Shein enfrenta críticas por usar a un criminal como modelo de IA

0

En un mundo donde la tecnología redefine constantemente la forma en que consumimos moda, un error puede volverse viral en cuestión de horas. Lo que comenzó como la publicación de una camisa más en la interminable tienda en línea de Shein se convirtió en un debate global cuando alguien reconoció al modelo: Luigi Mangione. Su rostro, vinculado a un crimen de alto perfil, se había convertido en un maniquí digital que promocionaba moda rápida, generando indignación y cuestionamientos éticos.

Este episodio revela los riesgos de una adopción acelerada de la inteligencia artificial en la industria de la moda. El uso de modelos generados por IA, cada vez más común en campañas de marcas globales, requiere no solo innovación, sino un marco de responsabilidad social que guíe decisiones sensibles. La polémica de Shein se suma a la conversación sobre cómo equilibrar creatividad, tecnología y ética corporativa.

Modelo de Shein: la línea entre innovación y responsabilidad

De acuerdo con El País, el gigante chino de la moda rápida recurrió a la inteligencia artificial para ilustrar una prenda de poliéster utilizando la imagen de Mangione, acusado del asesinato del consejero delegado de UnitedHealthcare, Brian Thompson. Al confirmarse la situación, Shein aseguró que la fotografía fue eliminada de inmediato y atribuida a un proveedor externo. Sin embargo, el daño a la reputación ya estaba hecho, mostrando que la automatización sin supervisión puede tener consecuencias inesperadas.

La utilización de modelos digitales en publicidad no es nueva. Balenciaga, Prada Beauty, H&M, Stitch Fix y Nike han explorado esta herramienta para mejorar la personalización de sus ofertas y optimizar la comunicación con los clientes. No obstante, el caso de Shein demuestra que incluso la más avanzada tecnología puede fallar cuando se ignoran principios básicos de sensibilidad y ética.

La responsabilidad social corporativa (RSC) se vuelve clave en estos escenarios. Implementar IA sin lineamientos claros sobre el tipo de contenido que se puede generar puede comprometer la imagen de la empresa y la confianza de los consumidores, recordando que la innovación debe estar acompañada de supervisión humana.

El poder de la IA y la necesidad de ética

La IA permite personalizar experiencias, integrar información de ventas, publicidad y servicio, y entregar recomendaciones individualizadas que antes requerían enormes recursos humanos. Kelly Miller Eliyahu, Product Marketing Executive de Salesforce, enfatiza que “la IA potencia al especialista, no lo reemplaza”. Su aplicación exitosa requiere siempre un marco ético y supervisión constante.

En marketing, los algoritmos pueden generar contenidos atractivos y eficientes, pero no deben sustituir el juicio humano ni la sensibilidad ante contextos sociales delicados. La viralidad del rostro de Mangione evidencia que la automatización sin control puede provocar escándalos y cuestionamientos públicos.

Las empresas deben reconocer que la innovación tecnológica no es un escape a la responsabilidad social. El modelo de Shein pone en evidencia que, sin normas claras, incluso herramientas diseñadas para optimizar la experiencia del cliente pueden dañar la reputación corporativa.

Responsabilidad corporativa en tiempos de IA

El caso Shein plantea preguntas sobre los límites de la creatividad digital. ¿Hasta dónde puede una empresa explorar el marketing automatizado sin comprometer su reputación? La respuesta está en el diseño de políticas internas que integren ética y control de calidad, asegurando que cada contenido generado cumpla estándares de sensibilidad y respeto social.

Se sugiere que las compañías adopten protocolos similares a los de prevención de riesgos: auditorías internas, revisión de proveedores externos y supervisión constante de los contenidos generados por IA. Solo así se pueden minimizar errores que afecten la percepción pública.

En un sector donde la velocidad y la innovación son esenciales, equilibrar eficiencia y responsabilidad puede ser la diferencia entre un éxito tecnológico y un escándalo mediático. El modelo de Shein ilustra cómo la falta de precauciones éticas puede amplificar el impacto negativo de decisiones automatizadas.

Impacto en la percepción pública

Las críticas a Shein han sido inmediatas. La viralidad de la imagen generada por IA ha generado comentarios negativos sobre insensibilidad corporativa y falta de supervisión. Esto refleja que el público no solo valora la creatividad o innovación, sino también la integridad y la ética de la empresa detrás de los productos.

El uso de figuras asociadas a crímenes graves puede ser interpretado como indiferencia hacia las víctimas y la sociedad. En un contexto donde la transparencia y la responsabilidad social pesan cada vez más, errores de este tipo pueden erosionar la confianza construida durante años.

Para las marcas, cada acción en línea es un reflejo de sus valores. La gestión de crisis posterior al incidente demuestra la importancia de respuestas rápidas, pero también plantea que la prevención, mediante lineamientos claros, es siempre preferible a la corrección.

Lecciones para la industria de la moda

El modelo de Shein se convierte en un caso de estudio sobre la integración de tecnología y ética en la moda. Las empresas deben entender que el uso de IA no es solo una herramienta de eficiencia, sino una extensión de su responsabilidad social corporativa.

Marcas líderes han aprendido a combinar creatividad digital con supervisión humana, estableciendo protocolos para validar contenidos y proteger su reputación. La lección para Shein y otras compañías es que la innovación sin límites puede derivar en errores costosos.

La industria enfrenta un momento de reflexión: cómo aprovechar el potencial de la IA para mejorar la experiencia del cliente, sin sacrificar sensibilidad, ética ni confianza. El equilibrio entre tecnología y responsabilidad social se vuelve el verdadero diferenciador competitivo.

modelo de Shein

Futuro de los modelos generados por IA

El debate sobre los modelos digitales no terminará con Shein. A medida que la tecnología evoluciona, las empresas deberán diseñar marcos de actuación claros, con revisiones éticas, capacitación interna y auditorías de contenido.

La clave estará en humanizar la automatización: permitir que la IA potencie la creatividad sin sustituir la empatía ni el juicio responsable. Solo así se garantizará que la innovación tecnológica refuerce, y no dañe, la reputación corporativa.

El modelo de Shein demuestra que la combinación de velocidad tecnológica y ausencia de lineamientos éticos puede tener consecuencias mediáticas y sociales graves. Las lecciones aprendidas son esenciales para construir un futuro donde la IA y la responsabilidad social convivan en equilibrio.

El caso Shein subraya la necesidad de que las marcas incorporen ética y supervisión en la adopción de inteligencia artificial. La viralidad del modelo de Shein muestra que la innovación sin marco de responsabilidad social puede generar escándalos y afectar la percepción pública.

Para la industria de la moda, este episodio es un recordatorio de que la tecnología es una herramienta poderosa, pero su éxito depende de la integración de criterios éticos, sensibilidad social y revisión humana. Solo así la IA podrá ser un aliado de la innovación responsable.

8 formas de reducir la deserción escolar desde la RSE

La educación es la base sobre la que se construye un futuro sostenible para las comunidades y las empresas que buscan un impacto positivo. Sin embargo, la deserción escolar sigue siendo un reto global que afecta tanto a la sociedad como al desarrollo económico. Las empresas, desde su responsabilidad social, tienen un papel estratégico para generar soluciones que trasciendan más allá de las donaciones económicas.

