El comprador actual ha cambiado y así lo muestran datos de Global Webindex, donde destaca que cada vez es más común que se busque a una marca por sus valores que por lo que representa. La misma fuente indica que seis de cada diez millennials lideran este comportamiento de consumo, pues el 60% de ellos está dispuesto a pagar más por productos ecológicos y sostenibles, seguidos por el 58% de la Generación Z y el 55% de la generación X.
“Los eventos son uno de los canales de comunicación más potentes de una marca; los asistentes van dispuestos a recibir todo lo que ven en él. Es el espacio en donde lo que haces habla más fuerte de la marca. Al ser una experiencia viva, genera impacto emocional que se puede transformar en lealtad a la marca, de tal forma que, si los mensajes sobre sostenibilidad no se ven aplicados en ese momento, las empresas pueden tener conflictos”, compartió Alberto Gómez, CEO de Eventsost, sistema de certificación de gestión sostenible para la industria de los eventos.
Si bien en México no hay información sobre el número exacto de eventos que procuran la sostenibilidad, se sabe que el 55% de las empresas en la región creen que la sostenibilidad es indispensable para la estrategia del negocio, de acuerdo con el estudio “La Sostenibilidad en la Agenda del Liderazgo de México y Latinoamérica”.
“Actualmente, el 99% de clientes en nuestro portafolio implementa estrategias de sostenibilidad que contemplan metas concretas como la reducción de huella de carbono, por ejemplo. La reputación de una marca se construye a través de acciones con sentido y visión del futuro y se apalanca de la sostenibilidad beneficiando al ambiente, decisión que se traduce en una ventaja competitiva para la marca”, comentó Tim Ott, director general de Beon Worldwide, una de las agencias de eventos más importantes con base en España y presencia en varios países.
De acuerdo con los expertos, algunas de las tendencias globales en sostenibilidad para eventos son: economía circular aplicada al diseño, tecnología para la sostenibilidad; inclusión social y accesibilidad y alimentos con menor huella ecológica, de los cuales tampoco hay registro en México sobre cuáles se implementan en qué eventos.
“Incluir un plan de sostenibilidad en la realización de un evento requiere de documentos técnicos y una propuesta económica clara para que los realizadores puedan tomar las mejores decisiones, así como de reguladores experimentados que avalen que los criterios establecidos, como la selección de materiales, transporte y operaciones; prioricen productos reciclables, reutilizables y de bajo impacto ambiental; comprender cómo sustituir fuentes de energía convencionales por una alternativa 100% limpia y renovable impacta; evaluar la gestión responsable de residuos o incluso promover la economía circular al fomentar usar envases compostables”, compartió Bernard Habis, fundador y CEO de Eslôgica, empresa especializada en la organización y asesoramiento a eventos para reducir su huella de carbono.
Frente a este contexto, es clave que el país impulse la integración de prácticas de sostenibilidad estratégicas en sus eventos. A nivel nacional, la industria experimentó un crecimiento promedio de 9% anual, que seguirá en aumento, según datos del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR). Este sector representa aproximadamente el 1.5% del producto interno bruto (PIB).
Obtener certificaciones de sostenibilidad en eventos puede aportar beneficios a nivel de imagen, credibilidad, gestión de la marca y registro histórico que el país necesita. Asimismo, permite a las empresas comunicar el impacto con datos verificables y muestra liderazgo frente a la competencia.
“En México, los mayores desafíos en la implementación de criterios sostenibles en eventos son dos; el primero se refiere a cambios de comportamiento, ya que lograrlo requiere de crear nuevos hábitos. En segunda instancia está la preparación de otras organizaciones que nos apoyan en la realización de eventos, así como la gestión de lugares que cumplan con los criterios de sostenibilidad necesarias para eventos. Conforme más empresas incorporen una perspectiva sustentable en sus eventos, estamos seguros de que será más fácil encontrar proveedores y aliados que sumen al cumplimiento en este ámbito”, agregó Irma Acosta Pedregal, directora de Negocio Responsable y Sustentabilidad en BBVA México.
Lograr que los eventos sostenibles permeen en México es una oportunidad para que las marcas conecten más con el consumidor actual; Crear mayor conciencia y responsabilidad socioambiental no solo debe ser vista como una herramienta para los negocios, sino también como un canal para crear nuevas conexiones con las audiencias y una manera de tener nuevos resultados en una economía con nuevas necesidades.
La Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) cumple 30 años transformando la seguridad alimentaria en el país. A través de un modelo innovador de recuperación de alimentos y atención comunitaria, ha demostrado que es posible reducir el hambre y el desperdicio al mismo tiempo, convirtiéndose en una organización líder en México y referente para América Latina.
Fundada en 1995, Red BAMX ha desarrollado una estructura operativa única basada en la colaboración con aliados, voluntarios y donantes del sector privado y público. Actualmente agrupa a 60 Bancos de Alimentos con presencia en 30 estados y beneficiando de forma recurrente a 2.4 millones de personas.
Además del rescate de alimentos, Red BAMX lidera programas integrales que fortalecen su impacto social y ambiental, entre los que destacan:
● Comer en Familia: Programa que promueve la educación alimentaria y prácticas saludables.
● Al Rescate: Iniciativa que recupera alimentos preparados de hoteles y restaurantes mediante una app móvil.
● Pacto por la Comida: Acuerdo voluntario que une a organizaciones para crear sistemas alimentarios más sostenibles y reducir el desperdicio.
Estas iniciativas se complementan con proyectos de fortalecimiento institucional y desarrollo comunitario, todo bajo un riguroso sistema de monitoreo y transparencia.
Triple impacto de la colaboración empresarial
La Red BAMX ha demostrado que colaborar con empresas conscientes genera un triple impacto: reduce el desperdicio, alimenta a quienes más lo necesitan y disminuye la huella ambiental. Su modelo ha sido reconocido globalmente al convertirse en la primera organización del mundo en generar créditos de carbono derivados del rescate de alimentos.
“Celebrar 30 años no es solo un logro de permanencia, sino una demostración de cómo la colaboración genera resultados contundentes contra el hambre y el desperdicio de alimentos. Las empresas con visión a largo plazo son fundamentales para construir un sistema más justo, y en BAMX estamos preparados para seguir sumando aliados que quieran transformar realidades”, señaló Mariana Jiménez, Directora General de la Red BAMX.
Hoy más que nunca, la sostenibilidad y la responsabilidad social ya no son opcionales, sino parte esencial del éxito empresarial. La experiencia de BAMX demuestra que cuando las empresas integran el propósito en su operación, el impacto trasciende indicadores financieros y se traduce en bienestar para millones de personas. En un país donde más de 44 millones enfrentan inseguridad alimentaria, cada empresa aliada representa una oportunidad de cambio real.
