Certeza en aumento: los fósiles no crecerán para siempre; ¿la razón?

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La conversación energética global vive un momento de aparente contradicción. Mientras activistas climáticos, científicos y responsables políticos presionan para acelerar la transición, los productores de petróleo y gas continúan operando bajo lógicas de mercado que buscan maximizar beneficios en el corto plazo. Sin embargo, detrás de estos discursos divergentes comienza a consolidarse una coincidencia clave: el crecimiento de la demanda de combustibles fósiles no será infinito.

Este punto de convergencia no surge de declaraciones grandilocuentes, sino de señales cada vez más consistentes en los mercados, la política y la tecnología. En 2026, la transformación energética avanza más en decisiones estratégicas silenciosas que en anuncios públicos. Lo que antes era una hipótesis hoy empieza a tomar forma como una certeza incómoda para algunos y una oportunidad histórica para otros.

Un consenso silencioso sobre la demanda de combustibles fósiles

De acuerdo con Time, aunque los actores del ecosistema energético hablan lenguajes distintos, hay una premisa que comienza a alinearlos: la demanda de combustibles fósiles no crecerá indefinidamente. Este reconocimiento, aún implícito en muchos casos, marca un cambio estructural en la forma en que se entienden los mercados energéticos.

Por un lado, los defensores del clima impulsan políticas para eliminar gradualmente estos recursos. Por otro, los productores ajustan sus estrategias ante un futuro menos predecible. Esta coincidencia no implica acuerdo, pero sí una base común que redefine las reglas del juego global.

La cumbre que anticipa el cambio

En la ciudad colombiana de Santa Marta, representantes de casi 60 países se reunieron para avanzar en la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. A diferencia de otras cumbres, este encuentro se desarrolló al margen de las negociaciones formales internacionales, lo que permitió mayor flexibilidad para diseñar soluciones concretas.

El resultado no fue un gran titular, sino la creación de grupos de trabajo enfocados en integrar el clima en políticas comerciales y reconfigurar sistemas financieros.

Esto refleja una transición que ya no depende solo de compromisos, sino de mecanismos operativos que impactan directamente en la economía global.

Electricidad: el primer indicador de transformación

El sector eléctrico se ha convertido en el termómetro más claro del cambio. Un informe revela un “declive estructural” en la generación de energía a partir de combustibles fósiles en países de la OCDE. Incluso economías como India y China comienzan a mostrar ligeras reducciones.

Este comportamiento sugiere que la transición energética ya no es exclusiva de economías desarrolladas. La reducción, aunque gradual, apunta a una reconfiguración profunda del sistema energético global, donde la electrificación y las energías renovables ganan terreno de forma sostenida.

Ausencias que también hablan

Llama la atención que grandes economías y emisores como Estados Unidos, India y China no hayan participado en la cumbre de Santa Marta. Tampoco lo hicieron potencias energéticas como Rusia o Arabia Saudita. Sin embargo, su ausencia no implica desconexión del fenómeno.

De hecho, estos países enfrentan las mismas presiones estructurales. Sus decisiones estratégicas revelan cómo están interpretando el futuro de la energía. En este contexto, lo que no se dice públicamente puede ser más relevante que cualquier declaración oficial.

La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP es una señal reveladora. Tradicionalmente, este organismo ha regulado la producción para sostener precios. Pero este modelo pierde eficacia si la demanda futura es incierta o decreciente.

Desde esta perspectiva, reducir producción podría significar renunciar a ingresos en un contexto donde el mercado podría contraerse. La salida de los EAU refleja una visión estratégica que prioriza la flexibilidad y la diversificación energética frente a la disciplina colectiva.

Volatilidad y decisiones en un mercado incierto

Si la demanda de combustibles fósiles se estabiliza o disminuye, el impacto en los mercados será inevitable. La volatilidad de precios aumentará y la capacidad de los grandes productores para influir en ellos se verá limitada. Esto introduce un nivel de incertidumbre que transforma la lógica de inversión.

Las empresas deberán tomar decisiones más complejas sobre dónde y cómo invertir. En un entorno donde los activos pueden perder valor más rápidamente, el riesgo se convierte en un factor central. La rentabilidad ya no depende solo de la extracción, sino de la anticipación estratégica.

Más allá del discurso: decisiones que marcan el rumbo

En este nuevo escenario, observar cómo los grandes actores asignan capital resulta más revelador que analizar sus discursos. Las inversiones en energías limpias, innovación tecnológica y diversificación energética ofrecen pistas claras sobre el rumbo del sector.

Incluso países que no participaron en la cumbre, como los Emiratos Árabes Unidos, han reiterado su compromiso con soluciones bajas en carbono. Esto confirma que la transición energética no es una narrativa, sino una realidad en construcción.

La historia energética actual no es de ruptura inmediata, sino de transición progresiva. La demanda de combustibles fósiles seguirá siendo relevante durante años, pero su crecimiento ya no está garantizado. Este cambio de paradigma obliga a todos los actores a replantear sus estrategias.

Para quienes trabajan en sostenibilidad y responsabilidad social, este momento representa una oportunidad clave. Comprender estas señales permite anticipar riesgos, identificar oportunidades y contribuir a una transición más justa y ordenada. El futuro energético no está completamente definido, pero una cosa es clara: ya no será como antes.

De la peluquería al campo: ¿cómo se le da segunda vida de los residuos capilares?

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Cada visita al salón de belleza parece un acto cotidiano, casi automático. Sin embargo, detrás de cada corte de cabello se esconde una historia poco visible: la de los residuos que generamos sin pensar. A nivel global, se producen alrededor de 810 mil toneladas de cabello humano cada año, un material que, aunque natural, tarda en degradarse y suele terminar en vertederos o ser incinerado, liberando gases de efecto invernadero.

En un contexto donde la economía circular se posiciona como una necesidad urgente, el cabello emerge como un recurso inesperado. Hoy, diversas iniciativas están demostrando que es posible transformar este desecho en insumos útiles para la agricultura, dando una segunda vida de los residuos capilares y replanteando la forma en que entendemos el desperdicio dentro de industrias aparentemente ajenas a la sostenibilidad.

