mano de obra intensiva y los márgenes estrechos han impedido que el reciclaje alcance el nivel de eficiencia que exige la economía circular.

Los datos son contundentes: solo en Estados Unidos se generan cerca de 300 millones de toneladas de basura al año, y apenas el 21% de los residuos reciclables domésticos se recupera, una cifra que además va en descenso. Frente a este escenario, la apuesta por la IA y reciclaje surge como una posible solución transformadora. Hoy, las empresas del sector están integrando inteligencia artificial para optimizar procesos, mejorar la separación de materiales y redefinir el modelo de negocio del reciclaje. Los primeros resultados muestran que esta tecnología no solo mejora la eficiencia, sino que puede cambiar por completo la lógica económica del sector.

La apuesta de la industria: inversión estratégica en IA y reciclaje

La transición hacia modelos más eficientes de gestión de residuos está siendo impulsada por inversiones significativas en automatización e inteligencia artificial. Empresas líderes como Waste Management, una de las más grandes en norteamérica, están destinando más de 1,400 millones de dólares para modernizar sus instalaciones de reciclaje mediante sistemas automatizados basados en IA. Esta apuesta refleja un cambio estructural: dejar atrás procesos mecánicos obsoletos y avanzar hacia sistemas inteligentes capaces de identificar, clasificar y valorizar residuos con mayor precisión.

IA y reciclaje

Por su parte, compañías como AMP están diseñando plantas completamente basadas en inteligencia artificial, donde la visión computacional y los robots reemplazan gran parte del trabajo manual. Según su fundadora, Matanya Horowitz, “prácticamente cualquier cosa que tú y yo podamos identificar, ella puede aprender a identificarla”. Este avance posiciona a la IA y reciclaje como una dupla estratégica capaz de transformar no solo la eficiencia operativa, sino también la rentabilidad del sector. Los siguientes son algunos de los principales avances tecnológicos en materia.

Aplicaciones clave de la IA que están transformando el reciclaje

Clasificación inteligente

Uno de los mayores avances en la IA y reciclaje es la capacidad de identificar y separar materiales con precisión. A diferencia de la trituración tradicional, que degrada la calidad de los materiales, los sistemas de visión artificial permiten reconocer objetos individuales en cintas transportadoras y clasificarlos adecuadamente. Esto reduce la contaminación y aumenta el valor de los materiales recuperados.

Además, estos sistemas pueden alcanzar tasas de identificación de hasta el 90% de los residuos, lo que representa un salto significativo frente a los métodos tradicionales. Este nivel de precisión no solo mejora la eficiencia, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio, como la venta de materiales mejor clasificados o la reducción de costos asociados al transporte y disposición final.

IA y reciclaje

Robótica aplicada al reciclaje electrónico

El reciclaje de residuos electrónicos ha sido históricamente uno de los procesos más complejos y costosos. Sin embargo, la IA está permitiendo automatizar tareas que antes requerían intervención manual intensiva. Empresas emergentes están desarrollando robots capaces de desarmar dispositivos electrónicos utilizando visión artificial para identificar componentes clave.

Un ejemplo revelador es el procesamiento de pantallas planas: mientras una operación manual puede procesar 25 unidades por hora con pérdidas, una línea robótica puede alcanzar hasta 120 unidades por hora. Este incremento en productividad es crucial si se considera que componentes como las placas lógicas contienen materiales valiosos —como oro, cobre y paladio— cuyo valor puede ser hasta 100 veces mayor que el de materiales como el acero.

IA y reciclaje

Separación avanzada de materiales

La industria textil enfrenta un desafío particularmente complejo debido a la mezcla de fibras en las prendas. Aquí, la IA y reciclaje está facilitando la clasificación automatizada de textiles según su composición, estado y potencial de reutilización. Sistemas desarrollados en centros de investigación permiten separar prendas aptas para reventa de aquellas que deben someterse a procesos de reciclaje químico.

Esta tecnología ya se está implementando en mercados como Estados Unidos e Indonesia. Sin embargo, persisten barreras económicas: los materiales vírgenes suelen ser más baratos que los reciclados, lo que limita la demanda. Aun así, la IA está sentando las bases para un sistema más eficiente que podría escalar con el apoyo adecuado de políticas públicas y compromisos corporativos.

Nuevos modelos de negocio impulsados por IA

Más allá de la eficiencia operativa, la IA y reciclaje está redefiniendo el modelo de negocio del sector. En lugar de depender exclusivamente de tarifas municipales o del precio de las materias primas, las empresas pueden generar ingresos a partir de múltiples fuentes: venta de materiales clasificados, producción de biocarbón con créditos de carbono y reducción de costos logísticos.

Este enfoque permite procesar residuos sin necesidad de que los consumidores los separen previamente, ampliando el alcance del reciclaje a sectores históricamente excluidos, como edificios multifamiliares o zonas sin infraestructura adecuada. En este sentido, la IA no solo optimiza procesos, sino que democratiza el acceso al reciclaje.

IA y reciclaje

El reto del mercado y la paradoja de la sostenibilidad

A pesar de los avances, el desarrollo de la IA y reciclaje enfrenta un obstáculo crítico: la falta de demanda para los materiales recuperados. Aunque algunas tecnologías pueden clasificar hasta el 90% de los residuos, solo existe mercado para el 50% o 60% de ellos. Esto limita la viabilidad económica de muchas operaciones y evidencia que la innovación tecnológica, por sí sola, no es suficiente.

El reto ahora es generar incentivos para que empresas y gobiernos adopten estas soluciones. Invertir en IA aplicada al reciclaje podría acelerar significativamente la transición hacia modelos más sostenibles, pero también requiere cambios estructurales en regulación, diseño de productos y hábitos de consumo. La fragmentación del sector y los bajos márgenes dificultan la adopción de tecnologías costosas, especialmente para operadores pequeños.

Sin embargo, este debate abre una reflexión más profunda. Como señala la experta Callie Babbitt:

Desde una perspectiva de sostenibilidad, es mucho mejor prevenir los residuos que reciclarlos”.

En este contexto, la IA podría desempeñar un papel aún más relevante aguas arriba: ayudando a diseñar productos más reciclables, optimizando cadenas de suministro o incluso reduciendo la generación de residuos desde su origen. En última instancia, la IA y reciclaje no deben entenderse como una solución aislada, sino como una herramienta dentro de una estrategia más amplia. Su verdadero potencial no está solo en gestionar mejor la basura, sino en replantear cómo la producimos, utilizamos y evitamos. Para los líderes en sostenibilidad, el desafío será integrar esta tecnología en una visión sistémica que priorice, por encima de todo, la reducción de residuos.

Gen Z pide explicaciones a las empresas por sus compromisos ambientales

Durante años, la sostenibilidad fue tratada por muchas empresas como un elemento accesorio dentro de su narrativa corporativa: un valor agregado útil para la reputación, pero no necesariamente central para la estrategia de negocio. Sin embargo, esta visión ha quedado rebasada ante la intensificación de la crisis climática, el endurecimiento regulatorio y, sobre todo, la presión de consumidores cada vez más informados y exigentes. Hoy, la sostenibilidad no solo se comunica: se evalúa, se mide y se cuestiona.

En este nuevo contexto, la Generación Z —jóvenes nacidos entre 1995 y 2009— emerge como un grupo clave. Se trata de consumidores que han crecido en un entorno marcado por incendios forestales, fenómenos meteorológicos extremos y debates globales sobre el cambio climático. Esto los convierte en un segmento altamente atractivo por su poder de consumo presente y futuro, pero también en uno particularmente crítico. La Gen Z exige RSE con una mirada vigilante: no solo observa lo que las empresas dicen, sino que cuestiona activamente lo que hacen, evaluando la coherencia entre discurso y acción.