Involucrarse en programas educativos no solo fortalece la reputación corporativa, sino que también contribuye a formar capital humano sólido y comprometido. Reducir la deserción escolar no es un acto aislado, sino un esfuerzo coordinado que requiere innovación, recursos y acompañamiento constante. En este artículo, exploramos ocho formas efectivas en las que la RSE puede incidir directamente en que los niños y jóvenes permanezcan en la escuela.

8 formas de reducir la deserción escolar desde la RSE

1. Programas de becas y apoyo económico

La falta de recursos es uno de los principales motivos de abandono escolar. Las empresas pueden implementar programas de becas, apoyos para transporte, uniformes y material escolar, asegurando que los estudiantes no abandonen sus estudios por motivos económicos. Esta inversión genera un impacto tangible en la vida de los jóvenes y sus familias.

Además, las becas pueden acompañarse de mentorías y seguimiento personalizado. Esto permite identificar riesgos de deserción tempranos y establecer medidas de apoyo. Así, reducir la deserción escolar se convierte en un esfuerzo integral que combina recursos económicos y acompañamiento cercano.

reducir la deserción escolar

2. Programas de tutoría y mentoría

El acompañamiento educativo es clave para mantener la motivación de los estudiantes. Empresas con programas de voluntariado corporativo pueden ofrecer tutorías personalizadas, reforzando áreas académicas donde los alumnos presentan mayores dificultades.

El impacto va más allá de lo académico: los estudiantes desarrollan habilidades socioemocionales, aumentan su autoestima y crean vínculos positivos con modelos a seguir. Este enfoque fortalece el compromiso con la escuela y contribuye a reducir la deserción escolar de manera sostenida.

3. Alianzas con organizaciones educativas

La colaboración con ONGs y fundaciones especializadas amplifica los recursos y la efectividad de los programas de RSE. Estas alianzas permiten diseñar proyectos integrales que aborden la deserción desde múltiples frentes: académicos, emocionales y familiares.

Trabajar con expertos en educación también garantiza que las acciones de la empresa sean pertinentes y sostenibles. Así, la responsabilidad social se convierte en un catalizador de impacto real, maximizando los esfuerzos para reducir la deserción escolar en comunidades vulnerables.

4. Espacios seguros y adecuados para el aprendizaje

Contar con infraestructuras dignas y seguras es esencial para la permanencia escolar. Empresas pueden invertir en la construcción o remodelación de aulas, bibliotecas, laboratorios y áreas recreativas, asegurando entornos propicios para el aprendizaje.

El entorno físico influye directamente en la motivación y el bienestar de los estudiantes. Al ofrecer espacios de calidad, las empresas contribuyen a que los alumnos se sientan valorados y protegidos, disminuyendo el riesgo de abandono escolar y promoviendo la continuidad educativa.

reducir la deserción escolar

5. Programas de inclusión y diversidad

La deserción escolar afecta de manera más profunda a niñas, adolescentes y grupos en situación de vulnerabilidad. Implementar políticas de inclusión y programas de equidad de género permite garantizar que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de desarrollo.

Actividades que fomenten la participación de grupos marginados, la sensibilización sobre diversidad y la prevención de violencia escolar generan un entorno más acogedor. Este enfoque inclusivo es una estrategia poderosa para reducir la deserción escolar desde la RSE, con resultados sostenibles a largo plazo.

6. Educación socioemocional y habilidades para la vida

Más allá de lo académico, muchos estudiantes abandonan la escuela por dificultades emocionales o falta de motivación. Invertir en programas de educación socioemocional fortalece la resiliencia, la comunicación y la gestión de conflictos.

Las empresas pueden ofrecer talleres, capacitaciones y recursos para que las escuelas incorporen estas habilidades en su plan educativo. Este acompañamiento integral ayuda a los estudiantes a enfrentar desafíos personales y escolares, disminuyendo la probabilidad de deserción y potenciando su desarrollo integral.

7. Programas de orientación vocacional y laboral

La conexión entre la educación y el futuro profesional es un factor clave para la permanencia escolar. Empresas pueden ofrecer programas de orientación vocacional, prácticas profesionales y talleres que acerquen a los estudiantes al mundo laboral.

Al visualizar oportunidades concretas de desarrollo, los jóvenes encuentran sentido y motivación en sus estudios. Estas iniciativas fomentan la permanencia escolar y crean un vínculo positivo entre la empresa, la educación y la comunidad, fortaleciendo la RSE de manera tangible.

reducir la deserción escolar

8. Monitoreo y evaluación de impacto

Reducir la deserción escolar requiere un enfoque basado en datos y resultados. Las empresas pueden establecer indicadores claros, realizar seguimiento constante y ajustar estrategias según los resultados obtenidos.

La evaluación continua permite identificar éxitos y áreas de mejora, garantizando que los recursos se utilicen de manera eficiente. Este enfoque riguroso fortalece la sostenibilidad de los programas y asegura que la RSE genere un impacto duradero en la educación y la permanencia escolar.

Reducir la deserción escolar es un desafío complejo que requiere la participación activa de todos los actores sociales, especialmente de las empresas comprometidas con la RSE. Desde becas y mentorías hasta programas de inclusión y seguimiento de impacto, existen múltiples caminos para generar un cambio significativo.

Al implementar estas ocho estrategias, las empresas no solo contribuyen a la educación y al desarrollo de los jóvenes, sino que también fortalecen su reputación, crean comunidades más resilientes y generan valor compartido. Reducir la deserción escolar deja de ser un objetivo abstracto y se convierte en una acción concreta que transforma vidas y construye un futuro sostenible.

Alerta por salud mental: el suicidio, tercera causa de muerte en jóvenes en México

0

La salud mental de los jóvenes en México enfrenta un desafío urgente. Cada día, 24 personas pierden la vida por suicidio en México, y la mayoría de estos casos se concentra entre niños, adolescentes y adultos jóvenes. Esta realidad impacta no solo a las familias, sino también al tejido social y a las organizaciones que buscan proteger y promover la vida.

El aumento constante de estos casos refleja una necesidad urgente de intervención. El suicidio no es solo un fenómeno individual: es un indicador de la salud pública, de la educación emocional y de las desigualdades sociales. Sensibilizar a gobiernos, personal de salud y sociedad civil es clave para reducir estas trágicas cifras.

Panorama actual: jóvenes en riesgo

Entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años, el suicidio es la tercera causa de muerte, mientras que para los niños de 10 a 14 años ocupa la cuarta posición. Este patrón evidencia que la población más joven enfrenta riesgos críticos que requieren atención prioritaria.

De acuerdo con El Economista, los datos muestran que la tasa de mortalidad por suicidio en México sigue aumentando, reflejando no solo problemas de salud mental más frecuentes, sino también un mayor reconocimiento y socialización de esta problemática. Reconocer la magnitud del fenómeno es el primer paso para abordarlo de manera efectiva.

A nivel de adultos jóvenes entre 25 y 34 años, el suicidio se mantiene como la quinta causa de muerte, lo que evidencia que los desafíos en salud mental no desaparecen al llegar a la adultez, sino que requieren estrategias continuas de prevención y acompañamiento.

Evolución de los casos de suicidio en México

Durante 2024, se registraron 8,856 muertes por suicidio, equivalentes a 6.8 casos por cada 100,000 habitantes. Esta cifra representa un aumento del 0.22% respecto al año anterior, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido.

En comparación con la década anterior, los suicidios han aumentado casi un 40%, lo que refleja tanto mayores dificultades en salud mental como un entorno social que empieza a visibilizar y hablar sobre estos padecimientos.