Segunda vida de los residuos capilares: del salón al suelo agrícola

De acuerdo con Triple Pundit, el cabello humano está compuesto principalmente por queratina, una proteína resistente que le permite degradarse lentamente. Esta característica, que podría parecer una desventaja ambiental, se convierte en una oportunidad cuando se aprovecha correctamente. Empresas especializadas recolectan los recortes de peluquería y los transforman en productos como mantillo biodegradable, compost y fertilizantes.

Este proceso no solo evita que toneladas de cabello terminen en vertederos, sino que también reduce la dependencia de materiales sintéticos. Así, la segunda vida de los residuos capilares se convierte en una solución tangible para disminuir la huella ambiental de la industria de la belleza y, al mismo tiempo, aportar valor al sector agrícola.

Innovación circular desde los salones de belleza

Desde 2020, organizaciones como Green Salon Collective han logrado evitar que más de 225 toneladas de residuos lleguen a vertederos. Su enfoque va más allá del reciclaje: buscan transformar la operación completa de los salones hacia prácticas más sostenibles, incluyendo el ahorro de agua y energía.

Por su parte, iniciativas como Clic Recycle han escalado este modelo en Europa, recolectando cabello de múltiples países y generando reportes de impacto para cada salón participante. Esta trazabilidad permite a los negocios comprender su contribución ambiental, integrando la sostenibilidad como parte de su propuesta de valor y no solo como un esfuerzo aislado.

Agricultura regenerativa: beneficios tangibles

Una vez procesado, el cabello se convierte en un recurso valioso para el campo. El mantillo biodegradable elaborado con fibras capilares ayuda a reducir la erosión del suelo, limita el crecimiento de maleza y disminuye el uso de herbicidas. Además, puede reducir las necesidades de riego en más de un 40 %, un beneficio clave en contextos de estrés hídrico.

A diferencia de las láminas plásticas utilizadas comúnmente en la agricultura, este material se descompone en un periodo de tres a cinco años sin dejar residuos contaminantes. Así, la segunda vida de los residuos capilares no solo sustituye materiales problemáticos, sino que contribuye activamente a la regeneración del suelo.

Más allá del compost: innovación en materiales

El potencial del cabello no se limita al mantillo. También se utiliza para producir compost enriquecido, donde su lenta descomposición permite una liberación gradual de nutrientes como el nitrógeno. Este efecto prolongado lo convierte en una alternativa eficiente frente a fertilizantes sintéticos.

Además, se están desarrollando materiales como fieltros para macetas y soluciones para absorber contaminantes en cuerpos de agua. Estas innovaciones abren nuevas posibilidades para el uso del cabello en distintas industrias, ampliando el impacto de esta práctica más allá del sector agrícola.

Retos culturales y de adopción

A pesar de sus beneficios, el uso del cabello reciclado enfrenta barreras importantes. Una de ellas es la fuerte presencia del plástico en la agricultura, un material barato, accesible y ampliamente aceptado. Cambiar esta inercia requiere no solo innovación, sino también incentivos y políticas que impulsen alternativas sostenibles.

Otro desafío es la percepción social. Existe cierta resistencia al uso de cabello en procesos relacionados con alimentos, lo que obliga a las empresas a invertir en investigación y comunicación para generar confianza. Superar estas barreras será clave para escalar el impacto de estas soluciones.

Una oportunidad para la industria de la belleza

Actualmente, solo una pequeña fracción de los salones de belleza recicla sus residuos. Sin embargo, el interés por adoptar prácticas sostenibles está creciendo. Cada vez más negocios reconocen que integrar la sostenibilidad no solo reduce su impacto ambiental, sino que también puede generar beneficios económicos y reputacionales.

La clave está en visibilizar estos casos de éxito y facilitar la adopción de modelos circulares. La segunda vida de los residuos capilares representa una oportunidad concreta para que la industria de la belleza se convierta en un actor relevante dentro de la transición hacia una economía más sostenible.

Lo que antes se consideraba un desecho sin valor hoy se perfila como un recurso estratégico. La transformación del cabello en insumos agrícolas demuestra que la innovación puede surgir de los lugares más inesperados, siempre que exista una mirada distinta sobre los residuos.

Impulsar la segunda vida de los residuos capilares no solo implica reducir la carga en vertederos, sino también redefinir nuestra relación con los materiales que utilizamos diariamente. En un mundo que demanda soluciones sostenibles, incluso los pequeños cambios —como lo que ocurre en una peluquería— pueden generar un impacto significativo cuando se integran en sistemas más amplios de economía circular.

Uber Mujeres: llega a México la opción en la app para que usuarias puedan elegir viajes con conductoras 

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Más control y más opciones para una mejor experiencia: estos son los principios detrás del lanzamiento en México de Uber Mujeres, la solución que permite a las usuarias de la app de Uber elegir viajes con conductoras mujeres y que a partir de esta semana se estará implementando de forma gradual en cinco ciudades del país: Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Los Cabos y Cancún. 

“Uber Mujeres es resultado de nuestro compromiso de largo plazo para priorizar la experiencia de las mujeres en la plataforma. Desde el lanzamiento en 2020 de Ellas -la opción que permite a conductoras elegir viajes con mujeres- hemos escuchado que las usuarias quieren tener una función equivalente en la app. Entendemos la importancia de la movilidad para el desarrollo y oportunidades de las mujeres, y es por ello que esta solución busca contribuir a que más mujeres puedan llegar a donde se lo propongan, como ellas elijan”, afirmó Cecilia Román, Gerente de Comunicación de Uber.

Atendiendo a este interés de las usuarias y buscando a la vez la mejor forma de promover una experiencia confiable, Uber Mujeres se anuncia con tres modalidades de uso flexibles: 

1.   Preferencias para todos mis viajes: permite configurar la app para priorizar la asignación de conductoras en cada solicitud de viaje. Si el tiempo de espera es elevado, el viaje puede ser ofrecido a más conductores. Se activa desde la app en Cuenta > Configuración > Preferencias de viaje.

