Estamos viviendo una era única: más personas que nunca tienen acceso a un micrófono o una plataforma para compartir su voz. Eso es algo profundamente positivo, porque una sola historia puede cambiar una vida, una comunidad… incluso un país.
Pero también nos invita a reflexionar: ¿qué estamos poniendo en el centro: los números o el impacto?
Los seguidores pueden llamar la atención, pero lo que verdaderamente transforma es el mensaje y la intención detrás de él.
Cuando iniciamos COMUNAL Podcast, lo hicimos con una convicción clara: dar voz a quienes están creando soluciones reales, liderando con propósito e inspirando cambios profundos. Personas que quizás no son las más virales, pero sí las más valiosas por lo que representan.
A medida que los podcasts crecen en popularidad, es fácil perder de vista el propósito original y enfocarse sólo en métricas. Y sí, los números importan—pero más allá de cuántos escuchan, importa cuántos se inspiran y accionan.
Hoy necesitamos contenido que no sólo entretenga, sino que despierte. Que no busque fama, sino impacto. Que nos recuerde que la voz es una herramienta de transformación cuando se usa con responsabilidad y corazón.
Para mi COMUNAL Podcast es una responsabilidad con la audiencia para inspirar con el ejemplo de tantas personas que trabajan por un mejor país, una mejor sociedad y un mejor mundo. No nos dejemos apantallar por likes, followers o fama sino por valores, principios, congruencia, autenticidad e impacto.
Los invito cada miércoles a escucharnos y conocer la historia de personas extraordinarias. Porque al final, la pregunta no es cuántos escucharon, sino cuántos decidieron hacer algo después de escuchar.
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.
El cambio ético de ChatGPT no se trata de una mejora técnica, sino de una corrección de rumbo. OpenAI acaba de actualizar su modelo con un propósito claro: detectar mejor cuándo una conversación entra en terreno sensible y actuar con mayor cautela. Para ello, contó con la colaboración de más de 170 especialistas en salud mental con experiencia clínica reciente. El resultado es un chatbot más empático, pero también más consciente de sus límites frente al sufrimiento humano.
Sin modificar la interfaz ni añadir nuevas funciones, OpenAI ajustó la esencia de la interacción: la respuesta emocional del modelo. En lugar de continuar conversaciones que puedan reflejar angustia o dependencia, ahora ChatGPT busca redirigir al usuario hacia el contacto humano.
En palabras de la empresa, “no se trata de reemplazar la escucha, sino de acompañarla sin suplantarla”.
Esta nueva política marca un giro hacia una IA más prudente y responsable.
El cambio ético de ChatGPT: empatía con límites
El cambio ético de ChatGPT responde a un problema que trasciende lo tecnológico. Con millones de usuarios en todo el mundo, muchos lo utilizan no solo como asistente, sino como confidente. La compañía reconoció que este vínculo emocional podía derivar en dependencia o aislamiento. Por ello, las nuevas directrices promueven la empatía, pero también la delimitación: recordar al usuario que el valor del acompañamiento humano es insustituible.
Las cifras que justifican este cambio son reveladoras. Según estimaciones de OpenAI, el 0.15% de las conversaciones semanales muestra señales de autolesión o dependencia emocional, y otro 0.07% refleja síntomas de manía o psicosis. Son porcentajes bajos, pero en un universo de millones de usuarios, representan miles de interacciones potencialmente críticas. “No podemos ignorar esos casos, aunque sean minoritarios”, admitió un portavoz de la compañía.
El nuevo protocolo instruye al modelo a detectar señales de angustia, responder con calma y redirigir la conversación. En Estados Unidos, incluso puede proporcionar acceso directo a líneas de ayuda como el 988. “El sistema debe ofrecer contención sin crear apego”, señala el manual actualizado de conducta publicado el 27 de octubre. La frontera entre apoyo y sustitución del contacto humano nunca fue tan difusa.
Aun así, los expertos advierten que la empatía artificial tiene límites. El psicólogo clínico Michael T. Lane, uno de los asesores del proyecto, lo resume así:
“ChatGPT puede acompañar un pensamiento, pero no puede sostener una vida”.
Su papel, explica, debe ser preventivo y respetuoso, no terapéutico ni emocionalmente sustitutivo.
De la tragedia al rediseño ético
El impulso detrás del cambio ético de ChatGPT proviene, en parte, de casos reales que revelaron la fragilidad de la interacción entre humanos y máquinas. Uno de los más conocidos fue el de un adolescente que eludió los filtros de seguridad antes de suicidarse, hecho que derivó en una demanda a OpenAI. Aunque excepcional, este tipo de tragedias expuso un riesgo ético: la ilusión de cercanía en un entorno donde la empatía se programa.
La nueva versión busca prevenir escenarios similares introduciendo respuestas diseñadas para suavizar el tono, reducir la tensión y fomentar el diálogo con otros seres humanos. Así, cuando un usuario expresa apego —por ejemplo, “prefiero hablar contigo que con personas reales”—, la IA responde: “Estoy aquí para agregar a las cosas buenas que la gente te da, no para reemplazarlas”. Es una frase sencilla, pero representa un cambio estructural en la filosofía del modelo.
OpenAI reporta que, tras la actualización, las respuestas inadecuadas disminuyeron entre un 39% y un 52% frente a GPT-4o, y hasta un 80% en versiones más recientes del propio GPT-5. Las pruebas con psiquiatras y psicólogos mostraron un consenso del 71% al 77% en la calidad de las respuestas, lo que sugiere avances medibles, aunque todavía imperfectos.
No obstante, la empresa reconoce que su éxito dependerá del comportamiento de los usuarios. “El progreso es real, pero siempre habrá margen de mejora”, indicó un portavoz. En última instancia, el desafío no es solo técnico, sino humano: redefinir qué esperamos emocionalmente de una máquina.
Un modelo más prudente, pero no infalible
El cambio ético de ChatGPT no pretende convertir a la inteligencia artificial en terapeuta, sino en un asistente consciente de su poder e influencia. El sistema introduce mecanismos silenciosos que actúan durante la conversación: si detecta señales de ansiedad o confusión, puede cambiar de modo, sugerir una pausa o desviar la interacción hacia una versión más controlada del modelo. El objetivo, dice OpenAI, es “responder con más prudencia sin alterar la experiencia del usuario”.
En teoría, esto suena prometedor. En la práctica, plantea preguntas éticas complejas: ¿cómo se define una “señal de angustia”? ¿Qué pasa si un algoritmo malinterpreta el tono emocional y corta una conversación que podría haber sido inocua? Los límites de la empatía algorítmica siguen siendo difusos y dependen, en gran medida, de la interpretación del modelo.
Algunos especialistas temen que este tipo de actualizaciones generen una “ética automatizada”, donde la IA decide unilateralmente cuándo una conversación es segura o no. “La empatía no se codifica, se construye”, advierte la filósofa digital española Laura Martínez, experta en ética tecnológica. “Si el sistema aprende a evitar el conflicto en lugar de comprenderlo, corremos el riesgo de una inteligencia artificial paternalista”.