Este aumento constante subraya la importancia de la prevención y de políticas públicas enfocadas en salud mental, así como la necesidad de acciones estratégicas desde la responsabilidad social corporativa y comunitaria.

Brechas de género en el suicidio

La incidencia de suicidio en México varía significativamente entre hombres y mujeres. En 2024, la tasa fue de 11.2 por cada 100,000 hombres, frente a 2.6 por cada 100,000 mujeres, evidenciando que los hombres son cuatro veces más propensos a consumar el acto.

Sin embargo, los intentos de suicidio son más frecuentes entre las mujeres, lo que refleja una compleja interacción entre expresión emocional, estigmas sociales y formas de afrontamiento.

Comprender estas diferencias es vital para diseñar políticas públicas efectivas, programas educativos y campañas de concientización con enfoque de género, adaptadas a necesidades específicas de cada grupo.

suicidio en México

Suicidio en México: un tema de salud pública

La salud mental integra múltiples padecimientos que requieren atención profesional y social. Hablar de suicidio en México implica reconocer que no se trata de un fenómeno aislado, sino de un indicador crítico de bienestar comunitario y social.

El estigma que rodea a la salud mental sigue siendo un obstáculo para quienes buscan ayuda. Es fundamental que tanto instituciones como sociedad promuevan información veraz, desestigmaticen la enfermedad y garanticen el acceso a tratamientos profesionales.

La prevención del suicidio es, en última instancia, un asunto de salud pública. La inversión en programas preventivos y educativos es tan necesaria como la formación de personal capacitado para atender casos de riesgo.

Suicidio en el trabajo: prevenir lo que no siempre da señales

El suicidio no solo afecta a los jóvenes; también golpea al sector económicamente activo. En México, el 73.1% de las personas que se quitaron la vida en 2024 realizaba alguna actividad económica, siendo los grupos de 15 a 44 años los más afectados.

La Organización Mundial de la Salud advierte que más de 720,000 personas fallecen por suicidio cada año, por lo que contar con protocolos de salud mental en los centros de trabajo es una necesidad urgente. No basta con hablar de cuidado mental; se requieren acciones concretas, diseñadas y ejecutadas por las empresas.

Expertos como Ivonne Borden y Jorge Mérida destacan la importancia de un protocolo que incluya brigadas de primeros auxilios psicológicos, capacitación constante, perspectiva de género y pasos claros para intervenir ante crisis o ideación suicida.

Kit de emergencia ALERtA y estrategias efectivas

El kit de emergencia ALERtA, propuesto por Jorge Mérida, permite identificar y acompañar a personas en riesgo. Sus acciones incluyen: acercarse con calidez, leer señales, escuchar activamente, reducir riesgos, transferir y acompañar hasta contacto con profesionales.

Ivonne Borden recomienda complementar con un kit que contenga contactos de emergencia, brigada capacitada, recursos de aromaterapia y pautas claras sobre qué decir y cómo actuar ante una crisis, evitando frases que minimicen la situación.

Estas herramientas permiten que la empresa no solo cumpla con la NOM-035, sino que realmente cree un entorno laboral seguro, protector y capaz de salvar vidas, promoviendo bienestar y prevención activa.

Señales de alerta y acciones preventivas

Detectar ideación suicida es complejo, pero hay señales claras: aislamiento, insomnio, irritabilidad, distimia, despedidas o comentarios sobre sentirse una carga. La intervención temprana puede cambiar el curso de la situación.

Las empresas pueden fortalecer la prevención mediante estrategias que promuevan sentido de pertenencia, apoyo social, liderazgos positivos, equilibrio vida-trabajo y acceso a servicios de salud mental.

Crear entornos donde hablar de emociones sea seguro, inclusivo y sin estigmas es una acción directa para reducir los riesgos de suicidio y fomentar culturas laborales más humanas y resilientes.

El suicidio en México es una crisis silenciosa que afecta a jóvenes y adultos económicamente activos. Implementar protocolos de atención, brigadas especializadas y estrategias preventivas en entornos laborales es vital para proteger vidas.

La prevención no es solo responsabilidad del Estado: empresas, sociedad civil y líderes tienen un rol clave. Invertir en salud mental, educación emocional y acompañamiento humano transforma estadísticas alarmantes en historias de resiliencia y esperanza. Cada acción concreta salva vidas.

180 compañías señaladas por provocar olas de calor letal; podrían enfrentar reclamos millonarios

0

Por primera vez, un análisis científico ha vinculado directamente las emisiones de carbono de las principales compañías de combustibles fósiles con decenas de olas de calor mortales en todo el mundo. Este hallazgo no solo evidencia la magnitud del daño ambiental, sino que también abre la puerta a posibles demandas legales de gran escala contra las corporaciones responsables.

Las implicaciones para la responsabilidad social corporativa son enormes. Las empresas ya no pueden alegar ignorancia sobre los efectos de sus emisiones: la investigación muestra que sus decisiones estratégicas han contribuido a la pérdida de vidas humanas, la destrucción de cultivos y la afectación de comunidades enteras.

Empresas provocan olas de calor: un vínculo científico contundente

De acuerdo con The Guardian, el estudio reveló que las emisiones de cualquiera de las 14 compañías de combustibles fósiles más grandes fueron suficientes para desencadenar más de 50 olas de calor que, de otro modo, habrían sido prácticamente imposibles. Cada ola de calor representa un evento extremo que afecta a millones de personas, y ahora puede atribuirse con precisión a las emisiones de estas corporaciones.

Para este análisis, los investigadores aplicaron un enfoque de atribución de emisiones corporativas único. A diferencia de estudios anteriores centrados en países o individuos, se asignaron a cada empresa las emisiones asociadas con la cadena de valor completa de sus productos, siguiendo normas de contabilidad y presentación de informes reconocidas internacionalmente. Esto permitió generar un conjunto de datos con emisiones de CO₂ y CH₄ de 180 empresas principales desde 1854 hasta 2023, cubriendo el 57 % de las emisiones antropogénicas acumuladas.

ExxonMobil y Saudi Aramco, por ejemplo, vieron cómo sus emisiones aumentaron la probabilidad de olas de calor hasta 10.000 veces respecto a un escenario sin calefacción global. Este nivel de precisión es un avance sin precedentes en la investigación climática, y fortalece los argumentos legales contra estas empresas.

Impacto humano y social de las olas de calor

El calentamiento global ya cobra la vida de al menos 500.000 personas cada año debido a olas de calor extremas. Eventos recientes, como la ola de calor del noroeste del Pacífico en 2021, que elevó la temperatura casi 3 °C, ilustran la urgencia del problema. Las comunidades más vulnerables sufren los efectos de manera desproporcionada, desde pérdidas agrícolas hasta colapsos de infraestructura y salud pública.

La investigación también destacó que las emisiones totales de las 180 grandes empresas de carbono fueron responsables de aproximadamente la mitad del aumento en intensidad de las olas de calor. Entre estas empresas, las 14 más grandes de carbón, petróleo y cemento representan alrededor del 30 % de las emisiones acumuladas, lo que equivale prácticamente al aporte combinado de las otras 166 grandes compañías de carbono.

Este enfoque científico, basado en la descomposición de la cadena de valor, permite entender con claridad qué actores corporativos contribuyen de manera más significativa a los eventos extremos, generando un marco para la rendición de cuentas.

empresas provocan olas de calor

Riesgo legal para los grandes emisores

Los hallazgos de este estudio podrían convertirse en la base de futuras demandas climáticas. Tribunales internacionales, como la Corte Internacional de Justicia, han establecido precedentes que podrían obligar a empresas a pagar indemnizaciones por daños climáticos.