2. Viaje anticipado (a través de Uber Reserve): Para situaciones donde se busca mayor previsibilidad, las usuarias pueden programar un viaje con anticipación (hasta 30 minutos antes) y seleccionar la opción Uber Mujeres para viajar con una conductora.

3. Viaje inmediato*: Las usuarias pueden seleccionar la opción Uber Mujeres directamente en la app al momento de solicitar un viaje. Si la app no encuentra a una conductora cercana o el tiempo de espera es demasiado largo, le preguntará a la usuaria si desea esperar más o si acepta ser redirigida a un conductor. 

En los próximos días las usuarias de las ciudades mencionadas recibirán en su correo electrónico y notificaciones de la app más información sobre esta nueva opción. A las usuarias, identificadas inicialmente a partir de un modelo de inferencia mediante Inteligencia Artificial, se les requerirá realizar una confirmación de género la primera vez que utilicen Uber Mujeres.

“Como una empresa cuya tecnología está presente en el día a día de millones de mujeres, nos enorgullece seguir ofreciendo opciones de movilidad confiable mediante tecnología pionera en la industria, controles y equipos especializados. Manteniendo la seguridad como una prioridad en absolutamente todas las interacciones con nuestra plataforma, Uber Mujeres es una apuesta más integral por brindarles a nuestras usuarias más formas de moverse como ellas decidan. En Uber tenemos la convicción de que si mejoramos nuestra plataforma para las mujeres la mejoramos para todas las personas.”, concluyó Román. 

La impresión monocromática es la perfecta combinación entre ahorro de recursos financieros y ecológicos

La impresión monocromática es la perfecta combinación entre ahorro de recursos financieros y ecológicos

En el competitivo entorno corporativo actual, la gestión documental enfrenta un desafío constante para conciliar la productividad con la responsabilidad ambiental. Los centros de copiado y las oficinas con elevados volúmenes de impresión gastan una enorme cantidad de papel y de energía eléctrica a diario, pero hoy la implementación de políticas de sustentabilidad ya no es una simple estrategia de imagen corporativa, sino una necesidad financiera ineludible. 

Disminuir la huella ecológica implica una reducción significativa de los gastos operativos mensuales. Este cambio estructural profundo comienza con la transición a equipos especializados. Por lo que incorporar una impresora láser monocromática dentro de la flota tecnológica, es el paso más lógico para aquellos negocios que desean optimizar al máximo sus recursos. 

Estos equipos están diseñados para trabajar de forma continua consumiendo solo una fracción de los insumos que requieren sus equivalentes en color. La arquitectura interna simplificada del equipo, hace que se empiece a ahorrar desde el mismo momento en el que se enciende. De esta manera, es posible imprimir miles de hojas sin desperdiciar recursos de forma innecesaria, protegiendo en el proceso tanto el capital de la organización como los recursos naturales del planeta.

La mecánica del ahorro inteligente

Es realmente asombroso el impacto económico que tiene el hecho de imprimir a laser todo en blanco y negro, cuando se miran los números a largo plazo. Los cartuchos de polvo negra son mucho más productivos, ya que pueden procesar una cantidad superior de folios antes de necesitar ser cambiados. Esta durabilidad disminuye la frecuencia de compra de insumos liberando presupuesto para otros gastos importantes de la empresa. 

La forma de manejar el papel también ha tenido un cambio significativo en los últimos años, ya que haciendo uso de las dos caras de la hoja se reduce, lógicamente, a la mitad el consumo de celulosa. 

Por otro lado, los modelos más recientes integran estados de suspensión profunda que disminuyen el consumo de energía a niveles prácticamente inapreciables en los momentos en los que el dispositivo no se halla en uso. Salir de este estado pasivo se hace en cuestión de segundos y evita que los operarios pierdan tiempo esperando delante de la máquina. 

Toda esta ingeniería interna trabaja de forma silenciosa para proteger la rentabilidad del negocio, asegurando un flujo de trabajo continuo y libre de interrupciones costosas.

Reducción del impacto ambiental directo

Además de las ventajas puramente financieras, la impresión laser en escala de grises reduce mucho la presión sobre los ecosistemas del mundo. Para fabricar un solo cartucho de color se necesita una compleja mezcla de químicos y de plásticos derivados del petróleo. 

Si por el contrario, solo se usa un suministro negro, se reduce mucho la cantidad de desechos tóxicos que terminan en los vertederos locales. Para las empresas que se dedican a tratar los desechos tecnológicos, el reciclaje de estos consumibles es mucho más sencillo de gestionar. 

Las oficinas comprometidas con el medioambiente logran cumplir más fácilmente sus metas de reducción de emisiones de carbono al unificar su parque de impresoras. Un centro de copiado que sea sustentable envía un mensaje muy poderoso de conciencia ecológica a todos sus clientes y proveedores. 

Estas tecnologías limpias son una prueba de que existe un verdadero compromiso con las generaciones futuras y que se está estableciendo un estándar muy alto de calidad y responsabilidad corporativa.

Los cinco líderes en eficiencia monocromática

El mercado tecnológico cuenta con opciones muy diversas para dotar cualquier puesto de trabajo de herramientas de gran nivel ecológico. 

Ricoh 

Esta empresa cuenta con una clara trayectoria como fabricante de impresoras laser corporativa de extrema resistencia. Sus monocromáticos se imponen en la industria gracias a sistemas patentados de recuperación de polvo que aprovechan cada partícula al máximo nivel posible. 

Esta marca consigue el mejor equilibrio entre la vertiginosa velocidad y el reducido impacto medioambiental.

HP

Un puesto más que merecido por su presencia global y fiabilidad demostrada. Sus series de oficina cuentan con sensores inteligentes de papel, que impiden que se atranque y minimizan el desperdicio de hojas blancas por error. 

Su software de gestión remota permite a los administradores ver en tiempo real el consumo energético para aplicar ajustes de ahorro adicionales de forma totalmente instantánea.

Brother

Una marca que apuesta por las pymes. La compañía hizo que la tecnología láser de bajo costo operativo estuviera disponible para todos, con tambores de imagen independientes del cartucho principal. Esta separación física evita tirar piezas que todavía tienen una larga vida útil, beneficiando directamente al medioambiente global.