Aun con estas advertencias, el consenso es que la iniciativa representa un paso en la dirección correcta. La supervisión clínica y la reducción de respuestas dañinas son avances tangibles. Lo que falta, según los expertos, es mantener la conversación abierta sobre qué tipo de “humanidad artificial” estamos dispuestos a aceptar.
De la empatía programada al contacto humano real
El cambio ético de ChatGPT nos obliga a mirar más allá de la tecnología y preguntarnos por la naturaleza del vínculo que establecemos con la inteligencia artificial. Si millones de usuarios buscan consuelo o compañía en un chatbot, el problema no es solo técnico, sino social. En un mundo hiperconectado, el aislamiento emocional se disfraza de diálogo digital, y eso exige una respuesta colectiva.
OpenAI ha tomado una decisión que, aunque imperfecta, representa un esfuerzo por devolvernos al punto de partida: el contacto humano. Si el modelo logra recordarle al usuario que su bienestar depende de vínculos reales, el avance no será solo tecnológico, sino moral.
Como escribió uno de los evaluadores clínicos del proyecto: “El reto no es que la IA aprenda a sentir, sino que nosotros recordemos cómo hacerlo”.
Nike acaba de revelar su más reciente avance tecnológico: Proyecto Amplify, un sistema de calzado motorizado diseñado para ayudar a personas con movilidad reducida y atletas ocasionales a moverse con mayor facilidad. El desarrollo consiste en zapatillas para correr con un motor acoplable y batería integrada, un concepto que aún se encuentra en sus primeras etapas y que tardará algunos años en llegar al mercado. Esta innovación refleja el compromiso de la marca por mantenerse a la vanguardia de la tecnología deportiva.
El Proyecto Amplify surge de una colaboración con Dephy, una firma especializada en calzado biónico, y representa un esfuerzo estratégico para diferenciar a Nike en un mercado altamente competitivo. Según el director ejecutivo Elliott Hill, la innovación en productos como este es clave para revitalizar la empresa frente a marcas emergentes que han ganado terreno en la industria del calzado deportivo. “Se requiere innovación patentada e inigualable para enderezar el rumbo de Nike”, aseguró Hill durante la presentación.
Tecnología motorizada al servicio de la movilidad
Según información de Forbes, el Proyecto Amplify consiste en una zapatilla con motor acoplable que junto con una batería recargable permite a los usuarios caminar o correr con menor esfuerzo físico. La iniciativa apunta a apoyar a personas con movilidad limitada, pero también a quienes buscan un rendimiento extra en sus entrenamientos. Esta propuesta combina ingeniería mecánica avanzada con ergonomía deportiva.
Nike asegura que, aunque el prototipo aún no está listo para comercialización, las pruebas iniciales muestran resultados prometedores. Los usuarios de prueba reportan sensación de asistencia natural, sin comprometer la estabilidad ni la comodidad del calzado. Además, el motor puede ajustarse según la intensidad del usuario, lo que permite un control personalizado de la velocidad y el esfuerzo.
ROBOT SHOE: Nike unveils Project Amplify, a shoe powered by motion algorithms to help athletes walk or run farther and longer while expending less energy 🤯🤖
El diseño incorpora materiales ligeros y duraderos, en línea con la filosofía de sostenibilidad de la marca. La integración del motor no solo facilita el movimiento, sino que también abre oportunidades para deportes adaptativos y entrenamiento inclusivo. Para Nike, este tipo de innovación va más allá del rendimiento: tiene un fuerte componente de responsabilidad social.
Expertos en biomecánica destacan que el Proyecto Amplify puede transformar la manera en que se conciben los deportes accesibles. Al combinar asistencia motorizada y diseño ergonómico, se crea un calzado capaz de mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan desafíos físicos, promoviendo inclusión y autonomía.
Estrategia de innovación y liderazgo
El lanzamiento de Proyecto Amplify se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio de Nike por recuperar liderazgo en innovación, tras un periodo de estancamiento financiero. Con este proyecto y otros productos recientes, la empresa busca demostrar que sigue siendo un referente tecnológico en la industria deportiva.
Hill destacó que la innovación de productos patentados es fundamental para competir con marcas ágiles como On y Hoka, que han ganado participación en el mercado en los últimos años. En este contexto, Proyecto Amplify no solo representa un avance tecnológico, sino también un movimiento estratégico para reforzar la posición de Nike frente a competidores emergentes.
La compañía también presentó otros productos vanguardistas, como las zapatillas Mind 001 y Mind 002, capaces de estimular áreas sensoriales clave del cerebro mediante la planta del pie, y la camiseta Aero-FIT, con tecnología de enfriamiento que se estrenará en la Copa del Mundo. Estas iniciativas refuerzan la apuesta de Nike por la innovación integral, no solo mecánica, sino también cognitiva y funcional.
Analistas del sector destacan que esta estrategia refleja un equilibrio entre desarrollo tecnológico, responsabilidad social y experiencia del usuario, consolidando la percepción de Nike como una marca que integra rendimiento y bienestar en su diseño de productos.
MIND CONTROL: Nike introduces the Mind 001 and Mind 002 — its first neuroscience-based footwear designs 🧠
Built on over a decade of research, the Nike Mind platform connects mind and body through sensory activation.
El Proyecto Amplify también enfrenta retos importantes antes de su llegada al mercado. La integración de motores en calzado plantea cuestiones de seguridad, autonomía de batería y regulación de uso, especialmente en personas con movilidad reducida. Nike deberá garantizar que estas innovaciones cumplan con estándares internacionales de seguridad y accesibilidad.
La colaboración con Dephy es clave para superar estos desafíos, aportando experiencia en diseño biónico y control de movimiento asistido. Además, Nike está considerando programas piloto para evaluar la funcionalidad del calzado en diferentes contextos y ajustar el producto según las necesidades reales de los usuarios.
Expertos en inclusión señalan que la verdadera medida del éxito del Proyecto Amplify no será solo tecnológica, sino social. Si logra ofrecer movilidad asistida segura y confiable, podría abrir nuevas oportunidades para deportes adaptativos y actividades recreativas, fomentando participación y autonomía.
La iniciativa también podría influir en políticas de accesibilidad y diseño inclusivo, sentando precedentes para otras marcas deportivas y de tecnología. El impacto social, en este caso, se convierte en un eje central de la innovación, más allá del rendimiento atlético.
Impacto y sostenibilidad
Nike enfatiza que la sostenibilidad es un componente integral del Proyecto Amplify. Los materiales seleccionados buscan minimizar el impacto ambiental, mientras que la eficiencia energética del motor permite un uso prolongado sin grandes demandas de recarga. Este enfoque demuestra que la innovación puede ser responsable y consciente del medio ambiente.
El calzado motorizado también tiene el potencial de ampliar la audiencia de Nike, incluyendo a quienes tradicionalmente han enfrentado barreras para la práctica deportiva. Al combinar tecnología, inclusión y sostenibilidad, la marca refuerza su compromiso con la responsabilidad social corporativa y la equidad en el deporte.