Expertos legales consideran que ahora existe evidencia científica suficiente para vincular decisiones corporativas específicas con desastres climáticos concretos. Esto significa que los consejos de administración podrían enfrentar responsabilidad directa por muertes y pérdidas económicas.

La campaña “Que los Contaminadores Paguen” ha declarado que ahora es posible señalar olas de calor específicas y atribuirlas a empresas concretas. Este nivel de detalle transforma la discusión sobre responsabilidad social de una teoría a una cuestión práctica y judicial.

De la investigación a la acción corporativa

El estudio publicado en la revista Nature aporta claridad sobre el papel de cada empresa emisora. Antes, los debates sobre el cambio climático se centraban en responsabilidades colectivas y generales, pero ahora se puede medir con precisión la contribución individual de cada compañía a olas de calor específicas.

Además, se reveló que las emisiones de combustibles fósiles y cemento de estas empresas representan el 75 % de las emisiones acumuladas de CO₂ durante el período 1850-2023. Esto demuestra la magnitud del impacto histórico y la responsabilidad acumulada que tienen estas corporaciones sobre el clima global.

El Dr. Davide Faranda, investigador independiente, señala que este “puente” entre eventos climáticos y responsables corporativos podría ser la piedra angular de futuras políticas y regulaciones. Para las empresas, esto implica la necesidad de replantear modelos de negocio y estrategias de reducción de emisiones.

empresas provocan olas de calor

Desafíos y barreras legales

A pesar de la evidencia, aún existen obstáculos legales importantes. Debates sobre jurisdicción, la responsabilidad por emisiones de terceros y la consideración de campañas de desinformación corporativa complican los procesos judiciales.

Investigadores como Michael Gerrard y Jessica Wentz advierten que la ruta hacia la responsabilidad plena de las empresas de carbono está llena de baches jurídicos y probatorios. Esto exige colaboración entre científicos, abogados y organismos internacionales para que las acciones legales sean efectivas.

No obstante, el avance en la investigación representa un nuevo hito. La ciencia ha dado a los tribunales lo que necesitaban: datos precisos, análisis detallados y un vínculo directo entre emisiones corporativas y olas de calor mortales.

Transparencia y ética en la industria de combustibles fósiles

Las empresas de combustibles fósiles han sabido desde la década de 1980 que sus emisiones contribuirían al calentamiento global. Sin embargo, muchas buscaron ganancias a través de campañas de desinformación y cabildeo, retrasando medidas efectivas de mitigación.

Este comportamiento ha sido cuestionado por la comunidad científica y activistas de RSE, que exigen responsabilidad y reparación por los daños causados. La credibilidad corporativa depende ahora de asumir un rol activo en la lucha contra el cambio climático.

Adoptar prácticas sostenibles, transparentes y responsables no solo protege la reputación de las empresas, sino que también contribuye a reducir el riesgo de futuras demandas y protege a las comunidades afectadas por las olas de calor

La evidencia es clara: empresas provocan olas de calor que afectan a millones de personas, y su responsabilidad no es solo ética, sino también legal. El desafío ahora es transformar estos hallazgos científicos en acciones concretas que promuevan justicia climática y responsabilidad corporativa.

Esta investigación marca un punto de inflexión. Ya no se trata solo de medir huellas de carbono, sino de asumir consecuencias, implementar políticas efectivas y garantizar que la sostenibilidad y la ética sean el núcleo de cada decisión corporativa.

EE.UU. subsidia con 31 mil MDD al año a empresas de combustibles fósiles: Estudio

0

Un análisis de Oil Change International reveló que Estados Unidos otorga alrededor de 31 mil millones de dólares anuales a la industria de combustibles fósiles a través de distintos mecanismos fiscales y financieros. La cifra, que se ha duplicado desde 2017, pone en duda los compromisos climáticos asumidos por el país y evidencia la persistente influencia de las corporaciones energéticas en la política nacional.

Según el estudio, gran parte de estos apoyos proviene de exenciones tributarias, créditos para captura de carbono y reducciones en regalías de explotación. Aunque suelen justificarse como incentivos a la innovación, en la práctica mantienen vivo un modelo energético altamente contaminante. El informe advierte que, de mantenerse, estos subsidios se convertirán en una de las principales barreras para la transición hacia energías limpias.

Subsidio a empresas de combustibles fósiles: una práctica en aumento

El subsidio a empresas de combustibles fósiles en Estados Unidos no solo se ha mantenido, sino que ha crecido en los últimos años. El informe detalla que, pese a la promesa de Joe Biden en 2021 de eliminar estos apoyos, las disposiciones fiscales vigentes continúan favoreciendo a la industria. De hecho, la llamada “megafactura” firmada en la administración Trump agregará 4 mil millones de dólares anuales a los beneficios del sector durante la próxima década.

Entre los mecanismos destacan la ampliación de créditos para captura de carbono y la reducción de regalías para la explotación de petróleo, gas y carbón en tierras públicas. Aunque presentados como estrategias de mitigación, en la práctica funcionan como herramientas para prolongar la dependencia de energías fósiles.

subsidio a empresas de combustibles fósiles

El estudio subraya que estas políticas resultan difíciles de medir con precisión, ya que muchas se encuentran ocultas en disposiciones fiscales técnicas. La falta de transparencia gubernamental impide dimensionar la magnitud real de los recursos canalizados hacia estas industrias.

Esta opacidad refuerza la influencia de las grandes petroleras en la toma de decisiones y genera un círculo vicioso: más subsidios significan más poder económico y político para frenar regulaciones que limiten su impacto ambiental.

Impactos económicos y sociales de los subsidios

El informe concluye que las empresas de combustibles fósiles reciben retornos de inversión de hasta 30,000% gracias a los subsidios, una rentabilidad que difícilmente encontrarían en otros sectores. Este beneficio extraordinario se concentra en accionistas e inversionistas, mientras que los costos ambientales y sociales recaen sobre la ciudadanía.

El costo de oportunidad es considerable. Redirigir estos fondos a programas sociales podría transformar la vida de millones de personas. Según el análisis, permitiría financiar beneficios alimentarios SNAP para 3 millones de familias cada año, instalar paneles solares en 54 millones de hogares en una década o incorporar a 3 millones de niños al programa Head Start de educación temprana.

Estos escenarios ilustran cómo los subsidios no son una cuestión meramente contable, sino decisiones políticas que definen qué sectores reciben apoyo con recursos públicos. En este caso, se privilegia a una industria contaminante sobre programas con impacto directo en el bienestar de la población.

En palabras de Collin Rees, autor principal del estudio, “los subsidios son declaraciones políticas sobre lo que elegimos apoyar como país”. Su permanencia refleja una visión anclada en el pasado energético, en lugar de un compromiso con el futuro sostenible.

subsidio a empresas de combustibles fósiles

Barrera para la transición energética y la acción climática

Los subsidios a los combustibles fósiles obstaculizan la descarbonización, una de las metas centrales del Acuerdo de París. Cada dólar que se destina a mantener la producción de petróleo o gas es un dólar menos que podría invertirse en energías renovables, eficiencia energética o innovación tecnológica.