Un escrutinio activo: Gen Z exige RSE

Esta tendencia no es anecdótica. Un estudio reciente, liderado por Elisenda Estanyol de la Universitat Oberta de Catalunya, en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra y el monitor MERCO, analizó las percepciones de 8,980 personas en seis países: España, Italia, Portugal, Chile, Colombia y México. El objetivo fue medir cómo distintas generaciones perciben el compromiso ambiental de las empresas y cómo esto impacta en su reputación. Los resultados son contundentes: la Gen Z exige RSE de manera activa, crítica y constante.

Lo más llamativo es que la Generación Z no es indiferente ni complaciente: observan, evalúan y juzgan activamente el comportamiento de las empresas”, afirma Estanyol.

Gen Z exige RSE

Esta generación no solo consume productos, sino que construye —o destruye— la reputación corporativa a partir de la evidencia ambiental que percibe.

Además, el estudio revela una sensibilidad particularmente alta frente al ecoblanqueo. “El estudio muestra una generación especialmente sensible al ecoblanqueo y dispuesta a exigir responsabilidades cuando las empresas dicen una cosa y hacen otra”, advierte la investigadora. En este sentido, la Gen Z exige RSE no como una narrativa aspiracional, sino como un estándar verificable.

Diferencias geográficas: expectativas diversas, misma exigencia

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que, aunque la exigencia es transversal, las expectativas varían según el contexto geográfico. En Europa, particularmente en España, los jóvenes muestran un nivel de escrutinio más elevado hacia las empresas. Esto responde a una mayor concienciación social, una cobertura mediática más intensa sobre la crisis climática y una histórica desconfianza hacia las grandes corporaciones.

En España, la Generación Z no da por sentado el compromiso medioambiental: exige pruebas, transparencia y resultados tangibles”, explica Estanyol. En este contexto, la Gen Z exige RSE con un enfoque más crítico, donde la comunicación sin evidencia carece de valor.

En contraste, países latinoamericanos como México y Colombia registran percepciones más positivas sobre las acciones empresariales. Sin embargo, esto no necesariamente implica un mayor desempeño ambiental. Según el estudio, en contextos donde la regulación es menos estricta, cualquier esfuerzo visible se percibe como significativo. Aun así, la tendencia es clara: la sostenibilidad ha dejado de ser opcional y comienza a consolidarse como un estándar mínimo esperado.

Gen Z exige RSE

Reputación sectorial: no todas las industrias parten del mismo lugar

El estudio también evidencia que la reputación ambiental no se distribuye de manera homogénea entre sectores, y que la exigencia no se aplica en un vacío: hay industrias que enfrentan un escrutinio estructuralmente más alto. En particular, sectores como el tabaco, los combustibles fósiles, los juegos de azar y las bebidas azucaradas parten con una desventaja reputacional significativa. Esto se debe a que sus modelos de negocio están directamente asociados a impactos negativos —ya sea en la salud pública, el medio ambiente o el bienestar social— lo que condiciona la forma en que los consumidores interpretan cualquier mensaje de sostenibilidad.

Por ejemplo, las empresas de combustibles fósiles son cuestionadas por su contribución directa al cambio climático, lo que hace que cualquier iniciativa ambiental sea evaluada bajo un lente de escepticismo estructural. En el caso del tabaco y las bebidas azucaradas, el problema radica en el impacto comprobado en la salud, lo que genera una percepción de incoherencia cuando estas compañías comunican compromisos responsables. Por su parte, la industria del juego enfrenta críticas por su impacto social, particularmente en temas de adicción y vulnerabilidad económica. En todos estos casos, la Gen Z exige RSE con un nivel de rigor mucho más alto, ya que percibe una brecha más amplia entre el core del negocio y los principios de sostenibilidad.

Esto implica que, para estas industrias, no basta con implementar iniciativas aisladas o campañas de comunicación bien diseñadas. La Gen Z exige RSE desde una lógica de transformación profunda, donde los esfuerzos deben estar alineados con cambios reales en el modelo de negocio o, al menos, con estrategias claras de mitigación de impactos. De lo contrario, cualquier acción puede ser interpretada como ecoblanqueo. En este sentido, el desafío no es solo comunicar mejor, sino demostrar una evolución genuina frente a un público que no concede beneficios de la duda.

Gen Z exige RSE

Sin neutralidad ni simulación: claves para responder a una generación que exige

La evidencia es clara: para la Generación Z, la neutralidad no es una opción. La Gen Z exige RSE con una lógica de recompensa o castigo inmediato, donde la coherencia entre discurso y acción determina la confianza y la legitimidad social de las empresas.

En este contexto, las organizaciones que buscan conectar con este segmento deben considerar varias recomendaciones estratégicas:

Primero, priorizar la evidencia sobre la narrativa. Las afirmaciones vagas o los eslóganes sin sustento generan desconfianza. Como señala Estanyol: “No basta con hablar de sostenibilidad: hay que demostrarla constantemente”. Esto implica desarrollar indicadores claros, reportar avances y someterse al escrutinio público.

Segundo, fomentar la interacción. La Gen Z no es un receptor pasivo; utiliza plataformas digitales para cuestionar, dialogar y exigir explicaciones. Las empresas deben estar preparadas para participar en estas conversaciones de manera transparente y ágil.

Tercero, adaptar los mensajes a contextos específicos. Las expectativas varían según el país, el entorno regulatorio y el nivel de concienciación social. Una estrategia uniforme puede resultar ineficaz o incluso contraproducente.

Finalmente, asegurar coherencia organizacional. La sostenibilidad no puede ser un esfuerzo aislado del área de RSE; debe integrarse en la operación, la cadena de valor y la toma de decisiones estratégicas. Solo así será posible responder a una generación que no tolera inconsistencias.

Gen Z exige RSE

La sostenibilidad como licencia social para operar

La irrupción de la Generación Z está redefiniendo las reglas del juego en materia de sostenibilidad corporativa. Ya no se trata de comunicar compromisos, sino de demostrar resultados. La Gen Z exige RSE como un requisito básico para otorgar confianza, reputación y legitimidad a las empresas.

Para los líderes en responsabilidad social, el mensaje es contundente: ignorar estas expectativas no solo implica un riesgo reputacional, sino también una pérdida de competitividad en mercados cada vez más conscientes. En cambio, aquellas organizaciones que logren alinear estrategia, operación y comunicación bajo principios de sostenibilidad verificable estarán mejor posicionadas para construir relaciones sólidas con esta generación.

En un entorno donde la transparencia es la nueva norma, la sostenibilidad deja de ser una opción estratégica y se convierte en una condición indispensable para operar. La pregunta ya no es si las empresas deben actuar, sino qué tan rápido pueden hacerlo antes de que la Gen Z deje de esperar y comience a reemplazarlas.

Alianza por la salud: Corporativo Kosmos y FUTEJE impulsan la prevención del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública en el mundo. Actualmente es el tercer tipo de cáncer más frecuente a nivel global y se considera la segunda causa de muerte por esta enfermedad, una realidad que ha encendido las alertas de los sistemas sanitarios, especialmente porque su incidencia comienza a observarse cada vez con mayor frecuencia en personas jóvenes.