Canon 

Sin duda, destaca por la nitidez de sus textos y su firme compromiso con la ecología. Sus ingenieros crearon tecnologías de fijación de imagen que funcionan a temperaturas de fusión mucho más bajas, lo que reduce el consumo total de energía de la máquina durante cada ciclo de trabajo pesado.

Kyocera 

Por último, en cuanto a Kyocera, hay que destacar sus componentes cerámicos de durabilidad casi infinita. Sus máquinas solo requieren el cambio del depósito de polvo negro durante toda su vida útil evitando la generación progresiva de residuos plásticos innecesarios. Esta característica hace que sus potentes equipos sean los aliados perfectos para cualquier plan empresarial sostenible. 

El diablo viste a la Moda 2… o todo lo que está mal en el mundo

Devil Wears Prada 2 o ‘El diablo viste a la Moda 2’ es una vitrina — como la propia Andy lo repite constantemente — a todo lo que está mal en el mundo… incluido el marketing, la visión de la responsabilidad corporativa, el mundo empresarial y la sociedad misma… y lo hace en una crítica tan deliciosa que termina siendo culposamente divertida.

La secuela podría haberse apoyado cómodamente en la nostalgia y repetir la fórmula de su predecesora; tiene guiños, claro, pero su aporte más significativo no es ese sino la crítica sin disfraces a cómo los medios modernos están erosionando el alma de los contenidos, cambiando sustancia por clickbait y profundidad por videos de dopamina efímera.

Esto convierte a esta secuela en un producto inesperadamente valioso.

El mundo de hoy, lo «woke» y la crisis de medios con valor

La cinta arranca con Runway en medio de una crisis de relaciones públicas, tras publicar un artículo, sin la revisión de Miranda, sobre Speedfash, una marca de moda rápida que les mintió sobre las condiciones laborales en sus fábricas. Cuando la bomba estalla, la situación trae de vuelta a Andy al lado de su icónica ex-jefa, con la misión de recuperar la imagen de la marca usando su “expertise” editorial, que recién fue galardonada en premios al periodismo.

¿Una crisis por un artículo sobre una marca que maltrata a sus colaboradores? Suena un poco woke, ¿no? tal vez, pero lo que es un pretexto para arrancar la cinta, se mantiene como trasfondo.

En múltiples artículos hemos mencionado que el movimiento woke tiene aristas genuinamente valiosas. El problema no es su esencia, sino la sobreactuación: la corrección exagerada que lo arrinconó hasta el punto en que hoy se halla, donde gran parte de la población lo rechaza.

La crisis de los media «con valor» y la transformación de todo

Todo parece ideal para la reincorporación de Andy, pero al volver, se topa con una realidad incómoda: el periodismo de fondo —y los contenidos profundos en general— está en terapia intensiva. La audiencia consume temas ligeros, rápidos y baratos. El video aplasta a lo escrito. Los anunciantes dictan reglas. Y los clicks mandan sobre todo lo demás.

Nigel se lo dice tan crudo como es. Runway ya casi no es una revista: quedan unos pocos ejemplares impresos que nadie compra, y el negocio real es online. La profundidad está muriendo — y eso era antes de la IA, así que hoy es peor. Como dato: las noticias falsas circulan 7 veces más rápido que las verdaderas.

Lo interesante es que la película no se queda en los medios. Usa la imagen de un edificio histórico que el nuevo interés romántico de Andy —ignorando su valor cultural— pone a la venta a través de departamentos remodelados. Esto, como una alegoría de lo que está pasando en todas las industrias: todas están en disrupción debido al pragmatismo, la búsqueda de ganancias rápidas y la IA.

Los dientes de lo woke

Como dijimos, todo arranca con el preteexto de un tema que mucha gente descartaría como “woke”: los derechos laborales (en el artículo de Runway). Y puede parecer exagerado, pero piensa: ¿dejarías de comprar calzado, ropa, accesorios de tu marca favorita porque trata mal a sus colaboradores? En la teoría todos decimos sí, pero nadie lo hace. Sin embargo, estos temas tienen dientes y muy afilados.

Así que si la crisis de medios es la piedra angular de la cinta, hay un segundo tema que no pasa desapercibido: la responsabilidad corporativa. La película lo muestra con muchísima mordacidad, pero el mensaje es serio — fallar en estos temas tiene consecuencias reales.

¿Cómo lo hace? A través de situaciones que cualquier persona en una empresa reconocería: el lenguaje incluyente que no sabes si usar o no, la cultura body positive que no sabes si apoyar públicamente, o la palabra «suicidio» que alguien (incluso la directora) pronuncia en una junta y congela la sala. Son momentos jocosos en pantalla, pero en la vida real son minas que pueden hundir a una empresa o cuando menos meterla en una crisis justo como le sucede a Runway.

El Diablo viste a la moda 2 y la RSE

La solución corporativa: corten todo y reporten rentabilidad

La muerte del CEO del holding al que pertenece Runway viene a complicar todo. Su hijo, heredero del imperio y nuevo dueño de Runway —un junior sin pasión por la revista— tiene una idea “brillante” para evolucionar el negocio: traer a un escuadrón de consultores de negocio. De esos que llegan sin conocer la cultura del cliente, pero cuya fórmula favorita es recortar para ahorrar y —al menos en Excel— reportar rentabilidad y mejoras en la empresa.

Miranda los llama sin dudar: ¡sepultureros!

Lo sé, muchos dirán que esas consultorías tipo McKinsey tiene razón al proponer recortes y eficientar operaciones. ¿Para qué pagar un departamento editorial completo, con oficinas y sueldos, si puedes pagarle a unos cuantos influencers y llegar a una audiencia más grande? El argumento es válido en una hoja de cálculo.

El problema es que nos regresa al punto de partida: la muerte de la profundidad en un mundo donde lo que importa son los views y los clicks. Todo lo demás es gasto… incluyendo puestos de trabajo.

