ECOCE y Greenback firman alianza para reciclar empaques plásticos flexibles en México 

La Asociación Civil sin fines de lucro Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE, A.C.), da un paso hacia adelante al incursionar en la separación, el manejo y el reciclaje de los empaques plásticos flexibles (EPF) de la mano de Greenback Recycling Technologies, Ltd (Greenback), empresa global con sede en el Reino Unido, con quien ha firmado una alianza de colaboración, la cual fue protocolizada a través de la firma de Philippe G. von Stauffenberg, CEO de Greenback, Jorge Terrazas, director General de ECOCE y Adrián Velasco, director de Empaques Flexibles de ECOCE.

Durante la firma de este convenio que se celebró este jueves 24 de julio , Jorge Terrazas, director General de ECOCE A.C., manifestó que “La presencia de Greenback en México no sólo representa una inversión en infraestructura tecnológica, sino también una apuesta por la innovación, la circularidad y el compromiso ambiental. Por ello, desde ECOCE hemos reenfocado nuestra agenda en cuatro vertientes clave dentro de las cuales nuestra mira hacia los empaques plásticos flexibles es una prioridad para la organización, con el sentido de crear un mercado y darle valor a estos materiales”.

plásticos flexibles

Por su parte Philippe G. von Stauffenberg, CEO de Greenback, informó que esta empresa desarrolladora de proyectos sustentables utiliza tecnologías especializadas en reciclaje químico avanzado, está enfocada en recuperar el valor de residuos plásticos complejos que hoy no tienen solución comercial viable, y detalló que su misión “Es cerrar el ciclo de los plásticos posconsumo difíciles de reciclar, mediante tecnologías innovadoras que generan materiales reciclados con valor industrial alineados con la economía circular. Desde 2023 estamos en México, país al que seleccionamos como piloto para implementar nuestra primera planta de reciclaje químico en la que se trabaja en convertir residuos como envolturas de botana, empaques de pan de caja o dulces en aceites reutilizables (pyrolysis oil), que pueden reintegrarse a cadenas productivas”. Philippe enfatizó que, “Gracias al software de trazabilidad denominado eco2Veritas™ que desarrollamos en Greenback, podemos darle la confianza a nuestros clientes como ECOCE, Nestlé y Bimbo, emitiendo certificados de circularidad del plástico posconsumo y certificados de origen mediante el uso de la inteligencia artificial, el internet de las cosas y el Blockchain.”

Adrián Velasco, director de Operaciones de Empaques Flexibles de ECOCE comentó que “En la Asociación estamos trabajando, dándonos a la tarea de encontrar el mejor camino para poder reciclar este tipo de materiales, y evitar que los 1.5 millones de toneladas que se generan en México al año, representen un problema de contaminación para el país. El proyecto de reciclaje de empaques flexibles es una de las vertientes de enfoque de 2025, cuyo objetivo es priorizar estos materiales y crear un mercado valorizable, para fomentar su reciclado, por lo que esta alianza con Greenback es un paso hacia adelante.


Gracias a sus cualidades, los empaques plásticos flexibles (EPF)  –informa Velasco-, son los más utilizados en la actualidad, produciéndose cerca de 50 millones de toneladas en el mundo, lo que representa alrededor de un 40% de todos los empaques plásticos. El problema es que, así como tienen características benéficas para la conservación de alimentos, se han considerado como ‘desechables’, complicando su reciclaje y reutilización”, señaló el directivo.

plásticos flexibles

Algunas de las características de dichos empaques son: un bajo peso en relación a su superficie, lo que se traduce en que su transporte resulte barato, eficiente y con una huella ambiental mucho más baja en comparación a otros materiales. Son versátiles para adaptarse a los requerimientos de embalaje de distintos tipos de productos y, sobre todo, son reciclables en la medida que sean diseñados y dispuestos correctamente.

Durante el evento, los expertos también señalaron que los empaques plásticos flexibles (EPF) son materiales que pueden convertirse en muchos otros productos, como macetas, pérgolas y una gran diversidad de mobiliario; de ahí la importancia de hacer conciencia en la población y fomentar su recolección, para que se pueda empezar a generar condiciones de reciclabilidad y se aborden otros desafíos como el reciclaje químico, rediseño, reutilización, así como otras estrategias que abonen a su correcta gestión.

El Premio Zayed a la Sostenibilidad registra un aumento en la participación global con 7,761 postulaciones

El Premio Zayed a la Sostenibilidad de los EAU, galardón global pionero que ha transformado la vida de más de 400 millones de personas, cerró oficialmente las postulaciones para su ciclo 2026. Se recibieron 7,761 postulaciones de 173 países en las seis categorías de Salud, Alimentos, Energía, Agua, Acción por el Clima y Escuelas Secundarias Globales, reflejando el papel continuo del Premio en el impulso de soluciones de alto impacto frente a los desafíos globales más apremiantes.

En su 17.ª edición, el Premio empodera a pequeñas y medianas empresas (PYMEs), organizaciones sin fines de lucro y escuelas secundarias para desarrollar e implementar innovaciones sostenibles que mejoren la vida de las personas, especialmente en comunidades vulnerables y desatendidas. Desde energía limpia y acceso a la atención médica hasta agricultura regenerativa y agua potable, las postulaciones de este año reflejan un creciente enfoque en modelos impulsados por la tecnología y liderados por la comunidad que amplían el acceso donde más se necesita.

Las propuestas aumentaron un 30% en comparación con el ciclo anterior. Se observó un aumento notable en los proyectos que integran tecnologías de vanguardia, como IA, la captura directa de carbono en el aire y herramientas de tecnología financiera, con enfoques comunitarios, lo que evidencia cómo la innovación, la equidad y el impacto a largo plazo convergen de forma significativa.

El Dr. Sultan Ahmed Al Jaber, Ministro de Industria y Tecnología Avanzada de los EAU y Director General del Premio Zayed a la Sostenibilidad, declaró: “El número récord de postulaciones para el ciclo de este año refleja un creciente compromiso global con soluciones prácticas y escalables  que generen un impacto a largo plazo. Observamos un impulso especialmente fuerte en los sistemas alimentarios, donde las tecnologías inteligentes están contribuyendo a impulsar la productividad y la resiliencia. En todas las categorías, el uso creciente de la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas destaca cómo se está aprovechando la innovación para impulsar el progreso inclusivo liderado por las comunidades. El Premio Zayed a la Sostenibilidad sigue centrado en reconocer a los pioneros que generan un impacto medible y promueven el desarrollo sostenible en todo el mundo.”