La invitación está abierta: transformar el sistema alimentario también puede comenzar desde el propósito empresarial.
Propiciar y generar mayor confianza y credibilidad en las organizaciones de la sociedad civil de parte de amplios sectores de la población y de las autoridades gubernamentales es urgente, aseguró Jorge Aguilar Valenzuela, presidente del Consejo Directivo de Cemefi durante la inauguración del Encuentro de Colaboración Ciudadana 2025, con el tema Alianzas para sumar voluntades, realizado el 17 de junio en la Universidad Iberoamericana, ciudad de México.
Durante la jornada se analizó el contexto actual, y sus repercusiones en organizaciones de la sociedad civil, a activistas y colectivos que trabajan por el bien público. Ricardo Bucio Mújica, presidente ejecutivo de Cemefi, señaló que la sociedad civil debe desempeñar un rol más proactivo en la construcción del tipo de democracia que queremos, los mecanismos de igualdad, de inclusión, de seguridad para todas las personas.
“Somos conscientes de que en muchas partes del mundo la sociedad civil -y en especial sus organizaciones- están en un proceso de pérdida de autonomía, e incluso de extinción debido a la presencia de gobiernos autoritarios, que no toleran un solo cuestionamiento, o una sutil sugerencia sobre su forma de ejercer el poder”, señaló Clara Jusidman, analista política y fundadora de Incide Social. Esta es una oportunidad para acordar tareas comunes, que si bien no detendrán la crisis civilizatoria, al menos nos permitirá defender, mantener y recrear el espacio cívico como un espacio de libertad.
Ante un debilitamiento de la capacidad de incidencia y de sostenibilidad de la sociedad civil, Gabriel Baracatt, presidente del Consejo Directivo de Fundación Avina, aseguró “estamos desmantelando todo un multilateralismo que es fundamental para la relación entre países; no hay salvación individual, o colaboramos o colapsamos”.
En los conversatorios “ Sociedad civil en transformación, nuevos retos, nuevos roles en un mundo de cambio” y “Filantropía e inversión social en tiempos de incertidumbre”, se hizo un llamado a las organizaciones de la sociedad civil a alejarse del asistencialismo que no resuelve nada. El esquema de hacer filantropía dando dinero para los proyectos, ya no va más, dijo Gabriel Baracatt.
También se advirtió que “la filantropía va a jugar un papel fundamental para que no terminemos siendo un actor movido por la filantropía empresarial. Por ejemplo, menos del 1% por ciento de la filantropía global para la conservación ambiental acaba en manos de comunidades, grupos indígenas y OSC conservacionistas”, dijo Laura García Coudurier, presidenta y directora ejecutiva de Global de Greengrants Fund. “Hay una obediencia anticipada a los regímenes autoritarios de la filantropía” apuntó.
Edna Jaime Treviño, decana de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, señaló que “hay que pensar en ecosistemas donde participen universidades, ONG, sectores, para que se unifiquen esfuerzos y se logre un impacto. Señaló, como ruta posible “el regreso a lo local”, conformar redes para atender causas muy concretas.
Asimismo, en el panel “Las coordenadas del presente, claves para un futuro común”, se advirtió que la inteligencia artificial solo captura lo que está digitalizado, por lo que los saberes indígenas y la cosmovisión de muchas comunidades se perderá si la sociedad civil no se moviliza para conservarlos y aprovecharlos para el bien de las propias regiones.
Agustín Frizzera, presidente de la organización argentina Democracia en Red, subrayó que las organizaciones tienen una crisis de relevancia, por lo que es necesario hablar de futuros desde un lenguaje accesible, “diseñar políticas no para la gente, sino con la gente”.
En su mensaje, Luis Arriaga Valenzuela, rector de la Universidad Iberoamericana, puntualizó “necesitamos una filantropía que transite hacia modelos de corresponsabilidad y tenga una visión horizontal”.
La misión de Casa de la Amistad, como institución de asistencia privada sin fines de lucro, es contribuir a elevar la sobrevida de niñas, niños y jóvenes de escasos recursos con cáncer. Pero esta labor sólo es posible gracias a 93 personas voluntarias y 3,050 donantes, entre personas físicas y morales, que apoyan continuamente las labores dentro y fuera de las instalaciones.
Gracias al respaldo de las personas voluntarias, donantes, médicos, terapeutas y profesores, cada año se brinda un promedio de 1,200 tratamientos integrales, desde los medicamentos, acompañamiento emocional hasta formación educativa.
“Ser voluntaria en Casa de la Amistad es un compromiso que aceptamos con generosidad y de corazón. Brindamos sin individualismos nuestro tiempo y habilidades para perseguir un bien común: apoyar a niñas, niños y jóvenes de escasos recursos que padecen cáncer en nuestro país”, asegura Carmen Rubio, Vicepresidenta de Voluntariado de la institución.
Cada tratamiento tiene un costo estimado de 150,000 a 400,000 pesos, por lo que toda la ayuda es valiosa para abarcar las necesidades de cada niña, niño y joven que recibe Casa de la Amistad en un rango de tres a cinco años.
“Nuestra labor tiene un efecto multiplicador: no sólo acompañamos su recuperación, también ayudamos a que una familia entera recupere la esperanza y se reintegre a la sociedad con una historia de vida transformada”, menciona la Vicepresidenta de Voluntariado de la institución.
Durante el último año, esta institución surtió 8,962 recetas y realizó 2,066 estudios especiales para brindar el diagnóstico oportuno para cada caso.
Coldplay ha encontrado una forma de que la sostenibilidad también suene bien. La reconocida banda británica anunció que reeditará todos sus álbumes en un nuevo formato llamado EcoRecords, elaborado con plástico PET 100 % reciclado, proveniente de botellas posconsumo. Esta iniciativa forma parte de su estrategia ambiental de largo plazo, que incluye una ambiciosa reducción de su huella de carbono durante su actual gira mundial Music of the Spheres.
Este innovador proyecto no solo busca reducir el impacto ambiental de la producción musical física, sino también marcar una pauta para la industria. Coldplay relanza sus álbumes con el objetivo de combinar calidad sonora, diseño atractivo y responsabilidad ambiental.
¿Qué son los EcoRecords y por qué ayudan a cuidar el Planeta?
Los nuevos EcoRecords lucen y suenan como discos de vinilo, pero están fabricados con materiales reciclados que generan un impacto ambiental considerablemente menor. Según el equipo de producción, cada LP se moldea con un promedio de nueve botellas PET recicladas y logra reducir las emisiones de carbono en un 85 % en comparación con el proceso tradicional.