Como cereza envenenada del pastel, una traición se gesta y la otrora renombrada publicación está a punto de venderse en una operación que la hará perder la visión que siempre ha tenido… Lo irónico es que todos tratan de salvarla a su modo, lo que complica aún más el clímax, que exquisitamente se desarrolla en Milán y es aderezado con la icónica Lady Gaga que tiene un enfrentamiento sutil de poder a poder con Miranda. Una joya.

Es en este caos donde la cinta llega a su punto más alto. En medio de traiciones, pragmatismo e intereses cruzados, Miranda se detiene y le dice a Nigel —su mano derecha, el único que se ha mantenido íntegro desde el principio:

“En un mundo en el que todos gritan y se quejan y se quejan y meten la pata y tratan de encubrirlo… ahí estás tú. Siempre has estado tú.”

El Diablo viste a la moda 2 y la RSE

¿Qué es en esencia El Diablo viste a la Moda 2?

Un espejo. Sin filtros.

Complaciente, es cierto. Hilarante, sí. Un duelo de actuaciones entre cuatro diamantes del cine, correcto. Pero más allá de la superficie, la secuela de Devil Wears Prada es un escaparate a la sociedad actual, a la podredumbre de un sistema que nos ha vendido el vacío vestido de poder y lujo, disfrazado de significado.

Ya no existen los CEOs visionarios que se sentían realizados con construir algo, generar empleo, ofrecer al mundo valor y obtener en ello una ganancia justa. No. Hoy deben ser ostentosos y maximizar los beneficios cada trimestre o la junta los echa. Y en un entorno así de cortoplacista, los objetivos solo se alcanzan explotando a los trabajadores, engañando a los clientes, retrasando los pagos a los proveedores o, peor aún, todo a la vez. Esto a nivel empresarial.

Pero en la esfera social no estamos mejor. Las redes sociales nos han hecho banales. Nadie vale por lo que es, nadie se conforma con ser… hay que demostrar. Hay que aparecer en Instagram con bolsas de lujo o el outfit de moda, jugando golf, bebiendo en el mejor club de la ciudad o en un jet. Emily lo expresa perfecto: “el comercio minorista de lujo es el único sector de la moda que genera ganancias”, refririéndose a cómo hoy los objetos que mostramos son lo que nos “define”.

Vemos a la misma Emily acicalándose en un ritual de belleza, mientras pretende educar a sus hijos a distancia, haciendo clara mofa de un mundo que no sabe lo que es la paternidad responsable pero ha normalizado inyecciones y sueros de belleza para olas de personas, insatisfechas con su apariencia.

De modo que sí, el empaque es una maravilla por donde se le mire —actuaciones, guión, música, locaciones, comedia— pero detrás de ello, la crítica es dura a todos los niveles. Ovación de pie.

El diablo anda suelto…

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio de Luis Maram.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Modera Martha Herrera panel sobre cadenas de valor y la guía de mujeres en la nueva agenda ESG

Al considerar que las mujeres juegan un papel cada día más importante en el desarrollo de las empresas en la región, y para aportar herramientas para cerrar la brecha de género en tecnología y sostenibilidad, el Tecnológico de Monterrey organizó el Foro Women In, Mujeres que cambian el rumbo, en el que participó Martha Herrera. 

La consejera de empresas y de organizaciones de la sociedad civil moderó el panel “Hacia cadenas de valor responsables: Mujeres guiando la nueva agenda ESG de la región”, donde se dialogó sobre el papel que juegan las mujeres en las empresas en la actualidad. 

En su primera intervención en el panel, en el que participaron Samantha Rodríguez, senior Sustainability Manager Latam en Chep; Carmen Garza T Junco, Fundadora y Directora de Fundación Frisa; y Francisco Suárez, Director of Public Affairs Strategic Relations en Femsa; Herrera señaló que la organización de las empresas ha cambiado de forma radical y cada vez es más necesario atender factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés). 

“Las condiciones de la cadena de valor ha cambiado. Hay más presión regulatoria, hay más presión de los inversionistas, hay consumidores más informados, hay más necesidad de atraer, pero también de retener el talento, entonces, son muchas las presiones que tienen las pequeñas y medianas empresas que son parte de las cadenas de valor de las grandes empresas y si no hay este acompañamiento para lograrlo, pues difícilmente vamos a lograr tener un país con criterios ESG en su totalidad”, refirió la también gestora social. 

Herrera agregó que ella tiene más de 35 años de participar en los procesos de sostenibilidad, responsabilidad social y criterios ESG en muchas empresas, lo que le ha permitido ver como las mujeres son líderes en este movimiento. 

“Las mujeres sí hemos jugado un rol fundamental en redefinir esas prioridades (de políticas ESG), en articular esas alianzas y sobre todo en empujar esa ese pensamiento transformador, porque eso es lo que se requiere dentro de las organizaciones y las empresas”, señaló. 

En su participación, Carmen Garza T Junco señaló que la transformación de las comunidades es una prioridad para Frisa, por lo que se han enfocado en la creación de nuevos espacios educativos.  

“Creo que hay muchos ejemplos de cosas que podemos hacer en alianza, que pueden migrar a esa la sostenibilidad, cuando lo ves como un win-win.

“Actualmente, desde Frisa, les platico porque es un proyecto que nos trae muy muy emocionados, estamos alineando el modelo de negocio, fomentando la creación de una nueva preparatoria técnica y al principio me decían: ‘Bueno, es que esto es del área de Fundación, es como un área hacia la comunidad’. Y no, la verdad es que es un tema de sostenibilidad”, explicó Carmen Garza T Junco. 

Por su parte, Francisco Suárez, Director of Public Affairs Strategic Relations en Femsa, explicó que desde Oxxo se han enfocado en que las marcas locales lleguen más lejos. 

“A veces no le pegas, o sea, de repente tienes una meta de energía renovable y creciste en otro lado que no se puede avanzar y también por qué no le pegaste. En cadena de valor, lo comenté hace rato, la parte de proveedores locales o proveedores es súper importante, los que son de la comunidad”, dijo. 

Y finalmente, Samantha Rodríguez, senior Sustainability Manager Latam en Chep, explicó que la colaboración es uno de los temas en los que hay que centrarse.  