Premio Zayed a la Sostenibilidad

El análisis preliminar muestra que alrededor del 85% de todas las postulaciones provienen de economías emergentes y en desarrollo, con las principales contribuciones de India, Etiopía, Uzbekistán, Brasil e Indonesia. También hubo una alta participación de países desarrollados como Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos de América, ambos dentro de los 10 países con más postulaciones.

La categoría de Alimentos (1,630) y Acción por el Clima (1,880) atrajeron el mayor número de inscripciones, reflejando la urgencia global en torno a la seguridad alimentaria, la protección del ecosistema y la resiliencia ante desastres. Le siguieron  Salud (1,497), Escuelas Secundarias Globales (1,070), Agua (863) y Energía (821).

Las postulaciones a la categoría de Salud crecieron más del 60% este año, con entradas centradas en diagnósticos habilitados por IA, tecnología portátil y atención descentralizada. Muchos también exploraron la logística sostenible habilitada por tecnología y la mejorada trazabilidad para fortalecer los sistemas de atención médica.

En Alimentos, se evidenciaron avances en agricultura de precisión y agri-robótica, con sistemas inteligentes y drones que ayudan a aumentar el rendimiento agrícola y fomentan la circularidad en los sistemas alimentarios.

En Energía, las postulaciones revelaron un creciente interés en el almacenamiento térmico de energía, combustibles de bajo carbono y la transformación energética en general, incluyendo soluciones para preparar los sistemas energéticos frente a la demanda futura.

Premio Zayed a la Sostenibilidad

En la categoría de Agua, se propusieron formas innovadoras de ampliar el acceso a agua dulce, como la generación atmosférica de agua, la desalinización de bajo consumo energético, y herramientas tecnológicas financieras para promover una distribución más transparente y equitativa.

Las postulaciones en Acción por el Clima abordaron tanto la mitigación como la adaptación, incluyendo soluciones basadas en la naturaleza, captura directa de carbono, herramientas predictivas para la resiliencia y la preparación ante desastres, y conservación comunitaria con base en el conocimiento indígena.

Las postulaciones lideradas por jóvenes en la categoría de Escuelas Secundarias Globales mostraron un notable aumento en el compromiso juvenil con la sostenibilidad, con proyectos que van desde monitoreo climático con IA y riego inteligente en huertos escolares, hasta filtración de agua de bajo costo y seguimiento y reutilización de residuos mediante tecnología.

Tras el cierre del período de inscripciones, el premio entra ahora en la etapa de evaluación. Todas las postulaciones serán preseleccionadas por una consultora independiente de investigación y análisis. Luego un Comité de Selección compuesto por expertos del sector de renombre mundial evaluará las candidaturas cualificadas y pre seleccionará a los candidatos. El tercer y último nivel del proceso de evaluación es el Jurado, que se reunirá en octubre para elegir por unanimidad a los ganadores de cada categoría.

Los ganadores se anunciarán el 13 de enero de 2026 durante la Ceremonia de Premiación del Premio Zayed a la Sostenibilidad en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dhabi. Cada ganador en las categorías para organizaciones recibirán US $1 millón, mientras que seis escuelas representando a diferentes regiones del mundo recibirán US $150,000 cada una para implementar o expandir sus proyectos de sostenibilidad.

10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de comprar

Cada compra que hacemos es un acto de voto. Con cada peso que destinamos a un producto o servicio, respaldamos prácticas, valores y estructuras que muchas veces desconocemos. En un mundo cada vez más consciente del impacto social, ambiental y ético de nuestras decisiones, adoptar una mirada crítica y reflexiva sobre el consumo ya no es un lujo, sino una responsabilidad.

A través de 10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, te proponemos un viaje de introspección y análisis que te permita alinear tu consumo con tus valores, evitando caer en trampas como el greenwashing o el consumo impulsivo disfrazado de “consciencia”.

10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse

1. ¿Realmente lo necesito?

Detrás de muchas compras hay una emoción disfrazada de necesidad. Antes de comprar, es crucial detenerse y preguntarse si el objeto cumple una función concreta o si simplemente responde a una ansiedad momentánea. Esta pregunta es el primer filtro para evitar el consumo excesivo, que es uno de los principales motores de la crisis climática y del agotamiento de recursos.

De hecho, uno de los grandes retos para las y los consumidores responsables es aprender a diferenciar entre deseo y necesidad. Reflexionar sobre esto nos permite reducir nuestra huella ambiental, minimizar residuos y priorizar el uso consciente de los recursos, lo cual es esencial para transitar hacia una economía verdaderamente sostenible.

2. ¿Quién lo hizo y en qué condiciones?

Conocer el origen de lo que consumimos es fundamental. ¿Fue producido por trabajadores con condiciones justas y salarios dignos? ¿Incluyó trabajo infantil o forzoso? Esta pregunta invita a profundizar en la cadena de valor y evaluar si la empresa garantiza derechos laborales y prácticas éticas.

En una era donde la transparencia es clave, cada vez más marcas comunican sus procesos, pero no todas lo hacen de forma honesta. Como consumidores responsables, es nuestro deber ir más allá del marketing y buscar certificaciones o reportes verificables que respalden las declaraciones de responsabilidad social.

3. ¿Cuál es su impacto ambiental?

Entre las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, esta se vuelve imprescindible en un contexto de emergencia climática. ¿Cuánta agua, energía o recursos naturales se requirieron para producirlo? ¿Se usaron químicos dañinos o procesos contaminantes?

Analizar el ciclo de vida del producto —desde su fabricación hasta su disposición final— permite entender su verdadero costo ambiental. Elegir opciones que reduzcan el impacto, como productos reciclables, biodegradables o fabricados localmente, contribuye a un modelo más sustentable.

preguntas que un consumidor responsable debería hacerse

4. ¿Tiene una alternativa más sostenible?

Muchas veces, la necesidad que tenemos puede resolverse con otra opción: reparar en vez de reemplazar, alquilar en lugar de comprar o adquirir algo de segunda mano. Cuestionar la unicidad del producto abre la puerta a decisiones más inteligentes y responsables.

Esta pregunta también desafía el modelo de consumo lineal y promueve la economía circular. Elegir alternativas sostenibles no solo reduce residuos, sino que incentiva la innovación en empresas que apuestan por productos duraderos, modulares y menos contaminantes.

