Colaboraciones

Mantenimiento marino

Por: Forma y Fondo CLXXX

Si poco se habla de las Salpas, menos se sabe qué son y cual es su función en la Naturaleza. Científicamente pertenecen a los Tunicados, que son parientes nuestros, pero una sencilla descripción es que parecen unas pequeñas medusas del tamaño de un dedo pulgar, como una bola de gelatina. Son pequeños animales marinos semitransparentes con forma de cañón y se mueven en el agua absorbiéndola por el frente y propulsándola hacia fuera por la parte posterior. Filtran el agua a través de una membrana mucosa que retiene todo el material comestible: las algas unicelulares, mejor conocidas como fitoplancton.

Habitan en grandes cantidades en los océanos del mundo, especialmente en los gélidos mares del norte y en la región antártica, aunque hace poco se descubrió que sus colonias comenzaron a avanzar hacia aguas más cálidas.

La conclusión de su observación y estudio es que pueden ser uno de los mayores contribuyentes, en un proceso natural para revertir el calentamiento global, porque diariamente consumen una gran cantidad del fitoplancton que se encuentra en la superficie del océano, rico en carbono, para desecharlo en el fondo del mar, hasta a mil metros de profundidad, en forma de pequeñas bolitas fecales que sirven de alimento a otros animales marinos. Así transportan el carbono eliminándolo de la atmósfera. Su función ambiental es como si fueran pequeñas bombas extractoras de carbono de la atmósfera. Al morir, también sus cuerpos van al fondo del mar donde se conforma un depósito de carbono.

Desde luego queda la interrogante acerca de su verdadera utilidad filtradora ya que el fitoplancton es el principal proveedor natural de oxígeno, amén de ser el primer eslabón en la cadena de alimentación marina y sin él habría menos peces.

Las colonias de salpas flotan en formaciones ordenadas, con figuras increíbles y simétricas, como un gran ejército. En el Atlántico Norte, en verano se han detectado superficies cubiertas por ellas, cercanas a los cien mil kilómetros cuadrados. Los científicos estiman que con esas concentraciones pueden consumir en un día el plancton equivalente a unas cuatro mil toneladas de carbono. El aumento de temperatura en los mares, contribuye a que sus colonias sean numerosas, por lo que serían un modo natural de equilibrio ante el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) y el calentamiento global. Sin embargo en las costas mueren por la abundancia de sedimentos.

Son organismos muy peculiares y como la mayoría de los miembros de la familia de los tunicados, son hermafroditas. Cada individuo produce gametos de ambos sexos, que se unen para dar lugar a la descendencia. Los individuos que nacen de huevos son asexuados y se reproducen por brotación, cada uno contribuye al gran aumento en la población, con unos ochocientos organismos. Sintetizando: una generación se reproduce en forma sexual y la siguiente en forma asexual.

Debido al calentamiento global y al cambio de temperatura en las aguas marinas, las salpas y muchas otras especies marinas sufren sus efectos. Especies que hasta hace poco eran dominantes, ahora son superadas por otras más resistentes. Si estos cambios que diezman a las poblaciones continúan, la fauna marina se verá seriamente disminuida y sus efectos, aunque imaginados, todavía son desconocidos en su magnitud.

Los océanos absorben el exceso del bióxido de carbono de la atmósfera, gran parte producto de la quema de combustibles fósiles. Unas diminutas plantas marinas llamadas colectivamente fitoplancton lo utilizan para crecer. Cabe observar que este organismo contiene altos niveles de carbono. Las diferentes especies lo comen y al final gran parte del mismo se disuelve en los océanos cuando los animales defecan o mueren. Nuevamente el carbono es utilizado por bacterias y plantas y puede regresar a la atmósfera en forma de bióxido de carbono, cuando es consumido y respirado por otros animales.

Las salpas evitan la luz solar y durante el día se sumergen a profundidades promedio entre seiscientos y ochocientos metros, volviendo a la superficie únicamente durante la noche. La explicación posible es que prefieren las profundidades para evitar a los depredadores, y al nadar hacia arriba durante la noche, les permite congregarse para reproducirse y multiplicarse rápidamente, cuando la comida es abundante.

En este caso el efecto de la limpieza va a la atmósfera, pero hay otros entre especies diferentes que se ayudan para sobrevivir. En los arrecifes se encuentran los llamados camarones de limpieza que ubicados estratégicamente en las llamadas estaciones de limpieza, se pegan a los peces que pasan por ahí y se meten a su boca. Con sus pequeñas pinzas limpian pedacitos de piel muerta, comida y organismos pequeños que pueden dañar al pez.

La anémona de mar y el pez payaso son otra relación rara. Aunque la primera parece planta, es un animal hambriento. Pegada a las rocas o arrecifes, espera a su presa, la pica con sus tentáculos y la jala. El pez payaso vive en el hocico de la anémona y su trabajo consiste en atraer con sus llamativos colores, anaranjado y negro, a las posibles víctimas. La anémona no le hace nada porque está protegido por una gruesa capa de mucosidad, de sus letales tentáculos.

La forma: técnicamente son relaciones simbióticas, en términos llanos es un trabajo en equipo en el que ambos comen.
El fondo: el instinto de conservación obliga a todas las especies a luchar por sobrevivir porque: TODOS SOMOS NATURALEZA.

Este artículo es responsabilidad de quien lo escribe y no refleja la opinión de Expok ni de sus colaboradores.

Fuente: Acacia Fundación Ambiental A.C

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