Desde el punto de vista empresarial, este proyecto es un claro ejemplo de cómo la innovación puede generar valor simultáneo: para la compañía, para los usuarios y para la sociedad. La apuesta tecnológica no solo mejora la movilidad, sino que proyecta una imagen de marca comprometida con la inclusión y el bienestar.
En palabras de Hill, “el Proyecto Amplify es más que un calzado; es un paso hacia un futuro donde la tecnología y la responsabilidad social se encuentren para ofrecer oportunidades reales a todos”.
Innovación con propósito
Nike, con el Proyecto Amplify, demuestra que la tecnología deportiva puede ir de la mano con la inclusión social. Al desarrollar un calzado motorizado pensado para personas con movilidad reducida, la marca no solo busca mejorar el rendimiento, sino también fomentar autonomía, participación y equidad en la práctica deportiva.
Este esfuerzo refleja una visión integral de la innovación: un producto que combina ingeniería avanzada, diseño ergonómico y compromiso social. Para Nike, la próxima frontera no está solo en la velocidad o el rendimiento, sino en cómo la tecnología puede amplificar las capacidades humanas y construir un deporte más accesible para todos.
México atraviesa uno de los periodos más inciertos para su sociedad civil desde la transición democrática. A la luz del más reciente Informe Enfoque País ( CFR, por sus siglas en inglés) del Sistema de la Unión Europea de un Entorno Propicio para la Sociedad Civil (EU SEE), el panorama revela un Estado que desmantela instituciones de control, margina la crítica y asfixia la autonomía ciudadana. Este deterioro, advierten expertos, amenaza con transformar el ecosistema democrático en un terreno donde solo florezcan las voces que el poder decide tolerar.
El documento, elaborado con la participación de organizaciones, académicos y defensores de derechos humanos, describe un entorno “restringido, vigilado y hostil” para la participación cívica. La suma de vigilancia digital, concentración del poder y legislación restrictiva configura el oscuro futuro de las OSC, en el que la independencia y la rendición de cuentas corren el riesgo de convertirse en palabras vacías. Lo que está en juego no es solo la sobrevivencia de las organizaciones, sino el derecho mismo de la ciudadanía a cuestionar, proponer y construir país.
Our joint reporting project #EUSEE looks at the enabling environment for civil society in over 80+ countries.
Una democracia que se repliega: el oscuro futuro de las OSC
De acuerdo con información de Proceso, el Informe Enfoque País describe a México como un Estado que “formalmente conserva las libertades”, pero que en la práctica “las anula mediante marcos normativos restrictivos, vigilancia y concentración del poder”. Esta conclusión ilustra el oscuro futuro de las OSC, donde la libertad de asociación y la defensa de causas sociales se erosionan bajo la sombra del autoritarismo. Según el reporte, los seis principios evaluados (libertades fundamentales, acceso a recursos, apertura estatal, entre otros) obtuvieron calificaciones menores a tres en una escala de cinco.
Daniel Revilla, coordinador del proyecto en México y colaborador del Cemefi, advierte:
“Si el gobierno no toma medidas para mejorar el entorno habilitante, podríamos presenciar la desaparición de una era de la sociedad civil organizada en México”.
Su análisis apunta a un modelo político que margina la crítica y redefine la relación entre Estado y ciudadanos. Lo que antes era diálogo, hoy es sospecha; lo que antes era participación, hoy se percibe como amenaza. El cierre de espacios cívicos no solo empobrece el debate público, también debilita los contrapesos que sostienen una democracia funcional.
La “captura del poder público por el crimen organizado” y la “impunidad estructural”, señala el informe, crean un contexto donde ejercer derechos básicos puede costar la vida.
En 2025, México registró el asesinato de dos madres buscadoras, Teresa González y María del Carmen Morales, mientras exigían justicia por sus hijos desaparecidos: un ejemplo trágico del costo humano del silencio impuesto.
Este repliegue democrático tiene efectos directos sobre las empresas, las universidades y los colectivos que promueven el desarrollo sostenible. Sin interlocutores sociales independientes, el diálogo público pierde legitimidad. Sin crítica, no hay aprendizaje institucional; sin sociedad civil, la sostenibilidad se reduce a un discurso vacío.
La ley como trinchera: burocracia y asfixia financiera
Bajo el argumento de combatir el lavado de dinero, el Congreso aprobó en julio la reforma a la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita. Más de 50 organizaciones alertaron que esta medida criminaliza su labor al obligarlas a actuar como entidades financieras.
El Informe Enfoque País advierte que esta sobrerregulación “se ha convertido en un instrumento de asfixia administrativa” que afecta, sobre todo, a las OSC más pequeñas y locales.
El problema no se limita al papeleo: desde 2019 se eliminaron incentivos fiscales y programas de cofinanciamiento que antes garantizaban su subsistencia. Sin esos apoyos y con la suspensión de más de 42 millones de dólares en cooperación internacional de USAID y la Fundación Inter-Americana, muchas organizaciones enfrentan la parálisis o la desaparición. En palabras del informe: “Si el gobierno desacredita el valor de la sociedad civil y no reconoce su importancia, no habrá reformas que respondan a sus necesidades reales”.
El oscuro futuro de las OSC se manifiesta también en su debilitada capacidad de innovación y en la pérdida de talento especializado. Equipos técnicos reducidos, proyectos truncos y personal voluntario sin respaldo económico son hoy parte del panorama cotidiano. Este desmantelamiento paulatino no solo reduce la acción social, sino que destruye las redes de confianza que sostienen el tejido democrático.
Para Revilla, la clave está en “reconstruir un entorno propicio donde las organizaciones puedan operar sin miedo, sin asfixia fiscal y con autonomía real”.
No se trata de un privilegio, sino de una condición mínima para que el país conserve su ciudadanía activa.
Estado cerrado, ciudadanía silenciada
Uno de los golpes más duros a la transparencia fue la desaparición del INAI, sustituido por el organismo subordinado “Transparencia para el Pueblo”. Sin autonomía técnica ni presupuestal, este nuevo ente concentra la gestión de más de 480 sujetos obligados. Para el Informe Enfoque País, este cambio representa “un retroceso institucional sin precedentes” y un paso hacia la opacidad sistémica.
La eliminación de instituciones como el INAI, junto con la cancelación de la Encuesta Intercensal del INEGI y la incertidumbre sobre la continuidad del Coneval, ha dejado al país sin brújulas estadísticas. Sin datos sobre pobreza, desigualdad o desarrollo, la política pública navega a ciegas. “Estamos frente a un Estado que deja de escuchar”, afirma el documento, subrayando que la participación ciudadana en las elecciones judiciales de 2025 fue apenas del 13%.
Frente a esta sordera institucional, la sociedad civil ha intentado crear contrapesos como el Consorcio para la Medición y la Evidencia, integrado por académicos y colectivos. Sin embargo, su alcance es limitado. En un entorno donde los gobiernos desacreditan la crítica y concentran la información, el oscuro futuro de las OSC se traduce en un país sin espejos, donde las realidades sociales ya no se reflejan en políticas públicas.