Uno de los casos más controvertidos es el crédito fiscal para la captura de carbono. Aunque se promueve como solución climática, en la práctica se emplea para recuperar reservas de difícil acceso en una práctica conocida como “recuperación mejorada de petróleo”. Esto prolonga la extracción en lugar de reducirla.

La contradicción es clara: mientras más de 50 países reformaron sus subsidios entre 2015 y 2020, Estados Unidos continúa ampliando su apoyo al sector fósil. Esta brecha compromete su credibilidad en foros internacionales, como la próxima COP30, donde se espera discutir un tratado para eliminar progresivamente los combustibles fósiles.

Si el país no redirige sus apoyos hacia tecnologías limpias, corre el riesgo de quedarse atrás en un mercado energético global que avanza hacia las renovables. Además, perpetuar los subsidios profundiza las emisiones y agrava la crisis climática.

subsidio a empresas de combustibles fósiles

El debate político y las presiones de la industria

El subsidio a empresas de combustibles fósiles no puede entenderse sin considerar el papel del lobby energético. Organizaciones como el Instituto Americano del Petróleo ejercen fuerte influencia en la redacción de leyes y en la definición de incentivos fiscales. Esta presión explica en parte la resistencia a reformas que pondrían límites a los privilegios del sector.

Aunque Biden prometió reducir estos apoyos, la realidad legislativa ha mostrado concesiones que permiten a las grandes petroleras evitar impuestos o ampliar beneficios. Estas medidas, lejos de representar una transición justa, refuerzan la dependencia de combustibles fósiles y retrasan la acción climática.

El informe de Oil Change International enfatiza que los subsidios no son inevitables ni técnicos, sino decisiones deliberadas. Mantenerlos significa priorizar intereses corporativos sobre el bienestar de la ciudadanía y el planeta.

En última instancia, el debate trasciende lo económico: es una cuestión de valores nacionales. Estados Unidos debe decidir si continuará sosteniendo un modelo energético contaminante o si dará pasos firmes hacia una transición que proteja a las futuras generaciones.

subsidio a empresas de combustibles fósiles

Redefinir las prioridades energéticas

Los hallazgos de Oil Change International muestran que el subsidio a empresas de combustibles fósiles es un freno estructural a la acción climática de Estados Unidos. Estos apoyos sostienen un modelo que enriquece a grandes corporaciones mientras desvía recursos que podrían financiar programas sociales y energéticos de enorme impacto.

Si el país busca liderar la transición hacia la sostenibilidad, necesita replantear sus prioridades fiscales. Reducir y eliminar gradualmente estos subsidios no solo es una acción ambiental urgente, sino también una estrategia económica y social que podría fortalecer la resiliencia nacional y alinear a Estados Unidos con la lucha global contra la crisis climática.

Videojuegos violentos podrían pagar nuevo impuesto del 8% a partir de 2026

0

El gobierno federal de México presentó en el Paquete Económico 2026 una propuesta que busca aplicar un nuevo gravamen a los videojuegos con contenido violento, extremo o clasificados para adultos. Se trata de una tasa de 8% a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que impactará tanto a las ventas físicas como a las plataformas digitales, incluso si son extranjeras y no cuentan con establecimiento en el país.

La medida ha generado un intenso debate, pues coloca a México en el centro de una discusión internacional sobre el impacto de los videojuegos en la infancia y adolescencia. El objetivo declarado por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum es prevenir riesgos sociales y promover un consumo más informado, sin prohibir su acceso, pero sí desincentivar la compra de títulos clasificados como C o D.

¿Por qué se busca poner un impuesto a videojuegos violentos?

El mercado de los videojuegos en México superó los 2,300 millones de dólares en 2024, consolidándose como el más grande de América Latina y el décimo en el mundo, con más de 76 millones de jugadores activos. Este crecimiento también ha traído preocupaciones sociales: según un estudio de The Competitive Intelligence Unit, gran parte de los títulos más demandados en los últimos años pertenecen a géneros violentos como disparos, peleas o acción extrema.

El gobierno federal sostiene que esta medida no busca censurar ni restringir la industria, sino regular y hacer reflexionar al consumidor. Al aplicar un impuesto a videojuegos violentos, se pretende reducir el acceso de menores a contenidos no aptos y obligar a los compradores a considerar el tipo de producto que consumen. En este sentido, se coloca al jugador frente a un dilema: pagar más por consumir violencia o explorar otras opciones.

impuesto a videojuegos violentos

Claudia Sheinbaum enfatizó que se trata de una política preventiva con un enfoque protector hacia la niñez y adolescencia. En su propuesta entregada a la Cámara de Diputados, detalló que este gravamen es un instrumento con función inhibitoria, similar a cómo opera en otros sectores como bebidas alcohólicas o tabaco. La meta no es erradicar los videojuegos, sino incentivar decisiones más conscientes.

Al mismo tiempo, las autoridades advierten que niños y adolescentes ya consumen juegos de clasificación C y D de manera significativa, especialmente a través de descargas digitales que eluden la supervisión adulta. Este punto ha sido clave para justificar la necesidad de nuevas medidas regulatorias y fiscales.

¿Cómo se aplicará esta medida?

La propuesta de reforma implica ajustes directos al artículo 2 de la Ley del IEPS, donde se incluirán los videojuegos violentos, extremos o para adultos como objeto gravable con una tasa del 8%. Además, se adiciona el artículo 5-A BIS, que establece la obligación de las plataformas digitales de retener y enterar el impuesto por cada transacción de este tipo de productos.

Una parte relevante del plan es la incorporación del artículo 20-A, que establece obligaciones específicas para proveedores extranjeros que ofrezcan servicios digitales en México. Dichas empresas deberán registrarse ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), nombrar a un representante legal en el país y proporcionar información sobre sus usuarios, lo que refuerza el control tributario.

Según cálculos de la Secretaría de Hacienda, el impuesto a videojuegos violentos generará una recaudación estimada de 183 millones de pesos en 2026, su primer año de aplicación. Aunque esta cifra puede parecer modesta frente al tamaño del mercado, el objetivo principal no es recaudatorio, sino de política pública.

La iniciativa busca, en paralelo, reforzar mecanismos de vigilancia y asegurar que tanto empresas nacionales como extranjeras cumplan con las nuevas obligaciones fiscales. Con ello, se pretende reducir la informalidad en la venta digital y garantizar una competencia más justa.

El consumo de videojuegos en México y su impacto social

El 26% de los gamers en México consume videojuegos de disparos, y un 25% opta por títulos de peleas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024. En el caso de niñas y niños, las cifras también son considerables: 17% prefiere disparos y 26% peleas, lo que refleja la normalización de este tipo de entretenimiento en edades tempranas.

La exposición de motivos de la iniciativa enfatiza que los menores acceden con facilidad a juegos clasificados para adultos, principalmente por vías digitales. La falta de filtros efectivos por parte de las plataformas y la insuficiente supervisión de los padres generan un escenario en el que los niños tienen acceso casi ilimitado a títulos con violencia explícita.

Desde la perspectiva de política pública, el gravamen busca internalizar costos asociados a la salud mental y social derivados de la exposición constante a estos contenidos. Si bien no hay consenso científico sobre el vínculo directo entre violencia virtual y real, la medida responde a un principio precautorio.