5. ¿La empresa es coherente con sus valores?

No basta con que el producto sea “verde” si la empresa detrás de él explota a sus trabajadores o evade impuestos. Una de las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse es si hay coherencia entre lo que dice la marca y lo que hace en sus distintas áreas.

La coherencia corporativa implica que la responsabilidad social esté integrada a la estrategia del negocio, y no solo en campañas publicitarias. Buscar empresas con políticas claras de sustentabilidad, ética empresarial y transparencia es clave para fomentar un cambio sistémico.

6. ¿Este producto promueve la equidad?

Reflexionar sobre quién se beneficia (o perjudica) con esta compra es esencial. ¿Fomenta la inclusión de comunidades marginadas? ¿Apoya a productores locales o a mujeres emprendedoras? ¿O perpetúa desigualdades estructurales en la cadena de suministro?

Esta dimensión social muchas veces queda opacada frente a la ambiental. Sin embargo, una compra verdaderamente responsable debe también preguntarse si contribuye al desarrollo económico equitativo y justo, especialmente en contextos vulnerables o históricamente excluidos.

7. ¿Está diseñado para durar?

La obsolescencia programada es una de las estrategias más cuestionables del mercado actual. Consumir productos diseñados para fallar implica mayores costos económicos, sociales y ambientales a largo plazo. Preguntarse por la durabilidad de lo que adquirimos es un acto de responsabilidad.

Optar por productos de calidad, con garantías extendidas, repuestos disponibles y posibilidad de reparación es apostar por un consumo más consciente y resiliente. Además, este enfoque presiona a las empresas a rediseñar su propuesta de valor hacia la sustentabilidad real.

8. ¿Qué pasará con este producto cuando ya no lo necesite?

Toda compra debe contemplar su fin de vida. ¿Es reciclable, compostable o reutilizable? ¿Existe un sistema adecuado para su disposición? Esta es una de las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de adquirir algo, sobre todo si contiene materiales no biodegradables.

El enfoque de ciclo cerrado o cradle-to-cradle cobra fuerza aquí. Pensar en el “después” nos obliga a asumir la corresponsabilidad en la gestión de residuos, algo que no podemos delegar únicamente al Estado o al productor.

9. ¿Estoy comprando por convicción o por presión social?

Muchas decisiones de compra se toman por moda, estatus o presión social. El consumo simbólico es poderoso, pero puede alejarnos de nuestros verdaderos valores. Reflexionar sobre esta motivación nos ayuda a mantenernos fieles a una ética personal.

En tiempos de redes sociales y marketing emocional, desarrollar una identidad de consumo alineada con la responsabilidad social es un ejercicio de conciencia que requiere autoconocimiento, pensamiento crítico y valentía para decir “no” cuando es necesario.

10. ¿Estoy dispuesto a pagar el precio real?

Los productos éticos y sustentables muchas veces cuestan más, porque su precio incluye el pago justo a los trabajadores, el respeto al medio ambiente y la inversión en innovación responsable. Esta pregunta interpela nuestro nivel de compromiso.

Entre las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, esta es quizás la más incómoda, pero también la más reveladora. ¿Queremos seguir pagando precios bajos a costa de los derechos de otros o del planeta? La elección está en nuestras manos, y también la transformación del mercado.

Ser un consumidor responsable no se trata solo de elegir productos “verdes” o marcas con buen marketing social. Implica cuestionar, investigar, comparar y, sobre todo, actuar con coherencia ética. Las 10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de comprar son una brújula que nos guía hacia un consumo más informado, justo y sustentable.

Cada una de estas preguntas no busca generar culpa, sino conciencia. Porque el consumo consciente no es una moda, es una herramienta de transformación que puede empujar a las empresas a mejorar, al planeta a sanar y a las personas a vivir con mayor integridad.

La aviación sostenible no despegará con compensaciones, sino con innovación

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Mientras el mundo avanza hacia compromisos climáticos más ambiciosos, la industria de la aviación sigue en la mira por su elevado impacto ambiental. Con el regreso de los vuelos internacionales tras la pandemia, también vuelve una vieja inquietud: ¿cómo reducimos las emisiones sin frenar el desarrollo aéreo?

La iniciativa CORSIA —basada en la compra de créditos de carbono— prometía ser la solución, pero su limitada efectividad ha dejado a la industria en una posición crítica. Hoy más que nunca, queda claro que la aviación sostenible no se logrará con mecanismos de compensación, sino con soluciones tecnológicas desde el origen.

Compensaciones insuficientes: el punto de quiebre de CORSIA

CORSIA nació como una estrategia global para mitigar el impacto climático de la aviación, pero está mostrando fisuras alarmantes. Apenas un proyecto ha generado créditos válidos bajo sus lineamientos, lo que refleja una grave escasez para una industria que necesita soluciones inmediatas.

El mercado voluntario de carbono (VCM) tampoco puede abastecer la creciente demanda, lo que pone en riesgo la credibilidad climática de las aerolíneas. En este contexto, insistir en la compensación sin atender el origen del problema es perpetuar una ilusión.

De acuerdo con Sustainable Brands, la aviación sostenible requiere una transformación de fondo. Por eso, exploramos cinco innovaciones destacadas que están reconfigurando el horizonte del sector, cada una desde un enfoque único, pero complementario.

1. Electrificación del cielo: pilas de sodio líquido

Una de las principales barreras de la aviación eléctrica es el peso de las baterías. Un equipo del MIT está enfrentando ese desafío con una pila de combustible alimentada por sodio líquido, que promete una densidad energética tres veces mayor a la del litio.

Este sistema, desarrollado por la startup Propel Aero, no requiere recarga, solo la reposición del sodio. Además de ser más ligero y seguro, puede adaptarse a aeronaves comerciales de corto y mediano alcance. Un salto hacia una aviación sostenible libre de combustibles fósiles.

Para las marcas con compromisos climáticos, esta tecnología abre nuevas posibilidades: vuelos de negocios menos contaminantes y cadenas logísticas alineadas con una transición energética real.

2. De residuos a combustible: poliestireno reciclado como SAF

La Universidad de Illinois ha dado un giro innovador al transformar poliestireno residual en etilbenceno, componente esencial de los combustibles sostenibles de aviación (SAF). Este avance contribuye a resolver dos problemas: la contaminación por plásticos y la baja disponibilidad de SAF de calidad.