Este tipo de disco se fabrica mediante un sistema de moldeado por inyección, utilizando gránulos de PET reciclado. A diferencia del vinilo común, este material es más liviano, más fácil de reciclar y más coherente con los objetivos climáticos de la industria cultural. Al adoptar esta tecnología, Coldplay relanza sus álbumes sin sacrificar calidad, pero sí desechando el uso innecesario de materiales contaminantes.
🎵𝐂𝐨𝐥𝐝𝐩𝐥𝐚𝐲 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐠𝐫𝐞𝐞𝐧🌱 9 albums reissued on vinyl made from recycled plastic bottles ♻️ pic.twitter.com/zEJLmio4ue
Moon Music, su álbum más reciente lanzado en 2024, fue el primero en debutar bajo este formato. Ahora, el grupo ampliará esta apuesta reeditando sus trabajos anteriores, desde Parachutes hasta Everyday Life, todos con esta nueva presentación sustentable.
Un catálogo completo, una causa común
La reedición contempla nueve álbumes emblemáticos de la banda: Parachutes (2000), A Rush of Blood to the Head (2002), X&Y (2005), Viva La Vida (2008), Mylo Xyloto (2011), Ghost Stories (2014), A Head Full of Dreams (2015), Everyday Life (2019) y Music of the Spheres (2021). Todos ellos serán relanzados en el nuevo formato, lo cual convierte a Coldplay en el primer grupo musical en ofrecer su discografía completa bajo una lógica circular de producción.
Chris Martin, líder de la banda, ha dicho públicamente que “aún queda un largo camino por recorrer”, pero destacó que ya han logrado avances importantes hacia un modelo más responsable. Su gira Music of the Spheres, por ejemplo, ha logrado reducir en más de la mitad su huella de carbono gracias al uso de energía renovable, transporte eficiente y compensaciones vía tecnologías de captura de carbono.
Con esta reedición ecológica, Coldplay relanza sus álbumes y reafirma que la sostenibilidad no debe ser una moda pasajera, sino un compromiso transversal a todos los procesos creativos y logísticos de una banda global.
Coldplay to re-release all album vinyls on clear EcoRecord made from recycled plastic bottles 💿
Desde Parlophone, sello que acompaña a Coldplay desde sus inicios, el proyecto ha sido aplaudido como un modelo de innovación con sentido. Jen Ivory, su directora general, explicó:
“Estamos increíblemente orgullosos de colaborar con artistas como Coldplay, que comparten nuestra visión de un futuro más sostenible para la música. Esta iniciativa establece un nuevo estándar para la producción musical física”.
Los EcoRecords ofrecen la misma experiencia de alta fidelidad que los vinilos tradicionales, pero con un impacto ambiental significativamente menor. Además, se alinean con una tendencia global que exige a las industrias del entretenimiento transitar hacia prácticas más limpias, eficientes y éticamente responsables.
El relanzamiento también envía un mensaje potente a fans y colegas: es posible replantear los formatos clásicos sin renunciar a su esencia artística, tal como lo ha expresado Ivory:
“No se trata solo de un nuevo producto; se trata de una fabricación pionera que reduce significativamente el impacto ambiental, brindando a los fans la misma experiencia de audio de alta calidad y estableciendo un nuevo estándar para la producción musical física”.
Al elegir materiales reciclados, Coldplay relanza sus álbumes y demuestra que el cambio climático también se puede enfrentar desde una tornamesa.
"Our dream is to have a show with no single-use plastic, to have it be largely solar-powered"
Chris Martin says Coldplay have put plans for their next tour on hold over environmental concerns
Coldplay ha dejado claro que su transformación ambiental es un proceso en evolución, no una meta estática. En un comunicado, la banda explicó: “Tocar en vivo y conectar con la gente es la razón de nuestra existencia como grupo. Pero también somos muy conscientes de la crisis climática. Por eso, nos comprometimos a hacer que esta gira fuera lo más sostenible posible y a compartir lo que aprendemos en el camino”.
Además de trabajar con expertos ambientales, Coldplay se ha aliado con Climeworks, una empresa especializada en tecnologías de captura directa de carbono, para reducir el impacto de sus giras. Esta combinación de innovación tecnológica y conciencia ambiental refuerza una narrativa auténtica y coherente con sus valores.
Coldplay relanza sus álbumes como parte de una estrategia más amplia: no solo reinventar el producto físico, sino también asumir el reto de transformar toda su operación artística en un modelo más justo con el planeta y sus recursos.
Cuando la música también cuida el Planeta
El paso que da Coldplay no es simbólico, es estructural. Al rediseñar su discografía desde una lógica circular, la banda ofrece un ejemplo concreto de cómo la cultura puede asumir la sostenibilidad como principio rector. Coldplay relanza sus álbumes no solo para celebrar su legado musical, sino para reimaginarlo desde un presente más responsable.
En un momento en que el cambio climático exige creatividad, compromiso y acción multisectorial, iniciativas como esta confirman que también desde la música se puede generar impacto. Porque sí, el planeta también necesita nuevos sonidos. Y mejor aún si esos sonidos vienen en discos hechos con botellas recicladas.
Durante los últimos años, las capacidades de la inteligencia artificial han generado una mezcla de asombro y preocupación. Las preguntas sobre su precisión, confiabilidad o incluso sentido común siguen vigentes —basta recordar las recomendaciones absurdas de algunas herramientas—, pero lo cierto es que ya supera a los humanos en múltiples tareas clave. En el entorno laboral, esta superioridad está transformando procesos completos y desdibujando la línea entre asistencia y sustitución.
Ante este panorama, un artículo de Fast Company asevera que entender dónde residen las ventajas que la IA tiene sobre los humanos no solo permite identificar riesgos, sino también oportunidades. En lugar de centrarse en sus fracasos anecdóticos, hay que mirar las áreas donde su rendimiento ya es innegable: velocidad, escala, alcance y sofisticación. Reconocer estas dimensiones es vital para trazar una transición justa hacia un entorno laboral donde humanos e IA coexistan con responsabilidad.
La inquietud de que la IA nos sustituya laboralmente
La inquietud por una posible sustitución masiva de trabajadores humanos por sistemas de IA ya no es un escenario futurista. En múltiples industrias, la automatización basada en IA ha comenzado a desplazar a profesionales, especialmente en tareas repetitivas o altamente técnicas que pueden ser traducidas en algoritmos. Desde atención al cliente hasta análisis de datos o generación de contenido básico, los ejemplos se multiplican cada año.
Aunque estas sustituciones no siempre significan la eliminación total de empleos, sí transforman los perfiles laborales y exigen nuevas competencias. Muchos roles se redefinen hacia la supervisión o colaboración con IA, pero otros simplemente desaparecen. Lo más preocupante es que esta transición no está siendo acompañada —al menos no de forma generalizada— por políticas públicas o iniciativas privadas que amortigüen el impacto social de estos cambios.