El debate, sin embargo, también toca aspectos culturales y de libertad de elección. Para algunos especialistas, la medida puede abrir la puerta a nuevas discusiones sobre regulación de contenidos digitales, el papel de los padres y la responsabilidad de la industria del entretenimiento en la construcción de hábitos de consumo.

impuesto a videojuegos violentos

Reacciones ante la propuesta

La industria de los videojuegos ha manifestado inquietudes sobre la medida, señalando que podría encarecer los productos y afectar la accesibilidad de los consumidores. Para las empresas desarrolladoras y distribuidoras, el impuesto representa un nuevo reto en términos de precios, ventas y estrategias de mercado, especialmente en un país con un sector gamer en expansión.

Los críticos también advierten que el impuesto a videojuegos violentos podría generar incentivos para la informalidad, con consumidores buscando métodos alternativos para adquirir títulos sin pagar el gravamen. Esto implicaría riesgos tanto para la recaudación como para la seguridad de los jugadores.

Por otro lado, especialistas en responsabilidad social reconocen el valor de la iniciativa como una herramienta para fomentar hábitos de consumo más conscientes. Destacan que el objetivo de la política no es la prohibición, sino la prevención, lo cual marca un precedente en el diseño de estrategias fiscales vinculadas a la protección de la niñez.

De cara a 2026, el reto será equilibrar la recaudación, la protección infantil y la competitividad del sector. La implementación adecuada de las medidas legales y la cooperación entre gobierno, industria y sociedad civil será clave para determinar el éxito o fracaso de la política.

¿Un impuesto con doble propósito?

La propuesta de aplicar un impuesto del 8% a videojuegos violentos representa un instrumento fiscal con un doble objetivo: por un lado, inhibir el consumo de contenidos considerados perjudiciales para menores, y por el otro, generar recursos adicionales para el Estado. Si bien la recaudación prevista es limitada frente al tamaño del mercado, la medida busca marcar un cambio cultural en la forma en que se consumen estos productos.

El futuro de esta iniciativa dependerá de la manera en que se implemente y del equilibrio entre la protección social y los intereses de la industria. México se perfila como un caso de estudio regional al vincular política fiscal con responsabilidad social, lo que abre la puerta a debates más amplios sobre la regulación de contenidos digitales y su impacto en la sociedad.

¿Cuál es el impacto del burnout en la productividad e imagen de las empresas?

El burnout, también conocido como síndrome de desgaste profesional, ha dejado de ser un tema exclusivo del ámbito clínico para convertirse en un desafío estratégico para las organizaciones. Su aparición no solo afecta la salud de los colaboradores, sino que también influye directamente en la eficiencia operativa y la reputación de la empresa. Las organizaciones que no detectan y gestionan este fenómeno arriesgan su competitividad y sostenibilidad a largo plazo.

Más allá de las cifras de ausentismo o rotación, el burnout genera un efecto dominó en la cultura corporativa. Equipos desmotivados, errores recurrentes y conflictos internos son solo la punta del iceberg. Entender el impacto del burnout y sus implicaciones es clave para las empresas que buscan equilibrar bienestar, productividad y responsabilidad social, transformando este desafío en una oportunidad de mejora continua.

El burnout y su efecto en la productividad

El desgaste profesional provoca una disminución notable en la capacidad de concentración y en la eficiencia de los colaboradores. Cuando un empleado experimenta agotamiento emocional, su desempeño se ve afectado, aumentando los errores y retrasos en proyectos críticos. La productividad, entonces, deja de ser un indicador de talento y se convierte en un reflejo de la gestión del bienestar laboral.

Estudios recientes muestran que las empresas que ignoran el burnout enfrentan pérdidas económicas significativas. La baja productividad se traduce en menor competitividad y dificultades para cumplir con los objetivos estratégicos. Invertir en la prevención y detección temprana del burnout no es un lujo, sino una necesidad empresarial que impacta directamente en la rentabilidad.

Además, el efecto sobre la productividad no es inmediato ni aislado; se propaga entre equipos. Cuando un empleado se encuentra en estado de burnout, su comportamiento y actitud pueden influir en sus compañeros, generando un entorno laboral menos colaborativo y eficiente.

impacto del burnout

Burnout y su influencia en la reputación corporativa

El impacto del burnout trasciende los números y alcanza la percepción externa de la empresa. Organizaciones conocidas por ambientes laborales tóxicos o altas tasas de rotación pueden ver afectada su imagen frente a clientes, inversionistas y talento potencial. La reputación, hoy, es un activo tan valioso como los resultados financieros.

Comunicar prácticas de bienestar laboral y demostrar compromiso con la salud emocional de los colaboradores fortalece la percepción positiva de la marca. Por el contrario, los casos de desgaste extremo que trascienden a medios o redes sociales generan alertas sobre la cultura corporativa y la responsabilidad social de la empresa.

Una estrategia sólida de prevención del burnout se convierte en un diferenciador competitivo. Empresas que promueven equilibrio y resiliencia laboral proyectan un mensaje claro: su éxito se construye sobre el cuidado genuino de su equipo.

Factores que incrementan el burnout en las empresas

Diversos factores internos y externos contribuyen al desgaste profesional. Entre ellos destacan la sobrecarga laboral, la falta de autonomía, objetivos poco claros y ambientes de alta presión. Reconocer estos detonantes permite a las empresas implementar soluciones focalizadas y efectivas.

Las políticas de recursos humanos y liderazgo tienen un papel crucial. Líderes que no identifican señales de agotamiento ni fomentan espacios de recuperación contribuyen involuntariamente al impacto del burnout. Por ello, la formación en gestión emocional y liderazgo consciente se vuelve estratégica.

Además, la digitalización y la conectividad permanente han difuminado los límites entre vida personal y laboral. La incapacidad de desconectar amplifica la fatiga emocional, afectando tanto la productividad como la imagen corporativa, especialmente en empresas que buscan posicionarse como socialmente responsables.

impacto del burnout

Consecuencias a largo plazo del burnout

Cuando el burnout no se aborda, las consecuencias pueden ser graves y duraderas. Entre los efectos más evidentes se encuentran el ausentismo prolongado, la rotación de personal y la pérdida de talento clave. La continuidad operativa se ve comprometida, generando costos ocultos difíciles de cuantificar.

El desgaste emocional constante también reduce la innovación y la capacidad de adaptación de los equipos. Las empresas que no invierten en resiliencia laboral corren el riesgo de quedarse atrás frente a competidores más atentos al bienestar de sus colaboradores.

Finalmente, el burnout genera un impacto negativo en la cultura corporativa. Equipos desmotivados y relaciones deterioradas entre colegas afectan la colaboración, la creatividad y la cohesión interna, aspectos esenciales para cualquier estrategia de responsabilidad social empresarial.

Estrategias para mitigar el burnout

Implementar políticas de prevención y cuidado emocional se traduce en beneficios tangibles. Programas de bienestar laboral, jornadas de descanso estructuradas y apoyo psicológico son acciones que reducen la incidencia del burnout y fortalecen la productividad.

La comunicación abierta y transparente también es clave. Crear espacios donde los colaboradores puedan expresar su estrés y recibir apoyo contribuye a una cultura de confianza, mitigando el impacto del burnout y promoviendo un entorno saludable y motivador.

Asimismo, la formación de líderes conscientes permite detectar señales tempranas y responder de manera proactiva. Equipos liderados con empatía y claridad disminuyen el riesgo de desgaste extremo, asegurando la sostenibilidad operativa y reputacional de la empresa.

impacto del burnout

Burnout y responsabilidad social empresarial

El cuidado del capital humano es un componente central de la responsabilidad social. Ignorar el burnout puede interpretarse como una falla ética y estratégica, afectando la percepción externa y la legitimidad de la empresa en la sociedad.