El proceso reduce entre 50 % y 60 % las emisiones frente al etilbenceno fósil y tiene menor costo. Aunque aún en etapa de laboratorio, ya se perfilan alianzas para escalar la producción con flujos constantes de residuos.

Para empresas que buscan cerrar el círculo de sus materiales y reducir emisiones de transporte, esta es una apuesta por una aviación sostenible desde la economía circular.

3. Aerobrew: e-SAF producido a escala con CO₂ capturado

La suiza Metafuels está revolucionando el campo del SAF con su sistema Aerobrew, que convierte CO₂ capturado y hidrógeno verde en metanol, y luego en combustible sintético de aviación. Lo destacado es su eficiencia y compatibilidad total con aeronaves actuales.

El proyecto ya recibió inversión y se espera que su planta en Dinamarca produzca 12,000 litros diarios de e-SAF. Un paso importante hacia el reemplazo masivo del combustible fósil en la industria aérea.

Para compañías globales con metas climáticas, Aerobrew representa una forma tangible de apoyar una aviación sostenible, mientras reducen emisiones de Alcance 3 sin frenar sus operaciones.

4. IA contra las estelas: menos impacto sin cambiar de avión

Las estelas de condensación, aunque visualmente inofensivas, representan hasta 60 % del impacto climático de los vuelos. La startup británica Satavia desarrolló DECISIONX, una plataforma basada en IA que permite planificar rutas evitando zonas donde se forman estas estelas.

Este ajuste de ruta, aunque leve, tiene un fuerte potencial climático. Además, genera métricas verificables que pueden convertirse en créditos de carbono con base científica, no especulativa.

Una opción ideal para organizaciones que buscan disminuir emisiones indirectas de viajes corporativos y tener impacto sin cambiar de aeronave ni de combustible. Inteligencia al servicio de la aviación sostenible.

aviación sostenible

5. Aviones solares para datos sostenibles

La empresa Radical ha creado un avión autónomo de gran altitud propulsado por energía solar, diseñado para misiones de meses sin aterrizar. Aunque no transporta personas, sí transporta información: desde monitoreo ambiental hasta conectividad.

Estos sistemas pueden reemplazar satélites costosos o contaminantes, ofreciendo mayor precisión, menores emisiones y versatilidad para sectores como agricultura, telecomunicaciones o conservación.

Para las empresas comprometidas con infraestructura verde o reportes ESG robustos, estas aeronaves son una muestra de cómo la aviación sostenible puede impulsar no solo personas, sino propósitos.

Dejar de compensar y empezar a innovar

La era de las compensaciones como solución principal está llegando a su fin. Lo que la industria aérea necesita —y lo que el planeta exige— es innovación de fondo, colaborativa y acelerada.

Cada una de estas cinco soluciones muestra que la aviación sostenible es posible, pero no se logrará con estrategias cosméticas. Se logrará con ciencia, inversión y decisión.

Desde la energía solar hasta la inteligencia artificial, la transformación ya está en marcha. La pregunta no es si volar de forma sostenible es posible, sino si estamos dispuestos a ser parte del cambio desde ahora.

ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable con su nuevo modo de estudio

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En un momento en el que la inteligencia artificial se enfrenta a crecientes cuestionamientos éticos en el ámbito académico, ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable con una herramienta diseñada para marcar la diferencia: su nuevo modo de estudio. Esta función no solo responde dudas, sino que acompaña al usuario en un proceso reflexivo, interactivo y adaptado a su nivel de conocimiento.

OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, ha dado un paso al frente en la conversación global sobre el uso ético de la IA, especialmente tras registrarse más de 7,000 casos comprobados de trampa con IA en instituciones del Reino Unido tan solo en el último ciclo escolar. Este nuevo modo busca frenar esa tendencia, sin frenar el acceso al conocimiento.

ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable desde la raíz del problema

De acuerdo con The Guardian, las universidades del mundo enfrentan una creciente ola de plagio digital, muchas veces propiciada por el mal uso de herramientas como la IA generativa. ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable al poner sobre la mesa una alternativa clara: aprender, no copiar. Su nuevo modo de estudio prioriza el razonamiento del usuario por encima de las respuestas automáticas.

En lugar de entregar ensayos completos o soluciones cerradas, esta función lleva al estudiante por un recorrido paso a paso, con preguntas que ayudan a reflexionar sobre lo que realmente entiende. Por ejemplo, al consultar sobre el teorema de Bayes, el sistema pregunta primero cuál es tu nivel de matemáticas y qué buscas lograr.

Este enfoque pedagógico responde a una necesidad urgente: fomentar el pensamiento crítico. En palabras de Jayna Devani, líder internacional de educación en OpenAI, el objetivo es construir una cultura de uso constructivo y ético de la IA, y no solo castigar su mal uso.

Tecnología con conciencia: una nueva forma de tutoría digital

Uno de los puntos más innovadores del modo de estudio es su capacidad para adaptarse a distintas formas de aprendizaje. ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable mediante una interfaz que no dicta respuestas, sino que dialoga con el estudiante. La IA se convierte en tutor, no en autor.

Gracias a su capacidad para procesar imágenes, este modo también puede interactuar con exámenes pasados o ejercicios escaneados, permitiendo a los estudiantes identificar sus errores y corregirlos en tiempo real. Así, la tecnología se convierte en un medio para entender, no para evadir.

Este cambio de paradigma implica reconocer a la IA como una aliada educativa, siempre que su uso esté guiado por valores claros. El acompañamiento de expertos en educación, científicos y docentes en el desarrollo de esta herramienta es prueba del compromiso de OpenAI con la ética y la responsabilidad.

Prevención antes que castigo: una estrategia basada en la educación

El diseño del modo de estudio parte de una premisa sencilla pero poderosa: evitar que los estudiantes caigan en atajos antes de que estos se conviertan en la única ruta. ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable desde la prevención, ofreciendo una opción pedagógica que resulta más atractiva que la trampa.

La clave está en la experiencia del usuario. Al mantener la atención centrada en el proceso de aprendizaje, los estudiantes son guiados hacia la construcción del conocimiento. Esta práctica fortalece su autonomía, sus habilidades analíticas y su criterio, en lugar de atrofiarlos con soluciones inmediatas.

Aunque siempre existirá la posibilidad de ignorar esta herramienta, OpenAI confía en que el diseño atractivo, útil y funcional del modo de estudio incentive a los jóvenes a optar por la vía del conocimiento auténtico.