La situación también es preocupante cuando se observa el panorama del cáncer colorrectal en México, pues, según datos oficiales, tan solo en 2022 se registraron 16,082 nuevos casos y más de 8,000 defunciones asociadas a esta enfermedad, lo que la convierte en una de la causas de muerte por cáncer más frecuentes del país, sin duda un contexto que refrenda la necesidad de hacer de la prevención y la detección temprana nuestros mejores aliados para salvar vidas.

Por ello, en el marco del Día Internacional contra el Cáncer Colorrectal, que se conmemora el 31 de marzo, la Fundación Fomento de Desarrollo Teresa de Jesús (FUTEJE), que brinda apoyo integral a pacientes con cáncer colorrectal y gástrico, y Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), unieron esfuerzos para impulsar la prevención a través del deporte, la alimentación saludable y la concientización.

Deporte y concientización frente al cáncer colorrectal en México

En línea con su visión de impulsar una alimentación más saludable y promover la salud de los mexicanos, la Fundación Pablo Landsmanas se sumó por segundo año consecutivo como aliada de FUTEJE en la quinta edición de su Carrera contra el Cáncer Colorrectal, un instrumento que busca generar conciencia sobre el cáncer colorrectal en México, así como promover hábitos de vida saludables que ayuden a reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Como parte de su participación, la fundación realizó la donación de 1,300 plátanos y 1,300 naranjas para la recuperación de los corredores al finalizar la carrera, un apoyo que, aunque a simple vista podría parecer un apoyo pequeño, para FUTEJE representa un aporte significativo que permite fortalecer sus programas de prevención y atención a pacientes. Francisco Freyría Sutcliffe, director general de la fundación, lo explica con claridad:

“Contar con el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas es muy importante para nosotros. Son más de mil corredores y, si no tuviéramos este respaldo, tendríamos que asumir ese gasto, pero gracias a su ayuda este ahorro se destina directamente a seguir apoyando tratamientos para pacientes y a nuestros programas de prevención y detección oportuna”.

Además del beneficio económico para la organización, esta donación cumple un papel importante en la recuperación física de quienes participan en la carrera, dado que consumir frutas ricas en vitaminas y minerales ayuda a reponer energía después del esfuerzo físico. Además, esta acción también permite reforzar el mensaje central de la iniciativa: la importancia de combinar el ejercicio con una alimentación equilibrada como dos hábitos poderosos para prevenir esta y otras enfermedades.

Los propios corredores reconocen el valor de este apoyo, como es el caso de Juan Antonio González Aguilar, uno de los corredores que destacó la importancia de estos alimentos para quienes realizan actividad física:

“Los alimentos que nos dan aquí son muy buenos para nosotros porque muchos venimos en ayunas y después del ejercicio una naranja o un plátano ayudan mucho a recuperar lo que el cuerpo perdió”.

Prevención y detección: claves frente al cáncer colorrectal

Sin lugar a dudas, la prevención juega un papel fundamental frente al cáncer colorrectal en México, ya que se trata de una enfermedad que puede detectarse oportunamente y que, si se diagnostica a tiempo, tiene altas probabilidades de curación.

De acuerdo con especialistas, algunos de los factores de riesgo más comunes incluyen el sedentarismo, el consumo excesivo de carnes procesadas o grasas, la baja ingesta de frutas y verduras, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la obesidad. Por eso, Francisco Freyría, director general de FUTEJE, hace hincapié en los hábitos saludables que debemos adoptar para evitar desarrollar este padecimiento:

“Hacer ejercicio y tener una sana alimentación, comer más fibra, más fruta, más verduras y reducir el consumo de grasas y carne roja. También hay que evitar el tabaco y el alcohol, porque son factores de riesgo importantes”.

cáncer colorrectal en México

A estas recomendaciones se suman otras medidas clave, como realizar actividad física de forma regular, mantener un peso adecuado y acudir al médico ante cualquier síntoma sospechoso, como cambios en los hábitos intestinales, presencia de sangre en las heces, dolor abdominal persistente o pérdida de peso inexplicable.

Álvaro Calzadilla, beneficiario de FUTEJE y sobreviviente de cáncer colorrectal, compartió su experiencia con la esperanza de generar conciencia en las personas que lo escuchen:

 “Todas las personas deberían hacerse estudios. El cuerpo nos avisa cuando algo no está bien. Si hay algún cambio o molestia, hay que atenderse y acudir al médico”.

Asimismo, Calzadilla reflexionó sobre la importancia de procurar hábitos de vida saludables y cómo esto puede hacer la diferencia:

“Yo creo que en mi caso influyó mucho la mala alimentación durante muchos años, porque yo siempre comía en la calle y eso perjudicó mi colon. Hoy trato de comer mejor y cuidar más mi salud. Ojalá las personas aprendan a prevenir y no tengan que pasar por lo que yo viví”.

Otro testimonio relevante es el de Leonor Osnaya, sobreviviente de esta enfermedad, quien destaca la importancia de escuchar al cuerpo: “Les recomiendo que pongan mucha atención a su salud. Si tienen síntomas constantes, atiéndanse y hagan estudios. El ejercicio y cuidar la alimentación también son muy importantes”.

cáncer colorrectal en México

Cuando las alianzas también salvan vidas

La lucha contra enfermedades como el cáncer colorrectal requiere mucho más que tratamientos médicos. Implica construir una cultura de prevención y es en este contexto que iniciativas como la carrera organizada por FUTEJE demuestran que la colaboración entre instituciones puede convertirse en poderosos motores de transformación.

Por su parte, la participación de Corporativo Kosmos y de la Fundación Pablo Landsmanas en este tipo de iniciativas refleja cómo el sector empresarial puede contribuir activamente a la promoción de estilos de vida saludables y en la concientización sobre enfermedades prevenibles, pues, como expresó Freyría:

“El contar con el apoyo de empresas comprometidas con la salud como Corporativo Kosmos nos permite seguir impulsando la prevención y apoyar a más pacientes diagnosticados”.

Al final, estas organizaciones nos recuerdan una cosa: que adoptar hábitos saludables, realizarse chequeos médicos y fortalecer las alianzas en favor de la salud puede marcar la diferencia entre la detección tardía y la oportunidad de salvar vidas.

H&M acelera su acción climática con objetivos científicos en su cadena de valor

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La industria de la moda en masa enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: transformar un modelo intensivo en recursos hacia uno que respete los límites planetarios y es por eso que las decisiones estratégicas ya no pueden basarse únicamente en compromisos aspiracionales, sino en marcos científicos que permitan medir, gestionar y reducir impactos de forma verificable. Es aquí donde iniciativas como la de H&M comienzan a redefinir las reglas del juego.

H&M acelera su acción climática al adoptar objetivos basados en la ciencia que no solo abordan emisiones, sino también la preservación de la naturaleza a lo largo de su cadena de valor. Este enfoque representa un cambio relevante: pasar de estrategias centradas en carbono a una visión integral que incluye biodiversidad, uso del suelo y resiliencia de los ecosistemas, elementos críticos para la sostenibilidad futura del sector.

H&M acelera su acción climática: del diagnóstico de impacto a la acción basada en ciencia

De acuerdo con información de edie, el punto de partida de esta estrategia fue un ejercicio de materialidad ambiental que permitió identificar dónde se concentran los mayores impactos del negocio. En el caso de H&M, la producción de materias primas —particularmente algodón y lana— emergió como el principal foco de presión sobre los ecosistemas, tanto por el uso de suelo como por el impacto en agua y biodiversidad.

A partir de este diagnóstico, la compañía desarrolló objetivos alineados con metodologías de la Science Based Targets Network (SBTN), los cuales además fueron validados a través del Accountability Accelerator. Este doble filtro no es menor: introduce rigor técnico y credibilidad en un momento en que el escrutinio sobre el greenwashing es cada vez mayor en la industria.

