“¿Ve usté esas torres de luz? Pues están en nuestros terrenos, los dejamos que los construyeran hace años, pero ya estamos pensando como llegarle a la empresa pa’ sacarle más.
El año pasao ya les torcimos la mano con la carretera y hubo lana pa’ todos ”. Una sonrisa de satisfacción mostró su rostro y siguió tomando la cerveza –que no era la primera- sentado en el tronco tirado que usaba de asiento enfrente de su casa ejidal, entre ladrido de perros, cacareo de gallinas, maullidos de gatos y otros animales domésticos alrededor de nosotros.