Incorporar la prevención del burnout en la estrategia de ESG y RSE fortalece la relación con comunidades, clientes y stakeholders. Empresas que demuestran preocupación genuina por su personal refuerzan su reputación y se posicionan como modelos de gestión responsable y sostenible.

Finalmente, integrar la salud emocional en la cultura organizacional no solo reduce el impacto económico y reputacional del burnout, sino que también potencia la innovación, la colaboración y la satisfacción laboral, consolidando una empresa resiliente y socialmente consciente.

El impacto del burnout va más allá de la salud individual; es un factor crítico que afecta productividad, cultura y reputación empresarial. Comprenderlo y gestionarlo de manera estratégica permite a las organizaciones transformar un riesgo potencial en una oportunidad para fortalecer su capital humano y su compromiso social.

Invertir en bienestar laboral, liderazgo consciente y políticas preventivas no solo protege a los colaboradores, sino que también potencia la competitividad y proyecta una imagen corporativa sólida y responsable. En un mundo donde la sostenibilidad y la reputación son diferenciadores clave, atender el burnout es un imperativo estratégico.

10 retos de inclusión financiera para personas vulnerables

La inclusión financiera es uno de los pilares fundamentales para construir sociedades más equitativas y resilientes. Sin embargo, garantizar que todos los individuos tengan acceso a servicios financieros sigue siendo un desafío global, especialmente para las personas vulnerables. Desde comunidades rurales hasta poblaciones con bajos ingresos, la falta de acceso adecuado a herramientas financieras limita oportunidades de desarrollo y perpetúa ciclos de pobreza.

Comprender los retos de inclusión financiera permite a organizaciones sociales, empresas y gobiernos diseñar soluciones efectivas que generen un impacto real. Este artículo explora diez desafíos clave que enfrentan las personas vulnerables, acompañados de estrategias prácticas para superarlos, con el objetivo de promover un ecosistema financiero más justo y sostenible.

10 retos de inclusión financiera para personas vulnerables

1. Falta de educación financiera

Uno de los principales retos de inclusión financiera es la escasa educación sobre el manejo del dinero y los productos financieros. Sin conocimientos básicos, muchas personas vulnerables toman decisiones que limitan su capacidad de ahorro o acceso a crédito, afectando su desarrollo económico a largo plazo.

La solución pasa por implementar programas de educación financiera adaptados a distintos niveles culturales y educativos. Iniciativas que combinen talleres prácticos, educación digital y acompañamiento comunitario pueden empoderar a las personas, ayudándolas a comprender y aprovechar productos financieros de manera segura.

inclusión financiera para personas vulnerables

2. Acceso limitado a servicios financieros

El acceso físico a bancos y cooperativas sigue siendo un obstáculo, especialmente en zonas rurales o marginadas. La distancia, la falta de transporte y horarios rígidos dificultan que las personas vulnerables utilicen servicios bancarios tradicionales.

La digitalización de servicios financieros y la expansión de sucursales móviles o corresponsales bancarios pueden cerrar esta brecha. Al acercar los servicios y simplificar su uso, se fomenta la inclusión y se permite que más personas participen activamente en la economía formal.

3. Documentación insuficiente

Muchas personas vulnerables carecen de identificación oficial, historial crediticio o comprobantes de domicilio, lo que las excluye automáticamente del sistema financiero formal. Este es un desafío que va más allá de la voluntad de los individuos, involucrando políticas públicas y sistemas burocráticos complejos.

Soluciones innovadoras incluyen la creación de programas de identificación simplificada, el reconocimiento de registros comunitarios y la validación de antecedentes alternativos. Esto permite que personas sin documentación tradicional puedan acceder a cuentas bancarias, microcréditos y seguros básicos.

inclusión financiera para personas vulnerables

4. Productos financieros no adaptados

Los servicios financieros convencionales no siempre están diseñados para las necesidades de los segmentos vulnerables. Tarifas altas, montos mínimos de inversión y procesos complicados generan exclusión y desconfianza hacia las instituciones financieras.

Para superar este reto, es necesario desarrollar productos inclusivos: microcréditos, seguros flexibles y cuentas sin comisiones que respondan a la realidad económica de estos grupos. La co-creación con las comunidades permite ajustar los servicios a sus capacidades y prioridades.

5. Desconfianza hacia las instituciones

La falta de transparencia y experiencias previas negativas generan desconfianza hacia los bancos y cooperativas. Muchas personas prefieren mantener sus recursos en efectivo o recurrir a redes informales, lo que aumenta la vulnerabilidad financiera.

Construir confianza requiere políticas claras de protección al consumidor, atención cercana y comunicación constante. Programas de educación financiera combinados con servicios confiables ayudan a que las personas perciban al sistema financiero como un aliado y no como un riesgo.

6. Brecha digital

El avance de la tecnología financiera ofrece oportunidades, pero también representa un reto: muchas personas vulnerables carecen de acceso a internet, dispositivos móviles o habilidades digitales. Esta brecha limita su participación en soluciones innovadoras como la banca en línea o pagos digitales.

Reducir esta desigualdad implica inversión en infraestructura digital, capacitación en competencias tecnológicas y desarrollo de plataformas accesibles y amigables. Así, se puede garantizar que la transformación digital incluya a todos los sectores de la población.

inclusión financiera para personas vulnerables

7. Género y desigualdad

Las mujeres y niñas enfrentan barreras adicionales para acceder a servicios financieros, incluyendo normas culturales restrictivas, falta de autonomía económica y discriminación en el crédito. Esto constituye un reto crítico dentro de los retos de inclusión financiera.

Abordar estas desigualdades requiere políticas específicas de empoderamiento económico, programas de microfinanzas para mujeres y educación financiera con perspectiva de género. De esta manera, se promueve la participación activa y equitativa de todos los miembros de la comunidad.

8. Vulnerabilidad económica y empleo informal

Las personas con ingresos irregulares o que trabajan en la economía informal enfrentan dificultades para demostrar solvencia y acceder a productos financieros formales. Esto perpetúa la exclusión y limita la capacidad de construir patrimonio.

Las soluciones incluyen productos financieros flexibles que consideren ingresos variables, así como programas de ahorro progresivo. Al ofrecer mecanismos adaptados, se fortalece la resiliencia económica y se facilita la inclusión de estos grupos en el sistema financiero.

9. Falta de integración con programas sociales

La desconexión entre servicios financieros y programas sociales reduce la efectividad de ambos. Las transferencias monetarias, subsidios o programas de apoyo no siempre se acompañan de educación financiera o canales de acceso adecuados.

Integrar servicios financieros con políticas sociales mediante cuentas digitales, seguimiento educativo y acompañamiento permite maximizar el impacto. Esta integración convierte los apoyos en herramientas de desarrollo sostenibles para las personas vulnerables.

inclusión financiera para personas vulnerables

10. Regulación limitada y barreras legales

Algunos países carecen de marcos regulatorios inclusivos que faciliten el acceso a servicios financieros para todos. La burocracia excesiva, regulaciones rígidas y costos legales elevados dificultan la creación de productos financieros inclusivos.

Para superar este reto, es crucial promover marcos regulatorios flexibles que incentiven la innovación responsable y protejan a los consumidores. La colaboración entre gobiernos, instituciones financieras y sociedad civil fomenta un ecosistema más justo y accesible.