El silencio del Estado no solo clausura el diálogo; también erosiona la confianza ciudadana. Sin transparencia ni participación, la democracia se reduce a un ritual formal, vacío de contenido.
Vigilancia digital y censura: el nuevo control del disenso
El Informe Enfoque País advierte que México avanza hacia un modelo de gobernanza “con tendencias autoritarias” al legalizar el espionaje digital y crear un Sistema Nacional de Información en Seguridad Pública que permite el monitoreo ciudadano sin salvaguardas legales. La desaparición del INAI agrava el problema: los mexicanos quedan indefensos ante el uso arbitrario de sus datos personales.
Los antecedentes, como el uso del spyware Pegasus contra periodistas y activistas, confirman el peligro de un Estado que observa, registra y controla. A esto se suman las políticas de plataformas privadas que reducen la visibilidad de contenidos críticos mediante shadowbanning. Feministas, ambientalistas y defensores de derechos humanos denuncian que deben “modificar su lenguaje para esquivar la censura digital”.
En este contexto, el discurso presidencial se convierte en herramienta de disciplinamiento político. Desde las conferencias matutinas se etiqueta a quienes cuestionan al régimen como “enemigos del pueblo” o “agentes extranjeros”. Este uso sistemático del lenguaje como arma de control, advierte el informe, “erosiona la legitimidad social de la sociedad civil” y provoca un efecto paralizante en la opinión pública.
Así se consolida el oscuro futuro de las OSC, donde el costo de hablar supera al de callar. Sin protección digital, sin autonomía institucional y sin financiamiento sostenible, la sociedad civil mexicana queda expuesta al control total de un poder que confunde gobernar con dominar.
Reconstruir el espacio cívico
El diagnóstico del Informe Enfoque País es claro: México conserva formalmente sus libertades, pero en la práctica las neutraliza. Frente a este escenario, el consorcio europeo propone tres líneas de acción urgentes: fortalecer la autonomía operativa de las OSC, promover la colaboración intersectorial y desarrollar una pedagogía política que reivindique el valor de los derechos civiles. Solo así se podrá revertir el oscuro futuro de las OSC antes de que se convierta en un punto sin retorno.
Como bien concluye el reporte: “Los derechos no se conceden desde arriba: se ejercen, se defienden y se conquistan cada día”. En ese recordatorio reside la esperanza. Las organizaciones de la sociedad civil siguen siendo el pulso de la democracia, y mientras exista una sola dispuesta a resistir la asfixia, aún habrá futuro para la ciudadanía libre y el diálogo social en México.
El plástico se ha convertido en uno de los materiales más omnipresentes y problemáticos de nuestro tiempo. Desde empaques hasta utensilios de un solo uso, su producción masiva ha generado un impacto ambiental significativo, contribuyendo a la contaminación de océanos y ecosistemas terrestres. Ante esta realidad, surge la necesidad de explorar soluciones sostenibles que permitan reducir la dependencia de este material.
Las alternativas para reemplazar el plástico no solo representan una oportunidad para mitigar daños ambientales, sino también para fomentar innovación en la industria, responsabilidad social corporativa y hábitos de consumo más conscientes. Cada vez más empresas y consumidores buscan materiales biodegradables o reciclables que ofrezcan funcionalidad sin comprometer la salud del planeta.
¿Por qué es urgente sustituir el plástico?
La producción global de plástico ha crecido de manera exponencial desde mediados del siglo XX y se estima que, para 2050, podría alcanzar los 1 200 millones de toneladas anuales, más del triple de lo que se produce actualmente. Este incremento masivo no solo genera enormes cantidades de residuos, sino que también contribuye de manera significativa a la contaminación de océanos, ríos y suelos, afectando ecosistemas y la biodiversidad en todo el planeta. Cada pieza de plástico que no se gestiona adecuadamente puede tardar siglos en degradarse, liberando microplásticos que ingresan a la cadena alimentaria.
El impacto del plástico no se limita al medio ambiente. Su producción está asociada con altas emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del aire y del agua, y riesgos químicos que afectan la salud humana. Desde sustancias como los ftalatos y bisfenoles hasta la liberación de microfibras, la exposición continua puede generar efectos adversos en sistemas endocrinos, reproductivos y neurológicos. Por ello, la urgencia de actuar trasciende el reciclaje: no basta con procesar los residuos, es necesario repensar su uso desde la raíz.
Reemplazar el plástico y detener su producción en la medida de lo posible se vuelve imperativo para enfrentar estos desafíos. Si bien el reciclaje ayuda a mitigar algunos daños, la evidencia muestra que gran parte del plástico nunca se recicla y termina acumulándose en vertederos o ecosistemas naturales. Solo mediante la adopción de materiales alternativos, innovadores y sostenibles será posible reducir la contaminación, proteger la salud pública y avanzar hacia un modelo de consumo más responsable y alineado con los objetivos de desarrollo sostenible.
Las 8 alternativas para reemplazar el plástico
1. Bioplásticos a base de plantas
Los bioplásticos derivados de almidón de maíz, caña de azúcar o patata se presentan como una opción prometedora para reducir la dependencia de los plásticos convencionales. Son materiales biodegradables que, en condiciones industriales de compostaje, se descomponen en elementos naturales, evitando la contaminación de suelos y cuerpos de agua. Su producción evita el uso de combustibles fósiles y reduce la huella de carbono, alineándose con estrategias de sostenibilidad corporativa.
Sin embargo, estos bioplásticos requieren infraestructura adecuada para compostaje y no todos los productos disponibles en el mercado cumplen con estándares de degradabilidad. La investigación busca mejorar su resistencia y durabilidad, permitiendo que sean funcionales en aplicaciones más exigentes, desde empaques flexibles hasta utensilios de un solo uso, sin comprometer su impacto ambiental positivo.
2. Vidrio reutilizable
El vidrio es una alternativa clásica y efectiva para reemplazar envases plásticos. Es completamente reciclable y no libera químicos dañinos al medio ambiente, lo que lo convierte en una opción segura para almacenar alimentos y bebidas. Cada frasco o botella puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad, lo que lo hace altamente sostenible frente a los plásticos de un solo uso.
Empresas y consumidores cada vez más apuestan por vidrio retornable o reciclado, reduciendo la generación de residuos plásticos. Además, su resistencia al calor y compatibilidad con productos alimenticios lo convierten en un sustituto duradero, capaz de adaptarse tanto a la vida cotidiana como a aplicaciones industriales sin comprometer la funcionalidad ni la seguridad.
3. Acero inoxidable
El acero inoxidable se ha consolidado como material ideal para botellas, termos y utensilios reutilizables. Su durabilidad permite reemplazar productos plásticos de un solo uso durante años, disminuyendo significativamente la generación de residuos. Además, no libera microplásticos ni sustancias tóxicas al medio ambiente, asegurando un impacto mínimo en ecosistemas sensibles.