Uno de los compromisos más relevantes es evitar que los ecosistemas naturales se transformen para uso industrial en las etapas tempranas de la cadena de suministro, lo que implica un cambio estructural en la forma en que se obtienen las materias primas, al priorizar la conservación sobre la expansión productiva, algo poco común en modelos de fast fashion.

H&M acelera su acción climática

Adicionalmente, la empresa se ha fijado la meta de reducir su superficie total de tierras agrícolas en un 3,85 % para 2030, tomando como línea base 2019. Aunque el porcentaje puede parecer modesto, su implicación es significativa: optimizar el uso de recursos y desacoplar el crecimiento del negocio del uso intensivo de tierra.

Transformación territorial: agricultura regenerativa y resiliencia en la cadena de suministro

Más allá de los compromisos globales, la estrategia de H&M aterriza en iniciativas concretas que buscan generar impacto directo en territorios clave. Un ejemplo es el proyecto REEVA en el centro de India, enfocado en transformar las prácticas de cultivo de algodón hacia modelos más sostenibles y resilientes.

En paralelo, la compañía impulsa un proyecto de lana regenerativa en las praderas de Drakensberg, en Sudáfrica. Este tipo de iniciativas no solo buscan reducir impactos, sino regenerar ecosistemas, mejorando la salud del suelo, la biodiversidad y las condiciones de vida de las comunidades locales.

Ambos programas tienen un horizonte claro hacia 2030 y están diseñados para generar resultados tangibles tanto en lo ambiental como en lo social. Este enfoque territorial es clave, ya que reconoce que los desafíos ambientales no son homogéneos y requieren soluciones adaptadas a contextos específicos.

En este sentido, H&M acelera su acción climática al integrar a su cadena de suministro —agricultores, comunidades y socios locales— como actores centrales de la transformación. Esto no solo fortalece la resiliencia operativa, sino que también distribuye el valor de la sostenibilidad de manera más equitativa.

H&M acelera su acción climática

Ciencia, colaboración y escala como nuevo estándar competitivo

La apuesta de H&M no ocurre en aislamiento. Más de 150 empresas se preparan para adoptar objetivos similares relacionados con la naturaleza, mientras otras ya exploran áreas como agua dulce y océanos. Este movimiento colectivo sugiere que los objetivos basados en ciencia dejarán de ser diferenciadores para convertirse en un estándar mínimo esperado.

Así, es claro que H&M acelera su acción climática no solo como respuesta a riesgos ambientales, sino como una estrategia de negocio alineada con el futuro de la industria. Para los tomadores de decisiones en sostenibilidad, el mensaje es claro: integrar ciencia, acción territorial y colaboración en la cadena de valor ya no es opcional, sino una condición necesaria para competir en un mercado cada vez más exigente y regulado.

¿Innovación o falta de RSE? Jugadores de Pokémon GO entrenaron robots sin saberlo

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Desde su lanzamiento en 2016, Pokémon GO se convirtió en un fenómeno global que redefinió la relación entre el mundo físico y el digital. Millones de usuarios salieron a las calles para capturar criaturas virtuales, sin imaginar que, años después, esa misma interacción sería parte de un debate mucho más complejo. Hoy, una nueva revelación ha puesto bajo escrutinio el papel de las empresas tecnológicas en el uso de datos: los jugadores de Pokémon GO habrían contribuido, sin plena conciencia, al entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.

El hallazgo, difundido por investigaciones recientes, apunta a que la empresa desarrolladora utilizó los datos generados por los usuarios —incluyendo imágenes y geolocalización— para construir modelos geoespaciales avanzados. En otras palabras, mientras los jugadores de Pokémon GO recorrían parques, calles o plazas, también estaban alimentando sistemas capaces de mapear el mundo en tres dimensiones y entrenar robots para navegarlo. La pregunta ya no es tecnológica, sino ética: ¿esto es innovación legítima o una falla en responsabilidad social empresarial?

Jugadores de Pokémon GO: de cazadores virtuales a entrenadores involuntarios de IA

El núcleo de la polémica radica en el uso de datos generados por los usuarios. A través de funciones como el escaneo de ubicaciones, millones de interacciones fueron convertidas en insumos para un modelo geoespacial de gran escala. Este sistema, basado en inteligencia artificial, permite a máquinas interpretar el entorno físico con mayor precisión.

Los datos no son menores. Se estima que se han recopilado más de 30,000 millones de imágenes, muchas de ellas capturadas por los propios jugadores de Pokémon GO al interactuar con el juego. Esta base de datos tiene un valor estratégico enorme, ya que permite entrenar sistemas que van más allá del entretenimiento.

La aplicación práctica de esta tecnología incluye desde mapas tridimensionales hasta navegación para robots repartidores. Empresas de robótica ya están colaborando con esta infraestructura para mejorar la eficiencia de sus dispositivos, reduciendo errores en entornos urbanos complejos.

Sin embargo, lo que para la industria representa un avance significativo, para muchos usuarios representa una revelación inquietante: su participación en este proceso nunca fue plenamente comprendida. La línea entre juego y explotación de datos se vuelve difusa.

Entre la innovación y la controversia: ¿por qué los usuarios están reaccionando?

La reacción de los usuarios no ha sido homogénea, pero sí significativa. En foros y comunidades digitales, muchos jugadores de Pokémon GO han expresado sorpresa, confusión e incluso molestia al descubrir el uso secundario de sus datos.

El problema no radica únicamente en el uso de la información, sino en la percepción de falta de transparencia. Aunque la empresa ha señalado que las funciones de escaneo son opcionales, la realidad es que pocos usuarios dimensionan el alcance de lo que implica compartir este tipo de datos.

Además, el debate se intensifica cuando se consideran posibles aplicaciones futuras. Expertos han advertido que tecnologías de este tipo podrían eventualmente integrarse en sistemas más complejos, incluso en contextos sensibles como seguridad o defensa. Como señaló la analista Elise Thomas: “es sintomático de la época” que herramientas de entretenimiento puedan terminar alimentando sistemas con usos potencialmente controvertidos.

Esto coloca a los jugadores de Pokémon GO en una posición incómoda: participantes de una innovación que no necesariamente eligieron de forma informada. La crítica no es al avance tecnológico en sí, sino a la falta de claridad en su desarrollo.

Consentimiento, datos y responsabilidad empresarial: el verdadero dilema

El punto más crítico de este caso es el consentimiento. ¿Hasta qué punto los usuarios sabían que sus acciones dentro del juego podían ser utilizadas para entrenar inteligencia artificial? Aunque los términos y condiciones pueden contemplar el uso de datos, la realidad es que estos documentos rara vez se leen o comprenden en su totalidad.

Aquí emerge un dilema central para la responsabilidad social empresarial: cumplir legalmente no siempre equivale a actuar éticamente. Los jugadores de Pokémon GO pueden haber aceptado ciertas condiciones, pero difícilmente anticiparon el desarrollo de modelos geoespaciales de inteligencia artificial cuando descargaron la aplicación hace casi una década.

Además, el valor de los datos generados por los usuarios es considerable. Estos datos no solo alimentan innovación, también generan ventajas competitivas y potenciales ingresos para las empresas. Sin embargo, los usuarios rara vez participan en ese valor o siquiera son conscientes de su contribución.