4 ventajas que la IA tiene sobre los humanos
A pesar de sus limitaciones en precisión o sentido común, la inteligencia artificial ha demostrado un rendimiento superior al humano en ciertas áreas clave. De acuerdo con Fast Company, estas ventajas no radican necesariamente en que sea más inteligente, sino en su capacidad para responder a problemas desde cuatro dimensiones fundamentales: velocidad, escala, alcance y sofisticación.
Comprender estas cualidades no solo nos permite evaluar en qué tareas es razonable confiar en la IA, sino también anticipar con mayor claridad los procesos donde podría desplazar —o complementar— la labor humana. Te explicamos cada una a continuación:
1. Velocidad
La primera gran ventaja es la velocidad. La IA puede ejecutar tareas que llevarían horas o días a un humano en apenas segundos. Un ejemplo claro es el procesamiento de imágenes: mientras un diseñador puede mejorar la resolución de una imagen con paciencia y habilidad, un modelo de IA puede hacerlo a gran velocidad y en tiempo real, incluso con grandes volúmenes de datos. Esta eficiencia se ha vuelto crucial en industrias como la aeroespacial, el entretenimiento y el diagnóstico médico.
Además, esta velocidad permite aplicaciones que simplemente serían inviables con intervención humana. Desde la optimización de motores de combustión hasta la compresión de archivos de video o el control preciso de movimientos en robótica, la rapidez de la IA está ampliando lo posible. Cuando el tiempo es un recurso determinante, la ventaja comparativa de la inteligencia artificial es difícil de igualar.
2. Escala
La segunda de las ventajas que la IA tiene sobre los humanos es su capacidad para operar a gran escala. Mientras un analista de marketing puede segmentar a un público específico, un sistema de IA puede hacerlo con millones de usuarios en simultáneo, cruzando variables en tiempo real y personalizando resultados para cada perfil. La industria de la publicidad digital es el ejemplo más palpable: algoritmos que deciden qué anuncio mostrar, a quién y a qué precio, miles de veces por segundo.
Esta capacidad de escala no solo ahorra tiempo, sino que redefine la forma en la que se prestan servicios. Desde la gestión de cadenas de suministro hasta el análisis financiero o el monitoreo ambiental, la IA puede aplicar modelos complejos en múltiples contextos a la vez, algo simplemente imposible para una sola persona o incluso para grandes equipos humanos.
3. Alcance
Otra de las grandes ventajas que la IA tiene sobre los humanos es su alcance multidisciplinario. Mientras una persona puede especializarse en una o dos áreas, los modelos de IA pueden ejecutar tareas en decenas de disciplinas al mismo tiempo: desde programar en distintos lenguajes hasta redactar ensayos, generar imágenes o mantener una conversación sobre temas diversos. Esta versatilidad los convierte en asistentes potenciales en casi cualquier industria.
Si bien en muchas tareas específicas aún no superan a los humanos más capacitados, su valor radica en poder ofrecer una solución aceptable en una gran variedad de situaciones. Esto es especialmente útil cuando se necesitan soluciones funcionales de manera rápida y sin recurrir a múltiples especialistas humanos, lo que reduce costos y agiliza procesos.
4. Sofisticación
La última dimensión clave es la sofisticación. Los sistemas de IA actuales pueden integrar y analizar más variables de las que cualquier humano podría manejar al mismo tiempo. Ya no se trata solo de seguir reglas programadas, sino de identificar patrones y correlaciones complejas en grandes volúmenes de datos. Así lo ha demostrado AlphaFold2, cuya capacidad para predecir estructuras de proteínas ha revolucionado la biología molecular sin basarse directamente en las leyes físicas tradicionales.
Este nivel de sofisticación también ha transformado áreas como el ajedrez, el trading financiero o el desarrollo de medicamentos. Al procesar miles de factores y sus interacciones, la IA está encontrando soluciones innovadoras que los humanos tardarían décadas en descubrir, lo que evidencia otra de las más poderosas ventajas que la IA tiene sobre los humanos.
¿Es viable una sustitución total?
La posibilidad de que la IA sustituya por completo a los humanos en ciertos sectores plantea interrogantes no solo técnicos, sino éticos y sociales. Aunque en algunas tareas esta sustitución es ya una realidad, pensar en un reemplazo total implica ignorar dimensiones humanas como la empatía, la creatividad auténtica o el juicio moral. Aun así, la automatización seguirá avanzando, y con ella, las presiones laborales.
Socialmente, este cambio puede amplificar desigualdades ya existentes. Las personas con menor acceso a educación digital o recursos tecnológicos corren el riesgo de ser desplazadas sin posibilidad de reconversión laboral. Además, la concentración de beneficios tecnológicos en pocas manos podría ampliar aún más la brecha entre quienes desarrollan estas herramientas y quienes son reemplazados por ellas.
La viabilidad técnica de la sustitución total también es limitada. En muchos contextos, los humanos siguen siendo indispensables, especialmente en tareas que requieren adaptación al contexto, negociación o sensibilidad interpersonal. Sin embargo, eso no impide que una gran parte de las actividades rutinarias sí sean absorbidas por sistemas inteligentes que trabajan más rápido y con menor costo.
La transición hacia una economía con fuerte presencia de IA debe ser guiada con responsabilidad. Es necesario fomentar políticas públicas que promuevan la alfabetización digital, el reentrenamiento laboral y la redistribución de los beneficios que genera la IA. La inclusión debe ser el eje rector para evitar un futuro donde los avances tecnológicos signifiquen exclusión para millones.
Hacia una convivencia justa entre humanos e inteligencia artificial
El avance de la inteligencia artificial es inevitable, pero su implementación no debe ser sinónimo de exclusión. Las ventajas que la IA tiene sobre los humanos en términos de velocidad, escala, alcance y sofisticación son reales, pero también lo son nuestras capacidades emocionales, éticas y contextuales.
Una economía equilibrada debe encontrar formas de integrar estas fortalezas sin deshumanizar el trabajo. La clave no está en competir con la IA en lo que ella hace mejor, sino en complementar nuestras habilidades con las suyas. Este enfoque colaborativo podría abrir nuevas oportunidades para la innovación responsable.
Finalmente, es esencial que empresas, gobiernos y sociedad civil trabajen juntos para evitar que esta transformación tecnológica genere mayor desigualdad. La inteligencia artificial no debe ser solo una herramienta de eficiencia, sino también una oportunidad para construir un futuro más equitativo, inclusivo y centrado en el valor humano.