Combinando sostenibilidad con funcionalidad, el acero inoxidable es completamente reciclable y conserva su resistencia y estética incluso tras múltiples ciclos de uso. Por ello, muchas marcas lo están incorporando en sus líneas de productos responsables, incentivando un consumo más consciente y fomentando la adopción de hábitos sostenibles entre consumidores y empresas.
4. Bambú
El bambú es un recurso renovable de rápido crecimiento, utilizado en utensilios de cocina, cepillos de dientes y empaques biodegradables. Su ligereza, resistencia y estética natural lo convierten en un sustituto atractivo y funcional frente al plástico, sin comprometer la durabilidad de los productos. Además, el bambú es altamente sostenible: crece sin pesticidas y captura carbono durante su ciclo de vida, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.
A diferencia de algunos bioplásticos, el bambú se degrada fácilmente en el medio ambiente sin requerir instalaciones industriales especiales. Su utilización fomenta prácticas agrícolas responsables y la economía local en las regiones donde se cultiva, promoviendo un modelo de producción que combina eficiencia, sostenibilidad y beneficios sociales, alineado con los objetivos de responsabilidad corporativa.
5. Papel y cartón reciclado
El papel y el cartón reciclado son soluciones ampliamente utilizadas para empaques, bolsas y envases de alimentos. Son biodegradables y, si se gestionan adecuadamente, pueden reincorporarse al ciclo productivo varias veces, reduciendo la presión sobre los recursos naturales. Además, su producción puede integrarse con fibras recuperadas, disminuyendo la tala de árboles y la generación de residuos industriales.
Para mejorar su resistencia frente a líquidos y grasas, muchas empresas aplican tratamientos ecológicos que no comprometen la reciclabilidad. Esta estrategia permite mantener la funcionalidad de los envases, ofreciendo una alternativa real al plástico sin sacrificar durabilidad ni seguridad para alimentos y productos de consumo diario.
6. Algas y materiales marinos
Los biopolímeros derivados de algas representan una innovación prometedora en la sustitución del plástico. Estos materiales son completamente biodegradables y se descomponen en semanas bajo condiciones naturales, sin dejar residuos tóxicos. Además, su producción puede contribuir a la captura de carbono y a la regeneración de ecosistemas marinos, generando beneficios ambientales adicionales.
Empresas pioneras desarrollan envases comestibles y films protectores basados en algas, ideales para alimentos y empaques flexibles. Su implementación demuestra cómo la innovación puede combinar sostenibilidad, funcionalidad y responsabilidad social, ofreciendo soluciones que responden a la urgencia de reducir la contaminación plástica de manera tangible.
7. Silicón de grado alimenticio
El silicón reutilizable se ha convertido en un sustituto confiable del plástico en utensilios de cocina, bolsas y tapas flexibles. Resiste altas temperaturas, es duradero y no libera compuestos químicos al contacto con alimentos, lo que garantiza seguridad y longevidad frente a productos desechables.
Aunque no es biodegradable, su prolongada vida útil y la posibilidad de reciclaje en ciertos programas especializados lo convierten en una opción más sostenible que los plásticos de un solo uso. El uso de silicón fomenta la reducción diaria de residuos plásticos, al tiempo que proporciona comodidad y funcionalidad en hogares y comercios.
8. Cera de abeja y envoltorios naturales
Los envoltorios de cera de abeja y otros materiales vegetales ofrecen una alternativa natural al film plástico para conservar alimentos. Son reutilizables, compostables y mantienen la frescura de los productos de manera eficiente, sin generar contaminación ni microplásticos.
Este tipo de envoltorios promueve la economía circular y un consumo más consciente, donde los residuos orgánicos se reincorporan al medio ambiente de forma segura. Su creciente adopción demuestra que soluciones simples, accesibles y sostenibles pueden sustituir al plástico, combinando tradición y innovación con responsabilidad ecológica.
Más allá de las alternativas: educación y conciencia
Reemplazar el plástico no solo requiere cambios en los materiales, sino también en hábitos de consumo y cultura empresarial. La educación ambiental y la transparencia en la cadena de suministro son clave para impulsar la adopción de estas alternativas.
Las empresas que integran prácticas sostenibles y productos responsables no solo reducen su impacto ambiental, sino que fortalecen su reputación y fidelizan a consumidores conscientes. Además, la colaboración intersectorial puede acelerar la innovación en soluciones biodegradables y reciclables.
El papel de la regulación y la innovación
El marco regulatorio y las políticas públicas juegan un papel crucial en incentivar el uso de alternativas para reemplazar el plástico. Impuestos, prohibiciones y estímulos económicos para materiales sostenibles pueden acelerar la transición.
La investigación y desarrollo en nuevos biopolímeros y materiales reciclables continúa siendo esencial. Las alianzas entre universidades, startups y corporaciones permiten probar prototipos y escalar soluciones de manera eficiente, asegurando que la transición hacia una economía menos dependiente del plástico sea viable y sostenible.
Un futuro con menos plástico
Adoptar alternativas para reemplazar el plástico es un paso necesario para reducir la contaminación y avanzar hacia una economía circular. Cada opción, desde bioplásticos hasta envoltorios de cera de abeja, contribuye a la disminución de residuos y a la preservación de ecosistemas.
La transición requiere la colaboración de empresas, gobiernos y consumidores, así como inversión en innovación y educación ambiental. Solo así se logrará un cambio real y duradero, donde la sostenibilidad se convierta en un estándar y no en una excepción.
Un estudio reciente de Climate Analytics advierte que las 66 empresas de combustibles fósiles más contaminantes son responsables de entre 40.500 y 77.600 millones de dólares necesarios para financiar la tecnología de captura y eliminación de carbono (DACCS) hasta 2070. Esto representa una porción significativa del total estimado a nivel mundial, de alrededor de 250.000 millones de dólares. La investigación sugiere que quienes más han contribuido a la crisis climática deberían asumir la carga económica de limpiar la atmósfera que han dañado.
La autora principal del informe, Dalia Kellou, asegura que:
“Basándonos en los principios de justicia climática, las empresas que más contribuyeron a la crisis climática también deberían ser responsables de invertir en soluciones. Esto incluye financiar las inversiones iniciales necesarias para que las tecnologías de eliminación de carbono sean viables”.
La propuesta coloca la responsabilidad directamente sobre los grandes emisores, impulsando un debate sobre equidad y sostenibilidad empresarial.
DACCS, aunque prometedora, sigue siendo costosa y no está lista para implementarse a gran escala. Se estima que se requieren 32.000 millones de dólares para superar la fase inicial de desarrollo, con un coste de escalamiento de aproximadamente 100 dólares por tonelada de CO2 eliminada. La inversión necesaria resalta la importancia de que los grandes emisores contribuyan financieramente a la transición hacia tecnologías limpias.
Además, los autores del estudio señalan que esta inversión debe complementarse con recortes rápidos de emisiones dentro de las mismas compañías. Sin acciones internas de descarbonización, los costos de la eliminación de carbono podrían duplicarse, aumentando significativamente la presión sobre los gobiernos y la sociedad.
El informe concluye que la eliminación de carbono no puede considerarse opcional: es un componente crítico para alcanzar la meta de cero emisiones netas y evitar impactos climáticos irreversibles.