“Creo que ya lo hemos escuchado múltiples veces aquí, la colaboración, colaboración, no solamente entre empresas, sino entre diferentes sectores (…). En verdad, es solamente la colaboración la que nos va a llevar a ese punto donde queremos estar”, refirió.

Para cerrar el diálogo, Herrera agregó que durante su paso por la Secretaría de Igualdad e Inclusión se enfocó en que las empresas se sumaran a los criterios ESG y que desde el Gobierno se les diera un reconocimiento por ello. 

“Yo creo que nos queda claro a todos con esta conversación que los temas ESG no son temas periféricos, deben, deben ser temas estratégicos de cualquier organización, no nada más de las empresas, de los gobiernos, de las universidades, de las organizaciones y de las empresas para lograr realmente tener un Nuevo León y un México responsable, un México sostenible, que esté pensando en la vanguardia, que esté cambiando esos modelos de negocio y que esté tomando este tema no como declaraciones de escritorio, sino realmente en las decisiones, en las alianzas, en las métricas y lograr realmente incorporar a las pequeñas y medianas empresas es fundamental”, enfatizó Herrera. 

Fórmula E lanza el Gen4: el primer auto de carreras del mundo cero residuos

La sostenibilidad ya no es un discurso aspiracional dentro del deporte motor; hoy es una exigencia tangible que redefine la forma en que se diseñan, operan y evalúan las competencias. En este contexto, la Fórmula E presenta el Gen4, un modelo que combina alto rendimiento con principios de economía circular, posicionándose como el primer auto de carreras cero residuos en la historia del automovilismo profesional.

Este avance no solo responde a la evolución tecnológica del campeonato, sino a una presión creciente por integrar criterios ESG en industrias tradicionalmente intensivas en recursos. Así, el Gen4 no se limita a ser un vehículo más rápido: es una plataforma de innovación que demuestra cómo el auto de carreras cero residuos puede convertirse en un estándar replicable para otros sectores.

Rendimiento extremo con lógica sostenible

El Gen4 eleva significativamente los parámetros de desempeño dentro de la Fórmula E. Con una velocidad máxima superior a los 320 km/h y una aceleración de 0 a 96 km/h en apenas 1.8 segundos, el monoplaza marca un nuevo referente en la categoría. Además, logra reducir hasta 10 segundos por vuelta respecto a su antecesor en fases de clasificación.

Este incremento se explica por una potencia de hasta 600 kW —71% superior a la generación previa—, así como por mejoras en aerodinámica y estabilidad. El rediseño estructural, que incluye una carrocería más larga y neumáticos más anchos, permite gestionar esta potencia sin comprometer el control ni la seguridad.

Uno de los diferenciales más relevantes del Gen4 es su concepción bajo principios de circularidad. La Fórmula E ha diseñado este monoplaza para ser construido íntegramente con materiales reutilizables, integrando además más de un 20% de contenido reciclado en su composición.

La incorporación de fibra de carbono reciclada y materiales de base biológica responde a una lógica clara: reducir la dependencia de recursos vírgenes y minimizar los residuos generados a lo largo del ciclo de vida del vehículo. En este sentido, el auto de carreras cero residuos se posiciona como un caso de referencia sobre cómo aplicar la sostenibilidad en procesos de alta complejidad técnica.

Eficiencia energética: regeneración como ventaja competitiva

Más allá de los materiales, el Gen4 destaca por su capacidad de gestión energética. Su sistema de propulsión permite recuperar cerca del 50% de la energía utilizada durante la carrera, alcanzando niveles de regeneración de hasta 700 kW. Este enfoque no solo mejora la eficiencia del vehículo, sino que también reduce la demanda energética total, alineándose con objetivos globales de descarbonización. La integración de una batería de 55 kWh y un sistema de tracción integral de doble motor refuerza esta estrategia, equilibrando potencia y sostenibilidad.

El desarrollo del Gen4 es resultado de un ecosistema colaborativo en el que participan fabricantes líderes como Porsche, Jaguar, Stellantis, Nissan, Lola Cars y Mahindra.

Este modelo de co-creación permite acelerar la innovación y trasladar aprendizajes del entorno competitivo hacia soluciones comerciales. En consecuencia, el Gen4 no solo impacta al deporte, sino que también contribuye al desarrollo de tecnologías aplicables en la movilidad cotidiana.

De la pista a la estrategia ESG

El lanzamiento del Gen4 también puede leerse como una declaración estratégica. Para la Fórmula E, este modelo representa la consolidación de un enfoque donde la sostenibilidad forma parte del núcleo del negocio, y no de acciones periféricas.

En un entorno donde las empresas enfrentan mayores exigencias de transparencia y resultados, iniciativas como el auto de carreras cero residuos ofrecen evidencia concreta de que es posible integrar desempeño ambiental sin sacrificar competitividad ni innovación.

Desde la perspectiva de los pilotos, el Gen4 mantiene —e incluso amplifica— la esencia del automovilismo. Figuras como Lucas di Grassi destacan su aceleración y comportamiento dinámico, mientras que Jake Dennis subraya su velocidad y capacidad de ofrecer carreras más intensas.

Estas opiniones confirman que la transición hacia modelos más sostenibles no implica renunciar a la emoción, sino redefinirla. El Gen4 demuestra que la innovación ambiental puede coexistir con experiencias de alto impacto para audiencias globales.

Auto de carreras cero residuos: hacia un nuevo estándar sectorial

El concepto de auto de carreras cero residuos trasciende el ámbito deportivo. Su implementación abre la puerta a nuevas formas de diseñar productos, gestionar recursos y medir impactos en industrias diversas.

A medida que la sostenibilidad se convierte en un criterio de competitividad, este tipo de desarrollos pueden acelerar la adopción de prácticas más responsables, consolidando un cambio sistémico que va más allá del automovilismo. El Gen4 marca un punto de inflexión en la evolución de la Fórmula E y en la narrativa del deporte motor. Su capacidad para integrar rendimiento, eficiencia y circularidad lo posiciona como un referente en innovación sostenible.

En este contexto, el auto de carreras cero residuos no solo redefine lo que ocurre en la pista, sino también las expectativas sobre el papel de la tecnología en la construcción de un futuro más responsable. El reto ahora será escalar estas soluciones y convertirlas en la norma, no en la excepción.