El debate sobre cómo financiar la respuesta global ante el cambio climático ha adquirido nuevas dimensiones. Esta vez, un estudio reciente sugiere que implementar un nuevo impuesto a la aviación podría generar más de 100 mil millones de euros anuales, recursos que serían clave para atender los impactos ambientales y sociales en los países más vulnerables. Esta propuesta forma parte de un conjunto más amplio de mecanismos de solidaridad fiscal global.
La aviación, responsable de más del 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero, es también uno de los sectores menos gravados del planeta, mientras que el combustible para automóviles está fuertemente gravado. Esta asimetría ha permitido mantener bajos los precios de los boletos, pero también ha ocultado el verdadero costo ambiental de volar.
El impacto real de volar en el clima
Los vuelos comerciales, en particular los de larga distancia y los realizados en clase ejecutiva o jets privados, generan grandes cantidades de emisiones por pasajero. Lo preocupante es que solo una pequeña fracción de la población mundial contribuye a este problema: el 1% de los viajeros genera más de la mitad de las emisiones del sector. Sin embargo, la carga climática recae desproporcionadamente en comunidades que ni siquiera han abordado un avión.
En este contexto, The Guardian informa que distintos gobiernos y organizaciones proponen gravar los boletos de avión según su distancia, clase y frecuencia. Esta medida no solo generaría recursos sustanciales, sino que también incentivaría un comportamiento más consciente entre los consumidores frecuentes. Tal redistribución es crucial para avanzar hacia una justicia climática real.
Además, encuestas recientes de Greenpeace y Oxfam muestran que tres de cada cuatro personas apoyan un impuesto más alto para los pasajeros más ricos. Este respaldo popular demuestra que la ciudadanía está dispuesta a contribuir si se garantiza que los fondos se destinen directamente a paliar la crisis climática.
¿Cómo funcionaría el nuevo impuesto a la aviación?
Según el estudio encargado por la Global Solidarity Taxes Task Force, el nuevo impuesto a la aviación podría estructurarse en niveles según el tipo de viaje. Por ejemplo, 10 euros para vuelos nacionales o de corta distancia en clase económica, y hasta 120 euros para trayectos largos en clase ejecutiva. El ingreso estimado de esta medida sería de 106 mil millones de euros al año.
Una alternativa sería basar el impuesto en el consumo de combustible, lo que también permitiría recaudar más de 80 mil millones de euros anuales. No obstante, este enfoque podría enfrentar prácticas evasivas por parte de las aerolíneas, como cambiar rutas para pagar menos. Por ello, gravar directamente los boletos parece más efectivo y transparente.
Además, se ha planteado incluir un gravamen especial para los jets privados, o aplicar tarifas diferenciadas a viajeros frecuentes. Este enfoque escalonado permitiría evitar que los usuarios ocasionales o las clases medias resulten afectadas, mientras se logra que quienes más contaminan sean quienes más contribuyan.
Un paso hacia la financiación climática justa
La idea de un nuevo impuesto a la aviación no es aislada, sino parte de una tendencia más amplia hacia los llamados impuestos de solidaridad global. Francia, Kenia y Barbados son algunos de los países que han liderado estas propuestas, incluyendo también impuestos al transporte marítimo o a los combustibles fósiles. La meta es clara: crear fuentes estables y equitativas de financiamiento para la transición climática.
Durante la reciente reunión en Bonn, de cara a la COP30, activistas y representantes de países en desarrollo insistieron en que el financiamiento climático sigue siendo insuficiente. Aunque en la COP29 se pactó recaudar 1.3 billones de dólares anuales para 2035, gran parte de esa suma aún carece de fuentes concretas. Los impuestos globales podrían ser la solución más viable y políticamente aceptable.
El apoyo de la sociedad civil ha sido crucial. Líderes de organizaciones como Oxfam han señalado que los contaminadores históricos y actuales deben asumir su responsabilidad financiera. La implementación de estos impuestos, además, enviaría una señal clara a los mercados: quien contamina, paga, y quien más contamina, paga más.
El rol del sector privado en una transición fiscal climática
Para las empresas del sector aeronáutico, energético y turístico, la discusión sobre el nuevo impuesto a la aviación representa un llamado urgente a revisar sus estrategias de sostenibilidad. No basta con mejorar la eficiencia de los motores o apostar por combustibles alternativos: también deben asumir un papel activo en los mecanismos de compensación y redistribución.
Desde la perspectiva de la responsabilidad social, es fundamental que las compañías entiendan que su licencia social para operar estará cada vez más condicionada por su contribución a la justicia climática. Apoyar o incluso anticiparse a este tipo de impuestos puede convertirse en un diferencial reputacional.
Además, el destino de los fondos recaudados es clave. Si se canalizan de manera transparente hacia proyectos de adaptación, energías renovables o apoyo a comunidades afectadas por desastres, estos impuestos podrían ser percibidos como herramientas de equidad, no de castigo. La legitimidad de la transición ecológica pasa también por su dimensión ética y distributiva.
Una medida urgente y justa
El nuevo impuesto a la aviación no solo es viable, sino también urgente y éticamente necesario. Frente al impacto desproporcionado de la industria aérea y la creciente demanda de justicia climática, gravar el acto de volar representa una forma concreta de vincular el consumo con la responsabilidad.
Si los países logran avanzar en su implementación, estarán dando un paso decisivo hacia una economía más justa y un futuro más habitable para todos. Porque volar no debe ser un privilegio libre de consecuencias, y combatir la crisis climática sí puede empezar desde el aire.
Contar historias sobre sostenibilidad es hoy una tarea más compleja que nunca. Las audiencias son más críticas, el escrutinio es más alto y las empresas enfrentan el reto de ser creíbles sin parecer arrogantes, inspiradoras sin ser vagas, y ambiciosas sin ignorar los límites reales de sus capacidades. En ese equilibrio, la transparencia se ha vuelto la estrategia más efectiva y necesaria.
Comunicar tu compromiso sostenible no se trata de presumir logros perfectos, sino de construir una narrativa auténtica que conecte con el propósito, los valores y las acciones de la empresa. En un entorno en el que la confianza se gana palabra a palabra y prueba a prueba, contar historias claras, humanas y alineadas con la realidad de la marca es clave para generar impacto y credibilidad duradera.
4 consejos para comunicar tu compromiso sostenible de manera efectiva
En un entorno donde la sostenibilidad es cada vez más relevante para consumidores, inversionistas y colaboradores, comunicar tu compromiso sostenible de forma clara, honesta y estratégica es fundamental. No se trata solo de decir lo correcto, sino de construir mensajes que reflejen coherencia entre lo que la empresa hace y lo que dice. A continuación, te presentamos cuatro consejos que Sustainable Brands recomienda para lograr una comunicación efectiva que genere confianza y fortalezca la reputación de tu empresa:
1. Basa tu historia en la realidad
El primer paso para comunicar tu compromiso sostenible es anclarlo en hechos verificables. La historia que compartas debe reflejar tu situación actual, no solo tus aspiraciones. Esto implica ser honesto sobre los avances, reconocer los desafíos y mostrar cómo estás trabajando para alcanzar tus metas. El público valora más la transparencia que la perfección.