Esto plantea una pregunta clave: ¿deben las empresas hacer más para garantizar un consentimiento informado real? Desde una perspectiva de RSE, la respuesta apunta a la necesidad de mayor transparencia, comunicación clara y mecanismos que permitan a los usuarios tomar decisiones informadas sobre el uso de su información.

jugadores de Pokémon GO

Cuando la innovación avanza más rápido que la ética

El caso de los jugadores de Pokémon GO evidencia una tendencia más amplia en la economía digital: el uso de datos para entrenar inteligencia artificial sigue avanzando más rápido que los marcos éticos que deberían regularlo. Lo que comienza como una experiencia lúdica puede convertirse, sin que el usuario lo perciba, en una contribución clave para desarrollos tecnológicos de gran escala.

Para las organizaciones, este escenario representa un reto estratégico. La confianza se ha convertido en un activo crítico, y su pérdida puede tener consecuencias reputacionales profundas. No basta con innovar; es necesario hacerlo con responsabilidad, transparencia y respeto por quienes hacen posible esa innovación.

En última instancia, este caso demuestra que el consentimiento informado sigue siendo una deuda pendiente en la era de la inteligencia artificial. Mientras los usuarios no comprendan plenamente el alcance del uso de sus datos, la pregunta persistirá: ¿realmente están eligiendo participar, o simplemente forman parte de un sistema que aún no logran ver en su totalidad?

¿Por qué la crisis global del agua también es un problema de género?

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Hablar de la crisis global del agua suele remitir a sequías, infraestructura insuficiente o cambio climático. Sin embargo, hay una dimensión que permanece sistemáticamente subestimada: su impacto diferenciado en mujeres y niñas. La escasez de agua no se distribuye de manera equitativa; por el contrario, se entrelaza con estructuras sociales que asignan roles, responsabilidades y limitaciones en función del género.

Entender por qué la crisis global del agua es también un problema de género implica mirar más allá de los indicadores técnicos y adentrarse en las dinámicas cotidianas de millones de hogares. Es ahí, en la vida diaria, donde se evidencia que la falta de acceso al agua no solo genera escasez, sino también desigualdad, exclusión y pérdida de oportunidades para las mujeres.

Crisis global del agua: cuando el acceso depende del género

Una de las razones por las que la crisis global del agua es un problema de género tiene que ver con la distribución del trabajo. De acuerdo con The Guardian, en más del 70 % de los hogares rurales sin acceso a agua potable, son las mujeres quienes deben recolectarla. No se trata de una elección, sino de un mandato social profundamente arraigado.

Este dato adquiere otra dimensión cuando se traduce en tiempo: 250 millones de horas diarias invertidas por mujeres y niñas en recolectar agua. Esa cifra no solo refleja esfuerzo físico, sino una renuncia estructural a otras oportunidades. Mientras unos estudian o trabajan, otras caminan kilómetros para garantizar la supervivencia del hogar.

Aquí radica una de las claves: la crisis global del agua no solo limita recursos, redefine el uso del tiempo y, con ello, el futuro de quienes cargan con esa responsabilidad. La desigualdad hídrica se convierte así en desigualdad educativa, económica y social.

Además, esta carga suele ser invisible. No aparece en indicadores económicos tradicionales, pero condiciona profundamente el desarrollo de comunidades enteras. 

crisis global del agua

Más calor, más pobreza: cómo la crisis climática profundiza la desigualdad

La segunda razón por la que la crisis global del agua es un problema de género es que los impactos de esta se intensifican con el cambio climático, y nuevamente, no afectan por igual a hombres y mujeres, pues se estima que el aumento de 1 °C en la temperatura reduce los ingresos de los hogares encabezados por mujeres en un 34 % más que en aquellos liderados por hombres.

Este dato revela una vulnerabilidad estructural: las mujeres no solo enfrentan mayores cargas, sino también menores márgenes de adaptación. A medida que el agua escasea, sus responsabilidades aumentan, pero sus recursos disminuyen, generando un círculo difícil de romper y que se traduce en más tiempo dedicado a tareas, en promedio, 55 minutos más a la semana que los hombres debido a estas condiciones, lo que se convierte en un esfuerzo acumulado que limita su autonomía económica.

La crisis global del agua, en este sentido, actúa como un amplificador de desigualdades existentes. No crea la brecha de género, pero sí la profundiza, haciendo que los impactos económicos y sociales recaigan con mayor peso sobre quienes ya estaban en desventaja.

crisis global del agua

Del hogar a la exclusión estructural: salud, educación y violencia

La tercera razón es que la falta de agua y saneamiento tiene consecuencias directas en la salud y la dignidad de las mujeres. Más de 2100 millones de personas carecen de agua potable segura y 3400 millones de saneamiento adecuado, una realidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas.

Un ejemplo claro es el impacto en la educación: entre 2016 y 2022, 10 millones de adolescentes faltaron a la escuela o actividades por la falta de baños. La ausencia de infraestructura básica no solo incomoda, excluye. Y quienes quedan fuera, en su mayoría, son mujeres.

A esto se suma un componente crítico: la seguridad. Tener que recorrer largas distancias para recolectar agua expone a mujeres y niñas a riesgos de violencia de género. Lo que debería ser un derecho básico se convierte en una situación de vulnerabilidad constante.

Incluso en contextos de atención médica, la falta de agua adecuada incrementa riesgos durante el parto, provocando muertes evitables. La crisis global del agua no solo afecta la calidad de vida, puede determinar la supervivencia.

Sin voz en las decisiones: el origen de una solución incompleta

Finalmente, la crisis global del agua también es un problema de género porque las mujeres están sistemáticamente excluidas de las decisiones sobre su gestión. Menos de una de cada cinco personas en servicios de agua en países en desarrollo son mujeres, lo que limita su influencia en soluciones.

Esta exclusión se agrava por la desigualdad en la propiedad de la tierra. En muchos países, los hombres poseen el doble de superficie que las mujeres, lo que les otorga mayor control sobre recursos hídricos vinculados a la producción agrícola.

Sin embargo, cuando las mujeres participan, los resultados cambian. Experiencias comunitarias demuestran que su inclusión mejora la salud, impulsa economías locales y fortalece la resiliencia. No es una cuestión simbólica, es una ventaja estratégica.

El problema, entonces, no es solo la escasez, sino quién decide sobre ella. Sin la participación de las mujeres, cualquier respuesta a la crisis global del agua será parcial e insuficiente.

crisis global del agua

Entender el problema para no perpetuarlo

La crisis global del agua es un problema de género porque se construye sobre desigualdades previas y las intensifica. No se trata únicamente de acceso al recurso, sino de cómo ese acceso —o su ausencia— redefine roles, limita oportunidades y expone a riesgos diferenciados.

Reconocer esta dimensión no es un ejercicio teórico, es el primer paso para diseñar soluciones efectivas. Sin perspectiva de género, las estrategias seguirán abordando síntomas y no causas. Y en un contexto de creciente presión hídrica, eso no solo es insuficiente: es insostenible.

Nunca hubo tanto CO₂ en la atmósfera; advierten posibles impactos en el organismo

La conversación sobre cambio climático ha estado dominada por sus efectos ambientales y económicos, pero nuevas evidencias comienzan a abrir una línea de análisis más inquietante: el impacto directo en la biología humana. Un estudio reciente sugiere que el aumento sostenido de los niveles de dióxido de carbono no solo está calentando el planeta, sino que podría estar alterando procesos fundamentales en nuestro organismo, incluyendo la composición química de la sangre.