Radar Expok, Abril 2026, Semana 5

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¿Bienestar o productividad? Por qué las empresas deben involucrarse en la salud mental

La conversación sobre bienestar laboral ha evolucionado rápidamente, pero aún persiste una tensión estructural: ¿hasta qué punto las organizaciones priorizan la productividad por encima de la salud mental? Hoy, la evidencia es contundente: las empresas deben involucrarse en la salud mental no solo por razones éticas, sino por su impacto directo en la sostenibilidad del negocio. Ignorar este vínculo ya no es una opción viable en entornos corporativos cada vez más exigentes.

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, especialistas en bienestar y salud ocupacional han reiterado que la gestión de los riesgos psicosociales es una responsabilidad compartida, pero con un peso significativo en las organizaciones. Cuando las empresas deben involucrarse en la salud mental, el enfoque no puede limitarse a beneficios aislados; requiere una transformación estructural en la forma de gestionar el talento, el liderazgo y la cultura organizacional.

El costo invisible: cómo los riesgos psicosociales afectan a los colaboradores

Los datos revelan una realidad preocupante: cerca del 60% de los colaboradores buscan apoyo en salud mental dentro de sus organizaciones. Esta cifra no solo evidencia una demanda creciente, sino también un desgaste emocional acumulado que tiene origen, en gran medida, en el entorno laboral.

De acuerdo con la psicóloga clínica Selene Romero:

“sí hay una responsabilidad que se extiende no nada más en tu trabajo, sino qué pasa con el colaborador que los mandaste desgastado a su casa”.

Esta afirmación subraya que el impacto del trabajo trasciende la jornada laboral, afectando la vida personal y las relaciones de los colaboradores.

empresas deben involucrarse en la salud mental

Aunque el 60% de las consultas están relacionadas con problemas familiares o de pareja, estos no pueden analizarse de forma aislada. Las condiciones laborales, como cargas excesivas o falta de conciliación, actúan como detonantes que exacerban conflictos personales, amplificando el impacto de los riesgos psicosociales.

A nivel global, la magnitud del problema es aún más clara. La Organización Internacional del Trabajo estima que 840,000 personas mueren cada año por factores asociados a riesgos psicosociales, además de una pérdida equivalente al 1.37% del PIB mundial. Estos datos confirman que las empresas deben involucrarse en la salud mental como una prioridad estratégica.

El rol empresarial: corresponsabilidad y gestión de riesgos psicosociales

El marco normativo en México establece claramente que las empresas deben gestionar los riesgos psicosociales en el trabajo. Sin embargo, más allá del cumplimiento legal, existe una responsabilidad estructural en reconocer el impacto que las condiciones laborales generan en los colaboradores.

Las empresas deben involucrarse en la salud mental desde una lógica preventiva. Esto implica no solo ofrecer servicios de atención psicológica, sino identificar y mitigar factores de riesgo como jornadas extensas, cargas de trabajo desproporcionadas o entornos laborales hostiles.

Selene Romero lo resume con claridad: “como empresa somos responsables del desgaste emocional que se genera en la jornada”. Esta perspectiva redefine el rol organizacional, trasladándolo de un modelo reactivo a uno proactivo en la gestión del bienestar.

No obstante, la corresponsabilidad también implica la participación activa de los colaboradores. El acceso a servicios de bienestar debe complementarse con una cultura que incentive su uso, reconociendo que el autocuidado es un componente esencial en la ecuación.

empresas deben involucrarse en la salud mental

Liderazgos tóxicos: el factor crítico que las empresas no pueden ignorar

Uno de los elementos más determinantes en la salud mental laboral es el estilo de liderazgo. Los llamados “jefes tóxicos” representan un riesgo directo para el bienestar de los equipos, al generar ambientes de trabajo donde predominan la presión, la falta de empatía y la inseguridad psicológica.

El médico ocupacional Leonardo Rodríguez advierte:

“si tenemos líderes que mantienen un ambiente tóxico […] los factores de riesgo psicosocial van a persistir”.

Esta afirmación evidencia que el liderazgo no solo influye en la productividad, sino que define la calidad del entorno laboral.

Las actitudes asociadas a liderazgos tóxicos incluyen micromanagement, comunicación agresiva, falta de reconocimiento y desinterés por el bienestar del equipo. Estas prácticas no solo afectan la salud mental, sino que erosionan el compromiso y la confianza organizacional.

Avanzar hacia liderazgos responsables implica desarrollar competencias emocionales, fomentar la empatía y establecer métricas que evalúen no solo resultados, sino también el impacto en las personas. En este sentido, las empresas deben involucrarse en la salud mental integrando el liderazgo como eje central de su estrategia.

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Productividad sostenible: cómo equilibrar desempeño y bienestar

El falso dilema entre bienestar y productividad ha sido uno de los principales obstáculos para avanzar en la agenda de salud mental. Sin embargo, la evidencia demuestra que ambos elementos son interdependientes: equipos saludables son más productivos, resilientes e innovadores.

Para lograr este equilibrio, las organizaciones deben implementar medidas concretas. Entre ellas, destacan la gestión adecuada de cargas de trabajo, la promoción de la desconexión digital, el diseño de esquemas flexibles y la evaluación continua del clima laboral.

Asimismo, es fundamental integrar indicadores de bienestar en los sistemas de medición del desempeño. Esto permite visibilizar la salud mental como un activo estratégico y no como un costo operativo.

Finalmente, las empresas deben involucrarse en la salud mental desde una perspectiva sistémica, donde cada decisión organizacional —desde la estrategia hasta la operación diaria— considere su impacto en las personas. Solo así será posible construir modelos de productividad verdaderamente sostenibles.

Del discurso a la acción en salud mental corporativa

El debate sobre si priorizar el bienestar o la productividad está quedando obsoleto. Hoy, la evidencia apunta a una conclusión clara: las empresas deben involucrarse en la salud mental como parte integral de su estrategia de negocio y de su compromiso ESG. No hacerlo implica no solo riesgos humanos, sino también operativos y reputacionales.