Una narrativa sólida puede partir tanto de datos como de valores. Algunas marcas comienzan desde sus creencias y las respaldan con pruebas; otras usan cifras como anclaje para hablar de visión. En ambos casos, lo importante es que el discurso coincida con lo que realmente ocurre dentro de la organización. La autenticidad es la base de la confianza.
2. Adapta el mensaje al público correcto
Comunicar tu compromiso sostenible no puede ser un mensaje único para todos. Los consumidores, empleados, inversores y reguladores tienen expectativas y prioridades distintas. Mientras unos se interesan por los impactos ambientales, otros exigen cifras claras, resultados medibles o alineación con valores personales. Conocer a quién te diriges es esencial.
Comprender las motivaciones de cada audiencia permite elegir el tono, el enfoque y los canales adecuados. La misma historia puede contarse de forma inspiradora, técnica, práctica o emocional. Lo importante es que resuene con quien la recibe y responda a sus inquietudes. Escuchar antes de hablar sigue siendo una regla de oro en la comunicación responsable.
3. Haz que tu historia suene como tu marca
Tu historia de sostenibilidad debe tener tu voz. En un panorama saturado de mensajes ESG, muchas comunicaciones suenan genéricas, como si salieran de la misma plantilla corporativa. Para que destaque, comunicar tu compromiso sostenible debe reflejar el carácter, el tono y la personalidad única de tu marca.
Si tu empresa es audaz, tu historia debe tener fuerza; si es cercana, debe transmitir calidez. El lenguaje, el estilo y las emociones que usas comunican tanto como los datos. El tono no es un detalle: es una decisión estratégica. La coherencia entre marca y mensaje fortalece la autenticidad y facilita una conexión emocional más profunda.
4. Céntrate en lo que importa, no en contarlo todo
No necesitas decirlo todo para ser creíble; necesitas decir lo que realmente importa. Las historias de sostenibilidad efectivas son selectivas: priorizan lo relevante, responden a preguntas clave y conectan con temas que interesan y preocupan a las audiencias. El exceso de información puede ser tan perjudicial como la falta de ella.
Por eso, al comunicar tu compromiso sostenible, enfócate en lo que refleja tu propósito, lo que puedes respaldar con hechos y lo que realmente está generando impacto. La claridad, la humildad y la coherencia hacen mucho más por tu reputación que un discurso grandilocuente. Decir menos, pero mejor, es la clave para ser escuchado y creído.
Comunicación sostenible en tiempos de escepticismo
En un contexto de menor personal, presupuestos ajustados y mayor exigencia social, comunicar sostenibilidad puede parecer una misión cuesta arriba. Sin embargo, también es una gran oportunidad para que las marcas reafirmen su propósito con humildad y convicción. En lugar de aspirar a una perfección inalcanzable, deben centrarse en transmitir procesos honestos y en evolución.
El público actual no exige resultados inmediatos, pero sí exige intenciones claras, compromiso genuino y coherencia entre el decir y el hacer. El error más grande que puede cometer una organización no es no haber alcanzado todas sus metas, sino pretender que ya lo hizo. La transparencia, incluso con sus imperfecciones, genera confianza a largo plazo.
Así, las marcas que se atreven a mostrar su camino, con sus avances y sus retos, se colocan un paso adelante. La narrativa auténtica no solo conecta emocionalmente: también construye legitimidad, fortalece vínculos internos y externos, y posiciona a la empresa como agente real de cambio en un mundo que lo necesita.
La alianza CMO + CSO: una estrategia para maximizar el impacto
La colaboración entre líderes de marketing (CMO) y sostenibilidad (CSO) se ha vuelto esencial para construir una narrativa coherente. Ambos roles enfrentan desafíos compartidos: comunicar bajo presión, responder a múltiples audiencias y entregar resultados con recursos limitados. Sin embargo, juntos pueden crear un mensaje más poderoso y con mayor alcance.
Este tipo de alianzas permite unificar visión estratégica, coherencia comunicacional y profundidad técnica. Los CMO pueden aportar conocimiento sobre canales y audiencias, mientras que los CSO garantizan la solidez y el rigor de los contenidos. La suma no solo mejora el mensaje: también impulsa el valor reputacional y la relevancia de la marca.
Cuando CMO y CSO trabajan juntos, comunicar tu compromiso sostenible deja de ser solo una obligación para convertirse en una oportunidad de liderazgo. Las marcas que logran esta integración serán las mejor posicionadas para conectar con consumidores conscientes, atraer talento comprometido e influir en los cambios estructurales que la sociedad espera del sector empresarial.
Contar bien para actuar mejor
Comunicar tu compromiso sostenible con transparencia es hoy una necesidad estratégica. No basta con actuar responsablemente; es necesario compartirlo con claridad, autenticidad y sentido. Las mejores historias no se construyen desde el marketing, sino desde el propósito, y se respaldan con hechos y empatía.
En un mundo donde la confianza es escasa, quienes la construyan con palabras honestas y acciones consistentes serán quienes lideren la transformación. Comunicar bien no solo es informar: es movilizar, inspirar y demostrar que la sostenibilidad no es solo un relato, sino una forma concreta de estar en el mundo empresarial.
En la era del consumo consciente, las etiquetas “ecológico” o “sostenible” se han convertido en una constante. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estas afirmaciones son poco más que una fachada brillante que oculta prácticas poco éticas e incluso dañinas para el medio ambiente? Aquí es donde entra en juego el concepto de greenwashing, una táctica engañosa que busca capitalizar la creciente preocupación por el planeta mientras desvía la atención de las verdaderas prácticas empresariales. En México, la regulación del greenwashing recae en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), encargada de velar por los derechos de los consumidores y regular la publicidad.
La regulación del greenwashing en México
La Ley Federal de Protección al Consumidor prohíbe las prácticas comerciales engañosas, incluyendo cualquier forma de publicidad como el greenwashing. Las sanciones pueden ser severas, abarcando desde multas hasta la prohibición de comercializar el producto en cuestión. Según el estudio “Sustainability Index” de la agencia de investigación Kantar, en México, el 54% de la población está preocupada por el cambio climático, y un 64% cree que las empresas tienen la responsabilidad de actuar sobre estos problemas.