La escala de la eliminación de carbono
Actualmente, la eliminación de carbono genera alrededor de dos gigatoneladas de CO2 al año, principalmente mediante soluciones naturales como forestación, reforestación y secuestro de carbono del suelo. Sin embargo, las emisiones globales alcanzan aproximadamente 40 gigatoneladas anuales. Para lograr cero emisiones netas, la implementación de tecnologías como DACCS se vuelve inevitable.
El informe de Allied Offsets estima que alcanzar la eliminación de carbono a escala global podría requerir entre 1,3 y 6 billones de dólares en inversiones. Para 2050, se espera que las eliminaciones globales lleguen a entre 5 y 22 gigatoneladas de CO2 por año, dependiendo de la estrategia adoptada. La magnitud de la inversión refleja la urgencia de asignar responsabilidades a quienes históricamente han contaminado más.
La investigación subraya que la eliminación de carbono no es un reemplazo de la reducción de emisiones, sino un complemento indispensable. Sin esta combinación de mitigación y captura, las metas climáticas del Acuerdo de París son inalcanzables.
Expertos en política climática coinciden en que responsabilizar económicamente a las empresas fósiles por la eliminación de carbono podría acelerar la innovación tecnológica y fomentar una transición más justa hacia energías limpias.
Responsabilidad empresarial y justicia climática
El estudio propone un enfoque de justicia climática: quienes más han contribuido a la crisis deben asumir costos proporcionales a su responsabilidad. Este principio va más allá de la ética corporativa, entrando en el terreno de la política pública y la regulación ambiental.
El caso de los principales emisores muestra que la mayoría de los costos recaen en pocas empresas. Esto plantea un argumento sólido para que los gobiernos implementen impuestos climáticos, créditos fiscales vinculados a la DACCS o esquemas de responsabilidad extendida. De lo contrario, la sociedad en su conjunto asumiría la factura.
Además, la responsabilidad empresarial no se limita al financiamiento. Las empresas deben combinar inversión en tecnologías de eliminación de carbono con recortes internos de emisiones, transparencia en sus reportes y compromiso con la transición energética.
Kellou advierte que “no es suficiente con reducir emisiones gradualmente; las soluciones de eliminación de carbono deben recibir inversión inmediata para que sean viables y efectivas”. Este enfoque podría redefinir la manera en que las empresas fósiles contribuyen a la sostenibilidad global.
Beneficios a largo plazo de la DACCS
La implementación de la DACCS ofrece ventajas económicas y sociales además de ambientales. Al invertir en eliminación de carbono, las empresas pueden generar empleo en sectores de tecnología limpia y reforzar su reputación en responsabilidad social corporativa.
A nivel global, esta inversión reduce riesgos climáticos y mitiga daños futuros, lo que se traduce en menores costos de adaptación y resiliencia para los países más vulnerables. Además, promueve la innovación tecnológica en energías limpias y captura de CO2, potenciando cadenas de valor más sostenibles.
Para las empresas, asumir la carga de la eliminación de carbono también representa una oportunidad de liderazgo en sostenibilidad. Las compañías pioneras podrían establecer estándares industriales y obtener ventajas competitivas al alinearse con la transición hacia cero emisiones netas.
Finalmente, la DACCS contribuye a cumplir los objetivos del Acuerdo de París y a mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. Su inversión no es solo una obligación ética, sino un paso estratégico hacia un futuro más seguro y estable para todos.
De la responsabilidad histórica a la acción concreta
El estudio de Climate Analytics deja claro que las empresas fósiles deben asumir un rol activo en la financiación de la eliminación de carbono. La responsabilidad histórica no puede seguir ignorándose, y estas compañías tienen la capacidad económica de liderar la transición hacia un planeta más limpio.
El camino hacia cero emisiones netas depende tanto de la reducción de emisiones como de la inversión en tecnologías de captura y eliminación de CO2. La eliminación de carbono se presenta no solo como un imperativo ambiental, sino como un deber ético y social de quienes han contribuido más a la crisis climática global.
Para las niñas y niños que viven con enfermedades crónicas, la batalla por su salud se libra en más de un frente, pues, además de los tratamientos médicos, existen factores decisivos que pueden marcar la diferencia entre una respuesta positiva o negativa, por ejemplo, la salud emocional y la alimentación saludable, ya que ambas influyen directamente en su calidad de vida y en su capacidad de recuperación.
Emociones como la alegría pueden ayudar a fortalecer el sistema inmune, generar bienestar físico y emocional, brindar calma e, incluso, inhibir el dolor físico y psicoemocional. Del mismo modo, la importancia de la nutrición en enfermedades crónicas es notable, ya que puede ayudar a reducir los síntomas y mejorar la salud general de los pacientes, convirtiéndo en un aliado fundamental durante el tratamiento médico.
Esto es algo que tanto Corporativo Kosmos —líder nacional en servicios de alimentación— y su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, como DAR— organización que cumple sueños y regala momentos de alegría a menores que enfrentan enfermedades graves— han entendido muy bien y es por ello que se han unido una vez más para brindar a decenas de niñas y niños un día inolvidable en compañía de sus familias, además de apoyo alimentario que fortalece su salud y alivia la carga económica de sus hogares.
Nutrición en enfermedades crónicas: más allá del tratamiento
Como parte de su alianza —misma que ya ha regalado momentos de esperanza y bienestar para cientos de menores en ocasiones anteriores—, Corporativo Kosmos y DAR organizaron un evento pensado para alimentar tanto el cuerpo como el espíritu. La cita fue en Chuck E. Cheese’s Santa Fe, donde los infantes que enfrentan diagnósticos de diversos tipos de cáncer, enfermedades renales y otros padecimientos complejos, pudieron asistir disfrazados de sus personajes favoritos.
Todo estaba planeado para ofrecerles un día sin preocupaciones. DAR se encargó de contratar transporte para que las familias pudieran asistir sin gastos ni problemas logísticos debido a las sillas de ruedas o aparatos que algunos de los menores necesitan. Al llegar al lugar los pequeños y sus familias disfrutaron de los juegos del establecimiento de forma ilimitada y totalmente gratuita. Entre pizza, concursos de baile y mucha diversión, las familias pudieron olvidarse de las clínicas y las restricciones, tal como compartió Celia Chávez, mamá de Santiago, un niño de siete años diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda:
“Estas actividades benefician a nuestros pequeños porque hacen que no piensen en los hospitales, que sean como niños que no tienen ninguna enfermedad y que puedan jugar con otros niños, ya que en el hospital están muy aislados y de hecho no van a la escuela porque no es posible por sus diagnósticos”.
Así, este tipo de momentos se convierten en una especie de remanso para las familias y los menores, ya que no solo ayudan a fortalecer el ánimo de los pequeños, sino que también fomentan la cohesión familiar e, incluso, pueden incidir de manera positiva en la respuesta a los tratamientos.
