Explicar una crisis, especialmente cuando tiene la magnitud de la que vivimos desde 2007, es complejo debido a la multiplicidad de causas que la han propiciado. Si bien las económicas son claras, no son menos importantes las psicológicas, sociales, políticas y éticas, que lejos de ser explicaciones alternativas, ofrecen visiones complementarias.
La interpretación ética de la crisis añade otra dimensión al análisis del economista. Una explicación económica de la crisis es correcta, pero la ética proporciona una concepción más rica de las motivaciones humanas y explicaciones quizás no distintas pero sí más completas, en las que se pueden perfilar mejor las consecuencias, especialmente a largo plazo, de las decisiones económicas.