El reto ahora es pasar del discurso a la acción. Esto requiere liderazgo, inversión y una transformación cultural profunda. En un entorno donde el talento es el principal activo, cuidar la salud mental no es solo una responsabilidad ética, sino una condición indispensable para la sostenibilidad empresarial.

Casi el 100% de compromisos climáticos en carne y lácteos es greenwashing: Análisis

La conversación climática ya no es marginal. Hoy, el consenso científico y social sobre la emergencia ambiental atraviesa gobiernos, empresas y consumidores, incluso frente a corrientes negacionistas que aún persisten. En este contexto, las industrias buscan posicionarse como parte de la solución, integrando discursos sostenibles en su narrativa corporativa. Sin embargo, entre lo que se promete y lo que realmente se ejecuta, comienza a abrirse una brecha difícil de ignorar.

La industria agroganadera, particularmente la cárnica y láctea, se ha convertido en un caso emblemático de esta tensión. Mientras sus informes de sostenibilidad destacan compromisos climáticos ambiciosos, nuevas investigaciones apuntan a que estos esfuerzos podrían ser más discursivos que reales. El fenómeno del greenwashing en carne y lácteos no solo cuestiona la credibilidad empresarial, sino que también pone en jaque la capacidad del mercado para impulsar cambios ambientales genuinos.

Greenwashing en carne y lácteos: promesas que no aterrizan

Un análisis reciente de la Universidad de Miami examinó 1,233 afirmaciones ambientales de 33 grandes empresas del sector. El resultado es contundente: el 98% de estas declaraciones pueden clasificarse como greenwashing o ecopostureo. Este dato no solo evidencia una tendencia preocupante, sino que redefine la manera en que se deben interpretar los compromisos climáticos corporativos.

Más allá de la cifra, lo relevante es el tipo de afirmaciones predominantes. Muchas de ellas se centran en metas futuras, como alcanzar la neutralidad de carbono en 2030 o restaurar recursos hídricos a gran escala, sin detallar rutas claras ni mecanismos verificables. En otras palabras, el greenwashing en carne y lácteos se construye sobre promesas aspiracionales que carecen de sustento operativo.

El lenguaje climático como estrategia reputacional

El estudio revela que el 68% de las afirmaciones analizadas están relacionadas con el clima. Esto demuestra cómo la crisis ambiental se ha convertido en el eje central del discurso de sostenibilidad empresarial. Hablar de emisiones, neutralidad o impacto climático ya no es opcional: es parte del estándar comunicativo.

Sin embargo, esta centralidad también abre la puerta a su instrumentalización. Cuando el lenguaje climático se utiliza sin respaldo técnico o científico, deja de ser una herramienta de transformación y se convierte en un recurso reputacional. Así, las empresas logran posicionarse como responsables sin necesariamente modificar sus operaciones de fondo.

Evidencia débil, narrativa fuerte

Solo el 29% de las afirmaciones analizadas contaban con algún tipo de evidencia de respaldo, y en apenas tres casos se trataba de evidencia científica académica. Este desbalance entre narrativa y sustento revela un problema estructural en la comunicación corporativa.

La falta de pruebas no solo debilita la credibilidad de las empresas, sino que también dificulta la toma de decisiones informadas por parte de consumidores e inversionistas. En este escenario, el discurso sostenible corre el riesgo de convertirse en una simulación cuidadosamente construida.

Compensar no es descarbonizar

De las 33 empresas analizadas, 17 han adoptado compromisos de cero emisiones netas. No obstante, el estudio señala que estos planes se basan principalmente en mecanismos de compensación, en lugar de reducciones reales de emisiones.

Este enfoque replica patrones ya observados en industrias como la de النفط y gas, donde la compensación funciona como una solución parcial, pero no estructural. Apostar por offsets sin transformar los modelos productivos perpetúa el problema bajo una apariencia de acción climática.

Greenwashing en carne y lácteos: un problema sistémico

Aunque el fenómeno no es exclusivo de esta industria, su impacto es particularmente relevante debido a la alta huella ambiental del sector. La producción de alimentos de origen animal genera emisiones significativamente mayores en comparación con otras alternativas, lo que amplifica las consecuencias del greenwashing.

Además, los informes de sostenibilidad no solo informan: también construyen percepción. Una narrativa bien articulada puede mejorar la imagen corporativa y atraer inversión, incluso si no está respaldada por cambios reales. Aquí radica uno de los principales riesgos del greenwashing en carne y lácteos.

Regulación y verificación: el siguiente paso

Expertas subrayan la necesidad de fortalecer los mecanismos de regulación y verificación de las declaraciones ambientales. Esto implica no solo estándares más estrictos, sino también marcos metodológicos claros que permitan evaluar la veracidad de las afirmaciones.

El estudio destaca precisamente el uso de un modelo estructurado con 13 subcategorías para identificar greenwashing, lo que representa un avance en la cuantificación del fenómeno. Aun así, persisten desafíos, como la subjetividad inherente al análisis cualitativo.

Consumidores informados, mercados más exigentes

El impacto del greenwashing no se limita al ámbito corporativo. También influye en el comportamiento del consumidor y en la presión que se ejerce sobre los responsables políticos. Si las empresas logran proyectar una imagen de sostenibilidad sin cambios reales, se reduce la urgencia percibida de რეგulación.

Por ello, la educación del consumidor se vuelve clave. Identificar promesas vacías, exigir transparencia y valorar la evidencia científica son pasos fundamentales para contrarrestar estas prácticas y fomentar una competencia basada en impactos reales.

Entre la ilusión y la acción

El hallazgo de que casi el 100% de las afirmaciones climáticas en la industria cárnica y láctea pueden considerarse greenwashing plantea una pregunta incómoda: ¿estamos avanzando realmente hacia sistemas alimentarios sostenibles o solo perfeccionando su narrativa?

Cerrar esta brecha requiere más que buenas intenciones. Se necesitan estándares robustos, verificación independiente y una transformación profunda de los modelos productivos. Solo así será posible pasar del discurso a la acción y construir una sostenibilidad que no dependa de percepciones, sino de resultados tangibles.