Una respuesta colaborativa a un problema global

Resolver el dilema del uso irresponsable de la IA en la educación no depende de una sola empresa, y OpenAI lo sabe. Por eso, ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable como parte de una estrategia más amplia: invitar a la industria educativa a un diálogo conjunto sobre evaluación, ética y transparencia.

Jayna Devani fue clara al afirmar que es urgente definir reglas claras sobre qué constituye un uso adecuado de la IA. Las universidades, gobiernos, tecnológicas y comunidades educativas deben trabajar en conjunto para sentar estas bases. El modo de estudio representa apenas el primer ladrillo en esa construcción.

El éxito de esta herramienta dependerá no solo de su diseño, sino del compromiso social que se teja alrededor. Si se logra una cultura de responsabilidad compartida, el impacto de la IA en la educación podrá ser realmente transformador y justo.

La responsabilidad digital como principio educativo

Con el lanzamiento del modo de estudio, ChatGPT impulsa el aprendizaje responsable no como una tendencia pasajera, sino como una filosofía de largo plazo. Esta herramienta refleja una evolución en la relación entre tecnología y educación, donde el acceso a la información se combina con el deber ético de comprenderla.

La implementación de este nuevo enfoque no solo responde a una necesidad operativa, sino a un ideal social: educar para el pensamiento, no para la memorización. Y en ese camino, la IA se convierte en un puente, no en un atajo.

En tiempos donde la responsabilidad social se vuelve un diferenciador crucial para las marcas y desarrolladores de tecnología, OpenAI abre la conversación, lidera con el ejemplo y demuestra que una inteligencia artificial también puede ser una herramienta para el bien común.

15 mitos sobre la responsabilidad social que necesitas dejar atrás

La responsabilidad social ha evolucionado mucho más allá de la filantropía ocasional. Sin embargo, todavía persisten ideas equivocadas que limitan su verdadero potencial. A pesar de los avances en normativas, estrategias ESG e indicadores de impacto, ciertos discursos continúan repitiéndose, distorsionando la percepción pública y profesional del concepto.

Este artículo aborda los 15 mitos sobre la responsabilidad social que siguen rondando tanto en conversaciones informales como en la toma de decisiones estratégicas. Desmitificarlos no solo ayuda a mejorar la comprensión del tema, sino que también fortalece el diseño de programas más efectivos, medibles y alineados con el core business. Si trabajas en sostenibilidad, comunicación o relaciones con grupos de interés, esta lectura es para ti.

15 mitos sobre la responsabilidad social que necesitas dejar atrás

Mito 1: La responsabilidad social solo es para grandes empresas

A menudo se cree que las PyMEs no tienen recursos suficientes para implementar prácticas responsables. Sin embargo, la responsabilidad social no es una cuestión de tamaño, sino de compromiso y alineación con valores. Las pequeñas empresas tienen incluso una ventaja: mayor agilidad para conectar con sus comunidades y adaptarse rápidamente.

Empresas familiares, cooperativas o negocios locales pueden generar un gran impacto con acciones enfocadas en su entorno inmediato. Desde relaciones laborales dignas hasta el manejo ético de residuos, cada acción suma. El mito de que solo las grandes corporaciones pueden ser socialmente responsables limita la participación de actores clave en la transformación sostenible.

Mito 2: Es solo una moda pasajera

Este es uno de los mitos sobre la responsabilidad social más comunes, especialmente en contextos donde la rentabilidad parece ser el único objetivo. No obstante, la presión social, los marcos regulatorios y las expectativas de consumidores e inversionistas han demostrado que la RSE llegó para quedarse.

Los informes anuales de sostenibilidad, las certificaciones y el auge de las finanzas responsables demuestran que no se trata de una moda, sino de una evolución estructural. Empresas que no se adaptan a estas exigencias corren el riesgo de perder competitividad y legitimidad.

mitos sobre la responsabilidad social

Mito 3: Es lo mismo que hacer donaciones

Reducir la responsabilidad social a donaciones ocasionales es quedarse en la superficie. Aunque la filantropía puede formar parte de una estrategia más amplia, la verdadera RSE implica prácticas empresariales éticas y sostenibles integradas al modelo de negocio.

Desde cadenas de suministro responsables hasta políticas de diversidad, la responsabilidad social es sistémica. Pensar que basta con donar para cumplir con ella es una visión reduccionista que impide generar un impacto real y medible.

Mito 4: No aporta beneficios tangibles

Muchas empresas aún dudan en invertir en RSE porque creen que no genera un retorno medible. Este es uno de los mitos sobre la responsabilidad social más perjudiciales para su avance. Estudios demuestran que los programas bien diseñados fortalecen la reputación, mejoran la atracción de talento y reducen riesgos operativos.

Además, hay evidencia de que una cultura organizacional responsable mejora la productividad y reduce la rotación. Las empresas que miden su impacto social también acceden a nuevos mercados y fondos de inversión con criterios ESG.

Mito 5: Solo se relaciona con el medio ambiente

Si bien la dimensión ambiental es crucial, la responsabilidad social abarca también el respeto a los derechos humanos, el gobierno corporativo, la inclusión, la equidad y la relación con las comunidades. Limitar su definición a lo ecológico es simplificar un enfoque integral.

Una estrategia efectiva considera factores sociales, económicos y ambientales en conjunto. Desde el salario digno hasta la ética en la IA, el concepto ha evolucionado para adaptarse a los desafíos contemporáneos.

Mito 6: Es exclusiva del área de RSE o sustentabilidad

La idea de que solo un departamento debe encargarse de la responsabilidad social es otro error común. Para que una empresa sea verdaderamente responsable, cada área —finanzas, recursos humanos, operaciones— debe asumir su parte.

Cuando la RSE se transversaliza, su impacto es más profundo. El compromiso del liderazgo y la capacitación del personal son claves para que la responsabilidad social no sea un adorno institucional, sino parte del ADN organizacional.

Mito 7: Solo las empresas privadas deben practicarla

Gobiernos, ONGs y universidades también deben rendir cuentas de su impacto social y ambiental. Aunque las empresas suelen estar más expuestas al escrutinio público, toda institución tiene una responsabilidad con su entorno.

Las alianzas intersectoriales están demostrando que solo colaborando entre sectores podemos enfrentar retos complejos como el cambio climático o la desigualdad. La responsabilidad social no distingue giros ni formatos jurídicos.