Para Rosuca Palacio, codirectora general de DAR, este tipo de actividades son mucho más que una fiesta:
“Este es un evento con el que los podemos sacar del hospital y que de veras se olviden un ratito de la enfermedad, es un día para ser niños, disfrazarte de lo que quieran, disfrutar comer lo que quieran y es gracias al apoyo económico que recibimos de organizaciones como la Fundación Pablo Landsmanas que podemos hacer este tipo de acciones y soñar en grande con los pequeños”.
Un apoyo integral para el cuerpo y el alma
Además de la diversión y la convivencia familiar, el evento fue también una oportunidad para brindar acompañamiento a las familias que enfrentan estas difíciles circunstancias, pues a través de la Fundación Pablo Landsmanas fue posible entregar 150 despensas con alimentos nutritivos para las familias asistentes, garantizando que los menores cuenten con los recursos necesarios para mantener una dieta balanceada durante su tratamiento. De esta forma, la alianza logra brindar una atención más completa, explica Rosuca Palacio:
“Este apoyo de despensas por parte de la Fundación Pablo Landsmanas es muy importante para nuestros beneficiarios porque se vuelve una ayuda integral, ya que nosotros ayudamos en la parte emocional y la FPL ayuda en la parte económica, de manera que por un rato ya no se tienen que preocupar por qué van a comer, es como juntar dos voluntades y crear esperanza para estas familias”.
Para los padres de los menores, la importancia del apoyo de la FPL es notable, como lo hizo saber Elizabeth Romero, mamá de Gabriel, un pequeño con cáncer en los riñones:
“La despensa que nos da la Fundación Pablo Landsmanas es un apoyo económico para nuestra mesa porque pasamos semanas o hasta meses en el hospital y son muchos gastos, además la alimentación es súper importante para que nuestros niños se mantengan fuertes durante el tratamiento”.
Celia Chávez coincide en el valor que tiene esta ayuda para su familia:
“Esta despensa de la Fundación Pablo Landsmanas nos va a ayudar muchísimo porque somos de Tamaulipas, entonces para nosotros el gasto económico es muy fuerte; aquí en la Ciudad de México tenemos que pagar renta, alimentación, algunos de los medicamentos que los hospitales no tienen y pues la despensa es algo muy importante porque Santiago necesita comer cosas nutritivas a diario y este apoyo nos da tranquilidad y contribuye a que su salud no decaiga”.
Sin duda, la nutrición en enfermedades crónicas es clave para complementar los tratamientos médicos, pues una dieta equilibrada, rica en proteínas, frutas y verduras, puede mejorar la salud general, fortalecer el sistema inmune y convertirse en una oportunidad para seguir luchando.
Como señala Rosuca, “el poder tener algo nutritivo en su mesa siempre ayuda a la recuperación. A veces una sopa caliente o un caldito de pollo hacen la diferencia y gracias a Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas, podemos ofrecerles eso: alivio, salud y esperanza.”
Una alianza que nutre la esperanza
La unión entre Corporativo Kosmos y DAR es un ejemplo inspirador de cómo la empatía y la colaboración pueden transformar realidades. Al brindar apoyo emocional y garantizar una alimentación adecuada, ambas organizaciones fortalecen la salud física y la voluntad de vivir de las niñas y niños que luchan contra enfermedades crónicas.
Más allá del evento, esta alianza reafirma el compromiso sostenido de Corporativo Kosmos y su brazo social con el bienestar integral de las infancias y el acceso a una alimentación saludable para los grupos más vulnerables y nos recuerdan que es necesario nutrir no sólo el cuerpo, sino también el alma.
En el Climate Economy Forum 2025 CDMX, organizado por Latam Green y Latam Mobility, Grupak irrumpió con una declaración que marcó diferencia. Mientras muchas compañías aún asocian la circularidad con discursos de sustentabilidad o responsabilidad corporativa, Isaac Rivera, Gerente de Investigación, Desarrollo y Diseño, lo dejó claro:
“Para mí la palabra circularidad es rentabilidad”.
Con esa frase, Grupak rompió la narrativa tradicional y puso sobre la mesa un enfoque que combina ciencia, innovación y negocio. Su participación en el panel “Diseñando el Futuro Circular: Innovación y Design Thinking para la Economía del Mañana” evidenció que el liderazgo en sostenibilidad no se mide por declaraciones, sino por resultados tangibles.
Durante su intervención, Rivera explicó cómo la empresa desarrolló más de 1,600 prototipos y 40 nuevas formulaciones de papel con base en materia prima 100% reciclada, tras un proceso de investigación que integró empatía, ideación y experimentación desde la metodología de Design Thinking.
“La innovación implica conflicto; escuchar los miedos, enfrentarlos y transformarlos es lo que permite evolucionar”.
Esa evolución se tradujo en mayor rentabilidad, impacto ambiental positivo y fortalecimiento del valor social, especialmente en la educación técnica y profesional dentro de Grupak.
Al cierre del foro, el mensaje de Rivera reafirmó el rumbo competitivo del grupo:
“La sustentabilidad no es el futuro, es el camino para llegar al futuro. Lo que sigue es una colaboración radical: cambiar la mente para transformar la manufactura”.
La presencia de Grupak en este foro —junto a empresas como Chep-Brambles, Someone Somewhere y CONAJOMX— no solo lo consolida como referente en economía circular, sino como un jugador que impulsa la rentabilidad desde la ciencia y la empatía. En un sector donde la mayoría apenas comienza a adaptarse, Grupak ya está modelando el estándar de la industria papelera del mañana.
La transición hacia una economía baja en carbono es uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. México al firmar el acuerdo de París en 2016 se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y una de sus estrategias claves es la descarbonización industrial, lo cual involucra de manera significativa al sector privado.
En este contexto, HEINEKEN México ha colocado también la descarbonización como un eje de su estrategia ambiental, estableciendo objetivos claros, cero emisiones netas en Alcances 1 y 2 para 2030 y en toda la cadena de valor para 2040. La compañía ha mapeado todas las etapas del proceso de elaboración de su cerveza, desde la agricultura y la producción, hasta el envasado, transporte y refrigeración para identificar dónde reducir emisiones (conocida como: Del campo al bar).
En agricultura, por ejemplo, de 2021 a la fecha, se ha impulsado el fortalecimiento de las capacidades de los agricultores, promoviendo la adopción de buenas prácticas ambientales, sociales, económicas y de gestión. Actualmente 90 de sus productores cuenta con la certificación Farm Sustainability Assessment por la SAI (Sustainable Agriculture Initiative) lo que se ha traducido en la implementación de fertilizantes de alta tecnología, que se traducen en una menor huella de carbono en más 30 mil hectáreas.
Conscientes de que la descarbonización es un trabajo colaborativo, la compañía también decidió enfocar la edición 2024 de su programa HEINEKEN Green Challenge en este eje. El programa nació con el objetivo de identificar, acelerar y acompañar startups mexicanas con proyectos que buscan resolver desafíos ambientales. Desde 2018, y en alianza con incMTY, se han recibido más de 4,000 proyectos y han acelerado a más de 120 startups, fomentando un ecosistema de innovación con impacto social y ambiental tangible.