El hallazgo, liderado por el fisiólogo respiratorio Alex Larcombe, plantea una hipótesis que hasta hace poco parecía marginal: la contaminación atmosférica, en particular el CO₂, podría estar generando cambios medibles en la química sanguínea a escala poblacional. “Pensé: ‘Esto suena raro’”, reconoció el propio investigador. Sin embargo, tras analizar décadas de datos, su conclusión es clara: “cada vez se acumulan más indicios de que algo está sucediendo”, y ese “algo” podría redefinir la forma en que entendemos los niveles de dióxido de carbono como un riesgo no solo ambiental, sino sanitario.

Niveles de dióxido de carbono: cómo se hizo el estudio y qué revela sobre los límites del cuerpo

Para entender este fenómeno, los investigadores analizaron más de dos décadas de datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos. Este repositorio incluye información detallada sobre la química sanguínea de aproximadamente 7000 personas evaluadas cada dos años entre 1999 y 2020.

El objetivo era identificar marcadores en sangre relacionados con la exposición al CO₂. El punto de partida es relevante: los seres humanos evolucionaron en un entorno con aproximadamente 300 ppm de CO₂, mientras que hoy los niveles de dióxido de carbono superan las 420 ppm, un incremento sin precedentes en la historia humana.

El estudio encontró cambios consistentes en la química sanguínea que parecen seguir esta tendencia ascendente. Aunque el cuerpo humano tiene mecanismos de adaptación —como el aumento de la respiración o ajustes en el equilibrio ácido-base—, estos podrían no ser suficientes frente a una exposición crónica y creciente.

niveles de dióxido de carbono

Algunos estudios previos sugieren que el organismo puede tolerar incrementos de CO₂ sin efectos inmediatos, pero Larcombe advierte que este enfoque ignora la exposición acumulativa a lo largo de la vida. “No podemos afirmar con certeza que estos cambios se deban al 100% al cambio climático”, explicó, pero subrayó que la correlación es suficientemente consistente como para encender alertas.

Más bicarbonato en sangre: la respuesta del cuerpo y sus riesgos

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el aumento en los niveles de bicarbonato en sangre, que han crecido aproximadamente un 7 % desde 1999. Este incremento sigue de cerca la curva de aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.

El bicarbonato es una herramienta clave del organismo para regular la acidez sanguínea. A medida que inhalamos más CO₂, la sangre tiende a volverse más ácida, y el cuerpo responde produciendo y reteniendo bicarbonato para neutralizar ese efecto.

Sin embargo, este mecanismo de compensación podría tener límites. Si la tendencia continúa, los niveles de bicarbonato podrían alcanzar rangos perjudiciales en las próximas décadas. Esto plantea una paradoja: lo que hoy es una respuesta adaptativa podría convertirse en un factor de riesgo a largo plazo.

Además, esta alteración no es trivial. Cambios sostenidos en el equilibrio ácido-base pueden afectar múltiples sistemas del cuerpo, desde la función celular hasta el metabolismo general. La evidencia aún es incipiente, pero apunta a un proceso silencioso de adaptación con posibles consecuencias acumulativas.

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Más allá de la sangre: impactos en calcio, fósforo y función renal

El estudio también identificó cambios en otros indicadores clave, como el calcio y el fósforo. Entre 1999 y 2020, los niveles de calcio en sangre disminuyeron un 2 %, mientras que los de fósforo cayeron alrededor de un 7 %.

Estos cambios están relacionados con otra estrategia del cuerpo para manejar el exceso de CO₂: utilizar los huesos como reserva, almacenando el carbono en forma de compuestos como carbonato de calcio y fosfato. Este proceso, aunque funcional en el corto plazo, podría debilitar la estructura ósea con el tiempo.

A esto se suma el posible deterioro en la función renal. Los riñones desempeñan un papel clave en la regulación del bicarbonato y del equilibrio mineral, pero una exposición prolongada a altos niveles de dióxido de carbono podría afectar su eficiencia.

De mantenerse estas tendencias, los niveles de calcio y fósforo podrían caer por debajo de rangos saludables hacia finales de siglo. El estudio advierte que estos son “cambios permanentes y crecientes en la química sanguínea humana”, lo que abre interrogantes sobre su impacto en enfermedades óseas, renales y metabólicas.

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La contaminación como riesgo sistémico para la salud

Los hallazgos sobre los niveles de dióxido de carbono marcan un punto de inflexión en la narrativa climática. Ya no se trata únicamente de ecosistemas en riesgo o eventos climáticos extremos; la evidencia comienza a mostrar que la contaminación atmosférica podría estar modificando procesos biológicos fundamentales.

Aunque aún se requiere más investigación, el consenso emergente es claro: el cambio climático no es solo un desafío ambiental, sino un problema de salud pública en evolución. Como señaló Larcombe, el mensaje no es alarmista, pero sí urgente: “algo está sucediendo y queremos explorarlo más a fondo”.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, esto implica ampliar el enfoque. La gestión del carbono ya no puede limitarse a métricas de emisiones; debe integrar sus implicaciones en la salud humana. Porque, en última instancia, los niveles de dióxido de carbono no solo definen el futuro del planeta, sino también el del cuerpo humano.

Padres deportados sin sus hijos: el señalamiento contra la administración Trump

Un informe elaborado por la Comisión de Mujeres Refugiadas (WRC) y Médicos por los Derechos Humanos (PHR) documenta una práctica alarmante en Estados Unidos: padres y madres detenidos y deportados en cuestión de días, sin ser consultados sobre sus hijos ni tener oportunidad de organizar su cuidado. 

El fenómeno de padres deportados sin sus hijos no solo revela fallas operativas, sino posibles violaciones a derechos humanos fundamentales cometidos por parte de la administración Trump, especialmente cuando los procesos se ejecutan sin información, sin consentimiento y sin alternativas reales para la reunificación.

Padres deportados sin sus hijos: decisiones sin consentimiento ni debido proceso

Uno de los hallazgos más críticos del informe es la ausencia de protocolos básicos durante la detención. De acuerdo con testimonios recabados en Honduras, muchos padres nunca fueron interrogados sobre si tenían hijos. “No me preguntaron nada”, relató una madre de 22 años deportada sin su hija de dos años, evidenciando una omisión sistemática.

Este vacío no es menor. Implica que las decisiones de deportación se toman sin considerar el interés superior del menor, un principio reconocido internacionalmente. En la práctica, esto se traduce en separaciones abruptas donde los padres no pueden decidir si sus hijos los acompañan o quedan bajo resguardo.

La rapidez de los procesos agrava el problema. Algunos padres fueron detenidos y deportados en cuestión de días, sin acceso a asesoría legal ni posibilidad de coordinar con familiares. Michele Heisler, de PHR, señaló: “Hablamos con padres que fueron detenidos un día y deportados un par de días después”.

padres deportados sin sus hijos

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que existen opciones para los padres, los testimonios y hallazgos contradicen esta narrativa. El fenómeno de padres deportados sin sus hijos evidencia una brecha entre la política declarada y su implementación real.

Impactos humanos: trauma, salud mental y vulnerabilidad infantil

Las consecuencias de estas separaciones son profundas y duraderas. La evidencia médica y psicológica apunta a niveles extremos de angustia emocional en padres deportados, especialmente en mujeres embarazadas o en periodo posparto. Ansiedad, pánico y depresión son síntomas recurrentes documentados en los centros de recepción.

Para los niños, el impacto es aún más crítico. La separación repentina genera una sensación de abandono que puede marcar su desarrollo emocional. Estudios citados en el informe advierten que el trauma temprano tiene efectos psicológicos y fisiológicos de largo plazo.

