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Mil millones de criaturas marinas murieron cocidas en la ola de calor del noroeste del Pacífico

ola de calor del noroeste del Pacífico
Escrito por Marisol López

La ola de calor del noroeste del Pacífico está afectando a los ecosistemas marinos y dejando a especies sin vida, un efecto más del calentamiento global.

¿Sabías que si los crustáceos permanecen en la orilla del mar es como si dejaras a un niño pequeño en un automóvil en un día caluroso? El calor provocado por el calentamiento global puede ser muy perjudicial para estas criaturas marinas, de hecho, recientemente mil millones de estos animales murieron por la ola de calor del noroeste del Pacífico. 

Los crustáceos son artrópodos que poseen un exoesqueleto articulado y su tamaño puede variar entre un milímetro hasta cuatro metros de longitud. Existen unas seis mil setecientas especies vivientes. 

La mayoría son especies acuáticas y pueden vivir en agua salada (como el krill), en agua dulce (como el cangrejo de río) o incluso pueden vivir en ambos tipos de agua (como el camarón). Aunque estos animales viven y se movilizan libremente, muchos de ellos están siendo víctimas del cambio climático. 

ola de calor del noroeste del Pacífico

El portal Gizmodo afirmó en un reciente artículo que algunos investigadores estiman que más de mil millones de criaturas marinas —incluidas almejas, mejillones, percebes y caracoles— se cocinaron hasta morir durante la ola de calor del noroeste del Pacífico. 

Ola de calor del noroeste del Pacífico: suceso nunca antes visto

Uno de los investigadores involucrados en este tema es el biólogo marino Chris Harley de la Universidad de Columbia Británica, quien quedó bastante sorprendido al encontrarse caminando por la playa Kitsilano de Vancouver a finales del mes pasado.

En aquel momento, Harley pudo ver la muerte masiva y cantidades interminables de mejillones abiertos, lo cual indicaba que habían muerto recientemente.

Estos sucesos se deben a las altas temperaturas en Vancouver que antes no se habían registrado, ya que durante la ola de calor del noroeste del Pacífico a fines de junio, las temperaturas alcanzaron los 40º en Vancouver y el laboratorio de Harley registró temperaturas de hasta 50º a lo largo de la costa. 

Los mejillones y las almejas fueron expuestos a temperaturas altas durante más de seis horas cuando bajó la marea, lo cual provocó una situación desafortunada para los crustáceos de la región. 

El equipo de trabajo del marino Chris Harley ya está trabajando en su laboratorio, para recopilar más pruebas acerca de estos sucesos y calcular cuántas criaturas marinas murieron en el Mar Salish —mar que abarca las aguas de Vancouver y Seattle— durante la ola de calor del noroeste del Pacífico de la semana pasada.

Se estima que el número es de al menos mil millones, esto basado en algunos cálculos matemáticos que hizo el experto mientras caminaba por la playa.

Las poblaciones a lo largo de la costa deberían recuperarse en uno o dos años, pero con las olas de calor más intensas podrían eventualmente dañar las poblaciones de crustáceos.

Esas son malas noticias para las criaturas que sirven tanto de alimento para mejillones y almejas, como para animales más grandes que se alimentan de crustáceos.

Chris Harley, investigador de la Universidad de Columbia Británica

Otros acontecimientos derivados al cambio climático

Las muertes de los mil millones de crustáceos se suma a los eventos desafortunados que se han suscitado en otras partes del mundo debido a las altas temperaturas. Por ejemplo, en Australia durante los incendios forestales de 2019 a 2020, se estimó que 3 mil millones de animales murieron o se vieron afectados de otra manera. 

Además de las criaturas marinas y otros animales, también el océano está sufriendo las consecuencias del calentamiento global. La acidificación —otro impacto del cambio climático— también ha sido un gran problema en la costa oeste y afectó a los mejillones y otras criaturas formadoras de conchas.

Los impactos del cambio climático no se limitan solo a los crustáceos o la ola de calor del noroeste del Pacífico, las estrellas de mar han muerto en masa en los últimos años debido a una enfermedad debilitante que se ha vuelto más común en los años de calor extremo en el océano. 

Apenas el mes pasado, las Naciones Unidas advirtieron que la Gran Barrera de Coral está en peligro debido al rápido calentamiento de las aguas.

La terrible noticia de los crustáceos muertos es solo otro llamado para estar alerta ante el cambio climático, y tomar acciones sobre dicha situación. Quizá no está en nuestras manos proteger al océano con muros o mitigar las olas de calor, pero sí podemos cooperar con espíritu de solidaridad si queremos tener éxito a la hora de preservar y proteger todos los recursos de la Tierra. 

Acerca del autor

Marisol López

Comunicóloga egresada y titulada por la Universidad del Valle de México, apasionada por las lecturas románticas y dramáticas. Aprende sobre todo tipo de herramientas que están en la red y amante de los conciertos.

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