Ser “más green y menos washing” no solo es una estrategia de diferenciación, sino una necesidad en un mercado donde los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad y esperan que las marcas actúen en consecuencia.
“Este fenómeno no solo puede afectar la reputación de las empresas involucradas, sino que también erosiona la confianza del público y desvía la atención de esfuerzos genuinos hacia la sostenibilidad. Por lo tanto, es crucial que las empresas lo eviten y se adhieran a un reporte transparente y prácticas de comunicación honestas”, comenta Samantha Rodríguez, Sr. Sustainability Manager Latam.
En este sentido, mantener la confianza en los compradores se vuelve esencial al considerar que el 70% de los consumidores creen que las marcas deben posicionarse en cuestiones sociales, con una proporción de 5 a 1 en temas relacionados al cambio climático1.
Medir acciones sustentables: de la intención a la certificación
El transporte es el segundo sector que más contribuye a la generación de emisiones de gases de efecto invernadero con aproximadamente el 14.2% de las emisiones totales2.Esta realidad ha llevado a las empresas de la cadena de suministro a implementar estrategias para reducir su impacto ambiental.
En la era de la información, es crucial que las empresas no solo implementen estas estrategias, sino que también demuestren su compromiso de manera transparente. Las certificaciones juegan un papel fundamental en proporcionar evidencia concreta de las prácticas sustentables adoptadas.
CHEP, empresa líder en soluciones sustentables para la cadena de suministro, por ejemplo, cuenta con una métrica interna denominada “Índice de circularidad”, que mide el desempeño circular de sus clientes y traduce estos cálculos en emisiones de carbono por pallet para ayudar a comunicar ineficiencias y promover un comportamiento cada vez más circular.
“Cada añoentregamos a nuestros clientes un certificado que indica su ahorro en emisiones, residuos y uso de madera derivado de la utilización de nuestras tarimas de madera, para ello, utilizamos herramientas como Life Cycle Assessments (LCA) y Circulytics para medir y demostrar los beneficios ambientales de nuestras prácticas sostenibles y regenerativas. Los objetivos basados en la ciencia aseguran credibilidad, disminuyendo posibilidades de greenwashing y riesgos reputacionales bajo el escrutinio público”, comenta Samantha Rodríguez.
¿Cómo comunicar acciones sostenibles?
Una vez que las acciones sostenibles están implementadas y verificadas, es crucial comunicarlas de manera efectiva. Aquí algunos consejos para hacerlo correctamente:
1. Ser claro y preciso: Evitar el uso de términos no específicos como “eco-friendly” o “verde” sin proporcionar detalles. En lugar de decir que un producto es “sostenible”, detallar cómo se ha reducido su huella de carbono en un porcentaje específico.
2. Proporcionar evidencia y datos: Incluir datos verificables y certificaciones de terceros que respalden las afirmaciones de sostenibilidad. Esto ayuda a construir credibilidad hacia los consumidores.
3. Ser honesto sobre los desafíos: Es importante reconocer las áreas donde la empresa aún tiene margen de mejora. La transparencia sobre los retos y las estrategias para abordarlos puede fortalecer la lealtad del usuario final, así como comunicar los planes futuros y los compromisos a largo plazo para continuar mejorando las prácticas sostenibles.
Evitar el greenwashing y comunicar efectivamente las acciones sostenibles no es solo una cuestión de ética empresarial, sino también de estrategia a largo plazo. Las empresas que se adhieren a prácticas transparentes protegen su reputación y fortalecen la confianza en los consumidores. Al seguir estas pautas, las empresas pueden posicionarse como líderes en sostenibilidad, contribuyendo genuinamente a un futuro más sostenible para todos.
Cada alimento que llega a nuestra boca tiene una larga historia detrás que empieza en el campo y termina servido en nuestra mesa. La industria alimentaria es, sin duda, una de las más importantes en nuestra vida, pero también una de las más contaminantes, pues genera el 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global, mientras que una parte importante de los alimentos se desperdicia sin que sean aprovechados, pese a que millones de personas padecen de hambre en el mundo.
Consciente de la importancia de incorporar prácticas más responsables en el sector y con motivo del Día de la Gastronomía Sostenible, que se celebra cada 18 de junio, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación y operador de comedores en hospitales, hoteles, escuelas, centros penitenciarios y más, comparte algunos de sus procesos para reducir el impacto generado al medio ambiente por las actividades de la industria.
Conoce, a continuación, qué es la gastronomía responsable y cómo ponerla en marcha a través de la filosofía culinaria y protocolos de esta empresa que por generaciones ha puesto en el centro de sus operaciones el compromiso social y el interés de conservar el planeta para las generaciones futuras.
¿Qué es la gastronomía responsable?: Corporativo Kosmos responde
¿Alguna vez te has preguntado qué es la gastronomía responsable? También conocida como gastronomía sostenible, se refiere a un modelo culinario más respetuoso con los recursos, tanto en la selección de los productos como en el manejo de ellos, considerando el impacto social y ambiental de cada paso en el proceso, tal como lo explica Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos:
“La gastronomía sostenible nos habla de una cocina que es respetuosa con los recursos naturales desde cómo se cultiva, cómo llega a los mercados y, finalmente, cómo llega a nuestros platos”.
Esta filosofía tiene como propósito satisfacer las necesidades presentes sin dejar de salvaguardar los recursos para las generaciones futuras. La gastronomía responsable implica contratar a trabajadores locales, apoyar a los pequeños grupos de productores y buscar el cero desperdicio de alimentos, así como implementar medidas de higiene y manejo adecuadas que eviten pérdidas innecesarias.
“En Corporativo Kosmos estamos comprometidos con llevar esta filosofía a todos los espacios en los que trabajamos”, agrega Pamela Flores, “buscamos que nuestra gastronomía contribuya tanto a conservar el medio ambiente, como a llevar alimentos de calidad a grupos vulnerables de nuestra sociedad” y para lograrlo, la empresa ha implementado diversas estrategias a su operación diaria.
¿Cómo se pone en práctica la gastronomía responsable en Corporativo Kosmos?
Para llevar a la práctica el modelo de gastronomía responsable, Corporativo Kosmos ha puesto en marcha diferentes protocolos en cada una de las fases de sus operaciones, las cuales muestran su compromiso no sólo con el medio ambiente, sino con el fortalecimiento de los grupos que enfrentan situaciones difíciles, algunos de los cuales se mencionan a continuación:
Compra de suministros locales
En primer lugar, el Corporativo trabaja directamente con grupos de pequeños productores, adquiriendo productos de la región para así apoyar el progreso de las comunidades locales. Esto proporciona una fuente estable de ingreso para ellos y, además, evita las emisiones de CO₂ generadas por el transporte de productos de regiones más lejanas.