Los retos de inclusión financiera son complejos y multidimensionales, pero no insuperables. Con educación financiera, innovación de productos, infraestructura digital y políticas inclusivas, es posible generar un impacto real y sostenible en la vida de las personas vulnerables.

Superar estos desafíos requiere colaboración entre sectores y un enfoque que combine empatía, tecnología y regulación inteligente. Garantizar que todos tengan acceso a servicios financieros no solo mejora la calidad de vida individual, sino que fortalece la economía y construye sociedades más equitativas y resilientes.

Postura de la Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) ante la iniciativa de incremento a la cuota del IEPS a bebidas saborizadas

0

Quienes integramos la Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) compartimos la preocupación del Gobierno de México por el aumento en los índices de sobrepeso, obesidad y la prevalencia de enfermedades no transmisibles (ENTs) en el país, siendo un problema complejo y multifactorial cuya prevención y atención requiere de la acción integral, decidida y conjunta de todos los actores y sectores. Por ello, reiteramos nuestra plena disposición e interés en sumarnos a los esfuerzos de las autoridades en esta tarea.

Sin embargo, manifestamos nuestra sorpresa y profunda preocupación ante la iniciativa de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que plantea incrementar a $3.0818 pesos la cuota por litro a la enajenación de bebidas saborizadas, como una política de salud y financiamiento, considerando lo siguiente:

  1. Se establece un nuevo impuesto.- Además de la magnitud del incremento del 87% en la cuota vigente, la iniciativa no solo incrementa el gravamen existente a las bebidas que contengan azúcares añadidos, sino que incorpora uno nuevo para las bebidas que contienen edulcorantes no calóricos, lo cual desincentiva la innovación, la reformulación y la ampliación de la oferta de productos sin azúcar o sin calorías, alternativas ampliamente promovidas y aceptadas a nivel global como opciones seguras que apoyan a la reducción del sobrepeso y obesidad.
  1. No cumple con un objetivo de salud.- La experiencia en México y en otros países en los que se ha aplicado demuestra que los impuestos a las bebidas saborizadas no cumplen con el objetivo de reducir los índices de obesidad. La ONU y sus agencias han evaluado y rechazado repetidamente la recomendación de impuestos a las bebidas azucaradas, porque no existe evidencia real de que estos impuestos cambien los patrones de consumo ni mejoren la salud.
  1. Es una medida ineficaz e inequitativa.- No atiende a la multifactorialidad del problema de obesidad y de las ENTs, además que concentra injustificadamente la carga fiscal en un producto que aporta menos del 5% de las calorías que consumen los mexicanos, sin considerar al otro 95% que provienen de otras fuentes de energía.
Asociación Mexicana de Bebidas

Además, datos del INEGI muestran que el consumo per cápita de refrescos se ha mantenido estable en los últimos 30 años, mientras que los índices de sobrepeso y obesidad crecieron notablemente en el mismo periodo, lo cual demuestra que no existe una correlación directa entre ambos factores.

  1. Impacto en los precios y a los consumidores de menores ingresos.- Derivado del incremento al impuesto vigente y a la incorporación del nuevo gravamen a las bebidas sin azúcar, los precios al consumidor se incrementarían de manera significativa, entre 10% y 15% de su costo actual, siendo un duro golpe al bolsillo de las personas. Se trata de un impuesto altamente regresivo, los hogares de menores ingresos destinan tres veces más recursos proporcionalmente a los refrescos y bebidas saborizadas que los hogares de mayores ingresos.
  1. Tendrá importantes impactos socioeconómicos.- Reducirá el poder adquisitivo de los hogares al encarecer la canasta básica; desincentiva la inversión y producción con un efecto recesivo que limitará el crecimiento económico del país; estimamos que se podrían perder alrededor de 150 mil empleos directos e indirectos en los próximos cinco años; afectará a los pequeños comercios, a las más de 1.2 millones de tienditas populares, que en miles de casos se verán obligadas a cerrar, ya que los refrescos y bebidas saborizadas representan alrededor del 30% de sus ventas, así mismo tendrá un fuerte impacto en toda la cadena productiva.

El incremento del IEPS a bebidas saborizadas no resolverá́ los problemas de salud que busca combatir y generará costos sociales, laborales y económicos considerables.

Si bien los refrescos y las bebidas saborizadas no son el único factor de esta situación, en la Asociación Mexicana de Bebidas y las empresas que la integran, siempre hemos procurado contribuir y ser parte de las soluciones. Es así que en los últimos años logramos reducir cerca de 30% las calorías en promedio de nuestras bebidas, así como ampliar la oferta de productos y presentaciones sin calorías o reducidos en azúcar que hoy son más del 55% del portafolio.

Refrendamos nuestro interés y disposición al diálogo abierto y constructivo con las autoridades y el Congreso, para encontrar alternativas integrales y efectivas, sustentadas en la ciencia y evidencia, que contribuyan a mejorar la salud de la población.

Gobernanza resiliente en las empresas mexicanas: El rol del ESG en la gestión de la incertidumbre

0

En un entorno global marcado por la volatilidad económica, las crisis sanitarias, los ciberataques y la creciente presión regulatoria, las empresas mexicanas se enfrentan al desafío de gestionar la incertidumbre con estrategias sólidas de gobernanza.

En este escenario, integrar prácticas Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) se ha convertido en un eje fundamental para construir organizaciones más resilientes y sostenibles. No se trata únicamente de cumplir con normativas, sino de instaurar modelos de toma de decisiones sostenibles, estructuras éticas, responsabilidad social y transparencia, que permitan responder con agilidad y confianza ante eventos críticos.

La tendencia es clara: de acuerdo con el informe de EY sobre el panorama ESG en Latinoamérica, 64% de las empresas en México ya cuentan con estrategias ESG. Además, 84% de las 100 compañías con mayores ingresos en México publican informes de sostenibilidad, según el comunicado oficial de KPMG México sobre su Survey of Sustainability Reporting

De esta forma, el rol del ESG en la gestión de la incertidumbre es permitir que las compañías respondan con mayor agilidad y confianza frente a eventos críticos, fortaleciendo tanto su reputación como la relación con clientes, inversionistas y reguladores. Adoptar estrategias ESG también abre el acceso a mejores fuentes de financiamiento, ya que los inversionistas valoran cada vez más a las empresas con compromisos claros de sostenibilidad y gobernanza responsable. Asimismo, potencia la confianza y la reputación frente a clientes, socios y autoridades como resultado de una gestión ética y transparente.

Los modelos de gobernanza resiliente permiten a las organizaciones tomar decisiones informadas, reaccionar con rapidez y seguridad ante entornos cambiantes y facilitar el cumplimiento global, alineándose con marcos regulatorios internacionales, un aspecto clave para las multinacionales con operaciones en México.

Para GlobalSuite Solutions, líder en plataformas GRC todo en uno, la clave está en que una gobernanza corporativa resiliente no solo refuerza la reputación de las empresas, sino que les permite alinear riesgos, cumplimiento y sostenibilidad para anticiparse a los desafíos de un entorno cambiante.

Este será uno de los ejes centrales del GRC Plus Summit México 2025, organizado por GlobalSuite Solutions, donde se presentarán buenas prácticas y casos de éxito que muestran cómo las organizaciones están integrando ESG en sus estrategias de gobierno corporativo para convertir la resiliencia en una verdadera ventaja competitiva.

La cita es el próximo 2 de octubre, en la Hacienda de los Morales, Ciudad de México. Más información en la Agenda GRC Plus Summit 2025.