Casos particularmente graves incluyen la separación de bebés y niños con condiciones como el autismo. Una madre relató haber sido detenida al dejar a su hijo en la escuela: “No me preguntaron nada, simplemente me esposaron”. Este tipo de experiencias expone la falta de sensibilidad institucional ante contextos de alta vulnerabilidad.

En este sentido, el fenómeno de padres deportados sin sus hijos no solo es una cuestión migratoria, sino una crisis de salud pública y protección infantil que trasciende fronteras.

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Cambios normativos y debilitamiento de protecciones

El contexto normativo también ha evolucionado en detrimento de las familias migrantes. En 2025, la administración modificó la “Directiva sobre Padres Detenidos”, eliminando disposiciones que obligaban a considerar la situación familiar antes de ejecutar una deportación.

Esta modificación representa un retroceso significativo. Mientras la versión anterior contemplaba el rol parental como un factor relevante, la nueva directiva reduce ese compromiso, facilitando escenarios de separación. Sin embargo, el informe sugiere que incluso estas normas debilitadas no se están cumpliendo. Zain Lakhani, del WRC, fue contundente:

Hemos encontrado pruebas significativas de que los funcionarios no preguntan por los hijos ni garantizan su cuidado”.

Esto refuerza la idea de que el problema no es solo legal, sino estructural. El resultado es un sistema donde los padres deportados sin sus hijos enfrentan barreras casi insalvables para la reunificación. Procesos complejos, costos elevados y falta de coordinación institucional convierten el reencuentro en una posibilidad remota.

Responsabilidad compartida: el papel de gobiernos y organismos internacionales

Frente a este panorama, la respuesta no puede limitarse a la crítica. El informe plantea recomendaciones claras que apuntan a una acción coordinada entre gobiernos y organismos internacionales. Entre ellas, fortalecer los sistemas de reintegración en países de origen como Honduras.

Asimismo, se subraya la necesidad de que organismos internacionales, incluidas las Naciones Unidas, participen activamente en la provisión de salud mental, atención médica y apoyo a la reunificación familiar. La crisis requiere una respuesta multisectorial.

En el ámbito legislativo, se insta al Congreso de Estados Unidos a codificar protecciones para familias migrantes, garantizando que el interés superior del menor sea un criterio vinculante. También se propone la creación de un coordinador nacional para la reunificación familiar.

El fenómeno de padres deportados sin sus hijos plantea una pregunta de fondo para la agenda de responsabilidad social: ¿hasta qué punto los Estados y las instituciones están dispuestos a priorizar los derechos humanos sobre la lógica de control migratorio?

Una política migratoria que violenta los derechos

El caso de los padres deportados sin sus hijos expone las tensiones entre seguridad, legalidad y derechos humanos. Más allá del debate político, lo que está en juego es la integridad de miles de familias y el bienestar de niños que enfrentan separaciones traumáticas sin explicación ni acompañamiento.

Para la comunidad internacional y los líderes en responsabilidad social, el desafío es claro: no basta con documentar estas prácticas, es necesario incidir para transformarlas. Sin mecanismos de rendición de cuentas y sin voluntad política, la separación familiar seguirá siendo una consecuencia silenciosa —pero devastadora— de las políticas migratorias.

La lluvia como aliada: soluciones locales para el acceso al agua

En México, el acceso al agua potable ha registrado avances importantes en las últimas décadas; sin embargo, aún existen hogares, principalmente en zonas rurales y periurbanas, donde el suministro de agua dentro de la vivienda puede ser limitado o irregular, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En estos contextos, contar con alternativas que fortalezcan la gestión local del recurso hídrico puede contribuir a mejorar la disponibilidad y favorecer un uso más planificado de éste en las actividades cotidianas.

Ante este panorama, los sistemas de captación de agua de lluvia se posicionan como una alternativa complementaria que contribuye a fortalecer la gestión local del recurso hídrico. A través de cisternas, es posible recolectar y almacenar agua durante la temporada de lluvias para su uso posterior, lo que permite contar con reservas adicionales en periodos de menor disponibilidad.

Como parte de su enfoque de desarrollo comunitario, Saber Nutrir ha impulsado la instalación de cisternas con sistemas de captación de agua de lluvia en distintas regiones del país. Tan sólo en 2025, se implementaron 33 nuevos proyectos, entre ellos 4 cisternas. En total, a lo largo de su trayectoria, el programa ha otorgado 289 cisternas, beneficiando a comunidades del Estado de México (183), Yucatán (75) y Jalisco (31).

De manera estimada, una cisterna con sistema de captación de agua de lluvia puede permitir la recolección de entre 20,000 y 40,000 litros de agua al año, dependiendo de las condiciones climáticas de cada región. Este volumen representa un apoyo relevante para complementar necesidades cotidianas y promover prácticas de aprovechamiento responsable del agua.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona requiere entre 50 y 100 litros de agua diarios para cubrir necesidades básicas de consumo, higiene y saneamiento. En este sentido, contar con infraestructura de almacenamiento facilita la planificación del uso del recurso y promueve hábitos que contribuyen al bienestar familiar y comunitario.

acceso al agua

Además, el agua almacenada puede integrarse como un recurso clave para proyectos productivos, como huertos familiares o gallineros, fortaleciendo iniciativas locales orientadas a la seguridad alimentaria y al aprovechamiento sostenible de los recursos disponibles. Desde una perspectiva ambiental, la captación de agua de lluvia impulsa una cultura de cuidado y fomenta soluciones adaptadas a las condiciones de cada territorio.

En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo, resulta valioso reconocer iniciativas que promueven el uso consciente de esta desde un enfoque comunitario. Las cisternas representan una herramienta que contribuye a mejorar las condiciones de vida y a fortalecer capacidades locales para una gestión responsable del recurso hídrico.

Grupo Herdez reafirma que la sostenibilidad no es un esfuerzo paralelo, sino el modelo a través del cual operamos. A través de los resultados tangibles de Saber Nutrir, demostramos que la inversión en infraestructura hídrica comunitaria es el camino más directo para garantizar el desarrollo social, fortalecer el campo mexicano y asegurar que sigamos alimentando el futuro de nuestra tradición.

P&G y Nación Verde impulsan proyecto para fortalecer la seguridad hídrica y conservar bosques en el Sistema Cutzamala 

Procter & Gamble (P&G), en alianza con Nación Verde, anunció una iniciativa integral de restauración ambiental destinada a fortalecer la seguridad hídrica del Sistema Cutzamala, una de las principales fuentes de agua para la zona metropolitana del país.

El proyecto comenzó con la intervención de los terrenos que rodean la Presa El Bosque en Zitácuaro, Michoacán, mediante la implementación de prácticas de conservación de suelos, prevención de incendios y reforestación, reduciendo así la escorrentía superficial y mejorando la infiltración de agua.

En P&G integramos la sostenibilidad ambiental en la forma en que operamos nuestro negocio a lo largo de nuestras operaciones, cadena de suministro y marcas. Reflejo de ello es nuestro compromiso con contribuir a un Futuro Positivo para el Agua, donde el agua pueda sostener a las personas, la naturaleza y las operaciones de P&G ahora y para las generaciones venideras. Estamos trabajando con una red de socios locales para apoyar proyectos de largo plazo que mejoren, gestionen o protejan fuentes de agua dulce. Implementar este proyecto dentro de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca es parte de ese trabajo: soluciones basadas en la naturaleza que fortalecen los bosques, mejoran la infiltración y apoyan la recarga de los acuíferos que abastecen al Sistema Cutzamala”, señaló Shannon Quinn, Líder Global de Gestión Responsable del Agua de P&G.