Mito 8: La responsabilidad social es cara

Integrar la sostenibilidad en las operaciones no siempre implica grandes gastos. Muchas veces, se trata de eficientar recursos, revisar procesos y cambiar prioridades. A largo plazo, estos ajustes suelen generar ahorros y evitar pérdidas por malas prácticas.

Además, existen certificaciones, plataformas colaborativas y herramientas de autodiagnóstico accesibles para distintos tamaños de empresa. La clave está en diseñar una estrategia a la medida de cada organización.

Mito 9: Los consumidores no lo valoran

Este mito ha sido ampliamente desmentido por estudios de mercado. Los consumidores, especialmente las nuevas generaciones, están cada vez más informados y exigen coherencia entre lo que las marcas dicen y hacen.

Las empresas que comunican de forma honesta sus avances en responsabilidad social fortalecen la lealtad del cliente y su diferenciación en el mercado. No se trata de aparentar perfección, sino de mostrar un camino de mejora continua.

Mito 10: Es lo mismo que el marketing social

Aunque pueden complementarse, la RSE no es una campaña publicitaria. El marketing social busca influir en comportamientos, mientras que la responsabilidad social transforma la forma en que una empresa opera de forma estructural.

Confundir ambos términos puede llevar a prácticas oportunistas, como el greenwashing. La reputación no se construye con slogans, sino con acciones consistentes y medibles.

Mito 11: Es incompatible con la rentabilidad

Este es uno de los mitos sobre la responsabilidad social más arraigados. En realidad, la RSE bien implementada fortalece la sostenibilidad financiera. Empresas con buenas prácticas sociales y ambientales son menos propensas a crisis reputacionales y legales.

Además, múltiples fondos de inversión priorizan compañías con criterios ESG. La rentabilidad y la responsabilidad no son opuestas; son parte de una nueva visión de negocios más resiliente y centrada en el largo plazo.

Mito 12: Solo aplica en países desarrollados

Aunque algunas tendencias globales surgieron en países del norte global, la RSE tiene una profunda relevancia local. En América Latina, por ejemplo, responde a problemáticas como la informalidad, la pobreza o la desigualdad de género.

Ignorar el contexto local impide que la responsabilidad social sea efectiva. Cada región tiene desafíos específicos y, por tanto, necesita enfoques ajustados a su realidad.

Mito 13: Se trata de cumplir con la ley

Cumplir la ley es una obligación mínima, no una muestra de responsabilidad. La RSE va más allá del marco legal: propone generar valor compartido, prevenir riesgos y anticiparse a cambios regulatorios.

Las empresas responsables no se conforman con lo legalmente exigido, sino que buscan excederlo para generar confianza y legitimidad entre sus grupos de interés.

Mito 14: Se trata de quedar bien ante el público

Si bien la percepción pública importa, una estrategia basada únicamente en agradar corre el riesgo de ser vacía. La verdadera responsabilidad social busca generar impacto, incluso si eso no siempre es visible o mediático.

Muchas de las mejores prácticas suceden puertas adentro: respeto a la jornada laboral, inclusión de grupos vulnerables, gobernanza ética. La coherencia vale más que la espectacularidad.

Mito 15: Es imposible medir su impacto

Medir impacto en responsabilidad social es un reto, pero no es imposible. Existen metodologías, indicadores y marcos de reporte como los ODS, GRI o SASB que permiten evaluar avances y áreas de oportunidad.

La clave está en definir objetivos claros desde el inicio y seleccionar métricas relevantes para cada tipo de proyecto. Lo que no se mide, no se mejora, y este principio también aplica a la sostenibilidad.

Más allá del mito, hacia la transformación real

Desmontar estos mitos sobre la responsabilidad social no solo nos ayuda a entender mejor el concepto, sino que nos permite diseñar estrategias más coherentes, efectivas y alineadas con las verdaderas necesidades del entorno. La RSE ya no es opcional ni superficial: es parte esencial de la competitividad empresarial y del desarrollo sostenible.

Al reconocer lo que sí es y lo que no es responsabilidad social, podemos construir un camino más auténtico, libre de etiquetas erróneas y más orientado al impacto. Porque solo con conocimiento, coherencia y compromiso lograremos que la sostenibilidad no sea un lujo, sino una práctica cotidiana.

Campaña de American Eagle con Sydney Sweeney desata acusaciones de supremacía blanca y eugenesia

La reciente campaña de American Eagle con Sydney Sweeney ha generado una polémica inesperada en redes sociales, donde críticos acusan a la marca de usar un mensaje que refuerza discursos ligados a la supremacía blanca y la eugenesia. El anuncio, protagonizado por la actriz estadounidense conocida por sus papeles en Euphoria y White Lotus, utiliza un juego de palabras entre “genes” y “jeans” que, para algunos, resulta problemático en el contexto sociopolítico actual.

Más allá del marketing, esta controversia invita a reflexionar sobre el poder del lenguaje en la publicidad y cómo las empresas deben ser especialmente cuidadosas para evitar mensajes que puedan interpretarse como excluyentes o que refuercen desigualdades históricas. La campaña, que buscaba celebrar la autenticidad y estilo de Sweeney, terminó por tocar un nervio que obliga a repensar la responsabilidad social en la comunicación de marca.

Un juego de palabras con impacto inesperado

De acuerdo con edie, la campaña de American Eagle con Sydney Sweeney se basa en un video donde la actriz aparece frente a un cartel que dice “Sydney Sweeney has great genes”, pero la palabra “genes” es tachada para ser reemplazada por “jeans”. En otra parte del anuncio, Sweeney explica con tono casual que los genes determinan características heredadas como color de ojos o cabello, pero que sus jeans son “azules”, haciendo énfasis en la prenda.

Este juego de palabras aparentemente inocente fue recibido con reacciones encontradas. Mientras algunos vieron una campaña fresca y divertida, otros señalaron que la alusión a “genes” —particularmente en una mujer blanca, rubia y de ojos azules— no puede separarse del contexto histórico y social de la eugenesia y la supremacía blanca. Así, lo que fue un simple juego lingüístico se convirtió en motivo de debate sobre los mensajes implícitos en la publicidad.

La importancia de este apartado radica en el reconocimiento de que las palabras en la publicidad no son neutras y que, al escoger ciertos términos o imágenes, las marcas deben evaluar cuidadosamente el posible impacto social.

La polémica en redes sociales: ¿un eco de supremacía blanca?