Esta edición marcó un hito con la incorporación del esquema venture client, que permite probar las soluciones directamente en las operaciones de la compañía. La startup seleccionada, Bioram, ha desarrollado procesos biotecnológicos que transforman subproductos orgánicos en soluciones capaces de reducir emisiones, regenerar suelos y fomentar la economía circular en la agroindustria. La prueba piloto está siendo albergada en HEINEKEN México lo que abre nuevas oportunidades para validar tecnologías, generar datos de impacto real y acelerar la colaboración entre industria y emprendimiento.
“Impulsar un mundo mejor significa asumir nuestra responsabilidad y actuar en consecuencia. Cada decisión que tomamos refleja nuestro interés por el bienestar de las comunidades y el planeta”, señaló Inti Pérez, directora de Sustentabilidad y Responsabilidad Social Corporativa de HEINEKEN México.
La colaboración entre empresas, startups y gobiernos se vuelve cada vez más crucial. La implementación de tecnologías limpias y esquemas colaborativos no solo reduce emisiones, sino que también genera aprendizajes, eficiencia operativa y nuevas oportunidades de negocio para todos los actores involucrados en pro de crear un futuro más consciente.
En un entorno donde muchas compañías reducen su exposición pública en temas ESG, Grupo Coppel presentó su Informe de Sostenibilidad 2024 y reafirmó su compromiso con la inclusión, la energía limpia y la integridad corporativa.
Mientras buena parte del sector empresarial modera su discurso sobre sostenibilidad o limita sus compromisos al corto plazo, Grupo Coppel decidió hacer lo contrario: levantar el perfil, compartir datos verificables y abrir la conversación sobre lo que significa operar con propósito en un contexto incierto.
El grupo presentó su Informe de Sostenibilidad 2024, un documento que reúne avances en inclusión financiera, transición energética, desarrollo del talento y gobernanza.
Durante la sesión participaron Carolina Garayzar, Chief of Staff to the Chairman y Head of ESG Financial Services en BanCoppel; Christian Morfín Ortiz, gerente nacional de Sostenibilidad de Grupo Coppel; Rocío Abud, directora de Fundación Coppel y Responsabilidad Social Corporativa; y Francisco Rodríguez Daniel, director de Comunicación Corporativa.
En conjunto, transmitieron un mensaje claro: la sostenibilidad no es una tendencia, sino una forma de hacer mejor las cosas todos los días.
Inclusión financiera y educación: pilares de desarrollo
Uno de los mensajes más relevantes vino de la mano de Carolina Garayzar, quien explicó que la verdadera inclusión no se limita a ofrecer crédito, sino a educar y acompañar financieramente a las personas.
En 2024, 690 mil personas accedieron por primera vez a un producto o servicio financiero formal, y la meta del grupo para los próximos cinco años es sumar tres millones de nuevos usuarios al sistema financiero.
El compromiso con la educación también se refleja internamente: 20 mil becas académicas beneficiaron a colaboradores y familiares, cubriendo el 50% de las colegiaturas desde nivel preescolar hasta posgrado.
Además, más de mil colaboradores concluyeron estudios en la Universidad Corporativa Coppel, y el grupo impartió 2.5 millones de horas de capacitación, equivalente a un promedio de 20 horas por persona.
Transición energética y eficiencia operativa
En materia ambiental, Coppel fortaleció su estrategia de energía limpia:
710 inmuebles —el 40% de sus tiendas y centros de distribución— ya cuentan con paneles solares, un crecimiento del 16% respecto al año anterior.
Su flota de vehículos eléctricos e híbridos aumentó 35%, alcanzando 530 unidades.
El 99% de las tiendas opera con iluminación LED, y una de cada tres utiliza sistemas Inverter, que reducen hasta 40% el consumo energético.
Estas acciones permitieron evitar la emisión de más de 51 mil toneladas de CO₂e, equivalentes a cinco veces el arbolado del Bosque de Chapultepec.
El grupo también recuperó 21,800 toneladas de residuos reciclables, lo que representa el 80% del material aprovechable generado en su operación, y anunció su meta de que para 2030 casi el 30% de su consumo energético provenga de fuentes limpias.
Fundación Coppel: movilidad social y alianzas con impacto
A través de Fundación Coppel, el grupo benefició a más de cinco millones de personas en 2024, en alianza con 232 organizaciones.
La inversión social, que superó los 550 millones de pesos, se enfocó en cuatro ejes: educación y liderazgo, cultura y espacio público, desarrollo económico y social, y atención a emergencias.
Abud destacó que este enfoque responde a una visión de largo plazo: “Queremos ser un buen vecino. Y ser un buen vecino significa contemplar todo: las personas, el entorno y las oportunidades que generamos cada día.”
Entre los programas ambientales más emblemáticos, mencionó la estrategia territorial en el Golfo de California, que impulsa comunidades costeras para conservar ecosistemas marinos y proteger especies como el cóndor de California.
Gobernanza e integridad corporativa
Aunque es una empresa privada, Coppel opera con estructuras de gobernanza comparables a las de una empresa pública. En 2024, más de 4,900 proveedores fueron evaluados bajo criterios de sostenibilidad, derechos humanos y ética.
El grupo fortaleció además sus mecanismos internos de cumplimiento, transparencia e inclusión.
Estos esfuerzos se reflejaron en su reconocimiento como la empresa con mayor integridad corporativa en México, al obtener el primer lugar en el ranking IC500, además de figurar entre las empresas más éticas del país (Ranking E+E 2024).
Finanzas sostenibles: crédito sindicado con propósito
Uno de los anuncios más destacados fue la renovación del crédito sindicado sostenible por 51 mil millones de pesos, uno de los mayores en América Latina.
Christian Morfín Ortiz explicó que este instrumento vincula incentivos financieros con metas ambientales, como el uso de energía renovable en la operación y la ampliación de la flotilla eléctrica e híbrida.
Si el grupo cumple con sus compromisos, obtiene una reducción en la tasa de interés, un modelo que refuerza la tendencia global de alinear el financiamiento con resultados ESG verificables.
Transparencia y diálogo: un nuevo tono institucional
Durante el encuentro, Francisco Rodríguez Daniel, director de Comunicación Corporativa, subrayó que esta presentación responde a una convicción genuina de transparencia y apertura hacia la sociedad.
Explicó que el grupo busca abrir un espacio de diálogo que trascienda el informe anual y contribuya a fortalecer la conversación sobre sostenibilidad empresarial en México.
El mensaje marcó el cierre de un evento que no solo compartió cifras, sino un cambio de tono: el de una empresa mexicana que decide abrir su conversación de sostenibilidad cuando muchos prefieren mantenerla en silencio.
Un informe tangible en tiempos digitales
Como dato curioso, el Informe de Sostenibilidad 2024 se entregó en formato físico a los asistentes. Una práctica poco común en estos tiempos, pero útil para aprovechar la amplitud de información, gráficas y referencias que integra el documento.
Una invitación, también, a leer con calma y profundidad los avances de una empresa que busca conjugar propósito, impacto y rentabilidad.