La estrategia ahora se está expandiendo hacia la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca, un sitio Patrimonio Mundial de la UNESCO. Como parte de esta expansión, el proyecto contempla la plantación de 20,000 árboles nativos, contribuyendo a la protección del hábitat de la mariposa monarca y al fortalecimiento de la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático.

P&G y Nación Verde

Además de los beneficios ambientales, se espera que la iniciativa genere oportunidades de empleo temporal para comunidades vulnerables de la región, apoyando los medios de vida locales mientras se avanza en esfuerzos de conservación a largo plazo.

Se estima que estas acciones reduzcan la escorrentía en aproximadamente 1,200 millones de litros de agua al año, contribuyendo a la recarga de acuíferos dentro del Sistema Cutzamala, clave para el abastecimiento de agua de la Ciudad de México y el Estado de México.

Un bosque eterno no se construye con acciones aisladas. Se construye cuando la comunidad aporta su territorio, su trabajo y el orgullo de heredarlo como un legado verde, mientras Nación Verde aporta el rigor técnico, la metodología científica y la implementación necesaria para garantizar su permanencia. Alianzas como la P&G son fundamentales para lograr este tipo de proyectos.” aseguró Octavio López, CEO de Nación Verde

Esta colaboración forma parte de la estrategia “Futuro Positivo para el Agua” de P&G, que se enfoca en reducir el uso de agua en sus operaciones, contribuir a restaurarla en zonas con estrés hídrico y atender los desafíos relacionados con el agua mediante innovación y alianzas. Seleccionados por su potencial de generar un impacto positivo para las personas y la naturaleza, proyectos como este buscan fortalecer la seguridad hídrica y la resiliencia de los ecosistemas en regiones que abastecen de agua a la Ciudad de México, apoyando la recarga de acuíferos y mejorando la calidad del agua mediante reforestación y prácticas sostenibles de manejo de tierras.

ABB impulsa el desarrollo de liderazgos femeninos en el programa de mentorías 2026 de la SwissCham México

ABB México participó en la inauguración de la sexta edición del “Programa de Mentorías Mujeres Líderes” de la Cámara Suizo-Mexicana de Comercio e Industria (SwissCham México) en la H. Cámara de Diputados. Esta edición integra a 50 mentoras y mentores de 35 empresas suizas que acompañarán a 50 mentees con potencial de moverse hacia posiciones de liderazgo. En esta ocasión, cinco líderes de ABB México — cuatro mujeres y un hombre — participan como mentores, mientras que tres colaboradoras de la compañía se suman como mentees al programa.

La ceremonia reunió a directivos de 35 empresas suizas, autoridades gubernamentales y organismos internacionales para impulsar la igualdad de género en el entorno laboral mexicano. Como parte del evento, se llevó a cabo el panel “Talento e Igualdad: El rol de los sectores público y privado en la aceleración del liderazgo”, donde Cristina de la Rosa, HRBP de ABB México, compartió la perspectiva de la compañía sobre inclusión y liderazgo femenino.

ABB ha establecido un compromiso concreto para alcanzar que el 25% de sus líderes senior sean mujeres para 2030. En 2025, esta cifra en ABB llegó al 22.6%, demostrando un progreso sostenido hacia este objetivo. Esta meta forma parte integral de la estrategia de sostenibilidad y competitividad de la compañía, reconociendo que la diversidad e inclusión son fundamentales para la innovación.

“El liderazgo femenino impulsa la innovación y fortalece a las organizaciones. Cuando creamos espacios donde las mujeres pueden crecer y liderar, transformamos carreras e industrias completas. Este programa es el ejemplo perfecto de cómo construir redes de apoyo genuinas. Y eso es lo que nos mueve en ABB a participar activamente” señaló Cristina de la Rosa durante su participación en el panel.

SwissCham México

El programa creado por la SwissCham ha acompañado a más de 250 mujeres en sus cinco ediciones previas. La sexta edición del programa integra a 50 mentoras y mentores de nivel directivo de empresas suizas para guiar a 50 mentees con alto potencial de liderazgo. Como parte de la evolución del programa, este año se suman tres estudiantes de Educación Dual de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y tres colaboradoras gerenciales de la Secretaría de las Mujeres, ampliando así el impacto generacional y sectorial de la iniciativa.

El evento contó con presencia de la Diputada Miroslava Shember, Presidenta del Grupo de Amistad México-Suiza; Francisco Martínez, Presidente de SwissCham México; Francesca Cardillo, Encargada de Negocios de la Embajada de Suiza en México; y la Dra. Virginia Lorenzo Holm, Coordinadora Sectorial Académica de la SEMS-SEP.

Para ABB, participar en esta iniciativa forma parte de su estrategia global de sostenibilidad y su compromiso con la creación de un futuro más justo, diverso e inclusivo. La compañía continuará impulsando programas y políticas que garanticen la igualdad de oportunidades y el desarrollo integral del talento femenino en todos los niveles de la organización.

Cemefi advierte sobrerregulación de las OSC y llama a simplificar requisitos para ampliar su impacto social

El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) hace un llamado a las autoridades a impulsar una mejora regulatoria y simplificación administrativa para las organizaciones de la sociedad civil (OSC), particularmente aquellas con autorización para recibir donativos deducibles de impuestos, con el fin de fortalecer su capacidad de acción en beneficio de la sociedad.

Como organismo que trabaja de manera colaborativa con organizaciones de todo el país, Cemefi señala que, aunque la legislación reconoce a las OSC como actores de interés público —por su labor en ámbitos como la atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad, el cuidado ambiental, la promoción de derechos humanos, la educación, la cultura y el desarrollo comunitario—, en la práctica el marco regulatorio se ha vuelto cada vez más complejo.

Actualmente, las organizaciones deben atravesar procesos largos y costosos para su constitución y operación. Desde su creación como asociación civil, que puede tomar varios meses y representar costos significativos, hasta la obtención de la autorización como donataria, las OSC deben cumplir con requisitos legales, fiscales y operativos altamente específicos, incluyendo la acreditación periódica de sus actividades ante distintas autoridades.

Una vez autorizadas, enfrentan un amplio conjunto de obligaciones, como la presentación de declaraciones fiscales, reportes de transparencia, envío de contabilidad electrónica y cumplimiento de disposiciones en materia de prevención de lavado de dinero, lo que implica reportes constantes y la integración de expedientes detallados de donantes y operaciones.

simplificar carga administrativa

Cemefi subraya que esta carga administrativa, que involucra a diversas instancias como autoridades fiscales, de seguridad social y de supervisión financiera, genera altos costos operativos y exige un grado elevado de especialización, lo que puede limitar la capacidad de las organizaciones para enfocarse en su objeto social.

Ante este panorama, la institución propone abrir un diálogo constructivo entre sociedad civil y gobierno para revisar, simplificar y armonizar los procesos de constitución, acreditación y operación de las OSC, manteniendo al mismo tiempo estándares sólidos de transparencia y rendición de cuentas.

“El fortalecimiento de la sociedad civil organizada es fundamental para la democracia y el desarrollo del país. Simplificar la regulación permite que las organizaciones concentren sus esfuerzos en atender las necesidades sociales y ampliar su impacto en beneficio de millones de personas”, afirma Ricardo Bucio, Presidente Ejecutivo de Cemefi.

Cemefi reitera su disposición para colaborar con las autoridades en la construcción de un entorno regulatorio más eficiente, que fomente la participación ciudadana, fortalezca el tejido social y potencie el trabajo de las organizaciones en favor del bien común.