Este modelo fortalece el arraigo de las comunidades, conserva sus tradiciones culinarias y proporciona alimentos más frescos y de calidad, aumentando así el valor agregado de cada platillo. La gastronomía responsable parte de encontrar el balance justo entre el apoyo a lo local y el buen manejo de los recursos, beneficiando tanto al medio ambiente como a las familias involucradas en el proceso.
Contar con protocolos de buena gestión de los alimentos
Asimismo, Corporativo Kosmos implementa protocolos específicos para evitar el desperdicio de alimentos y brindar una segunda oportunidad a productos que están en buen estado, pero que ya no cumplen con determinados estándares, como es el caso de su colaboración con el banco de alimentos AMA, la cual permite proporcionar alimentos a cientos de personas:
“La Fundación Pablo Landsmanas dona los insumos que ya no cumplen con los estándares de calidad de los clientes, pero son aptos para su consumo al banco de alimentos AMA. Tenemos un impacto muy grande de forma mensual en gente de la zona metropolitana que recibe todo este apoyo tanto de abarrotes, como frutas y verduras y creo que es una iniciativa increíble para ayudar a gente que lo necesita, pues son toneladas de alimentos que hacen la diferencia para muchas personas”.
Dafna Puszkar Neumarkt, directora de la Fundación Pablo Landsmanas.
Este procedimiento significa que toneladas de alimentos reciben un nuevo destino en manos de familias que lo necesitan, aumentando así el aprovechamiento de los recursos y combatiendo tanto el hambre como el desperdicio. La gastronomía responsable también significa buscar soluciones eficientes y solidarias frente a la pérdida de alimentos, aumentando el valor de cada insumo utilizado en el proceso culinario, y es por ello que la empresa cuenta con políticas de optimización del uso de alimentos, entre las que se encuentran el uso de insumos por grado de maduración, la rotación de alimentos, y el uso de la merma.
🍎 El Banco de Alimentos #AMA rescata alimentos en buen estado para distribuirlos a familias en vulnerabilidad. 🏠❤️ Mantenemos una alianza con él, distribuyendo más de 990 toneladas de alimento, apoyando programas sociales, entre otros, para mujeres y madres.#8M#RSEpic.twitter.com/9hcTt37BZL
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) March 7, 2025
Capacitar al personal en el uso óptimo de los insumos
No obstante, el uso óptimo de los insumos no podría llevarse a cabo sin la participación del personal, por lo que Corporativo Kosmos brinda capacitación y seguimiento para los equipos que laboran en las cocinas y almacenes, asegurándose que pongan en práctica los protocolos necesarios para contar con una gastronomía responsable. Esto significa que aprenden a dar un uso más efectivo de los alimentos e implementar medidas para evitar el desperdicio:
“Para lograr una buena capacitación para el personal de la cocina contamos con un grupo de líderes de cocina que va a los comedores y les enseña sobre el buen manejo de las mermas dentro de la cocina. Nosotros buscamos el cero desperdicio y optimizar el uso de la materia prima, por ejemplo, todo lo que descolamos o descascaramos lo ocupamos para hacer fondos, sopas, salsas, consomés, etcétera, obviamente siguiendo todo el protocolo de manejo higiénico de los alimentos”.
Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos.
Este procedimiento proporciona un manejo más consciente de los productos, aumentando así el rendimiento de cada ingrediente, sin dejar de proporcionar un producto culinario de calidad. De esta forma, la empresa forma no sólo un personal calificado para llevar a cabo su trabajo, sino ciudadanos capaces de incorporar prácticas más sostenibles en su vida cotidiana y convertirse así en agentes de cambio en sus comunidades.
Regionalización de los platillos
Finalmente, el Corporativo Kosmos trabaja en el diseño de menús regionales, utilizando productos locales y de temporada. Esto evita tener que recurrir a productos que sean transportados de regiones más lejanas, aumentando así la huella de carbono detrás de los alimentos y su deterioro durante periodos largos de traslado:
“Traer productos de otra región implica que este se tenga que madurar de cierta manera durante el transporte, además de que el vehículo en el que se traslada genera emisiones contaminantes, entonces lo mejor que podemos hacer de nuestro lado como gastrónomos es impulsar el uso de gastronomía local, de tradiciones locales y así impulsar al agricultor local a la cocina local y mantener las tradiciones y esto es precisamente lo que hace Corporativo Kosmos al buscar la regionalización de sus platillos”.
Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos.
De esta forma, la empresa líder en servicios de alimentación en México promueve la conservación de las recetas tradicionales, mientras protege el medio ambiente y fomenta hábitos de consumo sostenible.
¿Qué sucede cuando una compañía líder como Corporativo Kosmos, nuestra empresa madre, adquiere todos sus productos de forma nacional o local? ¡Te enseñamos! 🤝 pic.twitter.com/U2gf8LWV2a
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) January 5, 2024
El valor de una gastronomía más consciente
Implementar un modelo de gastronomía responsable va más lejos que simplemente preparar alimentos, pues significa llevar un compromiso más amplio hacia el planeta y hacia las comunidades más vulnerables. En palabras de la chef de Corporativo Kosmos, “cada paso que estamos dando significa que estamos ayudando tanto a conservar el medio ambiente como a llevar apoyo a grupos que más lo necesitan. Me emociona formar parte de un equipo que trabaja por el bien de todos, sin dejar de buscar nuevos espacios de mejora y de conservación de los recursos”.
Corporativo Kosmos va más lejos de lo que podría parecer, pues al trabajar junto a grupos locales, grupos vulnerables y promover el cuidado del medio ambiente, sin dejar de buscar nuevos espacios de mejora, amplifica el impacto social de cada platillo que sirve.
El modelo de gastronomía responsable de Corporativo Kosmos es un ejemplo de que es posible construir una sociedad más justa y más consciente, una sociedad en la que el acto de alimentarnos se traduzca en una acción transformadora.
El compromiso de Corporativo Kosmos con un futuro más verde
En definitiva, saber qué es la gastronomía responsable significa involucrarnos en el camino hacia un futuro más sostenible, más justo y más solidario. Aumentar el apoyo a grupos vulnerables, implementar protocolos específicos para evitar el desperdicio, contratar a grupos locales y formar grupos de cocineros más conscientes, significa dar pasos significativos hacia el modelo de consumo responsable que el planeta necesita.
Bajo la firme convicción de que la gastronomía responsable es el camino hacia un futuro más equilibrado, más sostenible y más justo para todos, Corporativo Kosmos ha elegido ser un actor del cambio al trabajar junto a grupos locales, apoyar a comunidades en situación vulnerable y promover el cuidado al medio ambiente, demostrando que el sector culinario puede dejar una huella de impacto positivo.