En plataformas como X (antes Twitter) y TikTok, varios usuarios calificaron la campaña como “insensible” o “desafortunada”, argumentando que usar a una mujer con rasgos considerados “ideales” y destacar sus “genes” podría interpretarse como un guiño a ideologías racistas. Una usuaria expresó:

“En un país donde la diversidad está en debate, poner énfasis en la genética de alguien como Sydney Sweeney se siente muy fuera de lugar”.

Esta percepción conecta con un contexto político donde se ha cuestionado la reducción de programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en Estados Unidos, lo que amplifica la sensibilidad respecto a mensajes que pueden interpretarse como exclusión o discriminación. La campaña de American Eagle con Sydney Sweeney quedó entonces en el ojo del huracán, como ejemplo de cómo la comunicación puede ser interpretada en clave política.

No obstante, hay que subrayar que estos cuestionamientos reflejan una creciente demanda social para que las marcas adopten un enfoque más responsable y consciente sobre los símbolos y términos que emplean.

Apoyo desde la derecha política y la narrativa anti-“woke”

Por otro lado, la campaña recibió elogios de algunos sectores conservadores que interpretaron el anuncio como una crítica implícita a la cultura “woke” y las políticas de inclusión. Usuarios en redes celebraron que la marca usara la imagen de Sydney Sweeney para desafiar lo que llaman “publicidad políticamente correcta”.

Este apoyo refleja una polarización creciente en la opinión pública sobre temas de diversidad y responsabilidad social, donde ciertos mensajes pueden ser vistos como provocadores o reafirmantes de valores tradicionales. En este contexto, la campaña de American Eagle se convierte también en un símbolo de la batalla cultural en curso.

Así, la campaña no solo ha puesto en evidencia la sensibilidad social alrededor del lenguaje y la imagen, sino también la complejidad de comunicar sin generar rupturas en un público cada vez más fragmentado.

La ausencia de respuesta oficial y el mensaje de la marca

Hasta el momento, ni American Eagle ni Sydney Sweeney han emitido comentarios públicos para responder a las acusaciones. La marca, sin embargo, sí promovió la colaboración con Sweeney en el diseño de “The Sydney Jean”, un modelo que incluye un motivo de mariposa en el bolsillo trasero como símbolo de conciencia sobre la violencia doméstica.

Además, American Eagle ha declarado que el 100% de las ganancias de este jean serán donadas a Crisis Text Line, una organización que brinda apoyo confidencial de salud mental. Desde la empresa, la campaña fue descrita como una celebración del estilo icónico de la marca, destacando el carisma y autenticidad de la actriz.

Esta acción muestra que, más allá de la controversia, la marca intenta proyectar un compromiso social, aunque la polémica evidencie la necesidad de reforzar la sensibilidad en la comunicación para evitar malinterpretaciones.

Lecciones para la comunicación responsable en la publicidad

La polémica generada por la campaña de American Eagle con Sydney Sweeney deja varias lecciones para profesionales de la responsabilidad social. Primero, que el contexto histórico y social debe ser un filtro clave en la construcción de mensajes publicitarios. Un juego de palabras que puede parecer inocuo tiene el potencial de tocar fibras sensibles relacionadas con identidades, inclusión y justicia social.

Segundo, la importancia de anticipar cómo diversos públicos pueden interpretar un mismo mensaje. En un entorno mediático hiperconectado, la reacción puede ser rápida y global, con impactos en la reputación corporativa y la confianza del consumidor.

Finalmente, la controversia muestra que el compromiso social de una marca debe ir más allá de iniciativas filantrópicas o simbólicas, e incluir una estrategia integral de comunicación inclusiva y consciente.

La campaña de American Eagle con Sydney Sweeney evidencia cómo un mensaje publicitario puede generar interpretaciones muy diversas, desde acusaciones de supremacía blanca y eugenesia hasta apoyo a un discurso anti-“woke”. En un contexto social y político polarizado, la responsabilidad social en la comunicación se vuelve más crítica que nunca.

Para las empresas, el reto consiste en equilibrar creatividad y autenticidad con una sensibilidad profunda hacia la diversidad y los posibles impactos simbólicos. La reflexión y el diálogo que ha despertado esta campaña son un llamado a fortalecer prácticas de comunicación responsables que fomenten la inclusión y eviten malentendidos que pueden dañar la reputación y confianza social.

“Todos Sembramos Café”, la iniciativa de Starbucks México que está transformado el campo cafetalero

Starbucks México, operado por Alsea, mantiene vivo el corazón de su compromiso con los caficultores del país a través de la edición 2025 de “Todos Sembramos Café”, su iniciativa insignia de impacto social en origen. Desde su inicio el 23 de junio y hasta el 4 de agosto, el programa ha reunido la participación de clientes y fanáticos de Starbucks que han decidido sumarse a esta causa, para donar 815,000 plantas de café resistentes a la roya a comunidades productoras de Chiapas, Veracruz y Puebla. 

Esta nueva etapa consolida más de una década de trabajo continuo con el campo mexicano. En sus 11 ediciones, “Todos Sembramos Café” ha transformado la vida de más de 20,000 caficultores y ha permitido la donación de más de 4.8 millones de plantas. Para 2025, se espera alcanzar las 5.6 millones de plantas entregadas. 

“Cada año renovamos nuestro compromiso con quienes cultivan el café que disfrutamos todos los días. A través de ‘Todos Sembramos Café’, no solo impulsamos la renovación de cafetales, también fortalecemos el acceso a capacitación técnica, salud y prácticas sostenibles que empoderan a las comunidades. Este año, además de mantener activa la campaña en tiendas, hemos acercado el programa a nuevas regiones, abriendo espacios para escuchar directamente a quienes viven el café desde su raíz”, señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción de Marca y Reputación en Alsea Starbucks. 

Todos Sembramos Café

Testimonios de norte a sur 

Como parte de las acciones 2025, Starbucks México llevó el mensaje del programa a dos de las ciudades más representativas del país.  

En Monterrey, especialistas del Farmer Support Center, caficultores y representantes del gobierno de Nuevo León participaron en el foro “Todos Sembramos Café: 11 años sembrando el futuro del campo cafetalero”. Este espacio sirvió para compartir historias reales de transformación y difundir buenas prácticas agrícolas que hoy se implementan en comunidades de Chiapas, Veracruz, Puebla y Nayarit. 

En Ciudad de México, el programa se vivió a través de una experiencia sensorial dirigida a los Partners de todo el país, que día con día hacen realidad este programa, quienes conocieron los avances del programa en voz de los propios caficultores. 

Un programa que innova y crece 

“Todos Sembramos Café” se acompaña de esfuerzos integrales que promueven una agricultura más resiliente. Junto al Farmer Support Center de Starbucks en Chiapas, se han desarrollado iniciativas como la implementación de estaciones meteorológicas, distribución de ecomills que reducen hasta 90 % el uso de agua en el beneficio húmedo, y la producción de fertilizantes orgánicos a partir de composta.

Fundación Aleatica lanza el Premio Somos Seguridad Vial con un valor de más de un millón de pesos para los ganadores

Fundación Aleatica anuncia la tercera edición del Premio Somos Seguridad Vial, una iniciativa de innovación abierta que impulsa soluciones efectivas y sostenibles para enfrentar los principales retos de seguridad vial en México, donde los hechos viales causan más de 16 mil fatalidades al año.

Esta edición amplía su alcance al incorporar por primera vez a startups con proyectos en etapa de implementación, que se suman a las Organizaciones de la Sociedad Civil que tradicionalmente han participado, diversificando enfoques y fortaleciendo el impacto de las soluciones para abordar desafíos como: exceso de velocidad; falta de equipamiento y conductas de riesgo en motociclistas; no uso del cinturón de seguridad en todos los ocupantes de vehículos; consumo de alcohol o estupefacientes al conducir; uso de celular y otros distractores; rebases inseguros y prevención de atropellamientos.

Las iniciativas deberán estar orientadas y diseñadas para implementarse en las zonas aledañas a las concesiones de Aleatica en México.

Además, todos los y las participantes recibirán una capacitación estratégica impartida por Global Alliance of NGOs for Road Safety, red líder internacional con más de 400 afiliados y presencia en más de 100 países reconocida por su experiencia en formación y fortalecimiento de capacidades en seguridad vial. Este acompañamiento brindará a los equipos de las organizaciones y startups herramientas de alto nivel para escalar su impacto, alinear sus proyectos con estándares globales y ganar visibilidad nacional e internacional.

Adicionalmente, todos los proyectos participantes recibirán un acompañamiento estratégico que incluye seis horas y media de capacitaciones para fortalecer sus propuestas. Los equipos finalistas, además, contarán con una sesión personalizada de dos horas (1:1) para prepararse rumbo al Pitch Day, la instancia final en la que presentarán lo mejor de cada iniciativa ante el jurado. Los proyectos deberán responder a alguno de los siguientes retos:

●      Seguridad sobre dos ruedas para fortalecer el motociclismo seguro, a través de intervenciones integrales.

●      Transformando puntos de riesgo para una infraestructura que priorice a los usuarios.

●      Cultura vial en movimiento para promover comportamientos responsables en toda la pirámide de movilidad.

Premio Somos Seguridad Vial

Se buscan proyectos que combinen innovación, evidencia, sostenibilidad, escalabilidad y relevancia, en el marco del Enfoque de Sistema Seguro. Se otorgarán tres premios de $400,000, $350,000 y $300,000 MXN (IVA incluido), que suman $1,050,000 para las propuestas ganadoras.

Fechas relevantes:

●      Candidaturas y presentación de propuesta: 23 julio al 26 de agosto

●      Capacitaciones para fortalecer propuestas: 2, 5, 9 y 12 septiembre

●      Cierre de convocatoria: 12 de octubre

●      Selección de finalistas: 24 de octubre

●      Capacitación Perfect Pitch: 3 y 10 de noviembre

●      Pitch Day y Premiación: 26 de noviembre

Con esta iniciativa, Fundación Aleatica reafirma su compromiso con una movilidad más segura y sostenible, en alineación con el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030, que busca reducir a la mitad las fatalidades y lesiones causadas por hechos viales en todo el mundo.

Consulta las bases y fechas clave en: www.premiosomosseguridadvial.org/ 

Registra tu proyecto en: premiosomosseguridadvial.awardsplatform.com

Convocamos a medios especializados, redes de innovación, colectivos ciudadanos y actores del ecosistema emprendedor a difundir esta convocatoria y sumarse a esta misión compartida.

Grupo Bimbo se compromete a eliminar colorantes artificiales de todos sus productos para finales del 2026

Grupo Bimbo se enorgullece en anunciar su firme compromiso de eliminar colorantes artificiales de todo su portafolio de productos para finales del 2026. Este paso representa un avance significativo en el compromiso de la Compañía de ofrecer recetas simples y naturales en todo su portafolio global.

Hoy en día, el 99% de los productos de consumo diario de Grupo Bimbo— incluyendo sus principales categorías de pan, bollería, tortillas, bagels y english muffins—ya son libres de saborizantes y colorantes artificiales. Estas categorías representan aproximadamente el 50% de las ventas netas globales de la Compañía y más del 70% de las ventas en Estados Unidos.

Adicionalmente, la ATNI1 ha reconocido a Grupo Bimbo como una de las cuatro principales empresas de alimentos a nivel global, por su compromiso con mejorar la calidad nutricional de sus productos, implementar prácticas de mercadotecnia responsables y ampliar la accesibilidad a su portafolio de productos.

“Seguimos avanzando hacia nuestros objetivos de salud y bienestar,” comentó Rafael Pamias, Director General de Grupo Bimbo. “Para finales de este año, esperamos que el 100% de nuestro portafolio de pan, bollería y productos para el desayuno ofrezca una nutrición positiva, alcanzando una calificación de 3.5 o superior en el Health Star Rating2. De cara al futuro, estamos ampliando nuestro enfoque con una meta ambiciosa: lograr que para el 2026, todos nuestros productos estén libres de colorantes artificiales. Y para el 2030, aspiramos a que el 100% de nuestros productos horneados y botanas estén elaborados con recetas simples y naturales—garantizando que continúen siendo seguros, nutritivos, accesibles y al alcance de las familias en todo el mundo.”

eliminar colorantes artificiales

Este compromiso refuerza el liderazgo de Grupo Bimbo en salud y bienestar, así como su Propósito de Alimentar un mundo mejor.

1 Access to Nutrition Initiative (ATNI) es una fundación global que desafía activamente a la industria alimentaria, a los inversionistas y a los responsables de políticas públicas para impulsar sistemas alimentarios más saludables.

2 Health Star Rating (HSR) es un estándar internacional creado en Australia y Nueva Zelanda. Su metodología evalúa el perfil nutricional de alimentos y bebidas envasados, asignándoles una calificación que va de 0.5 hasta 5 estrellas.